Las patrias vivas

Leo hoy unas declaraciones de María Chivite, presidenta del PSN, que recoge Emilia Landaluce en El Mundo. No se salen de lo que es el PS(x). No le gusta hablar de bloques, pero sí pone líneas rojas: no gobernarán ni con el PP ni con EH Bildu. Intenta salvar la equiparación tirando de motivos. Con los últimos no gobernará por motivos éticos, mientras que con los primeros no gobernará por motivos políticos.
No habla de bloques porque no quiere elegir entre constitucionalismo y nacionalismo. Porque no descarta gobernar con los nacionalistas de Geroa Bai, si aparece la oportunidad.
La política de Geroa Bai es oficializar Navarra como la cuarta provincia vasca, tal vez porque entienden que siempre fue la primera. Y el PSN no descarta entenderse con ellos, del mismo modo que el PSC, el PSE, el PS balear de Armengol o el propio PSOE de Sánchez se entienden con sus nacionalistas particulares, que en el último caso son todos.
Las líneas rojas del PSOE en cualquiera de sus formas no se entienden sin las líneas verdes. Las líneas verdes dejan pasar a Junqueras, a Puigdemont, a Torra, a Urkullu, a los de Més, y antes que nada a todos los socialistas que están en cualquiera de las formas del PSOE como podrían estar en cualquier partido nacionalista.

Mientras tanto, el secretario general del PP compartió esto en la noche del domingo, al parecer en respuesta a un programa de Salvados sobre España.

 

“España son tus costumbres y el idioma en el que hablas”. “Las montañas agrestes que te velan y te guardan”. “El limpio orgullo de la historia de la raza”. “La voluntad de ser español cada mañana”. “El Padre Nuestro que rezas por las mañanas y el rojo y gualda que pone ese nudo en tu garganta”.

Imagino que el secretario general del PP comparte ese poema porque comparte esa idea de España. No es muy diferente de la idea que cualquier nacionalista podría tener de su particular madre metafísica. Porque el nacionalismo no está en el sujeto, sino en el atributo.
¿España es el idioma en el que hablas? ¿Cómo no va a ser entonces Euskadi la tierra de los que hablan euskera? ¿Las montañas te velan y te guardan? ¿El orgullo de la historia de la raza? ¿La voluntad de ser español, como la voluntad de ser catalán, frente a aquéllos que no sienten el metafísico nudo en la garganta?

Se podrá decir que es sólo retórica, y que no estamos en 1914. Pero la retórica nunca es sólo retórica.
Ayer en Gara publicaban una entrevista a Arnaldo Otegi. En un momento de la entrevista, el líder de la coalición nacionalista/socialista decía que se congratulaba de ver “el pueblo vivo”. Hace unos días se celebró un acto de Vox en Vistalegre, el partido de “la España viva”.
Entre Otegi y Abascal – y Chivite, y García Egea- hay un abismo moral, porque el primero fue parte de quienes acababan con la vida de personas como Abascal precisamente por el hecho de no ser parte del pueblo. Ahí es donde se sitúa la línea roja. Después viene la política. Y en política parece que es imposible escapar de la retórica nacionalista. De las patrias vivas, de las montañas que nos guardan, de las sensibilidades, de las identidades, del triunfo de la voluntad, de la lengua culta que crea y piensa por ti.

Es el sujeto lo que configura los bloques, no los atributos.

 

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La gestión del odio

Lo primero que oyó una buena parte de los asistentes al acto de ayer en Alsasua fue “españoles hijos de puta”. Lo dije ayer, me repito, pero es que aún resuena. Y resuena entre otras razones por el eco, que necesita cierto vacío.

Resuena porque fue considerado sólo un insulto más, o una muestra más del justo enfado del pueblo, si nos situamos al otro lado del espectro moral.
Y resuena porque basta con cambiar “españoles” por “rumanos” o “moros” para comprobar que en este caso, y sólo en este caso, no se comprueba lo que hay en el lado del grito. Si un domingo cualquiera un grupo de personas, unidas por unos vínculos políticos concretos, se descolgara con un “rumanos hijos de puta” o un “moros hijos de puta” ya tendríamos los calificativos preparados. Ya tendríamos, y esto es importante, la barrera moral levantada, y ya estaríamos del lado de quienes reciben el insulto. O, al menos, no estaríamos al lado de quienes los profieren.

Pero ayer un grupo de vecinos de Alsasua, entendiendo Alsasua como Euskal Herria, se organizó para recibir a personas que habían decidido mostrar su apoyo a quienes sufren el odio diariamente en ese pueblo, entendiendo ese pueblo como Euskal Herria, con estiércol, silbidos, insultos y el “españoles hijos de puta” del inicio.

El foco se había puesto ya días antes en los que fueron recibidos con esos insultos. Eran ellos el objeto de la crítica, y no los que se habían organizado para tomar ilegítimamente el control de la frontera. Hoy, después del recibimiento, después de que el acto consistiera en los discursos de Beatriz Sánchez, de Fernando Savater y de Albert Rivera, siguen poniendo el foco en los insultados. Como dicen quienes sitúan el foco en ese punto, hoy ya no están en Alsasua quienes se presentaron ayer en el pueblo. Los vecinos que sufren el odio diariamente, o que se esconden y se niegan para no tener que sufrirlo, se quedan allí, solos. Pero sólo se ha hablado de ellos, que eran el objeto del acto, para intentar ensuciar el acto. Una vez usado el argumento se ha seguido con que el motivo del acto era aumentar la crispación y avivar el odio.

El odio, ese odio, no necesita visitantes para ser alimentado. Ese odio es parte de la naturaleza de quienes se entregan a él. Ese odio no se enseña, desgraciadamente. Si fuera así, podría desenseñarse, o evitarse en primer lugar. Ese odio pertenece al carácter de quien lo canaliza, aunque requiera también de un entorno. Ese odio es un impulso enraizado en la naturaleza de muchas personas. De quienes gritaban ayer “españoles hijos de puta”, pero también de quienes gritan “moros (o rumanos, o gitanos) hijos de puta”. O “madridistas (culés, pericos) hijos de puta”. Y también, claro, en quienes gritan “maricones hijos de puta”.
No es bueno confundirse en esto. El odio es algo físico, previo a la bandera y a los colores con los que después se envuelve. Así que no es la ideología concreta de los vecinos que ayer se organizaron para insultar lo que los convierte en bárbaros, sino su incapacidad para gestionar el odio. Y esa incapacidad para gestionar el odio los inhabilita para el diálogo, y nos debería habilitar para levantar una barrera moral y dejarlos a ellos, no a los que sufren ese odio, al otro lado.

