¿Los herederos de ETA?

Mertxe Aizpurua aseguró en la última reunión de la Junta de Portavoces del Congreso que su grupo no tolerará que sigan refiriéndose a ellos como los “herederos de ETA”. Su grupo es EH Bildu, cuyo coordinador general es Arnaldo Otegi. EH Bildu es una coalición política de partido único, se podría decir. Sortu fue desde su fundación el partido de verdad, el que recogía el testigo de Batasuna, y a ellos se unieron comparsas como Aralar, ya disuelto; Alternatiba, escisión de Ezker Batua-Berdeak, que a su vez fue una escisión de la sección vasca de Izquierda Unida; y Eusko Alkartasuna, marca histórica en el País Vasco que llevaba varios años sumida en la irrelevancia y que hoy, tras algunos años de lucha interna, parece que ha abrazado definitivamente su papel de comparsa.
Sortu es, por tanto, el partido que representa hoy a la izquierda abertzale en el País Vasco. Su secretario general es Arkaitz Rodríguez, quien tomó el relevo de Arnaldo Otegi en 2017.

Ambos, Rodríguez y Otegi, estuvieron en 2017 en Galdácano para honrar la memoria de Kepa del Hoyo, preso de ETA fallecido en la cárcel por un infarto mientras hacía deporte. El pueblo apareció ese 5 de agosto decorado con pancartas y carteles de agradecimiento a Del Hoyo y a todos los ‘gudaris’ que, como él, “lo dieron todo por el pueblo”. Kepa del Hoy dio, concretamente, información para que ETA asesinara en febrero de 1997 al policía Modesto Rico Pasarín. Recoger información de posibles objetivos era parte de sus tareas como miembro del Comando Vizcaya. Compañeros de la banda terrorista usaron la información que proporcionó Del Hoyo para colocar una bomba en el coche del policía. Cuando explotó la bomba su cuerpo salió despedido y chocó contra el muro de un colegio. Unos meses después el comando colocó otra bomba en el coche de otro policía, Daniel Villar. En este caso la bomba no hizo que saliera despedido del coche, sino que el coche comenzase a arder, con Daniel Villar en su interior. Kepa del Hoyo fue condenado como autor de ese asesinato.
Rodríguez y Otegi, representantes de la izquierda abertzale, cumplieron con su trabajo el 5 de agosto de 2017. Su presencia ese día en Galdácano no fue ocultada, ni fue incoherente. Acudieron a un acto en el que la izquierda abertzale quiso reivindicar la vida y obra, es decir, la vida y las muertes, del etarra Del Hoyo. El propio Rodríguez dio un discurso tras las palabras de Peru Del Hoyo, hijo del etarra fallecido. El secretario de Sortu dijo que “Se lo debemos a nuestros hijos, la paz y la libertad, la victoria”. Después una mujer, probablemente madre de algún preso, leyó los nombres de los etarras del pueblo que aún estaban en prisión. Jon Bienzobas Arretxe, Jon Crespo Ortega, Leire Etxeberria Simarro… Así hasta llegar al último: Xabier García Gaztelu, más conocido como Txapote. Quienes se habían reunido en la plaza, los representados de Otegi y Rodríguez, aplaudían mientras se leían los nombres.

Cuando se intentan justificar expresiones como “los herederos de ETA” se suele mirar al pasado. Arnaldo Otegi, por ejemplo, fue miembro de ETA, y fue condenado por el secuestro de Luis Abaitua. Mertxe Aizpurua, la portavoz de EH Bildu que la semana pasada afirmaba que no iban a seguir tolerando esa expresión, no sólo fue redactora de Egin sino que fue condenada a un año de prisión por apología del terrorismo tras publicar en Punto y Hora una entrevista a José Manuel Alemán, que había sido parlamentario de Herri Batasuna y cuyo hermano José Javier había fallecido cuando manipulaba explosivos dentro de un coche. El hermano del entrevistado se había integrado en ETA, y en la revista Punto y Hora, dirigida por Aizpurua, se calificaba a José Javier como “gudari”; a él y a todos los “militantes de ETA caídos en la lucha por la liberación de Euskadi”. El ejemplar de esa semana –23 de septiembre de 1983, el número 320– llevaba en portada el Gudari Eguna, y unas páginas antes de la entrevista aparecía un editorial titulado “Gaurko gudariak”, los gudaris de hoy. En él la directora Mertxe Aizpurua reivindicaba no sólo la memoria de los gudaris, sino la necesidad de que siguieran derramando su sangre, pero especialmente la de sus enemigos, en “la guerra de Euskal Herria contra España”.

Sin duda es interesante el pasado, pero hay que distinguir entre el pasado y los discursos sobre el pasado. Los discursos sobre el pasado que se hacen hoy no son pasado, sino presente. El pasado de Arnaldo Otegi y Mertxe Aizpurua está ligado al terrorismo y a ETA, sí, pero eso no es lo relevante. Lo relevante es que su presente también, mediante sus actos, sus homenajes y sus discursos. Desde los envíos de cartas a presos que organiza Sortu hasta los mensajes de dirigentes de EH Bildu cada vez que un etarra sale de prisión, sin olvidar el mensaje de fondo cuando se pronuncian sobre la historia reciente del País Vasco, y sobre su papel en esa historia. Hace unos meses, en diciembre de 2020, la portavoz de EH Bildu pronunciaba estas palabras en el Congreso.

No tenemos duda de que por cada paso que demos recibiremos más ataques. Lleva décadas siendo así. Pretenden que desistamos, pretenden doblegarnos. Pues sinceramente les digo a estas fuerzas reaccionarias agazapadas en los poderes del Estado, a los jueces, a los militares, a los ultras, a los medios de comunicación del régimen, a ese régimen del 78, que no; que no conocen a la izquierda independentista vasca. Que no vamos a renunciar a nuestro camino hacia la justicia social, la paz y la libertad de nuestro pueblo por mucho que nos ataquen. Que vinimos aquí a frenarles, a sacarles de la ecuación política, y que en ello vamos a seguir, porque para su desgracia cada vez somo más y más decisivas. (…) Desistan, porque ni pudieron, ni podrán.


