“La escuela vasca como ejemplo de lo que se debe hacer en el resto de España”, decía Marina

(Continuación de lo que escribí ayer: https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/11/la-prueba-pisa-en-el-pais-vasco-como-pollos-sin-cabeza/ )


En junio de 2016, la BBC publicaba un artículo sobre el sistema educativo vasco. Basques reinvent themselves as education power, titulaban el texto. En diciembre de 2016 se publicaron los datos del informe PISA 2015. El País Vasco bajaba en las tres competencias, y en dos de ellas -Lectura y Ciencias- se situaba por debajo de la media de la OCDE, de la UE y de España. Una premonición impactada.

José Antonio Marina, siempre atento, escribió un artículo a partir del texto de la BBC. La escuela vasca como ejemplo de lo que se debe hacer en el resto de España, tituló Marina.
Mientras estaba en San Sebastián la ‘BBC’ dio a conocer un reportaje elogiando su sistema educativo como uno de los mejores del mundo. No soy vasco, pero me sentí orgulloso, añadía en el subtítulo.
Después, Marina intentaba decir algo sobre la influencia de ETA en el sistema educativo vasco, pero se hacía lío. Una de las cosas que hacen dificil perdonar a ETA -sic- es que impidió que estos temas puedan abordarse con objetividad. Se refería al hecho de que el sistema educativo vasco se basa en su euskaldunización.
Continúa Marina su análisis del éxito educativo vasco y hace un paréntesis. Fui educado en una escuela ferozmente nacionalista (española) y miro con recelo toda escuela que pretenda fomentar la identidad nacional. El paréntesis lo hace en “(española)”, porque enseguida explica que, a pesar de la ferocidad de aquel nacionalismo español, tiene que hacer un esfuerzo por entender lo que dicen.

Lo que dicen (en el artículo de la BBC)

Cristina Uriarte, consejera de Educación, Política Lingüística y Cultura: the commitment to education is strongly linked to national identity. Education is the key to keeping our culture.

Guillermo Dorronsoro, decano de la escuela de negocios de la Universidad de Deusto: Education is a long-term investment, it needs an identity. If you don’t feel any identity, you don’t make an effort.


Y Marina, que termina: Los vascos protegen “su” escuela, la miman. He leído con gran atención las explicaciones que se dan en los documentos que presentan el modelo vasco. Lo que intentan es abrirse a la universalidad desde el enraizamiento en una cultura. No puedo permitir que el recuerdo de la bestialidad terrorista enturbie este debate intelectual. El mundo entero se debate entre la homegeneidad globalizadora y la identidad defensiva. No sé si este proyecto es viable, no sé lo que se gana y lo que se pierde, no sé a quién beneficia y a quién perjudica, pero lo que sé, con toda seguridad, es que merece ser estudiado sine ira et studio. Sin violencia y con tenacidad. En eso estoy.

En eso está.

Lo que pasa es que medio año después del épico relato de la BBC, el sistema educativo vasco se lleva un varapalo con los resultados de PISA. El sistema educativo vasco, vinculado a la identidad nacional, ya no parece tan exitoso. Al menos en cuanto al aprendizaje de los alumnos. Como proyecto político para mantener la cultura vasca y la identidad nacional es posible que sí sea un modelo de éxito.

Como decía ayer, no sé si los resultados del informe PISA son una consecuencia del sistema educativo vasco, basado en la euskaldunización, como dice Marina. No sé si estos resultados indican realmente que el modelo ha fracasado. Tampoco sé si la causa de este aparente fracaso tendría algo que ver con el hecho de que todo el sistema tiene como objetivo la euskaldunización de los alumnos vascos.
Lo que sí sé, como decía también ayer, es que se sabe que los alumnos vascos estudian en un idioma que no dominan, y que por eso los alumnos vascos hacen las pruebas PISA en su lengua materna, y no en la lengua que emplean en la escuela. Pero sólo las pruebas PISA. Las pruebas en los centros educativos las hacen en ese idioma que no dominan.

El efecto de estudiar en un idioma que no se domina no es algo que preocupe a Marina, ni, al parecer, a los expertos en educación del País Vasco.
Fue educado en una escuela ferozmente nacionalista (española), Marina, y mira con recelo toda escuela que pretenda fomentar la identidad nacional. Pero sólo si es una escuela ya desaparecida, en blanco y negro. La escuela vasca, strongly linked to national identity, es un ejemplo de lo que se debe hacer en el resto de España.
Decía Marina en junio de 2016.

