Bueno para España


Vamos a ser analíticos, que siempre es lo más apropiado.

Lo primero, los hechos.

El PSOE de Sánchez -es decir, el PSOE y también el PSC, el PSN, el PSE, el PSIB de Sánchez- ha alcanzado acuerdos de gobierno con ERC y JxCat, que son dos de los partidos que promovieron hace menos de dos años un golpe de Estado en Cataluña. Ha alcanzado acuerdos de Gobierno también con la CUP, que además de participar en el golpe de Estado es lo más parecido a una Batasuna fuera del País Vasco, con la diferencia -no pequeña- de que no dependen de una banda terrorista para hacer política. Dos de sus dirigentes estuvieron, antes del golpe de Estado, en el homenaje al etarra fallecido Kepa del Hoyo, en el que se aplaudió a etarras como Txapote. Tienen incluso una organización juvenil equivalente a Ernai, Arran. Esta organización es orgánicamente independiente de la CUP. Es decir, operan sin correa. Y entre sus operaciones destaca el señalamiento público del juez Llarena o el vandalismo contra las sedes de partidos políticos considerados enemigos del pueblo catalán.

Sigamos siendo analíticos. El PSOE de Sánchez está a las puertas de alcanzar un acuerdo de Gobierno en Navarra con Izquierda Unida, Podemos y Geroa Bai. Con los nacionalistas y con la extrema izquierda. Un acuerdo de Gobierno que además necesitará los votos, y por tanto la participación, de Bildu. Y como necesitará sus votos, los dirigentes del PSOE ya han empezado a fabricar el mensaje de que Bildu es un partido tan legítimo como los demás, con la excepción de Vox, Ciudadanos y el PP, que son fascistas.

Podríamos seguir siendo analíticos. Podríamos recordar lo que han significado los pactos del PSOE con los nacionalismos en Cataluña, País Vasco o Baleares, más allá del peaje moral de pactar con partidos que entienden que el golpe de Estado o el terrorismo son herramientas legítimas en política. Podríamos recordar la política lingüística en Baleares, el Programa 2000 en Cataluña o los cuatro años de nada de López en el País Vasco. Podríamos recordar, en fin, que el PSOE no ve los pactos con nacionalistas como un mal menor, sino como la alianza natural del PSOE.
También podríamos engañarnos, pero decíamos que íbamos a ser analíticos.

Por último, vamos a recordar la utilidad de los votos de Valls y de Collboni en Barcelona: gobierna Ada Colau. Y el mismo día en que supo que iba a gobernar anunció que volvería -es importante este verbo, “volvería”, si somos analíticos- a colocar un lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento y volvió a decir que los acusados por el golpe de Estado en Cataluña eran presos políticos. Pero dijo, eso sí, que no era independentista. Ni antindependentista.

Bien, ésos son los hechos. Algunos, porque no es cuestión de recordarlos todos. Pero sí son los hechos más importantes para lo que vamos a decir ahora.

El futuro de España depende los votos de un partido como Ciudadanos. Es decir, Ciudadanos podría impedir que el PSOE de Sánchez volviera -es importante este verbo, si seguimos siendo analíticos- a pactar con partidos como ERC, JxCat o Bildu. Y es verdad. Podría hacerlo. Y para hacerlo tendría que sentarse a hablar con Sánchez. El mismo Sánchez que insiste en que no hay nada problemático en pactar con partidos como ERC, JxCat o Bildu.
Pero en fin, pasemos a la especulación. Imaginemos que Ciudadanos se sienta a hablar con Sánchez. Habría al menos dos posibilidades.

1 – Ciudadanos se deja llevar por algunas de las llamadas a la responsabilidad y permite que Sánchez sea elegido presidente del Gobierno. España está a salvo. Salvo por el pequeño detalle de que quienes más recientemente pusieron en serio peligro el futuro de España, quienes dieron un golpe de Estado hace menos de dos años, siguen gobernando en no pocas localidades junto al PSOE. Siguen gobernando Cataluña. Y seguimos. Algunos de los responsables individuales de ese golpe de Estado esperan la sentencia después del juicio por el golpe de Estado. Probablemente habrá condenas. El PSC que gobierna en no pocos municipios con los partidos del golpe de Estado ya ha dicho que intentarán que Sánchez indulte a los presos políticos -importantes las palabras, siempre- condenados. Y la cuestión, analíticamente, no es que se lleguen a producir esos indultos, sino que se haya permitido gobernar a quienes piden con total normalidad que se concedan esos indultos.

Seguimos. Probablemente el PSOE gobierna Navarra junto a Geroa Bai, Podemos y la izquierda restante. Y con Bildu. Dentro del gobierno o desde fuera, pero con Bildu. Porque sin Bildu no hay gobierno posible, salvo que haya un gobierno con Navarra Suma, que para el PSOE son los inequívocamente fascistas.

Bien, exactamente esto es lo que algunas voces llaman sentido de responsabilidad. Sánchez gobierna España y el PSOE mantiene sus pactos con quienes no aceptan las leyes comunes a las que todos los españoles debemos someternos.
Pero hay otras opciones.

2 – Ciudadanos se sienta a hablar con Sánchez. Y le dice lo que debería haberle dicho hace varias semanas. Precisamente por el bien de España, porque es su principal objetivo en política y porque es lo que exige la razón, pone las siguientes condiciones: ningún acuerdo de Gobierno con ERC, JxCat y Bildu. Ninguno, en ningún sitio, sin trampas. Ningún acuerdo de gobierno que dependa de sus votos. No hace falta ni siquiera exigir acuerdos de Gobierno con el PP o con el propio Ciudadanos donde sea posible; bastaría el sentido común. Y podrían seguir con las condiciones: pacto concreto, no comisiones vacías, sobre Educación y política territorial. Con análisis en la mesa sobre lo que está mal y con medidas para corregirlo: adoctrinamiento, disparidad en criterios de evaluación, diseño de la prueba de selectividad, costes de emplear como lengua vehicular lenguas que los alumnos no dominan, revisión de la función de la inspección educativa, revisión de los niveles de comprensión lectora, excelencia.

Creo que cualquiera de las dos condiciones (no a los pactos con ERC/JxCAT/Bildu y reforma profunda de Educación) sería rechazada sin miramientos. Porque no se entiende al PSOE sin los pactos con los nacionalistas, que es lo que vincula las dos posibles condiciones. No se entiende al PSOE, a este PSOE y al anterior, sin su empeño constante en expandir los relatos y las herramientas nacionalistas. Si el PSOE aceptase esas dos condiciones, o una de ellas -cualquiera; la otra llegaría como consecuencia necesaria- el PSOE dejaría de ser el PSOE, y probablemente se convertiría en un partido de izquierdas no nacionalista. Y efectivamente, eso sería una excelente noticia para el futuro de España. Pero no para el PSOE, para este PSOE. Porque la mayor parte de quienes forman parte de este PSOE no podrían respirar en un partido de izquierdas con un discurso firme frente al nacionalismo. Hay notables excepciones, claro. Siempre las hay, en casi todos los sitios. Pero en el caso del PSOE las excepciones están normalmente fuera del PSOE.