La palabra clave es “décadas”, y la idea clave es que “vinimos aquí a frenarles, a sacarles de la ecuación política”.

ETA desapareció. Esto no puede ser objeto de discusión. Pretender continuar hoy la denuncia de todo lo que hace la izquierda abertzale desde la premisa de que ETA aún existe, de que la izquierda abertzale está al servicio de ETA, es no haber entendido nada. No era ETA la que dirigía a la izquierda abertzale, sino que fue la izquierda abertzale la que creó a ETA, la que la apoyó y permitió que siguiera existiendo hasta que ya no fue necesaria. El objetivo de la izquierda abertzale era, efectivamente, sacar de la ecuación política a quienes consideraban enemigos de Euskal Herria. Tuvieron mucho éxito en esa tarea. A unos los sacaron en un féretro, otros se marcharon cuando aún podían decidir el medio de transporte y muchos más optaron por el silencio. ETA ya no existe, pero la lucha es la misma: sacar de la ecuación política a los enemigos de Euskal Herria. Hoy no necesitan enviar a un Del Hoyo o un Txapote porque saben que la fase del terror ya fue superada, dio sus frutos, configuró un mapa y un clima político propicios para la izquierda abertzale, y ahora basta con el acoso y las amenazas de baja intensidad para recordar quién manda y quién debe callar. A veces desde la calle, como cuando Sortu pide a sus fieles que “planten cara” en actos de partidos políticos como Ciudadanos, PP o Vox, y a veces desde los parlamentos, como cuando EH Bildu registró una proposición no de ley para que el Parlamento Vasco exigiera a los partidos políticos considerados extranjeros que no pisaran suelo vasco en la campaña para las elecciones generales de 2019.

No es el pasado de Otegi y Aizpurua lo que los retrata, sino el presente; no es lo que hicieron y dijeron, sino lo que aún hacen y dicen. Por eso cuando el secretario general de la UGT invita a Arnaldo Otegi a un congreso del sindicato y celebra su asistencia, o cuando el PSOE pone su firma junto a EH Bildu en unos presupuestos y en un “Manifiesto en favor de la democracia”, no es al pasado lejano donde debemos dirigir la mirada, sino al presente. Son «los herederos de ETA» porque han recibido los frutos de su trabajo, sí; a todos nos ha tocado una parte en esa herencia. Pero no son simplemente «los herederos de ETA».
Son mucho más que eso, son algo peor que eso.

Precisiones sobre ETA, el ambiente político en el País Vasco, el acercamiento, el «conflicto» y los «presos».

 

1. ETA ya no existe. 

No existe como organización terrorista, no dirige una organización política, no controla los movimientos políticos y sociales de la gente que justifica lo que fue y lo que hizo ETA.
Existen homenajes a etarras presos o fallecidos, hay dirigentes políticos que fueron condenados por pertenecer a ETA, hay presos de ETA en las cárceles a quienes mucha gente en el País Vasco trata como héroes, y sobre todo hay un partido político, EH Bildu, que sigue fomentando y organizando un culto civil a ETA y a sus miembros, condenados por crímenes muy graves contra la convivencia en general y contra personas concretas.

2. Los efectos de la labor terrorista de ETA aún existen.

Aún hay un miedo localizado a posicionarse políticamente en el País Vasco, aún hay coacciones sistemáticas contra aquellos a los que la izquierda abertzale considera invasores o no integrados cuando intentan hacer política en el País Vasco, y desde luego hay factores más profundos y complicados de mostrar que han configurado un ambiente social y político en el País Vasco muy beneficioso para los nacionalistas, especialmente para los nacionalistas de izquierdas, y muy perjudicial para los no nacionalistas, especialmente para los no nacionalistas de derechas. ETA no existe, pero sus efectos en la sociedad vasca son reales.

3. Puede haber violencia política en el País Vasco a pesar de que ETA ya no exista.

La hay. Desde insultos hasta acoso en actos públicos, pasando por lanzamiento de objetos a simpatizantes de determinados partidos políticos no reconocidos por la izquierda abertzale. La violencia política organizada en el País Vasco la sigue ejerciendo mayoritariamente, se podría decir que en exclusiva, la izquierda abertzale. Pero la izquierda abertzale, a pesar de que justifique lo que hizo ETA, no lo rechace, idolatre a los presos de la banda terrorista o pida la amnistía para ellos, no es ETA. Porque ETA ya no existe.

4. Hay que decir de lo que es, que es. Y de lo que no es, que no es.

Si ETA ya no existe, entonces atribuir a ETA, en presente, todos los males políticos que aún existen hoy en el País Vasco supone desviar la atención de esos males políticos, y permite que esas denuncias sean vistas como exageraciones, manipulaciones, invenciones, mentiras o engaños. Porque de hecho, esas denuncias concretas, si parten de la idea de que ETA aún existe, son exageraciones, manipulaciones, invenciones, mentiras o engaños. Y no hay que preguntarse si detrás de esas denuncias hay buenas o malas intenciones. Da lo mismo. El efecto del engaño en la descripción de la realidad es nefasto, y además la realidad no se ajusta al engaño. Si hay fenómenos graves que merecen ser denunciados, lo correcto es denunciarlos en sus términos justos y precisos. Sin eliminar pero también sin añadir nada. Por una cuestión de principios y, de manera secundaria, si es que es necesario, por una cuestión de utilidad. Ninguna denuncia que se apoye en mentiras o exageraciones, aunque sean bienintencionadas, va a tener éxito. Al menos las denuncias que no cuentan con un gran aparato mediático y político detrás.

