Del asesino considerado como uno de los artistas del pueblo

Todo etarra es un creador. Todo etarra, desde el más desconocido hasta el más famoso, forma parte de una gran obra colectiva. Una obra que se fue creando durante muchos años, una obra que contó con muchos mecenas, muchos promotores, muchos expertos en arte que regalaron buenas críticas, muchos periodistas que sirvieron de inspiración cuando había que elegir nuevos trazos y, sobre todo, con un público entregado.

Todo etarra, desde el chaval que escribía una carta amenazante hasta el adulto que colocaba una bomba o soltaba varios disparos por la espalda, forma parte de una gran obra colectiva. Es la obra de un colectivo, ETA, pero no hay que olvidar que todos los colectivos artísticos están formados por artistas individuales.

El lienzo de esa gran obra fue España. El País Vasco, sí, pero también Madrid, Cataluña, Aragón, Andalucía, Navarra. El tejido social de España, especialmente del País Vasco, cambió para siempre gracias a la obra colectiva de ETA. Las obras no mostraban el horror, eran el terror. A pesar de eso, la reacción fue dispar: había un público que sentía y padecía ese terror y un público que sentía admiración, aprecio o simpatía por los artistas y su obra.
El lienzo fue España y el tejido social acabó por romperse. Muchas personas, los que no formaban parte del público entregado, los que se atrevían a abuchear al artista, a escribir críticas negativas o simplemente los que no aplaudían la gran obra, acabaron pagando el precio. La clave de esta gran obra fue precisamente que el precio no lo pagó el público sino unos actores involuntarios, convertidos en actores por la voluntad de todos y cada uno de los que formaron parte de ese colectivo artístico llamado Euskadi Ta Askatasuna.
Algunos pagaron el precio final, otros simplemente tuvieron que irse. Y muchos, muchísimos, tuvieron que esconderse. Son los que se sentaron en la última fila mientras los entregados aplaudían y vociferaban. Unos porque no pudieron abandonar la sala de exposiciones, otros porque decidieron quedarse para no reconocer su derrota, y otros, en fin, la inercia de tantos años y tantos vínculos creados. Entre ellos, el vínculo del nacimiento y de los padres que no nacieron aquí pero decidieron vivir aquí.

El tejido social se rompió cuando entendimos que la ciudad, la polis, no era para nosotros. Cuando entendimos que la polis, o al menos la calle, era de los artistas y de su público. Que en cualquier momento podías verte dentro de esa gran obra, como en uno de esos espectáculos en los que el humorista interactúa con el público. Sólo que en esta obra el público no se reía contigo sino de ti. En esta obra si tenías la mala suerte de que te eligieran sufrías escarnio, acoso, humillaciones, amenazas. O secuestro, golpes, balas, bomba. La elección no dependía del azar. Dependía de cómo entendieras el papel que tenías que representar en la obra. Público entregado, mecenas, crítico de reseñas favorables, guía de nuevos trazos y nuevos caminos, promotor; público de la última fila; o antagonista. No había más opciones. El tejido social se rompió porque los antagonistas, que en este caso eran los héroes, se fueron rompiendo. Los fueron rompiendo. Rompieron a José Luis Caso y a Manuel Zamarreño. Ese acto transcurrió en Rentería. Eran dos ciudadanos normales que asumieron la carga de representar a otros ciudadanos normales en un pueblo gobernado por el mal. Primero asesinaron a José Luis Caso, después a Manuel Zamarreño, que había decidido coger el testigo.
Rompieron a muchas personas, y con ellos se fue rompiendo el espíritu de quienes no eligieron la entrega total. Vieron lo que podía pasar y se alejaron de la obra, aunque siguieron formando parte de la obra. Sabían que seguían formando parte de la obra porque a veces el público entregado se volvía para decirles “shhhh”, silencio, a pesar de que nunca volvieron a abrir la boca. El tejido social se rompió, entre otros lugares, en Rentería. Cómo no iba a romperse después de que rompieran a José Luis Caso y a Manuel Zamarreño.

O a Rafael San Sebastián. O a Francisco Tomás y Valiente.
Ambos asesinados de tres disparos.

Todo etarra, decíamos, es un creador. Todo etarra forma parte de una gran obra colectiva. Todos son responsables de lo que hicieron como colectivo. Todos son responsables de los asesinatos de Rafael San Sebastián y Francisco Tomás y Valiente. Pero fue Jon Bienzobas quien apretó el gatillo. Fue Jon Bienzobas quien entró en una cafetería para asesinar a Rafael San Sebastián, fue Jon Bienzobas quien entró en un despacho de la Universidad Autónoma de Madrid para asesinar a Francisco Tomás y Valiente.

Y es Jon Bienzobas quien esta semana expone su obra en una sala de la Casa de Cultura de Galdácano. El Ayuntamiento de Galdácano, gobernado por EH Bildu, Podemos y dos plataformas vecinales, decidió ceder una sala de la Casa de Cultura para que todos los ciudadanos pudiéramos apreciar el valor de las creaciones del etarra Bienzobas; el valor de las creaciones artísticas, no de su faceta más interesante, la de creador terrorista.


Lo primero que puede ver cualquier vecino que acuda a la exposición es un cartel en el que se explica quién es el autor: 

compromiso

Jon Bienzobas Arretxe nació en 1969 en el barrio de Aperribai de Galdakao. Su compromiso político le llevó desde muy joven fuera de nuestro pueblo, y el 30 de septiembre de 1999 fue detenido en Francia y posteriormente encarcelado.

Desde muy joven, con 21 años. Fuera de nuestro pueblo, cuando huyó de una operación policial. Su compromiso político, los tres disparos mediante los que asesinó a Rafael San Sebastián Flechoso. Esto, omitiendo lo que viene después de las comas, es lo que ve cualquier persona que acuda a la exposición alojada en la Casa de Cultura de Galdácano.

Cualquiera de las personas mayores que el martes pasearon por la sala. Cualquiera de las parejas jóvenes que el martes pasearon por la sala. Cualquiera de los muchos niños a los que sus padres decidieron llevar el martes a la sala de la Casa de Cultura.
Una mujer le dijo a su esposo que “Otegi también pintaba, y muy bien”. Los críticos de arte. Otro señor mayor preguntó a la responsable de la exposición si no había un fondo, algo donde dar dinero, imagino que para el artista Bienzobas. Los mecenas. Otro joven le decía a la responsable que estuvieran tranquilos. “Si los que no están tranquilos son ellos”, respondió. 

Las peticiones para que el Ayuntamiento clausure la obra van aumentando. Se ha sumado incluso el Gobierno vasco, en manos del PNV y del PSE. Su portavoz ha dicho este martes que no se puede dar “cobertura pública” a una exposición como ésta, porque se puede entender como una ofensa a las víctimas. Pero el propio pueblo que acoge la obra, Galdácano, estaba en manos del PNV y del PSE cuando se permitía que el público entregado colocase una mesa con mantel y cubiertos en medio de la calle principal para los etarras condenados, sus fotos, en Nochebuena y en Nochevieja, durante varios años. Galdácano estaba en manos del PNV y del PSE cuando no se hizo nada, cuando se permitió que desde la mañana hasta la noche las fotos de Krutxaga, Crespo, García Gaztelu (Txapote) o Bienzobas ocupasen la calle principal mientras los demás celebrábamos la Navidad.

Que el Ayuntamiento de Galdácano -en manos de EH Bildu, Podemos y dos plataformas de vecinos- haya permitido una exposición de las obras artísticas del etarra Bienzobas no es una anomalía. Que acudan vecinos de Galdácano a elogiar la calidad artística de las obras de Bienzobas no es una anomalía. Es precisamente la normalidad que vivimos en pueblos como Galdácano y en el País Vasco. Es la normalidad que se instauró después de que el colectivo ETA destruyera el tejido social. Es lo que queda después de la gran performance de la izquierda abertzale. El colectivo desapareció, se reintegró en una compañía de teatro. Pero sus efectos perduran. La obra perdura. Y la obra seguirá abierta. No hay cura, por cambiar de metáfora. Lo que sí hay es salida. Lo que se puede hacer es algo tan sencillo como levantarse y abandonar la sala. Y, si aún quedan ganas, programar. Programar otras exposiciones, con las grandes obras de todos los que formaron parte de quienes integraron el colectivo ETA. Las obras reales, las obras con las que se comprometieron. Los asesinatos, los secuestros, las amenazas. Programar en todas las salas que hoy están ocupadas por las obras artísticas y por los amigos de gente como Bienzobas. Esperar a que salgan y reservar las salas. Recuperar lo que nos convierte a todos en ciudadanos.

Ésa es la única salida: entrar en las salas, no para derribar las obras de los etarras sino para exhibirlas.

Greta Sánchez

O Pedro Thunberg. Es un título estúpido para una idea: muchos análisis sobre estos fenómenos no se centran en lo importante, el qué, sino en lo accesorio, el por qué.

Comencemos con la joven activista climática. La cuestión más problemática en torno a Greta Thunberg es que es una adolescente que los adultos pretenden que sirva como modelo de acción para otros adolescentes. Lo problemático no es tanto lo que dice, si está más o menos equivocada, sino la idea de que los adolescentes deben recibir positivamente el mensaje de una adolescente. Y también el hecho de que junto a esta idea, en el mismo pack, hay muchas otras ideas. 