Así que en esta segunda opción el PSOE seguiría viéndose abocado, empujado, forzado a pactar con ERC, JxCAT y Bildu, porque las condiciones de Ciudadanos serían irrealizables, alimento para la crispación, no aceptamos cordones sanitarios, etc. Es decir, volveríamos a aquello que había que evitar.

Y la pregunta: ¿cuál de las dos opciones sería buena para España? ¿La primera, un pacto que se desentiende de los pactos del PSOE con quienes entienden la política como la relatividad de las leyes y el triunfo de la voluntad popular? ¿La segunda, un pacto con el PSOE que el PSOE jamás aceptaría, porque supondría una violenta transformación del PSOE?
¿De qué estamos hablando cuando hablamos de lo bueno para España, de aceptar lo peor que hay en la política española o de algo que no podría existir?

Hay una tercera opción, es verdad. El PSOE acepta las condiciones de Ciudadanos y entramos en la Era de la Razón. 8,7 en IMDB. E incluso una cuarta: el PSOE no acepta las condiciones, hay nuevas elecciones, los votantes castigan la irresponsabilidad del PSOE -sí, la del PSOE; je- y Ciudadanos se convierte en la segunda, quién sabe si en la primera fuerza política. Premio Hugo y Nebula.

Dicho esto: que se sienten con Sánchez. Es un error no hacerlo, porque al no hacerlo se permite que el mensaje siga siendo el que el PSOE quiere que sea, y porque es importante que haya un mensaje más allá de los vetos, de las consignas y de las representaciones enfáticas. Porque sin mensaje, es decir, sin una argumentación racional, sin ideas fundamentadas en la razón, no hay más que vacío. Y el vacío sólo funciona en algunos partidos políticos.
No nos engañemos; sentarse con Sánchez es una cuestión de estrategia política de un partido político, no sentido de Estado. El mero hecho de sentarse con Sánchez no sería bueno para España, sino, como mucho, bueno para Ciudadanos. El bien de España, de sus ciudadanos, está en las manos del PSOE. Ésa ha sido siempre la cuestión, hombre.

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La indiferencia de un pueblo sano

Cuando Maite Pagazaurtundua propuso ayer en Miravalles guardar un minuto de silencio por las víctimas de Josu Ternera, los que estábamos allí nos callamos. La sirena del pueblo, que había comenzado a sonar en cuanto los organizadores del acto llegaron al frontón, siguió sonando. La consecuencia fue que los insultos se escucharon aún mejor.
Antes de eso un comité de periodistas con cámaras y de vecinos, también con cámara -era difícil distinguirlos- se había agrupado en la ermita en la que nos fuimos juntando quienes habíamos decidido asistir al acto de Ciudadanos. Todavía no decían nada. El mensaje lo habían delegado en pancartas como la que colgaba de la estación de tren, “Ugaon ez zarete ongi etorriak”, (No sois bienvenidos en Ugao), y en algunas de las ventanas. En una de ellas se podía distinguir una foto con la cara del etarra Josu Ternera, el vecino Urrutikoetxea, y otro mensaje: “Josu askatu” (libertad para Josu). La foto estaba colocada sobre una ikurriña.


El día antes algunos comerciantes y vecinos del pueblo habían invitado a bajar las persianas de las viviendas y de los comercios. Había casas con las persianas bajadas, y casas, muchas, con las persianas subidas. También había vecinos asomados a los balcones y las ventanas, algunos de ellos, especialmente en la plaza del frontón donde hablaron Maite Pagaza y Albert Rivera, pertrechados con cazuelas, silbatos y mensajes ofensivos, primero en pancartas y después, cuando comenzó el acto, de viva voz.
En lo que no me fijé fue en cómo estaban los comercios. De un bar salió un vecino cerveza en mano para gritar “Gora Euskadi Ta Askatasuna”, así que había al menos un comercio abierto. En los demás no me fijé porque la calle por la que llegamos a la plaza del frontón estaba llena de fotos con la cara del etarra, del vecino Ternera, y con un mensaje que añadía un toque especial al omnipresente “Josu askatu”. Antes de eso se podía leer, sobre la cara del etarra Ternera, lo siguiente: “Maite zaitugu”. Es decir, “Te queremos”. Era difícil fijarse en otra cosa.

Antes de llegar al frontón pasamos por una pequeña plaza en la que se habían concentrado varios vecinos para mostrar su rechazo. Esos vecinos estaban de espaldas y entre ellos y nosotros había una pancarta: “Ez zarete ongi etorriak. No sois bienvenidos”. Esta vez en euskera y en castellano, para la foto. Este acto de rechazo se había organizado en la misma asamblea popular en la que el día antes se había propuesto cerrar los comercios, bajar las persianas, paralizar el pueblo. La indiferencia normalmente consiste en seguir leyendo el periódico o seguir tomando el café mientras pasan cosas. Hacer como si nada. En el caso de Miravalles, algunos vecinos organizaron una performance con varios puntos de control, colocaron y activaron una sirena en el lugar del acto, adornaron el pueblo con mensajes de cariño para un etarra y con mensajes de odio para los representantes de un partido político como Ciudadanos, y acompañaron a quienes decidieron asistir al acto con los insultos que ya se habían escuchado en Rentería y en Alsasua. Una parte de la prensa llamó a esto “indiferencia”, y dijo que los vecinos habían recibido con silencio a los asistentes, a pesar de los decibelios de la sirena, que ahogaba incluso los insultos.
En el checkpoint a mitad de camino, donde varios ciudadanos del pueblo esperaban para seguir leyendo el periódico y apurar la taza de café, la tensión era evidente. La orden era mostrar la espalda y guardar silencio. Algunos se habían colocado el “Ez zarete ongi etorriak” en la espalda, por si no se leía en la enorme pancarta. Otros levantaban el dedo corazón. Pero lo llamativo ocurrió cuando se escucharon los primeros “fascistas”, “hijo de puta” y “fuera de aquí”. Los que intentaban seguir en silencio mandaron callar para no romper el encanto. “Sssssssssssh”. Cuando lo dice alguien en una biblioteca o en un aula suele ser un “Ssh” corto. Ayer sonó como si estuviéramos pasando por delante de una reunión de serpientes. Se puede escuchar en el vídeo del siguiente tweet, a partir del 0:28.


