La moralización de la política

Esta mañana he leído el último relato que ha hecho ETA sobre ETA en Gara. El problema de haber cedido la historia de ETA no a los hechos sino a los relatos es que esto es un relato más, en competencia con otros. Esa cesión es obra del Gobierno vasco, mediante Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, y de Jonan Fernández.

En 2016, el Gobierno vasco presentaba en el Instituto las conclusiones de los grupos de trabajo formados en torno a la iniciativa Memoria Plaza, cuyo fin era “construir una memoria compartida y plural”.
Cito el último párrafo de la página en la que se resumieron las conclusiones:

Construcción de una memoria plural

Según los testimonios y las conclusiones extraídas de los grupos de trabajo, ha quedado patente que la memoria es poliédrica. En este sentido, es cometido de Gogora y de las instituciones en general, dar cauce a la participación plural en la configuración de la memoria de todas y todos. A juicio de la directora de Gogora, Aintzane Ezenarro, es necesario realizar una mirada mirada retrospectiva crítica para construir una convivencia más democrática basada en la empatía y el diálogo.

A partir de ahora, el objetivo será visibilizar y ampliar la iniciativa Memoria Plaza. La idea es divulgar estas memorias plurales y crear espacios para que quien quiera pueda dar su testimonio.

Jonan Fernández es el Secretario General de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno vasco. En noviembre de 2015 los medios recogieron unas declaraciones del responsable del Gobierno vasco en una jornada del Instituto Gogora. Entre ellas destacaban la siguiente: “no es posible un acuerdo completo de interpretación del pasado”. Fernández declaró que el Instituto Gogora debía gestionar “la memoria de acontecimientos traumáticos diferentes, con lecturas divergentes”. También defendió que la política pública sobre la memoria debía consistir en “promover un diálogo libre entre memorias cuya base sea el respeto al pluralismo”.

Ahora, si hay tiempo y ganas y si aún no se ha hecho, recomiendo leer el relato que ETA hace sobre ETA en las páginas de Gara.

Entre todo el relato, más allá de la mutilación de los hechos mediante el lenguaje, en la que colabora Gara, aparece este no-hecho: “ETA reconoce que nada de eso debió producirse jamás”. Este no-hecho quedará como hecho oficial, es decir, como una de esas lecturas divergentes con las que habrá que dialogar. Y es mentira. Basta con leer el documento de ETA que publica Gara.
Si fuera cierto, no sería compatible con esto.

Si fuera cierto debería haber llevado, al menos, a una concesiva al final de cada hazaña relatada: “aunque nada de esto debió producirse”.

Más cerca de la verdad está lo que colocan al final del segundo párrafo. La decisión fue, en la medida en que fuera una decisión real y no la consecuencia inevitable de su derrota, una cuestión estratégica. Esto no es compatible con la nota moral del “no debió producirse”.

Hay otro momento importante en el relato dentro del mar de relatos que defiende el Gobierno vasco. Es el que se refiere a Lemóniz como “la batalla que ganó el pueblo”. Hay que leer detenidamente lo que viene después del paréntesis.

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Lemóniz es el ejemplo perfecto de los efectos que ETA produjo en la sociedad. Estos efectos fueron principalmente, y en cierta medida siguen siendo, el miedo y la complicidad. Y estos efectos han configurado la política vasca desde que ETA comenzó a actuar.
Pero estos efectos no se explican en el relato de ETA en Gara. Y como en lugar de historia tendremos relatos, muchas personas creerán que Lemóniz fue una lucha ejemplar y una victoria del pueblo, en lugar de lo que en realidad fue.
Lemóniz fue, entre otras cosas, lo que cuenta aquí Leyre Iglesias. Fueron asesinatos, secuestros, amenazas, pero no únicamente eso. Porque todo eso tuvo unos efectos, que eran el objetivo real de ETA. El objetivo del terrorismo es siempre lo que el terrorismo genera en la sociedad, no los asesinatos. Éstos son los medios.
Los primeros asesinados fueron Andrés Guerra Pereda y Alberto Negro Viguera, dos trabajadores en la central. La información la dio Torre Altonaga, otro trabajador en la central.

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Después fue el turno de Ángel Baños Espada.

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Después, el secuestro y asesinato de José María Ryan Estrada.

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Y después, el asesinato de Ángel Pascual Múgica, el sustituto de José María Ryan. El hijo de Ángel Pascual Múgica resultó herido, y esto es algo en lo que no se suele reparar, porque no es el hecho principal. Pero el hecho es que todos los asesinatos dejaron familiares heridos.

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En el párrafo anterior se ve cómo son los efectos del terrorismo los que conducen a la “victoria popular”, que no es otra cosa que la derrota de la sociedad.
ETA asesinó a cinco personas en Lemóniz, pero los efectos fueron más allá. Las vidas que destrozó fueron muchas más.

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Éste era el método. No sólo el asesinato, no sólo la extorsión. También la presión psicológica constante, hasta conseguir la degradación de la víctima.

 

Un herido más:

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El último herido aparece en la entrada de Wikipedia sobre Lemóniz. En el nombre y en el orden de los episodios se manifiesta también la derrota de la sociedad (y) del conocimiento.

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El mero hecho de decir todo esto imagino que aviva el odio y genera crispación. Porque los hechos son rígidos, mientras que las memorias y los relatos son agradables y respetan a todas las partes. También a quienes asesinaron en Lemóniz, y a quienes ayudaron en la “victoria popular”. Y también, claro, a quienes compran el Gara, leen el parte de ETA y siguen con su vida, reafirmados en que aquello “no debió producirse jamás”, pero al mismo tiempo fue justo y necesario.

