The show must go on

 

“Estamos viendo comportamientos muy parecidos a los del fascismo de los años 30.”
Lo decía Alberto Garzón hace unos días, cuando anunciaba que IU-Unidad Popular estaba preparando una querella criminal contra Mariano Rajoy y el Consejo de Ministros. No especificaba en qué consistía ese parecido, porque la precisión no puede nunca operar en el vacío.
El motivo de la querella era el acuerdo entre la UE y Turquía sobre los refugiados. Garzón anunció su plan en una rueda de prensa en el Congreso. Junto a él, Marina Albiol y alguien de quien ya se ha hablado en el blog en un par de ocasiones, Gonzalo Boye.

Boye es abogado, además de editor de la revista Mongolia. Por eso se encarga de explicar la parte legal a la prensa. Habla de penas de cárcel y de inhabilitación. No especifica cuántos años. Si acusaran a Rajoy de secuestro, imagino que podría atreverse con una estimación. 14 años, por ejemplo. Si lo acusaran de asesinato, lesiones, detención ilegal, asesinato frustrado y tenencia ilícita de armas, podría dar otra estimación. 61 años. Son las penas a las que fueron condenados el propio Boye y Pablo Gómez Ces, tesorero de Unidad Popular. Boye fue condenado por colaborar con ETA en el secuestro de Emiliano Revilla. Gómez Ces asesinó al policía nacional Eduardo Navarro Cañada. No en colaboración con, sino directamente integrado en ETA.
Sé que me repito, pero creo que son cosas en las que hay que insistir. Hay muchos lectores de Mongolia y votantes de IU-UA desinformados. O ésa es, al menos, la hipótesis más benevolente.

Comportamientos parecidos a los del fascismo, decía Garzón. Por eso prepara una querella criminal. Porque tanto lo primero como lo segundo son puro teatro. Cada cierto tiempo tienen que sacar a pasear la indignación. Lo hicieron cuando pedían que Aznar -sólo- fuera juzgado en La Haya por la Guerra de Irak, y también cuando declararon a Rajoy persona non grata en Pontevedra. Ese ellos no es necesariamente IU-UA, sino en general los miembros del Club de los Aspavientos. En Pontevedra fueron BNG, Marea y PSOE quienes compusieron la opereta. La denuncia contra Aznar partió de IU-ICV, y pretendían que fuera juzgado por genocidio, entre otros crímenes. Varias personalidades del mundo de la cultura política como José Blanco, Joan Tardá o Baltasar Garzón manifestarion su apoyo a la denuncia. Por otra parte, una misteriosa agrupación de personalidades del mundo de la política cultura, la Plataforma Cultura y Espectáculos contra la Guerra, presentó una denuncia similar en el Tribunal de La Haya. No se supo del todo quiénes formaban parte de esta plataforma. Lo que sí sabemos es que incluía a la Federación de Actores del Estado Español. Tal vez sea el nombre bajo el que se reúnen Garzón (Alberto), Tardá, Baldoví o Rufián cuando preparan sus cosas.

Lo incómodo, no obstante, es comprobar cómo estos actores vocacionales no son los únicos que se empeñan en que el espectáculo continúe. Condenas a invasiones soviéticas, paseos previos a una reunión con aviso a la prensa o campañas contra quien no puede hacer otra cosa que no hacer. Los vendedores de palomitas no se podrán quejar.

* * *

La colaboración de hoy en El Subjetivo: Los inmaculados soñadores.

374 palabras, 9.701 votos

‘Una imagen vale más que mil palabras.’
Esto es una imagen que contiene 374 palabras.
Esas 374 palabras son el comunicado que Aranzadi-Pamplona En Común ha publicado en respuesta a los atentados de Bruselas.
Aranzadi-Pamplona En Común obtuvo 9.701 votos en las elecciones municipales de 2015 en Pamplona.
9.701 personas, el 9,5% de los votos.

La responsabilidad es siempre individual. También en el caso del voto.

 

Aranzadi

Más periodismo

periodismo

 

De nuevo Ferreras en Bélgica. El hombre va allí donde esté la noticia. La noticia son velas, dibujos y mensajes pintados en el suelo. Ferreras -sólo él puede hacerlo, por eso está allí- nos transmite en directo las emociones de los belgas. Imayin.

El reportero dice en una de las conexiones que se trata del primer atentado que sufre Bélgica. “El primero yihadista”, matiza, porque no ha tenido tiempo de consultar la Wikipedia y quién sabe.

