Lotsa barik (contra un tipo de violencia en fiestas)

El Gobierno Vasco está preocupado por la proliferación de mensajes que fomenten actitudes violentas en sus fiestas. Aunque en este caso no se aplica eso de “todas las violencias”, tal vez porque las fiestas vascas modernas han sido desde los inicios una plataforma para promover una de esas violencias. La de ETA y su entorno.

Junto al programa oficial, las comparsas -las cuadrillas- organizan también sus actos festivos. Dentro de ellos se sitúan los “gestos de solidaridad” y el “homenaje a los familiares”, ambos dirigidos a los presos de ETA.
Más conocida es la exhibición de fotos de presos de ETA en las txosnas. Es algo constante que sólo se interrumpió cuando el Ayuntamiento de Azkuna, en 2009, sancionó a dos comparsas -Txori Barrote y Kaskagorri- por la exhibición continuada de esas fotos y por enaltecimiento del terrorismo. En la última de ellas se exhibían pegatinas de “ETA bietan jarrai” además de las fotos.

El problema es que esto no era algo limitado a dos comparsas. Todas las demás se solidarizaron con los simpatizantes de ETA y denunciaron la decisión del Ayuntamiento.
En 2013 las comparsas eligieron como “txupinera” a Jone Artola. Artola era fundadora de Txori Barrote. Había sido candidata de Euskal Herritarrok y de Acción Nacionalista Vasca, ambas ilegalizadas por ser parte de la estrategia de ETA para seguir en las instituciones.
El delegado del Gobierno, Carlos Urquijo, pidió la suspensión del nombramiento porque podía suponer una humillación para las víctimas del terrorismo de ETA. Las comparsas reaccionaron diciendo que no se planteaban otra txupinera que no fuera Artola, y recurrieron, junto con el Ayuntamiento, la suspensión cautelar del nombramiento.
En 2016 un magistrado del Juzgado Contencioso-Administrativo de Bilbao dio la razón a Urquijo, y meses después el TSJPV revocó esa primera sentencia.

Artola lanzó un txupin alternativo y participó en el “homenaje a las txupineras” de ese año. Junto a ella estaba Arantza Garbayo, que recibió ese honor en 1999. No pudo acudir a lanzar el cohete porque estaba en la cárcel. Había sido condenada en 1996 por colaboración con el “comando Vizcaya”, y en 1998 por planear un intento de asesinato contra Manuel Fraga. Por lo primero le cayeron ocho años, y por lo segundo 45, que fueron rebajados hasta los 20.
Arantza Garbayo, miembro de ETA, salió de la cárcel en 2013 y por fin pudo recibir el cariño de las comparsas de Bilbao.

Pero decíamos que el Gobierno Vasco está preocupado por las actitudes que normalizan la violencia en fiestas, y por eso Emakunde, un organismo autónomo del Gobierno Vasco, ha decidido lanzar una lista de canciones en la que no están Despacito o Súbeme la radio.
La lista de canciones es sólo una parte de una campaña más grande de Emakunde mediante la que se pretende concienciar a la población, especialmente a los jóvenes, de que los comportamientos sexistas no son admisibles, y de que deben mostrarse activos ante las agresiones sexistas.
Está muy bien que se lancen estos mensajes, y afortunadamente este tipo de agresiones no cuenta con ningún tipo de respaldo. Es más, quienes las cometen suelen recibir el desprecio social además de la condena que proceda.

Es una pena que Gogora, el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos, un organismo también del Gobierno Vasco, no complemente la actividad de Emakunde. Es una pena porque la violencia de ETA sí ha tenido un respaldo social sostenido. Al contrario de lo que ocurre con la violencia sexista, la violencia de ETA es celebrada en las fiestas del País Vasco. Las comparsas exhiben fotos de quienes han sido condenados por pertenecer a esta organización terrorista, e incluso nombran como representantes oficiales a personas condenadas por pertenecer a una organización que se ha dedicado a agredir de todas las maneras imaginables a mujeres, y también a hombres y a niños.
Las fiestas serían una plaza muy apropiada para las actividades de sensibilización de Gogora. Podrían organizar paseos por las casetas que apoyan a los terroristas de ETA, o elaborar talleres para que los jóvenes vascos aprendan que la violencia y el odio no pueden ser justificados. Para que lo aprendan precisamente en los lugares en los que se fomentan y se manifiestan esas actitudes.
Pero no lo van a hacer, porque ese intento de mejorar la convivencia dificultaría enormemente la Convivencia, que es su objetivo real.

En cuanto a la música, seguramente este año sonará también “Sarri, Sarri”, De Kortatu. Es un clásico en fiestas, y su letra celebra de manera festiva la fuga de la prisión de Martutene de dos etarras.
Fermín Muguruza aparece varias veces en la lista recomendada por Emakunde. Muguruza reconoce hoy que durante una época apoyaba la “lucha armada”, y llamar “lucha armada” a lo que hacía ETA deja claro que sigue donde estaba.

El Gobierno Vasco sigue también donde estaba. En el mismo lugar que la mayor parte de la sociedad, que denuncia enérgicamente una violencia que nadie apoya mientras acepta con normalidad la violencia de quienes durante años han hecho la vida imposible a ésos que algo habrían hecho.


 

En el último concierto de Kortatu, el grupo de Fermín Muguruza antes de crear Negu Gorriak, se escuchó esta canción. Y los coros, que decían “ETA” acompañados de la batería y la guitarra.

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ETA, una derrota imposible

ETA finalizará en los próximos años su proceso de disolución. El proceso no consistirá en que deje de existir a partir de un determinado momento. Será aún más ambicioso: ETA dejará de haber existido.

En 2014 se publicaron los datos del Sociómetro vasco. Se trató de una encuesta especial sobre el llamado proceso de paz. El 87% pedía que se reconociera y se reparase a todas las víctimas. Como se trataba de un proceso de paz, el análisis partía de la creencia de que en el País Vasco habíamos sufrido una guerra. De ahí que ese “todas las víctimas” incluyera tanto a las víctimas de ETA como a las de los abusos policiales. El 79% se apuntaba al sintagma de la paz “sin vencedores ni vencidos”.  Para Jonan Fernández, secretario de Paz y Convivencia del Gobierno vasco, esos resultados mostraban la sabiduría de la sociedad vasca, situada en la “centralidad ética y democrática”.
En 2017, los ciudadanos del País Vasco que pedían justicia para todas las víctimas “con independencia de la violencia que hayan sufrido” suponen el 84%.
Y el 80% se apunta a la paz sin vencedores ni vencidos.

