Observar y contemplar

Hay algo que nunca he conseguido explicar bien, supongo que porque no he llegado a entenderlo del todo. Claro que sólo he intentado explicarlo una vez, fuera del temario. Me refiero a la falta de finalidad en el “diseño” del mundo. Diseño entrecomillado precisamente porque no es diseño, a pesar de que se nos haga más cómodo hablar-pensar en esos términos.

El domingo pasado fuimos a comer a casa de los padres de ella. Les habían regalado un pájaro hace poco, así que como era de esperar me tiré un par de horas observándolo. Los movimientos de la cabeza, que no eran suaves como los de la mayoría de los animales, sino bruscos. Los movimientos que hacía con la boca cuando oía los sonidos de pájaros que le poníamos en el móvil, como si intentase responder a ellos. Y la forma en la que “afilaba” la cabeza cuando parecía que iba a echar a volar. Pero claro, estaba en una jaula, así que se limitaba a dar saltos. También me llamó la atención el nerviosismo con el que picoteaba los granos. Se acercaba al recipiente, miraba en todas las direcciones, agachaba la cabeza, la volvía a levantar para mirar de nuevo, repetía la operación un par de veces, y finalmente metía la cabeza en el recipiente con la comida. Pero no cogía nada, no se fiaba. Sacaba la cabeza y de nuevo miraba cuatro o cinco veces, alerta. Finalmente conseguía coger un grano, y mientras intentaba abrirlo seguía mirando alrededor. Y vuelta a empezar.

Pero no recordé lo de la falta de finalidad por esto, sino por lo que hacía con la cabeza. Enseguida se nos aparece el “claro, pone así la cabeza para volar mejor”, o algo parecido. Los perros mean en las esquinas para marcar el territorio, los humanos tenemos dos ojos para poder percibir la profundidad.

En cualquier caso, y al contrario que en otras ocasiones, no le dediqué demasiado tiempo. Era más interesante observar lo que hacía el pájaro. De vuelta a casa me acordé de dos escenas de dos películas distintas. La primera, de Master & Commander. La escena en la que Stephen Maturin baja por fin a las Galápagos a mirar bichos. Y la segunda, la de Simon en El Señor de las Moscas. ¿Cuál? La del camaleón, posiblemente. Pero creo que me acordé más de los personajes que de escenas concretas.

Creo que habría sido feliz haciendo eso. Mirar bichos. Y no tanto como Maturin sino como Simon. No con el fin de estudiarlos ni catalogarlos, sino por el simple placer de contemplarlos. Sin pensar en el diseño o su ausencia, y por supuesto sin pensar en los problemas humanos. Sin intentar transformar ni comprender nada, y sin justificaciones espiritualistas como “intentar ser uno con la Naturaleza” y otras supersticiones. Simplemente mirar, no molestar a nadie, y ya.

Anuncios

2 Comentarios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s