Para terminar: la política es, antes que nada, una cuestión moral. La política, y la ciudadanía, es antes que nada las barreras morales que hay que levantar. La política puede ser gestión técnica y desapasionada en algunas sociedades; no en la nuestra.
No creo que haya más importante en política que levantar y defender las barreras morales que nos sitúan frente a los que asesinaron en Lemóniz, frente a los que colaboraron, frente a los que lo defienden y frente a los que compran ese relato. Todo lo demás es importante o muy importante. Pero esto es esencial, y deberían entenderlo todos los partidos y, especialmente, todos nosotros. En este nosotros deberíamos estar todos los que no pertenecemos a ese “nosotros” que significa Gara.

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Periodismo de raza

Hoy en Deia han publicado la siguiente carta al director: La etnia vasca.

He tenido que leer la carta varias veces para asegurarme de que no era una broma, y he tenido que fijarme en la dirección de la página para asegurarme de que no había llegado de alguna manera a la de un grupo supremacista.

Así que sí, después de las comprobaciones, efectivamente es una carta que han publicado hoy en el diario Deia.
Es una carta que hay que leer, una o varias veces.
Es una carta que no creo que necesite más palabras que las que forman la propia carta. Está todo ahí.

Sólo una pequeña reflexión. No es el contenido de la carta, producto de la mente de un ciudadano anónimo, lo que produce malestar. Es el hecho de que la carta la publique un periódico de los que se venden en las panaderías, no en algún sótano clandestino. Y también la sospecha de que ningún otro periódico dedicará un minuto a la carta y al diario que la publica.

Un ex cargo del PNV defiende la publicación de una noticia falsa

“Varios ex cargos del PP firman un manifiesto de la Fundación Franco.”

Esto es lo que dijeron ayer varios diarios españoles, entre ellos Deia y eldiario.es.
Y eso que dijeron ayer es falso. Lo expliqué aquí.
Hoy eldiario.es ha eliminado la noticia y ha publicado que se trataba de un bulo. No es lo mismo que rectificar su noticia, pero está bien que lo hayan hecho.

En cambio Deia la mantiene aún hoy en su web. La mantiene en su web y la mantiene donde no podría modificarla aunque quisiera: en la portada de ayer. Fue ahí, en la portada del periódico en papel, donde colocó la noticia falsa. En ella afirmaban hasta seis veces que el manifiesto que habían firmado varios ex cargos del PP era un manifiesto de la Fundación Franco.

Hoy Iñaki Anasagasti, ex senador del PNV, se refería brevemente a la noticia en su blog de Deia.
Preguntado por el motivo por el que el periódico en el que colabora no ha rectificado aún la noticia falsa, el ex senador del PNV ha respondido algo que debe ser leído íntegramente y tal y como se ha escrito. Añado a continuación las capturas de la conversación y también el enlace a la conversación en Twitter (aquí).

 

En un momento de la conversación responde dos veces a un mismo tweet, y así se produce una especie de doble línea en la conversación. Dejo también esa segunda línea, en la que insiste en que él no rectificaría la noticia falsa.

 

Era falso que varios ex cargos del PP hubieran firmado un manifiesto de la Fundación Franco, al contrario de lo que publicó Deia.
Es cierto que un ex senador del PNV ha defendido la publicación y la no rectificación de una noticia falsa por el mero hecho de que tiene “en baja consideración y estima” a los protagonistas de la noticia. No se trata de un ex político que miente; se trata de un ex político que defiende que un periódico mienta y no rectifique, sólo porque quienes son objeto de la mentira no son de su agrado.

Pero esto último, verdadero, no causará escándalo. O no tanto, ni en extensión ni en intensidad, como la afirmación falsa que Deia llevó ayer a su portada.

PS: Se me ha olvidado preguntar al ex senador del PNV si piensa lo mismo sobre el hecho de que EiTB, la radio televisión pública del Gobierno vasco, haya hecho en su web lo mismo que Deia. Es decir, si también le parece bien que el ente del Gobierno vasco mienta, y que no rectifique una noticia falsa.
No veo por qué no debería defender lo mismo. Imagino que será coherente.

Escondidos en el bosque

Hoy hace un año falleció en la cárcel, mientras hacía deporte, el etarra de Galdácano Kepa del Hoyo.
Del Hoyo cumplía una condena acumulada de 30 años. En febrero de 1997, Del Hoyo participó en el asesinato del policía nacional Modesto Rico Pasarín. Se encargó de proporcionar información como la descripción del policía, la descripción de su coche y sus horarios. ETA colocó una bomba en su coche. Cuando explotó, el cuerpo de Modesto Rico salió despedido y chocó contra el muro de un colegio en Santutxu.
En septiembre de 1997, Del Hoyo asesinó al policía nacional Daniel Villar mediante una bomba lapa.

Unos días después de su fallecimiento, la izquierda abertzale convocó una manifestación en Galdácano. Acudieron miles de personas. Entre ellas, Arnaldo Otegi, Arkaitz Rodríguez y Kubati. También Eulàlia Reguant y la huida Anna Gabriel.
Antes de la manifestación los abertzales locales habían colocado varias pancartas por todo el pueblo para recordar y ensalzar la figura del etarra, y para agradecer su “lucha”. Después de la manifestación, varios dirigentes de la izquierda abertzale ocuparon una plaza para dar los discursos habituales. Durante uno de esos discursos se leyeron los nombres de los etarras de Galdácano que aún siguen en la cárcel. Entre ellos Txapote, Bienzobas o Krutxaga. Mientras los leían, los simpatizantes aplaudían.