El proceso homeopático ya se podía intuir en 2006. Ese año, el Parlamento vasco aprobó una resolución para que se diera “una paz sin vencedores ni vencidos”. En el pleno, el portavoz del PNV, Joseba Egibar, se refirió a ETA como “una organización política que hace uso de técnicas modernas de lucha de minorías contra mayorías”, “técnicas terroristas”, que había cometido varios disparates desde su creación. Los ejemplos del relato no son escasos.

Pero no son éstos -ciudadanos, políticos, medios o agentes sociales- los que harán imposible la verdadera derrota de ETA, que debería consistir en su permanencia como hecho histórico. La disolución se producirá, sencillamente, porque somos vagos. Porque, a pesar de que se incluya en los planes de estudio, los adolescentes ven el fenómeno tan lejano como el Holocausto.
Los jóvenes desconocen y seguirán desconociendo qué fue ETA, aunque ETA y sus efectos sigan ahí. Da lo mismo que sean jóvenes del País Vasco, de Extremadura o de Asturias. Da lo mismo que se enseñe en clase, que entre en el examen o que desaparezca de las programaciones.
Siempre habrá alumnos que escapen de la adolescencia, claro. Pero son muy pocos, y seguramente terminarían por conocer qué fue ETA tanto si lo vieran en clase como si no.

Si no se enseña en las escuelas, desaparece. Y si se enseña, queda frecuentemente reducido a un trabajo, o a un par de clases que hay que aguantar. Hasta que suene el timbre y termine la chapa.

Tal vez deba ser así. O tal vez lo esté haciendo mal. Tal vez haya que combatir el desinterés mediante la gamificación. Construir un zulo en Minecraft, componer un rap sobre Hipercor. Quién sabe.

No serán los ciudadanos, políticos, medios o agentes sociales quienes hagan imposible la derrota de ETA. Será la inercia.

Nosotros

He visto una vez más ‘1980’, de Iñaki Arteta. Por motivos profesionales. Y he reparado en una frase que deja Ramón Labayen en el 53:25.
Ramón Labayen fue Consejero de Cultura del Gobierno Vasco de 1980 a 1983. Fue también alcalde de San Sebastián entre 1983 y 1987. Y diputado del Parlamento Vasco de 1987 a 1990.
Labayen fue el responsable de la creación de la ETB, de HABE (el instituto de alfabetización de euskera para adultos), y formó parte de la comisión de Derechos Humanos en el parlamento vasco.

Labayen falleció en 2013. Martin Garitano, Diputado General de Guipúzcoa (Bildu), se refirió a él como “un gran patriota vasco”. Garitano fue redactor jefe del periódico Egin entre 1984 y 1998, y después fue subdirector de Gara.
Pero es de Labayen de quien estamos hablando. En concreto, de algo que dijo en el documental de Arteta.
Esto:

El ser un pueblo pequeño, tiene también, es que nos conocemos todos, ¿eh? Y resulta más difícil condenar al hijo de un amigo que, que bueno; hace más efecto que la Guardia Civil asesine a uno de ETA, o lo torture, que, que no que viceversa, seamos nosotros los que hagamos lo mismo.

Ese helador, y tal vez inconsciente, “nosotros”.

“Con esto finalizo”

 

Esta entrada será la última que escriba de la serie sobre el sistema educativo del País Vasco.
Recomiendo leer las entradas anteriores para poder entender ésta, que será muy breve.
Dejo los enlaces a esas entradas a continuación:

La primera.
La segunda.
La tercera.
La cuarta.

Decía que esta entrada será la última de la serie porque creo que no queda mucho que decir. He podido preguntar directamente a uno de los principales expertos sobre el sistema educativo del País Vasco, Josu Sierra. Fue técnico de glotodidáctica (aprendizaje lingüístico) del Gobierno vasco desde 1983 hasta 1992. Técnico de evaluación de programas educativos del Gobierno vasco desde 1992 hasta 2000. Y director del Instituto Vasco de Evaluación e Envestigación Educativa (ISEI-IVEI) desde 2001 hasta 2009. A pesar de que lleva varios años alejado del campo de la educación, es presentado habitualmente como uno de los expertos más autorizados en ese terreno, y mantiene un blog dedicado a la cuestión.

La pregunta que le he hecho, que ya había planteado en las entradas anteriores de la serie, es la siguiente: Partiendo de la premisa compartida por los expertos del Gobierno vasco de que la realización de las pruebas externas en euskera supone una desventaja muy importante para los alumnos castellanoparlantes, hasta el punto de que obtienen resultados significativamente peores porque no pueden demostrar todo lo que saben, ¿no estarán rindiendo por debajo de su nivel real los alumnos castellanoparlantes que realizan las pruebas de sus centros escolares en euskera?

Tras un breve intercambio, finalmente Josu Sierra responde a la pregunta. Ésta es la conversación completa. Y creo que la respuesta debería hacer reflexionar a todos los agentes del sistema educativo vasco -padres, profesores y responsables políticos- sobre el precio que estamos pagando para mantener un sistema educativo que tiene como objetivo principal la preponderancia de una lengua minoritaria.

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“El profesorado los puede adaptar o simplemente contextualizar. No hay un referente externo al que ceñirse.”

¿Qué significa eso exactamente?

1- Que, efectivamente, todos los alumnos castellanoparlantes -la inmensa mayoría de los alumnos del País Vasco- son obligados a contestar los exámenes de sus centros educativos en una lengua que les penaliza.

2- Que los profesores de los centros educativos del País Vasco adaptan o contextualizan esos malos resultados porque no hay un referente externo al que ceñirse. Es decir, que las notas que obtiene la mayoría de los alumnos del País Vasco no son las notas reales, sino que son notas adaptadas o contextualizadas.

Sólo queda ya plantear la pregunta de la manera más clara posible: ¿están los alumnos vascos condenados a ser participantes involuntarios de un sistema educativo fraudulento?