Esas personas, y las que gritan las otras cosas que se han mencionado, gritan mucho. E intentan que quienes prefieren hablar puedan hablar. Cuando esas personas viven en una ciudad como Madrid, o Valencia, o Bilbao, su influencia es limitada. Pero cuando viven en pueblos como Leiza, o Hernani, o Elorrio, o Alsasua, la cosa se complica. Se complica para quienes trabajan en la Guardia Civil, o son concejales de un partido que no simpatiza con ellos, o simplemente compran todos los días un periódico distinto al Gara o al Deia.
Estas personas pueden hablar libremente, votar a quien quieran y leer el periódico que prefieran. Pero saben a lo que se exponen. Porque el odio no se alimenta cuando una figura relevante acude a uno de esos pueblos. Lo que hace el odio cuando ocurre eso es mostrarse ante los medios de comunicación. Si no hay figuras políticas relevantes y medios para recogerlo, el odio sigue ahí, del mismo modo que el árbol cae aunque no haya nadie para verlo. Y quienes sufren ese odio son las pocas personas que deciden no someterse a él, ni como participantes ni como autosecuestrados. En pueblos como Leiza, o Hernani, o Elorrio, o Alsasua, lo cómodo es intentar pasar desapercibido. Porque los otros gritan mucho, y te puedes encontrar con que un día te gritan a ti por la calle, mientras paseas con tus hijos, o después de comprar el periódico. Y eso es algo bastante desagradable. Te puedes encontrar, además, con cosas aún más desagradables, porque los que gritan mucho suelen actuar en grupo y en los grupos se activan ciertos mecanismos, y porque suelen ser insistentes en sus muestras de odio. Así que lo cómodo y lo prudente es intentar no hacer ruido y esconder las señas que te identifican como objetivo.
Un pequeño paréntesis: cambiemos Leiza, Hernani, Elorrio y Alsasua por cualquier otro pueblo pequeño de España, cambiemos el insulto proferido y pensemos en una persona que tiene que soportar algo como “maricón” cuando pasea con su pareja, o cuando pasea solo.

Hecho el paréntesis volvamos al caso, pero mantengámoslo en la recámara por si el caso no es suficiente. El caso es que la convivencia en esos pueblos la marcan los que gritan. Si no gritan hay que decir que la convivencia es buena, y para que no griten basta con que quienes intentan llevar una vida normal, una vida que molesta a los que gritan, lleven su vida normal pero en casa, sin provocaciones. Ya sabemos quiénes son en el caso de Alsasua, pero miremos en la recámara, porque es posible que nosotros, que no odiamos, tengamos otro tipo de prejuicios, tal vez más refinados. Todas esas personas no hacen nada para alimentar el odio. Simplemente, intentan vivir con normalidad. Pero esa normalidad es vista como ofensiva por quienes gritan mucho, y como gritan mucho condenan a esas personas a una normalidad de sustitución, en la que tienen que asumir que la condición para esa normalidad mermada es que no vivan con auténtica normalidad.
A esto lo podemos llamar convivencia.

Y claro, esta convivencia se rompe cuando quienes viven bajo ese yugo dicen basta ya, o cuando los medios aparecen y comienzan a contar qué es lo que se esconde bajo eso que solemos llamar “convivencia”. Y los que gritan comienzan a gritar más, y a lanzar cosas, y a ensuciar el pueblo, porque ven su territorio moral en peligro. No es que los medios recojan el despertar del odio, no es que las visitas despierten el odio. El odio lo llevan dentro. Y ese odio no se vence con libros, ni con diálogo, ni con cesiones. La batalla contra ese odio es siempre individual, y no depende de la razón sino de las pasiones. Así que no podemos pretender derrotarlo -el de los demás-, porque no es nuestra tarea. Lo que sí es nuestra tarea es defender a quienes sufren ese odio, o al menos intentar mirar bajo al alfombra de la convivencia. Por respeto a quienes lo sufren y también por respeto a nosotros mismos, si nos consideramos ciudadanos.

Pero hay personas que se empeñan en levantar la barrera moral no en función de los actos sino de las ideas, fingidas o reales. Los actos de ayer dividieron a los participantes en bárbaros y ciudadanos, en unos que insultaban y otros que intentaban hablar. Podríamos entrar también en las ideas, y podríamos entrar incluso en el ethos. De un lado estaban los que defienden a los agresores de Alsasua e incluso, al parecer, Josu Zabarte, alguien que no necesita presentación. Del otro, Beatriz Sánchez, que sufrió con cinco años el atentado de la casa cuartel de Zaragoza, y Fernando Savater, alguien que tampoco necesita presentación. También Albert Rivera, que cerró el acto, y también Ortega Lara, que asistió sin discurso.

A todos ellos se refirió el PSOE, de la mano del portavoz Ander Gil, como aquéllos que nunca tuvieron que mirar bajo su coche y aquéllos que no tuvieron que despedir a un compañero en un funeral. Se lo decía a Albert Rivera, pero también a Savater y a la hija de un guardia civil y a Ortega Lara. También dijo que fueron a Alsasua a avivar el odio y no a fomentar la convivencia. Hoy ha dicho algo parecido el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y hace días dijo algo parecido Sortu en un comunicado.

Lo dije ayer, me repito, pero es que sigue resonando. En parte por la sensación de eco, por lo poco que parecen impactar actitudes como las de Ander Gil y del PSOE en ocasiones en las que la barrera moral debería situarse firmemente y sin vacilaciones frente a los bárbaros.

Campanas en Alsasua

Ayer el alcalde de Alsasua y los medios de comunicación que no crispan insistían en el carácter acogedor y hospitalario del pueblo. Hoy, lo primero que han oído las personas que asistían al acto de España Ciudadana ha sido “Españoles hijos de puta”, coreado con insistencia por algunos de los vecinos del pueblo. Ése ha sido el comité de bienvenida.
Antes de eso, durante la noche, otros vecinos del acogedor y hospitalario pueblo habían dejado una montaña de estiércol en la plaza en la que se iba a celebrar el acto.
Hubo otros cánticos. Los de siempre. El “zuek, faxistak, zarete terroristak” (vosotros, fascistas, sois los terroristas) y el “que se vayan de una puta vez”.

Cuando comenzó el acto, las campanas de la iglesia, a escasos metros de la plaza, comenzaron a sonar. En ese momento había empezado a hablar Beatriz Sánchez.
Beatriz Sánchez cumplía cinco años el día que ETA cometió un atentado en la casa cuartel de Zaragoza, en 1987. Mediante el coche bomba la banda terrorista asesinó ese día a once personas. Beatriz Sánchez y su familia sobrevivieron, por fortuna. Hoy acudió a Alsasua para contar cómo vivió ese día y los que siguieron, pero no pudo hacerlo en condiciones. Las campanas de la iglesia hacían imposible escuchar lo que decía. Al final del discurso, Beatriz Sánchez pidió un minuto de silencio por las víctimas de ese atentado, cuyos nombres comenzó a leer. Fue imposible escuchar la mayoría de ellos. Finalmente, quien o quienes tocaban las campanas desde el interior de la iglesia pararon. Habían cumplido su parte como vecinos del pueblo. Habían mostrado el rechazo y el enfado que recogía parte de la prensa. Habían impedido que una víctima de ETA, una hija de un guardia civil, pudiera dar un discurso en la plaza del pueblo en el que dos años antes fueron agredidos dos guardias civiles y sus parejas por un grupo de chavales de Alsasua, por otros vecinos del pueblo. Los vecinos de Alsasua piden desde entonces que se deje en paz al pueblo, Utzi Altsasu bakean. Pero lo único que se ha hecho con Alsasua es contar lo que pasó esa noche de 2016. La agresión la cometieron vecinos del pueblo, y vecinos del pueblo los arroparon. La agresión se cometió en un contexto de odio a la Guardia Civil, el mismo contexto en el que ETA colocó el coche bomba en Zaragoza que estuvo cerca de acabar con la vida de Beatriz Sánchez y de su familia. Mientras los vecinos y algunos medios insisten en el carácter hospitalario del pueblo y en la demonización mediática, los hechos son las campañas de odio, la agresión, el “españoles hijos de puta”, las campanas para silenciar los discursos y el “dejadnos en paz”.