En fin, los de la performance tuvieron dificultades para mostrar a la prensa una cara “amable”, pero la prensa, buena parte de la prensa, fue comprensiva y habló de indiferencia y silencio. Tal vez porque después de ver decenas de fotos con la cara de Josu Ternera cualquier cosa parece una cara amable.
Al final de la calle estaba la plaza del frontón y allí se vio (y se oyó) la otra cara de la misma performance. Algunos de los que habían posado en el acto de repudio silencioso vinieron a gritar los habituales “hijos de puta” y “fuera de aquí”. Alguien colocó la sirena, y alguien también tuvo que haberla adquirido. Yo no pude verla, y tampoco sabría dónde se adquiere algo así, pero ahí estaba. Tampoco sé si cuando alguien decide hacer sonar una sirena a las 12:00, por el motivo que sea, cuenta normalmente con la indiferencia de la policía local. En este caso la sirena estuvo sonando durante media hora sin que agentes locales pasaran por allí.
Habló Maite Pagazaurtundua y habló Albert Rivera. La primera habló a quienes insultaban, a quienes salieron a mostrar apoyo a Josu Ternera tras su última detención y a quienes habían escrito “Te queremos” en la foto del etarra. También, en general, a quienes hacían cosas como éstas y otras mucho peores cuando la banda de Ternera aún no había sido desarticulada. Al hacer esto, al hablarles a ellos en su casa, habló también a quienes tienen que convivir en pueblos como Miravalles con los vecinos a los que interpelaba Pagaza, y también les habló en su casa. El mensaje para estos vecinos estaba implícito en el mensaje a los primeros. Una pequeña parte de la prensa y de la opinión en redes vio esto y señaló que Pagaza, o Rivera, habían venido a Ugao a insultar a todos los vecinos, a llamar terroristas a todos los vascos. Una parte pequeña de la prensa lo señaló, y otra parte no tan pequeña lo insinuó. Esto es algo tan cierto -y tan fácilmente comprobable- como el silencio con el que los vecinos hostiles acompañaron el acto.
Pagaza se refirió a Pernando Barrena y a sus palabras como militante tipo de la izquierda abertzale -rival en las elecciones europeas, elecciones en las que, oh, sí pueden votar los vecinos de Miravalles-, Rivera se comprometió a llevar al Parlamento una ley para prohibir los homenajes a etarras.

Pero como decía antes del acto, los discursos y las medidas propuestas no fueron lo más importante. Lo importante fue que los vecinos de Miravalles pudieron ver un acto político en el que no se homenajea a un etarra, un acto en el que de hecho se denuncian esos homenajes y a quienes participan en ellos. En Miravalles gobierna el PNV y EH Bildu es la única oposición. La tranquilidad, en Miravalles y en tantos otros sitios en los que el PNV gobierna -solo o con el apoyo del PSE-, consiste en que los primeros dejan que los segundos, los abertzales, organicen todos los homenajes que quieran a personas como Josu Ternera. Andoni Ortuzar salió una vez más a denunciar la enorme indignidad que supuso el acto. Lamentó que se estigmatizara a un pueblo entero por “una persona que nació allí”. Andoni Ortuzar es vasco, vive en el País Vasco e incluso es dirigente de un partido vasco. Pero es nacionalista, algunos dicen que moderado. Y tiene dificultades para articular el pensamiento cuando hay que pensar sobre lo que fue ETA y sobre su legado. Ortuzar lamentó que se estigmatizara a Miravalles/Ugao por “una persona que nació allí”, pero no fue esa persona que nació allí la que colocó su propia foto ni la que se dijo a sí mismo “te quiero”. Fueron vecinos de Miravalles, de Ugao, los que decidieron adornar el pueblo con la foto de un etarra como Josu Ternera, con el mensaje “te queremos”. Fueron vecinos, otros, los que vieron esas fotos unas horas antes del acto, o unos días antes, y permitieron que siguieran ahí, a la vista de todos. Ortuzar añadió al final del lamento que “Ugao es un pueblo sano”.



El acto de ayer sirvió, precisamente, para mostrar la salubridad de los pueblos como Miravalles. Ortuzar, las personas como Ortuzar y las personas que quisieron mostrar su amor al etarra Ternera siguieron diciendo que todo está bien. Al finalizar el acto, la “Brigada de desinfección antifascista” de Sortu apareció para desinfectar el suelo por el que habíamos pasado.


37 ciudadanos

Hoy al mediodía está previsto un acto del partido Ciudadanos en Miravalles/Ugao.
Miravalles es una pequeña localidad vizcaína de unos 4000 habitantes, similar a muchas otras localidades vizcaínas. Tiene su Plaza del Pueblo, imagino que tendrá su Herriko Taberna, y desde luego tiene su vecino etarra. En el caso de Miravalles el vecino es Josu Ternera, nada menos. Hace unos días José Antonio Urruticoechea, Josu Urrutikoetxea, el etarra Josu Ternera, fue detenido en Francia mediante una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía francesa. Sortu, el principal partido de la coalición EH Bildu, organizó una manifestación de protesta en el pueblo para mostrar su malestar por la detención del etarra Ternera. En la pancarta que encabezaba la manifestación se podía leer “Josu eta besteak askatu”, es decir, libertad para Josu y los demás. Los demás son los otros presos de ETA. En la pancarta había también un dibujo de un pájaro atravesando los barrotes de una jaula y volando libre. Antes de la manifestación convocada por Sortu, varios vecinos del pueblo ya habían organizado un acto para pedir la libertad de su vecino, el etarra Ternera.

Hoy al mediodía está previsto un acto de Ciudadanos en Miravalles. Y esto es algo que ha molestado mucho a todos los que aceptan con normalidad que los vecinos de Miravalles y de otros pueblos vascos organicen homenajes a etarras como Josu Ternera, Kepa del Hoyo o Javi de Usansolo. Todos los que ayer pedían las sales -cargos del PNV como Andoni Ortuzar, representantes del Ayuntamiento de Miravalles y en general cualquier persona afín al nacionalismo vasco, en su vertiente jeltzale o abertzale- son los que callan cada vez que los vecinos de algún pueblo deciden mostrar su aprecio a etarras como Josu Ternera, por ejemplo organizando una cena de Nochebuena simbólica y sentando a la mesa las fotos de etarras como Txapote. Ellos, que con su indiferencia otorgan normalidad a los continuos actos de enaltecimiento terrorista en tantos pueblos vascos, piden hoy las sales. Porque el partido Ciudadanos pretende celebrar un acto político en uno de esos pueblos. Y porque, dicen, Ciudadanos apenas tiene votos en Miravalles.