1- La igualación adolescente-adulto, o incluso la superioridad de los adolescentes. Se repite el mensaje de que los adolescentes -e incluso los niños- son quienes van a arreglar el problema del clima. Y no sólo ése. Porque si ellos son capaces de arreglar algo tan complejo como el cambio climático, ¿por qué no van a ser capaces de arreglar otros problemas? Esta idea, de manera nada sorprendente, es muy bien recibida por los adolescentes. En lugar de centrarse en el proceso de correcciones y autocorrecciones constantes que debe ser la adolescencia se les coloca en un pedestal y se comienza a hablar de “adultocentrismo”. 

2 – La superioridad de las emociones frente a la razón. Esto, hay que reconocerlo, es un hecho. Las emociones son más eficaces que la razón a la hora de promover una causa. La novedad es que ahora se está enseñando que no es algo con lo que hay que tener cuidado, algo que hay que modular, sino que es conveniente entregarse a ello. Los adolescentes no sólo están aprendiendo, sino que se les está enseñando que sí, que tienen razón, que las emociones son una guía para la acción y para la comprensión más eficaz que la razón.

3 – La acción sin análisis. Otra enseñanza que los gretistas están transmitiendo a los adolescentes: actúa. No hace falta que leas, no hace falta que te informes, y aún hace menos falta que examines el mensaje que transmitimos: abrázalo y actúa. Sal a la calle, protesta, grita consignas. Aunque no sirva para nada, aunque no entiendas nada.

4 – Los mensajes. A modo de paréntesis. El viernes pasado coincidí cerca del Teatro Arriaga en Bilbao con una manifestación de adolescentes por el clima. Imagino que les habrían dado permiso para abandonar el instituto y ocupar la calle. Algunas de las consignas que escuché en diez minutos, coreadas por menores de edad con voz de menores de edad:

 

  • El cambio está en la calle y no en los parlamentos.
  • La solución es la expropiación
  • El planeta no se muere, es un asesinato
  • Borroka da bide bakarra (la lucha es el único camino)
  • Jo ta ke irabazi arte
  • Que no, que no, que no nos representan
  • Ecologistas y anticapitalistas

Todo esto alentado por profesores, centros educativos en su conjunto e incluso alguna ministra. Todo esto es lo que está produciendo el “efecto Greta”. Se repite que está sirviendo para que los adolescentes cobren conciencia de la importancia del cambio climático, para que cambien las conductas que afectan al cambio climático, pero no es así. Es un mito. Los adolescentes -ellos mismos lo reconocen cuando se les pregunta- no saben más sobre el cambio climático. No han comenzado a informarse sobre el cambio climático ni sobre lo que dice Greta. Simplemente aceptan lo que dice esa niña, o mejor dicho, lo que transmite esa niña. Aprenden que hay que sentirse mal por el cambio climático, que hay que lanzar mensajes intensos, y que si lanzan mensajes intensos se les hará caso, sin importar que hayan pensado en lo que dicen.

Lo problemático no es tanto lo que dice Greta, sino que lo dice alguien como Greta. Lo problemático es que si el modelo es Greta, los adolescentes serán como Greta. Símbolos, personajes que lanzan mensajes más o menos incendiarios y apocalípticos en nombre de una causa que no han investigado. 

Y lo problemático es también lo que decimos sobre Greta, o algunas de las cosas que decimos sobre el fenómeno Greta. Que está financiada por no sé qué empresas de renovables, que está siendo utilizada por determinados políticos, que está convirtiéndose en símbolo de una causa que va más allá de la preocupación por el medio ambiente. Y como esto es lo que se dice, a esto se dirigen las respuestas de sus defensores. Ni siquiera es lo más importante el daño que se le está haciendo a Greta; al fin y al cabo es una niña más, y es difícil que alguien pueda parar lo que está pasando. Lo más importante es el efecto que todo este fenómeno tendrá en los adolescentes a los que se les está diciendo que Greta es el modelo, lo más importante es el modo en que afectará a su manera de ver el mundo y de relacionarse con él. Un mundo en el que los adolescentes son vistos como la mayor esperanza, en el que las emociones son fuente de verdad, y en el que el conocimiento no debe ser el antecedente de la acción.

Y en cierto sentido, salvando las distancias, algo parecido está ocurriendo con Pedro Sánchez, con lo que decimos sobre Pedro Sánchez. En concreto con lo que decimos sobre el partido de Sánchez en Navarra, el PSN. El qué, lo que hace ese partido, es habitualmente indecente. Se sitúa sin ningún escrúpulo al lado de los nacionalistas y de los populistas, y al lado de quienes siendo todo eso pertenecen a una categoría distinta, la coalición EH Bildu, la izquierda abertzale de toda la vida. El Partido Socialista de Navarra integra hoy el bloque nacionalista, junto a Geroa Bai, Podemos y EH Bildu. Ha asumido su relato, ha asumido sus premisas y ha asumido sus campañas. Y en lugar de hablar de esto, en lugar de denunciar el qué, nos centramos en el por qué. Porque pensamos que si todo esto lo hace como pago a EH Bildu por su apoyo al PSOE y al PSN es peor que si lo hace por el hecho de que, sencillamente, tiene más en común con EH Bildu que con Navarra Suma.
El PSN permitió que la alcaldía de Huarte fuera para EH Bildu, después de que la alcaldesa Amparo López, del PSN, se fuera al Gobierno de Navarra. En lugar de presentar a otro candidato el PSN decidió dejar su silla vacía el día en que se debía elegir al nuevo alcalde, lo que permitió que el nuevo alcalde fuera el candidato de EH Bildu. También decidió apoyar al candidato propuesto por EH Bildu para la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona. Y también decidió no condenar en el Parlamento navarro la propuesta de EH Bildu para exigir desde el Parlamento vasco que determinados partidos no hicieran campaña para las generales en suelo vasco.
El mensaje crítico con el PSN suele partir de una idea: todo lo que hace es una prueba del pacto entre el PSN y EH Bildu, todo sería un pago del PSN a EH Bildu. Pero eso es irrelevante. Y no es la peor opción. La peor opción es que el PSN haga todo lo que hace no porque le debe algo a EH Bildu, sino porque coincide con EH Bildu.

Y claro, cuando decimos que todo es una prueba del pacto PSN-Bildu, los defensores del PSN y del PSOE lo tienen fácil: ¿qué pacto?

 

La cuestión, tanto en el caso de Greta como en el caso de Sánchez, no es quién está detrás, quién los controla o a quién se deben, sino qué es lo que hacen. La cuestión realmente importante, siempre, es lo que hacemos.

Otegi disfrazado de Baltasar

Ayer mientras volvía del trabajo tuve un flashback como de Elseworlds. Un What If? de los de Marvel ambientado en España. Vi a Arnaldo Otegi disfrazado de Baltasar, la cara pintada de negro, en las fiestas de Elgoibar, en los años 80. Me pregunté, como Uatu, qué habría pasado si alguien le hubiera sacado una foto disfrazado de Baltasar, qué habría dicho El País si esa foto hubiera salido a la luz hace unos días, como ha ocurrido con la foto de Justin Trudeau.

Me lo preguntaba a lo tonto, porque probablemente no habría pasado nada. Pero por unos segundos fue reconfortante imaginar la indignación unánime, las peticiones de dimisión, los yo acuso y los argumentos morales aplicados a alguien como Arnaldo Otegi. Por unos segundos imaginé que algo en el pasado de Arnaldo Otegi hubiera significado el final de la carrera política de alguien como Arnaldo Otegi.

La carrera política de Arnaldo Otegi comenzó poco después de la carrera terrorista de Arnaldo Otegi. En realidad no es fácil saber cuándo empieza una y cuándo termina la otra, porque la carrera política de Arnaldo Otegi se desarrolla en los diferentes partidos de la izquierda abertzale que actuaban al son que marcaba la banda terrorista ETA, como muchos de los dirigentes de esos partidos han reconocido.
En cualquier caso, es improbable que en los años 80 Arnaldo Otegi se hubiera disfrazado de Baltasar porque ya estaba integrado en ETA, e imagino que no tendría tiempo para esas cosas. Por eso me preguntaba qué habría pasado si hubiera salido a la luz una foto de Arnaldo Otegi con la cara pintada de negro, y si eso (al menos eso) habría significado el fin de la carrera política de alguien que formó parte de una organización terrorista, de alguien que jamás se ha arrepentido de lo que hizo esa organización terrorista, de alguien que hoy dirige la que es segunda fuerza política del País Vasco gracias, entre otras cosas, a las acciones de la organización terrorista en la que siempre ha militado.

Arnaldo Otegi es el secretario general de EH Bildu, la coalición en la que se integran partidos como Alternatiba, Aralar, los socialdemócratas de EA y Sortu. El partido que lidera esa coalición es Sortu, partido del que Arnaldo Otegi también fue secretario general en los tiempos de su fundación (en realidad refundación: Sortu, Batasuna o Euskal Herritarrok nunca dejaron de ser Herri Batasuna, del mismo modo que Herri Batasuna nunca dejó de ser el brazo político de ETA).
Ayer, en el Parlamento vasco, EH Bildu registró una Proposición No de Ley que decía lo siguiente:

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“El Parlamento Vasco exige” a los partidos políticos que concurrirán a las elecciones generales que se celebrarán próximamente “que apenas tienen apoyo social, político e institucional en Euskal Herria, que no utilicen durante la campaña política el territorio vasco con el objetivo de obtener votos fuera de aquí, y que no tensionen la convivencia causando incidentes o momentos violentos”.