A pesar de las pancartas de elogio y agradecimiento a un terrorista por su actividad terrorista, a pesar de los aplausos a los terroristas que aún están en la cárcel, esto no fue considerado enaltecimiento del terrorismo. Se pudo celebrar con total normalidad, y sin que se viera resentida la convivencia.

Eso fue hace un año. Hoy Sortu había convocado un acto, también en Galdácano, en recuerdo de Kepa del Hoyo. Apenas ha aparecido en redes sociales. Hace un par de días colocaron un cartel en dos o tres puntos del pueblo, y duró unas horas. Extrañaba este secretismo, cuando hace un año la izquierda abertzale exhibió su miseria con el beneplácito de las instituciones.

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El homenaje de hoy no era en una plaza del pueblo, sino en un bosque en el monte. A diez minutos a pie del Ayuntamiento. Una hora antes del acto ya estaba todo dispuesto. Un escenario con la foto de Del Hoyo, banderas, sillas, altavoces, un generador, música y hasta una dantzari.

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Sortu había convocado una pequeña marcha para llegar hasta el claro en el que finalmente se ha celebrado. En el punto de encuentro habría unas cincuenta o sesenta personas. Tal vez menos.
Ha pasado más de una hora desde que ha comenzado el acto y aún no he sido capaz de encontrar alguna foto en redes sociales.

Ha sido extraño todo lo que ha rodeado a este acto, pero espero que sea una nueva tendencia de la izquierda abertzale. Que tengan que irse al monte a dar las gracias a gente como Del Hoyo por dedicarse a asesinar y a informar para que asesinaran. Que tengan que celebrar escondidos sus actos de homenaje a terroristas.
Hasta que finalmente desaparezcan del espacio público.

¿Por qué eligen el D?

Al hilo de la entrada de ayer, alguien me preguntaba si los padres no eligen la lengua de escolarización de sus hijos en el País Vasco.
Creo que es algo que no se conoce del todo bien. Especialmente en el País Vasco.
Los padres pueden elegir en qué modelo lingüístico quieren que estudien sus hijos, pero es el centro el que decide qué modelos lingüísticos ofrece, en función de la demanda y de las posibilidades en cuanto a la planificación.
Cuando un centro público no puede satisfacer la demanda de una familia de modelo A, éste deriva a la familia al centro con modelo A más próximo. Los escasísimos centros que ofrecen ese modelo, como se explica en las escasas noticias sobre este tema, son centros en los que la mayor parte del alumnado está compuesto por inmigrantes o alumnos con necesidades educativas especiales.

La imagen que nosotros nos formaremos al leer o escribir la descripción anterior estará -o intentaremos que esté- poco contaminada por prejuicios. La imagen que se forman los padres cuando les explican a qué centro tendrán que acudir si quieren escolarizar a sus hijos en modelo A me temo que es diferente.

El argumento de que los padres eligen voluntariamente el modelo D, de que es un modelo que ha ido arrinconando naturalmente no sólo al A, sino también al B, es un argumento potente, hay que reconocerlo.
Pero creo que sería interesante comprobar, o al menos preguntarse, cómo es el proceso de elección del modelo lingüístico. Sería interesante analizar la información que se da a los padres que preguntan por el modelo A, y también cuál es el número de familias que se plantean escolarizar a sus hijos en este modelo, porque la mera cifra de las familias que finalmente lo eligen puede que esconda algo más complejo.

Recordemos que en este tema, según muestra el último Euskobarómetro, los ciudadanos vascos tienen una percepción de la realidad bastante extraña. Los ciudadanos vascos, aparentemente, creen que el euskera es la lengua materna de la mayoría de sus conciudadanos, a pesar de que los datos muestran que la realidad está muy lejos de esa percepción.
Otra posible explicación a los datos tan extraños del Euskobarómetro sobre política lingüística es que los ciudadanos vascos tienen graves problemas de coherencia y razonamiento.
Los ciudadanos nacionalistas, en concreto. Ayer me refería a dos respuestas difícilmente compatibles en el Euskobarómetro. Por una parte, el 73% de los ciudadanos vascos creían que los niños deberían comenzar su escolarización en su lengua materna, ya fuera el euskera o el castellano. Por otra, al mismo tiempo, el 50% de los ciudadanos vascos creía que todos los niños deberían recibir la primera enseñanza todo en euskera. Algo no cuadra.

Y hay algo interesante por debajo: en el gráfico del Euskobarómetro, además del porcentaje total se muestra el porcentaje de acuerdo/desacuerdo según ciudadanos nacionalistas y no nacionalistas.

Así, podíamos ver que el 73% de los ciudadanos no nacionalistas defendía que los niños comenzasen su escolarización en su lengua materna, cualquiera que fuera, mientras que el 37% de esos mismos ciudadanos no nacionalistas defendía que todos los niños recibieran su primera escolarización todo en euskera. Son unos porcentajes razonables.

En cuanto a los ciudadanos nacionalistas, el 72% estaba de acuerdo con que los niños comenzasen su escolarización en su lengua materna, cualquiera que fuera. Una diferencia minúscula respecto a los ciudadanos no nacionalistas. El hecho diferencial se puede ver en el porcentaje de esos mismos ciudadanos nacionalistas que defienden que la primera escolarización de todos los niños sea todo en euskera: el 68%.