Con esto finalizo.

 


Enlace a la entrada en el blog de Josu Sierra: https://josusierra.wordpress.com/2016/12/07/euskadi-en-pisa-vuelve-al-principio-al-menos-en-ciencias/

 

 

Un vistazo al pasado para ver el futuro (de la educación vasca)

 

En 2008 el Gobierno vasco publicó el informe Marco de aprendizaje y enseñanza de las lenguas en la CAE. Una Propuesta Innovadora y Plurilingüe para el S XXI
El informe pretendía mostrar un análisis de los diferentes modelos de enseñanza en cuanto a su capacidad de alcanzar los objetivos lingüísticos. Es decir, pretendía analizar en qué medida se conseguía la euskaldunización en los modelos A, B y D.
También pretendía reunir las propuestas de diferentes agentes sociales y alcanzar un acuerdo común sobre los ejes del sistema educativo en el futuro.
He considerado oportuno reunir en esta entrada los elementos más interesantes de ese informe. Son, al fin y al cabo, las pautas que han seguido el Gobierno vasco y los centros educativos desde 2008. Y dan pistas sobre lo que se pretende hacer dentro del País Vasco en el futuro próximo.

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Lo primero, una vez más, la influencia de la lengua de la prueba en los resultados de las evaluaciones. Quien haya seguido en el blog la serie reciente sobre educación estará cansado de leer este dato, pero parece que hay unanimidad entre los responsables de educación del País Vasco. Todos ellos defienden que la lengua en la que se hacen las pruebas influye notablemente en los resultados de la misma. Todos ellos defienden que los alumnos “rinden mejor cuando contestan a las pruebas en la lengua familiar”.
Ninguno de ellos defiende que los alumnos contesten en su lengua familiar cuando hacen las pruebas de sus centros educativos. Este tema ya se ha tratado en las entradas previas de la serie.

 

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Otra cuestión que no se oculta: la mayoría de los alumnos del País Vasco tiene el castellano como lengua materna. Es decir, la mayoría de los alumnos del País Vasco podría estar rindiendo por debajo de sus posibilidades debido a que no contestan las pruebas de sus centros en su lengua materna.
Esto se extrae de premisas que comparten todos los expertos del Gobierno vasco.

 

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Se puede observar además una tendencia clara: mientras que el modelo A ha tocado suelo, el modelo D experimenta un crecimiento continuado.
La mayoría de los alumnos tiene el castellano como lengua familiar y la mayoría de los alumnos estudia en modelo D.

 

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En este punto se aborda una de las cuestiones clave del sistema educativo y de la política lingüística del País Vasco. En primer lugar, se afirma que la escuela tiene una influencia limitada en el uso que los alumnos hacen de una lengua. En segundo lugar, se recuerda que el objetivo no es tanto aumentar el conocimiento del euskera como aumentar su uso.
Si unimos las dos afirmaciones, podemos ver cuál va a ser uno de los objetivos del Gobierno vasco en cuanto a política lingüística: una vez afianzada la imposición del euskera como lengua vehicular, habrá que extender esa imposición a ámbitos que van más allá de la escuela. Si no se usa en la calle, en casa o en el patio, el efecto de las políticas lingüísticas será limitado.
Veamos cómo se expone esta idea.

 

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Resumen: hay que ir más lejos. ¿En la excelencia, en la adquisición de competencias, en comprensión lectora?
No. En los mecanismo para extender el uso del euskera. Hay que ir más allá de la escuela: hasta el barrio, los amigos, la familia o la calle.

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También hay que trabajar la dimensión vasca del curriculum.
Éstos son, recordemos, los análisis que se hicieron en el año 2008. Ocho años antes de que se conocieran los resultados de la evaluación diagnóstica y de PISA 2015.

 

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Pregunta: ¿Qué podría hacerse para reforzar el uso del euskera? Respuesta: el euskera, instrumento de enseñanza. El castellano, asignatura.
A continuación, otras propuestas similares discutidas en el informe.

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El modelo A debe ser remodelado para introducir el euskera como instrumento de enseñanza.

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O bien, directamente eliminado.

 

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Otra cuestión discutida y discutible en el informe: los derechos lingüísticos ¿son derechos individuales o son derechos territoriales?

 

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Ahora sí, un vistazo al futuro. Se preparan cuatro fórmulas alternativas para conseguir el objetivo prioritario del Gobierno vasco en Educación (aumentar el uso del euskera). Se podría recomendar, en este punto, volver a los últimos resultados de las pruebas de evaluación externas que se han hecho en el País Vasco.

La segunda de esas fórmulas consiste en la imposición de un único modelo, el D, para todos los alumnos vascos. El equipo que analiza la viabilidad de esta fórmula reconoce que esto implicaría que los profesores que no saben euskera no podrían dar clase. Solución: contratar únicamente a profesores vascoparlantes.
Aun así, el equipo reconoce también que, de momento, esta fórmula es difícilmente viable por cuestiones legales:
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Pasamos a las aportaciones de los expertos consultados.

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Recomendación de Ignasi Vila, catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Gerona: escolarización en modelo D para todos los inmigrantes, niños y adolescentes.

 

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Recomendaciones de Hugo Baetens Bearsdmore, de la Universidad de Bruselas: insiste en la necesidad de que se impliquen agentes de ámbitos públicos y privados.

 

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Resumen de las propuestas de futuro. Todo el profesorado debería ser bilingüe. La actividad dentro y fuera de la escuela debería ser en euskera. La escuela debe promover el apego y el compromiso por la lengua de los miembros de la comunidad.

 

A continuación se muestran algunas de las “aportaciones de agentes educativos y sociales”, algunas de ellas cristalinas en cuanto a las intenciones sobre cuál debería ser el objetivo de la educación.
En primer lugar, la propuesta del Consejo Escolar de Euskadi. El Consejo Escolar de Euskadi es “el órgano máximo de participación de los sectores sociales implicados en la programación general de la enseñanza no universitaria y de consulta y asesoramiento respecto de la normativa que haya de ser propuestas por el Gobierno Vasco, en el ámbito educativo. Entre sus principales funciones está la de elaborar dictámenes previos a las normas que regulan la enseñanza en el ámbito de la CAV, la elaboración del informe sobre la situación de la misma y otros informes a iniciativa propia.” ¿Quién compone este consejo?

