Say the right thing, act the right way

Hace unos años me llamaron para trabajar en un colegio de Barakaldo. El primer día me avisaron de que el alumno X faltaría varias semanas, porque el día anterior le habían roto la mandíbula a la puerta del colegio.
Ese año fui tutor de una clase de 4º de ESO. En esa clase había un alumno que había llegado el curso anterior, si no recuerdo mal, al centro. El colegio se esforzaba en ser laxo con la disciplina, y los primeros días ya hubo lo que se suele interpretar como comentarios graciosos. Esos comentarios son molestos cuando son multidireccionales; cuando se dirigen siempre a un mismo alumno, y cuando ese alumno ni siquiera es capaz de responder, se trata de otra cosa. Ese alumno era el más alto de la clase, y un día me lo encontré llorando, solo, en una esquina de una de las salas de visitas del colegio. La persona que se encargaba de él me contó, llorando, que no podía más, y que iba a denunciar al colegio. Varias personas del colegio me habían dicho repetidamente que no era para tanto, y que él también tenía sus cosas. Cuando faltaban pocos días para que terminase la sustitución el chaval explotó, y se enganchó en un pasillo con otro chaval que, afortunadamente, también era alto y corpulento. Le llamaron de dirección, y yo me quedé con la clase. Los alumnos insistían en que no era para tanto, y en que exageraba.
Años después me encontré con ese mismo alumno. Me contó, si no recuerdo mal, que había cambiado de centro. Me lo encontré en un examen para obtener el título de euskera, y me pareció que estaba contento.

Años después me llamaron para trabajar en un colegio de Portugalete, otra sustitución. Volví a ser tutor, esta vez en 3º de ESO. En la clase había una alumna que había tenido que salir de su país. Su situación familiar allí, por lo que pude saber, era insostenible. Una mujer de Portugalete la adoptó, y la matriculó en ese centro. La alumna tenía las dificultades que se pueden esperar de alguien que acaba de aprender un idioma. Siempre quería leer los textos, y corregir en voz alta los deberes. Y cuando lo hacía siempre aparecían las risas de no pocas de sus compañeras de clase. Esas mismas compañeras y algún que otro compañero jugaban a despreciarla, dentro y fuera del colegio. Me reuní con su madre dos o tres veces. No entendía por qué se portaban así con su hija, y tampoco entendía que el colegio no tomase medidas. Con medidas no se refería a cuestiones administrativas, sino a una simple charla, algo que mostrase la implicación del centro.
Meses después la alumna me contó que finalmente la habían llevado a otro colegio, y que estaba mucho mejor.

Me he acordado de esto después de ver un anuncio. Un anuncio sobre el que se había generado la polémica de siempre, y que no iba a ver, hasta que ayer leí un tweet que cuestionaba la polémica.
La polémica cargaba contra la compañía porque repetía el mensaje de la masculinidad tóxica, y porque criminalizaba a los hombres. He visto el anuncio varias veces, y sí, al principio aparece la expresión “toxic masculinity”, en una especie de recopilación de expresiones que se escuchan en los medios. Pasar de eso a decir que es una campaña contra los hombres exige unos niveles muy altos de imaginación o de fanatismo.

Es un anuncio. Eso es lo primero que hay que tener en cuenta. Y su objetivo, por tanto, es aumentar las ventas del producto. El anuncio puede ayudar a conseguir ese objetivo, o puede ser contraproducente. El anuncio, por definición, no se limita a presentar las cualidades de un producto. El anuncio intenta conectar con los valores de los clientes potenciales, intenta conseguir una identificación o tocar una aspiración. Este anuncio en concreto puede pecar de mesianismo cuando dice “but something finally changed, and there will be no going back”. Esto es mentira. Nada ha cambiado. De hecho, el mensaje del anuncio es muy viejo. Y esto es lo que me interesa.

