Minuto de silencio por los terroristas de EI

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Minuto de silencio por las víctimas del bombardeo de Francia a Rakka – B.L. ABC

Creo que en España nos dejamos llevar demasiado, y demasiado frecuentemente, por la autocrítica. No es que la autocrítica sea mala, al contrario. Lo malo es convertirla en autoodio. Hay muchísimas ocasiones a lo largo del año. El Día de la Hispanidad -nuestro “pasado genocida”-, los informes sobre el sistema educativo, los casos de corrupción o incluso las audiencias televisivas. Somos un desastre sin parangón, no hay país con un pasado tan vergonzoso ni con un presente tan lamentable. Salvo Israel, ya se sabe, pero ésa es otra cuestión. En esa autocrítica hay, además, algo de fatalismo. Está en “nuestros genes”, no hay nada que hacer. Somos y seremos envidiosos, mezquinos, ignorantes y cobardes. ¿No ves que lo dice Pérez-Reverte?

Por eso, cada vez que veo alguna escena especialmente miserable, intento controlar esa tendencia. Me digo que cosas similares ocurrirán en países homologables al nuestro. En Francia, Inglaterra, Alemania. En Grecia, Italia, Portugal. Allí también tendrán sus idiotas oficiales, y habrá cosas que lleven años funcionando mal. Cambiarán los matices, pero en el fondo no hay tantas diferencias, porque no somos especiales. Ni en lo bueno ni en lo malo. Eso es lo que me digo.

Las personas que aparecen en la foto son los representantes de IU, Ganemos y PSOE en el Ayuntamiento de Córdoba. Isabel Ambrosio, del PSOE, es la alcaldesa. PSOE e IU gobiernan en minoría con el apoyo de Ganemos.

Esas personas, ayer, guardaron un minuto de silencio por los bombardeos de Francia sobre Raqqa, la llamada capital de EI. Los bombardeos destruyeron un centro de mando, un almacén de municiones, un centro de reclutamiento y un campo de entrenamiento pertenecientes a EI. Al parecer, en los bombardeos hubo pocas víctimas mortales de EI, y ninguna víctima civil.

Los muertos de EI, los que organizaron la matanza de Bataclan, los que asesinaron a más de cien personas en París, los que no han dejado de cometer atrocidades en Irak, Yemen o en la misma Siria, merecen un minuto de silencio. Se puede disfrazar de muchas maneras. Se puede decir que es un minuto de silencio por la paz, contra toda violencia, contra la barbarie. Pero ninguno de esos eufemismos puede salvar la equiparación entre las víctimas inocentes de París y los terroristas de EI; entre los atentados terroristas y la respuesta bélica de un país que pretende erradicar a quienes cometieron esos atentados.

Eso es, exactamente, lo que PSOE, IU y Ganemos perpetraron ayer en Córdoba. La equiparación entre asesinos y asesinados. Y cuesta mucho imaginar que ocurra también en otros países homologables. Del mismo modo que cuesta digerir que no habrá consecuencias para ellos. Que los cordobeses no exigirán la inmediata dimisión de esos concejales. Que los dirigentes nacionales de PSOE, IU y Ganemos-Podemos no tomarán medidas contra ellos, ni ofrecerán disculpas. Que la prensa no le dará importancia.

Creo que en España nos dejamos llevar demasiado, y demasiado frecuentemente, por la autocrítica. Pero en algunas ocasiones nos quedamos cortos. Tal vez porque ya hemos aceptado que somos así, y que lo que en otros países es una vergüenza, aquí se acoge con normalidad.

(¿Hay algo que explique la actitud de esos concejales, y la normalidad con la que aceptamos esa actitud?)

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La equidistancia europea

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Ceguera voluntaria, retórica buenista y el mal del académico que contempla desde su torre de marfil. Los tres ingredientes principales de la equidistancia suicida a la que hace ya tiempo se entregó la sociedad europea. Equidistancia como norma, y especialmente ante cualquier conflicto en el que haya víctimas y terroristas. “Es un problema muy complejo y profundo” como coartada para la renuncia a tomar partido. Lo he visto aquí, con el terrorismo de ETA. El primer mecanismo, el más eficaz, es no hablar de ello. La ceguera voluntaria. A veces daba la impresión de que el terrorismo etarra era algo que ocurría en otra parte. Madrid, seguramente, a juzgar por la cantidad de columnas, tertulias y portadas. Sigue leyendo