En las últimas elecciones generales hubo 37 personas que decidieron votar a Ciudadanos en Miravalles. No obtuvieron ningún voto en las municipales de 2015 y tampoco lo obtendrán en las del próximo domingo, porque no presentan lista en esa localidad. Pero en Miravalles hay 37 ciudadanos que probablemente acogerán con agrado la visita del partido. O acogerían. Porque ayer se celebró en el pueblo una asamblea popular para organizar la respuesta vecinal a la visita. En esa asamblea se invitó a los vecinos a cerrar o bajar las persianas de las tiendas y a bajar también las persianas de las viviendas, como muestra de rechazo colectivo. También se invitó a los vecinos a una concentración de repulsa en la Plaza del Pueblo, y a dar la espalda a los asistentes al acto del partido Ciudadanos mientras recorren las calles. Estas acciones sirven tanto para mostrar rechazo como para mostrar quién no muestra rechazo. Así que a lo mejor alguno de esos 37 votantes de Ciudadanos se suma no al acto de Ciudadanos, sino a la invitación de la asamblea popular. Sería comprensible.

En uno de los westerns más famosos de la historia, un criminal es liberado sin que haya cumplido su condena. El criminal había jurado vengarse de quien lo detuvo, el sheriff de un pequeño pueblo llamado Hadleyville. El sheriff había decidido jubilarse y mudarse a otro lugar, abrir un negocio y formar una familia, pero se entera de que el criminal ha sido liberado y de que planea volver al pueblo. Los amigos del sheriff intentan convencerlo para que abandone Hadleyville cuanto antes. También su mujer lo intenta. Pero el sheriff decide quedarse. Recupera su insignia, viste una vez más la estrella y se queda en el pueblo, esperando al tren del mediodía en el que llegará el criminal. El sheriff intenta reunir un grupo de ciudadanos para plantar cara al criminal y a su banda, que también espera en el pueblo. No consigue a nadie. Incluso su antiguo ayudante renuncia. Y finalmente se enfrenta solo al criminal y a su banda.
El final es lo de menos.

Hoy al mediodía está previsto un acto de ciudadanos en Miravalles. Acudirán dirigentes y simpatizantes de un partido y tal vez algún vecino del pueblo. También acudirán personas de pueblos cercanos que votan a ese partido, o a otro, o a ninguno. Algunos acudirán por la llamada del partido, otros por la llamada de la conciencia y otros por los 37 vecinos. Muchos acudirán porque tal vez ya están hartos de tolerar una normalidad malsana que convierte las calles de tantos pueblos vascos en escenarios para homenajear a los terroristas de ETA cuando éstos, como el criminal de la película, vuelven a sus pueblos.
El partido que convoca el acto no obtendrá ningún voto en Miravalles ni en ninguna de las otras localidades parecidas a Miravalles, con sus plazas del pueblo, sus Herriko Tabernas y sus vecinos etarras. No sé si el acto hará que el partido obtenga más votos en las localidades que no son como Miravalles. Francamente, es lo que menos me importa. Lo que me importa, como ciudadano de una localidad parecida a Miravalles -Galdácano-, es que comencemos a recuperar la decencia. Lo que me importa es que los ciudadanos que no apoyamos a quienes durante décadas ejercieron el terrorismo como herramienta política entendamos que la normalidad es otra cosa. Que recibir con aplausos, antorchas y bailes a quienes decidieron dedicar su vida a sembrar el terror es lo más alejado de la normalidad. Que debe dejar de ser normal, que debe empezar a hacerse en los sótanos de los pueblos, no en las plazas, y que todo eso seguirá siendo normal sólo si dejamos que siga siendo normal, si cogemos el tren de las 12:00, si bajamos las persianas.

Hoy al mediodía habrá una reunión de ciudadanos en Miravalles y el final, de nuevo, es lo de menos.

Derecho a decidir cosas como éstas

Hace cuatro años la asociación Gure Esku Dago organizó una cadena humana que conectaba Durango con Pamplona. La cadena y la asociación tenían como objetivo el “derecho a decidir”.

Un derecho que no era algo concreto, y que la propia asociación no llegaba a detallar en su propia web.
Escribí sobre esa ambigüedad buscada en el blog.

Hoy la misma asociación vuelve a movilizar a quienes tienen vocación de cadena.
Esta vez conectarán las tres capitales del País Vasco, y el acto está patrocinado por la izquierda abertzale y por el PNV.

Hoy también sabemos más sobre ese ambiguo derecho a decidir.

El portavoz de Gure Esku Dago, Angel Oiarbide, lo explicaba hace dos días en una entrevista en el diario Naiz.

Oiarbide cree que «existe un hilo conductor común» de todas estas reivindicaciones y que «es la decisión», «quién toma la decisión sobre nuestros cuerpos, sobre las pensiones, sobre una pelea de un bar en Altsasu, ¿en qué nos favorece que esas decisiones se tomen a 500 km?».

El derecho a decidir tiene que ver, por ejemplo, con quién toma la decisión sobre una “pelea de bar en Altsasu”.

Hoy en Deia el alcalde de Alsasua, Javier Ollo, se refería también a las decisiones sobre una pelea de bar.

EL pasado 1 de junio la Sección Primera de la Audiencia Nacional dictó la sentencia en el marco del proceso judicial relativo al conocido como caso Altsasu a raíz de los tristes y desgraciados hechos ocurridos el 15 de octubre de 2016.

Así comienza la tribuna del alcalde de Alsasua.

Después de los esperados párrafos de miseria moral, Ollo escribe esto:

Hasta ahora los vecinos y vecinas de Alsasua se han manifestado de forma cívica y unitaria y así debe seguir siendo. Una unidad que debe imperar sobre las legítimas diferencias que puedan existir a la hora de calificar los hechos ocurridos el 15 de octubre en nuestra localidad.

Los hechos consistieron en una paliza. Varios vecinos de Alsasua propinaron golpes a cuatro personas. Dos guardias civiles y sus parejas. A uno de los guardias civiles le rompieron un tobillo. El dueño del bar en el que comenzó la agresión comentó en el juicio que ese tobillo roto podría haberse producido por un resbalón, y que él no vio nada. Mientras se producían las agresiones, los vecinos de Alsasua que fueron testigos no hicieron nada.
Hace unos días los padres de una de las víctimas decidieron poner en venta su casa, debido a que el acoso que venían sufriendo desde la denuncia había aumentado a partir de la sentencia condenatoria.

