Galdácano de los etarras

Primero fueron los etarras de Galdácano. No recuerdo si fueron antes los cohetes y las antorchas cuando salió de la cárcel Javi de Usánsolo -el asesino del niño Fabio Moreno- o las fotos de Txapote y el resto de etarras encarcelados en las paredes del pueblo.

Después los etarras vinieron a Galdácano. Cuando el etarra Kepa del Hoyo falleció de un infarto en la cárcel, los compañeros de todas las ramas pasearon por las calles. Ahí estuvieron Tomi Madina y el propio Javi de Usansolo. También Arnaldo Otegi, Kubati o Arkaitz Rodríguez. Hubo incluso una delegación de la CUP, formada por Anna Gabriel y Eulàlia Reguant. En la plaza, después de que hablase el hijo de Del Hoyo, una mujer dijo los nombres de todos los etarras. Hubo aplausos para todos los asesinos. También, también para Txapote.

Junto a eso, las celebraciones habituales, año tras año. Desde la pancarta de ETA en las fiestas hasta la mesa de Nochebuena en medio de la calle principal, con representaciones de Txapote, Bienzobas, Crespo y todos los demás, durante horas, sin que la policía municipal la retirase, sin ningún tipo de mensaje institucional.
En Nochebuena y, este último año, también en Nochevieja, durante la carrera popular, con todo el pueblo en la calle.

El Ayuntamiento hasta hace días estaba en manos del PNV y del PSE. Estaba en manos del PNV y del PSE cuando se permitía que los amigos de los etarras ocupasen el espacio público para homenajear a los asesinos. Tal vez no podían impedirlo. Pero lo que sí podían hacer era decir algo. Decir es algo que todo el mundo puede hacer, especialmente si se tiene la protección derivada de estar al cargo de una institución. Pero nadie del PNV decía nada, y nadie del PSE decía nada. Ni siquiera cuando veían, porque tenían que verlo, era imposible no verlo, la mesa de Nochebuena en medio de la calle principal. Tal vez decían algo en privado, no lo sé. Lo que sé es que cuando los etarras ocupan las calles, lo que se dice en privado no sirve para nada. Porque lo que se dice en privado no lo ve nadie, y la mesa con los rostros sonrientes de Txapote, Bienzobas, Crespo o Krutxaga la ven todos los vecinos, todos los años. Y lo que se ve todos los años se convierte en lo normal.

Hoy EH Bildu no está en la oposición. No contarán con la complicidad del Ayuntamiento para homenajear a sus compañeros; podrán hacerlo desde el propio Ayuntamiento.
Y podrán hacerlo, en primer lugar, porque mucha gente del pueblo ha decidido votar a un partido como EH Bildu. ¿Por qué no? Hace unos días el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, decía que los 350 diputados del Congreso, todos ellos, le merecían la misma consideración. Antes, el candidato del PP a la alcaldía de Labastida había ofrecido a Bildu un acuerdo de gobierno que finalmente fue desautorizado.
Podrán hacerlo también porque han conseguido el apoyo de Podemos y de dos plataformas vecinales, Usansolo Herria y Auzoak. Es decir, la gente. La gente es la que ha hecho posible que EH Bildu vaya a gobernar Galdácano, a pesar de la complicidad con los hasta 13 etarras del pueblo, y a pesar de las diez personas que ETA asesinó en el pueblo.

No vale decir que todo eso es agua pasada, y tampoco vale decir que no conocen nada de eso. Todas estas cosas son el presente, no el pasado. El presente es Bea Ilardia, concejal de EH Bildu la pasada legislatura, subiendo a Twitter una foto en la que Tomi Madina retira su nombre de la pared de la Herriko y diciendo “Uno menos y se echan en falta otros doce. Bienvenido Tomi”. A la izquierda de la foto retirada, Txapote. A la derecha, Bienzobas. Dos de esos doce.


El presente es toda la gente alrededor de Bildu, los jóvenes, organizando pegadas de carteles y homenajes como el del año pasado a Kepa del Hoyo, en el bosque, con toda la parafernalia simbólica. O las pancartas de agradecimiento a quienes decidieron integrarse en la banda terrorista. Ante ese presente el PNV y el PSE no hicieron nada, o hicieron muy poco. Nunca estuvieron en las redes sociales ni en la calle para combatir el relato de ETA.

Hace unos años se lanzaron cohetes para celebrar que el asesino del niño Fabio Moreno salía de la cárcel, hoy han tirado cohetes para celebrar la victoria, y ese presente ante el que no se hacía nada le ha estallado en la cara al PNV y al PSE, y a todos los vecinos de Galdácano.
En realidad no a todos, claro. Más de la mitad de los vecinos que votaron en las municipales, los que votaron a Bildu, a Podemos y a las dos plataformas vecinales, estaban hoy junto a quienes tiraban cohetes, y estarán junto a quienes reciban como héroes a los etarras del pueblo.

