Bueno para España


Vamos a ser analíticos, que siempre es lo más apropiado.

Lo primero, los hechos.

El PSOE de Sánchez -es decir, el PSOE y también el PSC, el PSN, el PSE, el PSIB de Sánchez- ha alcanzado acuerdos de gobierno con ERC y JxCat, que son dos de los partidos que promovieron hace menos de dos años un golpe de Estado en Cataluña. Ha alcanzado acuerdos de Gobierno también con la CUP, que además de participar en el golpe de Estado es lo más parecido a una Batasuna fuera del País Vasco, con la diferencia -no pequeña- de que no dependen de una banda terrorista para hacer política. Dos de sus dirigentes estuvieron, antes del golpe de Estado, en el homenaje al etarra fallecido Kepa del Hoyo, en el que se aplaudió a etarras como Txapote. Tienen incluso una organización juvenil equivalente a Ernai, Arran. Esta organización es orgánicamente independiente de la CUP. Es decir, operan sin correa. Y entre sus operaciones destaca el señalamiento público del juez Llarena o el vandalismo contra las sedes de partidos políticos considerados enemigos del pueblo catalán.

Sigamos siendo analíticos. El PSOE de Sánchez está a las puertas de alcanzar un acuerdo de Gobierno en Navarra con Izquierda Unida, Podemos y Geroa Bai. Con los nacionalistas y con la extrema izquierda. Un acuerdo de Gobierno que además necesitará los votos, y por tanto la participación, de Bildu. Y como necesitará sus votos, los dirigentes del PSOE ya han empezado a fabricar el mensaje de que Bildu es un partido tan legítimo como los demás, con la excepción de Vox, Ciudadanos y el PP, que son fascistas.

Podríamos seguir siendo analíticos. Podríamos recordar lo que han significado los pactos del PSOE con los nacionalismos en Cataluña, País Vasco o Baleares, más allá del peaje moral de pactar con partidos que entienden que el golpe de Estado o el terrorismo son herramientas legítimas en política. Podríamos recordar la política lingüística en Baleares, el Programa 2000 en Cataluña o los cuatro años de nada de López en el País Vasco. Podríamos recordar, en fin, que el PSOE no ve los pactos con nacionalistas como un mal menor, sino como la alianza natural del PSOE.
También podríamos engañarnos, pero decíamos que íbamos a ser analíticos.

Por último, vamos a recordar la utilidad de los votos de Valls y de Collboni en Barcelona: gobierna Ada Colau. Y el mismo día en que supo que iba a gobernar anunció que volvería -es importante este verbo, “volvería”, si somos analíticos- a colocar un lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento y volvió a decir que los acusados por el golpe de Estado en Cataluña eran presos políticos. Pero dijo, eso sí, que no era independentista. Ni antindependentista.

Bien, ésos son los hechos. Algunos, porque no es cuestión de recordarlos todos. Pero sí son los hechos más importantes para lo que vamos a decir ahora.

El futuro de España depende los votos de un partido como Ciudadanos. Es decir, Ciudadanos podría impedir que el PSOE de Sánchez volviera -es importante este verbo, si seguimos siendo analíticos- a pactar con partidos como ERC, JxCat o Bildu. Y es verdad. Podría hacerlo. Y para hacerlo tendría que sentarse a hablar con Sánchez. El mismo Sánchez que insiste en que no hay nada problemático en pactar con partidos como ERC, JxCat o Bildu.
Pero en fin, pasemos a la especulación. Imaginemos que Ciudadanos se sienta a hablar con Sánchez. Habría al menos dos posibilidades.

1 – Ciudadanos se deja llevar por algunas de las llamadas a la responsabilidad y permite que Sánchez sea elegido presidente del Gobierno. España está a salvo. Salvo por el pequeño detalle de que quienes más recientemente pusieron en serio peligro el futuro de España, quienes dieron un golpe de Estado hace menos de dos años, siguen gobernando en no pocas localidades junto al PSOE. Siguen gobernando Cataluña. Y seguimos. Algunos de los responsables individuales de ese golpe de Estado esperan la sentencia después del juicio por el golpe de Estado. Probablemente habrá condenas. El PSC que gobierna en no pocos municipios con los partidos del golpe de Estado ya ha dicho que intentarán que Sánchez indulte a los presos políticos -importantes las palabras, siempre- condenados. Y la cuestión, analíticamente, no es que se lleguen a producir esos indultos, sino que se haya permitido gobernar a quienes piden con total normalidad que se concedan esos indultos.

Seguimos. Probablemente el PSOE gobierna Navarra junto a Geroa Bai, Podemos y la izquierda restante. Y con Bildu. Dentro del gobierno o desde fuera, pero con Bildu. Porque sin Bildu no hay gobierno posible, salvo que haya un gobierno con Navarra Suma, que para el PSOE son los inequívocamente fascistas.

Bien, exactamente esto es lo que algunas voces llaman sentido de responsabilidad. Sánchez gobierna España y el PSOE mantiene sus pactos con quienes no aceptan las leyes comunes a las que todos los españoles debemos someternos.
Pero hay otras opciones.

2 – Ciudadanos se sienta a hablar con Sánchez. Y le dice lo que debería haberle dicho hace varias semanas. Precisamente por el bien de España, porque es su principal objetivo en política y porque es lo que exige la razón, pone las siguientes condiciones: ningún acuerdo de Gobierno con ERC, JxCat y Bildu. Ninguno, en ningún sitio, sin trampas. Ningún acuerdo de gobierno que dependa de sus votos. No hace falta ni siquiera exigir acuerdos de Gobierno con el PP o con el propio Ciudadanos donde sea posible; bastaría el sentido común. Y podrían seguir con las condiciones: pacto concreto, no comisiones vacías, sobre Educación y política territorial. Con análisis en la mesa sobre lo que está mal y con medidas para corregirlo: adoctrinamiento, disparidad en criterios de evaluación, diseño de la prueba de selectividad, costes de emplear como lengua vehicular lenguas que los alumnos no dominan, revisión de la función de la inspección educativa, revisión de los niveles de comprensión lectora, excelencia.

Creo que cualquiera de las dos condiciones (no a los pactos con ERC/JxCAT/Bildu y reforma profunda de Educación) sería rechazada sin miramientos. Porque no se entiende al PSOE sin los pactos con los nacionalistas, que es lo que vincula las dos posibles condiciones. No se entiende al PSOE, a este PSOE y al anterior, sin su empeño constante en expandir los relatos y las herramientas nacionalistas. Si el PSOE aceptase esas dos condiciones, o una de ellas -cualquiera; la otra llegaría como consecuencia necesaria- el PSOE dejaría de ser el PSOE, y probablemente se convertiría en un partido de izquierdas no nacionalista. Y efectivamente, eso sería una excelente noticia para el futuro de España. Pero no para el PSOE, para este PSOE. Porque la mayor parte de quienes forman parte de este PSOE no podrían respirar en un partido de izquierdas con un discurso firme frente al nacionalismo. Hay notables excepciones, claro. Siempre las hay, en casi todos los sitios. Pero en el caso del PSOE las excepciones están normalmente fuera del PSOE.

