Herenegun, 2

CAPÍTULO 2

Años 70.

El episodio 2 empieza también con un ex miembro de ETA. De hecho, empieza con dos antiguos miembros de ETA, convenientemente dulcificados por la edad. Izko de la Iglesia explica que iba a asaltar la cárcel de Pamplona y lo detuvieron. Habla con Xabier Larena, otro miembro de ETA. Comentan entre risas cómo los detenían. “¿De qué te acusaban?”, pregunta Larena. “Bueno, del asesinato de Melitón Manzanas”. Viejos militantes entrañables, ancianos. Aparecen junto a Paco Letamendia, el abogado que los defendió. Hablan sobre el proceso de Burgos. Letamendia habla de cómo el proceso hizo aflorar el desprecio al franquismo. Se escuchan los gritos de Mario Onaindia, su “Gora Euskadi Askatuta” durante el juicio, y también el Eusko Gudariak. “El juicio de Burgos había convertido a ETA en uno de los protagonistas de la oposición contra la dictadura”, explica la narradora, siguiendo el hilo del episodio anterior. Nada de odio, sólo justicia. Nada de identidad nacional, nada de expulsión de los colonos, sólo libertad.

Aparece Landaburu, y después Anasagasti, sobre el asesinato de Carrero Blanco. Joxemari Iriondo (ya había salido en el episodio anterior, en la escena sobre la cultura vasca): “Sabíamos que Carrero Blanco era la mano derecha de Franco”. Imanol Uribe e Iñaki Aldekoa, un sindicalista de ELA, comentan el asombro que produjo el atentado, detalles como el socavón que la explosión dejó en el suelo, el tejado, la marca que serviría de señal para el comando. Es el tono general de todos cuantos se refieren a ello. Podrían estar hablando de los efectos especiales de una película, nunca de un asesinato. Imágenes de una rueda de prensa de ETA en Burdeos. Elixabete Garmendia, su novio estaba en la cárcel. Tenían miedo de lo que podía pasar con los que estaban en la cárcel. Manuela Carmena, con franqueza: “No podemos apoyar esto, estamos en contra… por dentro todo el mundo decía ha sido providencial, Carrero iba a ser un tapón para el desarrollo de la democracia.” Juan José Pujana, un militante del PNV: “Como todo el mundo, yo me alegré, la verdad”.
Después de las palabras del militante del PNV, vídeos de gente celebrando, la alegría ya se ha contagiado.
No vuelve en el vídeo, pero volvamos nosotros a los dos grandes principios de Herenegun: “Ninguna convicción está por encima del valor de la persona y su dignidad humana. Los derechos humanos son inviolables”. De vez en cuando, los principios solemnes dejan paso a la alegría. Nosotros volvemos, ahora, a las reflexiones innegociables que enmarcan esa unidad didáctica. No lo hace la propia unidad didáctica, ahora, y no lo harán los alumnos mientras escuchan esas palabras y ven las imágenes de gente bailando tras el asesinato.

La última aparición en público de Franco, Plaza de Oriente.

“Para mí ETA era uno de los exponentes de la lucha antifranquista (…) y en aquella época generó mucha simpatía en determinados ambientes de izquierdas.” Imanol Uribe, conversando con Manuela Carmena y tirando del hilo.

Últimos fusilados de la dictadura y el atentado de Atocha, asesinatos cometidos por la extrema derecha.

Detalles del relato de un torturado, fotografías de las torturas a Amparo Arangoa. “Es una imagen terrible”, dice la narradora. Hay que guardar esto porque es la primera valoración que se hace, y porque después, imagino, habrá muchas oportunidades para hacer más valoraciones similares. No de torturas, sino de Hipercor, casa cuartel de Zaragoza, en fin, de cualquier persona a la que ETA asesinó con bomba o tiro en la nuca.
La narradora sigue, y cuenta que el torturador, Muñecas, es ahora un anciano, y que han tenido que pasar 40 años para que se sentase ante un tribunal. “Su lista (de torturas) es muy larga”. Hay que guardar también esto, para cuando tenga la oportunidad de señalar otras listas, dentro de no mucho. Las listas de asesinatos de Txapote, De Juana Chaos, de los etarras que aún están en prisión y de los que ya están en la calle. Y las listas de asesinatos que no han sido esclarecidos. La narradora ha valorado la imagen de una persona torturada (“Una imagen terrible”) y ha señalado los méritos de un torturador (“Su lista es muy larga”). Recuerda e incluso valora los hechos, dos hechos concretos. Pero hay, habrá, muchos hechos para recordar y valorar, para detenerse en ellos. Si no lo hace no será porque elige un enfoque pretendidamente aséptico, sino porque discrimina.