El alcalde de Alsasua, Javier Ollo, del PNV (Geroa Bai), ha mostrado su apoyo sin fisuras a los condenados desde que comenzó el proceso. Y explica hoy en Deia que es legítimo calificar los hechos ocurridos de distintas maneras. Él decide calificarlos como un accidente, como algo que ocurrió fuera de la cadena de causalidades a la que todo está sometido.

Y de la misma manera que la izquierda abertzale y el PNV defienden las legítimas diferencias a la hora de calificar hechos como los ocurridos en Alsasua el 15 de octubre de 2016, hechos que, como ha quedado demostrado, consistieron en una paliza motivada por el odio a la Guardia Civil, también defienden las legítimas diferencias a la hora de calificar esa enorme y sostenida pelea de bar que fue la actividad de ETA durante décadas. O expresado en el lenguaje de la miseria moral, el conflicto vasco.

Jonan Fernández, Relator Máximo del Gobierno vasco, decía en una entrevista hace algunos años que no era posible un “acuerdo completo para interpretar el pasado”.
Seguía, en referencia a Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del Gobierno vasco: Gogora debe gestionar “la memoria de acontecimientos traumáticos diferentes, con lecturas divergentes“.

¿En qué consiste el derecho a decidir, entonces?

Consiste en el derecho a calificar una paliza a cuatro personas por motivo de odio como pelea de bar.
Y también consiste en defender que José Antonio Galarraga, miembro de ETA que en 1980 asesinó al empresario Ceferino Peña en presencia de su hija de tres años, pueda ser calificado hoy como preso político.


Entre otras muchas cosas, claro. Pero consiste también en eso.

La televisión pública vasca ante la amenaza de Ciudadanos

Ayer la ETB2 emitió un documental sobre Ciudadanos en el programa de investigación 360º.
Operación Ciudadanos era el nombre del documental, y en él Eider Hurtado, la investigadora, intentaba explicar “el misterio que rodea a Ciudadanos”.

Lo más significativo del documental ocurrió antes y después de su emisión.

Antes, en la entrevista que le hicieron a la investigadora en otro de los programas estrella de la televisión autonómica vasca, En Jake. En él, el conductor Xabier Lapitz y la propia Hurtado conversaron sobre algunas de las cuestiones más inquietantes del partido.

En los primeros minutos de la entrevista, la investigadora ya deja ver el porqué de esa inquietud:

“Ciudadanos es una operacion de diseño. No puede ser que Ciudadanos sea el partido que todas las encuestas sitúen en la Moncloa, esto no tiene precedentes”. “Este ascenso no es barato, no es sencillo. ¿Cómo se consigue?”

El conductor de En Jake, Lapitz, inquiere: ¿Y has llegado a alguna conclusión?

Contesta Hurtado: “Se ha dicho muchas veces que Ciudadanos es el partido del IBEX. Yo creo que no es una afirmación que pueda demostrarse, quiero decir, no tenemos, no sé, una transferencia bancaria que demuestre que hay… pero… bueno… hay un impulso… hay un sostén, hay ciertos actos, momentos, fundaciones que están detrás de Ciudadanos“.

Se ha dicho muchas veces que Ciudadanos es el partido del IBEX, sí, y ella lo recoge en su documental. Recoge que se ha dicho muchas veces, no que sea cierto -¿puede ser cierta una expresión como “el partido del IBEX”?- porque es un programa de investigación pero no tanto.

Sigue Lapitz, el conductor. “¿FAES por ejemplo ha estado apoyando a Ciudadanos? Es decir, ¿Aznar está por ejemplo metido en la operación Ciudadanos?”

Respuesta de la investigadora: “Eeeh… ideológicamente, sí”.

La explicación a qué significa estar metido en una operación *ideológicamente* no la han considerado oportuna. Pero sí, FAES está detrás de Ciudadanos. Ideológicamente. Que a lo mejor quiere decir que hay coincidencias ideológicas entre la fundación y el partido, igual que las hay entre Ciudadanos y el PSOE, Ciudadanos y el PP o ETA y el PNV. Pero ha preferido decir que FAES está detrás de Ciudadanos.

En otro momento de la entrevista, conductor e investigadora van armando un relato potente. El Mundo, El País, incluso ABC últimamente y La Razón, que bueno, que éstos igual no tanto, han dedicado editoriales de apoyo a Ciudadanos. ES DECIR, rematan, los cuatro periódicos de Madrid se ponen de acuerdo en su apoyo al partido. La investigadora defiende que todo el establishment -sea lo que sea, pero todo ello- está detrás de Ciudadanos, le interesa colocar a Ciudadanos. Y por ahí anda también la banca, continúan. Es decir, la prensa, la banca, el establishment en su totalidad han diseñado y están ejecutando una operación para colocar a Ciudadanos en el poder.

“Pues hoy tienen mal día”, comenta el conductor. La entrevista se realizó el viernes pasado, en plena moción de censura. “Digo que no es un buen día para ese establishment que ha estado diseñando y apoyando la operación porque la operación en cierta manera hoy se les ha trastocado”.

Vaya. “Nadie dice que no puedan volverla a encauzar hacia otro momento, pero así a corto plazo, los planes se le han roto”.

Y a continuación, sin pausa, llega el momento estelar del programa. De nuevo Xabier Lapitz, el conductor:

“Ayer el discurso de Rivera fue más de Primo de Rivera que de Albert Rivera, eh”.

La parte más bronca fue sobre todo cuando se refirió a, no sé, yo de verdad, si estoy en un cuartel, escucho el discurso de Rivera, me parece que me está llamando a…

No sabemos a qué le impulsaría un discurso así a Xabier Lapitz, y tampoco parece muy interesado en reflexionar más sobre ello. Pero imagino que los habituales del programa se pueden hacer una idea.

Por si acaso, profundizan Lapitz y Hurtado en la investigación.

  • Y por eso quiero preguntar a Eider que sigue aquí con nosotros… la conexión con la extrema derecha. ¿Es un partido de extrema derecha vestido de centro o no?
  • Ideológicamente, lo vemos.

A partir de ahí, poco más. Una referencia al conocido pacto con Libertas para las europeas, y ya.

Decía que lo más interesante del documental ocurrió antes de la emisión, el viernes, y justo después de la misma.
Después del documental que indagaba en el misterio Ciudadanos, la ETB2 decidió emitir esto.

trasciud

Un documental sobre la extrema derecha en Cataluña.