En primer lugar, “exige”. Algunos hoy se quejan de que los de siempre, es decir, los que llevan años siendo vetados con violencia por la izquierda patriótica vasca, han manipulado lo que dice la propuesta. Pues bien, son esos mismos, que también son los de siempre, los que se refieren a la deseada exigencia de EH Bildu diciendo que la coalición “pide”. También se refieren a la propuesta como una “propuesta para la convivencia”.
El argumento para exigir a algunos partidos políticos que no pisen territorio vasco en campaña es el mismo que se usó cuando algunos partidos políticos decidieron hacer campaña, pero también política, en el mejor sentido del término, en Alsasua, Rentería y Miravalles.
Alsasua, Rentería y Miravalles son algunos de los pueblos de Navarra y del País Vasco en los que más claramente se ve cuál es el principal problema de la sociedad vasca. Porque sí, aceptemos que existe una cultura vasca, y que esa cultura vasca, por la lengua y por otras cuestiones, está presente también en determinadas zonas de Navarra. En la sociedad vasca se produce desde hace décadas algo excepcional, algo que no ocurre en ningún otro lugar de España, o al menos no con el mismo empeño, con la misma intensidad y con la misma duración. En la sociedad vasca es normal, es decir, se ha permitido que sea normal, homenajear y solidarizarse con quienes como Otegi formaron parte de una banda terrorista, y con quienes orbitaron alrededor de esa banda terrorista. En Alsasua un grupo de jóvenes dio una paliza a dos agentes de la Guardia Civil en las fiestas del pueblo cuando iban acompañados por sus parejas. Esto no es excepcional. Lo excepcional es el clima en el que se producen esas agresiones, y lo excepcional es la respuesta social a esas agresiones. En lugar de solidarizarse con las víctimas, los partidos nacionalistas del País Vasco y Navarra, los medios de comunicación nacionalistas y en general el ciudadano nacionalista medio se solidarizaron con los agresores. Hablaron de la agresión, que se produjo en un clima de odio a la Guardia Civil, como “una pelea de bar”. Y algunos partidos políticos, fuera de cualquier campaña electoral, fueron a Alsasua para denunciar la excepción moral que se vive en el País Vasco y Navarra, que tienen que vivir algunos ciudadanos vascos y navarros, independientemente de que voten a esos partidos, a otros o a ninguno. En ese acto habló Fernando Savater, que lleva casi toda su vida hablando sobre la excepción moral que vivimos en estas tierras. Y en ese acto un grupo de jóvenes accedió a la iglesia del pueblo para hacer sonar las campanas mientras se producían los discursos. Además, otro grupo de personas, más numeroso, había recibido a los asistentes con gritos e insultos (“Españoles hijos de puta”, por ejemplo). Y además, otro grupo de personas se plantó frente al acto con amplificadores para intentar boicotear el acto con un concierto.

También hubo un acto en Rentería. En ese acto habló Savater y también Maite Pagazaurtundua. Ya me referí a ese acto en esta entrada. Por último también hubo un acto en Miravalles. Hablé de ese acto aquí y aquí. Para este acto las calles de Miravalles aparecieron decoradas con la foto de Josu Ternera y con un mensaje que a nadie del pueblo pareció molestar: “Maite zaitugu”, “Te queremos”.

A nadie pareció molestar ese mensaje, pero obviamente ese mensaje molestaba a muchos ciudadanos. La cuestión, y esto es lo que EH Bildu entiende perfectamente, es que esos ciudadanos están solos y, lo que es más importante, están aislados. Y cuando estás aislado la prudencia invita a no llamar la atención.
Por eso EH Bildu propone que el Parlamento vasco exija a determinados partidos que no pisen suelo vasco en la campaña para las elecciones. Porque saben que si personas como Savater, Pagaza y quién sabe si algunos otros comienzan a poner habitualmente el pie en pueblos como Alsasua, Rentería y Miravalles, es posible que los ciudadanos aislados que tienen que torcer la mirada cada vez que ven la cara de un terrorista como Josu Ternera acompañada del “Te queremos” -que los incluye también a ellos- comiencen a sentirse menos aislados. E incluso que, por imitación, comiencen a plantearse si no podrían hacer algo.

La cuestión, y esto EH Bildu lo entiende perfectamente, es que el peligro no está en que los partidos a los que EH Bildu no quiere en el País Vasco consigan más votos o representación en esa parte de España; el peligro para EH Bildu es que la presencia de determinadas personas en el País Vasco, en campaña electoral o fuera de ella, puede ayudar a que los ciudadanos vascos que no quieren a Josu Ternera comiencen a ofrecer resistencia. El peligro real para EH Bildu no son Rivera, Casado ni Abascal, ni siquiera Savater o Pagaza, sino los ciudadanos de Alsasua, Rentería, Miravalles y tantos otros pueblos que sienten asco cuando ven sus calles decoradas con las caras de terroristas, y cuando ven a sus vecinos, a algunos de sus vecinos, regodearse en el lodo de la excepción moral.

Ésta es la cuestión, y creo que es esencial que todos lo entendamos. Entre otras razones porque EH Bildu lo ha entendido perfectamente.


 

Hoy en la portada de la edición digital de El País no había ninguna mención a la PNDL que EH Bildu registró ayer en el Parlamento vasco. Hoy en la sección España de la edición digital de El País, antes de la noticia sobre la propuesta de EH Bildu para que el Parlamento vasco exija a algunos partidos políticos que no pisen suelo vasco en la campaña electoral de las próximas elecciones generales había otras ocho noticias.


Hoy en las fiestas de Galdácano han colocado esto frente a la Herriko, en la misma calle que las barracas y las tómbolas.

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Ayer en la PNDL registrada por EH Bildu en el Parlamento vasco se decía esto:

distorsionada

“El objetivo de estos partidos es (…) ofrecer una imagen distorsionada deformando y despreciando los pueblos de Euskal Herria y tensionando y provocando a la ciudadanía, solamente para difundir en el Estado el mensaje que a ellos les interesa”.
Hoy en las fiestas de Galdácano no está ninguno de los partidos que EH Bildu quiere lejos del País Vasco. No están aquí para ofrecer una imagen distorsionada de los pueblos de Euskal Herria. Hoy en las fiestas del País Vasco, frente a la Herriko, hay una pancarta en la que se puede leer “Maite zaituztegu”, “Os queremos”, dirigido a diez etarras, entre los que se encuentra Francisco Javier García Gaztelu, `Txapote´.
Sin distorsión ni deformación. Por eso cuando EH Bildu exige que quienes ofrecen una imagen “distorsionada” de los pueblos de Euskal Herria no pisen suelo vasco no se refiere sólo a los partidos políticos. Porque para ver cuál es la imagen real del País Vasco sólo hace falta pisar el País Vasco.

C. Tangana y los valores perdidos

En realidad C. Tangana no es la cuestión. La cuestión tampoco es la libertad de expresión. La cuestión, en el fondo, es la misma de siempre. Y como es la misma de siempre, quien habla de estas cosas habla siempre de lo mismo, es decir, es un pesado.
Pero la cuestión es que la cuestión, aunque sea la misma de siempre, parece que no existe, y esto hace que los pesados sigamos siendo pesados.

Todos sabemos, en Bilbao, en el resto del País Vasco y creo que incluso en el resto de España, cuál es la cuestión de fondo. La cuestión de la que nos ocupamos ahora comienza cuando el Ayuntamiento de Bilbao -gobernado por PNV y PSE- decide contratar a C. Tangana para que actúe en las fiestas. Unos días antes de que den comienzo, el mismo ayuntamiento decide suspender el concierto después de que unos miles de personas en Change, además de EH Bildu y Elkarrekin Podemos, pidieran su cancelación. Si el Ayuntamiento de Bilbao no hubiera contratado a C. Tangana en un primer momento no habría pasado nada. Cada año hay cientos de artistas a los que el Ayuntamiento no contrata. Pero la cuestión es que el Ayuntamiento decidió suspender el concierto tras las presiones de Elkarrekin Podemos, EH Bildu y varios miles de personas en Change. El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, ha intentado explicar por qué lo hizo, y también ha intentado explicar que lo que hizo el Ayuntamiento no fue censura: “Nosotros lo que queremos es que en Aste Nagusia los valores estén presentes”, y  “con dinero público no se puede apostar por ese tipo de música”, recogían hoy en Deia.

Al parecer, el resto de actos que forman parte de la Aste Nagusia, los valores presentes en esos actos, sí cuentan con el aval del alcalde y del Ayuntamiento de Bilbao. Las comparsas que año tras año decoran sus instalaciones con homenajes a los presos de ETA, los actos de solidaridad con los familiares de presos de ETA, los carteles que piden la amnistía de los presos de ETA, las pintadas de “Kaña a España” y las banderas de España tachadas en el recinto festivo, el homenaje a las txupineras con la presencia de Arantza Garbayo, nombrada txupinera en 1999 mientras cumplía condena por su actividad en un comando de ETA, y tantos otros actos que se llevarán a cabo durante esos días y de los que no tenemos noticia. Todo eso sí transmite, al parecer, los valores que el alcalde de Bilbao considera sanos.