(El principal problema del sistema educativo de España, decíamos en noviembre de 2015)


Continuación: https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/13/el-misterio-de-la-lengua-que-afecta-y-no-afecta-al-resultado-de-los-examenes/

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El problema de la evaluación externa en la enseñanza media

En la anterior entrada del blog hablaba sobre las críticas a la calidad del profesorado y sobre una propuesta de José Antonio Marina, que consistía en que los propios profesores señalasen y excluyeran a los malos profesionales. Eso lo dijo en El País, pero en El Mundo también le hicieron una entrevista. Y hoy es el turno de Hanushek, quien señala que, a pesar de que en España no abundan las evaluaciones externas, las familias saben perfectamente cuándo un profesor está haciendo bien su trabajo. Bien, si eso es así, no entiendo por qué propone con tanta insistencia la necesidad de evaluaciones externas. Que sean las familias las que señalen a los buenos y malos profesores. Qué podría salir mal, versión extendida.

Como imagino que conoce Hanushek, las familias no saben perfectamente cuándo un profesor hace un buen o un mal trabajo. Ojalá fuera así. Del mismo modo que sería deseable que los votantes pudieran analizar objetivamente las diferentes propuestas de los partidos políticos. Pero no somos seres puramente racionales, nos dejamos llevar frecuentemente por afectos. Son varios los motivos por los que un alumno puede llegar a casa con seis suspensos. Es posible que el alumno no se esfuerce; es posible que haya tenido un mal día seis días seguidos; es posible que le cueste aprender y que requiera apoyo; y es posible que el profesor no esté haciendo bien su trabajo. Es posible que se den varios o incluso todos esos motivos a la vez. Es posible que algunas familias sean capaces de analizar objetivamente la situación y de darse cuenta de cuál es el motivo principal. Pero también es posible que algunas familias defiendan la imposibilidad de alguna de esas explicaciones, en concreto la de la falta de esfuerzo de su hijo, y decidan que el culpable es el profesor. Cualquier persona que haya trabajado en la enseñanza habrá visto casos de todo tipo. Hay familias que facilitan el trabajo, capaces de reconocer los fallos y aciertos de los profesores, y hay familias que lo dificultan. Del mismo modo, hay profesores que hacen un buen trabajo y profesores que no lo hacen. Lo que no es tan sencillo es tomar medidas a partir de esta información. Entre otras razones, porque no sabemos hasta qué punto se trata de información, y no de impresiones subjetivas.

Por eso mismo se insiste en la importancia de las evaluaciones externas. Sería una manera objetiva de evaluar a los profesores, y a partir de esas evaluaciones podrían tomarse las medidas necesarias para corregir o reforzar las prácticas docentes.

El problema es que no es nada fácil realizar esas evaluaciones. O mejor dicho, hacer evaluaciones no es difícil. Lo difícil es saber qué se quiere evaluar realmente, cómo evaluar justamente eso, y cuáles son los efectos de la evaluación en lo evaluado.

Las dos primeras preguntas son problemáticas, pero no tanto. Basta con definir perfectamente en qué consiste el aprendizaje y qué es lo que hace que un profesor sea buen profesor, y con realizar perfectamente el diseño de esas evaluaciones. Bien, a lo mejor es más difícil de lo que pensábamos. ¿El aprendizaje es memorización o resolución de problemas? ¿En todas las asignaturas “aprendizaje” significa lo mismo? ¿Hay asignaturas en las que se puede evaluar más fácilmente el efecto de un profesor? ¿Hay asignaturas en las que resulta prácticamente imposible evaluar el efecto de un profesor? ¿Cómo diseñamos un examen que evalúe la capacidad de resolver problemas de los alumnos? ¿Cómo adaptamos ese examen a las distintas asignaturas?

Todas esas cuestiones son difíciles, pero la pregunta realmente puñetera es la siguiente: ¿Es posible hacer trampas para conseguir mejores resultados? Y ésta es la pregunta a la que me refería con los efectos de la evaluación en lo evaluado. Los exámenes a los alumnos son necesarios. Pero a veces, cuando el profesor no hace un buen trabajo, los alumnos tienen la opción de hacer trampa, con lo que el resultado real del proceso de aprendizaje se distorsiona. Si el profesor repite el mismo examen curso tras curso, los alumnos se darán cuenta y sabrán cuáles van a ser las preguntas. Así, no necesitarán estudiar todo lo que en principio deberían saber, puesto que será suficiente con aprender sólo las preguntas del examen. De hecho, ni siquiera será necesario aprenderlas. Bastaría con preparar y esconder bien la chuleta. Para evitar esto, el profesor puede hacer varias cosas. No avisar de la fecha del examen, introducir cambios en las preguntas, o, incluso, hacer preguntas que no puedan contestarse mecánicamente, si la asignatura lo permite. Ahora bien, si el profesor ha acostumbrado a los alumnos -y a las familias- a unos métodos previsibles, la modificación de esos métodos hará que los resultados empeoren, y algunos alumnos tardarán más que otros en adaptarse. Y posiblemente algunas familias protestarán por el cambio de método.