  • Seis profesores  y profesoras de enseñanza no universitaria
  • Seis padres y madres de alumnado de enseñanza no universitaria
  • Seis alumnos y alumnas de enseñanza no universitaria
  • Dos representantes del personal de administración y servicios
  • Dos titulares de centros docentes privados
  • Un representante de la Universidad del País Vasco
  • Tres representantes de los sindicatos de trabajadores
  • Tres representantes  de las organizaciones patronales
  • Cuatro representantes de la administración educativa
  • Cuatro personalidades de reconocido prestigio en el ámbito de la educación
  • Seis representantes de la Administración Local
  • Un representante del Colegio de Doctores y Licenciados
  • Un representante de los colectivos pedagógicos
  • Un representante del Consejo de la Juventud de Euskadi

Objetivo general: un único modelo centrado en el euskera como lengua vehicular.

 

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En segundo lugar, la propuesta de Kontseilua, Consejo de las Organizaciones Sociales del Euskera. ¿Qué es Kontseilua? “Kontseilua es la plataforma de numerosas asociaciones que tienen por objeto el pleno desarrollo del euskara. Las asociaciones del euskara han dado el paso histórico de actuar conjuntamente a pesar de ser asociaciones de origen, puntos de vista y ámbitos varios, lo que constituye la fuerza de Kontseilua.
Kontseilua constituye la esencia del movimiento que trabaja en pro del euskara y desde esa unidad difunde la dinámica de colaboración necesaria para normalizar la situación del euskara a toda la sociedad vasca plural.”
He aquí su visión de la educación para el País Vasco:

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El primer resaltado es interesante por la rotundidad y falsedad del argumento. El segundo resaltado destaca entre un conjunto de propuestas maximalistas. Hablan de la “vasquidad” como un todo que engloba la lengua y la cultura, y como algo que, al parecer, tiene que introducir la escuela vasca.
En un documento oficial del Gobierno vasco.

 

En tercer lugar, la propuesta del sindicato vasco de enseñanza STEE-EILAS.
El modelo A es, para este sindicato de enseñanza, un fraude legal.

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Además, STEE-EILAS exige que todos los alumnos acrediten su competencia en euskera al finalizar los ciclos educativos de Primaria y de Secundaria. Es decir, están a favor de que los alumnos muestren sus conocimientos de euskera al finalizar las etapas educativas obligatorias.

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Pero están en contra de que los alumnos muestren sus conocimientos y competencias en todo aquello que no sea euskera. De nuevo, un buen momento para detenerse y recordar los resultados de las últimas pruebas externas en el País Vasco.

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En cuarto lugar, la propuesta de LAB, el sindicato que en 2008 aún tenía a Rafa Díez Usabiaga como secretario general. Un año después, en 2009, Díez Usabiaga fue detenido por intentar reconstruir el brazo político de ETA, Batasuna, siguiendo las directrices de la banda terrorista. En 2011 fue condenado.
Veamos las propuestas de este sindicato.

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Queda claro. Euskera, euskera y euskera.

 

En resumen, esto es lo que dice el informe del Gobierno vasco de 2008:

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Y esto es lo que se propone el Gobierno vasco cinco años más tarde, en 2013, en un programa para cuatro años. Aquí lo referido a la educación.
Comienza fuerte:

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Primer punto: “la construcción social de la Nación Vasca”, al frente y en mayúsculas.

Una vez tratado lo esencial, y sólo después de haber tratado lo esencial, se puede ir a lo secundario. El papel de la universidad y la necesidad de contar con una producción científica de alto nivel.

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Y aquí se podría recordar cuál ha sido el resultado PISA del sistema educativo vasco en competencia científica: 483 puntos. 10 puntos por debajo de la media de la OCDE y de España, 12 puntos por debajo de la media de la UE.
La construcción social de la Nación Vasca imaginamos que va por buen camino.
Eso en cuanto a la competencia científica. Veamos cómo se busca la excelencia en la universidad.

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Entrevista al último rector de la Universidad del País Vasco.

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Entrevistador:

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Y el rector:

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Resumen de la cuestión:

d

 

Hasta aquí la cuarta entrega de la serie.
El futuro de la educación vasca se puede ver perfectamente en estas líneas. E incluso el presente, con un poco de empeño.
Es más fácil, eso sí, echar la culpa a los ordenadores o a Madrid.
O, simplemente, esperar a que pase la tormenta y seguir construyendo la Nación Vasca, que es el objetivo principal de los ciudadanos y expertos de referencia.

Enlaces:


Entregas anteriores de la serie:

1- La prueba PISA en el País Vasco: como pollos sin cabeza. https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/11/la-prueba-pisa-en-el-pais-vasco-como-pollos-sin-cabeza/

2- “La escuela vasca como ejemplo de lo que se debe hacer en España”, decía Marina. https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/12/la-escuela-vasca-como-ejemplo-de-lo-que-se-debe-hacer-en-el-resto-de-espana-decia-marina/

3- El misterio de la lengua que afecta y no afecta al resultado de los exámenes. https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/13/el-misterio-de-la-lengua-que-afecta-y-no-afecta-al-resultado-de-los-examenes/

Y la entrada -muy recomendable- sobre el tema en el blog de Plazaeme: https://plazamoyua.com/2016/12/14/la-lengua-milagro-del-vascopiteco/

 

El misterio de la lengua que afecta y no afecta al resultado de los exámenes

Continúa el misterio en torno a la relación entre el idioma en el que se hacen las pruebas y los resultados de las pruebas.
El Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura del Gobierno vasco publicaba en 2008 un documento en sintonía con lo que decía Josu Sierra, el director del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa, en el que daba indicaciones para la realización de las pruebas de evaluación diagnóstica.
La introducción decía así:

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Por eso desde el Gobierno vasco se recomendaba que los alumnos respondieran a esas pruebas en la lengua que mejor dominasen. Es decir, el castellano en la mayoría de los casos. Los centros tenían que ser conscientes de las consecuencias presentes y futuras de la decisión que tomasen.