La narradora habla ahora con la hija de Francisco Javier Núñez. La narradora le pregunta por los recuerdos sobre su padre, y sonríe mientras la hija habla. La hija cuenta cómo su padre fue a poner una denuncia a una comisaría por los golpes que los grises le habían propinado en una manifestación, y cómo le obligaron a beber alcohol, tanto que murió por una cirrosis hepática que ya padecía.
Está muy bien. Pero merece la pena recordar que la familia de Pardines no apareció en el capítulo anterior. Ni la de Melitón Manzanas o Carrero Blanco, claro. Esto último se puede entender. También se puede entender que, probablemente, la familia de Pardines no quiera participar. Pero lo esencial es entender que el hecho de que aparezcan unos y no otros genera necesariamente un efecto en el espectador. Espectadores que, en este caso, no son adultos, sino niños y jóvenes. Los detalles humanos, hasta ahora, en un documental de ETA, son para las víctimas del franquismo. Valoraciones, recuerdos descriptivos y el acercamiento a una víctima que relata los efectos de la violencia. Estamos en los 70. No faltarán oportunidades para seguir aplicando este enfoque.

“Una agonía muy lenta, muy dura”. La narradora: “Y ese sufrimiento lo recogió tu madre en un diario”. “Sí, un diario en el que recoge pues todo lo que… más de diez transfusiones, vómitos de sangre, diarreas de sangre”.

Habrá que llevar un diario también sobre la exhaustividad en los detalles. Detalles que podrían aportar Ortega Lara, o Emiliano Revilla, o las familias de Gregorio Ordóñez, José Luis López de Lacalle. Detalles interesantes, por desconocidos, de las vidas de quienes no fueron asesinados, sino que soportaron amenazas y acoso durante años. Detalles de los familiares de José Luis Caso y Manuel Zamarreño, de lo que supone ver cómo alguien a quien quieres se pone voluntariamente en la cola para ser asesinado. La narradora, es decir, Jonan Fernández, todo el Gobierno vasco, tendrán numerosas oportunidades para ser justos.
“Hasta que ya el último día ya vio que no podía más y pidió despedirse de mí”.

“Él sabía que se estaba muriendo”. “Sí. “¿Y tú recuerdas ese momento?” La hija, muy afectada: “No lo tengo en el plano consciente, pero sí que es cierto que me aparece a veces en sueños”.

Ya llevamos un 30% de una unidad pedagógica que pretende enseñar a los estudiantes vascos de ESO y Bachillerato el origen y las causas de ETA. Y tal vez la clave resida en esto. Es posible que estemos valorando Herenegun injustamente. Herenegun pretende mostrar las causas de ETA. La pregunta que se hacen es por qué. No qué, claro. No pretende mostrar qué fue ETA, qué hizo ETA, quién construyó ETA, quién disparó, quién señaló, quién justificó o quién acogió. Tal vez sea ésa la clave.

“En 1976, más de medio millón de trabajadores se sumaron a los paros laborales en Euskadi, más que en ningún otro país de Europa”.

Hablan dos familiares de obreros muertos por la represión de la policía a la salida de una iglesia de Vitoria en marzo de 1976, y una persona que sufrió consecuencias en su salud por la inhalación de gases de la policía. Este último: “Los tiros, la sangre en el suelo… eso se te queda grabado y siempre te viene a la memoria”. Se escuchan palabras, al parecer de los mandos policiales. Hablan de que han contribuido a una de las mayores palizas de la historia, y de que se ha producido una masacre. “Muchas gracias, buen servicio”. Se ven placas en recuerdo de los fallecidos en el lugar, hoy.