 

Pero resulta que no es el primer atentado yihadista en Bélgica. Nuestro hombre en Bruselas ha tenido un despiste. Se ha olvidado del atentado contra el Museo Judío de Bélgica cometido en mayo de 2014, en el que cuatro personas fueron asesinadas. La policía arrestó a Mehdi Nemmouche como principal sospechoso, quien se encuentra a la espera de juicio. Abdelhamid Abaaoud, el organizador de los atentados de París de 2015, estuvo en contacto telefónico con Nemmouche en enero de 2014.

Pero aquel atentado se cometió en un Museo Judío. Una anécdota. El despiste.

Estreno

 

Esta semana me estrené en El Subjetivo, la sección de opinión de The Objective, con un texto breve sobre el terrorismo y nuestros relatos. A continuación dejo el primer párrafo, el texto completo se puede leer aquí.

Polifemo recuerda a quien causó su desgracia, que no consistió tanto en la ceguera como en el engaño. ‘Nadie me ha herido’, grita a sus hermanos. El pobre cíclope se ha vuelto loco, los dioses lo habrán castigado.
Pero Polifemo sabe que Nadie es alguien: es Odiseo. Éste revela su nombre en cuanto abandona la isla, y a punto está de lamentarlo. El cíclope arroja una roca contra la nave, y el fecundo en ardides escapa por poco. Deja atrás la isla, pero no a Poseidón, padre de Polifemo. El dios se encargará de que el héroe pague su ofensa.

Nadie son los asesinos, los etarras, los terroristas. También los ciudadanos que toman todas las mañanas su dosis de loto. Al mismo tiempo se pretende “reconocer a las víctimas”, “recordar el horror” o “mostrar solidaridad con quienes han sufrido”. Pero ¿qué reconocimiento, qué recuerdo o qué solidaridad puede haber si partimos de un pasado modificado?

Se borran los asesinos, pero también se borran las víctimas cuando se las trata como un ente colectivo. Se dota de existencia al colectivo para que no existan sus nombres. No existen Eduardo Navarro Cañada, Fabio Moreno, Víctor Legorburu, Avelino Palma, Ángel Prado, José Luis Vázquez, Jesús Ildefonso García Vadillo, Iñaki Mendiluze, José Luis González o Manuel Albizu. No existen porque se ha decidido -doblemente- que no existan. Se ha decidido que no es conveniente recordar que fueron asesinados. No hay placas que señalen, en el lugar del asesinato o en el centro del pueblo, quiénes fueron y quién los asesinó. En el caso de Albizu, un taxista de Zumaia, todo lo que había en el lugar donde fue asesinado era un contenedor de basura.

No hay víctimas, más allá del concepto colectivo que diluye los nombres de cada una de ellas. Y así, no hay asesinos. Hay héroes, arrepentidos, hombres de paz, editores de revistas, tesoreros, concejales, referentes morales, curas y vecinos. Hombres y mujeres con un pasado gestionado por ciudadanos cobardes, periodistas sin sangre e instituciones miserables.

Esta mañana el periodista Iñaki López ha dicho en Twitter algo sobre la condena a Rita Maestre. Ha dicho algo absurdo, claro.

Y para dar brillo a su mensaje ha citado a la revista Mongolia. Muchas personas citan a la revista Mongolia. Pérez-Reverte, por ejemplo, que es otro referente.

Dicen que la leen, qué divertida.
Que el editor de esa revista fuera condenado a 14 años por el secuestro de Emiliano Revilla es algo que no mancha. El editor es Gonzalo Boye, y bastan unos minutos para conocer el dato. Es un trabajo fácil para cualquier persona, e imagino que mucho más fácil para un periodista como Iñaki López o para un escritor como Pérez-Reverte. Es un trabajo que no hacen. Y si les llega algo, lo esconden. Porque no lo justifican, ni le quitan importancia. Simplemente lo ignoran.

Del mismo modo, los votantes de Unidad Popular, el partido con el que Alberto Garzón se presentó a los generales, ignoran activamente que el tesorero de ese partido -Pablo Gómez Ces- fue condenado a 61 años por el asesinato, junto a otros dos miembros de ETA, del policía Eduardo Navarro Cañada.

Alberto Garzón, el líder mejor valorado‘, titulaba El País en febrero de 2016.

Gonzalo Boye, el editor de la divertidísima revista Mongolia condenado por secuestro, registró el nombre del partido.

Ahí están, a pesar de todo, Iñaki López y Arturo Pérez-Reverte. Y Eduardo Madina.

Inmaculados.