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Para el Gobierno vasco, es conveniente que el alumnado pueda realizar las pruebas en las mejores condiciones, es decir, aquellas en las que se intuya que el resultado va a ser el mejor. Y entre esas condiciones está la lengua que se usa para responder la prueba. Pero el Gobierno vasco se refiere sólo a ese tipo de pruebas. Es decir, a las pruebas que evalúan el sistema educativo.

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En el siguiente gráfico, incluido en la guía del Gobierno vasco, se ve hasta qué punto afecta la lengua empleada en los resultados de la prueba.

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O por escrito:

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Es decir: cuando las pruebas evalúan el sistema educativo, hay que proporcionar las mejores condiciones al alumno para que pueda obtener los mejores resultados.
¿Pero qué ocurre con las pruebas que evalúan al alumno, las pruebas de los centros?
Esas pruebas se realizan en euskera si el alumno está matriculado en modelo D, y también hay pruebas en euskera en el modelo B. Estos dos modelos son los mayoritarios en el sistema educativo vasco. Los porcentajes de alumnos en modelo A son los siguientes:

  • 14,6% en Secundaria.
  • 7,4% en Primaria.
  • 4,3% en Infantil.

¿Y cuáles son los porcentajes de alumnos con el euskera como lengua materna?
Podemos fijarnos en los datos sobre el uso del euskera en la calle.

  • 32,7% en Guipúzcoa.
  • 9,4% en Vizcaya.
  • 4% en Álava.

Así que la mayoría de los alumnos vascos, como decía el propio Sierra, estudian en un idioma que no dominan. Y realizar una prueba en un idioma que no se domina tiene un efecto negativo en el resultado de esa prueba, también según Sierra y según el Gobierno vasco.

Visto esto, ¿no hay nadie que pregunte a Sierra o a algún experto del sistema educativo vasco cómo puede influir todo esto en el aprendizaje de los alumnos?
Veamos algunos pasajes de una sesión del Parlamento vasco de 2008 en la que intervino el director del ISEI-IVEI, con traducción resumida y aproximada a continuación.

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Habla Josu Sierra, el director de ISEI-IVEI.
Las pruebas PISA no son ajenas al lenguaje. La competencia lectora es clave en la resolución de las mismas, obviamente en las pruebas de Lectura, pero no sólo. También en las pruebas de Ciencias y Matemáticas. Hay que leer textos largos, hay gráficos y, por supuesto, hay que redactar la respuesta. Es decir, para que los resultados sean buenos los alumnos deben responder en una lengua que dominen. El castellano, si nos referimos a las pruebas PISA.
La pregunta, de nuevo: ¿no afecta esto a las pruebas que se realizan habitualmente en los centros educativos? ¿No hay textos largos y gráficos en los exámenes de evaluación? ¿No hay que resolver problemas? ¿No hay que emplear la expresión escrita para contestar a esas pruebas? ¿Por qué los alumnos que tienen el castellano como lengua materna tienen que hacer los exámenes de sus centros en euskera? Si la lengua afecta a los resultados de la prueba, afectará a todas las pruebas. Y si no afecta en los centros, ¿por qué sí en PISA? O al revés: si afecta en PISA, ¿no afectará en los centros?

Sigamos.

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Resumen: se puede observar transferencia cuando se estudia en una lengua de aprendizaje y se realiza la prueba en la lengua materna. Es decir, los resultados no son malos cuando se estudia en una lengua diferente a la lengua materna, siempre que las pruebas se realicen en la lengua materna.
Vamos a aceptar que esto es así, aunque parezca extraño. ¿Qué pasa entonces en los centros, donde los alumnos que tienen el castellano como lengua materna estudian y se examinan en euskera? ¿Hacen bien esas pruebas, a pesar de que no son las condiciones idóneas y de que se ha demostrado que obtienen peores resultados en las pruebas de competencias? ¿Las hacen mal y se esconden los resultados?
Si se cumple lo primero, ¿por qué insisten en que los alumnos realicen las pruebas PISA en castellano?
Si se cumple lo segundo, ¿cómo se justifica el hecho de que se está perjudicando a los alumnos que tienen el castellano como lengua materna?

Continúa Sierra:

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Según un estudio que realizaron, los alumnos que contestaron a las pruebas en su lengua materna tuvieron ventaja por el hecho de contestar en su lengua materna. Al contrario, los alumnos para los que la lengua de la prueba no era la lengua materna estaban en desventaja. En este caso, la lengua de la prueba era el euskera.
Ésta es exactamente la situación en la que se encuentran la mayoría de los alumnos vascos en sus centros, a diario, desde hace años. Hacen las pruebas de evaluación -y los trabajos, y las presentaciones, y los deberes- en una lengua distinta a la lengua materna. ¿No estarán en desventaja respecto a los alumnos que tienen el euskera como lengua materna?

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El extracto anterior no necesita traducción, y parece que responde a la pregunta previa. Parece, también, que da lo mismo. Los alumnos castellanoparlantes del País Vasco pueden estar en desventaja respecto a los alumnos vascoparlantes, y pueden estar rindiendo por debajo de su nivel real.

A continuación, extractos de la intervención de Iñaki Oyarzábal, parlamentario del Partido Popular en el Parlamento vasco, en la misma sesión.

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Se refiere a un comunicado de Sierra en respuesta a algunas consideraciones del PP, el PSOE y Comisiones Obreras en torno a la elección de la lengua para las pruebas PISA.
Después de la introducción, Oyarzábal hace al menos alguna de las preguntas pertinentes.

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Sierra responde a las intervenciones de Oyarzábal y de otros parlamentarios, pero no responde a la cuestión de por qué no se permite que los alumnos castellanoparlantes respondan en castellano en los exámenes de sus centros educativos.
Tras una segunda ronda de intervenciones, por fin el director del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa responde a las contradicciones que observa Oyarzábal. Y, como haría un técnico, un experto, se limita a poner un vídeo de Esperanza Aguirre.

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Oyarzábal se ha referido antes a un comunicado que publicó Josu Sierra como director del ISEI-IVEI. Si se busca ese comunicado en internet, sólo aparece un comentario en un foro de Deia subido por un usuario. El comentario parece que recoge el comunicado, y coincide con varios de los puntos que habían señalado tanto Oyarzábal como Isabel Celaá, del PSOE.