En ese “dejadnos en paz” se encierra todo lo que va a pasar en los pueblos en los que lo primero fue siempre defender a quienes consideraron que el terrorismo era una forma de lucha política legítima. Ese “dejadnos en paz” es un mecanismo de defensa, porque no debe de ser cómodo escuchar lo que provocó la lucha de aquéllos a los que defienden.

Después de Beatriz Sánchez habló Savater. El de Savater fue un discurso contra el terruño particular de cada uno. El terruño es en el mejor de los casos materia, y en el peor de los casos metafísica. Y cada uno tiene los suyos. Las leyes son otra cosa. Las leyes son frías y comunes, y no incitan a la adhesión colectiva, al afecto o al énfasis. Su discurso fue contra las tribus particulares, contra las identidades colectivas y en defensa de la ciudadanía. La fría y objetiva ciudadanía, en la que lo que importa no son las muestras de los símbolos comunes y los cánticos sino la responsabilidad diaria y cotidiana del ciudadano, que se sabe sometido, junto con el resto de los conciudadanos, a unas leyes. Y que sabe que goza de ciertos derechos y libertades precisamente porque él y el resto de los ciudadanos están sometidos a esas leyes. Esa responsabilidad del ciudadano es individual. Es poca cosa, en cierto sentido. No hay lugar para la épica ni para la catarsis. A pesar de eso, o precisamente por eso, es lo único que hace falta para que la sociedad pueda ser una especie de república virtuosa. Es el ciudadano el que pone el listón moral de una sociedad, con las cosas que hace y con las cosas que se niega a hacer. Decir eso hoy, en Alsasua, tiene un significado mayor del que probablemente se le ha dado.

Cuando Savater terminó de hablar, su discurso fue celebrado con el “yo soy español, español”.
No quiero ser injusto. Minutos antes los vecinos del pueblo habían recibido a los asistentes con “españoles hijos de puta”. Pero fue un momento extraño.
Creo que Savater tiene razón. Pero la razón es fría, sin épica ni énfasis. No concita adhesiones colectivas ni muestras de afecto. Es como debe ser. Y al mismo tiempo, está condenada al fracaso. Estamos condenados al fracaso -a ese fracaso- porque la naturaleza humana no tiende a la razón. Tiende precisamente a la tribu, a la identidad colectiva. No son necesariamente malas, ni son el motivo por el que los vecinos de Alsasua gritaban “hijos de puta”, pero desde luego no tienen un fácil encaje en la idea de ciudadanía defendida por Savater. Se puede optar por una cosa o por la otra. Se puede optar por defender una cierta idea de identidad nacional abierta, integradora y no supremacista, con sus muestras de afecto patriótico, sus símbolos y sus relatos metafísicos. Y se puede optar por defender una ciudadanía cuyos pilares sean las leyes, unos mínimos morales compartidos y la responsabilidad particular de cada ciudadano en la defensa cotidiana, sin énfasis y sin aspavientos, de esos pilares. Decía que me gusta esta idea de la ciudadanía, es la que defiendo. Pero me temo que no tiene ni tendrá demasiado éxito, porque supone algo parecido a la antipolítica.

Los vecinos de Alsasua gritaban “españoles hijos de puta” porque ven fascismo en todo aquello que no sea su tribu. Su tribu es la de los aplausos para Portu y Sarasola, la de los recibimientos a etarras y la de la espiral de silencio en los pueblos del País Vasco y Navarra. Y es, en este caso concreto, la del afecto hacia los que agredieron a los guardias civiles y sus parejas. Por eso quienes insisten en recordar que aquello fue una agresión motivada por el odio y quienes defienden a los agredidos son necesariamente fascistas e hijos de puta, en su particular visión del mundo.
Junto a esto, vuelve el mensaje de que al fascismo no se le discute sino que se le destruye. Y ya tenemos el contexto.
No cabe hacerse ilusiones; tampoco el antifascismo se cura leyendo.

El cierre lo pone el PSOE.
Ander Gil, el portavoz en el Senado, se refiere al acto de Alsasua con dos tuits. En uno habla de las tres derechas que van a Alsasua a avivar el conflicto y no a fomentar la convivencia, y de una derecha “aznarizada” que viene con dos dobermann de la mano. En el otro dice esto:

Y fueron a agitar el odio a Alsasua los que nunca tuvieron q mirar por la mañana bajo su coche, los q nunca despidieron a un compañero en un funeral. Nada se construye desde el odio. No teneis proyecto de convivencia para unir a los españoles. Solo vivis de los conflictos

Esto es lo que elige el portavoz del PSOE en el Senado para referirse al acto de hoy en Alsasua, en el que han hablado Beatriz Sánchez, Fernando Savater y Albert Rivera, y en el que ellos y los asistentes han sido recibidos con estiércol, con gritos de “hijos de puta” y con campanas y silbidos durante los discursos.

Es el ciudadano, con las cosas que hace y con las que se niega a hacer.

savciud

Frenar al fascismo, II

El fascismo es un hecho histórico, vinculado por tanto a un tiempo y a un lugar.
Pero somos dados a buscar similitudes en lo distinto, porque puede ser útil reconocer el peligro antes de que se imponga.
En España hemos recurrido a la palabra “fascismo” para referirnos a unos métodos que en realidad son transversales. La amenaza violenta, el acoso, la intimidación a la prensa o el asesinato no son exclusivos del fenómeno histórico del fascismo.
En España el fascismo, entendido como la utilización sistemática de esos comportamientos políticos, anidó en grupos nacionalistas de extrema izquierda.
Habría sido más fácil y tal vez más preciso referirse a estos grupos -ETA, Terra Lliure- como eso: nacionalistas de extrema izquierda. Pero se escogió el fascismo. Así sea.

Fascismo, decíamos. Y frenar al fascismo, decían hace unos días.
Quienes decían esto tienen una oportunidad de oro para demostrar su compromiso la semana que viene. El 4 de noviembre la plataforma España Ciudadana celebrará un acto en Alsasua para defender la labor de los servidores públicos. En concreto, la labor de la Guardia Civil. Y aún más en concreto, la de los dos guardias civiles que fueron agredidos por un grupo de jóvenes del pueblo cuando osaron entrar en un bar con sus respectivas parejas en las fiestas de la localidad navarra. El grupo de jóvenes agredió a los guardias civiles y a sus parejas porque se trataba de guardias civiles, y porque en el País Vasco y en Navarra el fascismo, es una forma de hablar, se impuso y se mantuvo durante muchos años. El fascismo, pongámoslo así, anidaba tanto en ETA como en lo que se llamaba y se llama la izquierda abertzale. El fascismo estaba tanto en quien disparaba contra un periodista como en el periódico que señalaba a un político desafecto. Tanto en quien secuestraba como en quien dejaba una carta amenazante en el buzón. Y tanto en quien asesinaba a un guardia civil como en quienes pretenden -presente- impedir que unas personas, por el hecho de ser guardias civiles, puedan llevar una vida normal en su pueblo.

