¿Es censura lo de El Jueves?

liberty valance peabody

 

No hay censura sin intervención del censor. Por simplificar aún más, no hay censura si no existe la figura del censor. Hay otras cosas, a las que se podrá dar un nombre. Por ejemplo, lo que ha pasado estos días con la revista El Jueves. Al parecer, tenían una portada preparada. El Rey abdicó, y el lunes creyeron conveniente cambiarla por otra que hiciera alusión a la abdicación. El grupo propietario de la revista, RBA, decidió que no querían que saliera con esa portada, retiraron los ejemplares que ya se habían imprimido, y salieron un día más tarde con la portada elegida en un primer momento. A esta decisión de los dueños de la revista se le ha llamado censura.

Hubo recientemente otro episodio similar. En 2007, el juez Del Olmo ordenó la retirada de un ejemplar que ya estaba en los puntos de venta. La portada aludía también a la Casa Real, pero en este caso la orden no vino desde la propia revista, sino de la Audiencia Nacional. Luego no es un episodio tan parecido como podríamos pensar. En ese caso, la orden tuvo como base los artículos 490.3 y 491 del Código Penal, referentes a las injurias contra la Corona. No parte de un funcionario encargado de decidir qué se puede publicar y qué no, tal vez sea menos arbitrario, pero la función es la misma: intervenir desde el Estado en publicaciones privadas.

A algunos les puede resultar difícil observar las diferencias entre ambos casos. Es posible también que detrás de la decisión de RBA haya habido presiones de la Casa Real. Y es evidente que, en el caso de esta semana, ha habido una intervención ajena al equipo creativo con el fin de que no se publique una portada. No sé si es acertado llamar a esto censura. Es verdad que una autoridad externa no debería tener la facultad de decidir qué se publica y qué no. Pero negar esa facultad a los propietarios de una publicación, y denominarlo censura cuando se produce, me parece discutible. Y lo que creo que nadie negará es que ambas “censuras”, la que parte de dentro y la que se impone desde fuera, son cosas distintas.

El grupo propietario de una publicación puede estar compuesto por cobardes, por incompetentes, o por aduladores. Incluso puede ser una mezcla de todo eso. Pero siguen siendo los propietarios. La decisión de algunos dibujantes de la revista de abandonar el barco cuando ven que no tienen la última palabra sobre lo que se publica en ella me parece correcta. Y también la única opción sensata, si sospechan que en el futuro se van a repetir situaciones como la de esta semana. Pero cuando sus anteriores propietarios decidieron en 2006 vender el 60% de la revista a RBA, aceptaron ceder a otros el control de la misma. Se puede hablar por tanto de cobardía, de incompetencia o de servilismo de los propietarios. Pero no, al menos por el momento, de censura. Del mismo modo que no podemos llamar genocidio financiero a los desahucios, o terrorismo industrial al cierre de una fábrica.

Foto:

El Hombre Que Mató A Liberty Valance [DVD]

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