La política es lo que hacen los ciudadanos dentro de la ciudad. La política consiste en aprobar presupuestos, organizar fiestas y realizar obras. Pero también consiste en defender unos principios, en defenderlos activamente y por las razones correctas. Durante años se permitió en Galdácano que los bárbaros ocupasen las calles y sacasen las antorchas. Se permitió no sólo que lo hicieran, sino que lo hicieran sin oposición, sin que al otro lado hubiera un discurso sólido y cohesionado contra el asesinato como herramienta política y contra la complicidad con los asesinos. Todo eso se normalizó gracias a la machacona insistencia de unos pocos y a la cómoda complicidad de muchos. Hoy tenemos a los bárbaros no dentro de la ciudad, sino dirigiendo la ciudad. Era cuestión de tiempo. Desde el momento en que se decidió que no valía la pena recordar a los muertos, que no era necesario defender los principios, era cuestión de tiempo. Sólo había que sentarse a esperar. Y eso fue exactamente lo que se hizo.

La moralización de la política

Esta mañana he leído el último relato que ha hecho ETA sobre ETA en Gara. El problema de haber cedido la historia de ETA no a los hechos sino a los relatos es que esto es un relato más, en competencia con otros. Esa cesión es obra del Gobierno vasco, mediante Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, y de Jonan Fernández.

En 2016, el Gobierno vasco presentaba en el Instituto las conclusiones de los grupos de trabajo formados en torno a la iniciativa Memoria Plaza, cuyo fin era “construir una memoria compartida y plural”.
Cito el último párrafo de la página en la que se resumieron las conclusiones:

Construcción de una memoria plural

Según los testimonios y las conclusiones extraídas de los grupos de trabajo, ha quedado patente que la memoria es poliédrica. En este sentido, es cometido de Gogora y de las instituciones en general, dar cauce a la participación plural en la configuración de la memoria de todas y todos. A juicio de la directora de Gogora, Aintzane Ezenarro, es necesario realizar una mirada mirada retrospectiva crítica para construir una convivencia más democrática basada en la empatía y el diálogo.

A partir de ahora, el objetivo será visibilizar y ampliar la iniciativa Memoria Plaza. La idea es divulgar estas memorias plurales y crear espacios para que quien quiera pueda dar su testimonio.

Jonan Fernández es el Secretario General de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación del Gobierno vasco. En noviembre de 2015 los medios recogieron unas declaraciones del responsable del Gobierno vasco en una jornada del Instituto Gogora. Entre ellas destacaban la siguiente: “no es posible un acuerdo completo de interpretación del pasado”. Fernández declaró que el Instituto Gogora debía gestionar “la memoria de acontecimientos traumáticos diferentes, con lecturas divergentes”. También defendió que la política pública sobre la memoria debía consistir en “promover un diálogo libre entre memorias cuya base sea el respeto al pluralismo”.

Ahora, si hay tiempo y ganas y si aún no se ha hecho, recomiendo leer el relato que ETA hace sobre ETA en las páginas de Gara.

Entre todo el relato, más allá de la mutilación de los hechos mediante el lenguaje, en la que colabora Gara, aparece este no-hecho: “ETA reconoce que nada de eso debió producirse jamás”. Este no-hecho quedará como hecho oficial, es decir, como una de esas lecturas divergentes con las que habrá que dialogar. Y es mentira. Basta con leer el documento de ETA que publica Gara.
Si fuera cierto, no sería compatible con esto.

Si fuera cierto debería haber llevado, al menos, a una concesiva al final de cada hazaña relatada: “aunque nada de esto debió producirse”.

Más cerca de la verdad está lo que colocan al final del segundo párrafo. La decisión fue, en la medida en que fuera una decisión real y no la consecuencia inevitable de su derrota, una cuestión estratégica. Esto no es compatible con la nota moral del “no debió producirse”.

Hay otro momento importante en el relato dentro del mar de relatos que defiende el Gobierno vasco. Es el que se refiere a Lemóniz como “la batalla que ganó el pueblo”. Hay que leer detenidamente lo que viene después del paréntesis.

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Lemóniz es el ejemplo perfecto de los efectos que ETA produjo en la sociedad. Estos efectos fueron principalmente, y en cierta medida siguen siendo, el miedo y la complicidad. Y estos efectos han configurado la política vasca desde que ETA comenzó a actuar.
Pero estos efectos no se explican en el relato de ETA en Gara. Y como en lugar de historia tendremos relatos, muchas personas creerán que Lemóniz fue una lucha ejemplar y una victoria del pueblo, en lugar de lo que en realidad fue.
Lemóniz fue, entre otras cosas, lo que cuenta aquí Leyre Iglesias. Fueron asesinatos, secuestros, amenazas, pero no únicamente eso. Porque todo eso tuvo unos efectos, que eran el objetivo real de ETA. El objetivo del terrorismo es siempre lo que el terrorismo genera en la sociedad, no los asesinatos. Éstos son los medios.
Los primeros asesinados fueron Andrés Guerra Pereda y Alberto Negro Viguera, dos trabajadores en la central. La información la dio Torre Altonaga, otro trabajador en la central.

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Después fue el turno de Ángel Baños Espada.

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Después, el secuestro y asesinato de José María Ryan Estrada.

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Y después, el asesinato de Ángel Pascual Múgica, el sustituto de José María Ryan. El hijo de Ángel Pascual Múgica resultó herido, y esto es algo en lo que no se suele reparar, porque no es el hecho principal. Pero el hecho es que todos los asesinatos dejaron familiares heridos.