Se podrá decir que no es el mismo caso. Que los actos que se acaban de mencionar son responsabilidad de las comparsas, no del Ayuntamiento. Bien, hay parte de razón en eso. Aunque también es verdad que sin el aval del Ayuntamiento las comparsas no se habrían convertido en los principales agentes de las fiestas de Bilbao. Es decir, no es el Ayuntamiento el que coloca casetas con fotos de miembros de ETA ni el que organiza homenajes a los familiares, pero sí el que permite que esas comparsas puedan seguir organizando las fiestas de Bilbao año tras año, y el que tolera que todo eso esté presente en el recinto festivo, que forme parte del ambiente festivo y, en fin, que transmita los valores que transmite.

Pero vamos a lo que sí es responsabilidad del Ayuntamiento de Bilbao, a lo que financia el Ayuntamiento de Bilbao. El año pasado el Ayuntamiento decidió contratar a Gatibu para el primer concierto. Creo que nunca he escuchado una canción de Gatibu. Pero sí me suena que son habituales de las fiestas, un grupo con bastante éxito en el País Vasco. Y como cuando el Ayuntamiento de Bilbao contrata a un grupo o a un cantante para las fiestas lo hace a conciencia, y como los grupos y cantantes que actúan en las fiestas de Bilbao, salvo C. Tangana, sí hacen que “los valores estén presentes”, pues me ha parecido oportuno ver quiénes forman parte de Gatibu y qué música hacen.

El cantante de la banda es Alex Sardui. No he escuchado nunca una canción del grupo y desde luego no me sonaba el nombre. Pero Alex Sardui es apoderado de las Juntas Generales de Bizkaia desde 2016. Por EH Bildu.

Es decir, el cantante de Gatibu, que sí transmite los valores que el alcalde de Bilbao considera decentes y representativos de la Aste Nagusia, es miembro de EH Bildu. Ahora es cuando me pondría a explicar de nuevo qué es EH Bildu, qué defiende EH Bildu o en qué actos ha participado EH Bildu, pero sería la enésima vez, y hasta los pesados tenemos límites. Así que daré por supuesto que quien está leyendo esto es consciente de todo lo que representa EH Bildu.
Alex Sardui, además de juntero de la coalición abertzale y de líder de Gatibu, también apareció en 2017 en un conocido programa de la ETB1. Conocido por la polémica que se formó tras una de sus emisiones. El programa era Euskalduna naiz, eta zu?, que se podría traducir como Soy vasco, ¿y tú? El caso es que se podría traducir así pero también de otra manera: Soy vascoparlante, ¿y tú?
Se podría traducir de esas dos maneras porque en el País Vasco “euskaldun” significa tanto “vasco” como “persona que habla -tiene, literalmente- euskera”, y claro, esto es otra cuestión que ayuda a entender la cuestión de fondo. Pero no es el momento de entrar en esa cuestión.

El programa contó con seis episodios: Pareja, Dinero, Escuela, Sexo, el de la polémica y Familia. El programa tenía un enfoque humorístico y en él aparecían varias personas ilustres del País Vasco para bromear sobre los tópicos de los vascos en torno a esas cuestiones. La cuestión en el quinto programa, el de la polémica, era Espainiarrak. Es decir, Españoles. Ahora podría resumir en qué consistió el episodio, creo que de una hora, y la polémica. Pero esto ya está quedando demasiado largo y la cuestión se está alejando demasiado. Quien no conozca la polémica, que fue bastante interesante, puede usar Google.

 

El episodio comenzaba preguntándose cómo eran los españoles. “Normalmente a un vasco le vienen a la cabeza estos cuatro prototipos”. Esos prototipos eran Facha, Paleto, Choni y Progre (“muy leído y culto, pero que sin embargo vota al PSOE”). Más adelante se preguntaban qué les viene a la cabeza a los vascos cuando escuchan la palabra “España”. Uno de los que contestan es el periodista y escritor Fermin Etxegoien: “Trauma… Es traumático, la idea de España para nosotros es traumática”. El programa era un ejercicio de humor, un acercamiento jocoso a los tópicos de los vascos, dijeron los participantes tras la polémica. El periodista y escritor dice que la idea de España es traumática “para nosotros” con tono y rostro serios, bastante convencido de lo que dice. Pero ya se sabe que los vascos, “nosotros”, somos serios hasta cuando bromeamos.

Después de más comentarios jocosos aparece Alex Sardui, de quien es probable que nadie que esté leyendo esto se acuerde ya. El líder de Gatibu, hombre, el grupo que tocó en la Aste Nagusia del año pasado. Estábamos hablando de lo de C. Tangana, los valores y todo eso. A Alex Sardui le preguntan qué son para él los españoles, qué imagen tiene de ellos: “Los españoles se hacen amigos tuyos enseguida. Joder, te quiero y la hostia. ¿Pero qué dices? Hala cállate, tira, tira”.
Los participantes dijeron que los españoles no entendieron la polémica, que la reacción fue exagerada y que la intención no había sido propagar el odio a los españoles, sino sólo bromear con los tópicos. Y es probable que eso fuera cierto en los otros cinco episodios, y que no sea para tanto, y que cómo nos gusta exagerar con estas cosas. Pero resulta que en el País Vasco durante muchos años, y hasta hace poco, se asesinaba precisamente a personas que formaban parte de la España opresora. Todos esos tópicos sobre los que bromeaban con o sin semblante serio en el programa de la televisión pública vasca, que los españoles son fachas, que la idea de España es traumática, que la idea de España es opresión, que son todos un poco catetos y atrasados, son los que formaban parte de la educación de la gente que integraba los escuadrones de asesinos de ETA. Y resulta que Alex Sardui, el cantante de Gatibu, participó en ese programa con sus comentarios jocosos sobre los españoles, esos otros que viven entre nosotros, y además participa en política con EH Bildu, coalición que acoge a varias personas condenadas por formar parte de ETA y cuyo coordinador general, Arnaldo Otegi, también formó parte de ETA.


Pero la polémica a la que nos referíamos, la de C. Tangana, había surgido por sus letras. Y se podrá decir que el Ayuntamiento de Bilbao no debe entrar en las actividades extramusicales del cantante de Gatibu. Es un poco extraño, porque esto significa que las letras de un músico, que normalmente no son declaraciones políticas sino ficciones con o sin carga autobiográfica, muestran sin asomo de duda cuáles son los valores de ese músico. Al contrario de lo que pasa con las declaraciones o con las actividades políticas de un músico. Pero en fin, aceptemos la objeción.
¿Qué dicen las letras de Gatibu? Decía antes que no había escuchado ninguna canción del grupo, así que he ido a su web y la tercera o cuarta canción que he encontrado es Ihes (Huir). La letra de la canción está traducida en su web y dice esto:

 

¿A quién se refiere esa letra? ¿Quiénes son los huidos que se han pasado la vida sufriendo y que aman a su pueblo, a los que los de Gatibu dan las gracias por ser como son? Pues a saber, oiga.

La letra aparece en la web musikazblai.com | Toda la música del Estado, que pretende ser una enciclopedia con los artistas y las letras de Cataluña, País Vasco y Galicia. Uno de los comentarios a la canción Ihes de Gatibu finaliza así: GORA IHESLARIAK ETA GORA EUSKAL PRESOAK!!! REDIOX!!!! Pero eh, no nos pasemos. No podemos saber a qué huidos (“iheslariak”, de “ihes egin”, “huir”) se refiere Gatibu en su canción.
Por otra parte, y sin que tenga nada que ver, Gatibu fue uno de los grupos que tocaron en el Hatortxu Rock de hace dos años, que celebraba las 20 ediciones del festival. Hatortxu Rock es un festival especial, distinto al FIB, al Sonorama e incluso al BBK Live. Hatortxu Rock es un festival que nace con el objetivo de denunciar la situación que viven “los presos políticos vascos, los refugiados (iheslariak) y los deportados”, y que trabaja para que todos ellos estén en casa “vivos y libres”. También se refiere como “conflicto armado” a las décadas en las que quienes formaban parte de ETA decidieron que el asesinato y la intimidación eran herramientas políticas legítimas.

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Lo dicho, quién sabe. El caso es que el alcalde de Bilbao intentaba explicar estos días que suspendió el concierto de C. Tangana porque no querían que ese músico formara parte de la Aste Nagusia. Por los valores, los efectos en la sociedad, las líneas rojas, la ejemplaridad, etc. Desde el año 2015, en el que Juan Mari Aburto toma posesión como alcalde de Bilbao, estos grupos han formado parte de los valores de la Aste Nagusia, por los que el Ayuntamiento sí puede apostar: Gatibu, Ken Zazpi, Zea Mays, Esne Beltza, Su Ta Gar. Algunos son más conocidos, otros menos. Bien, pues todos esos grupos participaron también en Hatortxu Rock, el festival que llama “conflicto armado” a las décadas de terror de ETA, que considera presos políticos a los presos de ETA y que trabaja para que todos los presos de ETA puedan estar cuanto antes en casa, vivos y libres.
Qué cosas.

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Pero a ver, pesado, se preguntará un sagaz lector, ¿qué es lo que quieres? ¿Que el Ayuntamiento de Bilbao haga con esos grupos lo mismo que con C. Tangana?