El mensaje del anuncio es muy viejo. Di lo que hay que decir, haz lo que debe hacerse. Podríamos replicar, tirando de posmodernidad, que “right” es sólo una manera de justificar nuestros propios valores, en conflicto con los de los demás. Pero creo que a pesar de la literatura -o gracias a ella-, sabemos que sí existe lo correcto, y sabemos identificarlo. Sabemos distinguir entre lo incómodo y lo inaceptable. Y sabemos qué es lo que tenemos que hacer ante lo inaceptable. Especialmente cuando lo inaceptable se normaliza.
El mensaje es tan viejo que se puede encontrar en numerosas obras de ficción. Es el mensaje de Atticus Finch, y también el del Capitán América, la encarnación por excelencia de los viejos ideales, tan viejos que lo colocan “fuera del tiempo”, como se recuerda habitualmente en los comics. Es un mensaje que apela a actuar contra lo inaceptable, y a no poner excusas para justificar nuestro consentimiento.
El anuncio es ficción, claro, y tiene un interés comercial. Pero creo que lanza un mensaje necesario. Decir lo que hay que decir, actuar como se debe actuar. Hacerlo porque es lo correcto, pero también porque es la única manera de que los que vienen puedan seguir distinguiendo entre lo tolerable, lo incómodo y lo inaceptable.

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Vox y el escándalo

Todas las ideas tienen defensores que producen vergüenza, y todos los partidos tienen responsables que dan mala imagen. Es posible también que las ideas más extravagantes vayan necesariamente acompañadas de discursos extravagantes. Es decir, es posible que el discurso y la idea que se defiende compartan características.

Esto lo estamos viendo con el partido Vox. Desde aquel mitin en Vistalegre no ha dejado de ser objeto de crítica, en el fondo y en la forma. Es lo normal. Primero, porque todos los partidos deben ser objeto de crítica. Y segundo, porque hay elementos en las ideas y en el discurso de ese partido que tienen difícil defensa. Al fin y al cabo, es un partido que defiende cierto esencialismo nacional, y que defiende medidas de muy difícil aplicación. Han defendido incluso la expulsión de “extranjeros” por defender determinadas ideas políticas, por lo que no es extraño que sean objeto de crítica y que su entrada en el Parlamento andaluz haya producido escándalo.

Lo que sigue extrañando, aunque cada vez menos, es que el escándalo y las alertas generalizadas hayan despertado con un partido como Vox. Entiendo que la democracia ha de estar siempre vigilante, pero me resulta más difícil entender que esta vigilancia requiera exagerar lo que defiende un partido, sobre todo cuando lo que defiende ese partido es suficientemente criticable en sí mismo. De las críticas de Vox a la ley de violencia de género se ha pasado a decir que justifican las agresiones contra la mujer. De sus excesos retóricos como “dictadura de género” o “ley totalitaria” se ha pasado a un exceso aún mayor, el que afirma que ese partido es cómplice de los asesinos.

Decía que es extraño que el escándalo y la alerta hayan despertado con Vox porque aún recuerdo la reacción general cuando se conocieron algunos de los nombres que entraron en el Congreso en la última legislatura. Marian Beitialarrangoitia, por ejemplo. Que no sólo entró con EH Bildu, sino que pidió un aplauso para los asesinos de la T-4 cuando era alcaldesa de Hernani, en 2008.

También entró Antón Gómez-Reino, que en 2007 firmó un manifiesto en solidaridad con el etarra De Juana Chaos. Un manifiesto que se refería a De Juana Chaos como “preso político”, y que evitaba mencionar los 25 asesinatos por los que fue condenado. El propio Gómez-Reino se negó a condenar la historia de ETA diez años después cuando fue preguntado por ello, en una entrevista-perfil en El Mundo. “Me alegro profundamente de que ese escenario de violencia se haya acabado”. Gómez-Reino entró por En Marea/Podemos.

Dejamos el Congreso, vamos a la Diputación de Guipúzcoa. Desde 2011 hasta 2015 su presidente, el Diputado General, fue Martin Garitano. Garitano fue redactor jefe de Egin desde 1984 hasta 1998, y en el año 2012, cuando era Diputado General, defendió la amnistía para todos los miembros de ETA en una entrevista en RNE. La sociedad vasca no estará normalizada hasta que “las cárceles se vacíen”, afirmó.
Hace unos días volvió a pedir lo mismo, la excarcelación de todos los presos de ETA. Lo pidió en el diario Naiz, y lo pidió días antes de una multitudinaria manifestación, junto a “decenas de miles de personas”.

