Comisión de investigación

 

El día 8 de marzo de 2020 todos los partidos actuaron de manera irresponsable. Pero los partidos políticos no son el Gobierno. Ni siquiera los partidos del Gobierno son el Gobierno.
El Gobierno es el principal responsable de un país, o al menos así debe ser. En ocasiones se le atribuyen responsabilidades injustas. En ocasiones estalla una crisis realmente imprevisible.

 

No es el caso. En febrero ya eran numerosos los artículos que alertaban sobre la epidemia que  se estaba expandiendo. Antes del 8 de marzo ya teníamos los ejemplos de China y de Italia. Y a pesar de ello, el Gobierno no sólo no animó a que los ciudadanos fuéramos responsables sino que animó a que fuéramos irresponsables. Animaron y estuvieron en primera línea de la irresponsabilidad, en múltiples manifestaciones masivas organizadas en varias ciudades. Entre esas ciudades, Madrid.

 

Hay más responsables. Los intermediarios. Si España hubiera contado con un sistema periodístico sano, se podría haber evitado el efecto de las llamadas a la irresponsabilidad del Gobierno. Pero ese mismo día tuvimos a RTVE, la televisión pública de España, mostrando a un señor que negaba no sólo el riesgo, sino la misma existencia del virus. Esos días tuvimos a Cristina Almeida en La Sexta animando a que la gente hiciera como ella y asistiera a la manifestación, porque era más peligroso el virus del machismo. Tuvimos a Iñaki Gabilondo quejándose por la poca atención que recibirían asuntos mucho más importantes que el coronavirus, que nos tenía, literalmente, “hipnotizados”. Tuvimos incluso risas, tuvimos a expertos en comunicación -todos son sólo eso, éste es el gran problema- gestionando una crisis que nacía, tuvimos a gente que no sólo llamaba a la irresponsabilidad sino que decía, no sin datos sino contra los datos, que esto iba a ser sólo una gripe. Tuvimos incluso a un comunicador, que se pasea habitualmente por las tertulias de Tele5 y de La Sexta, diciendo que en abril ya nadie se acordaría del virus.

 

Pasó el 8 de marzo. Y todos ellos siguieron pasando por expertos. Y siguieron pasando por los platós de televisión y por las tribunas de los periódicos. Pasó el 8 de marzo y hoy, 18 de marzo, diez días después, con más de 13.000 casos y más de 500 fallecidos en España, el presidente del Gobierno anuncia en el Congreso, para cuando pase la crisis, una comisión de investigación sobre nuestra sanidad pública. Después de que, tras un par de días de desconcierto, todas las plataformas mediáticas al servicio del progreso, desde RTVE a El País, hubieran comenzado a señalar a los recortes de la derecha como los principales responsables del impacto de esta epidemia. Después de tres días de aplausos en los balcones a, en teoría los sanitarios. Después de que ya hayan dejado claro que también, también esos aplausos están contaminados por la agenda política. Esos aplausos, que de momento son aplausos a la sanidad pública, acabarán siendo cacerolas contra los gobiernos de los recortes.


Antes del 8 de marzo, como va publicando la prensa, el Gobierno decidió no hacer caso a varios informes que recomendaban tomar medidas. El 8 de marzo todos los partidos actuaron de manera irresponsable. Pero aún no se ha inventado el mecanismo legal para que el responsable político de una crisis sanitaria sea la oposición. Aún.
Mientras tanto, los responsables cuentan con los medios y con el Congreso. Después de que cualquier ciudadano haya podido ver cómo el Gobierno desoyó las advertencias, primero, llamó a la irresponsabilidad, segundo, y pasó varios días en estado de shock, tercero, lanzando a sus académicos a comenzar la batalla del relato, después de todo eso, hoy Pedro Sánchez anuncia una comisión de investigación sobre el estado de la salud pública.

Estamos asistiendo al “Pásalo” definitivo. Al “¿Aznar de rositas?” más refinado. Estamos asistiendo a un momento histórico. El Gobierno ha decidido que el principal responsable de cualquier crisis será a partir de ahora la oposición.


Cuando estaba a punto de terminar la última frase he empezado a oír voces y alguna cacerola. Luego más. Y me he acordado de algo que me han comentado hoy en tuiter. Un whatsapp que circuló ayer. “Miércoles 18 de marzo cacerolada a las 12 de la mañana para que Juan Carlos I done los 100 millones saudíes a la sanidad pública. Reto viral, por favor. Reenvíalo!”.

 

Y así ha sido. Cacerolas en la calle principal y en el parque. Alguna bocina. Uno que gritaba “Lapurrak!”, que significa “Ladrones”. Pocas, de momento. Mañana probablemente serán más.

 

No es momento para las críticas. Pero sí es momento para anunciar comisiones de investigación sobre los recortes y para caceroladas. Por ahora, contra Juan Carlos I. Con el paso de los días todo irá reconduciéndose hacia el objetivo apropiado, espontáneamente bien dirigido.

Una vez más.

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