La injusta invisibilización de Alberto Garzón

Hace unas semanas, Alberto Garzón se quejaba por la escasa visibilidad que se concedía a Izquierda Unida tras su pacto con Podemos.
Alberto Garzón fue durante un tiempo el líder mejor valorado por los españoles.

Alberto Garzón es esto. Alberto Garzón se concentra en este tuit.

Decía por aquí hace poco que la imposición de la verdad es una tarea muy complicada. Los afectos mandan.
Habrá quienes al leer ese tuit capten la esencia de Alberto Garzón.
Y habrá quienes consideren que es el mejor líder de España, precisamente por lo que dice en ese tuit.

Es inútil explicar qué es Alberto Garzón y qué encierran sus palabras. Son valores básicos los que nos hacen reaccionar de una manera o de otra ante lo que dice, lo que es, Alberto Garzón. Son afectos.
Y por mucho que se visibilice, por mucho que se explique, quien aplaude esas palabras difícilmente verá la miseria que se encierra en alguien como Alberto Garzón.

Aun así, alguien como Alberto Garzón no puede ser injustamente invisibilizado.
Existe el deber de difundir sus palabras.
Porque los afectos cambian, y tienen límites.

 

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The show must go on

 

“Estamos viendo comportamientos muy parecidos a los del fascismo de los años 30.”
Lo decía Alberto Garzón hace unos días, cuando anunciaba que IU-Unidad Popular estaba preparando una querella criminal contra Mariano Rajoy y el Consejo de Ministros. No especificaba en qué consistía ese parecido, porque la precisión no puede nunca operar en el vacío.
El motivo de la querella era el acuerdo entre la UE y Turquía sobre los refugiados. Garzón anunció su plan en una rueda de prensa en el Congreso. Junto a él, Marina Albiol y alguien de quien ya se ha hablado en el blog en un par de ocasiones, Gonzalo Boye.

Boye es abogado, además de editor de la revista Mongolia. Por eso se encarga de explicar la parte legal a la prensa. Habla de penas de cárcel y de inhabilitación. No especifica cuántos años. Si acusaran a Rajoy de secuestro, imagino que podría atreverse con una estimación. 14 años, por ejemplo. Si lo acusaran de asesinato, lesiones, detención ilegal, asesinato frustrado y tenencia ilícita de armas, podría dar otra estimación. 61 años. Son las penas a las que fueron condenados el propio Boye y Pablo Gómez Ces, tesorero de Unidad Popular. Boye fue condenado por colaborar con ETA en el secuestro de Emiliano Revilla. Gómez Ces asesinó al policía nacional Eduardo Navarro Cañada. No en colaboración con, sino directamente integrado en ETA.
Sé que me repito, pero creo que son cosas en las que hay que insistir. Hay muchos lectores de Mongolia y votantes de IU-UA desinformados. O ésa es, al menos, la hipótesis más benevolente.

Comportamientos parecidos a los del fascismo, decía Garzón. Por eso prepara una querella criminal. Porque tanto lo primero como lo segundo son puro teatro. Cada cierto tiempo tienen que sacar a pasear la indignación. Lo hicieron cuando pedían que Aznar -sólo- fuera juzgado en La Haya por la Guerra de Irak, y también cuando declararon a Rajoy persona non grata en Pontevedra. Ese ellos no es necesariamente IU-UA, sino en general los miembros del Club de los Aspavientos. En Pontevedra fueron BNG, Marea y PSOE quienes compusieron la opereta. La denuncia contra Aznar partió de IU-ICV, y pretendían que fuera juzgado por genocidio, entre otros crímenes. Varias personalidades del mundo de la cultura política como José Blanco, Joan Tardá o Baltasar Garzón manifestarion su apoyo a la denuncia. Por otra parte, una misteriosa agrupación de personalidades del mundo de la política cultura, la Plataforma Cultura y Espectáculos contra la Guerra, presentó una denuncia similar en el Tribunal de La Haya. No se supo del todo quiénes formaban parte de esta plataforma. Lo que sí sabemos es que incluía a la Federación de Actores del Estado Español. Tal vez sea el nombre bajo el que se reúnen Garzón (Alberto), Tardá, Baldoví o Rufián cuando preparan sus cosas.

Lo incómodo, no obstante, es comprobar cómo estos actores vocacionales no son los únicos que se empeñan en que el espectáculo continúe. Condenas a invasiones soviéticas, paseos previos a una reunión con aviso a la prensa o campañas contra quien no puede hacer otra cosa que no hacer. Los vendedores de palomitas no se podrán quejar.

* * *

La colaboración de hoy en El Subjetivo: Los inmaculados soñadores.

