En realidad es todo mucho más sencillo

Estos días se cumplen veinte años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Varios ayuntamientos han querido recordar la fecha. Algunos han resaltado la reacción ciudadana que siguió al crimen. Otros han preferido recordar el crimen en sí, y de algún modo volver a señalar a los responsables.
Muchos ayuntamientos han optado por no hacer nada. El de Bilbao y el de Madrid, por poner dos ejemplos.

En el ayuntamiento de Galdácano no hay previsto ningún acto para recordar el asesinato de Miguel Ángel Blanco.
No tendría demasiado sentido. Entre otras razones, porque en el pueblo hay un homenaje diario al asesino de Miguel Ángel Blanco.

La que comparte la foto es concejal de EH Bildu, segunda fuerza política en el ayuntamiento.
Habría que preguntarse qué sentido tiene pedir condenas públicas y compromiso con las víctimas del terrorismo a quienes nunca han dejado de homenajear a los terroristas.
Qué sentido tiene pedir un homenaje a Miguel Ángel Blanco a quienes están deseando que su asesino salga de la cárcel para poder recibirlo con cariño en la plaza del pueblo.


(La foto celebraba la salida de prisión de “Tomi” Madina, condenado a siete años por ser miembro de ETA)

La pelota vasca

Esta película es una invitación al diálogo.
Esta película está concebida desde el respeto a cualquier opinión.
Esta película se solidariza con quienes sufren la violencia relacionada con el conflicto vasco.

Así empieza ‘La pelota vasca’.
La segunda frase de la presentación es una pista de lo que será. La tercera frase anula el misterio.

Dejo a continuación algunos de los momentos y de los vídeos destacados.

Primeras intervenciones.

Mariano Ferrer, periodista: Hay dos polos que inciden en el conflicto vasco. ETA y el Gobierno de Madrid, eso es evidente.

Ramón Saizarbitoria, sociólogo y escritor: Esos dos bandos, tirando, están dificultando algo esencial que es el mutuo entendimiento.

Carlos Garaikoetxea: Lo que no se puede es recurrir al dogmatismo respaldado por la violencia. La violencia de las pistolas (Ø) o la violencia del monopolio de la fuerza del Estado.

Paisajes montañosos. Mikel Laboa. Eso y escenas de deportes vascos y del campo es el hilo conductor de la película.

José Antonio Ardanza: Hay unos vascos que se sienten vascos(…) Otro 50% de los vascos se sienten vascos, pero su identidad nacional, patriótica, es España.

Ramón Alzate, psicosociólogo: Fundamentalmente el conflicto de una manera importante está ahí, en la definición de cada uno de lo que es ser vasco.

Arnaldo Otegi deja su primera aportación, que es ya un clásico: Pensamos que el día en que en Lekeitio o en Zubieta se coma en hamburgueserías y se oiga música rock americana y todo el mundo vista ropa americana y deje de hablar su lengua para hablar inglés y todo el mundo esté en vez de estar contemplando los montes funcionando con internet, pues para nosotros ése será un mundo tan aburrido tan aburrido que no merecerá la pena vivir.

 

 

Aparece un fragmento de un documental de Orson Welles sobre “los vascos”. Somos especiales. Y aborígenes europeos.

El euskera.

Aparece Xabier Eguzkitze, bertsolari, presentador de la ETB y periodista. Lanza un bertso sobre el futuro de Euskal Herria -“dónde vas”, se pregunta-, y espera que tenga el color del paisaje. Imagino que el paisaje que ve Eguzkitze es verde. El que se ve tras él, al que señala, es esencialmente piedra. Gris.

José María Satrustegi, escritor-humanista, etnógrafo, miembro de la Real Academia de la Lengua Vasca: Nuestra lengua es el camino hecho a medida para sacar nuestra sensibilidad y nuestro pensamiento.

Me acuerdo a la vez del romanticismo, de la lengua, del nacionalismo. De Alemania.
Eguzkitze, de nuevo: Mi patria es el euskera. No está enamorado de Euskal Herria sino del euskera, añade.

Aparece Arzalluz: El que en un pueblo pequeño como éste se hayan mantenido unas características de tipo genético durante miles de años… eso no supone ni superioridad ni inferioridad. Lo que sí supone es convivencia de milenios de una gente, y por tanto creación de modos, de cultura, de lengua, etcétera.