Sería interesante que preguntasen a esos ciudadanos nacionalistas por su aparente contradicción. Mientras tanto, habrá que preguntarse si esas respuestas obedecen a una incapacidad de razonar coherentemente o a una severa distorsión en la percepción de la realidad.

Lo que es incuestionable es que ese hecho diferencial existe, y que sobre él -y contra la realidad lingüística- se ha construido el sistema educativo vasco.

Argumentar que los padres eligen naturalmente el modelo lingüístico que priva a sus hijos de educarse en su lengua materna es legítimo. Son las preguntas que no se hacen las que deberían levantar algunas sospechas en cuanto a la información con la que se construye este proceso. Información sobre las facilidades y dificultades en la elección de modelos, información en cuanto a las consecuencias de escolarizar a los niños en una lengua que no usan ni usarán fuera del ámbito escolar, e información en cuanto a los costes de emplear como lengua vehicular una lengua que apenas habla nadie, y por tanto que apenas domina nadie -ni profesores ni alumnos-.

He escrito bastante sobre estas cuestiones en este blog, y es normal que la situación siga igual, puesto que el alcance del mismo es mínimo. He procurado escribir más preguntas que conclusiones, y es posible que esté equivocado en cuanto a las pocas conclusiones a las que he llegado y en cuanto a las premisas de las que parto.
Lo que me resulta difícil de asimilar es que no haya estudios serios sobre esta cuestión. Me resulta difícil asimilar que personas intelectualmente inquietas y profesionales de la investigación no se estén haciendo preguntas parecidas. Por eso no dejo de pensar si no estaré siendo conducido por mis propios sesgos.

Me resulta más fácil entender, por alguna razón, que los padres no nacionalistas no quieran plantearse nada de esto. Y al mismo tiempo, me parece incomprensible.

Lengua materna, lengua de escolarización y opinión de los ciudadanos vascos

El viernes pasado se presentó la oleada de primavera del Euskobarómetro. Es decir, la opinión de los vascos sobre diversas cuestiones sociopolíticas.
Al menos dos de ellas ofrecen datos interesantes.

La primera es la actitud de los vascos respecto al euskera, y más concretamente respecto al papel del euskera en la enseñanza.
Esto se mide mediante una serie de afirmaciones ante las que los encuestados deben mostrar su acuerdo o desacuerdo.

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La primera de las afirmaciones es ésta:

LOS PADRES DEBERÍAN PODER ELEGIR LA LENGUA DE ENSEÑANZA PARA SUS HIJOS

El 85% de los vascos se mostró de acuerdo con la afirmación. Es decir, el 85% de los vascos cree que los padres deberían poder elegir la lengua de enseñanza para sus hijos. Lo repito, aunque no sea necesario, porque a partir de aquí comienzan a adivinarse ciertas contradicciones.

Segunda afirmación:

LA SUPERVIVENCIA DE LA LENGUA VASCA HACE NECESARIO UN MAYOR PESO DEL EUSKERA EN LA ESCUELA

El 74% de los mismos vascos que creían que los padres deberían poder elegir la lengua de enseñanza para sus hijos se mostraban de acuerdo con la afirmación, que supondría precisamente subordinar la libertad de los padres a la supervivencia del euskera.

La tercera afirmación complica aún más la cosa, aunque podría entenderse como una variante de la primera:

LOS NIÑOS DEBERÍAN EMPEZAR LA ESCOLARIZACIÓN EN SU LENGUA MATERNA YA SEA ÉSTA EUSKERA O CASTELLANO

El 73% de los vascos manifiesta que está de acuerdo con esta afirmación. Una mayoría bastante holgada.

Y aquí es donde he dejado de escribir. Tenía pensado mencionar una más de las cinco afirmaciones de este apartado del Euskobarómetro. En concreto, la que consistía en afirmar que todos los niños deberían recibir la primera enseñanza todo en euskera. Lo interesante es que el 50% de los vascos -ésos que en la anterior afirmación defendían con una mayoría del 73% que los niños comenzasen su educación en su lengua materna- está de acuerdo con esta última. Es decir, el 50% de los vascos defiende que los niños reciban la primera enseñanza todo en euskera.

He dejado de escribir porque me ha parecido oportuno buscar cuál es la lengua materna de los niños vascos. Si el 73% de los encuestados cree que deberían comenzar su escolarización en su lengua materna, sería interesante comprobar cuál es la distribución en cuanto a la lengua materna, y también comprobar si los alumnos vascos están comenzando su escolarización en su lengua materna.

Así que he ido al Observatorio Vasco de la Juventud, un instrumento del Gobierno vasco. El Observatorio publicó en febrero de este año un pequeño informe sobre la lengua materna de los jóvenes vascos, coincidiendo con el Día Internacional de la Lengua Materna.
En 2016, el 17,5% de los vascos tiene el euskera como lengua materna. El 6% tiene como lengua materna el euskera y el castellano. Este dato me parece problemático, pero vamos a darlo por bueno. ¿Cuál es el porcentaje de vascos que tiene el castellano como lengua materna? Pues éste es un dato que el Observatorio del Gobierno vasco, por alguna razón, ha decidido omitir en su informe. En cualquier caso, el cálculo es sencillo: el 76,5% de los vascos tiene el castellano como lengua materna. Podemos sospechar por qué razón este observatorio del Gobierno vasco ha decidido no incluir en su informe el porcentaje de vascos que tienen el castellano como lengua materna.