Estreno

 

Esta semana me estrené en El Subjetivo, la sección de opinión de The Objective, con un texto breve sobre el terrorismo y nuestros relatos. A continuación dejo el primer párrafo, el texto completo se puede leer aquí.

Polifemo recuerda a quien causó su desgracia, que no consistió tanto en la ceguera como en el engaño. ‘Nadie me ha herido’, grita a sus hermanos. El pobre cíclope se ha vuelto loco, los dioses lo habrán castigado.
Pero Polifemo sabe que Nadie es alguien: es Odiseo. Éste revela su nombre en cuanto abandona la isla, y a punto está de lamentarlo. El cíclope arroja una roca contra la nave, y el fecundo en ardides escapa por poco. Deja atrás la isla, pero no a Poseidón, padre de Polifemo. El dios se encargará de que el héroe pague su ofensa.

Nadie son los asesinos, los etarras, los terroristas. También los ciudadanos que toman todas las mañanas su dosis de loto. Al mismo tiempo se pretende “reconocer a las víctimas”, “recordar el horror” o “mostrar solidaridad con quienes han sufrido”. Pero ¿qué reconocimiento, qué recuerdo o qué solidaridad puede haber si partimos de un pasado modificado?

Se borran los asesinos, pero también se borran las víctimas cuando se las trata como un ente colectivo. Se dota de existencia al colectivo para que no existan sus nombres. No existen Eduardo Navarro Cañada, Fabio Moreno, Víctor Legorburu, Avelino Palma, Ángel Prado, José Luis Vázquez, Jesús Ildefonso García Vadillo, Iñaki Mendiluze, José Luis González o Manuel Albizu. No existen porque se ha decidido -doblemente- que no existan. Se ha decidido que no es conveniente recordar que fueron asesinados. No hay placas que señalen, en el lugar del asesinato o en el centro del pueblo, quiénes fueron y quién los asesinó. En el caso de Albizu, un taxista de Zumaia, todo lo que había en el lugar donde fue asesinado era un contenedor de basura.

No hay víctimas, más allá del concepto colectivo que diluye los nombres de cada una de ellas. Y así, no hay asesinos. Hay héroes, arrepentidos, hombres de paz, editores de revistas, tesoreros, concejales, referentes morales, curas y vecinos. Hombres y mujeres con un pasado gestionado por ciudadanos cobardes, periodistas sin sangre e instituciones miserables.

Esta mañana el periodista Iñaki López ha dicho en Twitter algo sobre la condena a Rita Maestre. Ha dicho algo absurdo, claro.

Y para dar brillo a su mensaje ha citado a la revista Mongolia. Muchas personas citan a la revista Mongolia. Pérez-Reverte, por ejemplo, que es otro referente.

Dicen que la leen, qué divertida.
Que el editor de esa revista fuera condenado a 14 años por el secuestro de Emiliano Revilla es algo que no mancha. El editor es Gonzalo Boye, y bastan unos minutos para conocer el dato. Es un trabajo fácil para cualquier persona, e imagino que mucho más fácil para un periodista como Iñaki López o para un escritor como Pérez-Reverte. Es un trabajo que no hacen. Y si les llega algo, lo esconden. Porque no lo justifican, ni le quitan importancia. Simplemente lo ignoran.

Del mismo modo, los votantes de Unidad Popular, el partido con el que Alberto Garzón se presentó a los generales, ignoran activamente que el tesorero de ese partido -Pablo Gómez Ces- fue condenado a 61 años por el asesinato, junto a otros dos miembros de ETA, del policía Eduardo Navarro Cañada.

Alberto Garzón, el líder mejor valorado‘, titulaba El País en febrero de 2016.

Gonzalo Boye, el editor de la divertidísima revista Mongolia condenado por secuestro, registró el nombre del partido.

Ahí están, a pesar de todo, Iñaki López y Arturo Pérez-Reverte. Y Eduardo Madina.

Inmaculados.

Cuando gobierna Podemos

Nótese que no es una advertencia sobre lo que podría pasar. Tampoco es lo que pasará. No es cuando gobierne Podemos. El título es Cuando gobierna Podemos porque trata de eso. Lo que ocurre cuando gobierna.