Así que en esta segunda opción el PSOE seguiría viéndose abocado, empujado, forzado a pactar con ERC, JxCAT y Bildu, porque las condiciones de Ciudadanos serían irrealizables, alimento para la crispación, no aceptamos cordones sanitarios, etc. Es decir, volveríamos a aquello que había que evitar.

Y la pregunta: ¿cuál de las dos opciones sería buena para España? ¿La primera, un pacto que se desentiende de los pactos del PSOE con quienes entienden la política como la relatividad de las leyes y el triunfo de la voluntad popular? ¿La segunda, un pacto con el PSOE que el PSOE jamás aceptaría, porque supondría una violenta transformación del PSOE?
¿De qué estamos hablando cuando hablamos de lo bueno para España, de aceptar lo peor que hay en la política española o de algo que no podría existir?

Hay una tercera opción, es verdad. El PSOE acepta las condiciones de Ciudadanos y entramos en la Era de la Razón. 8,7 en IMDB. E incluso una cuarta: el PSOE no acepta las condiciones, hay nuevas elecciones, los votantes castigan la irresponsabilidad del PSOE -sí, la del PSOE; je- y Ciudadanos se convierte en la segunda, quién sabe si en la primera fuerza política. Premio Hugo y Nebula.

Dicho esto: que se sienten con Sánchez. Es un error no hacerlo, porque al no hacerlo se permite que el mensaje siga siendo el que el PSOE quiere que sea, y porque es importante que haya un mensaje más allá de los vetos, de las consignas y de las representaciones enfáticas. Porque sin mensaje, es decir, sin una argumentación racional, sin ideas fundamentadas en la razón, no hay más que vacío. Y el vacío sólo funciona en algunos partidos políticos.
No nos engañemos; sentarse con Sánchez es una cuestión de estrategia política de un partido político, no sentido de Estado. El mero hecho de sentarse con Sánchez no sería bueno para España, sino, como mucho, bueno para Ciudadanos. El bien de España, de sus ciudadanos, está en las manos del PSOE. Ésa ha sido siempre la cuestión, hombre.

“Lo que nos une”

Hay muchos discursos en torno a “lo que nos une”. Algunos de esos discursos se ilustran con danzas, trajes regionales o banderas. Imagino que es por el hecho de que se ilustran con danzas, trajes y banderas que algunos se empeñan en encontrar ahí la auténtica Ilustración española. Otros discursos apelan a la lengua, y algunos hablan de la tradición, sea lo que sea eso. Pero todas esas cosas, a lo sumo, es lo que compartimos. Unos con otros, otros con unos, en relaciones que no participan de las propiedades matemáticas que nos enseñan en la escuela. Lo que compartimos incluye un “nosotros”, pero un “nosotros” que no es inclusivo. En España hay multitud de danzas, trajes, lenguas y tradiciones, y lo mismo ocurre con las banderas, a pesar de que hay una bandera y una lengua que son comunes a todos. El problema es que la transacción entre esos elementos y los múltiples“nosotros” es el sentimiento. Los sentimientos son con frecuencia problemáticos, como aprendemos también en la escuela. Son problemáticos porque no son racionales, no garantizan la reciprocidad, no pueden exigirse. Convivimos con ellos, con los nuestros y con los de los otros, e intentamos gestionarlos para que no afecten demasiado a las cuestiones mundanas. Así que si “lo que nos une” debe depender de danzas, lenguas, tradiciones o banderas, y de cómo los sentimos, será complicado elaborar un discurso racional en torno a ello.

Pero hay algo que sí nos une a todos. Lo que nos une es la sujeción a unas normas, códigos o principios. A lo que podemos llamar, en abstracto, el Estado. El Estado es lo que nos une y lo que nos hace -artificio, por tanto- iguales. El Estado, a diferencia de la nación, no hace falta construirlo cuando ya existe. Porque es una ficción, sí, pero una ficción administrativa. Por eso es distinto de la nación, que es una ficción metafísica.
No hace falta construirlo, pero es fácil erosionarlo. Y cuando se erosiona no se erosiona la bandera, el gobernante o las instituciones. Se erosiona aquello que nos une, literalmente. Lo que nos sujeta. Lo que nos convierte en sujetos políticos y en sujetos de derechos, es decir, la posibilidad de someternos a unos códigos, a unos principios, a unas normas comunes, iguales para todos, que nos hacen a todos iguales.

Una de las maneras de erosionar esto que nos une es introducir mecanismos paralelos a las normas, principios o códigos del Estado. Introducir estos “Estados paralelos” en los mecanismos de acceso a la función pública o al sistema público de enseñanza es una de las maneras más eficaces de erosionar el Estado, porque en esos ámbitos es muy fácil observar la ficción. Y una de las condiciones para que una ficción funcione, también en política, es que no se vea.

Esos mecanismos paralelos tienen efectos prácticos. Pueden suponer perjuicios para un grupo de ciudadanos, y pueden producir desigualdades -también artificios, por tanto- entre ciudadanos del mismo Estado. Pero además de esos efectos en el futuro de determinados ciudadanos, produce un efecto en el conjunto de todos los ciudadanos. Ese efecto es la erosión de la noción misma de ciudadanía, que va necesariamente ligada al Estado. La erosión de la idea de que todos somos, como ciudadanos, iguales.

La propuesta de un examen único para el acceso a los estudios universitarios no es sólo una cuestión práctica. No es sólo que los alumnos de una u otra comunidad se vean perjudicados por las diferencias en los exámenes de acceso o en los criterios de corrección. Es, también, una cuestión de principios. Se trata de defender una ciudadanía asimétrica o de garantizar que todos los ciudadanos, también los estudiantes, sean tratados de la misma manera por el Estado.

Lo que está en cuestión es el principio de que todos los ciudadanos han de ser iguales en su relación con el Estado. Todo lo demás es relato. Relato nacionalista.

Entre finitos y tortitas de camarón

Hoy, de nuevo, un artículo sobre Rentería. Éste, en Naiz. Su autor es Iñaki Revuelta, cantante, y el título es Errenteria aurrera!, que se puede traducir como ¡Adelante Rentería! En realidad los artículos sobre Rentería no comenzaron después del acoso del domingo. Comenzaron cuando en buena parte de la prensa no abertzale, con El País como principal referente, decidieron construir un relato sobre Rentería (2017, 2018). Su alcalde había pedido perdón a las víctimas “si en algún momento este consistorio a lo largo de su historia, o yo mismo, no hemos estado a la altura de las circunstancias”. Del mismo modo que cualquier muestra de apoyo que vaya seguida de un “pero” no vale nada, cualquier petición de perdón que comience con un condicional no es más que una muestra de que en realidad no se está pidiendo perdón. La circunstancia a la que se refería el alcalde es que Rentería fue durante muchos años un pueblo vedado para una buena parte de sus vecinos. Y lo sigue siendo. Lo que ha cambiado es que ya no los asesinan. Por eso lo que hace el alcalde de Rentería es peor que inútil. Es inmoral. Lo que hace es pedir perdón a quienes ya están muertos, a quienes fueron desactivados y no pueden molestar, mientras normaliza que los matones, sus matones, en cuanto que son sus representados, acosen a quienes deciden dar discursos que no se integran en la idea única del nacionalismo.
El alcalde, un detalle importante, es de EH Bildu. La misma coalición que tiene en Sortu a su principal partido, la misma coalición que presenta a etarras condenados en sus listas, y la misma coalición desde la que se organizan homenajes a etarras cuando salen de la cárcel. Bien, pues a este alcalde lo acompañó una azucarada campaña mediática desde que nombró las palabras “reconciliación” y “convivencia”.