No, hombre. Ésa no es la cuestión. La cuestión es que todo esto forma parte de lo mismo de siempre, y que siempre estamos con la misma cuestión. Con las indignaciones selectivas y con los valores extraños. La cuestión es que la cultura vasca, las fiestas vascas, los nacionalistas moderados vascos y la televisión pública vasca son los que hacen que éste sea el estado de la cuestión, los que han ido dando forma al relato, y los responsables de que en las fiestas de Bilbao un músico como C. Tangana dispare las alarmas sociales por sus letras mientras actúan grupos que consideran presos políticos a los etarras, mientras las fotos de los etarras inundan el recinto festivo y mientras la mayoría sujeta firmemente su katxi no vaya a ser que se lo tiren al cantar Badator Marijaia, la canción oficial de la Aste Nagusia, compuesta por el mundialmente conocido Kepa Junkera. Que, evidentemente, también, también participó en el festival por los “presos políticos vascos”. Al igual que los también conocidos y por todos apreciados Benito Lertxundi y Ruper Ordorika, hecho que desconocía hasta que me he puesto a escribir esto, y en fin, yo qué sé, ¿queda algún alto representante de la música vasca que no haya participado en ese evento, alguien que diga, joder, con ésos ni a heredar, cómo voy a ir con unos que llaman presos políticos a los etarras? 

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La cuestión es que de los dirigentes de una sociedad en la que homenajear a los miembros de una banda terrorista se ve como algo normal uno esperaría que al menos tuvieran la decencia de no dar lecciones de moral, que al menos sintieran la suficiente vergüenza como para no velar por la salud moral de sus representados ante el peligro que para la misma supone un C. Tangana.

La cuestión es que en el último cartel, el de la presentación del festival, en el que se recoge la participación de Benito Lertxundi y de Ruper Ordorika, aparece también el organizador, Hatortxu Rock, en la columna del medio; y por debajo del organizador aparece el patrocinador, el diario Naiz; y por debajo del patrocinador aparecen dos frases, dos campañas: Free Them All, liberarlos a todos, y Denon Artean, entre todos.

Y así, denon artean, es como se ha conseguido que no podamos dejar de hablar de todo esto y que hablar de esto no tenga ningún efecto.

Dos escenas de la humanidad

Veo en Twitter algo interesante. Una escena que pueda servir como legado de la humanidad. Quien escribe el tweet elige la escena final de Senderos de Gloria. Además del ejercicio, la escena en sí también es muy interesante. No la recordaba. La escena más recordada de la película de Kubrick es la del diálogo en la celda y la cucaracha. O el travelling en el que vemos a Kirk Douglas recorriendo las trincheras.
No recordaba la escena final, y cuando termino de verla no sé qué me parece. Al principio pensaba que era un mensaje contra “nuestros” bárbaros. En mitad de la guerra contra los bárbaros alemanes, los franceses asisten a un espectáculo en una taberna. Una joven alemana es presentada como un trofeo de guerra. Representa todo lo malo de aquellos contra los que luchan, y los franceses dejan salir todo lo malo de aquellos a los que han puesto a luchar. Hasta ahí habría sido una escena pesimista, o realista, sobre lo que encierra la humanidad y sobre nuestros límites. Pero la escena no termina ahí. Dax vence el asco y se queda unos segundos más. La joven alemana comienza a cantar y los bárbaros franceses comienzan a amansarse. El desprecio por la joven da paso a otra cosa. ¿La música es capaz de alejarnos de nuestra naturaleza de bestias? Esto sería un mensaje terriblemente infantil.
Creo que la escena me parece tramposa. Creo también que es necesario que haya películas que muestren no sólo la naturaleza bestial de lo humano, sino la posibilidad de alejarse de ella. Pero deben hacerlo “bien”. La súbita reconversión motivada por una canción me parece algo muy fácil y muy falso. Aunque es lo que Kubrick elige mostrar, y Kubrick no está escribiendo un tratado sobre la naturaleza humana, sino sólo una película.

Después de verla me acuerdo de otra película y de otras escenas. Me acuerdo de “Matar a un ruiseñor”. No creo que sea la mejor película de la historia, creo que es una de las mejores obras de la humanidad. En ella vemos a las bestias. Y vemos que las bestias no están condenadas a ser bestias. Vemos cómo una niña acerca a las bestias a lo humano mediante la inocencia y la vergüenza. Hace lo que el logos de Atticus no habría conseguido: evita un linchamiento y sobre todo evita que unos seres humanos caigan aún más. No lo habría conseguido el logos, y probablemente tampoco lo habría conseguido la fuerza de un Tom Doniphon. No al menos la interrupción de la caída. Tal vez habría conseguido evitar el linchamiento, que es sin duda lo más grave, pero Tom Doniphon no habría conseguido alejar a esos seres humanos de su peor naturaleza. Ni Atticus Finch o Ransom Stoddard mediante la ley y la razón, ni Tom Doniphon mediante la fuerza y el miedo: es Scout, mediante la vergüenza. Y no la belleza de una canción que sale de la boca del otro, como en Senderos de Gloria.

No es la belleza, es el sentimiento de vergüenza.
Hay algo en esto que merecería ser cierto. Que haya en nosotros algo en lo que está escrito qué es el bien y qué es el mal, o al menos qué es correcto y qué es inaceptable, y que no haya sido escrito por nadie, ni por Dios ni por los hombres. Y que haya personas capaces de acceder a ese fondo común y despertarlo para desactivar nuestra peor naturaleza, ésa que convive junto a esta otra.
Hay una parte de ficción en todo esto, no sólo en la película. No hay, en rigor, una naturaleza buena y una mala. La naturaleza mala, la del miedo, el odio y el impulso agresivo canalizado de una u otra manera es probablemente lo que permitió que nuestra tribu no fuera devorada por las bestias. Y la naturaleza buena, que no dependería de mecanismos como la admiración o el respeto sino en realidad de algo mucho menos noble, la vergüenza, es lo que permitió que nuestra tribu pudiera aspirar a ser algo más que una tribu de bestias.
Nos avergüenza lo que debería avergonzarnos. Nos avergüenza que una niña pregunte por nuestros hijos, sus amigos, mientras nos dirigimos a linchar a un hombre al que consideramos una bestia. Y es algo maravilloso.
Es algo de una belleza extraña, algo ante lo que tal vez no quepa admiración u orgullo, puesto que si esto es así es porque el azar y la selección natural “han decidido” que seamos así.
Ésta es la cuestión: que estemos “programados” para sentir vergüenza es lo que nos permite que podamos decidir no ser sólo bestias.

Bueno para España


Vamos a ser analíticos, que siempre es lo más apropiado.

Lo primero, los hechos.

El PSOE de Sánchez -es decir, el PSOE y también el PSC, el PSN, el PSE, el PSIB de Sánchez- ha alcanzado acuerdos de gobierno con ERC y JxCat, que son dos de los partidos que promovieron hace menos de dos años un golpe de Estado en Cataluña. Ha alcanzado acuerdos de Gobierno también con la CUP, que además de participar en el golpe de Estado es lo más parecido a una Batasuna fuera del País Vasco, con la diferencia -no pequeña- de que no dependen de una banda terrorista para hacer política. Dos de sus dirigentes estuvieron, antes del golpe de Estado, en el homenaje al etarra fallecido Kepa del Hoyo, en el que se aplaudió a etarras como Txapote. Tienen incluso una organización juvenil equivalente a Ernai, Arran. Esta organización es orgánicamente independiente de la CUP. Es decir, operan sin correa. Y entre sus operaciones destaca el señalamiento público del juez Llarena o el vandalismo contra las sedes de partidos políticos considerados enemigos del pueblo catalán.

Sigamos siendo analíticos. El PSOE de Sánchez está a las puertas de alcanzar un acuerdo de Gobierno en Navarra con Izquierda Unida, Podemos y Geroa Bai. Con los nacionalistas y con la extrema izquierda. Un acuerdo de Gobierno que además necesitará los votos, y por tanto la participación, de Bildu. Y como necesitará sus votos, los dirigentes del PSOE ya han empezado a fabricar el mensaje de que Bildu es un partido tan legítimo como los demás, con la excepción de Vox, Ciudadanos y el PP, que son fascistas.

Podríamos seguir siendo analíticos. Podríamos recordar lo que han significado los pactos del PSOE con los nacionalismos en Cataluña, País Vasco o Baleares, más allá del peaje moral de pactar con partidos que entienden que el golpe de Estado o el terrorismo son herramientas legítimas en política. Podríamos recordar la política lingüística en Baleares, el Programa 2000 en Cataluña o los cuatro años de nada de López en el País Vasco. Podríamos recordar, en fin, que el PSOE no ve los pactos con nacionalistas como un mal menor, sino como la alianza natural del PSOE.
También podríamos engañarnos, pero decíamos que íbamos a ser analíticos.

Por último, vamos a recordar la utilidad de los votos de Valls y de Collboni en Barcelona: gobierna Ada Colau. Y el mismo día en que supo que iba a gobernar anunció que volvería -es importante este verbo, “volvería”, si somos analíticos- a colocar un lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento y volvió a decir que los acusados por el golpe de Estado en Cataluña eran presos políticos. Pero dijo, eso sí, que no era independentista. Ni antindependentista.

Bien, ésos son los hechos. Algunos, porque no es cuestión de recordarlos todos. Pero sí son los hechos más importantes para lo que vamos a decir ahora.