Quienes han despertado recientemente de su letargo antifascista tienen una oportunidad inmejorable para sumarse a la lucha contra el fascismo que otros llevan un tiempo cargando sobre sus hombros. Hay además un incentivo interesante: Vox, el partido nacionalista y populista que los despertó, acudirá al acto en Alsasua. Los antifascistas durmientes alertaron sobre el peligro de que Vox creciera gracias a la presencia en los medios. El acto en Alsasua será por tanto una oportunidad para ellos, porque no se espera la presencia de un gran número de fuerzas políticas. El llamamiento de los antifascistas a no hablar de Vox podría redirigirse estratégicamente en esta ocasión: que no hable sólo Vox. Así, la presencia de este partido no destacaría tanto.
Esto tendría un coste para los antifascistas, claro: tendrían que manifestarse públicamente contra el fascismo realmente existente.

La lucha contra el fascismo está llena de estas contradicciones y de peajes. Qué le vamos a hacer.

La televisión pública vasca ante la amenaza de Ciudadanos

Ayer la ETB2 emitió un documental sobre Ciudadanos en el programa de investigación 360º.
Operación Ciudadanos era el nombre del documental, y en él Eider Hurtado, la investigadora, intentaba explicar “el misterio que rodea a Ciudadanos”.

Lo más significativo del documental ocurrió antes y después de su emisión.

Antes, en la entrevista que le hicieron a la investigadora en otro de los programas estrella de la televisión autonómica vasca, En Jake. En él, el conductor Xabier Lapitz y la propia Hurtado conversaron sobre algunas de las cuestiones más inquietantes del partido.

En los primeros minutos de la entrevista, la investigadora ya deja ver el porqué de esa inquietud:

“Ciudadanos es una operacion de diseño. No puede ser que Ciudadanos sea el partido que todas las encuestas sitúen en la Moncloa, esto no tiene precedentes”. “Este ascenso no es barato, no es sencillo. ¿Cómo se consigue?”

El conductor de En Jake, Lapitz, inquiere: ¿Y has llegado a alguna conclusión?

Contesta Hurtado: “Se ha dicho muchas veces que Ciudadanos es el partido del IBEX. Yo creo que no es una afirmación que pueda demostrarse, quiero decir, no tenemos, no sé, una transferencia bancaria que demuestre que hay… pero… bueno… hay un impulso… hay un sostén, hay ciertos actos, momentos, fundaciones que están detrás de Ciudadanos“.

Se ha dicho muchas veces que Ciudadanos es el partido del IBEX, sí, y ella lo recoge en su documental. Recoge que se ha dicho muchas veces, no que sea cierto -¿puede ser cierta una expresión como “el partido del IBEX”?- porque es un programa de investigación pero no tanto.

Sigue Lapitz, el conductor. “¿FAES por ejemplo ha estado apoyando a Ciudadanos? Es decir, ¿Aznar está por ejemplo metido en la operación Ciudadanos?”

Respuesta de la investigadora: “Eeeh… ideológicamente, sí”.

La explicación a qué significa estar metido en una operación *ideológicamente* no la han considerado oportuna. Pero sí, FAES está detrás de Ciudadanos. Ideológicamente. Que a lo mejor quiere decir que hay coincidencias ideológicas entre la fundación y el partido, igual que las hay entre Ciudadanos y el PSOE, Ciudadanos y el PP o ETA y el PNV. Pero ha preferido decir que FAES está detrás de Ciudadanos.

En otro momento de la entrevista, conductor e investigadora van armando un relato potente. El Mundo, El País, incluso ABC últimamente y La Razón, que bueno, que éstos igual no tanto, han dedicado editoriales de apoyo a Ciudadanos. ES DECIR, rematan, los cuatro periódicos de Madrid se ponen de acuerdo en su apoyo al partido. La investigadora defiende que todo el establishment -sea lo que sea, pero todo ello- está detrás de Ciudadanos, le interesa colocar a Ciudadanos. Y por ahí anda también la banca, continúan. Es decir, la prensa, la banca, el establishment en su totalidad han diseñado y están ejecutando una operación para colocar a Ciudadanos en el poder.

“Pues hoy tienen mal día”, comenta el conductor. La entrevista se realizó el viernes pasado, en plena moción de censura. “Digo que no es un buen día para ese establishment que ha estado diseñando y apoyando la operación porque la operación en cierta manera hoy se les ha trastocado”.

Vaya. “Nadie dice que no puedan volverla a encauzar hacia otro momento, pero así a corto plazo, los planes se le han roto”.

Y a continuación, sin pausa, llega el momento estelar del programa. De nuevo Xabier Lapitz, el conductor:

“Ayer el discurso de Rivera fue más de Primo de Rivera que de Albert Rivera, eh”.

La parte más bronca fue sobre todo cuando se refirió a, no sé, yo de verdad, si estoy en un cuartel, escucho el discurso de Rivera, me parece que me está llamando a…

No sabemos a qué le impulsaría un discurso así a Xabier Lapitz, y tampoco parece muy interesado en reflexionar más sobre ello. Pero imagino que los habituales del programa se pueden hacer una idea.

Por si acaso, profundizan Lapitz y Hurtado en la investigación.

  • Y por eso quiero preguntar a Eider que sigue aquí con nosotros… la conexión con la extrema derecha. ¿Es un partido de extrema derecha vestido de centro o no?
  • Ideológicamente, lo vemos.

A partir de ahí, poco más. Una referencia al conocido pacto con Libertas para las europeas, y ya.

Decía que lo más interesante del documental ocurrió antes de la emisión, el viernes, y justo después de la misma.
Después del documental que indagaba en el misterio Ciudadanos, la ETB2 decidió emitir esto.

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Un documental sobre la extrema derecha en Cataluña.

Bien, ahora el documental en sí. La mayor parte del documental es puro humo. No dice nada que no se supiera ya, y que no fuera o meras elucubraciones o cuestiones irrelevantes. La mayor parte del documental se apoya en declaraciones de diferentes personas sobre sus simpatías hacia el partido. Esas opiniones son interesantes si quien las emite es parte del establishment o del “sector ultra” (Alfonso Guerra está ahí, por ejemplo) y no expresa rechazo hacia el partido. O si quien las emite manifiesta su antipatía por el partido, o bien opiniones que vienen a confirmar lo que “dice la gente” sobre Ciudadanos.

Un ejemplo de esto último, que evidencia la solidez de la investigación. Preguntas de la investigadora a Carlos Delgado, concejal de Unión por Leganés

  • ¿Es Ciudadanos un partido patrocinado por el IBEX35?
  • A mi juicio los hechos lo vienen a manifestar, ¿no? Yo creo que es el partido más cómodo para los grandes poderes económicos de este país.
  • ¿Es Ciudadanos el partido de la banca?
  • Sí. Para mí sí.

Para Carlos Delgado, sí.

Otro de los momentos estelares de la investigación se produce justo después de las preguntas a Carlos Delgado.
Narra la voz en el reportaje que Garicano, que fue economista de Fedea, es el responsable del programa económico de Ciudadanos. A continuación señalan que les llama la atención otro nombre: Ángel de la Fuente. Es director ejecutivo de Fedea y fue presidente de la mesa del primer congreso de Ciudadanos. Siguen con una lista de los patrocinadores de Fedea. Los grandes bancos, La Caixa, Fundación Telefónica, y el Banco Sabadell.

“Nos detenemos en uno de los patronos, Banco Sabadell. Su presidente, Josep Oliu, apostó públicamente por un Podemos de derechas. ¿Casualidad?

Lo que está en negrita, y todo lo anterior, es literal.