Dejamos Guipúzcoa, vamos a Bilbao. Unas 70.000 personas, concretamente. El sábado pasado. En una manifestación convocada por Sare, cuyo portavoz insiste también en la necesidad de vaciar las cárceles para instaurar la convivencia y terminar con el conflicto.
Unas 70.000 personas, y, entre esas personas, Podemos, UGT y CCOO.
Un partido que representa a cinco millones de personas y dos sindicatos que representan a casi dos millones de personas, en una manifestación que defiende que los presos de ETA son víctimas de un conflicto, y que ese conflicto sólo terminará cuando los presos de ETA salgan de la cárcel.

Es muy fácil escandalizarse con Vox. También es muy fácil, porque así es como funcionan nuestras alertas, confraternizar con una persona como Otegi, firmar un manifiesto en solidaridad con el asesino de 25 personas, pedir aplausos para los asesinos de la T-4 o participar en una manifestación como la del sábado.
Es algo más difícil entender cómo funciona la brújula moral de quienes muestran su enérgica indignación por la entrada de Vox  en las instituciones pero asisten con indiferencia a los abrazos, los manifiestos y las manifestaciones que ayudan a acercar aún más el relato de ETA.

La mayoría social

El sábado en Bilbao unas 70.000 personas participaron en la tradicional y un tanto enigmática “marcha por los presos”. Es enigmática porque “marcha por los presos” es un sintagma deliberadamente vacío. Habría que añadir algo a “por” y a “presos” para que alguien que acabase de despertar de un coma de 40 años pudiera entender en qué consiste realmente esa marcha.

La manifestación del sábado forma parte de la dinámica Orain Presoak (Ahora los presos), de la organización Sare.  En sus diferentes manifiestos, Sare habla de “presos vascos”, de “las personas presas, exiliadas y deportadas” e incluso de “presos políticos vascos”, y defiende que se respeten los derechos humanos de esos presos. Concretamente, pide el fin de la dispersión y la excarcelación de los presos gravemente enfermos. Esto sería el “por”.

Los presos a los que se refieren son los presos de la organización terrorista ETA. Lo sabemos porque no acabamos de despertar de un coma. Y, dejando a un lado las reveladoras construcciones que usa Sare para referirse a ellos, no habría nada malo en pedir el cumplimiento de la legalidad. Pero lo que realmente pide Sare no es eso. O no es únicamente eso. Sare, en sus diferentes comunicados y manifiestos, insiste en hablar de “la cuestión de los presos”, y en enmarcar esa cuestión en un conflicto que habría que resolver. En su manifiesto permanente, “Por los Derechos Humanos, la Resolución y la Paz”, afirman lo siguiente:

Resulta urgente, también, avanzar hacia la resolución completa del conflicto y de sus consecuencias. La continuada existencia de presos y presas, exiliadas y deportadas, que ven vulnerados sus derechos día a día, no contribuye a cerrar una etapa de dolor y enfrentamientos, y por el contrario nos aleja de un escenario en el que la convivencia sea un elemento esencial para los hombres y mujeres de nuestro país.

Un proceso de solución de las consecuencias de un conflicto como el vivido durante las últimas décadas, implica necesariamente, al igual que ha ocurrido en otros países, contemplar una salida para las personas que se encuentran presas, exiliadas y deportadas. Consideramos que los plazos tendrían que ser lo más rápidos posibles y respetando siempre la dignidad de todas las personas afectadas.
Para ello es necesario conjugar voluntad política con la aplicación de una legislación que sepa amoldarse a esta nueva situación, porque no sirven recetas viejas para tiempos nuevos.