El futuro de España depende los votos de un partido como Ciudadanos. Es decir, Ciudadanos podría impedir que el PSOE de Sánchez volviera -es importante este verbo, si seguimos siendo analíticos- a pactar con partidos como ERC, JxCat o Bildu. Y es verdad. Podría hacerlo. Y para hacerlo tendría que sentarse a hablar con Sánchez. El mismo Sánchez que insiste en que no hay nada problemático en pactar con partidos como ERC, JxCat o Bildu.
Pero en fin, pasemos a la especulación. Imaginemos que Ciudadanos se sienta a hablar con Sánchez. Habría al menos dos posibilidades.

1 – Ciudadanos se deja llevar por algunas de las llamadas a la responsabilidad y permite que Sánchez sea elegido presidente del Gobierno. España está a salvo. Salvo por el pequeño detalle de que quienes más recientemente pusieron en serio peligro el futuro de España, quienes dieron un golpe de Estado hace menos de dos años, siguen gobernando en no pocas localidades junto al PSOE. Siguen gobernando Cataluña. Y seguimos. Algunos de los responsables individuales de ese golpe de Estado esperan la sentencia después del juicio por el golpe de Estado. Probablemente habrá condenas. El PSC que gobierna en no pocos municipios con los partidos del golpe de Estado ya ha dicho que intentarán que Sánchez indulte a los presos políticos -importantes las palabras, siempre- condenados. Y la cuestión, analíticamente, no es que se lleguen a producir esos indultos, sino que se haya permitido gobernar a quienes piden con total normalidad que se concedan esos indultos.

Seguimos. Probablemente el PSOE gobierna Navarra junto a Geroa Bai, Podemos y la izquierda restante. Y con Bildu. Dentro del gobierno o desde fuera, pero con Bildu. Porque sin Bildu no hay gobierno posible, salvo que haya un gobierno con Navarra Suma, que para el PSOE son los inequívocamente fascistas.

Bien, exactamente esto es lo que algunas voces llaman sentido de responsabilidad. Sánchez gobierna España y el PSOE mantiene sus pactos con quienes no aceptan las leyes comunes a las que todos los españoles debemos someternos.
Pero hay otras opciones.

2 – Ciudadanos se sienta a hablar con Sánchez. Y le dice lo que debería haberle dicho hace varias semanas. Precisamente por el bien de España, porque es su principal objetivo en política y porque es lo que exige la razón, pone las siguientes condiciones: ningún acuerdo de Gobierno con ERC, JxCat y Bildu. Ninguno, en ningún sitio, sin trampas. Ningún acuerdo de gobierno que dependa de sus votos. No hace falta ni siquiera exigir acuerdos de Gobierno con el PP o con el propio Ciudadanos donde sea posible; bastaría el sentido común. Y podrían seguir con las condiciones: pacto concreto, no comisiones vacías, sobre Educación y política territorial. Con análisis en la mesa sobre lo que está mal y con medidas para corregirlo: adoctrinamiento, disparidad en criterios de evaluación, diseño de la prueba de selectividad, costes de emplear como lengua vehicular lenguas que los alumnos no dominan, revisión de la función de la inspección educativa, revisión de los niveles de comprensión lectora, excelencia.

Creo que cualquiera de las dos condiciones (no a los pactos con ERC/JxCAT/Bildu y reforma profunda de Educación) sería rechazada sin miramientos. Porque no se entiende al PSOE sin los pactos con los nacionalistas, que es lo que vincula las dos posibles condiciones. No se entiende al PSOE, a este PSOE y al anterior, sin su empeño constante en expandir los relatos y las herramientas nacionalistas. Si el PSOE aceptase esas dos condiciones, o una de ellas -cualquiera; la otra llegaría como consecuencia necesaria- el PSOE dejaría de ser el PSOE, y probablemente se convertiría en un partido de izquierdas no nacionalista. Y efectivamente, eso sería una excelente noticia para el futuro de España. Pero no para el PSOE, para este PSOE. Porque la mayor parte de quienes forman parte de este PSOE no podrían respirar en un partido de izquierdas con un discurso firme frente al nacionalismo. Hay notables excepciones, claro. Siempre las hay, en casi todos los sitios. Pero en el caso del PSOE las excepciones están normalmente fuera del PSOE.

Así que en esta segunda opción el PSOE seguiría viéndose abocado, empujado, forzado a pactar con ERC, JxCAT y Bildu, porque las condiciones de Ciudadanos serían irrealizables, alimento para la crispación, no aceptamos cordones sanitarios, etc. Es decir, volveríamos a aquello que había que evitar.

Y la pregunta: ¿cuál de las dos opciones sería buena para España? ¿La primera, un pacto que se desentiende de los pactos del PSOE con quienes entienden la política como la relatividad de las leyes y el triunfo de la voluntad popular? ¿La segunda, un pacto con el PSOE que el PSOE jamás aceptaría, porque supondría una violenta transformación del PSOE?
¿De qué estamos hablando cuando hablamos de lo bueno para España, de aceptar lo peor que hay en la política española o de algo que no podría existir?

Hay una tercera opción, es verdad. El PSOE acepta las condiciones de Ciudadanos y entramos en la Era de la Razón. 8,7 en IMDB. E incluso una cuarta: el PSOE no acepta las condiciones, hay nuevas elecciones, los votantes castigan la irresponsabilidad del PSOE -sí, la del PSOE; je- y Ciudadanos se convierte en la segunda, quién sabe si en la primera fuerza política. Premio Hugo y Nebula.

Dicho esto: que se sienten con Sánchez. Es un error no hacerlo, porque al no hacerlo se permite que el mensaje siga siendo el que el PSOE quiere que sea, y porque es importante que haya un mensaje más allá de los vetos, de las consignas y de las representaciones enfáticas. Porque sin mensaje, es decir, sin una argumentación racional, sin ideas fundamentadas en la razón, no hay más que vacío. Y el vacío sólo funciona en algunos partidos políticos.
No nos engañemos; sentarse con Sánchez es una cuestión de estrategia política de un partido político, no sentido de Estado. El mero hecho de sentarse con Sánchez no sería bueno para España, sino, como mucho, bueno para Ciudadanos. El bien de España, de sus ciudadanos, está en las manos del PSOE. Ésa ha sido siempre la cuestión, hombre.

Galdácano de los etarras

Primero fueron los etarras de Galdácano. No recuerdo si fueron antes los cohetes y las antorchas cuando salió de la cárcel Javi de Usánsolo -el asesino del niño Fabio Moreno- o las fotos de Txapote y el resto de etarras encarcelados en las paredes del pueblo.

Después los etarras vinieron a Galdácano. Cuando el etarra Kepa del Hoyo falleció de un infarto en la cárcel, los compañeros de todas las ramas pasearon por las calles. Ahí estuvieron Tomi Madina y el propio Javi de Usansolo. También Arnaldo Otegi, Kubati o Arkaitz Rodríguez. Hubo incluso una delegación de la CUP, formada por Anna Gabriel y Eulàlia Reguant. En la plaza, después de que hablase el hijo de Del Hoyo, una mujer dijo los nombres de todos los etarras. Hubo aplausos para todos los asesinos. También, también para Txapote.

Junto a eso, las celebraciones habituales, año tras año. Desde la pancarta de ETA en las fiestas hasta la mesa de Nochebuena en medio de la calle principal, con representaciones de Txapote, Bienzobas, Crespo y todos los demás, durante horas, sin que la policía municipal la retirase, sin ningún tipo de mensaje institucional.
En Nochebuena y, este último año, también en Nochevieja, durante la carrera popular, con todo el pueblo en la calle.

El Ayuntamiento hasta hace días estaba en manos del PNV y del PSE. Estaba en manos del PNV y del PSE cuando se permitía que los amigos de los etarras ocupasen el espacio público para homenajear a los asesinos. Tal vez no podían impedirlo. Pero lo que sí podían hacer era decir algo. Decir es algo que todo el mundo puede hacer, especialmente si se tiene la protección derivada de estar al cargo de una institución. Pero nadie del PNV decía nada, y nadie del PSE decía nada. Ni siquiera cuando veían, porque tenían que verlo, era imposible no verlo, la mesa de Nochebuena en medio de la calle principal. Tal vez decían algo en privado, no lo sé. Lo que sé es que cuando los etarras ocupan las calles, lo que se dice en privado no sirve para nada. Porque lo que se dice en privado no lo ve nadie, y la mesa con los rostros sonrientes de Txapote, Bienzobas, Crespo o Krutxaga la ven todos los vecinos, todos los años. Y lo que se ve todos los años se convierte en lo normal.

Hoy EH Bildu no está en la oposición. No contarán con la complicidad del Ayuntamiento para homenajear a sus compañeros; podrán hacerlo desde el propio Ayuntamiento.
Y podrán hacerlo, en primer lugar, porque mucha gente del pueblo ha decidido votar a un partido como EH Bildu. ¿Por qué no? Hace unos días el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, decía que los 350 diputados del Congreso, todos ellos, le merecían la misma consideración. Antes, el candidato del PP a la alcaldía de Labastida había ofrecido a Bildu un acuerdo de gobierno que finalmente fue desautorizado.
Podrán hacerlo también porque han conseguido el apoyo de Podemos y de dos plataformas vecinales, Usansolo Herria y Auzoak. Es decir, la gente. La gente es la que ha hecho posible que EH Bildu vaya a gobernar Galdácano, a pesar de la complicidad con los hasta 13 etarras del pueblo, y a pesar de las diez personas que ETA asesinó en el pueblo.