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Eso es todo.


Continuación: https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/16/un-vistazo-al-pasado-para-ver-el-futuro-de-la-educacion-vasca/

“La escuela vasca como ejemplo de lo que se debe hacer en el resto de España”, decía Marina

(Continuación de lo que escribí ayer: https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/11/la-prueba-pisa-en-el-pais-vasco-como-pollos-sin-cabeza/ )


En junio de 2016, la BBC publicaba un artículo sobre el sistema educativo vasco. Basques reinvent themselves as education power, titulaban el texto. En diciembre de 2016 se publicaron los datos del informe PISA 2015. El País Vasco bajaba en las tres competencias, y en dos de ellas -Lectura y Ciencias- se situaba por debajo de la media de la OCDE, de la UE y de España. Una premonición impactada.

José Antonio Marina, siempre atento, escribió un artículo a partir del texto de la BBC. La escuela vasca como ejemplo de lo que se debe hacer en el resto de España, tituló Marina.
Mientras estaba en San Sebastián la ‘BBC’ dio a conocer un reportaje elogiando su sistema educativo como uno de los mejores del mundo. No soy vasco, pero me sentí orgulloso, añadía en el subtítulo.
Después, Marina intentaba decir algo sobre la influencia de ETA en el sistema educativo vasco, pero se hacía lío. Una de las cosas que hacen dificil perdonar a ETA -sic- es que impidió que estos temas puedan abordarse con objetividad. Se refería al hecho de que el sistema educativo vasco se basa en su euskaldunización.
Continúa Marina su análisis del éxito educativo vasco y hace un paréntesis. Fui educado en una escuela ferozmente nacionalista (española) y miro con recelo toda escuela que pretenda fomentar la identidad nacional. El paréntesis lo hace en “(española)”, porque enseguida explica que, a pesar de la ferocidad de aquel nacionalismo español, tiene que hacer un esfuerzo por entender lo que dicen.

Lo que dicen (en el artículo de la BBC)

Cristina Uriarte, consejera de Educación, Política Lingüística y Cultura: the commitment to education is strongly linked to national identity. Education is the key to keeping our culture.

Guillermo Dorronsoro, decano de la escuela de negocios de la Universidad de Deusto: Education is a long-term investment, it needs an identity. If you don’t feel any identity, you don’t make an effort.


Y Marina, que termina: Los vascos protegen “su” escuela, la miman. He leído con gran atención las explicaciones que se dan en los documentos que presentan el modelo vasco. Lo que intentan es abrirse a la universalidad desde el enraizamiento en una cultura. No puedo permitir que el recuerdo de la bestialidad terrorista enturbie este debate intelectual. El mundo entero se debate entre la homegeneidad globalizadora y la identidad defensiva. No sé si este proyecto es viable, no sé lo que se gana y lo que se pierde, no sé a quién beneficia y a quién perjudica, pero lo que sé, con toda seguridad, es que merece ser estudiado sine ira et studio. Sin violencia y con tenacidad. En eso estoy.

En eso está.

Lo que pasa es que medio año después del épico relato de la BBC, el sistema educativo vasco se lleva un varapalo con los resultados de PISA. El sistema educativo vasco, vinculado a la identidad nacional, ya no parece tan exitoso. Al menos en cuanto al aprendizaje de los alumnos. Como proyecto político para mantener la cultura vasca y la identidad nacional es posible que sí sea un modelo de éxito.

Como decía ayer, no sé si los resultados del informe PISA son una consecuencia del sistema educativo vasco, basado en la euskaldunización, como dice Marina. No sé si estos resultados indican realmente que el modelo ha fracasado. Tampoco sé si la causa de este aparente fracaso tendría algo que ver con el hecho de que todo el sistema tiene como objetivo la euskaldunización de los alumnos vascos.
Lo que sí sé, como decía también ayer, es que se sabe que los alumnos vascos estudian en un idioma que no dominan, y que por eso los alumnos vascos hacen las pruebas PISA en su lengua materna, y no en la lengua que emplean en la escuela. Pero sólo las pruebas PISA. Las pruebas en los centros educativos las hacen en ese idioma que no dominan.

El efecto de estudiar en un idioma que no se domina no es algo que preocupe a Marina, ni, al parecer, a los expertos en educación del País Vasco.
Fue educado en una escuela ferozmente nacionalista (española), Marina, y mira con recelo toda escuela que pretenda fomentar la identidad nacional. Pero sólo si es una escuela ya desaparecida, en blanco y negro. La escuela vasca, strongly linked to national identity, es un ejemplo de lo que se debe hacer en el resto de España.
Decía Marina en junio de 2016.

(El principal problema del sistema educativo de España, decíamos en noviembre de 2015)


Continuación: https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/13/el-misterio-de-la-lengua-que-afecta-y-no-afecta-al-resultado-de-los-examenes/

La prueba PISA en el País Vasco: como pollos sin cabeza

La publicación de los resultados del informe PISA 2015 en el País Vasco ha generado multitud de artículos que han intentado explicar el desastre.

Los resultados sirven para crear ilusión, tanto positiva como negativa. No sé si todos los artículos que han intentado explicar -o justificar- los resultados saben muy bien qué mide exactamente PISA. Yo no lo sé, pero no soy ningún experto. Lo que sí sé es que desde hace años Castilla y León obtiene resultados muy buenos, que varios expertos han señalado que en Castilla y León “algo están haciendo bien”, y que la mayoría de nosotros sigue fijándose en Finlandia, que es más exótico.

Al mismo tiempo, en el País Vasco se han obtenido unos resultados malos. Los alumnos de esta comunidad autónoma han descendido en las tres competencias (Matemáticas, Ciencias y Comprensión Lectora).
En dos de esas competencias -Ciencias y Comprensión Lectora-, el País Vasco está por debajo de la media de la OCDE, de la UE y de (!) España. En Matemáticas está por debajo de la media de la UE, pero obtiene mejores resultados que la media de la OCDE y la de España.
Estos resultados sorprenden aún más si se tienen en cuenta los factores que afectan a la comunidad autónoma. Tiene uno de los índices más bajos de repetidores, es la segunda comunidad en ESEC (Estatus Socio-Económico y Cultural) y también es una de las comunidades que más invierten en Educación.