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En el párrafo anterior se ve cómo son los efectos del terrorismo los que conducen a la “victoria popular”, que no es otra cosa que la derrota de la sociedad.
ETA asesinó a cinco personas en Lemóniz, pero los efectos fueron más allá. Las vidas que destrozó fueron muchas más.

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Éste era el método. No sólo el asesinato, no sólo la extorsión. También la presión psicológica constante, hasta conseguir la degradación de la víctima.

 

Un herido más:

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El último herido aparece en la entrada de Wikipedia sobre Lemóniz. En el nombre y en el orden de los episodios se manifiesta también la derrota de la sociedad (y) del conocimiento.

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El mero hecho de decir todo esto imagino que aviva el odio y genera crispación. Porque los hechos son rígidos, mientras que las memorias y los relatos son agradables y respetan a todas las partes. También a quienes asesinaron en Lemóniz, y a quienes ayudaron en la “victoria popular”. Y también, claro, a quienes compran el Gara, leen el parte de ETA y siguen con su vida, reafirmados en que aquello “no debió producirse jamás”, pero al mismo tiempo fue justo y necesario.

Para terminar: la política es, antes que nada, una cuestión moral. La política, y la ciudadanía, es antes que nada las barreras morales que hay que levantar. La política puede ser gestión técnica y desapasionada en algunas sociedades; no en la nuestra.
No creo que haya más importante en política que levantar y defender las barreras morales que nos sitúan frente a los que asesinaron en Lemóniz, frente a los que colaboraron, frente a los que lo defienden y frente a los que compran ese relato. Todo lo demás es importante o muy importante. Pero esto es esencial, y deberían entenderlo todos los partidos y, especialmente, todos nosotros. En este nosotros deberíamos estar todos los que no pertenecemos a ese “nosotros” que significa Gara.

11. Leire Etxebarria Simarro

Leire Etxebarria Simarro es la undécima.

Leire Etxebarria fue condenada a casi ocho años de prisión en el año 2.000 por su participación en un atentado contra Manuel Fernández González. Etxeberria, junto con otros cinco compañeros, decidieron incendiar el autobús que conducía Manuel Fernández el 28 de septiembre de 1996. Con Manuel Fernández dentro del vehículo.
Leire Etxebarria y sus compañeros apartaron a una mujer de la puerta, rociaron el interior con gasolina y dejaron al conductor para que muriera.
Finalmente, Manuel Fernández pudo salir por una ventana y salvar la vida. Sufrió quemaduras de gravedad en el cuero cabelludo y en las manos, pasó incapacitado más de un año y perdió el 40% de audición en un oído.

Leire Etxebarria huyó a Francia para no ingresar en la cárcel.
Vivió allí con su pareja, Gotzon Alcalde, hasta 2.006, cuando ambos fueron detenidos por dirigir una red dedicada a la falsificación de documentos para ETA. En 2.007 fue condenada a seis años de prisión por asociación de malhechores con fines terroristas. Según el fiscal, Pierre Kahn, Etxeberria pertenecía a una “gigantesca máquina cuyo objetivo es hacer correr la sangre en España”. El sumario continuó y en 2.010 se amplió su condena. La fiscal en aquel momento, Vanessa Perreé, recordó que “sin este tipo de falsificadores, no hay terroristas”.
La fiscal también afirmó que en el momento de su detención se encontró un correo en el que Etxebarria y Alcalde manifestaban su deseo de abandonar ETA. No por arrepentimiento, sino porque era difícil compatibilizar su reciente paternidad con la pertenencia a una banda terrorista.

En el año 2.011, Francia extraditó a Etxebarria a España, donde cumple la condena que finalizará en los próximos meses.

Leire Etxebarria no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada en España y Francia, y por eso está en la cárcel.

Más información:

https://elpais.com/diario/2000/06/08/espana/960415205_850215.html

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-18-09-2004/abc/Nacional/zigor-orbe-quemo-un-autobus-con-su-conductor-dentro_9623715843787.html

http://www.europapress.es/nacional/noticia-eta-detenido-procesado-integracion-banda-armada-mujer-condenada-quema-autobus-20060213205031.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/02/13/espana/1139857091.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/06/21/espana/1308680111.html

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/espana/fiscalia-pide-penas-7-anos-etarras-etxeberria-alcalde_588201.html

https://www.lainformacion.com/policia-y-justicia/terrorismo/condenados-a-7-anos-de-carcel-la-pareja-de-etarras-etxeberria-y-alcalde_YuaTgHHfAcFJZMZPLUVCs/

http://www.elcorreo.com/vizcaya/20070608/politica/condenan-once-etarras-paris_200706081813.html

https://www.libertaddigital.com/nacional/informe-el-terrorismo-del-coctel-molotov-1276254414/

https://elpais.com/diario/1996/10/05/espana/844466426_850215.html

Derecho a decidir cosas como éstas

Hace cuatro años la asociación Gure Esku Dago organizó una cadena humana que conectaba Durango con Pamplona. La cadena y la asociación tenían como objetivo el “derecho a decidir”.

Un derecho que no era algo concreto, y que la propia asociación no llegaba a detallar en su propia web.
Escribí sobre esa ambigüedad buscada en el blog.

