El periodismo y sus etiquetas

El periodismo consiste esencialmente en que alguien que no sabe quién es Lord Jones escriba que Lord Jones ha muerto.
Exagero, claro. Porque muchas veces ese alguien no escribe que Lord Jones ha muerto, sino que únicamente lo transcribe.

No existe el periodismo ciudadano. Existe el periodismo. Y existen otras cosas. La diferencia entre el periodismo y otras cosas, como escribir en un blog, es que en el periodismo hay ciertas obligaciones. En el periodismo debe haber filtros. El periodista no puede inventar o manipular los hechos. El periodista debe comprobar los hechos sobre los que escribe. El periodista debe escribir lo que escribe. Y el periodista debe citar cuando no es capaz de acceder a la información por sus propios medios.

Quien se dedica al periodismo debe hacer todo eso y mucho más porque se dedica al periodismo, que es una profesión y es posible que hasta un servicio público. Quien se dedica al periodismo ha estudiado al menos durante cuatro años qué es el periodismo, cómo se desarrolla y qué prácticas se deben evitar.

El periodismo lleva años diciendo que el periodismo se dirige al mismo lugar que Lord Jones. Que no hay lectores suficientes, y que los que hay no quieren pagar por lo que leen. Por eso algunos periodistas vieron que en España había una oportunidad de negocio, y que podían hacer precisamente un tipo de periodismo por el que mereciera la pena pagar.
Creo que El Español lo intentó durante su primer año. Después vino lo que es hoy. Ayer leí que en su cuenta de Twitter habían publicado el siguiente titular: Los actores de ‘Guardianes de la Galaxia’ defienden a su director, despedido por pedófilo. Noel Ceballos publicó una captura con el titular en la red social, y parece que el periódico eliminó el tuit original y cambió la redacción: Los actores de ‘Guardianes de la Galaxia’ defienden a su director, despedido por unos tuits pedófilos. Hoy he entrado a la noticia y veo que el titular ha sufrido su segundo cambio: ahora ya se limitan a decir que fue despedido por unos tuits sobre pedofilia.

Y ahora, el salto.

Hace unos días se celebró en Galdácano un homenaje a un etarra condenado por dos asesinatos. Escribí aquí sobre ello.
En El Español también escribieron sobre ello. Su información era tan precisa (o tan poco precisa) como la mía. Los mismos datos, las mismas fotos y hasta, en ocasiones, las mismas frases. La noticia estaba firmada. Es decir, alguien se atribuía la autoría del texto y el periódico se atribuía las fotos, a pesar de que no estuvieron en el funeral de Lord Jones.
Al hacerlo, y al permitirlo, incumplieron al menos uno de sus deberes como periodistas: el de ser, realmente, los autores de sus piezas.
Entiendo que es imposible estar en todos los lugares. Y entiendo que un periódico puede considerar conveniente dar a conocer lo que ocurre en alguno de esos lugares. Lo que no entiendo es por qué no se actúa con una mínima adherencia al código deontológico de la profesión. No lo entiendo, literalmente. No les cuesta nada. Basta con poner un pie de foto o incluir un enlace a la fuente original. Ni siquiera un enlace: simplemente bastaría con citar, aun sin enlace, la fuente. Porque siempre hay una fuente directa y primaria, por mucho que pueda haber fuentes indirectas.
Un periodista debe saber eso. Por lo tanto, cuando actúa mal, actúa mal a sabiendas.

El Español se creó, decían, para refundar el periodismo. Para hacer un periodismo serio y profesional. Creo que están muy lejos de conseguirlo. Y creo que una de las respuestas más frecuentes cuando se denuncian las malas prácticas es que todos lo hacen.
Claro que todos lo hacen, y claro que todos, El Español y los otros periódicos, lo seguirán haciendo.

Si escribo todo esto es porque creo que los periodistas deben actuar bien. No para alimentar el ego de quienes se dedican a otra cosa, ni porque les pueda conducir hasta un nicho de mercado sin explotar; deben actuar bien porque es lo que se espera de ellos. Deben actuar bien porque es lo que hay que hacer.

Todos los que dicen que van a cambiar el mundo, en su sentido más amplio, suelen olvidarse de cuidar en primer lugar de la ciudad y sus leyes, que son siempre leyes morales. Esto último exigiría menos tiempo, menos esfuerzo, y además tiene una ventaja: es realizable. Porque no exige cambiar las costumbres de todos, sino tan sólo las de uno mismo.

ACLARACIÓN:

Me han explicado qué es lo que ha ocurrido con la noticia de El Español. Hay una parte de mala práctica periodística, y hay una parte de mala comunicación entre El Español y un tercer actor.
Lo primero lo han intentado solventar eliminando la parte del texto que habían copiado y colocando un enlace a una cuenta de Twitter bajo las fotos. La fuente sin la cual no habría habido noticia, que es la entrada del blog, no parece que la vayan a añadir.

Lo segundo, que desconocía, explica parte de la mala práctica. Pero a pesar de esa mala comunicación, sobre la que prefiero no decir nada, era el periódico el que tenía que haberse preguntado por la fuente, por mucho que pensaran que tenían permiso para publicar esas fotos. Y sobre todo tendrían que haber sabido y sabían que copiar parte de un texto en una noticia y no señalar la fuente no es lo correcto.
Lo segundo explica parte de lo que ha pasado, pero muestra que las malas prácticas no se van a corregir. Porque ese fallo de comunicación no habría podido producirse si no existieran esas malas prácticas, y sobre todo porque la aclaración se hace aquí y la hago yo, y no se hace en la misma red social en la que se compartió la noticia de El Español ni la hacen quienes deberían haberlo aclarado.

Entiendo qué es lo que ha pasado. Entiendo que pasa en muchos periódicos y que seguirá pasando. Y entiendo que hay elementos, que hasta hace poco desconocía, que dificultan una explicación completa por parte de quienes han actuado mal.

También entiendo, y termino, que ese fallo de comunicación no elimina la mala práctica. Ese fallo de comunicación se produce porque lo que se describe en el segundo párrafo no se ha cumplido.

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1 comentario

  1. El Español no tiene un puto duro; ése es el problema. Si lo tuviera, enviaría 5 tipos a cubrir tales actos, pero de donde no hay no se puede sacar. Google y Facebook se han comido el pastel publicitario, en parte porque les dejaron. La prensa queda, cada vez más, un papel propagandístico del que paga.

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