Politizar las fiestas

aste nagusia comparsas

 (Para una experiencia más completa, se aconseja leer después la Guía visual de la politización.)

El sábado pasado comenzaron las fiestas de Bilbao, conocidas como Aste Nagusia. Unas fiestas esencialmente políticas. El martes, en el programa de actividades, encontrábamos la “Hora de los gestos de solidaridad” (Elkartasun Keinuak) y un “Homenaje a las familiares”. Ambos actos los organizaba la ‘konparsa’ Txori Barrote, así que no es muy difícil adivinar a qué familiares se referían. Para los que no tienen el gusto, Txori Barrote es la comparsa de familiares y amigos de los presos de ETA.  La solidaridad, lógicamente, es hacia ellos. Hace unos años esta comparsa, junto con Kaskagorri –vecina en todos los sentidos- fue vetada por exhibir fotos de presos de ETA y mensajes de apoyo a la banda terrorista en su txosna/txozna/caseta. Esa exhibición era una constante, no un hecho aislado en un momento concreto. Y recientemente, en Julio de este mismo año, un juez de la Audiencia Nacional prohibió una comida popular en homenaje a los presos de ETA en las fiestas de Bilbao La Vieja, barrio de la capital vizcaína. En la Aste Nagusia también hay una comida a favor de los presos todos los años, pero son algo más listos, y en el programa simplemente ponen “Bazkaria”, que significa comida. No hace falta explicitarlo, ya se sabe que siempre es el viernes.

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(Los gestos de solidaridad de Txori Barrote)

Por último, además del folklore autóctono este año predominan las banderas palestinas y los mensajes contra Israel. Hoy jueves había programada una concentración para denunciar el genocidio israelí en Gaza, en la que han participado las comparsas. En cambio, parece que la solidaridad no se extiende a Siria ni a Irak, y las críticas no alcanzan a las atrocidades cometidas por el IS.

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Las fiestas de Bilbao son unas fiestas esencialmente políticas, decía. O tal vez habría que decir politizadas. Una de las pruebas más contundentes de esta esencial politización es el fenómeno que se produce cada vez que alguien osa hablar de ello: al momento, esa persona es acusada de politizar las fiestas. Del mismo modo que quien denuncia el terrorismo y el adoctrinamiento se convierte en terrorista y adoctrinador. La victoria política suele lograrla quien controla y pervierte el lenguaje.

Pero por si alguien no está convencido, basta dar un paseo por el recinto festivo para hacerse una idea de hasta qué punto son unas fiestas políticas. Por cierto, cuando se dice ‘fiestas políticas’ en realidad se está hablando de una política concreta, la de la llamada izquierda abertzale. Es decir, la simpatía por la ‘lucha armada’ y los presos de ETA. Con alguna excepción, las comparsas representan a agrupaciones proetarras, partidos políticos, sindicatos, asociaciones feministas/ecologistas/antimilitaristas/animalistas, o incluso a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, el fichaje de este año. Las cervezas y kalimotxos que se consumen sirven, en parte, para financiar a estas organizaciones. Tanto si quien consume es consciente de ello y las apoya como si no. Y hay un hecho importante para entender lo que son las fiestas de Bilbao: las comparsas no van por libre, con sus agendas particulares, sino que están agrupadas en la Federación Bilboko Konpartsak, que hasta hace poco era simplemente la Coordinadora de Comparsas de Bilbao. Cuando Txori Barrote y Kaskagorri fueron vetadas por exhibir fotos de etarras quedó bien claro que se trata de una auténtica federación. Ninguna de las comparsas, con agendas tan distintas como la ecología, el sindicalismo, el antimilitarismo o el feminismo, se desmarcó de esa costumbre de usar las fiestas para mostrar apoyo a los presos de ETA. Al contrario, mostraron su rechazo al veto y se plantaron, en solidaridad con los proetarras, dejando bien claro que todas las comparsas son iguales en ese sentido. Aun así, en su página web hablan de unas fiestas de barrio, integradoras y para todos:

Creemos que la convivencia es posible, desde la diferencia y la diversidad de opinión, las comparsas agrupan a quienes no se sienten conformes con un modelo de fiesta organizado sólo por las instituciones. Las comparsas somos diferentes, somos fiesta, somos de Bilbao. Surgidas de nuestros barrios, las comparsas reflejan la rica vida asociativa de Bilbao. Ciudadan@s de a pie que se organizan para hacer fiesta. Y fiesta para tod@s, sin elitismos.

Seguramente la mayor parte de quienes se pasan por la Aste Nagusia está a la fiesta y no a la política, no se fija en las fotografías colgadas en las paredes donde piden los katxis, y ni siquiera es simpatizante de las causas mencionadas. Pero eso no hace que sean unas fiestas menos políticas. Precisamente porque vemos como algo normal salir de fiesta rodeados de parafernalia política de todo tipo es por lo que podemos hablar de fiestas esencialmente políticas. De hecho, lo que suele molestar a esa gran parte de fiesteros no militantes no es la presencia de consignas, de fotos de etarras o de mensajes independentistas. Lo que les suele molestar es que se recuerde algo tan obvio como que la Aste Nagusia es una fiesta política. Y por eso también seguirán siendo unas fiestas políticas. Porque molesta más decir que están politizadas que participar en esa politización.

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