5. El alejamiento no tiene justificación ni sentido si ETA ya no existe.

No tiene justificación porque su objetivo, igual que el de la dispersión, era dificultar la cohesión interna del colectivo de presos de ETA. Hoy existen presos de ETA, pero no existe ETA. Que ETA no exista no significa que los crímenes que han cometido individuos concretos que formaban parte de ETA hayan desaparecido. Por lo tanto, a los presos de ETA habría que tratarlos como a cualquier persona que haya participado en las actividades de una banda terrorista desaparecida. Asesinatos, secuestros, información para el asesinato. Cada uno de los presos de ETA tiene un historial concreto, además de un hecho compartido: todos y cada uno de ellos decidieron participar en una banda que cometió crímenes por motivaciones políticas. Reconocer que el alejamiento ya no tiene sentido no supone un premio, un beneficio o un privilegio para los presos de ETA. Al contrario, supone reconocer que el tratamiento a los presos de ETA no es excepcional ni vengativo; todos ellos merecen el tratamiento que debe recibir alguien que ha decidido participar en los atentados de una banda terrorista. Ni más ni menos.

6. La mayor parte de quienes hoy defienden el acercamiento no defiende solamente eso.

Sare, la principal organización en defensa del acercamiento y del fin de las “políticas penitenciarias de excepción” -la “solución definitiva a la cuestión de los presos”-, ha dejado claro en más de una ocasión que su objetivo es “vaciar las cárceles”. También lo han hecho en más de una ocasión los dirigentes de EH Bildu. Por lo tanto, quien pide junto a Sare y EH Bildu el fin del alejamiento y la dispersión para los presos de ETA no está pidiendo solamente eso. Está pidiendo que se trate a los presos de ETA de manera excepcional, que se les otorgue -ahora sí- un privilegio. El acercamiento es sólo el paso previo al objetivo final, la excarcelación temprana de todos los “presos vascos relacionados con el conflicto”. Después de varios años y de varias explicaciones de Sare y de EH Bildu es difícil pensar que en el País Vasco haya alguien que no sepa cuál es el objetivo de Sare y de EH Bildu respecto a los presos de ETA.

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7. No hubo conflicto, ni hubo dos bandos.

Hubo, durante varias décadas y en un país democrático, una banda terrorista que cometió asesinatos, secuestros y otros crímenes con el objetivo de amedrentar a una parte de la población para que se inhibiera de participar en política. En ese sentido, la banda terrorista tuvo éxito. Y contó con el apoyo de una parte importante de la población vasca y con un movimiento político que adoptó siglas distintas a lo largo de los años. Finalmente, la banda fue reducida a un estado casi absoluto de inoperatividad por el trabajo policial, y se disolvió hace algunos años. Frente a ellos estuvo el Estado, porque era su trabajo, y una parte de la sociedad civil, porque entendía que era su deber. Muchas de esas personas, del Estado y de la sociedad civil, fueron enterradas porque ETA siempre consideró el asesinato una herramienta política legítima. Hubo violencia del Estado contra los miembros de ETA, sí. La mayor parte de esa violencia fue legítima y necesaria. Redadas, arrestos, incautaciones, controles, vigilancia, respuestas a tiroteos, privación de libertad. Es el trato que cualquier Estado debe dispensar a quienes cometen o están dispuestos a cometer crímenes de extrema gravedad.

Una parte menor de esa violencia del Estado fue ilegítima. Torturas, secuestros y asesinatos de personas correcta o incorrectamente identificadas como miembros de ETA. Da igual que esas identificaciones se ajustaran o no a la realidad; en ningún caso está justificado el uso de la violencia ilegítima por parte del Estado.
Esa violencia ilegítima, que supuso sólo una parte de la violencia contra ETA, se produjo desde un grupo terrorista, los GAL, creado y financiado bajo un Gobierno del PSOE. Sus principales responsables, o al menos los responsables que fueron condenados, cumplieron condenas breves. 


Cuando el Estado y la sociedad civil combaten legítimamente a una banda terrorista no hay conflicto, sino aplicación de las leyes y de la virtud cívica. En un país democrático el conflicto político se desarrolla principalmente en los parlamentos, y sus agentes principales no son asesinos ni mercenarios, sino activistas o líderes sociales y políticos.
Lo que hubo en el País Vasco durante muchas décadas fue un empeño sostenido e intenso de una banda terrorista por eliminar a una gran parte de la población de la vida pública, mediante la eliminación directa de una parte significativa y destacada de la población. Y este empeño sangriento tuvo el apoyo de una parte también significativa y destacada de la población vasca. Muchos de quienes apoyaron ese empeño son los que hoy saldrán a pedir “derechos humanos” y el fin de las políticas penitenciarias de excepción para los que cometieron asesinatos políticos, y gritarán durante las manifestaciones que todos esos asesinos salgan de la cárcel, como si además de ETA también hubieran dejado de existir sus crímenes.

Los coros del emperador desnudo

El emperador se pasea en pelotas, dice que a partir de ahora lo hará en todas sus apariciones públicas y que reformará el código de vestimenta para adaptarlo a sus preferencias. El coro de aduladores dice que ya era hora, por fin un gobernante con un proyecto a la altura de la historia.
Y los murmuradores, en las sombras, se preguntan cuál será la auténtica razón detrás del desnudo.

La auténtica razón es que prefiere ir desnudo. Que a sus aduladores les gusta que vaya desnudo. Y más les valdría a los murmuradores ir tirando su ropa a la basura, o bien dejar de murmurar simplezas. Va desnudo. No es una cortina de humo para tapar otras cosas. Va desnudo y se rodea de gente que va desnuda porque es lo que quiere. El emperador ya eligió. Y si por alguna razón hay algo denunciable en el hecho de que vaya desnudo, habrá que denunciar ese hecho, y no la imaginaria cortina que lo cubre.

El emperador se pasea en pelotas mientras el imperio se desmorona, y aún nos empeñamos en criticar el color de la chaqueta que no lleva.
Y a su sastre. Que no falte la crítica a su sastre.