Pero hablábamos de las evaluaciones externas a los profesores, no a los alumnos. No importa. Se pueden reproducir los mismos mecanismos. Así como algunos alumnos hacen trampas para conseguir buenos resultados en los exámenes, también algunos profesores harán “trampas” para obtener evaluaciones positivas. Incluso aunque no quieran, incluso sin darse cuenta. Si el futuro laboral del profesor depende del resultado de esas evaluaciones externas, es razonable pensar que el profesor hará todo lo posible para conseguir una evaluación positiva. No digo que esto sea necesariamente malo, ni que todos los profesores vayan a identificar aprendizaje de los alumnos con evaluaciones positivas. Simplemente digo que los incentivos para ese comportamiento están ahí. Por tanto, si el profesor quiere conseguir una evaluación positiva, hará todo lo posible para que los alumnos sean capaces de realizar esos exámenes externos con una cantidad mínima de errores.

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Más aún, estas evaluaciones externas sirven para medir no sólo el desempeño de un profesor, sino la excelencia de un centro concreto. Si los centros compiten entre sí para atraer alumnos, necesitarán instrumentos para poder mostrar sus puntos fuertes. Una manera de atraer alumnos, o mejor dicho, familias, es el recurso al ornamento. Instalaciones deportivas, uniforme, entorno. Tablets para los alumnos, y mejor aún Ipads, que dan prestigio. Inteligencias múltiples. Ya he dicho antes que no somos seres puramente racionales, estas cosas funcionan. Pero además de eso, gracias a las evaluaciones podrían contar con un instrumento realmente objetivo. Si un centro consigue resultados inmejorables en las evaluaciones, los padres pensarán que ese centro es una buena opción para sus hijos.

Como ya he dicho, las evaluaciones no son malas en sí mismas. Pero hay que tener en cuenta los efectos indeseados. Por ejemplo, la transformación de las clases en centros para preparar exámenes concretos. You don’t teach math, you teach the test de The Wire

Puede que todo esto aún nos quede lejos en España, pero algo así ya ocurre con la Selectividad. A falta de evaluaciones externas, la Selectividad funciona como reclamo entre los centros privados y concertados. Y algunos profesores y centros, no diré todos, concentran todo su esfuerzo en conseguir que los alumnos dominen a la perfección el arte del examen de Selectividad. No estudies este autor, que no va a caer. Contesta de esta manera, que suele gustar a los correctores. Menciona en la disertación a este autor del que no has oído hablar, este libro que jamás vas a leer, o este acontecimiendo del que no tienes ni idea, que el corrector va a pensar que es de tu cosecha. Esto en Historia de la Filosofía, “la asignatura que fomenta el pensamiento crítico”.

En cualquier caso, no hay que preocuparse demasiado. Los perjuicios que se podrían derivar de la aplicación de este tipo de evaluaciones no son nada al lado de los perjuicios que ya se derivan de la aplicación de medidas educativas que son realmente medidas políticas. Convertir la educación en una herramienta para salvar, dignificar o fomentar una lengua no sale gratis. En primer lugar hay un precio que paga toda la sociedad, que es el envilecimiento. Una sociedad que utiliza a sus hijos para la “construcción nacional”, o que permite que otros los usen, es una sociedad envilecida. Porque, en segundo lugar, los hijos también pagan un precio por esa instrumentalización de la educación. Los alumnos que estudian en una lengua diferente a su lengua materna obtienen peores resultados de los que conseguirían si estudiasen en su lengua materna. Es la conclusión de un informe publicado por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa, del Gobierno vasco.

lenguapisa

Esto debería hacer que el Gobierno vasco se replantease la política lingüística de su modelo educativo. Debería hacer que la coalición de izquierdas que gobierna Aragón descartase el proyecto de convertir una lengua usada por el 4% de la población en lengua vehicular en Infantil y Primaria. Y la reforma de este sinsentido debería ser la prioridad del próximo Gobierno de España.