El domingo se vio en qué consistían la reconciliación y la convivencia. Un partido político decidió celebrar allí un acto con, entre otros, Fernando Savater y Maite Pagazaurtundúa. Días antes de la celebración del acto ya había llamamientos a recibirlos “como merecen”. Entre esos llamamientos estaba el de Sortu, el principal partido de la coalición a la que pertenece el alcalde de Rentería. Llamamientos a recibirlos no con aplausos, o con un silencio solemne, que tal vez sería lo suyo, sino con insultos, con exigencias de que se “vuelvan a España”, con miradas de odio, con patadas a los coches y, lo de menos y lo que más se ha resaltado en cierta prensa, con caceroladas y lazos amarillos. La recepción fue justo lo opuesto al recibimiento que se ofrece habitualmente, también en Rentería, a presos de ETA que salen de la cárcel. A éstos se los recibe con aplausos y aurreskus, como recordó Pagazaurtundúa. A aquéllos se les recibió como si fueran asesinos. Había más personas insultando a los asistentes del acto, desde que entraron hasta que se fueron, que asistentes al acto. Este detalle se ha comentado con cierta sorna en la prensa no abertzale, dando la razón a la prensa abertzale, más roma, que señalaba directamente que no eran bienvenidos.


Ésta es la esencia no sólo de Rentería, sino de todos los pueblos vascos -y catalanes- en los que el nacionalismo no es que se haya desviado, sino que sencillamente ha llegado a su última fase, la de religión sustitutoria que genera sus propias inquisiciones y sus propios demonios. La esencia de cierta prensa no abertzale, por alguna razón, es tolerar que en numerosas regiones de España siga imperando la ley de la tribu, la separación entre un ellos y un nosotros, una separación étnica que va más allá de lo retórico.

Pero esta prensa no puede mostrar sin más el esqueleto de esta convivencia orwelliana. Necesita un relato, una ficción sobre la que construir su aceptación cobarde de lo peor de España, de Europa y de la historia reciente. Necesita artículos como los que se publicaron hace dos o tres años sobre el ejemplar alcalde de Rentería, aunque hoy no puedan ser vistos más que como una enorme equivocación, no sólo empírica sino principalmente moral. Gracias a esos artículos, y gracias a las campañas del propio ayuntamiento, se pueden publicar textos como el que hoy aparece en Naiz. “Adelante Errenteria”, dice el autor del texto. “Gora Errenteria”, decía Maite Pagazaurtundúa. El autor del texto apela a quienes el domingo le gritaban a Maite Pagaza que se volviera a España, los anima a que lo sigan diciendo. Maite Pagaza, que pasó su infancia en Rentería, también se dirigía a ellos. Se dirigía a ellos como el padre Barry se dirigía no sólo a los matones de La ley del silencio, sino también a aquéllos que guardaban un silencio cómplice. Pagazaurtundúa se dirigía a ellos y los miraba a la cara no para hacerse perdonar ni para intentar “seducirlos”, sino para que escucharan, por una vez y en su casa, que también es la de ella, en qué consiste el horrible proyecto del que decidieron ser parte.
La prensa no abertzale necesita artículos como el que hoy publica Naiz porque, además de dar la razón a quienes exigían a los asistentes del acto que se fueran y no volvieran nunca, deja pinceladas de la ejemplar lucha del pueblo por la convivencia:

Mucha «culpa» de todo esto que se respira por allí la tiene su alcalde Julen Mendoza, al cual también tuve el honor de conocer en uno de esos enriquecedores encuentros culturales. Entre finitos y tortitas de camarón, entonábamos “Txoria Txori” con un toque flamenco, en una bella armonía entre personas que únicamente quieren aportar y no destruir. Envidiable sin duda ese escenario logrado, ansiado por muchos pero no siempre conseguido.

Rentería, como tantos otros pueblos vascos -y catalanes- es el horror oculto tras una gran ficción. Es una aldea potemkin en la que todo es bella armonía, siempre y cuando los que hasta hace poco temían ser asesinados por no aceptar el modelo tribal de convivencia se queden en casa cuando alguien como Maite Pagazaurtundúa, vecina del pueblo y a cuyo hermano decidió asesinar ETA, pretende dar un discurso en la plaza. Puedes organizar jornadas culturales, comer tortitas de camarón, recibir con aplausos a los asesinos de ETA e incluso cantar con un toque flamenco; pero que no se te ocurra dar un discurso en la plaza para defender a quienes siempre fueron silenciados en pueblos como Rentería, porque dirán que vas a provocar. Lo dirán quienes aplauden a los etarras, el alcalde, los dirigentes del Partido Nacionalista Vasco, la prensa abertzale, una parte de la prensa no abertzale, los dirigentes de partidos como Podemos e incluso, de manera más o menos explícita en función de las circunstancias, dirigentes del partido que durante un tiempo fue el partido de Maite Pagazaurtundúa.

La España negra es y ha sido siempre, desde que vivimos en un Estado de derecho, la España de Rentería, Alsasua, Vic y Amer. La España de los que limpian con lejía después de que pasen quienes son considerados enemigos del pueblo, la España de los que repiten el mensaje único desde la megafonía municipal, la España de los que cierran los pueblos a los que “vienen de lejos” mientras los abren a quienes decidieron asesinar a los enemigos del pueblo. Ésa es la España negra realmente existente. Y seguirá siéndolo mientras no entendamos que el primer paso para conseguir la España que quieres debe ser la denuncia firme y constante de esta España indeseable, y que en Rentería, Alsasua, Vic y Amer hay personas que quieren una España en la que se pueda vivir con normalidad, y que esas personas merecen algo más que una condena genérica, rápida y estéril de “las violencias vengan de donde vengan”. Porque las violencias vienen casi siempre del mismo sitio, y se dirigen casi siempre hacia los mismos.

——————————————————————————————————————–El Ayuntamiento de Rentería elaboró el año pasado una campaña para mostrar la convivencia y la diversidad que caracterizan al pueblo. El principal documento de la campaña era una canción. El nombre de la canción es “Egin zaidazu bisita”, algo así como “Visítame”. Al comienzo del vídeo, varios felpudos ante una puerta, con palabras como “Home”, “Ongi etorri” o “Bienvenidos”, en varios idiomas. Éste es el vídeo. A continuación, un vídeo en el que cualquiera puede ver cómo fue el trato a los que quisieron visitar Rentería el domingo. Y por último, el discurso de Maite Pagazaurtundúa en Rentería.

