11. Leire Etxebarria Simarro

Leire Etxebarria Simarro es la undécima.

Leire Etxebarria fue condenada a casi ocho años de prisión en el año 2.000 por su participación en un atentado contra Manuel Fernández González. Etxeberria, junto con otros cinco compañeros, decidieron incendiar el autobús que conducía Manuel Fernández el 28 de septiembre de 1996. Con Manuel Fernández dentro del vehículo.
Leire Etxebarria y sus compañeros apartaron a una mujer de la puerta, rociaron el interior con gasolina y dejaron al conductor para que muriera.
Finalmente, Manuel Fernández pudo salir por una ventana y salvar la vida. Sufrió quemaduras de gravedad en el cuero cabelludo y en las manos, pasó incapacitado más de un año y perdió el 40% de audición en un oído.

Leire Etxebarria huyó a Francia para no ingresar en la cárcel.
Vivió allí con su pareja, Gotzon Alcalde, hasta 2.006, cuando ambos fueron detenidos por dirigir una red dedicada a la falsificación de documentos para ETA. En 2.007 fue condenada a seis años de prisión por asociación de malhechores con fines terroristas. Según el fiscal, Pierre Kahn, Etxeberria pertenecía a una “gigantesca máquina cuyo objetivo es hacer correr la sangre en España”. El sumario continuó y en 2.010 se amplió su condena. La fiscal en aquel momento, Vanessa Perreé, recordó que “sin este tipo de falsificadores, no hay terroristas”.
La fiscal también afirmó que en el momento de su detención se encontró un correo en el que Etxebarria y Alcalde manifestaban su deseo de abandonar ETA. No por arrepentimiento, sino porque era difícil compatibilizar su reciente paternidad con la pertenencia a una banda terrorista.

En el año 2.011, Francia extraditó a Etxebarria a España, donde cumple la condena que finalizará en los próximos meses.

Leire Etxebarria no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada en España y Francia, y por eso está en la cárcel.

Más información:

https://elpais.com/diario/2000/06/08/espana/960415205_850215.html

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-18-09-2004/abc/Nacional/zigor-orbe-quemo-un-autobus-con-su-conductor-dentro_9623715843787.html

http://www.europapress.es/nacional/noticia-eta-detenido-procesado-integracion-banda-armada-mujer-condenada-quema-autobus-20060213205031.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/02/13/espana/1139857091.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/06/21/espana/1308680111.html

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/espana/fiscalia-pide-penas-7-anos-etarras-etxeberria-alcalde_588201.html

https://www.lainformacion.com/policia-y-justicia/terrorismo/condenados-a-7-anos-de-carcel-la-pareja-de-etarras-etxeberria-y-alcalde_YuaTgHHfAcFJZMZPLUVCs/

http://www.elcorreo.com/vizcaya/20070608/politica/condenan-once-etarras-paris_200706081813.html

https://www.libertaddigital.com/nacional/informe-el-terrorismo-del-coctel-molotov-1276254414/

https://elpais.com/diario/1996/10/05/espana/844466426_850215.html

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Derecho a decidir cosas como éstas

Hace cuatro años la asociación Gure Esku Dago organizó una cadena humana que conectaba Durango con Pamplona. La cadena y la asociación tenían como objetivo el “derecho a decidir”.

Un derecho que no era algo concreto, y que la propia asociación no llegaba a detallar en su propia web.
Escribí sobre esa ambigüedad buscada en el blog.

Hoy la misma asociación vuelve a movilizar a quienes tienen vocación de cadena.
Esta vez conectarán las tres capitales del País Vasco, y el acto está patrocinado por la izquierda abertzale y por el PNV.

Hoy también sabemos más sobre ese ambiguo derecho a decidir.

El portavoz de Gure Esku Dago, Angel Oiarbide, lo explicaba hace dos días en una entrevista en el diario Naiz.

Oiarbide cree que «existe un hilo conductor común» de todas estas reivindicaciones y que «es la decisión», «quién toma la decisión sobre nuestros cuerpos, sobre las pensiones, sobre una pelea de un bar en Altsasu, ¿en qué nos favorece que esas decisiones se tomen a 500 km?».

El derecho a decidir tiene que ver, por ejemplo, con quién toma la decisión sobre una “pelea de bar en Altsasu”.