La operación investigativa de la ETB sigue durante varios minutos con opiniones y elucubraciones en torno a la relación entre Ciudadanos, la banca y el IBEX.
Aportan también el dato de que la elección de Rivera como cabeza del partido fue simple azar, puesto que se eligió por orden alfabético.
Vuelve a aparecer la opinión de Carlos Delgado, recogida en su libro Albert Rivera es un lagarto de V. Dice que Rivera no es una persona cálida en el trato.

Consideran oportuno también incluir estas palabras de Inmaculada Sánchez, presidenta de la Plataforma por las garantías ciudadanas y ex afiliada del partido:

“Es un chaval que, por mi edad, pensábamos, mira, el hijo que todos quisiéramos tener, qué bien habla, qué imagen impoluta… cuando lo vas conociendo, te vas dando cuenta que, para mí, es un encantador de serpientes”.

A continuación se ocupan de la candidatura con Libertas. La investigadora relata que quiere preguntar a Declan Ganley, de Libertas, lo siguiente: “¿Se financió Ciudadanos con el dinero de los contratistas miltares de los servicios de Inteligencia estadounidenses?”
“Muchas fuentes apuntan que fue así”. Público, por ejemplo.

Las sospechas de que el dinero para financiar la creación de Libertas y financiar sus alianzas con partidos europeos –entre ellos Ciudadanos– en su campaña de 2009 hubiera salido de las arcas de las empresas irlandeses registradas como contratistas militares de los Estados Unidos eran más que evidentes, decían en este artículo. El terreno de las sospechas evidentes.

Finalmente, Ganley rechaza conceder una entrevista al prestigioso programa de la ETB. Lo que sin duda aumenta las sospechas.

“En nuestra búsqueda -continúa la narración- damos con las informaciones de un periodista que demostraría que la formación naranja pudo haber financiado sus campañas electorales con los fondos públicos destinados a los grupos municipales. Una cuestión con un dudoso encaje legal para los críticos con Ciudadanos”.

Vuelve a aparecer Inmaculada Sánchez, quien “por primera vez cuenta su testimonio en televisión”.

Su testimonio consiste en que denunció financiación irregular dentro del partido, y en que la fiscalía consideró que no había lugar para la denuncia.

Vuelve a aparecer Carlos Delgado, para afirmar que le parece raro que Ciudadanos pueda permitirse la sede que tiene actualmente.
Y de nuevo Inmaculada Sánchez: “Yo creo que ahora mismo es el mayor misterio que hay en este país, cómo se financia Ciudadanos. Eso lo quisiera saber mucha gente. Lo que sí tenemos es evidencia de lo que hemos denunciado”.

Efectivamente, hay una comisión de investigación en el Senado, que continúa abierta.

El reportaje se pregunta ahora si existe algún tipo de alianza entre las empresas de encuestas sociológicas y los medios de comunicación, porque las encuestas sitúan a Ciudadanos como primera fuerza política, y eso también debe de ser raro.
Vuelve a aparecer Delgado para decir que esas encuestas eran la excusa para que los medios pudieran seguir llevando a Rivera a todas las televisiones.

Oriol Bartomeus, politólogo, sobre Ciudadanos y el apoyo de los medios: “En la campaña catalana Ciudadanos jugó solo digamos, era un delantero sin defensas”.

Antonio Maestre insiste en que los editoriales de El País eran muy favorables a Ciudadanos.

Carlos Delgado, sobre la financiación irregular: “Los poderes económicos que están detrás de las televisiones apuestan por Ciudadanos, es su apuesta, es su caballo ganador, y entonces ahí es cuando insuflan ese dinero, indirecto, es decir, a Ciudadanos a lo mejor no se le dan billetes, lo desconozco, no tengo ninguna prueba al respecto, pero se le está dando una financiación especie. Dame a mí muchos minutos de televisión y yo hago presidente del Gobierno a quien quiera”.

Smile.

Parece que a continuación pasan a hablar del Club Bilderberg, no podía faltar. “Lo llaman el gobierno del mundo en la sombra, y Albert Rivera ya se ha unido al club. El Club Bilderberg es un organismo secreto”, e imagino que en el reportaje de investigación de la ETB nos van a dar numerosísimos datos sobre ese organismo secreto, como viene siendo habitual.
“Barack Obama tuvo una carrera meteórica, acudió al club en junio de 2008 y cinco meses después fue elegido presidente de los EEUU”.
Clinton, un desconocido gobernador, también llegó a la presidencia tras ser invitado por este grupo secreto.
“1 de junio de 2017, Rivera acude al Club Bilderberg (…) ¿Está la élite mundial preparando al nuevo presidente de España?”.

Y a continuación, con la pregunta flotando en el aire, pasan al asunto crucial: la postura de Ciudadanos ante el concierto vasco y el cupo.

Iñaki González, director adjunto de Deia: “Ciudadanos en estos momentos es una amenaza objetiva para el concierto.

Bartomeus, el politólogo, considera que el ataque al cupo entronca con la ideología profunda de Ciudadanos, que es un partido centralista y considera que hay excesos en el Estado de las Autonomías. Teresa Giménez Barbat explica que lo que llaman ataque al cupo vasco es algo que forma parte del ADN de Ciudadanos, que es la voluntad por considerar que en España todos somos iguales.

Antonio Maestre, siguiendo con la postura de Ciudadanos ante la excepcionalidad vasca: “Ellos son nacionalistas. Nacionalistas españoles, pero nacionalistas”.

El mensaje de Ciudadanos sobre la necesidad de acabar con ese trato excepcional a una comunidad autónoma “Es un mensaje que cala”, añade la investigadora. La misma que en la presentación del programa sostenía firmemente que ideológicamente Ciudadanos pertenecía a la extrema derecha.

Siguen con las intenciones de Ciudadanos de acabar con el régimen exclusivo del País Vasco. Bartomeus de nuevo, el politólogo: “Obviamente qué le provoca esto: que en Euskadi no ganen. Pero es que les da igual”. Porque pierde votos en el País Vasco pero los gana a nivel nacional.

González de nuevo, el director adjunto de Deia: “Ciudadanos arremete contra el concierto porque el concierto es un ejemplo nítido de diversidad“. Great smile.

“Ellos son un partido y una fuerza digamos identitaria, que existe para defender los intereses de los castellanohablantes en Cataluña”. Esto lo dice Oriol Bartomeus, que como ya hemos dicho antes es politólogo.

Se acerca el final, se ocupan de las posibilidades de que Ciudadanos pueda gobernar.

Espero que Ciudadanos no llegue a la Moncloa. Lo que pueden hacer con España me da miedo“. Inmaculada Sánchez.

Si Ciudadanos llegara al poder sería tóxico para la clase trabajadora“. Antonio Maestre.

Éstos son los dos últimos testimonios del reportaje (de investigación).

Las frases finales son de la investigadora.

“Una década después son muchas las sombras que rodean la figura de Albert Rivera, pero una cosa sí parece clara: Ciudadanos nace con la intención de ser ariete de los nacionalismos catalán y vasco (?) imponiendo el nacionalismo español bajo la bandera de la unidad de España. Una estrategia que esconde también otro objetivo: servir de alternativa al cambio dentro de la derecha española con la garantía de que todo siga igual. Es la Operación Ciudadanos”.

Y así, con estas conclusiones y una sonrisa, despide Eider Hurtado su investigación.