Por eso la marcha anual de Sare se conoce como “la marcha por los presos”. Es por economía de lenguaje, pero también por economía moral. Porque los costes de pedir el cumplimiento de la legalidad no son los mismos que los costes de hablar de una salida para las personas presas, exiliadas y deportadas, y hay que entender que Sare busca, en palabras de su portavoz Joseba Azkarraga, “el apoyo de la mayoría de la sociedad”. Azkarraga usaba estas palabras en la última respuesta a una entrevista de 2017, en el diario Gara. En concreto decía lo siguiente: Hay que cambiar esa legislación y hay quienes esto lo plantean legítimamente desde la exigencia de la amnistía. Persiguiendo los mismos objetivos, que son vaciar las cárceles, creemos que hay que llegar hasta ahí con el apoyo de la mayoría de la sociedad, y en eso estamos.

El objetivo para el portavoz de Sare es vaciar las cárceles porque entiende que quienes están en la cárcel, los miembros de ETA, son víctimas de un conflicto, y no únicamente los perpetradores de crímenes de enorme gravedad. Es algo que volvió a decir el sábado pasado tras la manifestación, tal y como recogió naiz.eus: mientras las cárceles no se vacíen estaremos ante una resolución del conflicto inconclusa. Arnaldo Otegi, el líder de la coalición EH Bildu, en la que se integra Sortu, insistía en una idea parecida: la convivencia democrática exige que todos los presos políticos y deportados vuelvan a casa. Ese “a casa” es lo suficientemente ambiguo como para poder tranquilizar a los aliados más despistados, pero siempre hay alguien al que no se le dan bien las sutilezas. En este caso es Martin Garitano, que fue Diputado General de Guipúzcoa (Bildu) en la legislatura anterior, y que ahora escribe en Naiz. Garitano comenzaba así un texto que publicó el viernes en ese diario, un día antes de la manifestación, y que tituló “Nos vemos en la calle”: A buen seguro, este sábado decenas de miles de personas abarrotarán las calles de Baiona y Bilbo en demanda de la excarcelación de las presas y presos políticos vascos.

La marcha de enero por los presos es una tradición de más de diez años y siempre fue un acto de la izquierda abertzale, convocada por organizaciones como Etxerat o Herrira. Hay que tener esto en cuenta para entender la petición que Sare hizo días antes de la manifestación que se celebró en 2015. Pidió a quienes iban a participar que lo hiciesen en silencio. Una manifestación reivindicativa sin eslóganes ni pancartas, para que todos pudieran sentirse cómodos. Ocurre, sin embargo, que es complicado reivindicar en silencio, y a pesar del llamamiento en 2015 se escucharon las mismas reivindicaciones que se escuchaban todos los años y que se pudieron escuchar también el sábado pasado en Bilbao. Escuché varias veces el ambiguo “Euskal presoak, etxera” (Presos vascos, a casa), pero también “Presoak kalera, amnistia osoa” (presos a la calle, amnistía completa). Curiosamente, no escuché ninguna vez la palabra “sakabanaketa”, que significa dispersión, a pesar de que se decía que el objetivo de la manifestación era acabar con la misma.

Entender qué es lo que piden realmente esas 70.000 personas que se manifiestan cada año en Bilbao es importante, claro. No se trata del fin de la dispersión y de la excarcelación de los presos enfermos de ETA, sino de un relato en el que ésos serían los primeros pasos en la resolución de un conflicto que terminará “cuando se vacíen las cárceles”, cuando se cierre “una historia de violencias” que “comenzó allá por 1936”, como dijo Beatriz Talegón en el comunicado que se leyó al final de la marcha del año pasado. Entender esto es importante, pero no es lo esencial. Lo esencial es entender que este relato está dejando de ser algo exclusivo de la izquierda abertzale. Lo esencial es entender que, además de los partidos y sindicatos abertzales, y además de aliados tradicionales como Podemos, ERC y la CUP, este año la marcha contó con la participación de los sindicatos UGT y Comisiones Obreras.