Nos empeñamos en reducir automáticamente la realidad a cuentos conocidos. Lo hacemos porque no sabemos con detalle qué es lo que nos espera en el futuro, cómo se desarrollarán las cosas, y cómo nos afectarán. Pero hay una manera mejor de abordar la realidad: analizar lo que hay, no lo que puede haber detrás de lo que hay.
Lo que hay es que la Ley de Memoria Democrática la va a aplicar un gobierno que cuenta con Pablo Iglesias y Alberto Garzón entre sus miembros. Lo que hay es que quienes están presumiendo de que se acabó exaltar a dictadores llevan toda la vida exaltando a otros dictadores. Y lo que hay es que llegaron al Gobierno hace ya mucho tiempo. No los dictadores, sino los que han aprendido a gobernar con dictadores como referentes.

Lo que hay es que Carmen Calvo es portavoz del Gobierno en cuestiones de memoria, historia, democracia y feminismo. Carmen Calvo. Lo que hay es que para este Gobierno esos cuatro conceptos forman una misma cosa, y juegan con ellos hasta que los despojan de cualquier significado objetivo. De la memoria histórica de Zapatero -ya estaba Calvo- han pasado a la memoria democrática con perspectiva de género. Y la perspectiva es que aquéllos con los que sólo hablan por imperativo legal enlazan directamente con los alzados, y que todos los que tienen algo que decir ante esta ley y ante otras leyes parecidas están fuera de la Constitución, de la memoria, de la historia, de la democracia y de la ley.

Esto no empieza con lo de ayer. Ni con lo de hace unos meses. Esto es el proyecto que el PSOE puso en marcha hace muchos años. Un proyecto que comienza con Zapatero y que con Sánchez alcanza su dimensión real. Un proyecto que va mucho más allá de esconder los muertos del coronavirus, por importantes que sean y por importante que sea contarlos. Es un proyecto que pretende etiquetar a los muertos de la historia, dividirlos en buenos y malos. Es un proyecto que pretende negar cualquier rasgo de decencia a quienes reivindican que si vamos a hablar de gestas y de matanzas convendrá acudir a la historia y no a la propaganda. Que si vamos a hablar de héroes convendrá acudir a la historia y no al santoral de un partido. Y que si vamos a hablar de villanos tal vez sea más conveniente no acudir a la historia sino a Hernani, a Bilbao, a Alsasua o al Congreso de los Diputados.
Si vamos a hablar de villanos, de asesinos, de totalitarismo, convendría antes hacer limpieza con lo que se tiene cerca. Porque ya es difícil aceptar que quienes reivindican, ensalzan, adoran a lejanos dictadores asesinos presuman de que se va a acabar exaltar a dictadores; aceptar además un discurso que presume de hacer justicia a las víctimas mientras se invita a la mesa a quienes hace literalmente tres días estaban aplaudiendo a etarras va más allá de todo lo que se había hecho hasta ahora.

Que no conozcamos todos los detalles de la agenda no quiere decir que tengamos que entregarnos a especulaciones absurdas. Lo que hay, lo que se puede analizar, es lo que hacen. Y lo que hacen va mucho más allá de un torpe plan para que no se hable de los muertos.


Uno de los aspectos conocidos de esta ley es que también afectará a la educación. «La represión franquista se estudiará en las escuelas», decían ayer. Pero ya se estudia la represión franquista en las escuelas. Y la dictadura. Y la Guerra Civil. Y la República. Se estudia como se estudia todo en España. O al menos son temas que están en el temario, y que es obligatorio enseñar. Si la cuestión es que en España se podría enseñar mejor, y si la cuestión es que la inspección educativa es muy laxa en cuanto a qué y cómo se estudia, entonces tengo que decir que estoy de acuerdo. Pero si fuera eso lo que pretende el Gobierno, ¿por qué centrarse sólo en la represión franquista? ¿Por qué celebran esta ley de memoria democrática y no se plantean una ley de reforma del sistema educativo?
Porque el emperador ya decidió que quería ir desnudo.
Y tal vez convendría no insistir en esta posibilidad: al fin y al cabo, Iglesias, Garzón, Calvo y el propio Sánchez serían los responsables de esa reforma educativa. Y creo que por ahora ya tenemos suficiente con lo que hay.


A partir de ahora escribiré en The Last Journo con cierta frecuencia.

Escribí Es la hora de hacer lo correcto la semana pasada y he escrito Carta a Xabier esta semana.

Entre finitos y tortitas de camarón

Hoy, de nuevo, un artículo sobre Rentería. Éste, en Naiz. Su autor es Iñaki Revuelta, cantante, y el título es Errenteria aurrera!, que se puede traducir como ¡Adelante Rentería! En realidad los artículos sobre Rentería no comenzaron después del acoso del domingo. Comenzaron cuando en buena parte de la prensa no abertzale, con El País como principal referente, decidieron construir un relato sobre Rentería (2017, 2018). Su alcalde había pedido perdón a las víctimas “si en algún momento este consistorio a lo largo de su historia, o yo mismo, no hemos estado a la altura de las circunstancias”. Del mismo modo que cualquier muestra de apoyo que vaya seguida de un “pero” no vale nada, cualquier petición de perdón que comience con un condicional no es más que una muestra de que en realidad no se está pidiendo perdón. La circunstancia a la que se refería el alcalde es que Rentería fue durante muchos años un pueblo vedado para una buena parte de sus vecinos. Y lo sigue siendo. Lo que ha cambiado es que ya no los asesinan. Por eso lo que hace el alcalde de Rentería es peor que inútil. Es inmoral. Lo que hace es pedir perdón a quienes ya están muertos, a quienes fueron desactivados y no pueden molestar, mientras normaliza que los matones, sus matones, en cuanto que son sus representados, acosen a quienes deciden dar discursos que no se integran en la idea única del nacionalismo.
El alcalde, un detalle importante, es de EH Bildu. La misma coalición que tiene en Sortu a su principal partido, la misma coalición que presenta a etarras condenados en sus listas, y la misma coalición desde la que se organizan homenajes a etarras cuando salen de la cárcel. Bien, pues a este alcalde lo acompañó una azucarada campaña mediática desde que nombró las palabras “reconciliación” y “convivencia”.

