La función de la filosofía

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Vaya por delante que no es éste el artículo mediante el que defenderé la presencia de la filosofía en Bachillerato. Todavía está en la lista de “Pendientes”, y creo que se va a quedar ahí bastante tiempo.

Lo que voy a tratar de exponer es algo más fácil, y al mismo tiempo más complicado. ¿Cuál es la función de la filosofía? Cuál es la función hoy en día, claro. Esta pregunta formulada hace mil años no sería la misma pregunta. Y hoy en día, la pregunta no es en realidad “cuál es la función”, sino “¿tiene alguna función?”

La respuesta no va a ser exhaustiva, sencillamente porque no puedo ofrecer una respuesta exhaustiva. Como mucho, se trata de un principio de respuesta. Y tal vez ni siquiera. Porque para responder con corrección, primero habría que definir qué es -qué no es- filosofía. Sólo después podríamos intentar explicar cuál es la función de eso que hemos definido.

Dicho esto, creo que la función auténtica de la filosofía, y no estoy diciendo nada nuevo, es clarificar el lenguaje. Eliminar sombras, exigir definiciones, desterrar opiniones, destruir lugares comunes. La función auténtica de la filosofía, desde Sócrates hasta Wittgenstein, es decirle al retórico -y a la masa que le sigue- que lo que dice no tiene sentido. No es reivindicar derechos, luchar por la paz o aumentar la cultura, sino precisamente señalar que “derechos”, “paz” y “cultura” tienen un significado concreto, y que cuando se utilizan en el discurso público, o en la escuela, hay que conocer y explicitar ese significado, puesto que de lo contrario no es posible el debate. Se puede hablar desde el aire, claro, pero no podemos llamar a eso debate. De la misma manera que no es debate lanzar besos, dar abrazos o leer un poema. Señalar esto generalmente supone un acto de guerra. Pero esto es la filosofía, nada más y nada menos. Un acto de guerra contra el lenguaje hueco, punto de partida del relativismo y de los totalitarismos. No se trata de construir un discurso que neutralice el del retórico, no se trata de utilizar mejores argumentos. Se trata simplemente de destruir cualquier discurso que carezca de rigor. Que carezca de rigor y que cree ilusión de verdad, puesto que si no hace esto último no supone ningún peligro.

Dos de los ámbitos donde más necesaria es la filosofía, por tanto, son la educación y la política. El primer objetivo del filósofo, como profesor, es el mismo que el de Sócrates: hacer que el alumno perciba todos los errores que hasta ese momento asume como verdades. Para ello necesita conocer cuestiones que no son propias de la filosofía. Precisamente, es difícil hablar de cuestiones propias de la filosofía. Se trata más bien de un saber de segundo grado. Es decir, asume unos conocimientos previos sobre política, historia, psicología, matemáticas, para construir su discurso.

En política, más que proponer, más que elaborar un “discurso positivo”, la función del filósofo es desmontar los discursos, señalar las servidumbres generadas por el lenguaje y los afectos. Tal vez no sea función del filósofo combatir políticamente el nacionalismo, por ejemplo, pero sí señalar los sinsentidos de expresiones de uso generalizado como “Estado español” (como eufemismo de España) o “derecho a decidir”.

Educación, política y lenguaje. Una obra: LTI – Lingua Tertii Imperii (La lengua del Tercer Reich, la edición española), de Victor Klemperer, como ejemplo enorme de esta función de la filosofía. ¿Se puede decir que es filosofía, o es “sólo” filología? A partir de aquí me temo que comenzaría a decir tonterías. Si es que no he empezado a decirlas ya.

Quedan un par de cuestiones derivadas que me gustaría tratar en otra ocasión. Si aceptamos que la función principal de la filosofía es destruir los usos retóricos del lenguaje,

  • ¿Podemos decir que es una función exclusiva de la filosofía, o puede llevarse a cabo desde otras disciplinas?
  • ¿Podemos decir que es la única función de la filosofía?

A partir de ahí podríamos comenzar a desarrollar la respuesta a si la Filosofía es necesaria en Bachillerato (punto 1), y tal vez incluso podríamos hablar de la filosofía (punto 2) como una unión entre la propuesta spinoziana del conocimiento como libertad (Non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere) y la propuesta marxiana de la filosofía transformadora (Tesis 11 sobre Feuerbach). Transformación que en ningún caso debería ser mesiánica, que debería desechar cualquier atisbo de finalidad y sentido, y que debería ser una mera consecuencia de la primera función de la que hemos venido hablando. No sería análisis y después transformación, sino transformación derivada del análisis minucioso. El análisis sería el objetivo, y la transformación un resultado posible de ese objetivo.

Lo que decía, tonterías. O cuestiones a las que habría que dar muchas más vueltas.

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6 Comentarios

  1. Muy interesante. No se me habá ocurrido. En su momento (verde) era bastante apasionado de la filosofía. Que fui leyendo con bastante calma en un orden más o menos histórico. Hasta que llegué a Kant, y pensé que a partir de ahí la filosofía ya no podía tener sentido. Ya había dado (destruído) todo lo que podía dar.

    Luego leí a unos pocos autores más “modernos”, que sólo confirmaron mi intuición. Esa función destructora se hace ahora por otros medios. Creo. O se hacía. Porque el mundo se ha vuelto a llenar de cuentos chinos, y la función de limpieza brilla por su ausencia. Y entonces, tal y como lo planteas, puede tener una función. Que se pueda hacer por otros medios no la rebaja, porque siempre será más sistemática y más formal.