Así que es esencial entender qué es lo que lleva a los dos sindicatos a participar en esa manifestación, y sobre todo qué es lo que lleva a los casi dos millones de trabajadores a los que representan a guardar silencio. Es esencial porque lo que están pidiendo no es sólo la necesaria aplicación de la ley, sino la instauración de un relato en el que los miembros de ETA no serían criminales que deben cumplir su condena, sino daños colaterales de un conflicto que sólo terminará cuando vaciemos las cárceles.

—————————————————————————————————————Sare, por cierto, es la organización que hace unas semanas colocó en Pamplona una celda simulada con los siguientes objetivos:

– Socializar la conculcación de los DERECHOS HUMANOS de los presos
vascos de Nafarroa.
– Resaltar la necesidad de dar SOLUCIÓN AL CONFLICTO
-Advertir de la importancia que tiene la activación social en el intento de cerrar las heridas abiertas a consecuencia del conflicto y en la construcción de la PAZ.

60 aniversario

En la página 65 de Habrá que jurar que todo esto ha ocurrido, de Rafa Latorre, se incluye parte del discurso que dio origen a los CDR. No los de la República, sino los de la Revolución. El discurso es por lo tanto de Fidel Castro.

Al buscar el discurso es fácil encontrar la transcripción, y también lo que imagino será un extracto del discurso, en Youtube.
Dejo aquí las palabras de Castro, para que ni siquiera haga falta jurar.

El estornudo moral

Un periodista conocido difunde un bulo. El bulo parte de lo de siempre, imagino: una mezcla de comprensión defectuosa, precipitación y mala fe. El bulo es desmentido. No es éste un caso difícil. La propia imagen que da inicio al bulo explica claramente que lo que se dice que es, no es.
El periodista borra el bulo. Otro periodista que también había compartido el bulo se empeña en defender lo que no existe.
Un espectáculo habitual.

Nosotros, los lectores (es decir: yo, que escribo esto) creemos que jamás nos comportaríamos así. Si alguna vez difundiéramos un bulo y alguien nos señalara el error, la vergüenza nos llevaría a una cueva.
La cuestión es que quien nos llevaría a la cueva sería la vergüenza, y la vergüenza no es la recta razón, ni el deber moral, si es que son distintos. La vergüenza es una afección. La tenemos desde pequeños, en distintos grados, y también se dispara por distintos motivos. Unas personas estornudan debido al barniz, otras por la pimienta, algunas por el polvo, e imagino que habrá quien estornuda por todo. Pero no educamos los estornudos. Y creo que tampoco educamos la vergüenza. Seguramente estoy equivocado, porque hoy me he levantado especulativo y acientífico, pero diría que somos esclavos de nuestras vergüenzas, y también diría (es decir: digo) que es más llevadero pensar que hacemos las cosas que no podemos evitar hacer porque queremos hacerlas. Es más llevadero pensar que la recta razón modula la vergüenza. Que el hecho de conocer cuáles son las causas por las que hacemos lo que hacemos nos hace más libres, y que en cierto sentido hay una parte de autoeducación en el carácter.

Pero hoy, llevado por algo que, sospecho, no es la recta razón, me ha dado por pensar que lo que impediría que nos comportásemos como quienes mencionaba al principio no es más que una lotería.
Y si esto fuera así, ya sabemos dónde quedaría el juicio moral. El que hacemos a los demás y el que nos hacemos a nosotros mismos.

No hay foto y no hay noticia

El año pasado, los familiares y amigos de los etarras de Galdácano decidieron colocar una mesa en medio de la calle principal con sillas dedicadas a todos los presos de la banda terrorista de ese pueblo. En la mesa no faltaban las velas, las copas, los platos y las fotos de personas como Bienzobas, Txapote o Tomi Medina. La mesa permaneció en la acera de la calle principal, a escasos metros del Ayuntamiento y de la comisaría de la Policía Municipal, hasta bien entrada la noche.

Esto ya lo sabemos, porque se contó aquí y sobre todo porque se contó en medios como El Correo, El Independiente, Deia, Libertad Digital, OkDiario o Intereconomía, y porque Covite puso una denuncia contra el Ayuntamiento de Galdácano.
Se contó en esos medios porque el año pasado saqué y compartí una foto en la que se veía la mesa, y esos medios recogieron la foto.