Hoy la misma asociación vuelve a movilizar a quienes tienen vocación de cadena.
Esta vez conectarán las tres capitales del País Vasco, y el acto está patrocinado por la izquierda abertzale y por el PNV.

Hoy también sabemos más sobre ese ambiguo derecho a decidir.

El portavoz de Gure Esku Dago, Angel Oiarbide, lo explicaba hace dos días en una entrevista en el diario Naiz.

Oiarbide cree que «existe un hilo conductor común» de todas estas reivindicaciones y que «es la decisión», «quién toma la decisión sobre nuestros cuerpos, sobre las pensiones, sobre una pelea de un bar en Altsasu, ¿en qué nos favorece que esas decisiones se tomen a 500 km?».

El derecho a decidir tiene que ver, por ejemplo, con quién toma la decisión sobre una “pelea de bar en Altsasu”.

Hoy en Deia el alcalde de Alsasua, Javier Ollo, se refería también a las decisiones sobre una pelea de bar.

EL pasado 1 de junio la Sección Primera de la Audiencia Nacional dictó la sentencia en el marco del proceso judicial relativo al conocido como caso Altsasu a raíz de los tristes y desgraciados hechos ocurridos el 15 de octubre de 2016.

Así comienza la tribuna del alcalde de Alsasua.

Después de los esperados párrafos de miseria moral, Ollo escribe esto:

Hasta ahora los vecinos y vecinas de Alsasua se han manifestado de forma cívica y unitaria y así debe seguir siendo. Una unidad que debe imperar sobre las legítimas diferencias que puedan existir a la hora de calificar los hechos ocurridos el 15 de octubre en nuestra localidad.

Los hechos consistieron en una paliza. Varios vecinos de Alsasua propinaron golpes a cuatro personas. Dos guardias civiles y sus parejas. A uno de los guardias civiles le rompieron un tobillo. El dueño del bar en el que comenzó la agresión comentó en el juicio que ese tobillo roto podría haberse producido por un resbalón, y que él no vio nada. Mientras se producían las agresiones, los vecinos de Alsasua que fueron testigos no hicieron nada.
Hace unos días los padres de una de las víctimas decidieron poner en venta su casa, debido a que el acoso que venían sufriendo desde la denuncia había aumentado a partir de la sentencia condenatoria.

El alcalde de Alsasua, Javier Ollo, del PNV (Geroa Bai), ha mostrado su apoyo sin fisuras a los condenados desde que comenzó el proceso. Y explica hoy en Deia que es legítimo calificar los hechos ocurridos de distintas maneras. Él decide calificarlos como un accidente, como algo que ocurrió fuera de la cadena de causalidades a la que todo está sometido.

Y de la misma manera que la izquierda abertzale y el PNV defienden las legítimas diferencias a la hora de calificar hechos como los ocurridos en Alsasua el 15 de octubre de 2016, hechos que, como ha quedado demostrado, consistieron en una paliza motivada por el odio a la Guardia Civil, también defienden las legítimas diferencias a la hora de calificar esa enorme y sostenida pelea de bar que fue la actividad de ETA durante décadas. O expresado en el lenguaje de la miseria moral, el conflicto vasco.

Jonan Fernández, Relator Máximo del Gobierno vasco, decía en una entrevista hace algunos años que no era posible un “acuerdo completo para interpretar el pasado”.
Seguía, en referencia a Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del Gobierno vasco: Gogora debe gestionar “la memoria de acontecimientos traumáticos diferentes, con lecturas divergentes“.

¿En qué consiste el derecho a decidir, entonces?

Consiste en el derecho a calificar una paliza a cuatro personas por motivo de odio como pelea de bar.
Y también consiste en defender que José Antonio Galarraga, miembro de ETA que en 1980 asesinó al empresario Ceferino Peña en presencia de su hija de tres años, pueda ser calificado hoy como preso político.


Entre otras muchas cosas, claro. Pero consiste también en eso.

La Plaza de la Memoria en Galdácano, I

Primera visita a la Plaza de la Memoria en Galdácano. Ha sido rápida.
No hay apenas nada. Hasta aquí podría ser el texto para el blog, y ya sería algo más que la exposición.
En la entrada hay unos folletos en los que explican el propósito del proyecto. A la izquierda, una pared con unas hojas de colores en las que los visitantes exponen sus sentimientos. Nada. Incluso una cita de Paulo Coelho. Varios “Gure esku dago”, llamamientos a una paz que nadie puede negar, podemos perdonar pero no hay que olvidar.


¿Qué es, exactamente, lo que no hay que olvidar?
No había ni una sola referencia a ETA en las hojas de la pared. Imagino que la mayoría de ellas fueron escritas por niños de alguna visita escolar. Lo imagino mientras leo cada una, porque es la hipótesis menos mala. Aunque no estoy seguro de que realmente sea la menos mala.
Había tres zonas, con tres terminales en las que se podía escuchar el testimonio de varias personas y tres pantallas algo más grandes en las que se proyectaban también testimonios.

Zona 1: Memoria de las víctimas del terrorismo.

Zona 2: Memoria de las víctimas de la violencia policial ilícita.