El reportaje que iba a desvelar los oscuros secretos de Ciudadanos se queda en cosas que dice la gente, no-se-puede-demostrar-pero, opiniones diversas y alguna investigación abierta sobre su financiación. Y, claro, la idea de que si Ciudadanos gana, peligra la excepcional financiación del País Vasco. (Y España, y la clase trabajadora, ya que estamos).

Echo en falta aguna referencia a algo que se comentó en la presentación del programa, en el espacio En Jake de Xabier Lapitz. En ese espacio, Lapitz acudió a la imagen de Albert Rivera como Primo de Rivera, y la investigadora afirmó que, ideológicamente, Ciudadanos era un partido de extrema derecha.

Imagino que por cuestión de espacio no pudieron tratar ese asunto en el reportaje. Eso sí, el espectador que siguiera con la ETB2 tras el documental pudo ver uno titulado “Arriba España”, sobre la extrema derecha en Cataluña.
Porque los mensajes no calan solos.

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También he echado en falta durante todos estos años alguna investigación en la ETB sobre otras cuestiones mucho más amenazantes que han afectado al País Vasco. ETA, claro. Y digo investigación, no reportaje de testimonios. Programas sobre testimonios que ensalzan “la magia del diálogo” y la reconciliación hay varios en la web de EITB.
Me refiero a cuestiones como la financiación de ETA, las Herriko Taberna, las extorsiones a empresarios, los donativos de asociaciones culturales. Cuestiones como los crímenes cometidos por terroristas de ETA que aún no se han aclarado. En este caso podrían emitir el documental “Contra la impunidad”, de Iñaki Arteta, pero en 2016 el PNV ya dejó claro que este tipo de documentales no tenían cabida en la ETB, porque “eran parciales” e incluso de dudosa calidad. UPyD llevó al Parlamento vasco una iniciativa para que se instase a la cadena de televisión autonómica a emitir los documentales de Arteta Sin libertad (2001), Voces sin libertad (2004), El infierno vasco (2008) y 1980 (2015). Esta iniciativa llegó después de que la ETB decidiese emitir “Ventanas al interior”, un documental que mostraba el lado más humano de los presos de ETA.

Luke Uribe-Etxebarria, parlamentario del PNV, afirmó que “algunos agentes” habían dicho (de nuevo, la gente dice cosas) que 1980 no era equilibrada, y eso hacía que no pudiera emitirse en la ETB.

Hay más cuestiones que podrían llevar a interesantes programas de investigación. El papel de la Iglesia vasca ante ETA; el papel de las fiestas populares en la aceptación de ETA durante décadas; el papel de la Universidad del País Vasco en las titulaciones conseguidas por presos de ETA.

Pero, en fin, no habrán encontrado el momento, o no habrán considerado que ETA fuera una amenaza tan importante para el País Vasco.

El procésamiento

Ayer Pinker se refería al fenómeno Yanny/Laurel. Y volvía al vestido azul/dorado para intentar explicar lo que pasaba.

A veces percibimos de manera diferente una misma realidad por culpa de nuestro hardware particular. Al parecer, quienes tienen problemas para captar las frecuencias más altas escuchan “Laurel”. Y, también al parecer, lo que hay en la grabación original es “Laurel” y no “Yanny”.

El problema con el vestido tenía que ver con la luz y con la forma en la que nuestro cerebro procesa lo que vemos cuando la iluminación podría contaminar el color del objeto.

Nuestro cerebro condiciona la manera en la que percibimos el mundo, y esto podría ser una explicación para otro fenómeno viral, el Controvertido/Xenófobo. Quien hoy asume la presidencia de la Generalitat ha publicado numerosos artículos en prensa durante los últimos años. En ellos hablaba de “ciudadanos trasplantados”, de “bestias con forma humana” y “descerebradas” y de cómo la palabra “enemigo” cobraba, por culpa de esas “cosas que tenemos que soportar”, un significado nuevo, “profundo y abismal, como surgido de las entrañas de la tierra”.

Es, efectivamente, un discurso muy viejo. Pero es un discurso al que han colocado en la presidencia de una comunidad autónoma, y ahí sí hay una cierta novedad.

Torra no se ve a sí mismo como un supremacista del siglo pasado. Los miembros del Parlamento catalán que han permitido su investidura tampoco lo ven, y por tanto no se consideran compañeros en la xenofobia. Una parte de la prensa ve esta xenofobia como algo polémico o controvertido, y una parte del mundo académico de análisis objetivo debe de estar mirando las nubes entre artículo y encuesta sobre intención de voto.

José García Domínguez publicó hace unos días un espejo perfecto. No era más que un artículo con algunas de las descalificaciones que durante años han vertido los compañeros de Torra, pero con “catalanes” donde decían “españoles”. Quienes han dedicado su vida a aceptar o incluso verter esas descalificaciones reaccionaron con horror. Cómo era posible que en España se permitiera publicar esas barbaridades.

Ahí, parece, el hardware sí funciónó. Vieron como barbaridad lo que siempre les pareció inofensivo y evidente. Hasta que volvió la luz y les dijeron que eran ellos ante el espejo. Entonces, el silencio. Y las nubes.

Hoy en elnacional.cat publican esto.

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En algunos aparecerá automáticamente la Feria de Abril, el cómo se atreve y el “vuelve a Cádiz” acuñado por De Gispert, una de las espejadas. No lo pueden evitar.
Pero que haya al menos dos formas de ver las palabras de Arrimadas no nos lleva a establecer la multiplicidad del mundo. Nos lleva al incómodo problema del cerebro y de la interpretación de la realidad. El nacionalismo no se cura leyendo o viajando, porque no es más que una distorsión producida por nuestro hardware. El cerebro a veces nos juega malas pasadas y nos hace creer que la tierra nos habla o que “el alma de la patria” significa algo.

No hay que confundirse: el auténtico problema ha sido siempre el procésamiento.

Ni todo era ETA ni todo es terrorismo.

 

El “Todo es ETA” siempre lo usaron quienes negaban que ETA fuera algo. Los simpatizantes, familiares o amigos de etarras concretos. O los tontos útiles.
Lo usaban como broma, y por tanto como instrumento político.

Quienes durante esos años abordaron la costosa tarea de plantar frente a los hechos y al relato de la izquierda abertzale no decían que todo fuera ETA. Decían, por ejemplo, que ETA contó con un brazo político. Los integrantes de ese brazo político, Batasuna, reconocieron en 2016 que eran parte de la banda terrorista. Antes, en 2012, el Tribunal Supremo desestimó los recursos contra una sentencia de la Audiencia Nacional de 2011 que condenaba a Arnaldo Otegi y a Rafa Díez, que había sido secretario general del sindicato LAB, por integración en banda terrorista. Sí rebajó el grado de esa participación, y pasaron de ser considerados dirigentes a integrantes. En la misma sentencia se condenó también a Arkaitz Rodríguez, hoy secretario general de Sortu, Miren Zabaleta y Sonia Jacinto, también integradas en Sortu.

Decir que Otegi o Rafa Díez “eran ETA” es una construcción un tanto extraña. Otegi y Rafa Díez fueron integrantes del brazo político de ETA, Batasuna. Organización que reconoció, a través de sus integrantes, ser efectivamente parte de ETA.

Otegi fue también integrante de ETA en su rama estrictamente terrorista, en los años 80. Fue condenado a seis años de cárcel por haber secuestrado al empresario Luis Abaitua.