Las patrias vivas

Leo hoy unas declaraciones de María Chivite, presidenta del PSN, que recoge Emilia Landaluce en El Mundo. No se salen de lo que es el PS(x). No le gusta hablar de bloques, pero sí pone líneas rojas: no gobernarán ni con el PP ni con EH Bildu. Intenta salvar la equiparación tirando de motivos. Con los últimos no gobernará por motivos éticos, mientras que con los primeros no gobernará por motivos políticos.
No habla de bloques porque no quiere elegir entre constitucionalismo y nacionalismo. Porque no descarta gobernar con los nacionalistas de Geroa Bai, si aparece la oportunidad.
La política de Geroa Bai es oficializar Navarra como la cuarta provincia vasca, tal vez porque entienden que siempre fue la primera. Y el PSN no descarta entenderse con ellos, del mismo modo que el PSC, el PSE, el PS balear de Armengol o el propio PSOE de Sánchez se entienden con sus nacionalistas particulares, que en el último caso son todos.
Las líneas rojas del PSOE en cualquiera de sus formas no se entienden sin las líneas verdes. Las líneas verdes dejan pasar a Junqueras, a Puigdemont, a Torra, a Urkullu, a los de Més, y antes que nada a todos los socialistas que están en cualquiera de las formas del PSOE como podrían estar en cualquier partido nacionalista.

Mientras tanto, el secretario general del PP compartió esto en la noche del domingo, al parecer en respuesta a un programa de Salvados sobre España.

 

“España son tus costumbres y el idioma en el que hablas”. “Las montañas agrestes que te velan y te guardan”. “El limpio orgullo de la historia de la raza”. “La voluntad de ser español cada mañana”. “El Padre Nuestro que rezas por las mañanas y el rojo y gualda que pone ese nudo en tu garganta”.

Imagino que el secretario general del PP comparte ese poema porque comparte esa idea de España. No es muy diferente de la idea que cualquier nacionalista podría tener de su particular madre metafísica. Porque el nacionalismo no está en el sujeto, sino en el atributo.
¿España es el idioma en el que hablas? ¿Cómo no va a ser entonces Euskadi la tierra de los que hablan euskera? ¿Las montañas te velan y te guardan? ¿El orgullo de la historia de la raza? ¿La voluntad de ser español, como la voluntad de ser catalán, frente a aquéllos que no sienten el metafísico nudo en la garganta?

Se podrá decir que es sólo retórica, y que no estamos en 1914. Pero la retórica nunca es sólo retórica.
Ayer en Gara publicaban una entrevista a Arnaldo Otegi. En un momento de la entrevista, el líder de la coalición nacionalista/socialista decía que se congratulaba de ver “el pueblo vivo”. Hace unos días se celebró un acto de Vox en Vistalegre, el partido de “la España viva”.
Entre Otegi y Abascal – y Chivite, y García Egea- hay un abismo moral, porque el primero fue parte de quienes acababan con la vida de personas como Abascal precisamente por el hecho de no ser parte del pueblo. Ahí es donde se sitúa la línea roja. Después viene la política. Y en política parece que es imposible escapar de la retórica nacionalista. De las patrias vivas, de las montañas que nos guardan, de las sensibilidades, de las identidades, del triunfo de la voluntad, de la lengua culta que crea y piensa por ti.

Es el sujeto lo que configura los bloques, no los atributos.

 

¿Por qué eligen el D?

Al hilo de la entrada de ayer, alguien me preguntaba si los padres no eligen la lengua de escolarización de sus hijos en el País Vasco.
Creo que es algo que no se conoce del todo bien. Especialmente en el País Vasco.
Los padres pueden elegir en qué modelo lingüístico quieren que estudien sus hijos, pero es el centro el que decide qué modelos lingüísticos ofrece, en función de la demanda y de las posibilidades en cuanto a la planificación.
Cuando un centro público no puede satisfacer la demanda de una familia de modelo A, éste deriva a la familia al centro con modelo A más próximo. Los escasísimos centros que ofrecen ese modelo, como se explica en las escasas noticias sobre este tema, son centros en los que la mayor parte del alumnado está compuesto por inmigrantes o alumnos con necesidades educativas especiales.

La imagen que nosotros nos formaremos al leer o escribir la descripción anterior estará -o intentaremos que esté- poco contaminada por prejuicios. La imagen que se forman los padres cuando les explican a qué centro tendrán que acudir si quieren escolarizar a sus hijos en modelo A me temo que es diferente.

El argumento de que los padres eligen voluntariamente el modelo D, de que es un modelo que ha ido arrinconando naturalmente no sólo al A, sino también al B, es un argumento potente, hay que reconocerlo.
Pero creo que sería interesante comprobar, o al menos preguntarse, cómo es el proceso de elección del modelo lingüístico. Sería interesante analizar la información que se da a los padres que preguntan por el modelo A, y también cuál es el número de familias que se plantean escolarizar a sus hijos en este modelo, porque la mera cifra de las familias que finalmente lo eligen puede que esconda algo más complejo.

Recordemos que en este tema, según muestra el último Euskobarómetro, los ciudadanos vascos tienen una percepción de la realidad bastante extraña. Los ciudadanos vascos, aparentemente, creen que el euskera es la lengua materna de la mayoría de sus conciudadanos, a pesar de que los datos muestran que la realidad está muy lejos de esa percepción.
Otra posible explicación a los datos tan extraños del Euskobarómetro sobre política lingüística es que los ciudadanos vascos tienen graves problemas de coherencia y razonamiento.
Los ciudadanos nacionalistas, en concreto. Ayer me refería a dos respuestas difícilmente compatibles en el Euskobarómetro. Por una parte, el 73% de los ciudadanos vascos creían que los niños deberían comenzar su escolarización en su lengua materna, ya fuera el euskera o el castellano. Por otra, al mismo tiempo, el 50% de los ciudadanos vascos creía que todos los niños deberían recibir la primera enseñanza todo en euskera. Algo no cuadra.

Y hay algo interesante por debajo: en el gráfico del Euskobarómetro, además del porcentaje total se muestra el porcentaje de acuerdo/desacuerdo según ciudadanos nacionalistas y no nacionalistas.

Así, podíamos ver que el 73% de los ciudadanos no nacionalistas defendía que los niños comenzasen su escolarización en su lengua materna, cualquiera que fuera, mientras que el 37% de esos mismos ciudadanos no nacionalistas defendía que todos los niños recibieran su primera escolarización todo en euskera. Son unos porcentajes razonables.

En cuanto a los ciudadanos nacionalistas, el 72% estaba de acuerdo con que los niños comenzasen su escolarización en su lengua materna, cualquiera que fuera. Una diferencia minúscula respecto a los ciudadanos no nacionalistas. El hecho diferencial se puede ver en el porcentaje de esos mismos ciudadanos nacionalistas que defienden que la primera escolarización de todos los niños sea todo en euskera: el 68%.

Sería interesante que preguntasen a esos ciudadanos nacionalistas por su aparente contradicción. Mientras tanto, habrá que preguntarse si esas respuestas obedecen a una incapacidad de razonar coherentemente o a una severa distorsión en la percepción de la realidad.

Lo que es incuestionable es que ese hecho diferencial existe, y que sobre él -y contra la realidad lingüística- se ha construido el sistema educativo vasco.

Argumentar que los padres eligen naturalmente el modelo lingüístico que priva a sus hijos de educarse en su lengua materna es legítimo. Son las preguntas que no se hacen las que deberían levantar algunas sospechas en cuanto a la información con la que se construye este proceso. Información sobre las facilidades y dificultades en la elección de modelos, información en cuanto a las consecuencias de escolarizar a los niños en una lengua que no usan ni usarán fuera del ámbito escolar, e información en cuanto a los costes de emplear como lengua vehicular una lengua que apenas habla nadie, y por tanto que apenas domina nadie -ni profesores ni alumnos-.