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En el mismo informe también se incluyen datos por grupos de edad. La más baja de las incluidas es la de 16-24 años. En ese grupo, el 22% tiene el euskera como lengua materna, el 11,1% el euskera y el castellano, y, de nuevo omitido, el 66,9% de los jóvenes vascos tiene el castellano como lengua materna.

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Por último, podemos consultar cómo se distribuyen los porcentajes según las provincias vascas, pero sólo en el grupo de edad de 16-24 años. En el informe se puede ver que el 41,9% de los guipuzcoanos tiene el euskera como lengua materna, el 13,8% el euskera y el castellano, y los de nuevo omitidos, los que tienen el castellano como lengua materna, serían el 44,3%.
En Vizcaya los datos son los siguientes: 12,8% de jóvenes con el euskera como lengua materna, 9,7% de jóvenes con euskera y castellano, y un 77,5% de jóvenes con el castellano como lengua materna, de nuevo omitidos.
Por último, Álava: 7,8% de jóvenes con el euskera como lengua materna, 9,5% euskera y castellano, y un 82,7% de jóvenes omitidos.

En todas las provincias, también en Guipúzcoa, el mayor grupo es el de los jóvenes que tienen el castellano como lengua materna. En el caso de Vizcaya y Álava el peso de este grupo es enorme. Y como veremos más adelante, estos jóvenes no son omitidos únicamente en el informe, sino también en el sistema educativo.

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El siguiente paso ha sido acudir a los datos disponibles en el EAS, el Sistema de Indicadores del Euskera dependiente del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco, para consultar en qué lengua estudian los alumnos vascos según el nivel de enseñanza.

Aquí hago una pausa para recordar un dato: el 73% de los vascos cree que los niños deberían empezar su escolarización en su lengua materna. Y otro más: el 76,5% de los vascos y el 66,9% de los jóvenes vascos tienen el castellano como lengua materna.

Con esos datos, habría que concluir que la gran mayoría de los alumnos vascos deberían haber cursado la Educación Infantil en el modelo A, que es aquel que emplea el castellano como lengua vehicular, puesto que la gran mayoría de los vascos tiene y ha tenido el castellano como lengua materna.

La realidad es la siguiente: en el curso 2012/2013, el 75,03% de los alumnos de Infantil estudiaba en modelo D, es decir, todo en euskera. El 20,86% estudiaba en modelo B, bilingüe, y únicamente el 3,63% estudiaba en modelo A, todo en castellano.
En el curso actual, el 2017/2018, tras años de progresión ininterrumpida, el 79,42% de los alumnos vascos de Educación Infantil estudia en modelo D; el 17,13% estudia en modelo B; y el 2,95% de los alumnos estudia en castellano, la lengua materna de la gran mayoría de los vascos.

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(Fuente: Departamento de Educación del Gobierno vasco, Estadísticas del sistema educativo)

En resumen:

    • el 73% de los habitantes del País Vasco cree que los niños deberían empezar su escolarización en su lengua materna;
    • el castellano es la lengua materna del 76,5% de los vascos (del 66,9% de los jóvenes de 16 a 25 años);
    • en el curso 2017/2018, el castellano ha sido la lengua de escolarización en Educación Infantil del 2,95% de los alumnos.

 

Vemos que hay al menos dos problemas, o dos cuestiones que presentan problemas.
La primera es el distanciamiento entre la realidad lingüística de los vascos, que tienen mayoritariamente el castellano como lengua materna y que hablan mayoritariamente en castellano en su vida diaria, y la realidad del sistema educativo vasco, en el que los alumnos estudian mayoritariamente en euskera y en el que los alumnos de Educación Infantil que estudian en castellano no llegan al 3%. Esto ya ha sido tratado aquí en varias ocasiones (en esta entrada y en las otras cuatro entradas enlazadas al comienzo de la misma).
La segunda es la confusa opinión de los vascos sobre cómo debería elegirse la lengua de escolarización. El porcentaje mayor es el del 85% de vascos que cree que los padres deberían elegir la lengua de enseñanza. El siguiente es el 74% de vascos que cree que el euskera debe tener un mayor peso en el sistema educativo para garantizar su supervivencia (la del euskera). El tercero es el 73% de vascos que cree que los alumnos deberían comenzar su escolarización en su lengua materna, sea ésta el euskera o el castellano. Y el cuarto es el 50% de vascos que cree que todos los niños deberían cursar la primera escolarización todo en euskera. El motivo detrás de estas opiniones aparentemente contradictorias podría ser que los ciudadanos vascos desconocen cuál es la lengua materna de la mayoría de los vascos, y creen por alguna razón que el euskera es la lengua materna de la mayoría de ellos.

Para terminar, creo oportuno recordar que el nacionalismo vasco se ha embarcado en un proyecto sobre la base de lo que llaman el “derecho a decidir”. Podrían comenzar por algo que sí está en sus manos, como dejar que los alumnos vascos puedan estudiar en su lengua materna, o en la lengua que consideren sus padres.
También es oportuno recordar que Isabel Celaá, la actual ministra de Educación del Gobierno de Pedro Sánchez, fue consejera de Educación del Gobierno vasco de Patxi López. Durante esos cuatro años en los que fue consejera no se planteó ninguna revisión respecto a la política lingüística en el sistema educativo vasco.