Este año ha habido de nuevo mesa con las fotos de etarras, pero esta vez no ha habido foto de la mesa. Tampoco ha habido noticia.
Este año ha habido varios avisos para que el Ayuntamiento retire la mesa, aunque sea por estar abandonada en la vía pública. Y la mesa ha permanecido en la acera de la calle principal hasta bien entrada la noche, cuando los familiares y amigos de etarras han decidido retirarla.

Contar las cosas es útil para un único fin: conseguir dinero a cambio de contar las cosas.
Las cosas no cambian, ni siquiera las más sangrantes. Ni cuando se cuentan aquí ni cuando se cuentan en las instituciones correspondientes.

Así que la roca puede rodar montaña abajo cuanto quiera.

Las patrias vivas

Leo hoy unas declaraciones de María Chivite, presidenta del PSN, que recoge Emilia Landaluce en El Mundo. No se salen de lo que es el PS(x). No le gusta hablar de bloques, pero sí pone líneas rojas: no gobernarán ni con el PP ni con EH Bildu. Intenta salvar la equiparación tirando de motivos. Con los últimos no gobernará por motivos éticos, mientras que con los primeros no gobernará por motivos políticos.
No habla de bloques porque no quiere elegir entre constitucionalismo y nacionalismo. Porque no descarta gobernar con los nacionalistas de Geroa Bai, si aparece la oportunidad.
La política de Geroa Bai es oficializar Navarra como la cuarta provincia vasca, tal vez porque entienden que siempre fue la primera. Y el PSN no descarta entenderse con ellos, del mismo modo que el PSC, el PSE, el PS balear de Armengol o el propio PSOE de Sánchez se entienden con sus nacionalistas particulares, que en el último caso son todos.
Las líneas rojas del PSOE en cualquiera de sus formas no se entienden sin las líneas verdes. Las líneas verdes dejan pasar a Junqueras, a Puigdemont, a Torra, a Urkullu, a los de Més, y antes que nada a todos los socialistas que están en cualquiera de las formas del PSOE como podrían estar en cualquier partido nacionalista.

Mientras tanto, el secretario general del PP compartió esto en la noche del domingo, al parecer en respuesta a un programa de Salvados sobre España.

 

“España son tus costumbres y el idioma en el que hablas”. “Las montañas agrestes que te velan y te guardan”. “El limpio orgullo de la historia de la raza”. “La voluntad de ser español cada mañana”. “El Padre Nuestro que rezas por las mañanas y el rojo y gualda que pone ese nudo en tu garganta”.

Imagino que el secretario general del PP comparte ese poema porque comparte esa idea de España. No es muy diferente de la idea que cualquier nacionalista podría tener de su particular madre metafísica. Porque el nacionalismo no está en el sujeto, sino en el atributo.
¿España es el idioma en el que hablas? ¿Cómo no va a ser entonces Euskadi la tierra de los que hablan euskera? ¿Las montañas te velan y te guardan? ¿El orgullo de la historia de la raza? ¿La voluntad de ser español, como la voluntad de ser catalán, frente a aquéllos que no sienten el metafísico nudo en la garganta?

Se podrá decir que es sólo retórica, y que no estamos en 1914. Pero la retórica nunca es sólo retórica.
Ayer en Gara publicaban una entrevista a Arnaldo Otegi. En un momento de la entrevista, el líder de la coalición nacionalista/socialista decía que se congratulaba de ver “el pueblo vivo”. Hace unos días se celebró un acto de Vox en Vistalegre, el partido de “la España viva”.
Entre Otegi y Abascal – y Chivite, y García Egea- hay un abismo moral, porque el primero fue parte de quienes acababan con la vida de personas como Abascal precisamente por el hecho de no ser parte del pueblo. Ahí es donde se sitúa la línea roja. Después viene la política. Y en política parece que es imposible escapar de la retórica nacionalista. De las patrias vivas, de las montañas que nos guardan, de las sensibilidades, de las identidades, del triunfo de la voluntad, de la lengua culta que crea y piensa por ti.