He escrito bastante sobre estas cuestiones en este blog, y es normal que la situación siga igual, puesto que el alcance del mismo es mínimo. He procurado escribir más preguntas que conclusiones, y es posible que esté equivocado en cuanto a las pocas conclusiones a las que he llegado y en cuanto a las premisas de las que parto.
Lo que me resulta difícil de asimilar es que no haya estudios serios sobre esta cuestión. Me resulta difícil asimilar que personas intelectualmente inquietas y profesionales de la investigación no se estén haciendo preguntas parecidas. Por eso no dejo de pensar si no estaré siendo conducido por mis propios sesgos.

Me resulta más fácil entender, por alguna razón, que los padres no nacionalistas no quieran plantearse nada de esto. Y al mismo tiempo, me parece incomprensible.

Lengua materna, lengua de escolarización y opinión de los ciudadanos vascos

El viernes pasado se presentó la oleada de primavera del Euskobarómetro. Es decir, la opinión de los vascos sobre diversas cuestiones sociopolíticas.
Al menos dos de ellas ofrecen datos interesantes.

La primera es la actitud de los vascos respecto al euskera, y más concretamente respecto al papel del euskera en la enseñanza.
Esto se mide mediante una serie de afirmaciones ante las que los encuestados deben mostrar su acuerdo o desacuerdo.

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La primera de las afirmaciones es ésta:

LOS PADRES DEBERÍAN PODER ELEGIR LA LENGUA DE ENSEÑANZA PARA SUS HIJOS

El 85% de los vascos se mostró de acuerdo con la afirmación. Es decir, el 85% de los vascos cree que los padres deberían poder elegir la lengua de enseñanza para sus hijos. Lo repito, aunque no sea necesario, porque a partir de aquí comienzan a adivinarse ciertas contradicciones.

Segunda afirmación:

LA SUPERVIVENCIA DE LA LENGUA VASCA HACE NECESARIO UN MAYOR PESO DEL EUSKERA EN LA ESCUELA

El 74% de los mismos vascos que creían que los padres deberían poder elegir la lengua de enseñanza para sus hijos se mostraban de acuerdo con la afirmación, que supondría precisamente subordinar la libertad de los padres a la supervivencia del euskera.

La tercera afirmación complica aún más la cosa, aunque podría entenderse como una variante de la primera:

LOS NIÑOS DEBERÍAN EMPEZAR LA ESCOLARIZACIÓN EN SU LENGUA MATERNA YA SEA ÉSTA EUSKERA O CASTELLANO

El 73% de los vascos manifiesta que está de acuerdo con esta afirmación. Una mayoría bastante holgada.

Y aquí es donde he dejado de escribir. Tenía pensado mencionar una más de las cinco afirmaciones de este apartado del Euskobarómetro. En concreto, la que consistía en afirmar que todos los niños deberían recibir la primera enseñanza todo en euskera. Lo interesante es que el 50% de los vascos -ésos que en la anterior afirmación defendían con una mayoría del 73% que los niños comenzasen su educación en su lengua materna- está de acuerdo con esta última. Es decir, el 50% de los vascos defiende que los niños reciban la primera enseñanza todo en euskera.

He dejado de escribir porque me ha parecido oportuno buscar cuál es la lengua materna de los niños vascos. Si el 73% de los encuestados cree que deberían comenzar su escolarización en su lengua materna, sería interesante comprobar cuál es la distribución en cuanto a la lengua materna, y también comprobar si los alumnos vascos están comenzando su escolarización en su lengua materna.

Así que he ido al Observatorio Vasco de la Juventud, un instrumento del Gobierno vasco. El Observatorio publicó en febrero de este año un pequeño informe sobre la lengua materna de los jóvenes vascos, coincidiendo con el Día Internacional de la Lengua Materna.
En 2016, el 17,5% de los vascos tiene el euskera como lengua materna. El 6% tiene como lengua materna el euskera y el castellano. Este dato me parece problemático, pero vamos a darlo por bueno. ¿Cuál es el porcentaje de vascos que tiene el castellano como lengua materna? Pues éste es un dato que el Observatorio del Gobierno vasco, por alguna razón, ha decidido omitir en su informe. En cualquier caso, el cálculo es sencillo: el 76,5% de los vascos tiene el castellano como lengua materna. Podemos sospechar por qué razón este observatorio del Gobierno vasco ha decidido no incluir en su informe el porcentaje de vascos que tienen el castellano como lengua materna.

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En el mismo informe también se incluyen datos por grupos de edad. La más baja de las incluidas es la de 16-24 años. En ese grupo, el 22% tiene el euskera como lengua materna, el 11,1% el euskera y el castellano, y, de nuevo omitido, el 66,9% de los jóvenes vascos tiene el castellano como lengua materna.

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Por último, podemos consultar cómo se distribuyen los porcentajes según las provincias vascas, pero sólo en el grupo de edad de 16-24 años. En el informe se puede ver que el 41,9% de los guipuzcoanos tiene el euskera como lengua materna, el 13,8% el euskera y el castellano, y los de nuevo omitidos, los que tienen el castellano como lengua materna, serían el 44,3%.
En Vizcaya los datos son los siguientes: 12,8% de jóvenes con el euskera como lengua materna, 9,7% de jóvenes con euskera y castellano, y un 77,5% de jóvenes con el castellano como lengua materna, de nuevo omitidos.
Por último, Álava: 7,8% de jóvenes con el euskera como lengua materna, 9,5% euskera y castellano, y un 82,7% de jóvenes omitidos.

En todas las provincias, también en Guipúzcoa, el mayor grupo es el de los jóvenes que tienen el castellano como lengua materna. En el caso de Vizcaya y Álava el peso de este grupo es enorme. Y como veremos más adelante, estos jóvenes no son omitidos únicamente en el informe, sino también en el sistema educativo.

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El siguiente paso ha sido acudir a los datos disponibles en el EAS, el Sistema de Indicadores del Euskera dependiente del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco, para consultar en qué lengua estudian los alumnos vascos según el nivel de enseñanza.

Aquí hago una pausa para recordar un dato: el 73% de los vascos cree que los niños deberían empezar su escolarización en su lengua materna. Y otro más: el 76,5% de los vascos y el 66,9% de los jóvenes vascos tienen el castellano como lengua materna.

Con esos datos, habría que concluir que la gran mayoría de los alumnos vascos deberían haber cursado la Educación Infantil en el modelo A, que es aquel que emplea el castellano como lengua vehicular, puesto que la gran mayoría de los vascos tiene y ha tenido el castellano como lengua materna.

La realidad es la siguiente: en el curso 2012/2013, el 75,03% de los alumnos de Infantil estudiaba en modelo D, es decir, todo en euskera. El 20,86% estudiaba en modelo B, bilingüe, y únicamente el 3,63% estudiaba en modelo A, todo en castellano.
En el curso actual, el 2017/2018, tras años de progresión ininterrumpida, el 79,42% de los alumnos vascos de Educación Infantil estudia en modelo D; el 17,13% estudia en modelo B; y el 2,95% de los alumnos estudia en castellano, la lengua materna de la gran mayoría de los vascos.