Hoy en Deia el alcalde de Alsasua, Javier Ollo, se refería también a las decisiones sobre una pelea de bar.

EL pasado 1 de junio la Sección Primera de la Audiencia Nacional dictó la sentencia en el marco del proceso judicial relativo al conocido como caso Altsasu a raíz de los tristes y desgraciados hechos ocurridos el 15 de octubre de 2016.

Así comienza la tribuna del alcalde de Alsasua.

Después de los esperados párrafos de miseria moral, Ollo escribe esto:

Hasta ahora los vecinos y vecinas de Alsasua se han manifestado de forma cívica y unitaria y así debe seguir siendo. Una unidad que debe imperar sobre las legítimas diferencias que puedan existir a la hora de calificar los hechos ocurridos el 15 de octubre en nuestra localidad.

Los hechos consistieron en una paliza. Varios vecinos de Alsasua propinaron golpes a cuatro personas. Dos guardias civiles y sus parejas. A uno de los guardias civiles le rompieron un tobillo. El dueño del bar en el que comenzó la agresión comentó en el juicio que ese tobillo roto podría haberse producido por un resbalón, y que él no vio nada. Mientras se producían las agresiones, los vecinos de Alsasua que fueron testigos no hicieron nada.
Hace unos días los padres de una de las víctimas decidieron poner en venta su casa, debido a que el acoso que venían sufriendo desde la denuncia había aumentado a partir de la sentencia condenatoria.

El alcalde de Alsasua, Javier Ollo, del PNV (Geroa Bai), ha mostrado su apoyo sin fisuras a los condenados desde que comenzó el proceso. Y explica hoy en Deia que es legítimo calificar los hechos ocurridos de distintas maneras. Él decide calificarlos como un accidente, como algo que ocurrió fuera de la cadena de causalidades a la que todo está sometido.

Y de la misma manera que la izquierda abertzale y el PNV defienden las legítimas diferencias a la hora de calificar hechos como los ocurridos en Alsasua el 15 de octubre de 2016, hechos que, como ha quedado demostrado, consistieron en una paliza motivada por el odio a la Guardia Civil, también defienden las legítimas diferencias a la hora de calificar esa enorme y sostenida pelea de bar que fue la actividad de ETA durante décadas. O expresado en el lenguaje de la miseria moral, el conflicto vasco.

Jonan Fernández, Relator Máximo del Gobierno vasco, decía en una entrevista hace algunos años que no era posible un “acuerdo completo para interpretar el pasado”.
Seguía, en referencia a Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos del Gobierno vasco: Gogora debe gestionar “la memoria de acontecimientos traumáticos diferentes, con lecturas divergentes“.

¿En qué consiste el derecho a decidir, entonces?

Consiste en el derecho a calificar una paliza a cuatro personas por motivo de odio como pelea de bar.
Y también consiste en defender que José Antonio Galarraga, miembro de ETA que en 1980 asesinó al empresario Ceferino Peña en presencia de su hija de tres años, pueda ser calificado hoy como preso político.


Entre otras muchas cosas, claro. Pero consiste también en eso.

La Plaza de la Memoria en Galdácano, I

Primera visita a la Plaza de la Memoria en Galdácano. Ha sido rápida.
No hay apenas nada. Hasta aquí podría ser el texto para el blog, y ya sería algo más que la exposición.
En la entrada hay unos folletos en los que explican el propósito del proyecto. A la izquierda, una pared con unas hojas de colores en las que los visitantes exponen sus sentimientos. Nada. Incluso una cita de Paulo Coelho. Varios “Gure esku dago”, llamamientos a una paz que nadie puede negar, podemos perdonar pero no hay que olvidar.


¿Qué es, exactamente, lo que no hay que olvidar?
No había ni una sola referencia a ETA en las hojas de la pared. Imagino que la mayoría de ellas fueron escritas por niños de alguna visita escolar. Lo imagino mientras leo cada una, porque es la hipótesis menos mala. Aunque no estoy seguro de que realmente sea la menos mala.
Había tres zonas, con tres terminales en las que se podía escuchar el testimonio de varias personas y tres pantallas algo más grandes en las que se proyectaban también testimonios.