Cuatro partidos gobiernan Navarra. Es aconsejable que tome nota quien no los conozca. En primer lugar, EH Bildu. No requiere presentación. En segundo lugar Geroa Bai, la marca del PNV en Navarra. En tercer lugar Izquierda-Ezkerra, la marca de Izquierda Unida en Navarra. Por último, Podemos, que no tiene consejeros pero preside el Parlamento y firmó el acuerdo de Gobierno. Es decir, Podemos e IU pactan con la derecha nacionalista vasca y la izquierda “abertzale” para formar el Gobierno de Navarra. Esto en sí mismo ya es importante. Pactar es asumir hasta cierto punto las tesis de aquéllos con quienes pactas. Y es verdad que no se puede decir que sorprenda. La marca de IU para las elecciones generales del 20 de diciembre es Unidad Popular. El nombre lo registró Gonzalo Boye, condenado a 14 años por colaborar con ETA en un secuestro. El tesorero de UP-IU es Pablo Gómez Ces. Pablo Gómez Ces fue condenado a 61 años de prisión por el asesinato del policía nacional Eduardo Navarro Cañada.

En cuanto a Podemos, su candidato al Senado es Santiago Alba Rico. El que fuera guionista de La Bola de Cristal ‘beneficiado por el nepotismo materno’, y cuyo objetivo era ‘contar Marx a los niños’, en sus propias palabras. Más adelante se puso a escribir cosas serias. Algunas, sobre ETA. Por ejemplo:

debemos decir igualmente, por imperativo moral y democrático, «todos somos Iñaki de Juana» y combatir este poco de dictadura que amenaza la paz y las libertades de los vascos y de los españoles.

Hace unas horas ha muerto asesinado Isaías Carrasco, un exconcejal del PSOE, en el portal de su casa en Mondragón (Guipúzcoa). (…) ¿A favor de quién ha votado ETA? (…) Sabemos, en cualquier caso, contra quién ha votado. Ha votado contra un hombre que no iba a votar al PP.

Así que el tesorero de la candidatura de UP-IU a las Generales, Pablo Gómez Ces, perteneció a ETA y asesinó a un policía nacional. Gonzalo Boye, condenado por colaborar con ETA en un secuestro, registró el nombre del partido. Y el candidato al Senado de Podemos, Santiago Alba Rico, analizaba los atentados de ETA en función de la nacionalidad o del partido político en el que militase la víctima. Es bueno recordar esto, a cinco días de las elecciones. No se trata de difamaciones, no se trata de que Pablo Iglesias defienda a Otegi, o de que busque explicaciones políticas a los atentados de ETA. No son vinculaciones enrevesadas, que diría García Ferreras. Se trata de hechos concretos. Hechos que los votantes racionales deberían tener en cuenta.

Pero estábamos hablando de Navarra. En Navarra gobiernan Geroa Bai, Bildu y los dos partidos mencionados en el párrafo anterior, Podemos e IU. Y en Navarra, lógicamente, hacen cosas. Por ejemplo, invitar a familiares de presos de ETA a hablar en la Comisión de Relaciones Ciudadanas e Institucionales sobre las incomodidades que tienen que soportar cuando van a visitar a sus familiares a las distintas cárceles en las que se encuentran. Uno de esos familiares es Maite Laborda. Antes de dar paso a los familiares, Bakartxo Ruiz, la representante de Bildu, echaba en cara a los concejales de algunos partidos la decisión de no participar en el acto. Entre esos concejales estaban los compañeros de partido de Tomás Caballero, que fue asesinado por Mikel Ayensa; precisamente el hijo de Maite Laborda.

Dice Maite Laborda en su intervención que la política de dispersión es un sinsentido, y que no les gusta ponerse nerviosos antes de un viaje a la cárcel. Les preocupa el tiempo, la posibilidad de sufrir un accidente. No les gusta correr riesgos, y tampoco la fatiga de un viaje relámpago. Éste es el relato del asesinato de Tomás Caballero, por el que fue condenado Mikel Ayensa:

Según testigos presenciales, Caballero y su acompañante subieron al coche del fallecido, un Ford Mondeo, de color azul, matrícula NA-6004-AN, que tenía aparcado en la calle. El concejal empezó a maniobrar el coche para salir y en ese instante notó un movimiento extraño y alertó a su acompañante gritándole: “¡Sal del coche!”. Los terroristas, dos jóvenes que después huyeron a la carrera, no le dieron tiempo a más. Le dispararon a través de la ventanilla en tres ocasiones. Dos balas del calibre 9 milímetros parabellum le traspasaron la cabeza.