Zona 3: Memoria histórica y 81 aniversario del bombardeo de Guernica.

 
Y una cuarta zona: Participa en la construcción de la memoria. El Proyecto Plaza de la Memoria responde al derecho a la participación ciudadana en la construcción de algo que es de todos/as: la memoria. Todos/as somos parte de la memoria. En este espacio encontrarás testimonios de ciudadanos y ciudadanas que han querido trasladar su memoria.
Tú también puedes participar en la configuración de la memoria de nuestro país, aportando tu testimonio.

Esa cuarta zona es la de las hojas de colores, en las que ni una sola vez aparece “ETA”. Hay un banco, una pantalla y otro vídeo con testimonios. Kirmen Uribe, Bernardo Atxaga, Toti Martínez de Lezea, Anjel Lertxundi. La primera referencia a ETA es de Kirmen Uribe. “He visto en mi propia familia personas que han tenido miedo de ETA”. Antes, referencias a torturas, muertes en prisión, la Guardia Civil. Y la Guerra Civil. El vídeo dura unos doce minutos. Anjel Lertxundi explica cómo cada vez que ETA cometía una torpeza (sic, baldarkeria) mayor que la anterior, era la sociedad la que respaldaba, con su silencio y su justificación, que cometiera actos cada vez más graves.

No sé en qué minuto del vídeo he oído una breve conversación entre una madre y su hijo que también estaban viéndolo, detrás de mí. Imagino que el hijo ha preguntado algo. Qué es esto, algo así. No lo he podido escuchar.
Lo que sí he escuchado ha sido la respuesta de la madre, en castellano.
“De una guerra que hubo hace mucho. Pegaban tiros desde aviones y todo”.

No me he girado para verlos. He visto de reojo que el hijo estaba escribiendo en una de las hojas vacías para dejar su testimonio. He esperado uno o dos minutos y he salido, sin terminar el vídeo.

De camino a casa he pasado por la Herriko Taberna. Apenas veinte pasos. En el interior, como siempre, los nombres de los etarras del pueblo que aún están en la cárcel. Txapote, Bienzobas, Crespo, etc.

El Gobierno vasco, impulsor del proyecto, puede estar tranquilo. No habrá olvido. Porque es imposible olvidar lo que no se enseña.

PD: Nada más salir de casa he visto un bando del Ayuntamiento en el portal, como el del año pasado. No cabe duda de que era la primera parte de la exposición.
Las diez personas que fueron asesinadas por ETA en el pueblo. Las decenas de personas que fueron asesinadas por etarras del pueblo. Los etarras del pueblo.
“No hay que olvidar”.
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10. Jon Crespo Ortega

Jon Crespo Ortega es el décimo.

Jon Crespo Ortega ya había aparecido antes por aquí. En marzo del año 2.000 los vecinos de un portal de Galdácano recibieron una carta. El contenido de la carta era el siguiente.

COMO USTEDES YA SABRÁN, EN EL PISO 5º D DE SU VECINDARIO RESIDE EL CONCEJAL DEL PP DE GALDAKAO RICARDO GUTIERREZ.

ESTE DEPLORABLE CONCEJAL ES RESPONSABLE DIRECTO DE QUE A EUSKAL HERRIA SE LE SEA NEGADA LA PALABRA, DE LA DISPERSIÓN QUE SUFREN LOS/LAS PRESOS/AS POLÍTICOS/AS, DE LA TORTURA QUE SUFRE NUESTRO PUEBLO, DE LA IMPOSICIÓN ARMADA A LA QUE ESTAMOS SOMETIDOS, DE MUERTES COMO LA DE RUBEN GARATE VISITANDO A UN AMIGO Y SIMILARES, Y DE UN LARGO ETC…

POR ESTO Y MUCHO MAS, ESTE ENGENDRO DE FRANCO, ESTÁ CONDENADO A SER EXPULSADO DE EUSKAL HERRIA, EN CONSECUENCIA, LES INVITAMOS A USTEDES A QUE HAGAN LO POSIBLE PARA ECHAR DEL VECINDARIO A ESTA PERSONA DE ACTITUDES HITLERIANAS.

CON TODO ESTO, USTEDES SON AGENTES EXTERNOS AL CONFLICTO DE EUSKAL HERRIA, Y NO QUISIÉRAMOS QUE SUFRIESEN NINGÚN DAÑO YA QUE ESTE PERSONAJE ES OBJETIVO DIRECTO DE NUESTRAS ACCIONES. AGUR BERO BAT.

JO TA KE.

El autor de esa carta es Jon Crespo Ortega. Es condenado a cinco años de prisión por un delito de amenazas terroristas. Durante el juicio admitió que había escrito la carta en un ordenador que Herri Batasuna tenía en una lonja.
El objetivo de esa carta, Ricardo Gutiérrez Solana, tuvo que cambiar de trabajo y abandonó el pueblo. Gutiérrez Solana había obtenido el acta de concejal en el año 1.999. Era el único de los tres concejales del Partido Popular que vivía en el pueblo. El día que recibió su acta apareció una diana con las siglas de su partido en una columna situada frente al portal en el que vivía. Poco después apareció una pintada en la que se leía “PP asesinos”. Y en las navidades de ese año dos personas disfrazadas de Olentzero compartieron unas palabras con su hijo de nueve años, arrojaron carbón en el felpudo de su domicilio y dejaron un cartel amenazante y una invitación para que abandonase el País Vasco.
Finalmente llegó la carta en marzo de 2.000, escrita y dirigida a todos sus vecinos por Jon Crespo Ortega, y Ricardo Gutiérrez Solana abandonó Galdácano.