Zona 1: Memoria de las víctimas del terrorismo.

Zona 2: Memoria de las víctimas de la violencia policial ilícita.

Zona 3: Memoria histórica y 81 aniversario del bombardeo de Guernica.

 
Y una cuarta zona: Participa en la construcción de la memoria. El Proyecto Plaza de la Memoria responde al derecho a la participación ciudadana en la construcción de algo que es de todos/as: la memoria. Todos/as somos parte de la memoria. En este espacio encontrarás testimonios de ciudadanos y ciudadanas que han querido trasladar su memoria.
Tú también puedes participar en la configuración de la memoria de nuestro país, aportando tu testimonio.

Esa cuarta zona es la de las hojas de colores, en las que ni una sola vez aparece “ETA”. Hay un banco, una pantalla y otro vídeo con testimonios. Kirmen Uribe, Bernardo Atxaga, Toti Martínez de Lezea, Anjel Lertxundi. La primera referencia a ETA es de Kirmen Uribe. “He visto en mi propia familia personas que han tenido miedo de ETA”. Antes, referencias a torturas, muertes en prisión, la Guardia Civil. Y la Guerra Civil. El vídeo dura unos doce minutos. Anjel Lertxundi explica cómo cada vez que ETA cometía una torpeza (sic, baldarkeria) mayor que la anterior, era la sociedad la que respaldaba, con su silencio y su justificación, que cometiera actos cada vez más graves.

No sé en qué minuto del vídeo he oído una breve conversación entre una madre y su hijo que también estaban viéndolo, detrás de mí. Imagino que el hijo ha preguntado algo. Qué es esto, algo así. No lo he podido escuchar.
Lo que sí he escuchado ha sido la respuesta de la madre, en castellano.
“De una guerra que hubo hace mucho. Pegaban tiros desde aviones y todo”.

No me he girado para verlos. He visto de reojo que el hijo estaba escribiendo en una de las hojas vacías para dejar su testimonio. He esperado uno o dos minutos y he salido, sin terminar el vídeo.

De camino a casa he pasado por la Herriko Taberna. Apenas veinte pasos. En el interior, como siempre, los nombres de los etarras del pueblo que aún están en la cárcel. Txapote, Bienzobas, Crespo, etc.

El Gobierno vasco, impulsor del proyecto, puede estar tranquilo. No habrá olvido. Porque es imposible olvidar lo que no se enseña.

PD: Nada más salir de casa he visto un bando del Ayuntamiento en el portal, como el del año pasado. No cabe duda de que era la primera parte de la exposición.
Las diez personas que fueron asesinadas por ETA en el pueblo. Las decenas de personas que fueron asesinadas por etarras del pueblo. Los etarras del pueblo.
“No hay que olvidar”.
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10. Jon Crespo Ortega

Jon Crespo Ortega es el décimo.

Jon Crespo Ortega ya había aparecido antes por aquí. En marzo del año 2.000 los vecinos de un portal de Galdácano recibieron una carta. El contenido de la carta era el siguiente.

COMO USTEDES YA SABRÁN, EN EL PISO 5º D DE SU VECINDARIO RESIDE EL CONCEJAL DEL PP DE GALDAKAO RICARDO GUTIERREZ.

ESTE DEPLORABLE CONCEJAL ES RESPONSABLE DIRECTO DE QUE A EUSKAL HERRIA SE LE SEA NEGADA LA PALABRA, DE LA DISPERSIÓN QUE SUFREN LOS/LAS PRESOS/AS POLÍTICOS/AS, DE LA TORTURA QUE SUFRE NUESTRO PUEBLO, DE LA IMPOSICIÓN ARMADA A LA QUE ESTAMOS SOMETIDOS, DE MUERTES COMO LA DE RUBEN GARATE VISITANDO A UN AMIGO Y SIMILARES, Y DE UN LARGO ETC…

POR ESTO Y MUCHO MAS, ESTE ENGENDRO DE FRANCO, ESTÁ CONDENADO A SER EXPULSADO DE EUSKAL HERRIA, EN CONSECUENCIA, LES INVITAMOS A USTEDES A QUE HAGAN LO POSIBLE PARA ECHAR DEL VECINDARIO A ESTA PERSONA DE ACTITUDES HITLERIANAS.