No viene mal recordar que el Parlamento Vasco aprobó en octubre de 2013 una iniciativa que pedía al Gobierno la “inmediata liberación” de los condenados en el caso Bateragune porque sólo hacían política y sus intenciones eran buenas. Se aprobó con los votos de EH Bildu y PNV.
O que en 2014, en una entrevista en Euskadi Irratia, Idoia Mendia se preguntaba si mantener a Otegi en prisión iba “a ayudar en algo”, mostrando una pintoresca concepción de las sentencias judiciales. También decía que en su momento la sociedad “no entendió muy bien” el caso.

Seguimos.
Gonzalo Boye, abogado y colaborador en medios como eldiario.es y La Sexta, tampoco “era ETA”. Ni siquiera fue integrante de ETA. Fue condenado por colaborar con ETA en el secuestro de Emiliano Revilla. Ésos son los hechos, y eso es lo que se puede decir. Lo que produzca el conocimiento de esos hechos depende de la factura moral de cada uno de nosotros.

Las herriko tabernas, los bares en los que se reunían los simpatizantes de la izquierda abertzale, no eran sólo bares en los que se enaltecía el terrorismo. Eran bares que servían para financiar las actividades de la organización terrorista ETA. Quien acudía a tomar unos vinos a alguno de los más de 100 locales que se recogían en la sentencia ratificada por el Tribunal Supremo en 2015 sabía qué se defendía en esos locales, y a lo mejor sabía también para qué servía el dinero que dejaba allí.
Así que las herriko tabernas sirvieron para financiar las actividades de una organización terrorista, y quienes las gestionaban eran integrantes de una organización terrorista. ETA.

¿Todo era ETA? Sólo quienes negaban que ETA fuera algo usaban esa expresión. Los demás decían que Batasuna era una rama de ETA, que Otegi fue parte de ETA, o que las herriko tabernas financiaban a ETA. Y quedó demostrado que tenían razón. Si algunos decían en tono de broma que “todo es ETA” era precisamente porque gente concreta era parte de ETA, y por alguna razón podía no estar muy bien visto haber formado parte de una organización terrorista. No pretendían rebatir la idea de que todo era ETA, porque ninguna persona seria la defendía.

De la misma manera, quienes hoy dicen en tono de broma que “todo es terrorismo” y que no hay que banalizar el terrorismo se dirigen a una idea que no existe. Lo dicen en referencia al caso de Alsasua y a “los raperos y tuiteros” condenados recientemente.
Nadie ha dicho que los raperos o tuiteros condenados sean terroristas. Y no han sido condenados por terrorismo. Han sido condenados por enaltecimiento del terrorismo. Se podrá discutir si la ley es adecuada. Lo que no se puede discutir es algo que nadie dice.
Tampoco los acusados de agredir y lesionar a dos agentes de la Guardia Civil y sus parejas en Alsasua son terroristas. Ni siquiera son culpables de las agresiones. Lo único que hay es una acusación que se tendrá que demostrar en un proceso judicial. Y será difícil demostrar no sólo que esos actos puedan ser considerados delitos terroristas, sino incluso que fueran los acusados quienes cometieron esos actos. Así es como funcionan y deben funcionar los procesos judiciales. Dentro, no fuera de las salas.

La presión de familiares, amigos y opinadores parte de otra idea que no existe, la de que esas personas han sido condenadas por terrorismo. No se puede pedir justicia para los acusados en el momento en el que está a punto de producirse precisamente eso. Y no se puede decir que fue sólo una pelea de bar, del mismo modo que no se puede decir que fue terrorismo.

Tampoco se puede decir que Otegi, Batasuna o las herriko tabernas no fueran parte de ETA, o que lo que hacían quienes dejaban cartas amenazantes contra ediles de partidos no nacionalistas o quienes quemaban autobuses no fuera un tipo de terrorismo. No se puede porque, para que tenga algún valor, lo que se dice debe coincidir con los hechos.
En el caso de Alsasua, aún no ha quedado probado cuáles fueron esos hechos. Cuando se produzca la sentencia, entonces sí, se podrá decir algo fundamentado.

Mientras tanto, como es de esperar, seguirán las bromas y los hombres de paja.

Lotsa barik (contra un tipo de violencia en fiestas)

El Gobierno Vasco está preocupado por la proliferación de mensajes que fomenten actitudes violentas en sus fiestas. Aunque en este caso no se aplica eso de “todas las violencias”, tal vez porque las fiestas vascas modernas han sido desde los inicios una plataforma para promover una de esas violencias. La de ETA y su entorno.

Junto al programa oficial, las comparsas -las cuadrillas- organizan también sus actos festivos. Dentro de ellos se sitúan los “gestos de solidaridad” y el “homenaje a los familiares”, ambos dirigidos a los presos de ETA.
Más conocida es la exhibición de fotos de presos de ETA en las txosnas. Es algo constante que sólo se interrumpió cuando el Ayuntamiento de Azkuna, en 2009, sancionó a dos comparsas -Txori Barrote y Kaskagorri- por la exhibición continuada de esas fotos y por enaltecimiento del terrorismo. En la última de ellas se exhibían pegatinas de “ETA bietan jarrai” además de las fotos.

El problema es que esto no era algo limitado a dos comparsas. Todas las demás se solidarizaron con los simpatizantes de ETA y denunciaron la decisión del Ayuntamiento.
En 2013 las comparsas eligieron como “txupinera” a Jone Artola. Artola era fundadora de Txori Barrote. Había sido candidata de Euskal Herritarrok y de Acción Nacionalista Vasca, ambas ilegalizadas por ser parte de la estrategia de ETA para seguir en las instituciones.
El delegado del Gobierno, Carlos Urquijo, pidió la suspensión del nombramiento porque podía suponer una humillación para las víctimas del terrorismo de ETA. Las comparsas reaccionaron diciendo que no se planteaban otra txupinera que no fuera Artola, y recurrieron, junto con el Ayuntamiento, la suspensión cautelar del nombramiento.
En 2016 un magistrado del Juzgado Contencioso-Administrativo de Bilbao dio la razón a Urquijo, y meses después el TSJPV revocó esa primera sentencia.

Artola lanzó un txupin alternativo y participó en el “homenaje a las txupineras” de ese año. Junto a ella estaba Arantza Garbayo, que recibió ese honor en 1999. No pudo acudir a lanzar el cohete porque estaba en la cárcel. Había sido condenada en 1996 por colaboración con el “comando Vizcaya”, y en 1998 por planear un intento de asesinato contra Manuel Fraga. Por lo primero le cayeron ocho años, y por lo segundo 45, que fueron rebajados hasta los 20.
Arantza Garbayo, miembro de ETA, salió de la cárcel en 2013 y por fin pudo recibir el cariño de las comparsas de Bilbao.

Pero decíamos que el Gobierno Vasco está preocupado por las actitudes que normalizan la violencia en fiestas, y por eso Emakunde, un organismo autónomo del Gobierno Vasco, ha decidido lanzar una lista de canciones en la que no están Despacito o Súbeme la radio.
La lista de canciones es sólo una parte de una campaña más grande de Emakunde mediante la que se pretende concienciar a la población, especialmente a los jóvenes, de que los comportamientos sexistas no son admisibles, y de que deben mostrarse activos ante las agresiones sexistas.
Está muy bien que se lancen estos mensajes, y afortunadamente este tipo de agresiones no cuenta con ningún tipo de respaldo. Es más, quienes las cometen suelen recibir el desprecio social además de la condena que proceda.

