Programa de Navidad: Olentzero y presos de ETA

En Madrid los Reyes Magos deberán someterse a la paridad. Habrá un rey y una reina, y el otro será un misterio. El niño seguirá siendo niño, salvo que se imponga la coherencia. En lo de un padre y una madre no creo que haya problemas, aunque podrían pensar a lo grande. Un hombre y una mujer supone un 50% de la lista, pero ése es un análisis conservador. ¿Dónde quedan los demás modelos de familia? José con un señor, María con señora, o María sola, que no le hace falta nadie para sacarlo adelante. Faltan los animales, pero eso mejor lo dejamos para una segunda fase de reajuste cultural, porque la gente, a pesar de ser gente, aún no está preparada para un niño vaca en el pesebre.

En el País Vasco, además de los Reyes tenemos el Olentzero. Los más comprometidos con la construcción nacional dirán “en lugar de”, no “además de”, aunque en muchas casas aún sean fieles a los primeros. Si la mayoría de los niños prefiere a un carbonero borracho e idiota (entendimentuz gabea) es por dos razones. La primera, por la transformación a la que fue sometido desde los años 70 por el nacionalismo vasco. Pasó de idiota a sabio (entendimentuz jantzia), de ser una figura del solsticio a entregar regalos a los niños. Y esa transformación no fue algo espontáneo, lógicamente. En las ikastolas los niños se fueron acostumbrando al tipo desharrapado que les llevaba juguetes. En las ikastolas y en los centros educativos asimilados, que imagino serían la mayoría. Así, Olentzero se convirtió en un Papá Noel autóctono. Y los niños lo aceptaron encantados, porque -segunda razón- al fin y al cabo éste traía los regalos muy pronto, no como esos Reyes Magos que llegaban siempre el día antes de volver a clase. Así no daba tiempo a disfrutar de los juguetes.

Pero ahora estamos en una segunda fase. En la primera, el Olentzero fue utilizado para la construcción nacional, que no es otra cosa que la construcción del pasado. Había que recuperar las esencias del pueblo vasco, y eso pasaba por inventar buena parte de esas esencias. También, claro, por imponer una lengua difícil y olvidada. Y la mejor manera de imponer es hacer creer que lo que se impone es en realidad una restitución. Nos quitaron la lengua, tenemos que recuperarla. Y en ese “nos” entraron muchos hijos de inmigrantes castellanos o extremeños, que se esforzaron en recuperar también su auténtico nombre, que no era el que eligieron sus padres. Los que habían sido Iván, Carlos o Carmen, se transformaron en Iban, Karlos y Karmen. Algunos incluso decidieron recuperar su apellido real y pudimos ver hallazgos como “Gartzia”.
Pero estaba hablando de una segunda fase en el uso del Olentzero. La de ahora es más siniestra, tal vez como homenaje al origen del personaje. En muchos pueblos vascos y navarros, el acto de entrega de regalos forma parte de un programa más amplio: el enaltecimiento de los presos de ETA y la reivindicación de su acercamiento o liberación. Las organizaciones de apoyo a estos presos organizan el acto, y reciben una subvención del Ayuntamiento. Cantos, pasacalles, dulces, regalos, fotos de los niños con Olentzero y mensajes de apoyo a los presos de ETA. En realidad no dicen “presos de ETA”, sino “represaliados” o “presos políticos”.


La utilización de las fiestas para mostrar apoyo a los presos de ETA (etiqueta en el blog: fiestas) no es algo nuevo. Ahí está la Aste Nagusia, la Semana Grande de Bilbao. Hay comparsas constituidas específicamente como plataformas de apoyo a los presos, y comparsas que consienten o incluso participan en ese apoyo. Hace años el Ayuntamiento amenazó con suspender las fiestas por la exhibición de fotos de terroristas encarcelados en las casetas, y todas las comparsas se movilizaron. Las ecologistas, las feministas, las internacionalistas, las antimilitaristas. Quienes no conozcan estas fiestas puede que se sorprendan al leerlo, pero sí, todas las comparsas son políticas (Ya hablé de ello aquí). Y todas las comparsas defendieron la exhibición y el enaltecimiento de presos de ETA.
Esas fiestas son lo que son. Alcohol, música y jóvenes, principalmente. Lo del Olentzero es diferente, porque está dirigido a los niños. Y muchos padres, imagino, llevan a sus hijos a la entrega de regalos y a hacerse fotos con el personaje. Rodeados de carteles y fotos de presos de ETA, con total normalidad.

Y como la normalidad ha sido siempre la clave, imagino que en unos años podremos ver a los represaliados, por fin libres, vestidos de Olentzero en los pueblos del País Vasco. Aquí en Galdácano, Javi de Usánsolo sería un candidato perfecto. Asesinó a Fabio Moreno, un niño de dos años. Cumplió 21 años en la cárcel, y cuando por fin regresó a su pueblo fue recibido con un pasillo de antorchas, ikurriñas y lanzamiento de cohetes. Quién mejor que él para hacer felices a los niños de Galdácano.

No permitiremos que se utilice ese dolor para la realización de denuncias hipócritas por parte de quienes tienen la responsabilidad de estar prolongando el sufrimiento de este pueblo.

Declaración de HB tras el asesinato de Fabio Moreno.

 


 

Olentzero en Gernika.

Olentzero en Pamplona. Barrio de Iturrama.

Olentzero en Usurbil.

Olentzero en Zorroza.

Olentzero en Goizueta.

Olentzero en Ondárroa.

Y Olentzero en Lezo. A las 10:30, en la plaza del pueblo, cartas a Olentzero. El mismo día, en el mismo lugar, unas horas más tarde, cartas a los presos del pueblo. Finalmente, a las 18:30, sale Olentzero.

 

 

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