A la madre del asesino de Tomás Caballero le preocupan los riesgos a los que se expone cuando acude a visitar a su hijo. El tiempo, los accidentes. A los concejales de UPN, PSN y PP también les preocupaban los riesgos de viajar en coche. Pero en su caso esos riesgos no eran el tiempo y los accidentes, sino la posibilidad de que algún miembro de ETA, como el hijo de Maite Laborda, los asesinaran. No dedica ni una palabra a esos concejales, a los compañeros de la persona a quien asesinó su hijo. Ninguno de los familiares, ninguno de los representantes de los partidos políticos en la comisión, dedica unas palabras a recordarlo. Hay que esperar hasta la intervención del representante de UPN, que finalmente sí acude, para escuchar la palabra “asesinato”, para que se recuerden los crímenes por los que los familiares de los miembros de Etxerat invitados a hablar cumplen condenas en las cárceles. Ésta es la primera parte de su intervención, se puede ver completa aquí a partir del 1:01:00.


Antes del atentado cometido por el hijo de Maite Laborda, HB había interpuesto una querella contra Tomás Caballero porque éste les había acusado de complicidad con los asesinos de ETA. El portavoz de IU en el Ayuntamiento de Navarra preguntó al portavoz de HB, Koldo Lakasta, si eran conscientes de que esa querella ponía a Caballero en el punto de mira de ETA, y de que podía conducir a su asesinato. Lakasta le contestó que ‘sería un efecto del conflicto’. Después del asesinato, Lakasta volvió a dirigirse a José Javier Echeverría, el portavoz de IU: ‘Ya le habíamos avisado cuatro veces”.
Hoy, IU gobierna con Bildu en Navarra, y tiene como tesorero a un antiguo miembro de ETA que fue condenado a 61 años por asesinato.

Podemos, decíamos, también forma parte de ese gobierno. Su representante en la comisión dice (51:00) que “en una lógica de guerra el derecho pierde, el derecho se va”. Habla de los miembros de ETA encarcelados como “personas que han ejercido determinada violencia o que han cometido un delito”. Después habla de la política penitenciaria como “lógica de venganza”.

La presidenta de la comisión se despide con estas palabras dirigidas a los familiares de los etarras condenados:


La presidenta de la comisión es Tere Sáez, de Podemos. Y decíamos que no sorprende este lenguaje, y que no sorprenden estos pactos ni estos actos. Mencionábamos las palabras de su candidato al Senado, Santiago Alba Rico. Pero hay muchos más. Antón Gómez-Reino Varela, por ejemplo, candidato de Podemos al Congreso por Galicia. Antón Gómez-Reino, “Tone”, firmó un manifiesto en solidaridad con Iñaki de Juana Chaos. El manifiesto afirmaba que a De Juana Chaos lo estaban matando por ser abertzale y de izquierdas. Eso es lo que dice hoy La Razón. Si alguien considera que no es una fuente fiable, que vaya a la página del manifiesto. Allí sigue el texto, allí sigue la firma del candidato de Podemos al Congreso. Y no se puede decir que se trate de un desconocido, de alguien que se ha apuntado al partido recientemente. El firmante del manifiesto en solidaridad con el etarra De Juana Chaos fue una de las tres personas que fundaron el movimiento que después daría lugar a Podemos. Carolina Bescansa era otra de esas personas.

Esto es lo que hace Podemos cuando gobierna en parlamentos regionales o en ayuntamientos. Esto, entre otras muchas miserias, es lo que estará apoyando cualquier persona que vote a Podemos el próximo 20 de diciembre.

El arrepentimento del hombre nuevo

 

Llevaba unos cuantos minutos perdiendo el tiempo. Al parecer Beatriz Talegón había dado otra de esas perlas tan características, marca registrada, y estaba intentando comprobar si era cierto. Esta vez el medio era un canal relacionado con Venezuela. Qué obsesión, por cierto, habiendo tantas “democracias experimentales” o dictaduras amistosas a las que hacer el juego. Bien, el caso es que Talegón había dicho que en España también se producían muertes sospechosas durante las campañas electorales, como la de días atrás en Venezuela. Que no hay que sobreactuar, vaya, que es lo normal. Por una de esas determinaciones difusas a las que llamamos casualidades, acabé viendo un vídeo extraño. “Beatriz Talegón desenmascara la vinculación Etarra de Alberto Garzón.” El conspiracionismo cambia de bando, algo así. El solícito entrevistador da con la pista definitiva: Unidad Popular es Herri Batasuna en castellano. Cómo te quedas, Padre Brown.

