El cambio

Ayer mientras volvía a casa me encontré con esta foto. La foto está colocada en la entrada de la Herriko Taberna de Galdácano. La barra del bar está a la derecha, una vez cruzas la entrada. De la pared cuelgan unas placas con los nombres de todos los etarras del pueblo que aún están en la cárcel. Cuando un etarra sale, la placa se retira y se celebra. En ocasiones algún concejal de EH Bildu comparte la celebración en redes sociales.

Bajo la foto hay un cartel que pide la libertad para todos los presos de ETA en general y para Jon Bienzobas, Karaka, en particular. He visto varios de esos carteles hoy por el pueblo, con la cara y la información escogida de Bienzobas, y también carteles que hacen lo propio con Iñaki Krutxaga Elezkano, otro de los etarras del pueblo. Bienzobas fue el responsable del asesinato de, entre otros, Tomás y Valiente. Krutxaga, por su parte, fue el responsable del asesinato de, entre otros, Ernest Lluch.
Probablemente esos carteles no suponen apología del terrorismo. Sólo exponen las dificultades que tienen “ama y aita” para visitar a sus hijos presos y piden que se los libere, a ellos y a todos los demás. Así que los carteles permanecerán en las calles de Galdácano hasta que quienes los han colocado decidan cambiarlos por otros. Si no se retiran los carteles de enaltecimiento, no se van a retirar éstos. Ahora bien, se podría hacer algo interesante. Se podría colocar, al lado de cada uno de los carteles de “Free them all”, un cartel con información sobre los hijosdeama (y de aita). Incluso podría ponerse nombre a la campaña, “Know them all”. Podría hacerse, si hubiera alguien con los medios y la voluntad para hacerlo. Algo como uno de esos partidos que llaman “constitucionalistas”. Volveré sobre esto más tarde.


Sobre la foto hay otra foto. Esa foto es un homenaje a Francisco Javier López Peña, o Xabier López Peña, el etarra Thierry. “AGUR ETA OHORE”. Probablemente la foto lleva ahí mucho tiempo, aunque no tanto como la lápida del etarra en el cementerio del pueblo. La lápida está colocada a escasos pasos de la de Eloy García Cambra. La del primero, jefe de ETA, recibe cuidados periódicos. De la del segundo, policía municipal asesinado por ETA en 1972, han desaparecido varias letras. La metáfora aparece aunque intentemos evitarlo; no creo que queden muchas personas que sepan quién fue.

La foto a la que me refería al principio muestra a dos etarras anónimos, de espaldas, y el hacha y la serpiente. Sobre ellos, “Eskerrik asko ETA”. Bajo ellos, “Garaipenera arte”. “Gracias, ETA” y “Hasta la victoria”. No es la primera vez que veo la foto en el pueblo. En un par de ocasiones en las que las circunstancias lo permitían las despegué, las dos veces cerca de la calle principal. En esta ocasión lo prudente es registrarlo. Al hacerlo me doy cuenta de que en Galdácano se ha producido un cambio importante, y también me doy cuenta de las consecuencias prácticas de ese cambio.

Durante los últimos cuatro años hubo un concejal del PP en Galdácano, Mari Carmen Sánchez Sequeros. No era vecina del pueblo, así que era complicado que pudiera estar al día de todas y cada una de las acciones de propaganda del entorno de ETA. Hace un par de años, no recuerdo cómo, la localicé en Twitter. O alguien nos puso en contacto. Y cada vez que se producía un homenaje, una ocupación del espacio público o una pegada de fotos de los etarras del pueblo, se lo hacía llegar. Siempre lo agradeció y siempre intentó que se tomaran medidas. Nunca consiguió que el Ayuntamiento hiciera nada, pero al menos iba a los plenos a pedir explicaciones al equipo de Gobierno, formado por el PNV y por el PSE. Cuando en Nochebuena colocaban en la calle una mesa a la que sentaban a los etarras del pueblo, el Ayuntamiento, gobernado por PNV y PSOE, no hacía nada. La mesa con las fotos permanecía allí todo el día. Cuando decoraban el pueblo con las fotos de etarras como Txapote y Bienzobas tampoco hacían nada. Sánchez Sequeros, la concejal del PP, llamaba al responsable del equipo de Gobierno y después llevaba la cuestión a los plenos. No podía hacer nada más, pero siempre hizo todo lo que podía hacer.

Antes que ella fue concejal Ricardo Gutiérrez Solana, también en el PP. Gutiérrez Solana era una persona conocida en el pueblo, él sí vivía aquí. Y tuvo que dejar de vivir aquí cuando, después de una campaña continuada de amenazas cada vez más serias, los vecinos de su portal recibieron una carta en la que les invitaban a echar del vecindario a “esta persona de actitudes hitlerianas”. La carta la elaboró Jon Crespo Ortega -otro de los etarras encarcelados que suelen aparecer en las paredes del pueblo- en una lonja y en un ordenador propiedad de Herri Batasuna, que era como EH Bildu/Sortu se llamaba entonces.

A Mari Carmen Sánchez Sequeros nunca le enviaron una carta así. Sólo la llamaron “fascista”, “asesina” y “cerda” en el pleno celebrado pocos días después del fallecimiento en prisión del etarra Kepa del Hoyo, que además de asesinar a dos policías fue concejal en Galdácano. De ahí que desde el Ayuntamiento se publicase un comunicado oficial en el que EH Bildu, Podemos, una plataforma vecinal y el PNV mostraban sus condolencias a la familia y amigos del etarra fallecido y criticaban la política de dispersión. Además de los insultos, el vecino, David Ríos García, también le gritó a la concejal popular lo siguiente: “mírame y quédate con mi cara”. Por ello fue condenado a pagar 360 euros por un delito leve de amenazas. Ese mismo año, pocos meses después, una comitiva de encapuchados esperaba a Sánchez Sequeros a la puerta del Ayuntamiento, antes de la celebración de un pleno. En esa ocasión la llamaron, en la calle, “fascista” e “hija de Franco”.


El domingo Mari Carmen Sánchez Sequeros no consiguió los votos suficientes para volver a ser concejal en Galdácano. En 2015 el PP obtuvo 745 votos, y el domingo sólo 585. Mientras tanto, EH Bildu pasó de los 2662 de 2015 a los 3597 del domingo. Estos votos hicieron que pasaran de cuatro concejales a seis, empatando con el PNV. Probablemente EH Bildu gobernará Galdácano por primera vez, lo que supondrá un cambio importante.
Pero el cambio realmente importante es que ya no quedará nadie en el Ayuntamiento para recibir los insultos cuando denuncie lo realmente indecente. Imagino que es difícil convencer a los vecinos para que te den sus votos cuando no vives junto a esos vecinos, e imagino que a los partidos como el PP no les resultará fácil conseguir candidatos que vivan en pueblos como Galdácano con vecinos como David Ríos García.
Supongo que los analistas más preparados habrán estado lanzando desde el domingo las profundas reflexiones con las que intentan explicar la política: “Qué está haciendo mal el PP en el País Vasco”, “No consiguen conectar con la realidad social del País Vasco”.
El PSOE seguirá con dos concejales, pero también ellos han obtenido más votos. Ellos sí consiguen conectar con la realidad social. Ellos sí van por el buen camino.