El domingo se vio en qué consistían la reconciliación y la convivencia. Un partido político decidió celebrar allí un acto con, entre otros, Fernando Savater y Maite Pagazaurtundúa. Días antes de la celebración del acto ya había llamamientos a recibirlos “como merecen”. Entre esos llamamientos estaba el de Sortu, el principal partido de la coalición a la que pertenece el alcalde de Rentería. Llamamientos a recibirlos no con aplausos, o con un silencio solemne, que tal vez sería lo suyo, sino con insultos, con exigencias de que se “vuelvan a España”, con miradas de odio, con patadas a los coches y, lo de menos y lo que más se ha resaltado en cierta prensa, con caceroladas y lazos amarillos. La recepción fue justo lo opuesto al recibimiento que se ofrece habitualmente, también en Rentería, a presos de ETA que salen de la cárcel. A éstos se los recibe con aplausos y aurreskus, como recordó Pagazaurtundúa. A aquéllos se les recibió como si fueran asesinos. Había más personas insultando a los asistentes del acto, desde que entraron hasta que se fueron, que asistentes al acto. Este detalle se ha comentado con cierta sorna en la prensa no abertzale, dando la razón a la prensa abertzale, más roma, que señalaba directamente que no eran bienvenidos.


Ésta es la esencia no sólo de Rentería, sino de todos los pueblos vascos -y catalanes- en los que el nacionalismo no es que se haya desviado, sino que sencillamente ha llegado a su última fase, la de religión sustitutoria que genera sus propias inquisiciones y sus propios demonios. La esencia de cierta prensa no abertzale, por alguna razón, es tolerar que en numerosas regiones de España siga imperando la ley de la tribu, la separación entre un ellos y un nosotros, una separación étnica que va más allá de lo retórico.

Pero esta prensa no puede mostrar sin más el esqueleto de esta convivencia orwelliana. Necesita un relato, una ficción sobre la que construir su aceptación cobarde de lo peor de España, de Europa y de la historia reciente. Necesita artículos como los que se publicaron hace dos o tres años sobre el ejemplar alcalde de Rentería, aunque hoy no puedan ser vistos más que como una enorme equivocación, no sólo empírica sino principalmente moral. Gracias a esos artículos, y gracias a las campañas del propio ayuntamiento, se pueden publicar textos como el que hoy aparece en Naiz. “Adelante Errenteria”, dice el autor del texto. “Gora Errenteria”, decía Maite Pagazaurtundúa. El autor del texto apela a quienes el domingo le gritaban a Maite Pagaza que se volviera a España, los anima a que lo sigan diciendo. Maite Pagaza, que pasó su infancia en Rentería, también se dirigía a ellos. Se dirigía a ellos como el padre Barry se dirigía no sólo a los matones de La ley del silencio, sino también a aquéllos que guardaban un silencio cómplice. Pagazaurtundúa se dirigía a ellos y los miraba a la cara no para hacerse perdonar ni para intentar “seducirlos”, sino para que escucharan, por una vez y en su casa, que también es la de ella, en qué consiste el horrible proyecto del que decidieron ser parte.
La prensa no abertzale necesita artículos como el que hoy publica Naiz porque, además de dar la razón a quienes exigían a los asistentes del acto que se fueran y no volvieran nunca, deja pinceladas de la ejemplar lucha del pueblo por la convivencia:

Mucha «culpa» de todo esto que se respira por allí la tiene su alcalde Julen Mendoza, al cual también tuve el honor de conocer en uno de esos enriquecedores encuentros culturales. Entre finitos y tortitas de camarón, entonábamos “Txoria Txori” con un toque flamenco, en una bella armonía entre personas que únicamente quieren aportar y no destruir. Envidiable sin duda ese escenario logrado, ansiado por muchos pero no siempre conseguido.

Rentería, como tantos otros pueblos vascos -y catalanes- es el horror oculto tras una gran ficción. Es una aldea potemkin en la que todo es bella armonía, siempre y cuando los que hasta hace poco temían ser asesinados por no aceptar el modelo tribal de convivencia se queden en casa cuando alguien como Maite Pagazaurtundúa, vecina del pueblo y a cuyo hermano decidió asesinar ETA, pretende dar un discurso en la plaza. Puedes organizar jornadas culturales, comer tortitas de camarón, recibir con aplausos a los asesinos de ETA e incluso cantar con un toque flamenco; pero que no se te ocurra dar un discurso en la plaza para defender a quienes siempre fueron silenciados en pueblos como Rentería, porque dirán que vas a provocar. Lo dirán quienes aplauden a los etarras, el alcalde, los dirigentes del Partido Nacionalista Vasco, la prensa abertzale, una parte de la prensa no abertzale, los dirigentes de partidos como Podemos e incluso, de manera más o menos explícita en función de las circunstancias, dirigentes del partido que durante un tiempo fue el partido de Maite Pagazaurtundúa.

La España negra es y ha sido siempre, desde que vivimos en un Estado de derecho, la España de Rentería, Alsasua, Vic y Amer. La España de los que limpian con lejía después de que pasen quienes son considerados enemigos del pueblo, la España de los que repiten el mensaje único desde la megafonía municipal, la España de los que cierran los pueblos a los que “vienen de lejos” mientras los abren a quienes decidieron asesinar a los enemigos del pueblo. Ésa es la España negra realmente existente. Y seguirá siéndolo mientras no entendamos que el primer paso para conseguir la España que quieres debe ser la denuncia firme y constante de esta España indeseable, y que en Rentería, Alsasua, Vic y Amer hay personas que quieren una España en la que se pueda vivir con normalidad, y que esas personas merecen algo más que una condena genérica, rápida y estéril de «las violencias vengan de donde vengan». Porque las violencias vienen casi siempre del mismo sitio, y se dirigen casi siempre hacia los mismos.