No vale decir que todo eso es agua pasada, y tampoco vale decir que no conocen nada de eso. Todas estas cosas son el presente, no el pasado. El presente es Bea Ilardia, concejal de EH Bildu la pasada legislatura, subiendo a Twitter una foto en la que Tomi Madina retira su nombre de la pared de la Herriko y diciendo “Uno menos y se echan en falta otros doce. Bienvenido Tomi”. A la izquierda de la foto retirada, Txapote. A la derecha, Bienzobas. Dos de esos doce.


El presente es toda la gente alrededor de Bildu, los jóvenes, organizando pegadas de carteles y homenajes como el del año pasado a Kepa del Hoyo, en el bosque, con toda la parafernalia simbólica. O las pancartas de agradecimiento a quienes decidieron integrarse en la banda terrorista. Ante ese presente el PNV y el PSE no hicieron nada, o hicieron muy poco. Nunca estuvieron en las redes sociales ni en la calle para combatir el relato de ETA.

Hace unos años se lanzaron cohetes para celebrar que el asesino del niño Fabio Moreno salía de la cárcel, hoy han tirado cohetes para celebrar la victoria, y ese presente ante el que no se hacía nada le ha estallado en la cara al PNV y al PSE, y a todos los vecinos de Galdácano.
En realidad no a todos, claro. Más de la mitad de los vecinos que votaron en las municipales, los que votaron a Bildu, a Podemos y a las dos plataformas vecinales, estaban hoy junto a quienes tiraban cohetes, y estarán junto a quienes reciban como héroes a los etarras del pueblo.

La política es lo que hacen los ciudadanos dentro de la ciudad. La política consiste en aprobar presupuestos, organizar fiestas y realizar obras. Pero también consiste en defender unos principios, en defenderlos activamente y por las razones correctas. Durante años se permitió en Galdácano que los bárbaros ocupasen las calles y sacasen las antorchas. Se permitió no sólo que lo hicieran, sino que lo hicieran sin oposición, sin que al otro lado hubiera un discurso sólido y cohesionado contra el asesinato como herramienta política y contra la complicidad con los asesinos. Todo eso se normalizó gracias a la machacona insistencia de unos pocos y a la cómoda complicidad de muchos. Hoy tenemos a los bárbaros no dentro de la ciudad, sino dirigiendo la ciudad. Era cuestión de tiempo. Desde el momento en que se decidió que no valía la pena recordar a los muertos, que no era necesario defender los principios, era cuestión de tiempo. Sólo había que sentarse a esperar. Y eso fue exactamente lo que se hizo.

“Lo que nos une”

Hay muchos discursos en torno a “lo que nos une”. Algunos de esos discursos se ilustran con danzas, trajes regionales o banderas. Imagino que es por el hecho de que se ilustran con danzas, trajes y banderas que algunos se empeñan en encontrar ahí la auténtica Ilustración española. Otros discursos apelan a la lengua, y algunos hablan de la tradición, sea lo que sea eso. Pero todas esas cosas, a lo sumo, es lo que compartimos. Unos con otros, otros con unos, en relaciones que no participan de las propiedades matemáticas que nos enseñan en la escuela. Lo que compartimos incluye un “nosotros”, pero un “nosotros” que no es inclusivo. En España hay multitud de danzas, trajes, lenguas y tradiciones, y lo mismo ocurre con las banderas, a pesar de que hay una bandera y una lengua que son comunes a todos. El problema es que la transacción entre esos elementos y los múltiples“nosotros” es el sentimiento. Los sentimientos son con frecuencia problemáticos, como aprendemos también en la escuela. Son problemáticos porque no son racionales, no garantizan la reciprocidad, no pueden exigirse. Convivimos con ellos, con los nuestros y con los de los otros, e intentamos gestionarlos para que no afecten demasiado a las cuestiones mundanas. Así que si “lo que nos une” debe depender de danzas, lenguas, tradiciones o banderas, y de cómo los sentimos, será complicado elaborar un discurso racional en torno a ello.

Pero hay algo que sí nos une a todos. Lo que nos une es la sujeción a unas normas, códigos o principios. A lo que podemos llamar, en abstracto, el Estado. El Estado es lo que nos une y lo que nos hace -artificio, por tanto- iguales. El Estado, a diferencia de la nación, no hace falta construirlo cuando ya existe. Porque es una ficción, sí, pero una ficción administrativa. Por eso es distinto de la nación, que es una ficción metafísica.
No hace falta construirlo, pero es fácil erosionarlo. Y cuando se erosiona no se erosiona la bandera, el gobernante o las instituciones. Se erosiona aquello que nos une, literalmente. Lo que nos sujeta. Lo que nos convierte en sujetos políticos y en sujetos de derechos, es decir, la posibilidad de someternos a unos códigos, a unos principios, a unas normas comunes, iguales para todos, que nos hacen a todos iguales.

Una de las maneras de erosionar esto que nos une es introducir mecanismos paralelos a las normas, principios o códigos del Estado. Introducir estos “Estados paralelos” en los mecanismos de acceso a la función pública o al sistema público de enseñanza es una de las maneras más eficaces de erosionar el Estado, porque en esos ámbitos es muy fácil observar la ficción. Y una de las condiciones para que una ficción funcione, también en política, es que no se vea.

Esos mecanismos paralelos tienen efectos prácticos. Pueden suponer perjuicios para un grupo de ciudadanos, y pueden producir desigualdades -también artificios, por tanto- entre ciudadanos del mismo Estado. Pero además de esos efectos en el futuro de determinados ciudadanos, produce un efecto en el conjunto de todos los ciudadanos. Ese efecto es la erosión de la noción misma de ciudadanía, que va necesariamente ligada al Estado. La erosión de la idea de que todos somos, como ciudadanos, iguales.

La propuesta de un examen único para el acceso a los estudios universitarios no es sólo una cuestión práctica. No es sólo que los alumnos de una u otra comunidad se vean perjudicados por las diferencias en los exámenes de acceso o en los criterios de corrección. Es, también, una cuestión de principios. Se trata de defender una ciudadanía asimétrica o de garantizar que todos los ciudadanos, también los estudiantes, sean tratados de la misma manera por el Estado.

Lo que está en cuestión es el principio de que todos los ciudadanos han de ser iguales en su relación con el Estado. Todo lo demás es relato. Relato nacionalista.

La alegría

Iñaki Igerategi se encontraba en su puesto de trabajo, la estación de bomberos de Tolosa, cuando fue detenido en 2012. Iñaki era bombero y miembro de ETA.

Iñaki Igerategi decidió empezar a colaborar con ETA cuando tenía cerca de 30 años, tal y como cuenta Leyre Iglesias en El Mundo en una crónica que merece la pena leer. Antes de eso había empezado a colaborar con el sindicato abertzale LAB. Como miembro de ETA se encargaba de buzonear las cartas de extorsión que la banda enviaba regularmente a empresarios. (En los últimos días ha aparecido información interesante relacionada con esta cuestión. Según recoge Europa Press, y según las actas incautadas a ETA, durante las negociaciones entre el Gobierno de Zapatero y ETA se frenaron todas las detenciones de etarras, se ocultaron las cartas de extorsión que la banda seguía enviando, y el Gobierno del PSOE ofreció a la banda terrorista, para que dejase de enviarlas, “arreglar el problema del dinero”. Es decir, el Gobierno del PSOE se ofreció a financiar la banda terrorista ETA. Pero ésa es otra cuestión).

Además de servir de enlace en el aparato de extorsión de ETA, Igerategi tenía otras funciones. Cuando se habla de las funciones de los miembros de ETA los más normal es que hablemos de dos posibilidades. La primera es que disparen, secuestren o pongan bombas. Que ejecuten los planes. La segunda es que pasen información para que los del primer grupo puedan actuar con eficacia. Igerategi era de los del segundo grupo. Y lo normal si eres alguien que pasa información es que informes sobre aquéllos a los que conoces. En el caso de Igerategi, tres antiguos compañeros de ikastola que trabajaban en la policía autonómica vasca, la Ertzaintza. Igerategi proporcionó información sobre sus vecinos y ETA atacó a esos vecinos, aunque sólo sufrieron daños leves.

Otro vecino de Igerategi era  Joseba Pagazaurtundua. Igerategi -junto a Ignacio Otaño, su compañero en labores de información y extorsión- proporcionó información sobre Joseba Pagaza. Y Pagaza fue asesinado en febrero de 2003 gracias a la colaboración de Igerategi.

Pero esto es algo que ya sabemos. También sabemos que en febrero de 2018, cumplidos los 6 años a los que Igerategi y Otaño fueron condenados, ambos volvieron a Andoain. Y allí fueron homenajeados en público por unos 200 vecinos.