Probablemente, en el capítulo 3 y en el 4 leeremos declaraciones de la izquierda abertzale tras los atentados más sangrientos de ETA. Veremos las celebraciones cuando ETA asesinaba a algún guardia civil, veremos cómo la prensa abertzale recogía los asesinatos, y cómo la izquierda abertzale evitaba condenar los asesinatos. Pero toca esperar. De momento sólo estamos escuchando a unos policías que valoran una operación policial. Una sociedad azotada por la violencia, decía la narradora en el primer episodio. Una sociedad en la que una violencia es abstracta, ETA, y la otra, la del Estado, contaba con personas que disfrutaban de esa violencia. Recordemos que todo esto se dirige a alumnos de ESO y Bachillerato, que probablemente no saben nada de lo que ocurrió en los 70, los 80, los 90.

“La impunidad es lo contrario de la justicia. Dice mucho de la categoría ética de una sociedad si se hace uso de la justicia o de lo opuesto”.Hay que elegir, justicia o impunidad. Palabras de un familiar de uno de los trabajadores muertos.

El episodio pasa ahora a la reunión de Txiberta, entre todas las fuerzas nacionalistas. Las dos vertientes de ETA, Telesforo Monzón, el PNV entre otros, para discutir si participar o no en las primeras elecciones tras la muerte de Franco.

Elecciones, amnistía y aprobación de la Constitución. 1978. “Pero estos pasos no hicieron que ETA abandonase la lucha armada”, palabras de la narradora. Y por tanto de Jonan Fernández, del Gobierno vasco. Escalada de atentados de las dos ramas de ETA, que les llevó a traspasar en más de una ocasión “sus propias líneas rojas”. “Atentados que nadie pensó que ETA podría llegar a cometer”. Lo explican, sin querer, a continuación.

“El secuestro y asesinato del industrial abertzale Angel Berazadi, a pesar de que su familia había conseguido reunir el dinero del rescate”. El “a pesar de” auténtico, como sabemos, no es el que señala explícitamente la narradora, el del rescate, sino el que señala implícitamente. El “abertzale” que acompaña a “industrial”. De ahí los atentados que nadie pensó, etc.
“La explosión de una bomba en Lemoiz (Lemóniz), que mató a dos trabajadores”. Y varios atentados más, que se precipitan junto a las imágenes de titulares de la prensa. Lemóniz, apenas cinco segundos.
Aquí podría haber aparecido la exhaustividad, la imagen terrible de Lemóniz (¿hubo alguna imagen que no fuera terrible?), pero en su lugar introducen a Anasagasti. Porque el PNV convocó la primera manifestación contra ETA, y esto es importante. Se lamenta de los mensajes que se escuchaban, “el PNV es igual a ETA”, y que por eso “hubo que hacer una manifestación durísima, que tuvo muchas consecuencias internas, para decir que los de ETA son los de ETA y el PNV es otra cosa”. Hubo que hacer, durísima, consecuencias internas, por el hecho de salir a decir que ETA y el PNV eran dos cosas distintas.