Es una pena que Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, un organismo también del Gobierno Vasco, no complemente la actividad de Emakunde. Es una pena porque la violencia de ETA sí ha tenido un respaldo social sostenido. Al contrario de lo que ocurre con la violencia sexista, la violencia de ETA es celebrada en las fiestas del País Vasco. Las comparsas exhiben fotos de quienes han sido condenados por pertenecer a esta organización terrorista, e incluso nombran como representantes oficiales a personas condenadas por pertenecer a una organización que se ha dedicado a agredir de todas las maneras imaginables a mujeres, y también a hombres y a niños.
Las fiestas serían una plaza muy apropiada para las actividades de sensibilización de Gogora. Podrían organizar paseos por las casetas que apoyan a los terroristas de ETA, o elaborar talleres para que los jóvenes vascos aprendan que la violencia y el odio no pueden ser justificados. Para que lo aprendan precisamente en los lugares en los que se fomentan y se manifiestan esas actitudes.
Pero no lo van a hacer, porque ese intento de mejorar la convivencia dificultaría enormemente la Convivencia, que es su objetivo real.

En cuanto a la música, seguramente este año sonará también “Sarri, Sarri”, De Kortatu. Es un clásico en fiestas, y su letra celebra de manera festiva la fuga de la prisión de Martutene de dos etarras.
Fermín Muguruza aparece varias veces en la lista recomendada por Emakunde. Muguruza reconoce hoy que durante una época apoyaba la “lucha armada”, y llamar “lucha armada” a lo que hacía ETA deja claro que sigue donde estaba.

El Gobierno Vasco sigue también donde estaba. En el mismo lugar que la mayor parte de la sociedad, que denuncia enérgicamente una violencia que nadie apoya mientras acepta con normalidad la violencia de quienes durante años han hecho la vida imposible a ésos que algo habrían hecho.


 

En el último concierto de Kortatu, el grupo de Fermín Muguruza antes de crear Negu Gorriak, se escuchó esta canción. Y los coros, que decían “ETA” acompañados de la batería y la guitarra.

9. Iosune Oña Ispizua

Iosune Oña Ispizua es la novena foto en la pared.

El 14 de septiembre de 2003 un comando de ETA perpetró un atentado contra agentes de la Ertzaintza. El comando se dirigió al alto de Herrera, en Álava. Allí robaron un vehículo a punta de pistola. Ataron a sus dos ocupantes a un árbol y llamaron a la Ertzaintza. Dijeron que habían sufrido un accidente.
Cuando los agentes llegaron, Arkaitz Otazua y Asier Mardones abrieron fuego contra ellos. Los dos ertzainas resultaron heridos, el miembro de ETA Arkaitz Otazua fue abatido y Mardones consiguió escapar.

Mardones fue detenido un año después, así como Iosune Oña Ispizua. Al primero lo condenaron a 74 años de cárcel como autor material del atentado, y a la segunda a 69 años y 3 meses como cooperadora necesaria.
Ambos cumplirán un máximo de 25 años en la cárcel en lugar de 40 porque la fiscal decidió acusarlos de delitos con lesiones contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y no de homicidio en grado de tentativa.

Arkaitz Otazua, por su parte, fue homenajeado en una marcha celebrada días después en Bilbao. La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco presentó una querella contra Otegi por manifestación ilegal y enaltecimiento del terrorismo, y fue archivada. Según Deia, Otegi dijo que era un drama que “un chaval de 24 años empuñe las armas en pleno S. XXI y muera de esta forma en una acción militar”.
En la manifestación se corearon los habituales “El pueblo no perdonará”, “Gudari”, referido al miembro de ETA fallecido, y “La lucha es el único camino”.
Otegi abrió los discursos al finalizar la marcha, lanzó un viva a los “gudaris vascos”, pidió respeto para el etarra fallecido porque era un “abogado con cinco idiomas que puso su carrera en peligro para luchar”. También afirmó que “la izquierda abertzale tiene un puño de hierro para todos aquellos que pretendan someter a este país a una terapia que no soluciona el conflicto”.
Cosas muy parecidas se pudieron escuchar el sábado pasado en Galdácano en el homenaje al etarra fallecido Kepa del Hoyo. También estuvo Otegi, pero esta vez no tuvieron que camuflar el acto y tampoco hubo querella por enaltecimiento. Fue un acto de homenaje y enaltecimiento a un miembro de ETA por sus acciones, y se celebró a plena luz del día.

En 2009 Dignidad y Justicia pidió la retirada de una placa a Otazua en el Casco Viejo de Bilbao. No he encontrado más información al respecto. No sé cuándo se colocó, cuánto tiempo estuvo colocada o si se llegó a retirar. Sólo las demandas son noticia. Lo otro debe de ser la normalidad.

Pero la foto de esta entrada no es la de un etarra fallecido, sino la de una etarra en la cárcel.
Es Iosune Oña Ispizua, no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada a 69 años y 3 meses, y por eso los asistentes al acto que se celebró hace unos días en su pueblo, Galdácano, aplaudieron cuando se pronunció su nombre junto a los del resto de etarras de Galdácano.

Más información:

http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/683666/07/08/La-Audiencia-Nacional-condena-a-penas-de-entre-69-y-74-anos-de-prision-a-dos-terroristas-por-el-atentado-de-Herrera.html

http://www.elcorreo.com/alava/20080722/politica/juez-reprocha-fiscal-haya-20080722.html

http://www.deia.com/2016/11/20/politica/euskadi/aparta-cipayo-aparta

http://www.libertaddigital.com/nacional/la-juez-teresa-palacios-imputa-a-otegi-otro-delito-de-enaltecimiento-del-terrorismo-1276270355/

http://www.elcorreo.com/alava/20091110/mas-actualidad/politica/piden-retirar-placa-homenaje-200911101358.html

http://www.lavanguardia.com/politica/20030930/51262782112/la-fiscalia-del-pais-vasco-se-querella-contra-otegi-por-exaltacion-del-terrorismo.html

 

La injusta invisibilización de Alberto Garzón

Hace unas semanas, Alberto Garzón se quejaba por la escasa visibilidad que se concedía a Izquierda Unida tras su pacto con Podemos.
Alberto Garzón fue durante un tiempo el líder mejor valorado por los españoles.

Alberto Garzón es esto. Alberto Garzón se concentra en este tuit.

Decía por aquí hace poco que la imposición de la verdad es una tarea muy complicada. Los afectos mandan.
Habrá quienes al leer ese tuit capten la esencia de Alberto Garzón.
Y habrá quienes consideren que es el mejor líder de España, precisamente por lo que dice en ese tuit.

Es inútil explicar qué es Alberto Garzón y qué encierran sus palabras. Son valores básicos los que nos hacen reaccionar de una manera o de otra ante lo que dice, lo que es, Alberto Garzón. Son afectos.
Y por mucho que se visibilice, por mucho que se explique, quien aplaude esas palabras difícilmente verá la miseria que se encierra en alguien como Alberto Garzón.

Aun así, alguien como Alberto Garzón no puede ser injustamente invisibilizado.
Existe el deber de difundir sus palabras.
Porque los afectos cambian, y tienen límites.