El Ayuntamiento de Andoain, gobernado por EH Bildu, no impidió el homenaje. Cuando Joseba Pagazaurtundua fue asesinado en 2003 el alcalde de Andoain, José Antonio Barandiaran, de Euskal Herritarrok (el EH Bildu de entonces), tampoco condenó el atentado. El PSE y el PP de la localidad presentaron una moción de censura tras el asesinato de Pagaza, pero no sólo por el asesinato de Pagaza. La vida en Andoain para los concejales de PSE y PP, especialmente desde que Batasuna gobernaba el Ayuntamiento, era un infierno. Dejaban una copia de las llaves de sus casas en los felpudos, incendiaban sus casas, amenazas, caras hostiles. El PSE contaba con cinco concejales, mientras que el PP tenía dos. Euskal Herritarrok gobernaba en minoría con cinco concejales, y el PNV-Eusko Alkartasuna contaba con otros cinco. Fueron estos cinco concejales de PNV-EA los que impidieron que la moción de censura saliera adelante, porque al parecer no ayudaba a debilitar el entorno sociológico que da apoyo a ETA, según dijo Josu Jon Imaz, el portavoz del Gobierno vasco en aquella época. Eusko Alkartasuna hoy forma parte de la coalición EH Bildu, y el PNV sigue siendo lo que siempre ha sido.

En cuanto a Igerategi y la alegría, que es de lo que trataba esto, hay que retroceder en el tiempo. No mucho, apenas unos días. El etarra Igerategi fue condenado a seis años de prisión y a pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público, por lo que cuando salió de la cárcel la Diputación de Guipúzcoa se negó a readmitirlo en su puesto de trabajo en el parque de bomberos de Tolosa. El sindicato abertzale LAB recurrió la decisión de la Diputación y finalmente un juez dio la razón a LAB y al etarra Igerategi: según la juez, la pena de inhabilitación especial para empleo o cargo público no es aplicable y no corresponde a la Diputación definirla. El portavoz de la Diputación, Imanol Lasa, confirmó hace unos días que no recurrirán el fallo.

Concentración de bomberos de Guipúzcoa para pedir la readmisión de Iñaki Igerategi. (Foto publicada en Gara)

El sindicato abertzale LAB señaló en un comunicado que acogen “la noticia con alegría”. La noticia es que la persona que posibilitó que ETA asesinara al policía municipal Joseba Pagazaurtundua se reincorporará a su trabajo de servidor público, después de haber aceptado el agradecimiento de doscientos vecinos por su labor en ETA. No se me ocurre mejor homenaje que éste.


El cambio

Ayer mientras volvía a casa me encontré con esta foto. La foto está colocada en la entrada de la Herriko Taberna de Galdácano. La barra del bar está a la derecha, una vez cruzas la entrada. De la pared cuelgan unas placas con los nombres de todos los etarras del pueblo que aún están en la cárcel. Cuando un etarra sale, la placa se retira y se celebra. En ocasiones algún concejal de EH Bildu comparte la celebración en redes sociales.

Bajo la foto hay un cartel que pide la libertad para todos los presos de ETA en general y para Jon Bienzobas, Karaka, en particular. He visto varios de esos carteles hoy por el pueblo, con la cara y la información escogida de Bienzobas, y también carteles que hacen lo propio con Iñaki Krutxaga Elezkano, otro de los etarras del pueblo. Bienzobas fue el responsable del asesinato de, entre otros, Tomás y Valiente. Krutxaga, por su parte, fue el responsable del asesinato de, entre otros, Ernest Lluch.
Probablemente esos carteles no suponen apología del terrorismo. Sólo exponen las dificultades que tienen “ama y aita” para visitar a sus hijos presos y piden que se los libere, a ellos y a todos los demás. Así que los carteles permanecerán en las calles de Galdácano hasta que quienes los han colocado decidan cambiarlos por otros. Si no se retiran los carteles de enaltecimiento, no se van a retirar éstos. Ahora bien, se podría hacer algo interesante. Se podría colocar, al lado de cada uno de los carteles de “Free them all”, un cartel con información sobre los hijosdeama (y de aita). Incluso podría ponerse nombre a la campaña, “Know them all”. Podría hacerse, si hubiera alguien con los medios y la voluntad para hacerlo. Algo como uno de esos partidos que llaman “constitucionalistas”. Volveré sobre esto más tarde.


Sobre la foto hay otra foto. Esa foto es un homenaje a Francisco Javier López Peña, o Xabier López Peña, el etarra Thierry. “AGUR ETA OHORE”. Probablemente la foto lleva ahí mucho tiempo, aunque no tanto como la lápida del etarra en el cementerio del pueblo. La lápida está colocada a escasos pasos de la de Eloy García Cambra. La del primero, jefe de ETA, recibe cuidados periódicos. De la del segundo, policía municipal asesinado por ETA en 1972, han desaparecido varias letras. La metáfora aparece aunque intentemos evitarlo; no creo que queden muchas personas que sepan quién fue.

La foto a la que me refería al principio muestra a dos etarras anónimos, de espaldas, y el hacha y la serpiente. Sobre ellos, “Eskerrik asko ETA”. Bajo ellos, “Garaipenera arte”. “Gracias, ETA” y “Hasta la victoria”. No es la primera vez que veo la foto en el pueblo. En un par de ocasiones en las que las circunstancias lo permitían las despegué, las dos veces cerca de la calle principal. En esta ocasión lo prudente es registrarlo. Al hacerlo me doy cuenta de que en Galdácano se ha producido un cambio importante, y también me doy cuenta de las consecuencias prácticas de ese cambio.

Durante los últimos cuatro años hubo un concejal del PP en Galdácano, Mari Carmen Sánchez Sequeros. No era vecina del pueblo, así que era complicado que pudiera estar al día de todas y cada una de las acciones de propaganda del entorno de ETA. Hace un par de años, no recuerdo cómo, la localicé en Twitter. O alguien nos puso en contacto. Y cada vez que se producía un homenaje, una ocupación del espacio público o una pegada de fotos de los etarras del pueblo, se lo hacía llegar. Siempre lo agradeció y siempre intentó que se tomaran medidas. Nunca consiguió que el Ayuntamiento hiciera nada, pero al menos iba a los plenos a pedir explicaciones al equipo de Gobierno, formado por el PNV y por el PSE. Cuando en Nochebuena colocaban en la calle una mesa a la que sentaban a los etarras del pueblo, el Ayuntamiento, gobernado por PNV y PSOE, no hacía nada. La mesa con las fotos permanecía allí todo el día. Cuando decoraban el pueblo con las fotos de etarras como Txapote y Bienzobas tampoco hacían nada. Sánchez Sequeros, la concejal del PP, llamaba al responsable del equipo de Gobierno y después llevaba la cuestión a los plenos. No podía hacer nada más, pero siempre hizo todo lo que podía hacer.

Antes que ella fue concejal Ricardo Gutiérrez Solana, también en el PP. Gutiérrez Solana era una persona conocida en el pueblo, él sí vivía aquí. Y tuvo que dejar de vivir aquí cuando, después de una campaña continuada de amenazas cada vez más serias, los vecinos de su portal recibieron una carta en la que les invitaban a echar del vecindario a “esta persona de actitudes hitlerianas”. La carta la elaboró Jon Crespo Ortega -otro de los etarras encarcelados que suelen aparecer en las paredes del pueblo- en una lonja y en un ordenador propiedad de Herri Batasuna, que era como EH Bildu/Sortu se llamaba entonces.

A Mari Carmen Sánchez Sequeros nunca le enviaron una carta así. Sólo la llamaron “fascista”, “asesina” y “cerda” en el pleno celebrado pocos días después del fallecimiento en prisión del etarra Kepa del Hoyo, que además de asesinar a dos policías fue concejal en Galdácano. De ahí que desde el Ayuntamiento se publicase un comunicado oficial en el que EH Bildu, Podemos, una plataforma vecinal y el PNV mostraban sus condolencias a la familia y amigos del etarra fallecido y criticaban la política de dispersión. Además de los insultos, el vecino, David Ríos García, también le gritó a la concejal popular lo siguiente: “mírame y quédate con mi cara”. Por ello fue condenado a pagar 360 euros por un delito leve de amenazas. Ese mismo año, pocos meses después, una comitiva de encapuchados esperaba a Sánchez Sequeros a la puerta del Ayuntamiento, antes de la celebración de un pleno. En esa ocasión la llamaron, en la calle, “fascista” e “hija de Franco”.


El domingo Mari Carmen Sánchez Sequeros no consiguió los votos suficientes para volver a ser concejal en Galdácano. En 2015 el PP obtuvo 745 votos, y el domingo sólo 585. Mientras tanto, EH Bildu pasó de los 2662 de 2015 a los 3597 del domingo. Estos votos hicieron que pasaran de cuatro concejales a seis, empatando con el PNV. Probablemente EH Bildu gobernará Galdácano por primera vez, lo que supondrá un cambio importante.
Pero el cambio realmente importante es que ya no quedará nadie en el Ayuntamiento para recibir los insultos cuando denuncie lo realmente indecente. Imagino que es difícil convencer a los vecinos para que te den sus votos cuando no vives junto a esos vecinos, e imagino que a los partidos como el PP no les resultará fácil conseguir candidatos que vivan en pueblos como Galdácano con vecinos como David Ríos García.
Supongo que los analistas más preparados habrán estado lanzando desde el domingo las profundas reflexiones con las que intentan explicar la política: “Qué está haciendo mal el PP en el País Vasco”, “No consiguen conectar con la realidad social del País Vasco”.
El PSOE seguirá con dos concejales, pero también ellos han obtenido más votos. Ellos sí consiguen conectar con la realidad social. Ellos sí van por el buen camino.