CON TODO ESTO, USTEDES SON AGENTES EXTERNOS AL CONFLICTO DE EUSKAL HERRIA, Y NO QUISIÉRAMOS QUE SUFRIESEN NINGÚN DAÑO YA QUE ESTE PERSONAJE ES OBJETIVO DIRECTO DE NUESTRAS ACCIONES. AGUR BERO BAT.

JO TA KE.

El autor de esa carta es Jon Crespo Ortega. Es condenado a cinco años de prisión por un delito de amenazas terroristas. Durante el juicio admitió que había escrito la carta en un ordenador que Herri Batasuna tenía en una lonja.
El objetivo de esa carta, Ricardo Gutiérrez Solana, tuvo que cambiar de trabajo y abandonó el pueblo. Gutiérrez Solana había obtenido el acta de concejal en el año 1.999. Era el único de los tres concejales del Partido Popular que vivía en el pueblo. El día que recibió su acta apareció una diana con las siglas de su partido en una columna situada frente al portal en el que vivía. Poco después apareció una pintada en la que se leía “PP asesinos”. Y en las navidades de ese año dos personas disfrazadas de Olentzero compartieron unas palabras con su hijo de nueve años, arrojaron carbón en el felpudo de su domicilio y dejaron un cartel amenazante y una invitación para que abandonase el País Vasco.
Finalmente llegó la carta en marzo de 2.000, escrita y dirigida a todos sus vecinos por Jon Crespo Ortega, y Ricardo Gutiérrez Solana abandonó Galdácano.

Jon Crespo Ortega también fue condenado a cinco años de prisión por delitos de daños y desórdenes públicos cometidos durante las fiestas de Galdácano en el año 2.000.
Junto a otros compañeros utilizó material explosivo e incendiario, además de mazas y palos, para causar daños en diferentes inmuebles de la calle principal, como sucursales bancarias y pisos habitados. Uno de esos compañeros era Iker Lima Sagarna, también condenado. El octavo en las fotos.

Jon Crespo Ortega también fue condenado a dos años y medio de prisión por un delito de daños terroristas. El 3 de marzo de 2001 atacó junto con otros compañeros la sede del periódico El Correo en Bilbao. Hacia las 21:45 de ese día, Jon Crespo y sus compañeros, “persiguiendo colaborar con los fines y objetivos de ETA” según la sentencia, arrojaron varios cócteles molotov contra la sede del periódico.

Por último, Jon Crespo Ortega fue condenado a cuatro años de prisión por incendiar el vehículo de un agente de la Ertzaintza en Galdácano, en mayo de 2001.
Según la sentencia, Jon Crespo Ortega salió de madrugada portando un bidón de gasolina y prendió fuego al vehículo del agente, del que sabía que era escolta de un cargo público.

Éstas son sólo las condenas que aparecen en la prensa.

Jon Crespo Ortega se encuentra actualmente en la cárcel. No es un preso político. Es el autor de los actos descritos anteriormente. Por esos actos está en la cárcel. Y, en ocasiones, en las paredes de Galdácano.

Más información:

https://elpais.com/diario/2004/04/22/espana/1082584815_850215.html

https://elpais.com/elpais/2008/04/30/actualidad/1209543430_850215.html

http://www.europapress.es/nacional/noticia-supremo-confirma-condena-dos-anos-carcel-jon-crespo-atacar-sede-correo-20060406185331.html

https://elpais.com/diario/2004/07/20/paisvasco/1090352412_850215.html

La exhibición de la basura

Ayer la calle principal de Galdácano fue ocupada, con el permiso tácito o implícito del Ayuntamiento, por las imágenes de los etarras del pueblo.
Desde la mañana y al menos hasta las 20:00, quien pasaba por uno de sus puntos más concurridos veía esta imagen.

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Sospecho que si alguien hubiera abandonado una mesa en ese punto habría sido multado. Lo sospecho porque no conozco la regulación sobre basuras del pueblo.
Esa mesa, con sillas, copas y mantel, permaneció a la vista de todos hasta que quienes la colocaron decidieron retirarla.