Bien, ahora el documental en sí. La mayor parte del documental es puro humo. No dice nada que no se supiera ya, y que no fuera o meras elucubraciones o cuestiones irrelevantes. La mayor parte del documental se apoya en declaraciones de diferentes personas sobre sus simpatías hacia el partido. Esas opiniones son interesantes si quien las emite es parte del establishment o del “sector ultra” (Alfonso Guerra está ahí, por ejemplo) y no expresa rechazo hacia el partido. O si quien las emite manifiesta su antipatía por el partido, o bien opiniones que vienen a confirmar lo que “dice la gente” sobre Ciudadanos.

Un ejemplo de esto último, que evidencia la solidez de la investigación. Preguntas de la investigadora a Carlos Delgado, concejal de Unión por Leganés

  • ¿Es Ciudadanos un partido patrocinado por el IBEX35?
  • A mi juicio los hechos lo vienen a manifestar, ¿no? Yo creo que es el partido más cómodo para los grandes poderes económicos de este país.
  • ¿Es Ciudadanos el partido de la banca?
  • Sí. Para mí sí.

Para Carlos Delgado, sí.

Otro de los momentos estelares de la investigación se produce justo después de las preguntas a Carlos Delgado.
Narra la voz en el reportaje que Garicano, que fue economista de Fedea, es el responsable del programa económico de Ciudadanos. A continuación señalan que les llama la atención otro nombre: Ángel de la Fuente. Es director ejecutivo de Fedea y fue presidente de la mesa del primer congreso de Ciudadanos. Siguen con una lista de los patrocinadores de Fedea. Los grandes bancos, La Caixa, Fundación Telefónica, y el Banco Sabadell.

“Nos detenemos en uno de los patronos, Banco Sabadell. Su presidente, Josep Oliu, apostó públicamente por un Podemos de derechas. ¿Casualidad?

Lo que está en negrita, y todo lo anterior, es literal.

La operación investigativa de la ETB sigue durante varios minutos con opiniones y elucubraciones en torno a la relación entre Ciudadanos, la banca y el IBEX.
Aportan también el dato de que la elección de Rivera como cabeza del partido fue simple azar, puesto que se eligió por orden alfabético.
Vuelve a aparecer la opinión de Carlos Delgado, recogida en su libro Albert Rivera es un lagarto de V. Dice que Rivera no es una persona cálida en el trato.

Consideran oportuno también incluir estas palabras de Inmaculada Sánchez, presidenta de la Plataforma por las garantías ciudadanas y ex afiliada del partido:

“Es un chaval que, por mi edad, pensábamos, mira, el hijo que todos quisiéramos tener, qué bien habla, qué imagen impoluta… cuando lo vas conociendo, te vas dando cuenta que, para mí, es un encantador de serpientes”.

A continuación se ocupan de la candidatura con Libertas. La investigadora relata que quiere preguntar a Declan Ganley, de Libertas, lo siguiente: “¿Se financió Ciudadanos con el dinero de los contratistas miltares de los servicios de Inteligencia estadounidenses?”
“Muchas fuentes apuntan que fue así”. Público, por ejemplo.

Las sospechas de que el dinero para financiar la creación de Libertas y financiar sus alianzas con partidos europeos –entre ellos Ciudadanos– en su campaña de 2009 hubiera salido de las arcas de las empresas irlandeses registradas como contratistas militares de los Estados Unidos eran más que evidentes, decían en este artículo. El terreno de las sospechas evidentes.

Finalmente, Ganley rechaza conceder una entrevista al prestigioso programa de la ETB. Lo que sin duda aumenta las sospechas.

“En nuestra búsqueda -continúa la narración- damos con las informaciones de un periodista que demostraría que la formación naranja pudo haber financiado sus campañas electorales con los fondos públicos destinados a los grupos municipales. Una cuestión con un dudoso encaje legal para los críticos con Ciudadanos”.

Vuelve a aparecer Inmaculada Sánchez, quien “por primera vez cuenta su testimonio en televisión”.

Su testimonio consiste en que denunció financiación irregular dentro del partido, y en que la fiscalía consideró que no había lugar para la denuncia.

Vuelve a aparecer Carlos Delgado, para afirmar que le parece raro que Ciudadanos pueda permitirse la sede que tiene actualmente.
Y de nuevo Inmaculada Sánchez: “Yo creo que ahora mismo es el mayor misterio que hay en este país, cómo se financia Ciudadanos. Eso lo quisiera saber mucha gente. Lo que sí tenemos es evidencia de lo que hemos denunciado”.

Efectivamente, hay una comisión de investigación en el Senado, que continúa abierta.

El reportaje se pregunta ahora si existe algún tipo de alianza entre las empresas de encuestas sociológicas y los medios de comunicación, porque las encuestas sitúan a Ciudadanos como primera fuerza política, y eso también debe de ser raro.
Vuelve a aparecer Delgado para decir que esas encuestas eran la excusa para que los medios pudieran seguir llevando a Rivera a todas las televisiones.

Oriol Bartomeus, politólogo, sobre Ciudadanos y el apoyo de los medios: “En la campaña catalana Ciudadanos jugó solo digamos, era un delantero sin defensas”.

Antonio Maestre insiste en que los editoriales de El País eran muy favorables a Ciudadanos.

Carlos Delgado, sobre la financiación irregular: “Los poderes económicos que están detrás de las televisiones apuestan por Ciudadanos, es su apuesta, es su caballo ganador, y entonces ahí es cuando insuflan ese dinero, indirecto, es decir, a Ciudadanos a lo mejor no se le dan billetes, lo desconozco, no tengo ninguna prueba al respecto, pero se le está dando una financiación especie. Dame a mí muchos minutos de televisión y yo hago presidente del Gobierno a quien quiera”.

Smile.

Parece que a continuación pasan a hablar del Club Bilderberg, no podía faltar. “Lo llaman el gobierno del mundo en la sombra, y Albert Rivera ya se ha unido al club. El Club Bilderberg es un organismo secreto”, e imagino que en el reportaje de investigación de la ETB nos van a dar numerosísimos datos sobre ese organismo secreto, como viene siendo habitual.
“Barack Obama tuvo una carrera meteórica, acudió al club en junio de 2008 y cinco meses después fue elegido presidente de los EEUU”.
Clinton, un desconocido gobernador, también llegó a la presidencia tras ser invitado por este grupo secreto.
“1 de junio de 2017, Rivera acude al Club Bilderberg (…) ¿Está la élite mundial preparando al nuevo presidente de España?”.

Y a continuación, con la pregunta flotando en el aire, pasan al asunto crucial: la postura de Ciudadanos ante el concierto vasco y el cupo.

Iñaki González, director adjunto de Deia: “Ciudadanos en estos momentos es una amenaza objetiva para el concierto.