Imagino que la negrita no era necesaria.

 

Es el turno de Antoni Batista, a quien no tenía el placer de conocer. Periodista, escritor, crítico musical y redactor de La Vanguardia. Negrita en sí mismo: Yo creo que ETA es un problema de raíz y naturaleza política, el conflicto vasco es así, y que esto es un problema político y que en la medida en que políticamente se resuelva se resolverán sus efectos. (…) ETA es la última manifestación de un problema atávico.

 

 

Otegi: En 200 años no hay una sola generación de vascos que no haya conocido la cárcel el exilio la tortura y la muerte ligada a la política.

Ahora el tema es “el conflicto”.

Javier Ortiz dice que se habla como si ETA fuera el único conflicto, y dice que no es así, que no es el único, y que de hecho ya existía un conflicto antes de que apareciera ETA.
Antonio Álvarez Solís, periodista: Quizá el terrorismo sea un producto de esas cuestiones sin resolver.

Más imágenes de pelota, Mikel Laboa, Guernica.

Escena de lo que parece ser una película. Un maestro golpea las manos de dos alumnos. “Ésta es una escuela española. Aquí sólo se habla español. El vasco está prohibido porque vosotros sois españoles”.

“¡Vascos!”, responden los niños al unísono. “¡Españoles!”, responde el maestro, golpeando de nuevo. Y así tres veces.

El conflicto, ETA. Y el montaje.

Julen Madariaga, uno de los fundadores de ETA: Empezamos por lo cultural, el enemigo reacciona fuertemente, duramente, ni siquiera una actividad cultural la soportaba. La reacción fue desproporcionada por parte del enemigo, se nos persiguió. Y eso nos obligó a pasar a la segunda etapa, que fue la política. Allí empezaron ya los primeros interrogatorios, los primeros sopapos, los primeros visos de tortura. Y esto nos obligó a pasar a la última fase, a la militar.

Imágenes del atentado de Carrero Blanco, de una película sobre el atentado, seguramente “Operación Ogro”.
Se muestra el júbilo, gente cantando el “Carrero voló”, lanzan cosas al aire, sonrisas.

De nuevo Mikel Laboa, “Haika mutil” (Arriba muchacho). Imágenes del Franco en el féretro. El tipo del buzo azul que saluda al dictador. Ikurriñas y esteladas. Más franquistas despidiendo al dictador. Jóvenes con el puño en alto, hombres con boinas e ikurriñas. Bajan el féretro de Franco, pancartas de independencia. El funeral multitudinario de Franco, titular “Euzkadi reivindicó en paz sus derechos”. La corona, los reyes. Manifestación por la autodeterminación. La Constitución, el Árbol de Guernica y Garaikoetxea.

Al final de la canción, el muchacho se cansa. Estábamos en el conflicto, ETA. Y el montaje.

Vemos ahora un autobús de familiares de presos de ETA que van a visitar a estos últimos a una prisión de Huelva.
Habla una madre con su bebé en brazos. Se lamenta por las incomodidades del viaje. Y lo que hay que pasar, lo que es un viaje de 2.000 km en día y pico.

Podría ser la escena más importante de la película. Porque en paralelo habla también Cristina Sagarzazu, la viuda del ertzaina Ramón Doral, a quien ETA asesinó en 1996.
En el montaje se encadenan los lamentos de las dos. La viuda del ertzaina asesinado por ETA y la mujer del etarra. Y se podría pensar que es precisamente un acto de compromiso del director, Julio Medem, puesto que el espectador se dará cuenta de lo que ha perdido una y lo que ha perdido la otra.
Bien, podría ser. Hay no obstante una cuestión que pasa desapercibida, salvo que el espectador vea una segunda vez la película, o salvo que quiera escribir sobre ella. No se sabe quién es la pareja del etarra que va de viaje a la prisión. No aparece su nombre en la pantalla, al contrario de lo que ocurre con los otros participantes en el documental. Y por lo tanto no aparece, tampoco, el etarra. Ni sus actos, ni sus víctimas.
Ésta es la clave de la película, y del relato.

 

Aparece Eduardo Madina: Yo no estoy en contra de la violencia de ETA sólo. Estoy en contra de la violencia. De la que ejerce un asesino (Ø) que pone una bomba y mata o de la que ejerce un guardia civil o un yo qué sé qué torturando a una persona porque cree que esa persona es no sé qué (Ø).