Jon Crespo Ortega también fue condenado a cinco años de prisión por delitos de daños y desórdenes públicos cometidos durante las fiestas de Galdácano en el año 2.000.
Junto a otros compañeros utilizó material explosivo e incendiario, además de mazas y palos, para causar daños en diferentes inmuebles de la calle principal, como sucursales bancarias y pisos habitados. Uno de esos compañeros era Iker Lima Sagarna, también condenado. El octavo en las fotos.

Jon Crespo Ortega también fue condenado a dos años y medio de prisión por un delito de daños terroristas. El 3 de marzo de 2001 atacó junto con otros compañeros la sede del periódico El Correo en Bilbao. Hacia las 21:45 de ese día, Jon Crespo y sus compañeros, “persiguiendo colaborar con los fines y objetivos de ETA” según la sentencia, arrojaron varios cócteles molotov contra la sede del periódico.

Por último, Jon Crespo Ortega fue condenado a cuatro años de prisión por incendiar el vehículo de un agente de la Ertzaintza en Galdácano, en mayo de 2001.
Según la sentencia, Jon Crespo Ortega salió de madrugada portando un bidón de gasolina y prendió fuego al vehículo del agente, del que sabía que era escolta de un cargo público.

Éstas son sólo las condenas que aparecen en la prensa.

Jon Crespo Ortega se encuentra actualmente en la cárcel. No es un preso político. Es el autor de los actos descritos anteriormente. Por esos actos está en la cárcel. Y, en ocasiones, en las paredes de Galdácano.

Más información:

https://elpais.com/diario/2004/04/22/espana/1082584815_850215.html

https://elpais.com/elpais/2008/04/30/actualidad/1209543430_850215.html

http://www.europapress.es/nacional/noticia-supremo-confirma-condena-dos-anos-carcel-jon-crespo-atacar-sede-correo-20060406185331.html

https://elpais.com/diario/2004/07/20/paisvasco/1090352412_850215.html

La exhibición de la basura

Ayer la calle principal de Galdácano fue ocupada, con el permiso tácito o implícito del Ayuntamiento, por las imágenes de los etarras del pueblo.
Desde la mañana y al menos hasta las 20:00, quien pasaba por uno de sus puntos más concurridos veía esta imagen.

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Sospecho que si alguien hubiera abandonado una mesa en ese punto habría sido multado. Lo sospecho porque no conozco la regulación sobre basuras del pueblo.
Esa mesa, con sillas, copas y mantel, permaneció a la vista de todos hasta que quienes la colocaron decidieron retirarla.

Si un ciudadano hubiera hecho algo para romper la escena habría tenido que enfrentarse a quienes vigilaban desde la calle paralela. O, tal vez, a la policía municipal. Pasaron por allí varios coches patrulla, como aquella otra vez que se colocó el anagrama de ETA en medio de una plaza, en las fiestas del pueblo, con el consentimiento tácito o implícito de los agentes que pasaron de largo.

Será por eso de la convivencia, imagino. En Galdácano, y en muchos otros pueblos del País Vasco, los ayuntamientos han decidido que sus ciudadanos deben tolerar la exhibición cotidiana de la basura.

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Ahí están, Bienzobas y García Gaztelu. El asesino de Tomás y Valiente, de Rafael San Sebastián, entre otros. Y el asesino de Alfonso Morcillo, Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica, Miguel Ángel Blanco, Manuel Zamarreño, Enrique Nieto, José Javier Múgica, Fernando Buesa, José Ignacio Iruretagoyena, José Luis López de Lacalle.

Pero no es una sociedad enferma.

9. Iosune Oña Ispizua

Iosune Oña Ispizua es la novena foto en la pared.

El 14 de septiembre de 2003 un comando de ETA perpetró un atentado contra agentes de la Ertzaintza. El comando se dirigió al alto de Herrera, en Álava. Allí robaron un vehículo a punta de pistola. Ataron a sus dos ocupantes a un árbol y llamaron a la Ertzaintza. Dijeron que habían sufrido un accidente.
Cuando los agentes llegaron, Arkaitz Otazua y Asier Mardones abrieron fuego contra ellos. Los dos ertzainas resultaron heridos, el miembro de ETA Arkaitz Otazua fue abatido y Mardones consiguió escapar.

Mardones fue detenido un año después, así como Iosune Oña Ispizua. Al primero lo condenaron a 74 años de cárcel como autor material del atentado, y a la segunda a 69 años y 3 meses como cooperadora necesaria.
Ambos cumplirán un máximo de 25 años en la cárcel en lugar de 40 porque la fiscal decidió acusarlos de delitos con lesiones contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y no de homicidio en grado de tentativa.