Si un ciudadano hubiera hecho algo para romper la escena habría tenido que enfrentarse a quienes vigilaban desde la calle paralela. O, tal vez, a la policía municipal. Pasaron por allí varios coches patrulla, como aquella otra vez que se colocó el anagrama de ETA en medio de una plaza, en las fiestas del pueblo, con el consentimiento tácito o implícito de los agentes que pasaron de largo.

Será por eso de la convivencia, imagino. En Galdácano, y en muchos otros pueblos del País Vasco, los ayuntamientos han decidido que sus ciudadanos deben tolerar la exhibición cotidiana de la basura.

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Ahí están, Bienzobas y García Gaztelu. El asesino de Tomás y Valiente, de Rafael San Sebastián, entre otros. Y el asesino de Alfonso Morcillo, Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica, Miguel Ángel Blanco, Manuel Zamarreño, Enrique Nieto, José Javier Múgica, Fernando Buesa, José Ignacio Iruretagoyena, José Luis López de Lacalle.

Pero no es una sociedad enferma.

9. Iosune Oña Ispizua

Iosune Oña Ispizua es la novena foto en la pared.

El 14 de septiembre de 2003 un comando de ETA perpetró un atentado contra agentes de la Ertzaintza. El comando se dirigió al alto de Herrera, en Álava. Allí robaron un vehículo a punta de pistola. Ataron a sus dos ocupantes a un árbol y llamaron a la Ertzaintza. Dijeron que habían sufrido un accidente.
Cuando los agentes llegaron, Arkaitz Otazua y Asier Mardones abrieron fuego contra ellos. Los dos ertzainas resultaron heridos, el miembro de ETA Arkaitz Otazua fue abatido y Mardones consiguió escapar.

Mardones fue detenido un año después, así como Iosune Oña Ispizua. Al primero lo condenaron a 74 años de cárcel como autor material del atentado, y a la segunda a 69 años y 3 meses como cooperadora necesaria.
Ambos cumplirán un máximo de 25 años en la cárcel en lugar de 40 porque la fiscal decidió acusarlos de delitos con lesiones contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y no de homicidio en grado de tentativa.

Arkaitz Otazua, por su parte, fue homenajeado en una marcha celebrada días después en Bilbao. La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco presentó una querella contra Otegi por manifestación ilegal y enaltecimiento del terrorismo, y fue archivada. Según Deia, Otegi dijo que era un drama que “un chaval de 24 años empuñe las armas en pleno S. XXI y muera de esta forma en una acción militar”.
En la manifestación se corearon los habituales “El pueblo no perdonará”, “Gudari”, referido al miembro de ETA fallecido, y “La lucha es el único camino”.
Otegi abrió los discursos al finalizar la marcha, lanzó un viva a los “gudaris vascos”, pidió respeto para el etarra fallecido porque era un “abogado con cinco idiomas que puso su carrera en peligro para luchar”. También afirmó que “la izquierda abertzale tiene un puño de hierro para todos aquellos que pretendan someter a este país a una terapia que no soluciona el conflicto”.
Cosas muy parecidas se pudieron escuchar el sábado pasado en Galdácano en el homenaje al etarra fallecido Kepa del Hoyo. También estuvo Otegi, pero esta vez no tuvieron que camuflar el acto y tampoco hubo querella por enaltecimiento. Fue un acto de homenaje y enaltecimiento a un miembro de ETA por sus acciones, y se celebró a plena luz del día.

En 2009 Dignidad y Justicia pidió la retirada de una placa a Otazua en el Casco Viejo de Bilbao. No he encontrado más información al respecto. No sé cuándo se colocó, cuánto tiempo estuvo colocada o si se llegó a retirar. Sólo las demandas son noticia. Lo otro debe de ser la normalidad.

Pero la foto de esta entrada no es la de un etarra fallecido, sino la de una etarra en la cárcel.
Es Iosune Oña Ispizua, no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada a 69 años y 3 meses, y por eso los asistentes al acto que se celebró hace unos días en su pueblo, Galdácano, aplaudieron cuando se pronunció su nombre junto a los del resto de etarras de Galdácano.