    En tu bosquejo me falta otra limpieza (clarificar, dices) aparte de la del lenguaje. La de la voluntad. Tan necesaria y tan primordial. O si quieres, se le puede llamar de aceptación de la ignorancia. Nuestra voluntad nos exige que haya una respuesta a cada pregunta, sin exigirnos tanto que sea cierta. Y por eso, aunque no haya trampas en el lenguaje vamos a aceptar una tesis por la simple razón de no ver tener una alternativa mejor a mano. Sin exigirle apenas nada en el departamento de confirmaciones. Pero es mucho mejor no saber que creer en lo equivocado. Mejor para no cagarla, digo; no para sentirse a gusto.

    Pero hay un gran problema. Tal como la planteas, la filosofía es algo muy pernicioso para los que mandan. (Como siempre ha sido, vaya). Y como también mandan en la educación …

    Pregunta. Lo que dices, lo piensas tú más o menos aisladamente, o es general en el gremio. ¿Tienes un enlace a un índice de un libro de texto en uso?

    • Tendemos a ver la filosofía, o mejor dicho a los filósofos, como “agitadores de conciencias”. Uso esa expresión en concreto porque la leí hace poco en uno de los muchos manifiestos intensos que he ido viendo estos días.
      El problema es que eso de “agitar conciencias” no sé muy bien qué es. Podría ser perfectamente una sección de espiritualidad, por ejemplo. Desde Coelho a Sampedro, todos agitan conciencias.

      La verdad es que releo lo que has escrito y no sé muy bien por qué he puesto eso. No tiene mucho que ver.

      Seguramente pueda ser más sistemática esa función destructora, sí. Y personalmente creo que es útil que se enseñe. No tanto los sistemas y los autores, puesto que es un engaño… Y mejor me explico. Hay dos maneras de explicar la Historia de la Filosofía. Como Historia de la Filosofía, entrando en profundidad en cada autor, estableciendo relaciones entre sistemas y conceptos; o bien como colección de frases y de ideas más o menos conocidas. La caverna de Platón, mente-cuerpo en Descartes, Fe y Razón, etc.

      Lo primero creo que no es viable hoy en día. Lo segundo sí, pero no me parece que sea necesario. De hecho, es lo que se hace en 1º, entre otras cosas.

      Eso de la aceptación de la ignorancia me parece muy interesante, claro. Es otro de los puntos que quería haber desarrollado, aunque me he referido a ello muy brevemente cuando hablaba del profesor de Filosofía como Sócrates. Y la relación que estableces entre voluntad y falso conocimiento. Es puro Spinoza, autor que normalmente no se explica en Bachillerato, y me parece de los realmente esenciales.

      Efectivamente, imagino que será perniciosa para los que mandan, aunque no me gusta demasiado la idea, por el abuso por parte de tantos conspiranoicos. “¡Quieren quitar la Filosofía porque es una amenaza para el Poder!” Ni amenaza ni nada. La Filosofía tal y como está planteada hoy es totalmente inofensiva. Ahora, la filosofía destructiva, eso ya es otra cosa. Pero más que amenaza para los que mandan hablaría de amenaza para uno mismo. Para el conjunto de creencias que nos hacen tener una vida cómoda. Ahí es donde está la verdadera amenaza, que no deja de ser paradójica: el conocimiento de las pasiones que nos hacen actuar, de las servidumbres a las que estamos sometidos, es la libertad a la que podemos aspirar. Al lado de eso, quién manda importa poco.

      Y en cuanto al último párrafo, imagino que habrá de todo, aunque la mayoría de los filósofos a los que sigo creo que no le pondrían demasiadas pegas. Y lo explicarían mucho mejor, claro.

      Creo que tengo por ahí una programación, pero esto es el currículo básico de la Filosofía de 1º, por si le quieres echar un vistazo.
      http://www.webdianoia.com/archivos/curriculos/filosofia_1_estatal.htm

      • Gracias, Oscar. Con ese currículo que me mandas, ya tengo la respuesta que buscaba. Si le llaman filosofía a eso, me parece no sólo una asignatura innecesaria, sino directamente perniciosa. Sí le llamaran “Aprende a ser un borrego satisfecho”, o “Moralina barata”, me parecería útil. Y no especialmente engañosa.

        Mi simplificación “el poder” ha quedado chunga. Yo decía “los que mandan”. Pero tiene una connotación negativa injustificada. Porque donde dice “los que mandan” puede / debe decir “la sociedad”. No hay una sin los otros. Se me ocurre que una filosofía de verdad debería enseñar a señalar los cuentos chinos, sin calificaciones morales. Luego ya sería cosa de otras materias (conocimientos) el juicio de si son mero “pegamento social”, simplemente necesario para que exista una sociedad, o si tienen además efectos indeseables — como justificar abusos inadmisibles, etc. Pero señalar los “cuentos chinos” no es más que mostrar su irracionalidad. Y eso se hace mostrando cómo funciona el -digamos- “pensamiento racional”. Que tal vez debería ser la función de unas clases de filosofía si no es adecuado mostrar con cierta profundidad los autores señeros de la historia de la filosofía.

        Eso sería utilísimo. Básicamente es ensañar a pensar, que la gente tiene la muy optimista manía de creer que es algo que no hace falta aprender. Pero debería ser algo enteramente “limpio”. Y justo lo contrario de que los alumnos se “ejerciten como ciudadanos responsables”. Esto último es, o ideología, o moral. Hoy, normalmente ideología. Que se puede dar. Incluso se debe. Pero es otra cosa, y debiera ser otra asignatura diferente.

  2. Pingback: Sobre la necesidad de enseñar filosofía | Las cuatro esquinas del mundo

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