——————————————————————————————————————–El Ayuntamiento de Rentería elaboró el año pasado una campaña para mostrar la convivencia y la diversidad que caracterizan al pueblo. El principal documento de la campaña era una canción. El nombre de la canción es «Egin zaidazu bisita», algo así como «Visítame». Al comienzo del vídeo, varios felpudos ante una puerta, con palabras como «Home», «Ongi etorri» o «Bienvenidos», en varios idiomas. Éste es el vídeo. A continuación, un vídeo en el que cualquiera puede ver cómo fue el trato a los que quisieron visitar Rentería el domingo. Y por último, el discurso de Maite Pagazaurtundúa en Rentería.

Vox y el escándalo

Todas las ideas tienen defensores que producen vergüenza, y todos los partidos tienen responsables que dan mala imagen. Es posible también que las ideas más extravagantes vayan necesariamente acompañadas de discursos extravagantes. Es decir, es posible que el discurso y la idea que se defiende compartan características.

Esto lo estamos viendo con el partido Vox. Desde aquel mitin en Vistalegre no ha dejado de ser objeto de crítica, en el fondo y en la forma. Es lo normal. Primero, porque todos los partidos deben ser objeto de crítica. Y segundo, porque hay elementos en las ideas y en el discurso de ese partido que tienen difícil defensa. Al fin y al cabo, es un partido que defiende cierto esencialismo nacional, y que defiende medidas de muy difícil aplicación. Han defendido incluso la expulsión de “extranjeros” por defender determinadas ideas políticas, por lo que no es extraño que sean objeto de crítica y que su entrada en el Parlamento andaluz haya producido escándalo.

Lo que sigue extrañando, aunque cada vez menos, es que el escándalo y las alertas generalizadas hayan despertado con un partido como Vox. Entiendo que la democracia ha de estar siempre vigilante, pero me resulta más difícil entender que esta vigilancia requiera exagerar lo que defiende un partido, sobre todo cuando lo que defiende ese partido es suficientemente criticable en sí mismo. De las críticas de Vox a la ley de violencia de género se ha pasado a decir que justifican las agresiones contra la mujer. De sus excesos retóricos como “dictadura de género” o “ley totalitaria” se ha pasado a un exceso aún mayor, el que afirma que ese partido es cómplice de los asesinos.

Decía que es extraño que el escándalo y la alerta hayan despertado con Vox porque aún recuerdo la reacción general cuando se conocieron algunos de los nombres que entraron en el Congreso en la última legislatura. Marian Beitialarrangoitia, por ejemplo. Que no sólo entró con EH Bildu, sino que pidió un aplauso para los asesinos de la T-4 cuando era alcaldesa de Hernani, en 2008.

También entró Antón Gómez-Reino, que en 2007 firmó un manifiesto en solidaridad con el etarra De Juana Chaos. Un manifiesto que se refería a De Juana Chaos como “preso político”, y que evitaba mencionar los 25 asesinatos por los que fue condenado. El propio Gómez-Reino se negó a condenar la historia de ETA diez años después cuando fue preguntado por ello, en una entrevista-perfil en El Mundo. “Me alegro profundamente de que ese escenario de violencia se haya acabado”. Gómez-Reino entró por En Marea/Podemos.

Dejamos el Congreso, vamos a la Diputación de Guipúzcoa. Desde 2011 hasta 2015 su presidente, el Diputado General, fue Martin Garitano. Garitano fue redactor jefe de Egin desde 1984 hasta 1998, y en el año 2012, cuando era Diputado General, defendió la amnistía para todos los miembros de ETA en una entrevista en RNE. La sociedad vasca no estará normalizada hasta que “las cárceles se vacíen”, afirmó.
Hace unos días volvió a pedir lo mismo, la excarcelación de todos los presos de ETA. Lo pidió en el diario Naiz, y lo pidió días antes de una multitudinaria manifestación, junto a “decenas de miles de personas”.

Dejamos Guipúzcoa, vamos a Bilbao. Unas 70.000 personas, concretamente. El sábado pasado. En una manifestación convocada por Sare, cuyo portavoz insiste también en la necesidad de vaciar las cárceles para instaurar la convivencia y terminar con el conflicto.
Unas 70.000 personas, y, entre esas personas, Podemos, UGT y CCOO.
Un partido que representa a cinco millones de personas y dos sindicatos que representan a casi dos millones de personas, en una manifestación que defiende que los presos de ETA son víctimas de un conflicto, y que ese conflicto sólo terminará cuando los presos de ETA salgan de la cárcel.

Es muy fácil escandalizarse con Vox. También es muy fácil, porque así es como funcionan nuestras alertas, confraternizar con una persona como Otegi, firmar un manifiesto en solidaridad con el asesino de 25 personas, pedir aplausos para los asesinos de la T-4 o participar en una manifestación como la del sábado.
Es algo más difícil entender cómo funciona la brújula moral de quienes muestran su enérgica indignación por la entrada de Vox  en las instituciones pero asisten con indiferencia a los abrazos, los manifiestos y las manifestaciones que ayudan a acercar aún más el relato de ETA.

Dos caras nuevas en el Congreso

 

En El Mundo publican hoy un artículo sobre las caras nuevas en el Congreso. «Pescador de truchas, dependienta de McDonald’s, piloto de helicóptero, una árbitro… Así son los nuevos diputados.»
A lo largo del artículo encuentran un hueco para hablar de Toni Cantó, de Alberto Rodríguez, «posiblemente el primer diputado con rastas de la democracia», y de Rita Bosaho, la «primera diputada negra en la historia del Congreso». También aparecen Rosana Pastor, «fichaje de Compromís», y un guardia civil de Podemos.

Con tanta novedad es lógico que algunos no pasen el corte. Imagino que para el artículo se habrán fijado en los más relevantes, o al menos en los más llamativos. Por eso extraña un poco que se hayan olvidado de dos diputados nuevos con una historia destacable a las espaldas.