 

 

González, sobre el GAL: Yo creo que no se puede decir que fuera terrorismo de Estado.

El montaje ofrece ahora imágenes, muy rápidas, de Ortega Lara, atentados, manifestaciones contra ETA, bueyes arrastrando piedras, Ordóñez, más bueyes, aizkolaris, más atentados, un aizkolari de alguna película que arroja su hacha. Y Mikel Laboa.
Seguro que esas imágenes encierran un mensaje.

Alec Reid, quien habla sobre lo que le choca. Le choca, como supone le chocará a cualquier demócrata, que las autoridades españolas no quieran hablar con el PNV del conflicto político, le choca que digan que el conflicto es el que plantea ETA, un grupo de salvajes. Eso, para Reid, es casi una forma de locura, de no querer ver la realidad.

Se habla de Elkarri. Son partidarios.

Se habla del PP. No son partidarios.
Batista, el crítico musical, periodista y redactor de La Vanguardia, dice que desde la victoria del PP se da en España una pérdida de peso de la libertad de expresión y de las libertades en general.
Se suceden las críticas. Todos los “medios de Madrid” dan una visión única sobre “el conflicto”. Arzalluz dice que toda paranoia necesita crear un enemigo en quien descargar las iras. Pero cree que el enemigo es él, y los paranoicos los otros.
Sádaba se pregunta si en España está surgiendo un neonacionalismo, un neofranquismo, y se contesta que no. Porque lo hubo siempre.
Incluso Antonio Elorza advierte de los peligros a corto y largo plazo de cerrar los ojos ante lo negativo de la “ideología nacionalista española del PP”.

Peces Barba: El PP no ha entendido la Constitución ni ha entendido la filosofía que lleva detrás.

Ardanza comienza a hablar de la historia, de los vascos, de lo vasco y de los vascos en la Historia. Y de cúando los vascos se han sentido cómodos con España y de cuándo no.
En este momento comienzan a hablar del carlismo.
Imágenes de aurreskus, alardes, el campo. Los fueros (leyes propias antiquísimas, se lee en la. pantalla) y las imposiciones. El folklore vasco, coros y danzas, y una canción de Mikel Laboa: repitamos una y otra vez nuestras palabras, que no se olviden, que no se pierdan.
Es realmente ancestral.

Iñaki Villota, sacerdote: En el origen del actual problema vasco está la frustración que trajo consigo la abolición foral del 75-76, y luego sobre todo los cuarenta años de franquismo.

Las víctimas.

Ramón Etxezarreta, concejal de Cultura del PSE en San Sebastián, amenazado por ETA, en una de las intervenciones más destacables de la película: Yo siempre he sentido una doble condición de víctima. Por un lado eres víctima de la violencia (Ø) y por otro lado eres víctima de los protectores y de los defensores de las víctimas.

Fermín Muguruza: Es que aquí siempre se dice que sólo viven amenazados unos y los demás no… Yo cada día recibo cinco correos electrónicos con “Te mataremos”, “Ya matamos a un Muguruza y tú serás el segundo”.

Sádaba: Bueno yo ante un amenazado lo primero que tengo que decir es respeto y defensa del amenazado. Ahora, tampoco se puede vivir de estar amenazado.

Antxon Lafont es empresario y fue presidente de la Cámara de Comercio de Bayona. Y deja a la altura del Gorbea las intervenciones de otros abyectos: Así que esos intelectuales que se han ido, algunos sí, amenazados de muerte, otros se consideran amenazados de muerte, igual con razón, pero hay otros que le sacan juguillo a la cosa.

El mero texto no puede reflejar a Antxon Lafont. Hay que ver el vídeo.

 

 

José Ángel Cuerda, ex alcalde de Vitoria (PNV): No es posible pedirle objetividad a quien está sufriendo el impacto terrible de esta violencia política. Luego…

Gabilondo, el ejemplar Gabilondo: Lo que sí creo es que hay una especie de amenazados oficiales, son casi amenazados profesionales, y hay otros que están igual de amenazados y que no lo dicen tanto.

Aparece de nuevo el PP, el ausente. Por su culpa ETA rompió la tregua. Por su culpa y por la de ETA. Los dos polos, los dos bandos.

