El pueblo y sus bufones

bufones

El Pueblo, aupado por los demagogos a la posición de tirano adolescente, demanda bufones. Y los bufones proveen.

Atendiendo a lo más reciente, ahí están los de la consulta catalana. Bufones a su pesar, y con tintes siniestros. Aunque los bufones de verdad, los que producen carcajada,  son los de la consulta canaria. ¿Cree usted que Canarias debe cambiar su modelo medioambiental y turístico por las prospecciones de gas o petróleo? Carcajada por la pregunta en sí, en las antípodas de la claridad, y por el mismo hecho de convocar una consulta para tratar ese tema. ¿Qué tema? Ésa es la cuestión. Consultas para todo y para todos. Es lo que pide ahora el tirano adolescente. Y en un lenguaje confuso y ambiguo, para que ejercite su imaginación. La cuestión no es resolver un problema de porcentajes o un texto de Descartes, sino encontrar soluciones imaginativas y ofrecer al tirano un ambiente en el que pueda desarrollar su felicidad. Así en la escuela como en el trono.

Pero no hay sólo bufones periféricos. También está Pedro Sánchez, la gran esperanza blanca –con perdón- del socialismo español –también con perdón. Ya se ha dejado ver en plazas tan apropiadas como El Hormiguero o Sálvame. Hoy, al parecer, ha acudido al plató de Ana Rosa. ¿Escenarios en los que cuesta imaginar a un político? Sin duda. Pero Pedro Sánchez no es un político en sentido clásico. Es el político de nuestros tiempos. 2.0, top. A la altura de un Revilla. Maestros de la ocurrencia, de las frases huecas y de la lagrimilla. Ayer propuso –Sánchez, no Revilla- que las víctimas del terrorismo machista (sic) fueran tratadas como víctimas del terrorismo de ETA. Curiosamente, no se refería a que fueran ignoradas, sino a que deberían recibir funerales de Estado. “Cuando llegue a ser presidente del Gobierno, funerales de Estado.” A mí me recordó al inclasificable anuncio de Iniesta. El de los helados. ¿Víctimas de accidentes de tráfico? ¿Víctimas de las ramas que caen en El Retiro? ¿Accidentes laborales? Funerales para todos. Hoy leo que no. Que no era eso, no era eso. Quiso decir “cuestión de Estado”, pero los nervios, ay. Y ha seguido. Se refería a que la violencia de género debe ser tratada como cuestión de Estado, y que si la familia lo considera oportuno, el Gobierno debería estar presente en los funerales de alguna manera. También ha pedido al presidente del Gobierno que condene los atentados machistas. Como lo he leído en la prensa, he recreado una escena a la altura de lo narrado. Una comida con amigos. Terminan los postres, comienza el pacharán. Al quinto trago, Sánchez se incorpora. Como puede. Y vaso en mano, con grandes aspavientos, va soltando su discurso. Improvisado, claro, él es así. Dice lo que piensa. Pero no. No ha sido en una comida con amigos. Ha sido en el programa de Ana Rosa. “No me expresé bien, Ana.”

Hay más, claro. Siempre hay más. En Cataluña se acaba de aprobar una ley pionera contra la homofobia. En concreto, la Ley de los Derechos de las Personas Gays, Lesbianas, Transexuales y Bisexuales y para la erradicación de la Transfobia y la Homofobia. ¿Y en qué consiste esta ley pionera? Básicamente, en la concesión de derechos especiales al colectivo LGTB. Derechos especiales como, por ejemplo, la inversión de la carga de la prueba ante una denuncia. Es decir, si alguien es acusado de homofobia deberá aportar pruebas que demuestren su inocencia. Porque con estas cosas todo el mundo es culpable hasta que se demuestre su inocencia. Muy pionero, ciertamente. ¿Y qué tipo de acciones serán sancionadas? Las agresiones, por supuesto. Pero también las palabras, porque ya se sabe que “las palabras pueden herir más que un puñetazo porque psíquicamente te pueden dejar fatal.” Pero sólo a quienes forman parte del colectivo LGTB. No a los inmigrantes, las minorías religiosas o los taxistas, a pesar de que deberían también estar protegidos por derechos especiales. (¿Y por qué los taxistas?, como decía aquel chiste.) En cualquier caso, a pesar de que dicen que es la ley más completa del mundo, siempre hay espacio para mejorar. Al fin y al cabo, las palabras hieren, pero hay miradas que matan. El siguiente objetivo debería ser que ninguna mirada homofóbica quedase sin castigo. Especialmente las miradas neutras, las que esconden su desprecio bajo una provocadora indiferencia.