Pero no será así. Es mucho más fácil, y más gratificante, contratar libros blancos. Ornamentos.

El principal problema del sistema educativo de España

Al parecer, la Cumbre Mundial de Educación de Qatar ha dicho que el principal problema del sistema educativo es la calidad de los docentes. No sé muy bien qué es eso de la Cumbre Mundial de Educación, y el hecho de que se haya llevado a cabo en Qatar no promete nada bueno. De hecho, la propia cumbre (WISE, en inglés), fue creada por la Fundación Qatar. Pero Shakira les dio su apoyo con un vídeo en 2013, así que seguro que saben de lo que hablan.


Ayer José Antonio Marina, a quien el Gobierno ha fichado hace poco para llevar a cabo la enésima reforma de la educación, también señalaba que hay un problema en España con la calidad de los profesores. Llega a proponer que los profesores fomenten la exclusión de los malos profesores. Ostracismo y profesorado, qué podría salir mal.

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También ayer salió publicada esta noticia:

Proyecto para que el aragonés sea lengua vehicular en Primaria e Infantil.”

Sólo el 4% de la población de Aragón habla el aragonés. Pero como la UNESCO dice que está en riesgo de desaparición, y como el Gobierno de Aragón, del PSOE, dio la Dirección General de Política Lingüística al CHA, los niños de Infantil y Primaria tendrán que aprender en aragónes en los próximos años.

Al cabo de esos años se harán mediciones, y saldrá todo estupendo. Aunque es posible que las mediciones digan que la situación es desastrosa. En cualquier caso, la consecuencia será la misma: más aragonés. Si los resultados académicos no varían o incluso mejoran, ¿por qué no aumentar la presencia del aragonés? Si los resultados académicos empeoran, el motivo será que no se dan las suficientes horas de/en aragonés.

Todo esto ha pasado antes, y volverá a pasar.

En Baleares, Bauzá intentó corregir la política lingüística de los gobiernos anteriores. Entre ellos, el de Matas, del PP. Suprimió la Dirección General de Política Lingüística, el conocimiento del catalán pasó de requisito a mérito en la ley de la Función Pública, y restó presencia al catalán en las aulas en favor del trilingüismo. Por ello, el PSOE balear le llamó “antimallorquín”. Y el PSOE, ahora en el gobierno de Baleares, ha desmontado la reforma. Ha desmontado incluso la Ley de Símbolos, que intentaba impedir la presencia de banderas políticas en los centros escolares.

En Cataluña ya hemos visto lo que ocurre cuando una familia pretende que sus hijos puedan estudiar al menos dos asignaturas en castellano. Los padres de los otros niños lo consideran un ataque y comienzan una campaña de acoso contra la familia, con el apoyo de CIU, ERC, ICV y la CUP. Los catalanes auténticos, diría la presidenta del parlamento catalán. Por supuesto, si esos niños raritos son marginados, la culpa será de sus padres. El maltrato del que hablaba Muriel Casals.

En Asturias PSOE, IU, Podemos y Foro aprobaron recientemente una proposición no de ley para que el asturiano comience a ser lengua vehicular en algunos centros. El “Plan de dignificación (sic) de la llingua asturiana”. Curiosamente, se trata de la proposición que ha conseguido más apoyos en toda la legislatura. Antes, en febrero de 2015, apareció en La Nueva España la siguiente noticia. Se trataba de un proyecto para 3º de Primaria mediante el que se modificarían los nombres de las calificaciones tradicionales, y en el que se introducirían materias como “Aprender a aprender” o “Competencias sociales y cívicas”.

renovación pedagógica Asturias

Y sobre el País Vasco, creo que no queda nada que añadir. Si en Aragón el uso del aragonés se sitúa en el 4%, en Bilbao sólo un 3% usa habitualmente el vascuence. Ya hablé sobre ello en esta entrada, El otro 3%. Y antes había hablado sobre el coste que tiene para el alumno estudiar en una lengua que no es la familiar. El coste de la inmersión lingüística I y El coste de la inmersión lingüística II.

No sé si Marina piensa que el principal problema del sistema educativo de España es la calidad de los docentes. Seguramente ese problema existe. Pero no es el principal. El principal problema del sistema educativo de España es que no es un sistema, no tiene como principal objetivo educar, y no es de España.

Segunda parte (algo así): El problema de las evaluaciones externas