Es el sujeto lo que configura los bloques, no los atributos.

 

La noticia es sagrada

Un joven -podría ser una joven, y hay que decirlo, pero en esta breve ficción pondremos que es un joven- termina sus estudios de Bachillerato. Seguramente con mérito. Y decide embarcarse en la carrera del periodismo. Es una carrera larga, llena de aprendizajes y de dificultades. Una aventura. Y cuando esa aventura termina comienza la otra, la de verdad. La aventura del periodismo.

El joven ya es periodista. Se va abriendo hueco y pasa por varias redacciones. Conoce los sinsabores de la profesión. Tal vez, quién sabe, le asaltan las dudas. Pero puede que recuerde las grandes historias, las que dejan huella. Recuerda haber visto la indiferencia en una playa de Tarifa. Recuerda la aventura, literal, sin metáforas, dolorosamente humana, del padre que decidió hacer lo imposible para salvar la vida de su hija. Recuerda tantos otros casos en los que el periodismo se convirtió en Periodismo. Y sigue, porque la tarea lo merece, y él tiene que estar a la altura. Recuerda los mandamientos, como si hiciera falta. Como si la universidad no inoculase el suero de la verdad a todos y cada uno de ellos. Sigue abriéndose hueco, hasta que por fin se establece.

Y hace el periodismo. No sólo lo hace, sino que lo defiende. Porque los bárbaros siempre están a las puertas, y los diques contra la falsedad necesitan mantenimiento constante. El periodista sabe que tiene que arrimar el hombro, porque detrás de él están las personas, y porque sólo hace falta que las sombras venzan una vez para que se extinga la luz.
Sabe que esto no es sólo una cuestión de hechos, y que la objetividad es sólo la excusa de los cobardes. Sabe que la noticia es sagrada, sabe cuál es el templo, y quiénes son los sacerdotes.

Por eso el periodista no duda en tomar el arma cuando hay que defender el templo. No cualquier arma: la inteligencia, en forma de palabra. Él solo se lanza hacia las líneas enemigas, sin esperar a nadie, pero sabiendo que a su lado están otros como él. Y rompe el asedio, y hace retroceder a los bárbaros. Ha pasado antes y volverá a pasar, no es tan ingenuo como para pensar que la victoria es posible. Pero la noticia es sagrada, y no puede ser dejada a los buitres. No hoy, al menos.

La noticia es sagrada. No hay más verdad que ésta, y él lo sabe. No deben tocar la noticia, porque no saben cómo funciona. Cómo iban a saberlo ellos, los que no estaban allí el día que cayó del cielo.

El combate es duro, pero recuerda las grandes historias. Recuerda los mandamientos. Y sigue.

La evolución de la noticia y el diseño inteligente

“Detenido por amenazar contra Pedro Sánchez un hombre que tenía un arsenal de armas”.

Así titula la noticia eldiario.es. Hace 7 horas el titular era distinto: “Detenido un experto tirador que anunció su intención de matar a Pedro Sánchez”.

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Lo que va de un titular a otro es lo que va de la publicación apresurada a la comprobación periodística. Por el camino se pierde el impacto, pero a cambio se llega a algo más parecido a la verdad, que por definición es incompatible con el adorno.

Otros medios también decidieron adornar la noticia, o decidieron no comprobar los detalles impactantes de la noticia.

El Mundo.

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El País.

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La Vanguardia.

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Tele 5.

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El Español, con detalles llamativos.

 

A la misma hora en la que esos medios titulaban de esa manera, El Periódico titulaba así, y explicaba esto:

 

La entrevista de Els Matins de TV3 ya llevaba un tiempo circulando.

La noticia sale de una exclusiva de Público firmada por Patricia López y Carlos Enrique Bayo. En la noticia, que es la fuente de las demás noticias, los dos periodistas se refieren al detenido como “francotirador” y como “lobo solitario”.
En el primer párrafo de la noticia, los periodistas de Público decían esto:

Además, es un tirador sobresaliente, el mejor de los del club del tiro olímpico del Vallés en el que practicaba y competía con éxito desde hacía muchos años, hasta convertirse en un experto en armamento; un francotirador avanzado capaz no sólo de modificar armas cortas o largas, sino incluso de construirlas.

