El procésamiento

Ayer Pinker se refería al fenómeno Yanny/Laurel. Y volvía al vestido azul/dorado para intentar explicar lo que pasaba.

A veces percibimos de manera diferente una misma realidad por culpa de nuestro hardware particular. Al parecer, quienes tienen problemas para captar las frecuencias más altas escuchan “Laurel”. Y, también al parecer, lo que hay en la grabación original es “Laurel” y no “Yanny”.

El problema con el vestido tenía que ver con la luz y con la forma en la que nuestro cerebro procesa lo que vemos cuando la iluminación podría contaminar el color del objeto.

Nuestro cerebro condiciona la manera en la que percibimos el mundo, y esto podría ser una explicación para otro fenómeno viral, el Controvertido/Xenófobo. Quien hoy asume la presidencia de la Generalitat ha publicado numerosos artículos en prensa durante los últimos años. En ellos hablaba de “ciudadanos trasplantados”, de “bestias con forma humana” y “descerebradas” y de cómo la palabra “enemigo” cobraba, por culpa de esas “cosas que tenemos que soportar”, un significado nuevo, “profundo y abismal, como surgido de las entrañas de la tierra”.

Es, efectivamente, un discurso muy viejo. Pero es un discurso al que han colocado en la presidencia de una comunidad autónoma, y ahí sí hay una cierta novedad.

Torra no se ve a sí mismo como un supremacista del siglo pasado. Los miembros del Parlamento catalán que han permitido su investidura tampoco lo ven, y por tanto no se consideran compañeros en la xenofobia. Una parte de la prensa ve esta xenofobia como algo polémico o controvertido, y una parte del mundo académico de análisis objetivo debe de estar mirando las nubes entre artículo y encuesta sobre intención de voto.

José García Domínguez publicó hace unos días un espejo perfecto. No era más que un artículo con algunas de las descalificaciones que durante años han vertido los compañeros de Torra, pero con “catalanes” donde decían “españoles”. Quienes han dedicado su vida a aceptar o incluso verter esas descalificaciones reaccionaron con horror. Cómo era posible que en España se permitiera publicar esas barbaridades.

Ahí, parece, el hardware sí funciónó. Vieron como barbaridad lo que siempre les pareció inofensivo y evidente. Hasta que volvió la luz y les dijeron que eran ellos ante el espejo. Entonces, el silencio. Y las nubes.

Hoy en elnacional.cat publican esto.

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En algunos aparecerá automáticamente la Feria de Abril, el cómo se atreve y el “vuelve a Cádiz” acuñado por De Gispert, una de las espejadas. No lo pueden evitar.
Pero que haya al menos dos formas de ver las palabras de Arrimadas no nos lleva a establecer la multiplicidad del mundo. Nos lleva al incómodo problema del cerebro y de la interpretación de la realidad. El nacionalismo no se cura leyendo o viajando, porque no es más que una distorsión producida por nuestro hardware. El cerebro a veces nos juega malas pasadas y nos hace creer que la tierra nos habla o que “el alma de la patria” significa algo.

No hay que confundirse: el auténtico problema ha sido siempre el procésamiento.

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La Plaza de la Memoria en Galdácano, I

Primera visita a la Plaza de la Memoria en Galdácano. Ha sido rápida.
No hay apenas nada. Hasta aquí podría ser el texto para el blog, y ya sería algo más que la exposición.
En la entrada hay unos folletos en los que explican el propósito del proyecto. A la izquierda, una pared con unas hojas de colores en las que los visitantes exponen sus sentimientos. Nada. Incluso una cita de Paulo Coelho. Varios “Gure esku dago”, llamamientos a una paz que nadie puede negar, podemos perdonar pero no hay que olvidar.


¿Qué es, exactamente, lo que no hay que olvidar?
No había ni una sola referencia a ETA en las hojas de la pared. Imagino que la mayoría de ellas fueron escritas por niños de alguna visita escolar. Lo imagino mientras leo cada una, porque es la hipótesis menos mala. Aunque no estoy seguro de que realmente sea la menos mala.
Había tres zonas, con tres terminales en las que se podía escuchar el testimonio de varias personas y tres pantallas algo más grandes en las que se proyectaban también testimonios.

Zona 1: Memoria de las víctimas del terrorismo.

Zona 2: Memoria de las víctimas de la violencia policial ilícita.

Zona 3: Memoria histórica y 81 aniversario del bombardeo de Guernica.

 
Y una cuarta zona: Participa en la construcción de la memoria. El Proyecto Plaza de la Memoria responde al derecho a la participación ciudadana en la construcción de algo que es de todos/as: la memoria. Todos/as somos parte de la memoria. En este espacio encontrarás testimonios de ciudadanos y ciudadanas que han querido trasladar su memoria.
Tú también puedes participar en la configuración de la memoria de nuestro país, aportando tu testimonio.

Esa cuarta zona es la de las hojas de colores, en las que ni una sola vez aparece “ETA”. Hay un banco, una pantalla y otro vídeo con testimonios. Kirmen Uribe, Bernardo Atxaga, Toti Martínez de Lezea, Anjel Lertxundi. La primera referencia a ETA es de Kirmen Uribe. “He visto en mi propia familia personas que han tenido miedo de ETA”. Antes, referencias a torturas, muertes en prisión, la Guardia Civil. Y la Guerra Civil. El vídeo dura unos doce minutos. Anjel Lertxundi explica cómo cada vez que ETA cometía una torpeza (sic, baldarkeria) mayor que la anterior, era la sociedad la que respaldaba, con su silencio y su justificación, que cometiera actos cada vez más graves.

No sé en qué minuto del vídeo he oído una breve conversación entre una madre y su hijo que también estaban viéndolo, detrás de mí. Imagino que el hijo ha preguntado algo. Qué es esto, algo así. No lo he podido escuchar.
Lo que sí he escuchado ha sido la respuesta de la madre, en castellano.
“De una guerra que hubo hace mucho. Pegaban tiros desde aviones y todo”.

No me he girado para verlos. He visto de reojo que el hijo estaba escribiendo en una de las hojas vacías para dejar su testimonio. He esperado uno o dos minutos y he salido, sin terminar el vídeo.

De camino a casa he pasado por la Herriko Taberna. Apenas veinte pasos. En el interior, como siempre, los nombres de los etarras del pueblo que aún están en la cárcel. Txapote, Bienzobas, Crespo, etc.

El Gobierno vasco, impulsor del proyecto, puede estar tranquilo. No habrá olvido. Porque es imposible olvidar lo que no se enseña.

PD: Nada más salir de casa he visto un bando del Ayuntamiento en el portal, como el del año pasado. No cabe duda de que era la primera parte de la exposición.
Las diez personas que fueron asesinadas por ETA en el pueblo. Las decenas de personas que fueron asesinadas por etarras del pueblo. Los etarras del pueblo.
“No hay que olvidar”.
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