El primero de ellos es Antón Gómez-Reino Varela, conocido como ´Tone´. Este diputado es relevante, entre otras cosas, por haber sido uno de los tres gallegos que firmaron el manifiesto Mover Ficha, el germen de Podemos. Seguramente habría aparecido en alguna de esas listas sobre las caras nuevas del Congreso de no ser por otro manifiesto al que también prestó su nombre. El diputado de En Marea puso su firma en un manifiesto de solidaridad con el etarra De Juana Chaos. Según el texto, a De Juana Chaos lo estaban matando por ser abertzale y de izquierdas. Así que una de las caras nuevas del Congreso se solidarizó con Iñaki De Juana Chaos y no es noticia. No es un dato relevante. Sí lo son, en cambio, las rastas del tal Alberto Rodríguez.

Antón Gómez-Reino Varela seguirá siendo un desconocido, gracias a la encomiable labor de la prensa. Aparecerá de vez en cuando en las imágenes del Congreso, y será simplemente un chico joven de Podemos/En Marea. Sin pasado, bien tapadito.
La otra cara nueva que no aparece en el artículo de El Mundo no es desconocida. Se trata de una diputada de EH Bildu, Marian Beitialarrangoitia. Aunque tal vez me haya excedido al decir que no es una desconocida. Marian Beitialarrangoitia fue alcaldesa de Hernani entre 2007 y 2011. Hasta aquí no hay gran cosa. Lo que hace que Marian Beitialarrangoitia no sea una desconocida es un discurso que pronunció en 2008, en el acto de presentación de Acción Nacionalista Vasca. La alcaldesa de Hernani abrió su intervención con una muestra de afecto hacia Igor Portu y Mattin Sarasola, dos de los tres etarras condenados por los atentados de la T-4*. «Os queremos», dijo la nueva diputada del Congreso después de pedir un chaparrón de aplausos. El público respondió con esos aplausos y con gritos a favor de ETA y de los propios etarras. Esa señora ocupa un sillón en el Congreso, pero en el artículo de El Mundo no la mencionan. Es más importante hablar de cómo la pesca de la trucha ha construido la personalidad de un diputado socialista.

De todas maneras, en La Sexta ya se han apresurado a lavar la imagen de la exalcaldesa de Hernani, con una de esas muestras de arrepentimiento marca de la casa. La nueva cara del Congreso pasará de jalear a los terroristas a ser una política comprometida con la denuncia de la tortura, venga de donde venga.

mariansexta

 

* Precisamente a las víctimas de ese atentado, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, se refería en un artículo publicado en Gara un candidato de Podemos al Senado. Finalmente, Santiago Alba Rico no consiguió convertirse en otra cara nueva sin pasado. El artículo comenzaba así.

artículo SAR

Cuando gobierna Podemos

Nótese que no es una advertencia sobre lo que podría pasar. Tampoco es lo que pasará. No es cuando gobierne Podemos. El título es Cuando gobierna Podemos porque trata de eso. Lo que ocurre cuando gobierna.

Cuatro partidos gobiernan Navarra. Es aconsejable que tome nota quien no los conozca. En primer lugar, EH Bildu. No requiere presentación. En segundo lugar Geroa Bai, la marca del PNV en Navarra. En tercer lugar Izquierda-Ezkerra, la marca de Izquierda Unida en Navarra. Por último, Podemos, que no tiene consejeros pero preside el Parlamento y firmó el acuerdo de Gobierno. Es decir, Podemos e IU pactan con la derecha nacionalista vasca y la izquierda «abertzale» para formar el Gobierno de Navarra. Esto en sí mismo ya es importante. Pactar es asumir hasta cierto punto las tesis de aquéllos con quienes pactas. Y es verdad que no se puede decir que sorprenda. La marca de IU para las elecciones generales del 20 de diciembre es Unidad Popular. El nombre lo registró Gonzalo Boye, condenado a 14 años por colaborar con ETA en un secuestro. El tesorero de UP-IU es Pablo Gómez Ces. Pablo Gómez Ces fue condenado a 61 años de prisión por el asesinato del policía nacional Eduardo Navarro Cañada.

En cuanto a Podemos, su candidato al Senado es Santiago Alba Rico. El que fuera guionista de La Bola de Cristal ‘beneficiado por el nepotismo materno’, y cuyo objetivo era ‘contar Marx a los niños’, en sus propias palabras. Más adelante se puso a escribir cosas serias. Algunas, sobre ETA. Por ejemplo:

debemos decir igualmente, por imperativo moral y democrático, «todos somos Iñaki de Juana» y combatir este poco de dictadura que amenaza la paz y las libertades de los vascos y de los españoles.

Hace unas horas ha muerto asesinado Isaías Carrasco, un exconcejal del PSOE, en el portal de su casa en Mondragón (Guipúzcoa). (…) ¿A favor de quién ha votado ETA? (…) Sabemos, en cualquier caso, contra quién ha votado. Ha votado contra un hombre que no iba a votar al PP.

Así que el tesorero de la candidatura de UP-IU a las Generales, Pablo Gómez Ces, perteneció a ETA y asesinó a un policía nacional. Gonzalo Boye, condenado por colaborar con ETA en un secuestro, registró el nombre del partido. Y el candidato al Senado de Podemos, Santiago Alba Rico, analizaba los atentados de ETA en función de la nacionalidad o del partido político en el que militase la víctima. Es bueno recordar esto, a cinco días de las elecciones. No se trata de difamaciones, no se trata de que Pablo Iglesias defienda a Otegi, o de que busque explicaciones políticas a los atentados de ETA. No son vinculaciones enrevesadas, que diría García Ferreras. Se trata de hechos concretos. Hechos que los votantes racionales deberían tener en cuenta.

Pero estábamos hablando de Navarra. En Navarra gobiernan Geroa Bai, Bildu y los dos partidos mencionados en el párrafo anterior, Podemos e IU. Y en Navarra, lógicamente, hacen cosas. Por ejemplo, invitar a familiares de presos de ETA a hablar en la Comisión de Relaciones Ciudadanas e Institucionales sobre las incomodidades que tienen que soportar cuando van a visitar a sus familiares a las distintas cárceles en las que se encuentran. Uno de esos familiares es Maite Laborda. Antes de dar paso a los familiares, Bakartxo Ruiz, la representante de Bildu, echaba en cara a los concejales de algunos partidos la decisión de no participar en el acto. Entre esos concejales estaban los compañeros de partido de Tomás Caballero, que fue asesinado por Mikel Ayensa; precisamente el hijo de Maite Laborda.