Pero como decía antes, no puedo decir que sepa qué mide realmente PISA, y sería imprudente extraer conclusiones sobre el sistema educativo vasco en relación al informe. No sé si las explicaciones que se han podido leer tras la publicación de los resultados establecen relaciones de causalidad entre los factores y los resultados, o si se trata simplemente de correlaciones. Es decir, no me atrevo a decir qué habría que cambiar para mejorar, porque no sé qué significa realmente una mejora en la puntuación PISA, y porque tampoco sé qué es lo que quieren mejorar los que defienden que hay que mejorar.

Esto es justamente lo que se ha hecho durante estos días. Buscar explicaciones a los malos resultados -se ha llegado a plantear que el cambio en la manera de hacer el examen, antes en papel y ahora mediante ordenadores, podría explicar los resultados negativos-, hacer una autocrítica general, prometer nuevos estudios y, sobre todo, evitar hablar demasiado de las especificidades del sistema educativo vasco. Porque la mayor diferencia del sistema educativo vasco es la de la lengua vehicular en la enseñanza. En el País Vasco la mayoría de los alumnos estudia en euskera. Esto en sí mismo no es una diferencia muy importante. También en Cataluña, Galicia o Baleares se usa la lengua cooficial como lengua vehicular en la educación. La diferencia es la competencia real y el nivel de uso de esa lengua. En el País Vasco el uso del euskera es minoritario. El uso del euskera en la calle en el año 2011 era del 32,7% en Guipúzcoa, la provincia más vascófona. En Vizcaya no llegaba al 10% (9,4%), y en Álava no llegaba al 5% (4%).
Aun así, el euskera es la lengua vehicular de la comunidad autónoma tanto en Secundaria como en Infantil y Primaria. Sólo el 14,6% de los alumnos de Secundaria estudia en castellano (modelo A), y sólo el 4,3% de los alumnos de Infantil y el 7,4% de los alumnos de Primaria estudian en castellano.

Podría ser que esto no fuera un problema. Que los alumnos no tuvieran problemas a la hora de aprender los contenidos y de realizar las pruebas a pesar de estudiar en una lengua distinta a la lengua materna, y distinta a la lengua que se usa en la calle. Es decir, podría ser que los alumnos tuvieran un dominio del euskera suficiente para estudiar y aprender las asignaturas en esa lengua.

Podría ser, pero no es así. Y esto es algo que reconoce Josu Sierra, que era el director del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa en 2007. Ese año, en una entrevista en El País afirmaba lo siguiente: “Sería suicida pretender aplicar a alumnos que no tienen un alto nivel de euskera un examen en un idioma que no dominan“.
La cita no es completa. Sierra se refería a los exámenes “a nivel internacional”. Porque para Sierra, los alumnos vascos no serían capaces de demostrar sus conocimientos en un examen internacional en euskera, pero al parecer sí lo son cuando ese examen no es internacional. Es decir, Sierra cree que si los alumnos vascos tuvieran que hacer la prueba PISA en la lengua en la que estudian, el euskera, obtendrían resultados desastrosos. Lo misterioso del asunto es que ese desastre no se produce cuando esos mismos alumnos vascos contestan en esa misma lengua que no dominan en los exámenes de sus centros educativos.
¿Cómo es posible creer que los alumnos vascos no serían capaces de obtener buenos resultados en pruebas internacionales si éstas se hicieran en euskera, y al mismo tiempo creer que en sus centros educativos, en los que aprenden y contestan en una lengua que no dominan -palabras de Sierra- no hay problemas de aprendizaje?

En el fondo del asunto que se está intentando estudiar hay dos cuestiones distintas. Me repito, pero creo que es necesario que quede claro.
Por una parte, habría que explicar por qué los resultados en pruebas internacionales serían suicidas si los alumnos vascos la realizasen en euskera, pero los resultados en las pruebas en los centros educativos, que se realizan en euskera, no son desastrosos. Si esos alumnos hacen habitualmente pruebas en euskera en sus centros educativos, ¿no debería haber también malos resultados en esos centros?
Parece que no es así. Imagino que los inspectores del Gobierno Vasco están pendientes de que esto no ocurra, e imagino que si hubiera malos resultados lo denunciarían. Pero el caso es que el año pasado trabajé en un centro concertado de la Margen Izquierda y me contaron cómo trabajaba el inspector que les habían asignado. Su objetivo era reducir el número de suspensos. Y cuando se lo comunicaba a los profesores se refería exactamente a esto y sólo a esto: reducir el número de suspensos. No aumentar el nivel de conocimientos. Es decir, el objetivo era aumentar el número de aprobados para poder presentar unas buenas cifras en los informes. Y esto se podía hacer sin necesidad de aumentar el nivel de conocimientos de los alumnos, igual que en The Wire se podían reducir las estadísticas de crímenes sin reducir los crímenes. En ese mismo centro vi cómo una media de 0,5 en los exámenes de evaluación de un alumno en Lengua se convertía en un 6 en la nota de evaluación, y vi cómo se daba el título de Bachillerato a un alumno con dos suspensos, y cómo se intentó dar el título de Bachillerato a otro alumno con siete suspensos.
Pero esto no es más que una experiencia personal que no se tiene que tomar como muestra de lo que ocurre en todos los centros. Así que habrá que pensar que, por alguna razón, los alumnos harían mal los exámenes si la prueba fuera externa y en euskera, pero los hacen muy bien cuando las pruebas son en los centros educativos vascos y en euskera. Y habrá que pensar que hay estudios que expliquen cómo esto es posible.

Por otra parte, habría que explicar también cómo es posible que el hecho de aprender en una lengua que no se domina afecte a la realización de los exámenes pero no al aprendizaje mismo. Es decir, si los alumnos vascos no son capaces de contestar bien en un examen internacional cuando se hace en euskera, ¿cómo es posible que aprendan bien los contenidos enseñados en esa misma lengua? Y si el nivel de uso del euskera es tan bajo, ¿cómo es posible que haya tantos profesores capaces de enseñar bien en esa lengua? Según Sierra, los alumnos vascos que tienen como lengua materna el castellano “adquieren los conocimientos perfectamente” a pesar de recibir esos conocimientos en una lengua que no dominan.
¿No afectará el hecho de estudiar en una lengua que no se domina -palabras de Sierra- al aprendizaje, además de a la realización de las pruebas internacionales?
Habrá que pensar que hay estudios que expliquen también cómo es esto posible. Porque imagino que al Gobierno Vasco, y a sus expertos, les preocupa más el aprendizaje de los alumnos que los resultados en las pruebas externas. Y que les preocupa más el futuro de esos alumnos que el futuro del euskera.