El episodio llega hasta Álava. Los guardias civiles de Salvatierra, a quienes “los mataron a balazos”. Uno extremeño, los otros dos gallegos. Y jóvenes. Y ya. Hasta ahí llega Salvatierra, eso es todo lo que consideran oportuno contar a los alumnos que verán este episodio. El pueblo del “Están vivos, están vivos”, el atentado en el que participa el cura Ismael Arrieta Pérez de Mendiola. Ni un segundo para las viudas, que sí aparecen en el documental de Iñaki Arteta. Y por supuesto, esto es lo esencial, ningún segundo para quienes cometieron los asesinatos. Félix Alberto López de la Calle (Mobutu), Ignacio Arakama Mendia (Makario), Miguel Lopetegui Larrate. No hay aquí “imagen terrible”, ni largas listas, ni el sufrimiento narrado de los familiares. Los mataron a balazos, una sociedad azotada por la violencia que no tiene nombres. Apenas unos segundos y la narradora sigue, ETA mató a 44 personas en los últimos tres años de la década de los 70. Números, sin nombres, sin lágrimas ni detalles familiares. La digestión es muy distinta cuando se hace en frío. Recordemos que esto se dirige a alumnos de ESO y de Bachillerato, recordemos cómo procesan los números. Menciona los años de plomo que vendrían y 1980, el año con más sangriento de toda la historia de ETA, con 93 muertos. Se menciona también que muchas de las víctimas de esos años eran enterradas en “funerales con poca repercusión mediática y social”. Poca repercusión social. A otra cosa. Una mujer levantaba acta de la categoría ética de una sociedad, minutos antes, pero se trataba de otra sociedad. La sociedad que despreciaba incluso a quienes ya estaban muertos no es objeto de juicio, porque no existió. Simplemente, había poca repercusión mediática y social.

La narradora habla con Carmen Torres, viuda de José María Portell. Portell era periodista y escritor.
“Carmen, voy a leerte un texto escrito por José Mari: ETA desaparecerá cuando la mayoría del pueblo vasco considere su presencia como innecesaria y contraproducente, porque cree más en la democracia que en las pistolas. Entonces las filas de ETA se desnutrirán y llegará el momento de su extinción. También tendremos que aprender a ser demócratas y a creer en la reconciliación.

La narradora señala que la viuda respondió hace años a una carta de arrepentimiento de un etarra (Txelis, aquí hay arrepentimiento y por eso hay nombre). Ella dice que sí, porque entiende que ellos hicieron lo que hicieron con 20 años, y cuando se dan cuenta tal vez tengan 50, y le salió del alma decir “Yo te perdono, Txelis”. “¿Y cómo se perdona?” “De repente sientes una calma dentro de las lágrimas que, yo he llorado tanto, estaba muy enamorada, qué pasa, qué pasa para que puedas perdonar al que te ha destrozado la vida”.

Antes habíamos visto a una mujer firme y categórica, hay que elegir entre impunidad o justicia, hermana de un obrero muerto por la represión policial. Ahora vemos a la viuda de un periodista asesinado por ETA. Reconciliación y perdón.

Jonan Fernández, el responsable de esto: “no queremos decirles a los estudiantes qué pensar”.

El episodio continúa. El estatuto. Participación, “Euskadi recuperaba así la autonomía perdida durante la Guerra Civil”. Así terminan los años 70.

Unos segundos para los guardias civiles asesinados en Salvatierra. Ninguno para el pueblo que gritó “están vivos”, ni para el cura que participó en el atentado. Los detalles son exclusivos del diablo, los alumnos se fijan en todo.

El segundo episodio abarca los años 70. Éstos son los minutos que se dedican a cada una de las escenas:

Dos ancianos miembros de ETA hablan con Paco Letamendia, Proceso de Burgos: 2:35

Landaburu, Anasagasti, atentado Carrero Blanco, alegría, Carmena, Imanol Uribe, última aparición de Franco, Atocha: 5:19

Imágenes de torturados por la policía y declaraciones, Muñecas, hija de Francisco Javier Núñez: 2:50

Represión contra los trabajadores, lucha obrera: 2:49

Txiberta, decisión ante elecciones, elecciones, amnistía y Constitución: 2:13

Escalada de atentados a pesar de elecciones, amnistía y Constitución: 0:25

Lemóniz: 6 segundos.

Anasagasti, postura del PNV, primera manifestación: 0:41

Salvatierra: 19 segundos.

Las 244 personas asesinadas por ETA en los últimos tres años de la década, los 93 asesinatos en 1980, la mención a los años de plomo, los funerales “con poca repercusión mediática y social”: 31 segundos.

Mensaje de Carmen Torres, José María Portell: 2:50


El tiempo que se dedica en el episodio sobre la violencia en los años 70 a Lemóniz, más Salvatierra, más los 244 asesinatos en los tres últimos años de la década, más los 93 de 1980, no llega a un minuto. Exactamente, 56 segundos.

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