 


He decidido dejar la segunda cuestión del Euskobarómetro para otra entrada. Creo que ésta es suficientemente interesante y que merece una atención exclusiva.

El Gobierno, la tortura y la prensa

Afirma hoy El Mundo en un titular que El Gobierno da al PNV la comisión sobre abusos policiales en el País Vasco. Esa comisión nace de la ley de abusos policiales que el Parlamento vasco aprobó en julio de 2016. El objetivo de la comisión es analizar las peticiones de aquellas personas que denuncien haber sido víctimas de abusos policiales en el País Vasco entre 1978 y 1999. Los expertos de la comisión valorarán las denuncias y podrán otorgar la condición de víctima a cualquier denunciante cuyo relato sea considerado veraz, y por lo tanto podrá después acceder a las reparaciones oportunas.
Para que esta comisión otorgue a alguien la condición de víctima de abusos policiales no serán necesarios ni informes policiales ni sentencias condenatorias.

Después de leer la noticia me he acordado del tratamiento que recibió el informe del Gobierno vasco publicado en diciembre de 2017 sobre tortura y malos tratos en el País Vasco entre 1960 y 2014.
Dejo aquí cuatro ejemplos: EITB, Deia, la SER y El Español.

 

Esos cuatro medios afirmaban que el Gobierno vasco constataba/censaba/documentaba/acreditaba más de 4.000 casos de tortura en el País Vasco entre 1960 y 2014.
Lo afirmaban en el titular. En las profundidades de la noticia tenían que constatar/censar/documentar/acreditar, ahora sí, sus mentiras. Porque en las profundidades de la noticia esos más de 4.000 casos de tortura pasaban a ser 4.000 denuncias de tortura. Con todo lo que ello implica.

 

Implica, para empezar, que buena parte de la prensa mintió sobre el informe. Y mintió de la peor manera posible: a plena luz del día, con testigos, porque sabían que no importaba.
Habría 4.113 casos de tortura constatados en el País Vasco porque ellos, con su empeño o su incompetencia, habían decidido que fuera así.

Habría 4.113 casos de tortura a pesar de que las noticias que lo afirmaban lo negasen, y a pesar de que el propio informe no hablaba de 4.113 casos constatados de torturas y malos tratos, sino de 4.113 casos denunciados de torturas y malos tratos.

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En el informe queda claro que hay 20 sentencias condenatorias por torturas durante esos años.

 

El salto de esos 20 casos constatados a los 4.113 se da mediante un análisis de la fiabilidad de las denuncias.

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Se tomaron 202 denuncias y se analizó la credibilidad de los relatos de los denunciantes.

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193 personas hicieron un relato sustancialmente veraz de su experiencia de tortura, según los expertos.
Pero hoy no hablamos de 193 personas, ni de relatos veraces. Hablamos y hablaremos de 4.113 casos constatados/censados/documentados/acreditados de torturas.

Gracias a los prestigiosos expertos y al Gobierno vasco, que son los que aportan los datos, pero gracias sobre todo a los periódicos que presentan esos datos como el Gobierno vasco quiere que se presenten.

El PSE, socio del PNV en el Gobierno vasco, emitió un pequeño suspiro, no llegó a aspaviento, cuando se publicó el informe. Para el PSE, el informe “adopta una metodología meramente expositiva sobre las denuncias recogidas”.
Ahí quedó su exposición. Y ahí siguió y sigue el PSE, con el PNV en el Gobierno vasco. Antes ya había sumado sus votos al partido de Arana para aprobar la ley sobre abusos policiales, que contará también con la expertise de Etxebarria y Jonan Fernández.

La aparición del PSOE para retirar otro recurso que molestaba a los nacionalistas es el final esperado. El anterior Gobierno recurrió la ley del Parlamento vasco ante el Tribunal Constitucional, donde permanecía encallada. Pero el Gobierno de los 84+ parece dispuesto a dejar que el Gobierno vasco ponga en marcha su proyecto de desjudicialización de la justicia.

Y no hace falta hablar de precios a sus socios. No hace falta preguntarse por qué el Gobierno de Sánchez hace lo que hace. Basta con registrar qué es lo que ha hecho hasta ahora, y qué es lo que seguirá haciendo.
Es suficiente, o debería serlo.

 

La cultura del pueblo

Se van acumulando las cosas que habría que registrar.
Ayer, el presidente del Gobierno contestó a Rufián en el Congreso. Esto, por sí sólo, ya es lamentable. Rufián había afirmado en el pleno que España tenía a varios políticos catalanes “secuestrados” en Estremera, y que el PSC había robado la alcaldía de Badalona. Pero Sánchez llevó aún más lejos las palabras de Rufián. Las llevó más lejos porque su respuesta consistió en decir que “las cosas han cambiado, y ustedes no tienen enfrente a un Gobierno que va a utilizar el agravio territorial para arañar ningún voto en el conjunto del país, y que en consecuencia tendemos la mano para ese diálogo abierto, sincero y directo que se necesita entre el Gobierno de España y el Govern de la Generalitat del cual ustedes forman parte. Ojalá a partir del próximo 9 de julio podamos emprender un camino que restañe muchas de las heridas que durante estos últimos seis años, como consecuencia de la falta de criterio y de estrategia del anterior Gobierno, pues ha causado la fractura social que existe ahora mismo en Cataluña“. Y las llevó más lejos porque Rufián es Rufián, y Sánchez es el presidente del Gobierno.