Arkaitz Otazua, por su parte, fue homenajeado en una marcha celebrada días después en Bilbao. La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco presentó una querella contra Otegi por manifestación ilegal y enaltecimiento del terrorismo, y fue archivada. Según Deia, Otegi dijo que era un drama que “un chaval de 24 años empuñe las armas en pleno S. XXI y muera de esta forma en una acción militar”.
En la manifestación se corearon los habituales “El pueblo no perdonará”, “Gudari”, referido al miembro de ETA fallecido, y “La lucha es el único camino”.
Otegi abrió los discursos al finalizar la marcha, lanzó un viva a los “gudaris vascos”, pidió respeto para el etarra fallecido porque era un “abogado con cinco idiomas que puso su carrera en peligro para luchar”. También afirmó que “la izquierda abertzale tiene un puño de hierro para todos aquellos que pretendan someter a este país a una terapia que no soluciona el conflicto”.
Cosas muy parecidas se pudieron escuchar el sábado pasado en Galdácano en el homenaje al etarra fallecido Kepa del Hoyo. También estuvo Otegi, pero esta vez no tuvieron que camuflar el acto y tampoco hubo querella por enaltecimiento. Fue un acto de homenaje y enaltecimiento a un miembro de ETA por sus acciones, y se celebró a plena luz del día.

En 2009 Dignidad y Justicia pidió la retirada de una placa a Otazua en el Casco Viejo de Bilbao. No he encontrado más información al respecto. No sé cuándo se colocó, cuánto tiempo estuvo colocada o si se llegó a retirar. Sólo las demandas son noticia. Lo otro debe de ser la normalidad.

Pero la foto de esta entrada no es la de un etarra fallecido, sino la de una etarra en la cárcel.
Es Iosune Oña Ispizua, no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada a 69 años y 3 meses, y por eso los asistentes al acto que se celebró hace unos días en su pueblo, Galdácano, aplaudieron cuando se pronunció su nombre junto a los del resto de etarras de Galdácano.

Más información:

http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/683666/07/08/La-Audiencia-Nacional-condena-a-penas-de-entre-69-y-74-anos-de-prision-a-dos-terroristas-por-el-atentado-de-Herrera.html

http://www.elcorreo.com/alava/20080722/politica/juez-reprocha-fiscal-haya-20080722.html

http://www.deia.com/2016/11/20/politica/euskadi/aparta-cipayo-aparta

http://www.libertaddigital.com/nacional/la-juez-teresa-palacios-imputa-a-otegi-otro-delito-de-enaltecimiento-del-terrorismo-1276270355/

http://www.elcorreo.com/alava/20091110/mas-actualidad/politica/piden-retirar-placa-homenaje-200911101358.html

http://www.lavanguardia.com/politica/20030930/51262782112/la-fiscalia-del-pais-vasco-se-querella-contra-otegi-por-exaltacion-del-terrorismo.html

 

Los etarras EN Galdácano

Hace unos años vi cómo en la plaza de Galdácano, en fiestas, una pancarta con el anagrama de ETA colgaba de una farola sin que el coche de la Policía Municipal que acababa de pasar por allí hiciera nada.
Al año siguiente vi cómo las fotos de etarras del pueblo -Jon Bienzobas o García Gaztelu entre otros- decoraban el pueblo, también en fiestas.
El recibimiento con antorchas, banderas y abrazos al etarra Javier Martínez Eizaguirre, ‘Javi de Usansolo’, también se produjo en este pueblo, en 2013. Fue el año en que salió de la cárcel. Allí había cumplido condena por el asesinato de Fabio Moreno, el hijo de dos años del guardia civil Antonio Moreno Chica. Javi de Usansolo y Juan Carlos Iglesias Chouzas, ‘Gadafi’, habían colocado la bomba con el conocimiento de que era el coche familiar del agente.

Hoy se ha celebrado el homenaje a Kepa del Hoyo, etarra condenado por dos asesinatos que cumplía condena en la cárcel de Badajoz, donde falleció hace unos días a causa de un infarto.
Hoy no sólo estaban presentes los etarras de Galdácano, en el recuerdo de sus familiares y amigos. Hoy había etarras en Galdácano. Imagino que Tomi Madina estaba en la manifestación. También el propio Javi de Usansolo. Ambos estuvieron en la concentración del martes. Los dos son etarras del pueblo.
Hoy estaba Arnaldo Otegi, condenado por ser parte de ETA en todas las ramas posibles. También estaban Felipe San Epifanio, José Antonio López Ruiz ‘Kubati’ y Arkaitz Rodríguez, portavoz de Sortu y condenado en el caso Bateragune.

otegi

Estaban todos ellos y muchos otros, y algunos vecinos del pueblo que los acompañaban. Vi en la Plaza del Ayuntamiento a Anna Gabriel y Eulàlia Reguant y Cura, de la CUP. Acababan de llegar y estaban comentando con algún lugareño algo sobre los autobuses atacados por Arran.

Hoy los etarras y sus amigos estaban en Galdácano, y además de recordar a un fallecido han recordado, homenajeado y celebrado su obra.
La obra de Kepa del Hoyo, de Otegi, de Kubati y de todos ellos son los más de 800 asesinatos de ETA, los secuestros, las amenazas y las vidas que han destrozado. Algunas de ellas, para siempre. Otras sobrevivieron entre el miedo y el desprecio. Otras tuvieron que seguir en otro sitio, expulsadas por las amenazas o por el asco y la vergüenza.