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(Fuente: Departamento de Educación del Gobierno vasco, Estadísticas del sistema educativo)

En resumen:

    • el 73% de los habitantes del País Vasco cree que los niños deberían empezar su escolarización en su lengua materna;
    • el castellano es la lengua materna del 76,5% de los vascos (del 66,9% de los jóvenes de 16 a 25 años);
    • en el curso 2017/2018, el castellano ha sido la lengua de escolarización en Educación Infantil del 2,95% de los alumnos.

 

Vemos que hay al menos dos problemas, o dos cuestiones que presentan problemas.
La primera es el distanciamiento entre la realidad lingüística de los vascos, que tienen mayoritariamente el castellano como lengua materna y que hablan mayoritariamente en castellano en su vida diaria, y la realidad del sistema educativo vasco, en el que los alumnos estudian mayoritariamente en euskera y en el que los alumnos de Educación Infantil que estudian en castellano no llegan al 3%. Esto ya ha sido tratado aquí en varias ocasiones (en esta entrada y en las otras cuatro entradas enlazadas al comienzo de la misma).
La segunda es la confusa opinión de los vascos sobre cómo debería elegirse la lengua de escolarización. El porcentaje mayor es el del 85% de vascos que cree que los padres deberían elegir la lengua de enseñanza. El siguiente es el 74% de vascos que cree que el euskera debe tener un mayor peso en el sistema educativo para garantizar su supervivencia (la del euskera). El tercero es el 73% de vascos que cree que los alumnos deberían comenzar su escolarización en su lengua materna, sea ésta el euskera o el castellano. Y el cuarto es el 50% de vascos que cree que todos los niños deberían cursar la primera escolarización todo en euskera. El motivo detrás de estas opiniones aparentemente contradictorias podría ser que los ciudadanos vascos desconocen cuál es la lengua materna de la mayoría de los vascos, y creen por alguna razón que el euskera es la lengua materna de la mayoría de ellos.

Para terminar, creo oportuno recordar que el nacionalismo vasco se ha embarcado en un proyecto sobre la base de lo que llaman el “derecho a decidir”. Podrían comenzar por algo que sí está en sus manos, como dejar que los alumnos vascos puedan estudiar en su lengua materna, o en la lengua que consideren sus padres.
También es oportuno recordar que Isabel Celaá, la actual ministra de Educación del Gobierno de Pedro Sánchez, fue consejera de Educación del Gobierno vasco de Patxi López. Durante esos cuatro años en los que fue consejera no se planteó ninguna revisión respecto a la política lingüística en el sistema educativo vasco.

 


He decidido dejar la segunda cuestión del Euskobarómetro para otra entrada. Creo que ésta es suficientemente interesante y que merece una atención exclusiva.

El procésamiento

Ayer Pinker se refería al fenómeno Yanny/Laurel. Y volvía al vestido azul/dorado para intentar explicar lo que pasaba.

A veces percibimos de manera diferente una misma realidad por culpa de nuestro hardware particular. Al parecer, quienes tienen problemas para captar las frecuencias más altas escuchan “Laurel”. Y, también al parecer, lo que hay en la grabación original es “Laurel” y no “Yanny”.

El problema con el vestido tenía que ver con la luz y con la forma en la que nuestro cerebro procesa lo que vemos cuando la iluminación podría contaminar el color del objeto.

Nuestro cerebro condiciona la manera en la que percibimos el mundo, y esto podría ser una explicación para otro fenómeno viral, el Controvertido/Xenófobo. Quien hoy asume la presidencia de la Generalitat ha publicado numerosos artículos en prensa durante los últimos años. En ellos hablaba de “ciudadanos trasplantados”, de “bestias con forma humana” y “descerebradas” y de cómo la palabra “enemigo” cobraba, por culpa de esas “cosas que tenemos que soportar”, un significado nuevo, “profundo y abismal, como surgido de las entrañas de la tierra”.

Es, efectivamente, un discurso muy viejo. Pero es un discurso al que han colocado en la presidencia de una comunidad autónoma, y ahí sí hay una cierta novedad.

Torra no se ve a sí mismo como un supremacista del siglo pasado. Los miembros del Parlamento catalán que han permitido su investidura tampoco lo ven, y por tanto no se consideran compañeros en la xenofobia. Una parte de la prensa ve esta xenofobia como algo polémico o controvertido, y una parte del mundo académico de análisis objetivo debe de estar mirando las nubes entre artículo y encuesta sobre intención de voto.

José García Domínguez publicó hace unos días un espejo perfecto. No era más que un artículo con algunas de las descalificaciones que durante años han vertido los compañeros de Torra, pero con “catalanes” donde decían “españoles”. Quienes han dedicado su vida a aceptar o incluso verter esas descalificaciones reaccionaron con horror. Cómo era posible que en España se permitiera publicar esas barbaridades.

Ahí, parece, el hardware sí funciónó. Vieron como barbaridad lo que siempre les pareció inofensivo y evidente. Hasta que volvió la luz y les dijeron que eran ellos ante el espejo. Entonces, el silencio. Y las nubes.

Hoy en elnacional.cat publican esto.

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En algunos aparecerá automáticamente la Feria de Abril, el cómo se atreve y el “vuelve a Cádiz” acuñado por De Gispert, una de las espejadas. No lo pueden evitar.
Pero que haya al menos dos formas de ver las palabras de Arrimadas no nos lleva a establecer la multiplicidad del mundo. Nos lleva al incómodo problema del cerebro y de la interpretación de la realidad. El nacionalismo no se cura leyendo o viajando, porque no es más que una distorsión producida por nuestro hardware. El cerebro a veces nos juega malas pasadas y nos hace creer que la tierra nos habla o que “el alma de la patria” significa algo.

No hay que confundirse: el auténtico problema ha sido siempre el procésamiento.

La importancia de un cordelito

El otro día pasé frente al Ayuntamiento de Bilbao y volví a fijarme en algo que me pareció extraño. El Ayuntamiento de Bilbao muestra siempre dos banderas: la española y la ikurriña. Lo extraño es el comportamiento de cada una de ellas cuando hay viento. La ikurriña se comporta de manera esperada. Cuando hay viento se extiende totalmente. La española, en cambio, parece que se resiste.

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Hace un tiempo paseábamos por allí y se lo comenté a dos personas. Sí parecía que una de ellas se levantaba menos, pero la explicación que se me ocurría fue descartada.

Finalmente, el sábado pude comprobar que la ridícula explicación coincidía con el hecho.
La bandera española no se extiende como la ikurriña porque uno de los extremos está sujeto al asta mediante un cordel.

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La historia no tiene mucho recorrido. No es algo que dé lugar a preguntas en un pleno, no es una cuestión de vital importancia.
Pero es evidente que alguien en el Ayuntamiento de Bilbao ha considerado el vuelo de la bandera española tan importante como para sujetar el paño al asta mediante un cordelito. Alguien debió de llegar en su día con esa preocupación en la cabeza, y con un plan para solucionarlo. Alguien debió de escucharlo y dar el visto bueno. Y alguien debió de subirse al tejado del Ayuntamiento con el cordelito de marras.

Podría haberse quedado en la ocurrencia de un fanático obsesionado con sus símbolos. “No empieces, Uriarte -o Jáuregi, Agirre, tal vez Martínez-, déjate de chorradas y vamos a lo importante”. Pero no. Se consideró como algo que había que considerar, y se tomaron medidas.