Más información:

http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/683666/07/08/La-Audiencia-Nacional-condena-a-penas-de-entre-69-y-74-anos-de-prision-a-dos-terroristas-por-el-atentado-de-Herrera.html

http://www.elcorreo.com/alava/20080722/politica/juez-reprocha-fiscal-haya-20080722.html

http://www.deia.com/2016/11/20/politica/euskadi/aparta-cipayo-aparta

http://www.libertaddigital.com/nacional/la-juez-teresa-palacios-imputa-a-otegi-otro-delito-de-enaltecimiento-del-terrorismo-1276270355/

http://www.elcorreo.com/alava/20091110/mas-actualidad/politica/piden-retirar-placa-homenaje-200911101358.html

http://www.lavanguardia.com/politica/20030930/51262782112/la-fiscalia-del-pais-vasco-se-querella-contra-otegi-por-exaltacion-del-terrorismo.html

 

Los etarras EN Galdácano

Hace unos años vi cómo en la plaza de Galdácano, en fiestas, una pancarta con el anagrama de ETA colgaba de una farola sin que el coche de la Policía Municipal que acababa de pasar por allí hiciera nada.
Al año siguiente vi cómo las fotos de etarras del pueblo -Jon Bienzobas o García Gaztelu entre otros- decoraban el pueblo, también en fiestas.
El recibimiento con antorchas, banderas y abrazos al etarra Javier Martínez Eizaguirre, ‘Javi de Usansolo’, también se produjo en este pueblo, en 2013. Fue el año en que salió de la cárcel. Allí había cumplido condena por el asesinato de Fabio Moreno, el hijo de dos años del guardia civil Antonio Moreno Chica. Javi de Usansolo y Juan Carlos Iglesias Chouzas, ‘Gadafi’, habían colocado la bomba con el conocimiento de que era el coche familiar del agente.

Hoy se ha celebrado el homenaje a Kepa del Hoyo, etarra condenado por dos asesinatos que cumplía condena en la cárcel de Badajoz, donde falleció hace unos días a causa de un infarto.
Hoy no sólo estaban presentes los etarras de Galdácano, en el recuerdo de sus familiares y amigos. Hoy había etarras en Galdácano. Imagino que Tomi Madina estaba en la manifestación. También el propio Javi de Usansolo. Ambos estuvieron en la concentración del martes. Los dos son etarras del pueblo.
Hoy estaba Arnaldo Otegi, condenado por ser parte de ETA en todas las ramas posibles. También estaban Felipe San Epifanio, José Antonio López Ruiz ‘Kubati’ y Arkaitz Rodríguez, portavoz de Sortu y condenado en el caso Bateragune.

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Estaban todos ellos y muchos otros, y algunos vecinos del pueblo que los acompañaban. Vi en la Plaza del Ayuntamiento a Anna Gabriel y Eulàlia Reguant y Cura, de la CUP. Acababan de llegar y estaban comentando con algún lugareño algo sobre los autobuses atacados por Arran.

Hoy los etarras y sus amigos estaban en Galdácano, y además de recordar a un fallecido han recordado, homenajeado y celebrado su obra.
La obra de Kepa del Hoyo, de Otegi, de Kubati y de todos ellos son los más de 800 asesinatos de ETA, los secuestros, las amenazas y las vidas que han destrozado. Algunas de ellas, para siempre. Otras sobrevivieron entre el miedo y el desprecio. Otras tuvieron que seguir en otro sitio, expulsadas por las amenazas o por el asco y la vergüenza.

Hoy había gente celebrando la obra de ETA. Lo que ocurre es que ahora tienen que celebrarlo en clave. No pueden decirlo abiertamente y con todas las letras, pero esas tres letras que antes se mencionaban impunemente siguen presentes en todas estas ocasiones. Hoy han aplaudido los nombres de Jon Bienzobas, Iñaki Krutxaga o Francisco Javier García Gaztelu ‘Txapote’, el de Francisco Javier López Peña ‘Thierry’ y el de todos los “presos políticos que aún quedan en las cárceles”. Han aplaudido el nombre de García Gaztelu. Hay que decirlo despacio y rumiarlo, porque es una manifestación de lo peor que puede dar de sí el ser humano. Cuando parte de un pueblo aplaude a asesinos en público hay que pararse para que no se convierta en una anécdota más.

Seguimos.