Hoy había gente celebrando la obra de ETA. Lo que ocurre es que ahora tienen que celebrarlo en clave. No pueden decirlo abiertamente y con todas las letras, pero esas tres letras que antes se mencionaban impunemente siguen presentes en todas estas ocasiones. Hoy han aplaudido los nombres de Jon Bienzobas, Iñaki Krutxaga o Francisco Javier García Gaztelu ‘Txapote’, el de Francisco Javier López Peña ‘Thierry’ y el de todos los “presos políticos que aún quedan en las cárceles”. Han aplaudido el nombre de García Gaztelu. Hay que decirlo despacio y rumiarlo, porque es una manifestación de lo peor que puede dar de sí el ser humano. Cuando parte de un pueblo aplaude a asesinos en público hay que pararse para que no se convierta en una anécdota más.

Seguimos.

Mientras recorría a la contra la manifestación pensaba en todos los vecinos que veía en la acera, los que no estaban en la calle principal junto a los etarras y sus compañeros. No he reconocido a ninguno, pero me he alegrado por todos y cada uno de ellos. Algunos no sabrían qué estaba pasando, otros lo sabrían y han decidido no sumarse.
Sí he reconocido a otros vecinos en la manifestación y en el acto final. He visto cómo aplaudían las palabras de los etarras y de sus amigos. Y también me he alegrado al verlos, porque es bueno saber quién es la persona con la que te cruzas o quién es el dueño del bar que queda cerca de casa y al que ya no entraremos nunca más.

Galdácano es un pueblo normal, si sabes dónde no mirar.
Es un pueblo normal, salvo cuando llegan las fiestas. Es un pueblo normal si no tenemos en cuenta que la ‘Herriko” del pueblo tiene en sus paredes los nombres de los etarras a los que consideran hijos del pueblo, si no tenemos en cuenta que una de sus concejales, de EH Bildu, publicaba en Twitter un mensaje de apoyo a esos presos que aún quedan en las cárceles, para quienes pedía la libertad, presos entre los que se encuentra Txapote.
Es un pueblo normal con un cementerio normal en el que la tumba del jefe de ETA Thierry siempre luce flores mientras que en la tumba de Eloy García Cambra faltan diez letras y una explicación: fue asesinado por ETA. Dicen que tras su asesinato le pusieron su nombre a una de las calles del pueblo, pero no sé cuánto duró porque ya no existe esa calle, y nadie sabe quién fue García Cambra.

En un pueblo como éste se pueden colocar pancartas en las que se dan las gracias a un asesino de ETA, en las que se dice que “estamos en deuda” con un asesino de ETA, en la que se dice gora los gudaris de ayer, de hoy y de mañana cuando fallece un asesino de ETA, y se puede colocar por todo el pueblo la imagen de un etarra que ha fallecido y que asesinó a dos personas, porque militaba en una organización que se dedicaba a eso, a asesinar, a hacer la vida imposible a otros que no contaban con la gratitud del pueblo vasco. Se pueden colocar pancartas en las que se dice que los jóvenes continuarán la lucha del etarra, pero como no se menciona a ETA quién sabe a qué lucha se refieren.


Unos pocos miserables gritaban que no habrá paz sin amnistía en la misma plaza en la que minutos después se recordaría a Del Hoyo y a todos sus compañeros de ETA. En ese momento no había nadie. Los únicos que recibían los gritos eran ellos mismos.
Tiene que ser jodido llevar todo eso en la cabeza y estar solo. Es comprensible que necesiten estas terapias.

Es un pueblo como tantos otros del País Vasco y Navarra, imagino, pero a mí me ha tocado vivir en éste. No es difícil vivir aquí. No es algo irrespirable. Pero se respira mucho mejor si se mantiene la distancia con los miserables, y si se guarda el registro.
Todo esto no es más que una cuestión de salud.

En realidad es todo mucho más sencillo

Estos días se cumplen veinte años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Varios ayuntamientos han querido recordar la fecha. Algunos han resaltado la reacción ciudadana que siguió al crimen. Otros han preferido recordar el crimen en sí, y de algún modo volver a señalar a los responsables.
Muchos ayuntamientos han optado por no hacer nada. El de Bilbao y el de Madrid, por poner dos ejemplos.

En el ayuntamiento de Galdácano no hay previsto ningún acto para recordar el asesinato de Miguel Ángel Blanco.
No tendría demasiado sentido. Entre otras razones, porque en el pueblo hay un homenaje diario al asesino de Miguel Ángel Blanco.

La que comparte la foto es concejal de EH Bildu, segunda fuerza política en el ayuntamiento.
Habría que preguntarse qué sentido tiene pedir condenas públicas y compromiso con las víctimas del terrorismo a quienes nunca han dejado de homenajear a los terroristas.
Qué sentido tiene pedir un homenaje a Miguel Ángel Blanco a quienes están deseando que su asesino salga de la cárcel para poder recibirlo con cariño en la plaza del pueblo.


(La foto celebraba la salida de prisión de “Tomi” Madina, condenado a siete años por ser miembro de ETA)