Hoy leemos que Torra ha aprovechado una nueva invitación de alguna institución internacionalizadora para hacer los aspavientos habituales. Su séquito abucheó a Morenés cuando éste se atrevió a calificar la propaganda de Torra: mentiras. Torra se levantó, y sus acompañantes vociferaron, porque no están acostumbrados a que la cultura haya de someterse a la tiranía de la comprobación. Y lo de Torra era cultura. En eso consistía la invitación, al fin y al cabo. El Folklife Festival, del Smithsonian, regala a Torra diez días para que dé a conocer la cultura catalana. Y la cultura catalana oficial, hoy, se limita a articular “presos políticos”, “exiliados” y “represión contra Cataluña”. La cultura catalana es hoy, en resumen, una fantástica colección de mentiras. Desde el integrador “un solo pueblo” a las acusaciones contra España y su Gobierno.
Si Morenés no hubiera intervenido, Torra habría podido mentir plácidamente, arropado por una institución cultural.

Esa misma institución cultural invitó hace dos años a “los vascos”. [¿Hay algo en la cultura popular que no sea mentira? ¿Es falsable la folklife?]
En esta página web se anunciaba el evento y se mostraban algunas de las actividades. La organización contaba con el apoyo del Gobierno vasco y de las tres diputaciones, puesto que, como decían en esa web, la ocasión es única y singular y la cultura y el País de los Vascos difícilmente podrán disponer por mucho tiempo de un escaparate tan excepcional para dar a conocer su pasado, presente y futuro.

Éstas eran algunas de las secciones en las que se daban a conocer los hechos diferenciales de los auténticos vascos.

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También había una sección dedicada al cine vasco. Una película había sido elegida para acompañar una charla de un abogado vasco-americano, Mark Bieter, sobre la historia reciente del País Vasco.
La película era Asier ETA biok. Si la tradujéramos al castellano, sería Asier y yo. Pero no sería una buena traducción, porque la película se llama Asier ETA biok y no Asier eta biok.
Ese “ETA” remite primeramente a la banda terrorista. Pero también remite a una práctica habitual entre simpatizantes de ETA. En las comunicaciones escritas informales -Whatsapp, por ejemplo-, no es extraño que para decir “y” en euskera se escriba “ETA” en lugar de “eta”.
Así que la conjunción del título de la película remite a la banda terrorista y a una manera autóctona de relacionarse con la banda terrorista.

carteleta

La película intenta, entre otras cosas, hacer entender a los amigos del autor en Madrid cómo es posible tener un amigo etarra, y qué puede llevar a alguien a integrarse en ETA. En algunas de las noticias sobre la película, en medios como El Mundo o El País, se habla de “conflicto vasco” y de “compromiso político” -para referirse al amigo que entra en ETA-, del afecto como elemento central de la película y de cómo, a pesar de “que a algún sector del público le resultará intolerable”, el objetivo de la película es “que se hable del asunto, que se dialogue sobre un conflicto traumático y la tensa gestión de un cambio de estrategia”.

En la misma crítica de El País se señala una de las escenas principales de la película: un homenaje a un etarra en el que se lanzan vivas a ETA.

Esto es lo que se eligió en la sección de cine vasco en Washington, en el Folklife Festival, hace un par de años. Con el apoyo del Gobierno y las diputaciones vascas, y bajo el paraguas de la cultura, que suele gotear siempre por el mismo lado.

Hay otra escena destacada en el artículo de El País. El amigo esboza una especie de pregunta amagada, porque el respeto es lo primero, al etarra: si participó en algún asesinato (“delitos de sangre”). El etarra contesta: “¿Acaso importa?”.

Y tienen, culturalmente, razón.

11. Leire Etxebarria Simarro

Leire Etxebarria Simarro es la undécima.

Leire Etxebarria fue condenada a casi ocho años de prisión en el año 2.000 por su participación en un atentado contra Manuel Fernández González. Etxeberria, junto con otros cinco compañeros, decidieron incendiar el autobús que conducía Manuel Fernández el 28 de septiembre de 1996. Con Manuel Fernández dentro del vehículo.
Leire Etxebarria y sus compañeros apartaron a una mujer de la puerta, rociaron el interior con gasolina y dejaron al conductor para que muriera.
Finalmente, Manuel Fernández pudo salir por una ventana y salvar la vida. Sufrió quemaduras de gravedad en el cuero cabelludo y en las manos, pasó incapacitado más de un año y perdió el 40% de audición en un oído.

Leire Etxebarria huyó a Francia para no ingresar en la cárcel.
Vivió allí con su pareja, Gotzon Alcalde, hasta 2.006, cuando ambos fueron detenidos por dirigir una red dedicada a la falsificación de documentos para ETA. En 2.007 fue condenada a seis años de prisión por asociación de malhechores con fines terroristas. Según el fiscal, Pierre Kahn, Etxeberria pertenecía a una “gigantesca máquina cuyo objetivo es hacer correr la sangre en España”. El sumario continuó y en 2.010 se amplió su condena. La fiscal en aquel momento, Vanessa Perreé, recordó que “sin este tipo de falsificadores, no hay terroristas”.
La fiscal también afirmó que en el momento de su detención se encontró un correo en el que Etxebarria y Alcalde manifestaban su deseo de abandonar ETA. No por arrepentimiento, sino porque era difícil compatibilizar su reciente paternidad con la pertenencia a una banda terrorista.

En el año 2.011, Francia extraditó a Etxebarria a España, donde cumple la condena que finalizará en los próximos meses.