Mientras recorría a la contra la manifestación pensaba en todos los vecinos que veía en la acera, los que no estaban en la calle principal junto a los etarras y sus compañeros. No he reconocido a ninguno, pero me he alegrado por todos y cada uno de ellos. Algunos no sabrían qué estaba pasando, otros lo sabrían y han decidido no sumarse.
Sí he reconocido a otros vecinos en la manifestación y en el acto final. He visto cómo aplaudían las palabras de los etarras y de sus amigos. Y también me he alegrado al verlos, porque es bueno saber quién es la persona con la que te cruzas o quién es el dueño del bar que queda cerca de casa y al que ya no entraremos nunca más.

Galdácano es un pueblo normal, si sabes dónde no mirar.
Es un pueblo normal, salvo cuando llegan las fiestas. Es un pueblo normal si no tenemos en cuenta que la ‘Herriko” del pueblo tiene en sus paredes los nombres de los etarras a los que consideran hijos del pueblo, si no tenemos en cuenta que una de sus concejales, de EH Bildu, publicaba en Twitter un mensaje de apoyo a esos presos que aún quedan en las cárceles, para quienes pedía la libertad, presos entre los que se encuentra Txapote.
Es un pueblo normal con un cementerio normal en el que la tumba del jefe de ETA Thierry siempre luce flores mientras que en la tumba de Eloy García Cambra faltan diez letras y una explicación: fue asesinado por ETA. Dicen que tras su asesinato le pusieron su nombre a una de las calles del pueblo, pero no sé cuánto duró porque ya no existe esa calle, y nadie sabe quién fue García Cambra.

En un pueblo como éste se pueden colocar pancartas en las que se dan las gracias a un asesino de ETA, en las que se dice que “estamos en deuda” con un asesino de ETA, en la que se dice gora los gudaris de ayer, de hoy y de mañana cuando fallece un asesino de ETA, y se puede colocar por todo el pueblo la imagen de un etarra que ha fallecido y que asesinó a dos personas, porque militaba en una organización que se dedicaba a eso, a asesinar, a hacer la vida imposible a otros que no contaban con la gratitud del pueblo vasco. Se pueden colocar pancartas en las que se dice que los jóvenes continuarán la lucha del etarra, pero como no se menciona a ETA quién sabe a qué lucha se refieren.


Unos pocos miserables gritaban que no habrá paz sin amnistía en la misma plaza en la que minutos después se recordaría a Del Hoyo y a todos sus compañeros de ETA. En ese momento no había nadie. Los únicos que recibían los gritos eran ellos mismos.
Tiene que ser jodido llevar todo eso en la cabeza y estar solo. Es comprensible que necesiten estas terapias.

Es un pueblo como tantos otros del País Vasco y Navarra, imagino, pero a mí me ha tocado vivir en éste. No es difícil vivir aquí. No es algo irrespirable. Pero se respira mucho mejor si se mantiene la distancia con los miserables, y si se guarda el registro.
Todo esto no es más que una cuestión de salud.

En realidad es todo mucho más sencillo

Estos días se cumplen veinte años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Varios ayuntamientos han querido recordar la fecha. Algunos han resaltado la reacción ciudadana que siguió al crimen. Otros han preferido recordar el crimen en sí, y de algún modo volver a señalar a los responsables.
Muchos ayuntamientos han optado por no hacer nada. El de Bilbao y el de Madrid, por poner dos ejemplos.

En el ayuntamiento de Galdácano no hay previsto ningún acto para recordar el asesinato de Miguel Ángel Blanco.
No tendría demasiado sentido. Entre otras razones, porque en el pueblo hay un homenaje diario al asesino de Miguel Ángel Blanco.

La que comparte la foto es concejal de EH Bildu, segunda fuerza política en el ayuntamiento.
Habría que preguntarse qué sentido tiene pedir condenas públicas y compromiso con las víctimas del terrorismo a quienes nunca han dejado de homenajear a los terroristas.
Qué sentido tiene pedir un homenaje a Miguel Ángel Blanco a quienes están deseando que su asesino salga de la cárcel para poder recibirlo con cariño en la plaza del pueblo.


(La foto celebraba la salida de prisión de “Tomi” Madina, condenado a siete años por ser miembro de ETA)

ETA, una derrota imposible

ETA finalizará en los próximos años su proceso de disolución. El proceso no consistirá en que deje de existir a partir de un determinado momento. Será aún más ambicioso: ETA dejará de haber existido.