Y ahí está el cordelito. Y ahí seguirá, porque, hombre, es un cordelito, no hay que darle importancia.

“Con esto finalizo”

 

Esta entrada será la última que escriba de la serie sobre el sistema educativo del País Vasco.
Recomiendo leer las entradas anteriores para poder entender ésta, que será muy breve.
Dejo los enlaces a esas entradas a continuación:

La primera.
La segunda.
La tercera.
La cuarta.

Decía que esta entrada será la última de la serie porque creo que no queda mucho que decir. He podido preguntar directamente a uno de los principales expertos sobre el sistema educativo del País Vasco, Josu Sierra. Fue técnico de glotodidáctica (aprendizaje lingüístico) del Gobierno vasco desde 1983 hasta 1992. Técnico de evaluación de programas educativos del Gobierno vasco desde 1992 hasta 2000. Y director del Instituto Vasco de Evaluación e Envestigación Educativa (ISEI-IVEI) desde 2001 hasta 2009. A pesar de que lleva varios años alejado del campo de la educación, es presentado habitualmente como uno de los expertos más autorizados en ese terreno, y mantiene un blog dedicado a la cuestión.

La pregunta que le he hecho, que ya había planteado en las entradas anteriores de la serie, es la siguiente: Partiendo de la premisa compartida por los expertos del Gobierno vasco de que la realización de las pruebas externas en euskera supone una desventaja muy importante para los alumnos castellanoparlantes, hasta el punto de que obtienen resultados significativamente peores porque no pueden demostrar todo lo que saben, ¿no estarán rindiendo por debajo de su nivel real los alumnos castellanoparlantes que realizan las pruebas de sus centros escolares en euskera?

Tras un breve intercambio, finalmente Josu Sierra responde a la pregunta. Ésta es la conversación completa. Y creo que la respuesta debería hacer reflexionar a todos los agentes del sistema educativo vasco -padres, profesores y responsables políticos- sobre el precio que estamos pagando para mantener un sistema educativo que tiene como objetivo principal la preponderancia de una lengua minoritaria.

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“El profesorado los puede adaptar o simplemente contextualizar. No hay un referente externo al que ceñirse.”

¿Qué significa eso exactamente?

1- Que, efectivamente, todos los alumnos castellanoparlantes -la inmensa mayoría de los alumnos del País Vasco- son obligados a contestar los exámenes de sus centros educativos en una lengua que les penaliza.

2- Que los profesores de los centros educativos del País Vasco adaptan o contextualizan esos malos resultados porque no hay un referente externo al que ceñirse. Es decir, que las notas que obtiene la mayoría de los alumnos del País Vasco no son las notas reales, sino que son notas adaptadas o contextualizadas.

Sólo queda ya plantear la pregunta de la manera más clara posible: ¿están los alumnos vascos condenados a ser participantes involuntarios de un sistema educativo fraudulento?

Con esto finalizo.

 


Enlace a la entrada en el blog de Josu Sierra: https://josusierra.wordpress.com/2016/12/07/euskadi-en-pisa-vuelve-al-principio-al-menos-en-ciencias/

 

 

Un vistazo al pasado para ver el futuro (de la educación vasca)

 

En 2008 el Gobierno vasco publicó el informe Marco de aprendizaje y enseñanza de las lenguas en la CAE. Una Propuesta Innovadora y Plurilingüe para el S XXI
El informe pretendía mostrar un análisis de los diferentes modelos de enseñanza en cuanto a su capacidad de alcanzar los objetivos lingüísticos. Es decir, pretendía analizar en qué medida se conseguía la euskaldunización en los modelos A, B y D.
También pretendía reunir las propuestas de diferentes agentes sociales y alcanzar un acuerdo común sobre los ejes del sistema educativo en el futuro.
He considerado oportuno reunir en esta entrada los elementos más interesantes de ese informe. Son, al fin y al cabo, las pautas que han seguido el Gobierno vasco y los centros educativos desde 2008. Y dan pistas sobre lo que se pretende hacer dentro del País Vasco en el futuro próximo.

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Lo primero, una vez más, la influencia de la lengua de la prueba en los resultados de las evaluaciones. Quien haya seguido en el blog la serie reciente sobre educación estará cansado de leer este dato, pero parece que hay unanimidad entre los responsables de educación del País Vasco. Todos ellos defienden que la lengua en la que se hacen las pruebas influye notablemente en los resultados de la misma. Todos ellos defienden que los alumnos “rinden mejor cuando contestan a las pruebas en la lengua familiar”.
Ninguno de ellos defiende que los alumnos contesten en su lengua familiar cuando hacen las pruebas de sus centros educativos. Este tema ya se ha tratado en las entradas previas de la serie.

 

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Otra cuestión que no se oculta: la mayoría de los alumnos del País Vasco tiene el castellano como lengua materna. Es decir, la mayoría de los alumnos del País Vasco podría estar rindiendo por debajo de sus posibilidades debido a que no contestan las pruebas de sus centros en su lengua materna.
Esto se extrae de premisas que comparten todos los expertos del Gobierno vasco.

 

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Se puede observar además una tendencia clara: mientras que el modelo A ha tocado suelo, el modelo D experimenta un crecimiento continuado.
La mayoría de los alumnos tiene el castellano como lengua familiar y la mayoría de los alumnos estudia en modelo D.

 

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En este punto se aborda una de las cuestiones clave del sistema educativo y de la política lingüística del País Vasco. En primer lugar, se afirma que la escuela tiene una influencia limitada en el uso que los alumnos hacen de una lengua. En segundo lugar, se recuerda que el objetivo no es tanto aumentar el conocimiento del euskera como aumentar su uso.
Si unimos las dos afirmaciones, podemos ver cuál va a ser uno de los objetivos del Gobierno vasco en cuanto a política lingüística: una vez afianzada la imposición del euskera como lengua vehicular, habrá que extender esa imposición a ámbitos que van más allá de la escuela. Si no se usa en la calle, en casa o en el patio, el efecto de las políticas lingüísticas será limitado.
Veamos cómo se expone esta idea.

 

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Resumen: hay que ir más lejos. ¿En la excelencia, en la adquisición de competencias, en comprensión lectora?
No. En los mecanismo para extender el uso del euskera. Hay que ir más allá de la escuela: hasta el barrio, los amigos, la familia o la calle.

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También hay que trabajar la dimensión vasca del curriculum.
Éstos son, recordemos, los análisis que se hicieron en el año 2008. Ocho años antes de que se conocieran los resultados de la evaluación diagnóstica y de PISA 2015.

 

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Pregunta: ¿Qué podría hacerse para reforzar el uso del euskera? Respuesta: el euskera, instrumento de enseñanza. El castellano, asignatura.
A continuación, otras propuestas similares discutidas en el informe.

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El modelo A debe ser remodelado para introducir el euskera como instrumento de enseñanza.

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O bien, directamente eliminado.

 

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Otra cuestión discutida y discutible en el informe: los derechos lingüísticos ¿son derechos individuales o son derechos territoriales?