ereshomofobo

Inversión de la carga de la prueba, estilo Gallardo.

Cuando el Padre Apeles comenzó a aparecer en programas de entretenimiento que se hacían pasar por debates, algunos se llevaron las manos a la cabeza. No comprendían que hubiéramos pasado de La Clave a Moros y Cristianos, de Balbín a Jordi González. En 1979, en La Clave, hubo un debate sobre el marxismo. Allí estaba Bernard-Henri Lévy, discutiendo con Carrillo a cuenta de los campos de concentración soviéticos. Ambos cigarrillo en mano, con traducción simultánea para el francés. Ahora tenemos a Sor Lucía Caram en Cuatro, casi todas las semanas, despotricando contra los banqueros y el neoliberalismo. Pero ya nadie fuma en el plató. Sin duda, una gran victoria social.

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2 Comentarios

  1. Umbral solía decir que España era un país que había pasado directamente del analfabetismo a la televisión. Y creo que no lo le dio tiempo de ver la evolución completa de la televisión. No llegó a la telebasura. Pero posiblemente explica muchas cosas.

    Mi sensación es que los españoles, en un porcentaje notabilísimo, no saben pensar. (Españoles incluye vascopitekos, por si hay algún Sabinchu despistado en la sala). Y parece exagerado, porque hasta los chimpas piensan algo. Pero me refiero a seguir una línea racional de pensamiento. Eso que explicaron los griegos tan bien hace 2.500 años.

    Recuerdo haber asistido a clases de secundaria en un colegio de Londres, un par de meses. Y flipé. Tenían clases de oratoria, en las que cada uno tená que elaborar discursos sobre un tema no elegido por ellos, y dar el discurso ante la clase sin medio papel de apoyo. A los 15 años eran capaces de hacer algo que nuestros parlamentarios asnos no saben. Y tenían clases de debate. Grupos de tres, a empollar y defender en público un tema candente frente a otro grupo que defiende lo contrario. Y el tema a defender también a sorteo, sin poder elegir. Por ejemplo, vosotros tres a defender el aborto libre, y vosotros tres la prohibición. Con el profe de árbitro, y a la primera falacia lógica un poco basta, equipo eliminado.

    Luego vas al parlamento británico y lloras de la envidia. Aquí solo te enseñan -en las noticias- los abucheos y pataleos. Pero si escuchas los discursos, estás en otra galaxia. Y si vas a un comité, te los puedes encontrar haciendo preguntas inimaginablemente inteligentes para un parlamentario español, por ejemplo a científicos del clima.

    El problema que describes es muy real. Y es un problema general, no español. La diferencia es que España está completamente desarmada ante ese problema. Manca, no solo finezza, sino cultura. Pero nos van a enseñar vascuence, tú. Bendito consuelo.

    • Lo de los debates en Inglaterra, entre otras cosas, lo pienso cada vez que tengo que explicar algún tema complejo de Filosofía. Sencillamente, sería imposible. No tanto por el debate, si aceptamos llamar debate a la sucesión de ocurrencias, como por la obligación de atenerse a unos criterios objetivos. A Bachillerato llegan como llegan, porque claro, antes no se les puede tratar como adultos.

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