(CONTINUACIÓNhttps://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/12/la-escuela-vasca-como-ejemplo-de-lo-que-se-debe-hacer-en-el-resto-de-espana-decia-marina/ )

Lo de Otegi

 

Hace unos días Kepa Zubizarreta volvía a Santurce, su pueblo, tras muchos años de ausencia. Cientos de vecinos, amigos y familiares lo recibieron cariñosamente en el puerto. En el homenaje hubo sardinas a la parrilla, flores, banderas, música y bailes tradicionales y mensajes reivindicativos.


 

Kepa Zubizarreta era un miembro de ETA. Pertenecía al Comando Nafarroa y participó en varios atentados contra la Guardia Civil en Navarra. Fue detenido en 1996 junto a Igor Angulo, y en el piso se encontraron un fusil con mira telescópica, un lanzagranadas y dispositivos para coches bomba. También hallaron fusiles de asalto, subfusiles, pistolas, munición y placas de matrículas falsas.
La función principal de Zubizarreta y Angulo, según la noticia de El País, era proporcionar información sobre potenciales objetivos terroristas. Zubizarreta había sido absuelto unos meses antes en el juicio por la paliza al ertzaina Ander Susaeta. El agente fue apaleado en 1993, durante las fiestas de Bilbao, en el recinto festivo. Participaron 26 personas y 17 pudieron ser identificadas. Zubizarreta no estaba en este último grupo. Juan Luis Camarero, miembro de Jarrai, fue quien inició la agresión. Cuando alguien cuestionó su actitud se justificó diciendo que el agredido era un “cipayo” y un “torturador”. Poco después de comenzar la agresión se le unió el resto de los acusados. El agente sufrió lesiones y fracturas, y requirió tratamiento psiquiátrico. Durante la paliza tuvo que oír varias veces “¡mátalo, mátalo!”.
Días después de conocerse la sentencia, en 1996, varios testigos que habían declarado en el jucio comenzaron a recibir llamadas amenazantes, y Herri Batasuna proporcionó sus datos personales en una campaña de buzoneo en el barrio de La Peña.

La sentencia de 1996 absolvió a Kepa Zubizarreta. Ese mismo año fue detenido por su pertenencia a ETA. Veinte años después, cientos de vecinos de Santurce lo recibieron en su pueblo. Respondieron al llamamiento de los organizadores “a que se acuda ese día a arropar a nuestro vecino como se merece, tras una vida de lucha y compromiso con este pueblo“.

 

En 1996, el año en que Kepa Zubizarreta fue detenido por pertenencia al Comando Nafarroa, era detenida Arantza Garbayo por colaboración con el Comando Vizcaya. Se encargaba, como Zubizarreta, de enviar información sobre posibles objetivos terroristas. Posteriormente fue condenada por integración en banda armada, depósito de armas y explosivos, falsificación y conspiración para el asesinato de Manuel Fraga.
En 1999, mientras cumplía condena, Arantza Garbayo fue nombrada ‘txupinera’ en la Aste Nagusia, las fiestas de Bilbao. Las comparsas colocaron una figura de cartón para representarla en todos los actos festivos. Sí pudo estar en el homenaje a la txupinera en las fiestas de 2013. Había salido de la cárcel unos meses antes, y los organizadores posibilitaron que la condenada por pertenencia a ETA lanzase este mensaje a los vecinos de Bilbao: “Ha tenido mucho significado, lo que no puede hacer en su momento lo he hecho hoy. Lo he lanzado en mi nombre y en el nombre del colectivo de presos políticos vascos“.

Lo de Otegi no es lo de Otegi. Es lo de los vecinos de Otegi, que son los mismos que los de Zubizarreta, Garbayo, Javi de Usánsolo y todos los terroristas que siguen siendo homenajeados en los pueblos del País Vasco con total normalidad.
Y por supuesto, no es el pasado.

Hoy comienzan las fiestas de Bilbao.

El 34%

 

El Euskobarómetro es un equipo de investigación y una serie de encuestas sociológicas que tienen como objetivo ofrecer periódicamente un análisis de la sociedad vasca. Dos de los temas por los que se pregunta son la independencia y el terrorismo de ETA.

El último estudio se publicó en mayo de 2015. Éste es el gráfico sobre la actitud de los vascos ante ETA.

actitud de los vascos ante ETA

 

Un 66% de los vascos manifiesta un rechazo total a la banda terrorista. Este porcentaje supuso un récord histórico, y se vendió como algo positivo en la prensa.
Hay otros tres datos que merecen atención, y se refieren a la actitud ante ETA en función del electorado.

En primer lugar, el porcentaje de vascos nacionalistas que se decantan por el rechazo total: el 55%
En segundo lugar, la aparición de Podemos: un 62% de su electorado manifiesta un rechazo total hacia ETA.
Por último, el dato doblemente interesante de Izquierda Unida. Un 40% de su electorado se decanta por el rechazo total. Pero lo más llamativo es que se trata del único partido en el que cae ese porcentaje respecto al año anterior. En el estudio de mayo de 2014 se situaba en el 42%.

Las conclusiones sobre estos datos son variadas, sin duda. Depende de la creatividad de cada uno.
El ejercicio que a mí me interesa es pensar en el “negativo” de esos porcentajes, lo que falta para llegar al 100%. Es interesante pensar en el 60% de votantes de IU, el 45% de nacionalistas y el 38% de votantes de Podemos que consideran que el rechazo a ETA es matizable en algún sentido.

El 66% de los vascos manifiesta un rechazo total a ETA, apuntaban los titulares. También podrían haber titulado, sin faltar a la verdad, que un 34% de los vascos no muestra un rechazo total a ETA.
Uno de cada tres. El mejor resultado en veinte años.