 

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Ahora sí, un vistazo al futuro. Se preparan cuatro fórmulas alternativas para conseguir el objetivo prioritario del Gobierno vasco en Educación (aumentar el uso del euskera). Se podría recomendar, en este punto, volver a los últimos resultados de las pruebas de evaluación externas que se han hecho en el País Vasco.

La segunda de esas fórmulas consiste en la imposición de un único modelo, el D, para todos los alumnos vascos. El equipo que analiza la viabilidad de esta fórmula reconoce que esto implicaría que los profesores que no saben euskera no podrían dar clase. Solución: contratar únicamente a profesores vascoparlantes.
Aun así, el equipo reconoce también que, de momento, esta fórmula es difícilmente viable por cuestiones legales:
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Pasamos a las aportaciones de los expertos consultados.

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Recomendación de Ignasi Vila, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Gerona: escolarización en modelo D para todos los inmigrantes, niños y adolescentes.

 

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Recomendaciones de Hugo Baetens Bearsdmore, de la Universidad de Bruselas: insiste en la necesidad de que se impliquen agentes de ámbitos públicos y privados.

 

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Resumen de las propuestas de futuro. Todo el profesorado debería ser bilingüe. La actividad dentro y fuera de la escuela debería ser en euskera. La escuela debe promover el apego y el compromiso por la lengua de los miembros de la comunidad.

 

A continuación se muestran algunas de las “aportaciones de agentes educativos y sociales”, algunas de ellas cristalinas en cuanto a las intenciones sobre cuál debería ser el objetivo de la educación.
En primer lugar, la propuesta del Consejo Escolar de Euskadi. El Consejo Escolar de Euskadi es “el órgano máximo de participación de los sectores sociales implicados en la programación general de la enseñanza no universitaria y de consulta y asesoramiento respecto de la normativa que haya de ser propuestas por el Gobierno Vasco, en el ámbito educativo. Entre sus principales funciones está la de elaborar dictámenes previos a las normas que regulan la enseñanza en el ámbito de la CAV, la elaboración del informe sobre la situación de la misma y otros informes a iniciativa propia.” ¿Quién compone este consejo?

  • Seis profesores  y profesoras de enseñanza no universitaria
  • Seis padres y madres de alumnado de enseñanza no universitaria
  • Seis alumnos y alumnas de enseñanza no universitaria
  • Dos representantes del personal de administración y servicios
  • Dos titulares de centros docentes privados
  • Un representante de la Universidad del País Vasco
  • Tres representantes de los sindicatos de trabajadores
  • Tres representantes  de las organizaciones patronales
  • Cuatro representantes de la administración educativa
  • Cuatro personalidades de reconocido prestigio en el ámbito de la educación
  • Seis representantes de la Administración Local
  • Un representante del Colegio de Doctores y Licenciados
  • Un representante de los colectivos pedagógicos
  • Un representante del Consejo de la Juventud de Euskadi

Objetivo general: un único modelo centrado en el euskera como lengua vehicular.

 

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En segundo lugar, la propuesta de Kontseilua, Consejo de las Organizaciones Sociales del Euskera. ¿Qué es Kontseilua? “Kontseilua es la plataforma de numerosas asociaciones que tienen por objeto el pleno desarrollo del euskara. Las asociaciones del euskara han dado el paso histórico de actuar conjuntamente a pesar de ser asociaciones de origen, puntos de vista y ámbitos varios, lo que constituye la fuerza de Kontseilua.
Kontseilua constituye la esencia del movimiento que trabaja en pro del euskara y desde esa unidad difunde la dinámica de colaboración necesaria para normalizar la situación del euskara a toda la sociedad vasca plural.”
He aquí su visión de la educación para el País Vasco:

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El primer resaltado es interesante por la rotundidad y falsedad del argumento. El segundo resaltado destaca entre un conjunto de propuestas maximalistas. Hablan de la “vasquidad” como un todo que engloba la lengua y la cultura, y como algo que, al parecer, tiene que introducir la escuela vasca.
En un documento oficial del Gobierno vasco.

 

En tercer lugar, la propuesta del sindicato vasco de enseñanza STEE-EILAS.
El modelo A es, para este sindicato de enseñanza, un fraude legal.

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Además, STEE-EILAS exige que todos los alumnos acrediten su competencia en euskera al finalizar los ciclos educativos de Primaria y de Secundaria. Es decir, están a favor de que los alumnos muestren sus conocimientos de euskera al finalizar las etapas educativas obligatorias.

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Pero están en contra de que los alumnos muestren sus conocimientos y competencias en todo aquello que no sea euskera. De nuevo, un buen momento para detenerse y recordar los resultados de las últimas pruebas externas en el País Vasco.

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En cuarto lugar, la propuesta de LAB, el sindicato que en 2008 aún tenía a Rafa Díez Usabiaga como secretario general. Un año después, en 2009, Díez Usabiaga fue detenido por intentar reconstruir el brazo político de ETA, Batasuna, siguiendo las directrices de la banda terrorista. En 2011 fue condenado.
Veamos las propuestas de este sindicato.

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Queda claro. Euskera, euskera y euskera.

 

En resumen, esto es lo que dice el informe del Gobierno vasco de 2008:

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Y esto es lo que se propone el Gobierno vasco cinco años más tarde, en 2013, en un programa para cuatro años. Aquí lo referido a la educación.
Comienza fuerte:

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Primer punto: “la construcción social de la Nación Vasca”, al frente y en mayúsculas.

Una vez tratado lo esencial, y sólo después de haber tratado lo esencial, se puede ir a lo secundario. El papel de la universidad y la necesidad de contar con una producción científica de alto nivel.

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Y aquí se podría recordar cuál ha sido el resultado PISA del sistema educativo vasco en competencia científica: 483 puntos. 10 puntos por debajo de la media de la OCDE y de España, 12 puntos por debajo de la media de la UE.
La construcción social de la Nación Vasca imaginamos que va por buen camino.
Eso en cuanto a la competencia científica. Veamos cómo se busca la excelencia en la universidad.

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Entrevista al último rector de la Universidad del País Vasco.

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Entrevistador:

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Y el rector:

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Resumen de la cuestión:

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Hasta aquí la cuarta entrega de la serie.
El futuro de la educación vasca se puede ver perfectamente en estas líneas. E incluso el presente, con un poco de empeño.
Es más fácil, eso sí, echar la culpa a los ordenadores o a Madrid.
O, simplemente, esperar a que pase la tormenta y seguir construyendo la Nación Vasca, que es el objetivo principal de los ciudadanos y expertos de referencia.

Enlaces:


Entregas anteriores de la serie:

1- La prueba PISA en el País Vasco: como pollos sin cabeza. https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/11/la-prueba-pisa-en-el-pais-vasco-como-pollos-sin-cabeza/

2- “La escuela vasca como ejemplo de lo que se debe hacer en España”, decía Marina. https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/12/la-escuela-vasca-como-ejemplo-de-lo-que-se-debe-hacer-en-el-resto-de-espana-decia-marina/

3- El misterio de la lengua que afecta y no afecta al resultado de los exámenes. https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/13/el-misterio-de-la-lengua-que-afecta-y-no-afecta-al-resultado-de-los-examenes/

Y la entrada -muy recomendable- sobre el tema en el blog de Plazaeme: https://plazamoyua.com/2016/12/14/la-lengua-milagro-del-vascopiteco/