La posibilidad

Ya dijeron algunos que Navarra iba a ser la comunidad a la que habría que prestar atención tras las elecciones del pasado domingo. El titular del ABC fue el más claro: “Vuelco electoral en Navarra, que hace una apuesta clara por el Constitucionalismo”. El más claro y, como hoy recoge el mismo ABC, también el más ingenuo. En la pieza del lunes hablaban de los 30 escaños que conseguían las fuerzas constitucionalistas. 19 de Navarra Suma (que podrían convertirse en 20 o incluso 21 tras el recuento) y 11 del PSN de María Chivite. Hoy en cambio se habla por un lado del bloque constitucionalista y por el otro de Geroa Bai (9), Podemos (2), EH Bildu (8) e Izquierda Unida (1). El bloque constitucionalista, hoy, está formado por la coalición Navarra Suma, que agrupa a UPN, PP y Ciudadanos. Y el PSN de Chivite, de momento, está en medio de los dos bloques.

De momento, porque al final el Partido Socialista, no sólo el de Navarra, tendrá que decidir. Durante la campaña Chivite ya dijo que no haría presidente al candidato de Navarra Suma. Chivite ha dicho hoy que quieren “formar gobiernos progresistas”. Es exactamente lo mismo que dijo ayer Lander Martínez, de Elkarrekin Podemos, para explicar que intentarían formar gobiernos con EH Bildu: gobiernos progresistas.
De momento Chivite no confirma que quiere gobernar específicamente con Geroa Bai y Podemos y con los votos de EH Bildu. Y por lo tanto no descarta esa posibilidad. Que el Partido Socialista de Navarra gobierne la comunidad gracias a los votos de EH Bildu es, hoy, una posibilidad. Y habrá sido una posibilidad pase lo que pase.

Chivite dice, para defender esa posibilidad, que quieren formar gobiernos progresistas. Lo que ha pasado en el PSOE para que llamen gobiernos progresistas a los gobiernos con los nacionalistas de todo pelaje es algo que va más allá del PSOE. No ha pasado sólo en el partido. Si un partido dice una estupidez, una mentira, si hace el ridículo, la prensa y los otros partidos recogen la estupidez, denuncian la mentira o se burlan del ridículo. Pero en España, hoy, se puede decir que un gobierno con el PNV, en el País Vasco o en Navarra con su otra marca, es un gobierno progresista.
Más, mucho más aún; se puede decir que un gobierno con EH Bildu es un gobierno progresista. Lo dice Podemos, lo dice el PSOE y lo dice todo del estado actual de la prensa. Entre unos y otros han conseguido que el nacionalismo sea identificado con el progresismo.

Pero lo terrible del pacto que Chivite está buscando en Navarra no es que llevaría a un gobierno del PSOE con los nacionalistas. Esto es algo que es ya una seña de identidad del PSOE, que prefiere hablar de pactos y de líneas rojas en función del emotivista eje izquierda/derecha y no en función del eje nacionalismo/racionalismo, lo que le lleva, por ejemplo, a estar detrás de la degradación política y moral de Baleares. El PSOE hoy es un partido que se encuentra más cómodo con los nacionalistas que con los partidos que siguen defendiendo los ideales de misma libertad y misma igualdad para todos. Así que eso no puede ser lo peor, porque con eso ya se cuenta.  Lo terrible es que el pacto de Chivite exigiría la colaboración de un partido como EH Bildu.

EH Bildu es el partido que, tras ganar las elecciones en Hernani, decide dar las gracias a los 19 “presos políticos” de la localidad, a los 19 etarras a cuyas fotos se dirigía con agradecimiento el nuevo alcalde en su discurso.

EH Bildu es el partido que prometía en San Sebastián pisos de alquiler social para los “presos políticos” que salgan de la cárcel. Y EH Bildu es Sortu, el partido que sigue identificándose junto a ETA en las “luchas de la izquierda abertzale”, el partido que aplaude a Txapote y al resto de etarras del pueblo un 5 de agosto de 2017 en una plaza de Galdácano, el partido de los que hacen homenajes a etarras.

Galdácano, 5 de agosto de 2017. Aplausos para los etarras del pueblo en el homenaje a Kepa del Hoyo.

El otro día estuve repasando Politics and the English Language, el librito de Orwell que alerta sobre los efectos que los atajos y automatismos que usamos en nuestro lenguaje tienen en el discurso político e incluso en el propio pensamiento . Y mientras iba anotando todo esto me daba cuenta de que no hay manera de transmitir qué es EH Bildu a quienes no saben ya qué es Bildu. Cuando decimos “homenajes a etarras” no decimos nada. Es ya una expresión devaluada. No porque no denote nada, como le pasa a “fascista”, sino porque intenta recoger en tres palabras todo lo que hay detrás de los dirigentes y de los votantes de ese partido, que son los que hasta hace cuatro días no se limitaban sólo a aplaudir y homenajear a los etarras. Y lo que hay es mucho. Es imposible transmitir todo lo que es EH Bildu con una expresión como “homenajes a etarras”. Ni siquiera sirve de nada que ampliemos la descripción. Podemos dar nombres, lugares, fechas. Podemos hablar de Andoain, de Galdácano o de Rentería, de Igerategi y Otaño, de Javi de Usansolo o de Kepa Etxebarria, podemos incluso añadir las imágenes. Pero es una batalla perdida.
Cuando el Partido Socialista de Navarra plantea la posibilidad de gobernar con los votos de EH Bildu no sirve de nada apelar a la memoria ni a la razón. Ni siquiera a las tripas. Cuando esa posibilidad existe sin que el PSOE salga alarmado a negarla, no hay nada que hacer.

Y no hay nada que hacer. No en esto. No sé qué pasará finalmente en Navarra. No sé si Chivite gobernará junto a los nacionalistas y con los votos de Bildu. Pero lo que sí sabemos es que para gobernar necesitará los votos de Bildu. Y que si llegase a hacerlo, sus votantes, los del PSN y los del PSOE, retorcerían la razón y la memoria para no tener que enfrentarse al hecho de que habrían aceptado los votos de un partido como EH Bildu. Los de los homenajes, los de Pernando Barrena, Otegi, Arkaitz Rodríguez, los de las ayudas para los presos políticos.
Es decir, los progresistas vascos.

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