Pero en unos segundos la risa da paso al escalofrío. El tesorero de Unidad Popular en Común (nombre completo, por el momento) asesinó a un policía nacional en 1983. Ya hay una elección moral al describir el hecho de esta manera, por cierto. No es ningún mérito. Es una simple elección. Lo normal cuando buceas entre estas historias es encontrar redacciones de otro tipo, menos directas. Por ejemplo, “Pablo Gómez Ces -el tesorero de Unidad Popular- fue acusado de un atentado cometido en 1983 en San Sebastián en el que murió un policía.” La noticia aparece en El Confidencial, pero la firma es de EFE, una vez más. Con esa redacción, parece que el policía murió mientras se cometía el atentado. Pero la muerte del policía es el atentado, lógicamente. Pablo Gómez Ces, junto a otros dos miembros de ETA, asesinó a Eduardo Navarro Cañada, el policía. También intentó asesinar a Clemente Medina Monreal, el compañero de Navarro Cañada. Como decía, son dos redacciones distintas, fruto de dos decisiones distintas. Y la elección es moral. Una describe el hecho, la otra intenta difuminarlo. Más aún, en la noticia de El Confidencial/EFE se omite un dato importante. Gómez Ces no fue acusado de un atentado cometido en 1983. Fue condenado por el asesinato de Navarro Cañada. Detalles.

Bien, pues Pablo Gómez Ces es el tesorero de Unidad Popular en Común. Una búsqueda en Google indica que este hecho no ha llamado demasiado la atención. Los pocos medios que ofrecen el dato tiran de adversativas, explícitas o implícitas. “Un expreso de ETA”, “reinsertado”, “que rompió con la banda“, “lleva mucho tiempo pidiendo un alto el fuego sin condiciones”, y la guinda que no puede faltar: “arrepentido“. Da igual que sea La Vanguardia, 20 minutos o El Confidencial. Es EFE.

Reconozco que tengo un problema con el concepto de arrepentimiento, especialmente cuando se vincula con terroristas. Tengo un problema porque su uso, su aceptación, exige aceptar dogmas que no son compatibles con la racionalidad. El arrepentido se presenta como otra persona. Ha cumplido condena, se dice. Sospecho que muchos, al leer estas palabras, se imaginan el fuego purificador. Las llamas te consumen y apareces como nuevo. Y con la persona vieja, destruida, se destruye también el crimen. Pero no es así. La persona es la misma. Y ésa es la auténtica condena, claro. La que debería cumplirse siempre. Lo otro son sólo años de encierro. La condena auténtica es vivir con lo que se ha hecho, ser consciente. El intento de dejar atrás el hecho cometido mediante la expresión de un sintagma es el equivalente al agujero en la pared de la celda. Incompatible con el auténtico arrepentimento, si es que puede existir tal cosa. Éste sería simplemente el permanente deseo de ser otro. Mejor dicho, de haber sido otro. Por eso es permanente, porque es imposible. Pero lo permanente se resuelve en cuestión de minutos. Se dicen unas palabras, se intenta hablar con la familia de la víctima, todo con la necesaria presencia de un medio que lo recoja, ego te absolvo, y a vivir. En sociedad. Es en esta última parte donde reside el problema, no en vivir. Un asesino no debe morir. Y un asesino arrepentido no debería buscar necesariamente la muerte. La física. La otra es una exigencia. El suicidio social debería ser una exigencia. No decir nunca “estoy arrepentido” puede ser un indicio de arrepentimiento. Decirlo en público es negar lo que se enuncia.

Pero aquí se está hablando de una cuestión moral. Y nos da la risa. Lo moral no tiene sitio en la política, ni en la prensa. En la política y en la prensa, es decir, en nosotros, lo moral es un estorbo. Algo personal, como mucho. Creencias que no hay que hacer públicas. Qué hay de malo en que el asesino de un policía nacional sea tesorero de un partido político. Al fin y al cabo, la persona que registró ese partido político, Gonzalo Boye, fue condenada a 14 años de prisión por colaborar con ETA en un secuestro. Y también edita la revista Mongolia. Seguimos con la risa. De las condenas forzadas hemos pasado a la convivencia y a la normalidad. El tesorero de un partido asesinó a una persona, y nos falta tiempo para comenzar las rebajas. Creo en la reinserción, ya pagó por su crimen. La prensa ayuda. Y así, los votantes se podrán permitir votar a ese partido sin sentirse despreciables. Y ese partido político se podrá permitir hablar en público de cuestiones como la regeneración política, los valores de la izquierda o los crímenes de la derecha. Y otros partidos políticos se podrán permitir compadrear y pactar con ellos. Porque al fin y al cabo, admitir en el partido a un asesino es simplemente una cuestión moral.
Es decir, nada.

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Por cierto, en el asesinato de Navarro Cañada, por el que el tesorero de Unidad Popular fue condenado, participó también un tal Pedro María Briones Goicoechea. El nombre no dice nada. Pero resulta que Pedro María Briones Goicoechea fue miembro de la Ertzaintza, la policía autonómica vasca. El asesino de un policía nacional era, dos años después, policía autonómico.