Dice Maite Laborda en su intervención que la política de dispersión es un sinsentido, y que no les gusta ponerse nerviosos antes de un viaje a la cárcel. Les preocupa el tiempo, la posibilidad de sufrir un accidente. No les gusta correr riesgos, y tampoco la fatiga de un viaje relámpago. Éste es el relato del asesinato de Tomás Caballero, por el que fue condenado Mikel Ayensa:

Según testigos presenciales, Caballero y su acompañante subieron al coche del fallecido, un Ford Mondeo, de color azul, matrícula NA-6004-AN, que tenía aparcado en la calle. El concejal empezó a maniobrar el coche para salir y en ese instante notó un movimiento extraño y alertó a su acompañante gritándole: «¡Sal del coche!». Los terroristas, dos jóvenes que después huyeron a la carrera, no le dieron tiempo a más. Le dispararon a través de la ventanilla en tres ocasiones. Dos balas del calibre 9 milímetros parabellum le traspasaron la cabeza.

A la madre del asesino de Tomás Caballero le preocupan los riesgos a los que se expone cuando acude a visitar a su hijo. El tiempo, los accidentes. A los concejales de UPN, PSN y PP también les preocupaban los riesgos de viajar en coche. Pero en su caso esos riesgos no eran el tiempo y los accidentes, sino la posibilidad de que algún miembro de ETA, como el hijo de Maite Laborda, los asesinaran. No dedica ni una palabra a esos concejales, a los compañeros de la persona a quien asesinó su hijo. Ninguno de los familiares, ninguno de los representantes de los partidos políticos en la comisión, dedica unas palabras a recordarlo. Hay que esperar hasta la intervención del representante de UPN, que finalmente sí acude, para escuchar la palabra «asesinato», para que se recuerden los crímenes por los que los familiares de los miembros de Etxerat invitados a hablar cumplen condenas en las cárceles. Ésta es la primera parte de su intervención, se puede ver completa aquí a partir del 1:01:00.


Antes del atentado cometido por el hijo de Maite Laborda, HB había interpuesto una querella contra Tomás Caballero porque éste les había acusado de complicidad con los asesinos de ETA. El portavoz de IU en el Ayuntamiento de Navarra preguntó al portavoz de HB, Koldo Lakasta, si eran conscientes de que esa querella ponía a Caballero en el punto de mira de ETA, y de que podía conducir a su asesinato. Lakasta le contestó que ‘sería un efecto del conflicto’. Después del asesinato, Lakasta volvió a dirigirse a José Javier Echeverría, el portavoz de IU: ‘Ya le habíamos avisado cuatro veces».
Hoy, IU gobierna con Bildu en Navarra, y tiene como tesorero a un antiguo miembro de ETA que fue condenado a 61 años por asesinato.

Podemos, decíamos, también forma parte de ese gobierno. Su representante en la comisión dice (51:00) que «en una lógica de guerra el derecho pierde, el derecho se va». Habla de los miembros de ETA encarcelados como «personas que han ejercido determinada violencia o que han cometido un delito». Después habla de la política penitenciaria como «lógica de venganza».

La presidenta de la comisión se despide con estas palabras dirigidas a los familiares de los etarras condenados:


La presidenta de la comisión es Tere Sáez, de Podemos. Y decíamos que no sorprende este lenguaje, y que no sorprenden estos pactos ni estos actos. Mencionábamos las palabras de su candidato al Senado, Santiago Alba Rico. Pero hay muchos más. Antón Gómez-Reino Varela, por ejemplo, candidato de Podemos al Congreso por Galicia. Antón Gómez-Reino, «Tone», firmó un manifiesto en solidaridad con Iñaki de Juana Chaos. El manifiesto afirmaba que a De Juana Chaos lo estaban matando por ser abertzale y de izquierdas. Eso es lo que dice hoy La Razón. Si alguien considera que no es una fuente fiable, que vaya a la página del manifiesto. Allí sigue el texto, allí sigue la firma del candidato de Podemos al Congreso. Y no se puede decir que se trate de un desconocido, de alguien que se ha apuntado al partido recientemente. El firmante del manifiesto en solidaridad con el etarra De Juana Chaos fue una de las tres personas que fundaron el movimiento que después daría lugar a Podemos. Carolina Bescansa era otra de esas personas.

Esto es lo que hace Podemos cuando gobierna en parlamentos regionales o en ayuntamientos. Esto, entre otras muchas miserias, es lo que estará apoyando cualquier persona que vote a Podemos el próximo 20 de diciembre.

Bildu: lo frívolo y lo importante

El grupo de Bildu en el Ayuntamiento de Barakaldo emite una nota de prensa para explicar por qué no va a participar en el acto de encendido de las luces navideñas. El mundo en vilo.
En la nota explican que se trata de un acto frívolo, y que hay muchas cuestiones que iluminar en Barakaldo. Nótese el juego: encendido, iluminar. Además escriben «navidad», minúscula. No se les pasa una.


Según Bildu, el acto de encendido de las luces navideñas supone desatender cuestiones como los desahucios y la desigualdad. Quién sabe si durante los minutos que se emplean en el encendido, justo en esos minutos, alguien podría haber dado con la solución.
Así que imaginamos que Bildu dedicará las veinticuatro horas del día a resolver estos problemas, en todos los ayuntamientos.
Seguramente por eso, no por otras razones, prohibió en Pamplona una exposición sobre la lucha policial contra el terrorismo. Una frivolidad más.

pamplona

Hay, no obstante, actos en los que Bildu siempre ha participado. Homenajes. Actos que no son frívolos, actos importantes en los que la luz no es un gasto. Al fin y al cabo, las fiestas de Hernani o Leiza no son sólo fiestas, y las fotos de presos no son adornos. Pero todo eso ya lo sabíamos.

 

No olviden los pactos. Sonrían.