Leire Etxebarria no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada en España y Francia, y por eso está en la cárcel.

Más información:

https://elpais.com/diario/2000/06/08/espana/960415205_850215.html

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-18-09-2004/abc/Nacional/zigor-orbe-quemo-un-autobus-con-su-conductor-dentro_9623715843787.html

http://www.europapress.es/nacional/noticia-eta-detenido-procesado-integracion-banda-armada-mujer-condenada-quema-autobus-20060213205031.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/02/13/espana/1139857091.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/06/21/espana/1308680111.html

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/espana/fiscalia-pide-penas-7-anos-etarras-etxeberria-alcalde_588201.html

https://www.lainformacion.com/policia-y-justicia/terrorismo/condenados-a-7-anos-de-carcel-la-pareja-de-etarras-etxeberria-y-alcalde_YuaTgHHfAcFJZMZPLUVCs/

http://www.elcorreo.com/vizcaya/20070608/politica/condenan-once-etarras-paris_200706081813.html

https://www.libertaddigital.com/nacional/informe-el-terrorismo-del-coctel-molotov-1276254414/

https://elpais.com/diario/1996/10/05/espana/844466426_850215.html

Derecho a decidir cosas como éstas

Hace cuatro años la asociación Gure Esku Dago organizó una cadena humana que conectaba Durango con Pamplona. La cadena y la asociación tenían como objetivo el “derecho a decidir”.

Un derecho que no era algo concreto, y que la propia asociación no llegaba a detallar en su propia web.
Escribí sobre esa ambigüedad buscada en el blog.

Hoy la misma asociación vuelve a movilizar a quienes tienen vocación de cadena.
Esta vez conectarán las tres capitales del País Vasco, y el acto está patrocinado por la izquierda abertzale y por el PNV.

Hoy también sabemos más sobre ese ambiguo derecho a decidir.

El portavoz de Gure Esku Dago, Angel Oiarbide, lo explicaba hace dos días en una entrevista en el diario Naiz.

Oiarbide cree que «existe un hilo conductor común» de todas estas reivindicaciones y que «es la decisión», «quién toma la decisión sobre nuestros cuerpos, sobre las pensiones, sobre una pelea de un bar en Altsasu, ¿en qué nos favorece que esas decisiones se tomen a 500 km?».

El derecho a decidir tiene que ver, por ejemplo, con quién toma la decisión sobre una “pelea de bar en Altsasu”.

Hoy en Deia el alcalde de Alsasua, Javier Ollo, se refería también a las decisiones sobre una pelea de bar.

EL pasado 1 de junio la Sección Primera de la Audiencia Nacional dictó la sentencia en el marco del proceso judicial relativo al conocido como caso Altsasu a raíz de los tristes y desgraciados hechos ocurridos el 15 de octubre de 2016.

Así comienza la tribuna del alcalde de Alsasua.

Después de los esperados párrafos de miseria moral, Ollo escribe esto:

Hasta ahora los vecinos y vecinas de Alsasua se han manifestado de forma cívica y unitaria y así debe seguir siendo. Una unidad que debe imperar sobre las legítimas diferencias que puedan existir a la hora de calificar los hechos ocurridos el 15 de octubre en nuestra localidad.

Los hechos consistieron en una paliza. Varios vecinos de Alsasua propinaron golpes a cuatro personas. Dos guardias civiles y sus parejas. A uno de los guardias civiles le rompieron un tobillo. El dueño del bar en el que comenzó la agresión comentó en el juicio que ese tobillo roto podría haberse producido por un resbalón, y que él no vio nada. Mientras se producían las agresiones, los vecinos de Alsasua que fueron testigos no hicieron nada.
Hace unos días los padres de una de las víctimas decidieron poner en venta su casa, debido a que el acoso que venían sufriendo desde la denuncia había aumentado a partir de la sentencia condenatoria.

El alcalde de Alsasua, Javier Ollo, del PNV (Geroa Bai), ha mostrado su apoyo sin fisuras a los condenados desde que comenzó el proceso. Y explica hoy en Deia que es legítimo calificar los hechos ocurridos de distintas maneras. Él decide calificarlos como un accidente, como algo que ocurrió fuera de la cadena de causalidades a la que todo está sometido.

Y de la misma manera que la izquierda abertzale y el PNV defienden las legítimas diferencias a la hora de calificar hechos como los ocurridos en Alsasua el 15 de octubre de 2016, hechos que, como ha quedado demostrado, consistieron en una paliza motivada por el odio a la Guardia Civil, también defienden las legítimas diferencias a la hora de calificar esa enorme y sostenida pelea de bar que fue la actividad de ETA durante décadas. O expresado en el lenguaje de la miseria moral, el conflicto vasco.

Jonan Fernández, Relator Máximo del Gobierno vasco, decía en una entrevista hace algunos años que no era posible un “acuerdo completo para interpretar el pasado”.
Seguía, en referencia a Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del Gobierno vasco: Gogora debe gestionar “la memoria de acontecimientos traumáticos diferentes, con lecturas divergentes“.

¿En qué consiste el derecho a decidir, entonces?

Consiste en el derecho a calificar una paliza a cuatro personas por motivo de odio como pelea de bar.
Y también consiste en defender que José Antonio Galarraga, miembro de ETA que en 1980 asesinó al empresario Ceferino Peña en presencia de su hija de tres años, pueda ser calificado hoy como preso político.


Entre otras muchas cosas, claro. Pero consiste también en eso.