En 2014 se publicaron los datos del Sociómetro vasco. Se trató de una encuesta especial sobre el llamado proceso de paz. El 87% pedía que se reconociera y se reparase a todas las víctimas. Como se trataba de un proceso de paz, el análisis partía de la creencia de que en el País Vasco habíamos sufrido una guerra. De ahí que ese “todas las víctimas” incluyera tanto a las víctimas de ETA como a las de los abusos policiales. El 79% se apuntaba al sintagma de la paz “sin vencedores ni vencidos”.  Para Jonan Fernández, secretario de Paz y Convivencia del Gobierno vasco, esos resultados mostraban la sabiduría de la sociedad vasca, situada en la “centralidad ética y democrática”.
En 2017, los ciudadanos del País Vasco que pedían justicia para todas las víctimas “con independencia de la violencia que hayan sufrido” suponen el 84%.
Y el 80% se apunta a la paz sin vencedores ni vencidos.

El proceso homeopático ya se podía intuir en 2006. Ese año, el Parlamento vasco aprobó una resolución para que se diera “una paz sin vencedores ni vencidos”. En el pleno, el portavoz del PNV, Joseba Egibar, se refirió a ETA como “una organización política que hace uso de técnicas modernas de lucha de minorías contra mayorías”, “técnicas terroristas”, que había cometido varios disparates desde su creación. Los ejemplos del relato no son escasos.

Pero no son éstos -ciudadanos, políticos, medios o agentes sociales- los que harán imposible la verdadera derrota de ETA, que debería consistir en su permanencia como hecho histórico. La disolución se producirá, sencillamente, porque somos vagos. Porque, a pesar de que se incluya en los planes de estudio, los adolescentes ven el fenómeno tan lejano como el Holocausto.
Los jóvenes desconocen y seguirán desconociendo qué fue ETA, aunque ETA y sus efectos sigan ahí. Da lo mismo que sean jóvenes del País Vasco, de Extremadura o de Asturias. Da lo mismo que se enseñe en clase, que entre en el examen o que desaparezca de las programaciones.
Siempre habrá alumnos que escapen de la adolescencia, claro. Pero son muy pocos, y seguramente terminarían por conocer qué fue ETA tanto si lo vieran en clase como si no.

Si no se enseña en las escuelas, desaparece. Y si se enseña, queda frecuentemente reducido a un trabajo, o a un par de clases que hay que aguantar. Hasta que suene el timbre y termine la chapa.

Tal vez deba ser así. O tal vez lo esté haciendo mal. Tal vez haya que combatir el desinterés mediante la gamificación. Construir un zulo en Minecraft, componer un rap sobre Hipercor. Quién sabe.

No serán los ciudadanos, políticos, medios o agentes sociales quienes hagan imposible la derrota de ETA. Será la inercia.

Nosotros

He visto una vez más ‘1980’, de Iñaki Arteta. Por motivos profesionales. Y he reparado en una frase que deja Ramón Labayen en el 53:25.
Ramón Labayen fue Consejero de Cultura del Gobierno Vasco de 1980 a 1983. Fue también alcalde de San Sebastián entre 1983 y 1987. Y diputado del Parlamento Vasco de 1987 a 1990.
Labayen fue el responsable de la creación de la ETB, de HABE (el instituto de alfabetización de euskera para adultos), y formó parte de la comisión de Derechos Humanos en el parlamento vasco.

Labayen falleció en 2013. Martin Garitano, Diputado General de Guipúzcoa (Bildu), se refirió a él como “un gran patriota vasco”. Garitano fue redactor jefe del periódico Egin entre 1984 y 1998, y después fue subdirector de Gara.
Pero es de Labayen de quien estamos hablando. En concreto, de algo que dijo en el documental de Arteta.
Esto:

El ser un pueblo pequeño, tiene también, es que nos conocemos todos, ¿eh? Y resulta más difícil condenar al hijo de un amigo que, que bueno; hace más efecto que la Guardia Civil asesine a uno de ETA, o lo torture, que, que no que viceversa, seamos nosotros los que hagamos lo mismo.

Ese helador, y tal vez inconsciente, “nosotros”.