José María Garmendia, catedrático de Historia Contemporánea, de quien tenemos sólo una frase: La lucha armada de ETA, el terrorismo, es un conflicto de muy baja intensidad. De muchísima intensidad claro para los que lo sufren, pero perfectamente asumible e incluso puede ser instrumentalizado para la defensa de una determinada política de poder.

Sádaba: Para eso sirve mucho Euskadi, entre otros, para buscar un enemigo, como el terrorismo general o universal sirve a Bush.

Javier Madrazo: Se está utilizando el sufrimiento profundo de esta sociedad para obtener rentabilidad electoral en el conjunto de España, para que en España no se hable de otra cosa que del conflicto vasco.

Madina, de nuevo: Creo que hay otros partidos que no tienen voluntad en acabar con el problema. Porque el Partido Popular, toda su aureola electoral, y todo su movimiento y toda su estrategia gira alrededor de la gestión del dolor que ETA genera, y de su posicionamiento con respecto a un problema.
El chico que era incapaz de odiar.

El PP, que no quiso participar en la película a pesar del papel protagonista que le concede el director.

De nuevo, y de nuevo en paralelo, Cristina Sagarzazu, la viuda de Ramón Doral, y la pareja de un etarra.
Sagarzazu cuenta cómo fue el atentado.
La pareja del etarra, sobre su hijo: Además es que está concebido en la cárcel, el pobre.

Sagarzazu: Al principio mis mayores miedos era no hacerlo bien y que un día uno de mis hijos se considerara con derecho a hacer lo mismo que le habían hecho a él, es decir, a matar al padre de otro. Si uno de mis hijos matara a alguien desde luego me… él hunde su propia vida, hunde la de otras personas pero es que a mí me hace polvo.

La mujer del etarra: Son sentimientos contradictorios de todos los niveles, una persona que es tan generosa o que es capaz de querer tanto y que a la vez pues tenga que… o que haga ese tipo de acciones.
Que normalmente son las personas más altruistas, yo las que conozco eh, más generosas, y tú le conoces en la calle y ves que es una persona tan cariñosa y que tiene tantas amistades que no puedes concebir que lo que haya hecho lo haya hecho porque sí. Lo puedes compartir o no, pero sabes que hay una motivación muy fuerte para que haya llegado a hacer eso.

Pero, como decía antes, “eso” no aparece. Ni eso, ni quién, ni nada. Sólo el sufrimiento de su pareja.

 

Después de esto, el final de la película se precipita.
Gabilondo y Madina están en contra de la ilegalización de Batasuna.

Alec Reid defiende el diálogo para lograr una solución democrática al “conflicto”. Los dos enemigos deben reconocer que el otro tiene parte de verdad. Tienen que dialogar democráticamente.

Lo que pasa es que no queda claro si el segundo enemigo es ETA o el PNV. El primero, lógicamente, son las autoridades españolas.

Atxaga deja una última reflexión, apreciable.

Bueno, yo sueño con la ciudad vasca. Además el juego de palabras me favorece, porque hablando en lengua vasca “Euskal Herria” es “Pueblo vasco” y “euskal hiria” sería la ciudad vasca. Creo que la palabra “ciudad” en cualquier diccionario de civilizaciones tiene mejor eco, es decir que la ciudad en principio no es de nadie y es de todos, no hay un origen, nadie puede decir esta ciudad es mía porque yo llegué primero. No, esta ciudad es de todos los que han llegado y de todos los que la han construido y la van a construir. En principio además una ciudad admite gente muy diversa, eso lo hemos visto en todas las ciudades. Y mi ideal sería que pasáramos de un espacio donde parece haber una identidad primera, original, pues a un espacio donde haya muchas identidades. Entre ellas desde luego aquella de la que yo participo, la identidad llamada vasca, es decir que yo sí quisiera que en esa ciudad hubiese un buen barrio que hablara la lengua que yo hablo con mis hijas, el euskera, y la lengua en la que escribo. Yo creo que algún día se producirá y que lo notaremos porque la gente en vez de andar un poco sobre el suelo, andará como a veinte centímetros, un poco levitará, levemente para no escandalizar, pero levitará, porque del peso que nos quitaremos de encima. Ahora tenemos mucho peso sobre los hombros.


 

A los vascos,a todos y a cada uno de los vascos.

Así termina el director ‘La pelota vasca’.

A todos y a cada uno. Sin distinción.
No esperaba otra cosa.