Bartomeus, el politólogo, considera que el ataque al cupo entronca con la ideología profunda de Ciudadanos, que es un partido centralista y considera que hay excesos en el Estado de las Autonomías. Teresa Giménez Barbat explica que lo que llaman ataque al cupo vasco es algo que forma parte del ADN de Ciudadanos, que es la voluntad por considerar que en España todos somos iguales.

Antonio Maestre, siguiendo con la postura de Ciudadanos ante la excepcionalidad vasca: “Ellos son nacionalistas. Nacionalistas españoles, pero nacionalistas”.

El mensaje de Ciudadanos sobre la necesidad de acabar con ese trato excepcional a una comunidad autónoma “Es un mensaje que cala”, añade la investigadora. La misma que en la presentación del programa sostenía firmemente que ideológicamente Ciudadanos pertenecía a la extrema derecha.

Siguen con las intenciones de Ciudadanos de acabar con el régimen exclusivo del País Vasco. Bartomeus de nuevo, el politólogo: “Obviamente qué le provoca esto: que en Euskadi no ganen. Pero es que les da igual”. Porque pierde votos en el País Vasco pero los gana a nivel nacional.

González de nuevo, el director adjunto de Deia: “Ciudadanos arremete contra el concierto porque el concierto es un ejemplo nítido de diversidad“. Great smile.

“Ellos son un partido y una fuerza digamos identitaria, que existe para defender los intereses de los castellanohablantes en Cataluña”. Esto lo dice Oriol Bartomeus, que como ya hemos dicho antes es politólogo.

Se acerca el final, se ocupan de las posibilidades de que Ciudadanos pueda gobernar.

Espero que Ciudadanos no llegue a la Moncloa. Lo que pueden hacer con España me da miedo“. Inmaculada Sánchez.

Si Ciudadanos llegara al poder sería tóxico para la clase trabajadora“. Antonio Maestre.

Éstos son los dos últimos testimonios del reportaje (de investigación).

Las frases finales son de la investigadora.

“Una década después son muchas las sombras que rodean la figura de Albert Rivera, pero una cosa sí parece clara: Ciudadanos nace con la intención de ser ariete de los nacionalismos catalán y vasco (?) imponiendo el nacionalismo español bajo la bandera de la unidad de España. Una estrategia que esconde también otro objetivo: servir de alternativa al cambio dentro de la derecha española con la garantía de que todo siga igual. Es la Operación Ciudadanos”.

Y así, con estas conclusiones y una sonrisa, despide Eider Hurtado su investigación.

El reportaje que iba a desvelar los oscuros secretos de Ciudadanos se queda en cosas que dice la gente, no-se-puede-demostrar-pero, opiniones diversas y alguna investigación abierta sobre su financiación. Y, claro, la idea de que si Ciudadanos gana, peligra la excepcional financiación del País Vasco. (Y España, y la clase trabajadora, ya que estamos).

Echo en falta aguna referencia a algo que se comentó en la presentación del programa, en el espacio En Jake de Xabier Lapitz. En ese espacio, Lapitz acudió a la imagen de Albert Rivera como Primo de Rivera, y la investigadora afirmó que, ideológicamente, Ciudadanos era un partido de extrema derecha.

Imagino que por cuestión de espacio no pudieron tratar ese asunto en el reportaje. Eso sí, el espectador que siguiera con la ETB2 tras el documental pudo ver uno titulado “Arriba España”, sobre la extrema derecha en Cataluña.
Porque los mensajes no calan solos.

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También he echado en falta durante todos estos años alguna investigación en la ETB sobre otras cuestiones mucho más amenazantes que han afectado al País Vasco. ETA, claro. Y digo investigación, no reportaje de testimonios. Programas sobre testimonios que ensalzan “la magia del diálogo” y la reconciliación hay varios en la web de EITB.
Me refiero a cuestiones como la financiación de ETA, las Herriko Taberna, las extorsiones a empresarios, los donativos de asociaciones culturales. Cuestiones como los crímenes cometidos por terroristas de ETA que aún no se han aclarado. En este caso podrían emitir el documental “Contra la impunidad”, de Iñaki Arteta, pero en 2016 el PNV ya dejó claro que este tipo de documentales no tenían cabida en la ETB, porque “eran parciales” e incluso de dudosa calidad. UPyD llevó al Parlamento vasco una iniciativa para que se instase a la cadena de televisión autonómica a emitir los documentales de Arteta Sin libertad (2001), Voces sin libertad (2004), El infierno vasco (2008) y 1980 (2015). Esta iniciativa llegó después de que la ETB decidiese emitir “Ventanas al interior”, un documental que mostraba el lado más humano de los presos de ETA.

Luke Uribe-Etxebarria, parlamentario del PNV, afirmó que “algunos agentes” habían dicho (de nuevo, la gente dice cosas) que 1980 no era equilibrada, y eso hacía que no pudiera emitirse en la ETB.

Hay más cuestiones que podrían llevar a interesantes programas de investigación. El papel de la Iglesia vasca ante ETA; el papel de las fiestas populares en la aceptación de ETA durante décadas; el papel de la Universidad del País Vasco en las titulaciones conseguidas por presos de ETA.

Pero, en fin, no habrán encontrado el momento, o no habrán considerado que ETA fuera una amenaza tan importante para el País Vasco.

Cesar, no ceder

 

Escribe Arcadi Espada esto sobre Podemos, que parece definitivo.
Por la tarde aparece esta noticia en El Mundo: ‘Pablo Iglesias anuncia nuevas “cesiones” para la reunión con el PSOE y Ciudadanos.

Pero la cuestión no es ésa. El objetivo no debería ser que cediera, sino que cesara. Un partido así no puede optar a gobernar un país serio. Y los partidos serios, si los hay, no deberían sentarlo a la mesa.

 

Una campaña dulce y amable, cargada de ilusión.

Es innegable a estas alturas que la vieja política ha muerto. Y no me voy a molestar en definir qué es eso de “vieja política”, porque en eso consiste la nueva política. En el uso de sintagmas vacíos. Como siempre, por otra parte.