La directora de Público, Ana Pardo de Vera, decía esto en El Programa de Ana Rosa cuando empezó a circular la noticia de Público, y antes de que comenzase a circular la noticia de Els Matins:

Era una persona muy entrenada que se preparaba en el club de tiro para matar a Pedro Sánchez. No sabemos cuándo lo iba a hacer, pero técnicamente lo tenía todo preparado.

El Periódico, como hemos visto, decía esto:

El presidente del Club de Tiro Terrassa, Manuel Moreno, donde era socio el hombre detenido ha cuestionado que fuera un “francotirador”.
En una entrevista de TV-3, ha definido al hombre como un “tirador mediocre, de cuarta categoría“, y ha dudado de que fuera un francotirador, porque disparaba con un arma de aire comprimido.

Es evidente que las dos descripciones no pueden ser verdaderas al mismo tiempo, y por lo tanto una de las dos noticias es falsa. Y por lo tanto alguien ha decidido mentir.
La noticia de TV3 procede de una entrevista al que dicen que es el presidente del club de tiro en el que practicaba el detenido. La noticia de Público, firmada por Patricia López y Carlos Enrique Bayo, procede de “una fuente cercana a la investigación”.

A las 9:24 de la mañana la cuenta de twitter de los Mossos decía esto:

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En la noticia de Público firmada por Patricia López y Carlos Enrique Bayo se afirmaba que la detención se había efectuado hacía tres semanas. Aun así, el tweet de los Mossos daba a entender que la detención se había producido hoy mismo, o al menos en las últimas horas.

Podemos, desde su cuenta oficial, decía esto a las 9:55:

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Pablo Echenique decía esto a las 9:27:

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Y Juan Carlos Monedero decía esto a las 9:52, mencionando a dos periodistas:

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El mismo Juan Carlos Monedero, a las 12:13, había escrito y compartido esto en Público, el medio en el que apareció la noticia:

 

Y esto otro, sobre periódicos que señalan objetivos y periódicos que se decía que señalaban objetivos:

 

El ojo, la complejidad del ojo, la historia de su evolución, es uno de los argumentos más conocidos para defender el diseño inteligente. No es posible que algo tan complejo se haya originado “al azar” -aunque en realidad no es así realmente, o al menos requeriría una explicación más larga-, y es mucho más probable que haya sido creado por alguien para cumplir algún propósito, así que ésta tiene que ser la explicación real.
Pero no es así. La explicación del diseño inteligente necesitaría a su vez de explicaciones aún más difíciles de justificar. Sabemos que el ojo no ha sido diseñado ni creado por alguien, aunque no sepamos explicar personalmente cómo surge.
Sabemos todo esto, pero se nos olvida frecuentemente. Sabemos que hay cosas sobre las que no podemos dar una explicación exacta, y sabemos que nuestra propia mente nos lleva a razonar mal. Es lo que pasa cuando decimos que tenemos ojos para poder ver, que razonamos mal, porque tendemos al “para”. Sencillamente, podemos ver porque tenemos ojos.
Del mismo modo (es un decir), la noticia, la complejidad de la noticia, la historia de su evolución a lo largo del día, es un argumento que se presta a especular con un diseño que intenta ser inteligente y que estaría detrás de la noticia. Es una posibilidad, sí. Pero no sé qué sentido tiene especular sobre las posibilidades cuando los hechos son interesantes en sí mismos y cuando hay autores conocidos que podrían ayudar a esclarecer los puntos extraños en esos hechos.

La noticia, por cierto, ya era lo suficientemente importante y grave sin necesidad de los excesos. Del mismo modo, los comentarios de Podemos son suficientemente importantes y graves en sí mismos. Pero somos lo que somos y tendemos a lo que tendemos. Y lo peor es que no hay un dios al que poder pedir explicaciones.