También es innegable que ésta es la campaña de la dulzura y la amabilidad. Cuando Colau dijo en un mitin de apoyo a Podemos que el PP y el PSOE son criminales, en realidad estaba siendo dulce y amable. Al fin y al cabo, podría haber propuesto un linchamiento, pero se conformó con desahuciarlos del Congreso. Según Iglesias, el tono de Colau siempre es dulce y amable. Pisarello exclamó lo de “Albertito Primo de Rivera”, y la sede central de Ciudadanos en Barcelona sufrió un escrache de la PAH. Pero todo eso hay que interpretarlo teniendo en cuenta el tono, y el tono es un juicio de valor.

pah
No podemos decir que sorprenda, como tampoco sorprende el tono imbécil de los mensajes de IU. Al fin y al cabo, esos partidos se han tenido que adaptar al 15M, que fue en gran medida la eclosión de lo adolescente en la política. Fiesta, biodanzas, talleres y capoeira.

capoeira
Sí sorprende, al menos un poco, que esa infantilización de la política se extienda a partidos a los que se les supone cierta seriedad. Ciudadanos ha pasado del ataque a las políticas educativas nacionalistas a vender el humo de la ilusión. Ha pasado de la firmeza a la seducción. Y, en coherencia con ese espíritu, Rivera se empeña en mostrar lo bien que se lleva con Iglesias. Ellos dos son el cambio.

riveraiglesias
El PP, por su parte, se ha apuntado también al ambiente festivo. Empezó con el vídeo de los hipsters y ha acabado hoy con el chiste sobre las gafas de Rajoy. Han descartado la firmeza y la seriedad.

guiñogafas
Todos los partidos han elegido actuar como si ya no hubiera adultos. Ésa es la auténtica confluencia. No la de la izquierda, sino la de la ilusión.

Y el 21 vendrán los lamentos. Si se confirman algunas de las previsiones, que dan a Podemos el tercer o incluso el segundo puesto, muchos se preguntarán cómo ha podido pasar. Será bastante fácil explicarlo. En lugar de denunciar sin descanso la miseria moral de sus actos, optaron por el compadreo.
Lo peor, con todo, no será lo que hagan. Lo peor será que lo que hicieron no fue suficiente para condenarlos a la marginalidad.

El otro 3%

Estos últimos días he escrito sobre la influencia de la elección del vascuence como lengua vehicular en el sistema educativo vasco. Aquí, aquí y aquí. No quería cerrar el tema sin hacer mención a un informe con el que me topé hace unos días, y del que Plazaeme ya dio buena cuenta en su blog. O mejor dicho, no quería cerrar la serie. El tema está aún muy lejos de cerrarse, al menos por mi parte.

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Derecho a decidir… ¿qué?

2009 (Page 2)

Algunas reflexiones en torno a la cadena humana a favor del “derecho a decidir” convocada ayer por Gure Esku Dago (Está en nuestras manos)

150.000

Lo primero, las cifras. 150.000 personas, según la propia organización, acudieron ayer a la llamada para unir Durango y Pamplona. Suficientes para calificar la iniciativa de éxito multitudinario. Por situar la cifra, la Comunidad Autónoma Vasca tiene algo más de dos millones de habitantes. Si incluimos Navarra como parte de esa gran Euskal Herria que reivindican, la cifra ya se acerca bastante a los tres millones. Y si incluimos también las tres provincias del País Vasco francés, tenemos entonces algo más de tres millones de habitantes. 150.000 personas de esos tres millones que conforman la denominada nación vasca, al parecer, hablaron en nombre del pueblo. El 5% de la gran Euskal Herria, o el 7,5% de la Comunidad Autónoma Vasca. Por compararlo con otro de esos eventos festivo-reivindicativos autóctonos, el Ibilaldia -la fiesta de las ikastolas- suele reunir a unas 100.000 personas cada año. Como con todas las cifras, cabe hacer diversas interpretaciones. Pero lo que no es interpretable es la cifra en sí: 150.000 personas.

La trampa de las palabras

En cualquier caso, mucho más importante que la cifra es el mensaje que se quería lanzar. En la web de los organizadores, en un Quiénes Somos de poco más de 550 palabras, la expresión “Derecho a decidir” se repite doce veces. Uno podría pensar que en alguna de esas doce menciones se explicaría en qué consiste ese derecho a decidir. A qué tipo de decisiones se refieren, mediante qué procedimientos se tomarían, quiénes podrían tomarlas,  y a quiénes afectarían. Y después de haber dejado clara la reivindicación, la gente podría libremente situarse a favor o en contra de la misma. Uno podría pensar eso, claro, si hubiera nacido ayer. A lo largo del documento, lo único que se dice realmente sobre ese derecho a decidir es que es… un derecho. Así que 150.000 personas se han unido en una cadena humana a favor de un concepto vacío que no dice realmente nada. Y ahí es donde está la trampa, lógicamente. Nadie puede estar en contra de un derecho a decidir, porque todos entendemos que las decisiones forman parte de la libertad humana, y por lo tanto manifestarse en contra del derecho a decidir es algo así como manifestarse a favor de la sumisión. La elección de las palabras, decíamos en otro post, es la esencia de la política. Ahora bien, a pesar de que en ningún momento hayan hecho explícito en qué consiste el derecho a decidir que reivindican, no creo que ninguna de las 150.000 personas que participaron ayer en la cadena humana tuviera en mente decisiones como qué libro leer, a qué hora cenar, o dónde veranear. Ese derecho a decidir que defienden es colectivo, naturalmente. De la nación vasca, para ser más precisos. Luego no hablamos ya del derecho de cada ciudadano a organizar su vida como buenamente pueda, sino el derecho de una Nación a… ¿A qué, exactamente? ¿Qué tipo de decisiones toman las naciones?

El simbolismo de una cadena

 El derecho a decidir es una manera eufemística de reivindicar el derecho a homogeneizar una sociedad según los deseos de una parte de esa sociedad. Por eso se habla de Pueblo y Nación, y no sólo de ciudadanos. Los ciudadanos llegan a acuerdos políticos para garantizar la convivencia, y para el resto de cuestiones confían en las relaciones voluntarias. Los ciudadanos pueden unirse cuando comparten gustos, aficiones y objetivos comunes. Pueden unirse en una cooperativa para gestionar un centro educativo, pueden unirse en una asociación de escritores o  en grupos de lectura para fomentar la literatura que ellos prefieran, pueden unirse para ir al monte, para hablar euskera o para tomar vinos. Y la clave de todas esas decisiones es que a pesar de ser colectivas, siguen siendo voluntarias. Un Pueblo, en cambio, no es nada, y lo es todo. Un Pueblo se entiende como algo vivo, y tiene una lengua, una cultura y unas costumbres propias que hay que defender por encima de las preferencias individuales. Un Pueblo no es nada, porque es una palabra fantasma, y lo es todo porque es la herramienta mediante la que una parte de la sociedad se erige en el gran colectivo simbólico que convierte en norma sus preferencias y afectos particulares.

Una vez se entiende esto, hay que reconocer que el símbolo elegido para mostrar ese deseo de subsunción del ciudadano en el Pueblo es todo un acierto: una gran cadena.