10. Jon Crespo Ortega

Jon Crespo Ortega es el décimo.

Jon Crespo Ortega ya había aparecido antes por aquí. En marzo del año 2.000 los vecinos de un portal de Galdácano recibieron una carta. El contenido de la carta era el siguiente.

COMO USTEDES YA SABRÁN, EN EL PISO 5º D DE SU VECINDARIO RESIDE EL CONCEJAL DEL PP DE GALDAKAO RICARDO GUTIERREZ.

ESTE DEPLORABLE CONCEJAL ES RESPONSABLE DIRECTO DE QUE A EUSKAL HERRIA SE LE SEA NEGADA LA PALABRA, DE LA DISPERSIÓN QUE SUFREN LOS/LAS PRESOS/AS POLÍTICOS/AS, DE LA TORTURA QUE SUFRE NUESTRO PUEBLO, DE LA IMPOSICIÓN ARMADA A LA QUE ESTAMOS SOMETIDOS, DE MUERTES COMO LA DE RUBEN GARATE VISITANDO A UN AMIGO Y SIMILARES, Y DE UN LARGO ETC…

POR ESTO Y MUCHO MAS, ESTE ENGENDRO DE FRANCO, ESTÁ CONDENADO A SER EXPULSADO DE EUSKAL HERRIA, EN CONSECUENCIA, LES INVITAMOS A USTEDES A QUE HAGAN LO POSIBLE PARA ECHAR DEL VECINDARIO A ESTA PERSONA DE ACTITUDES HITLERIANAS.

CON TODO ESTO, USTEDES SON AGENTES EXTERNOS AL CONFLICTO DE EUSKAL HERRIA, Y NO QUISIÉRAMOS QUE SUFRIESEN NINGÚN DAÑO YA QUE ESTE PERSONAJE ES OBJETIVO DIRECTO DE NUESTRAS ACCIONES. AGUR BERO BAT.

JO TA KE.

El autor de esa carta es Jon Crespo Ortega. Es condenado a cinco años de prisión por un delito de amenazas terroristas. Durante el juicio admitió que había escrito la carta en un ordenador que Herri Batasuna tenía en una lonja.
El objetivo de esa carta, Ricardo Gutiérrez Solana, tuvo que cambiar de trabajo y abandonó el pueblo. Gutiérrez Solana había obtenido el acta de concejal en el año 1.999. Era el único de los tres concejales del Partido Popular que vivía en el pueblo. El día que recibió su acta apareció una diana con las siglas de su partido en una columna situada frente al portal en el que vivía. Poco después apareció una pintada en la que se leía “PP asesinos”. Y en las navidades de ese año dos personas disfrazadas de Olentzero compartieron unas palabras con su hijo de nueve años, arrojaron carbón en el felpudo de su domicilio y dejaron un cartel amenazante y una invitación para que abandonase el País Vasco.
Finalmente llegó la carta en marzo de 2.000, escrita y dirigida a todos sus vecinos por Jon Crespo Ortega, y Ricardo Gutiérrez Solana abandonó Galdácano.

Jon Crespo Ortega también fue condenado a cinco años de prisión por delitos de daños y desórdenes públicos cometidos durante las fiestas de Galdácano en el año 2.000.
Junto a otros compañeros utilizó material explosivo e incendiario, además de mazas y palos, para causar daños en diferentes inmuebles de la calle principal, como sucursales bancarias y pisos habitados. Uno de esos compañeros era Iker Lima Sagarna, también condenado. El octavo en las fotos.

Jon Crespo Ortega también fue condenado a dos años y medio de prisión por un delito de daños terroristas. El 3 de marzo de 2001 atacó junto con otros compañeros la sede del periódico El Correo en Bilbao. Hacia las 21:45 de ese día, Jon Crespo y sus compañeros, “persiguiendo colaborar con los fines y objetivos de ETA” según la sentencia, arrojaron varios cócteles molotov contra la sede del periódico.

Por último, Jon Crespo Ortega fue condenado a cuatro años de prisión por incendiar el vehículo de un agente de la Ertzaintza en Galdácano, en mayo de 2001.
Según la sentencia, Jon Crespo Ortega salió de madrugada portando un bidón de gasolina y prendió fuego al vehículo del agente, del que sabía que era escolta de un cargo público.

Éstas son sólo las condenas que aparecen en la prensa.

Jon Crespo Ortega se encuentra actualmente en la cárcel. No es un preso político. Es el autor de los actos descritos anteriormente. Por esos actos está en la cárcel. Y, en ocasiones, en las paredes de Galdácano.

Más información:

https://elpais.com/diario/2004/04/22/espana/1082584815_850215.html

https://elpais.com/elpais/2008/04/30/actualidad/1209543430_850215.html

http://www.europapress.es/nacional/noticia-supremo-confirma-condena-dos-anos-carcel-jon-crespo-atacar-sede-correo-20060406185331.html

https://elpais.com/diario/2004/07/20/paisvasco/1090352412_850215.html

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El posicionamiento de Facu Díaz

Ayer se cumplían veinte años del secuestro de Miguel Ángel Blanco.

Mañana se cumplirán veinte años del asesinato de Miguel Ángel Blanco por parte de ETA. Concretamente -siempre, siempre hay que concretar- fue asesinado por Francisco Javier García Gaztelu, José Luis Geresta Mujika e Irantzu Gallastegui Sodupe. Y por Ibon Muñoa, que era Concejal de HB en Eibar y colaboró con quienes llevaron a cabo el asesinato.

Geresta Mujika apareció muerto en 1999 de un tiro en la sien. Los informes forenses apuntaron al suicidio, algo que posteriormente fue confirmado por la Audiencia de Guipúzcoa.
El etarra era natural de Zizurkil, una localidad guipuzcoana. En un pleno del ayuntamiento, PNV, EA y HB aprobaron una moción en la que calificaban la muerte de Geresta Mujika como “sospechosa” de ser un “nuevo episodio de la guerra sucia utilizada por el Estado español”. Posteriormente, el ayuntamiento puso el nombre de uno de los asesinos de Miguel Ángel Blanco a una plaza de la localidad. Tras una petición de familiares de Fernando Múgica y de Miguel Ángel Blanco, la placa fue retirada en 2008.

García Gaztelu y Gallastegui Sodupe permanecen en prisión, así como Ibon Muñoa.

A ellos y a todos los presos de ETA, algunas personas los denominan “presos políticos”. O “represaliados”. O “refugiados”, cuando escapan para no entrar en la cárcel.
Los organizadores del festival Hatortxu Rock son unos de los que los llaman así. Hatortxu Rock es un festival solidario con los presos de ETA que pide poner fin a la dispersión.
Y algo más. En su web oficial pide que todos los “represaliados” por el “conflicto armado” puedan estar “en casa, libres y vivas”. Su lema es “Txori askeen unea heldu da”, o “Es el momento de los pájaros libres”.
Libres, no encerrados en cárceles del País Vasco.

Pero más allá de la ambigüedad de cara al exterior, de lo que no hay duda es de que para quienes participan en este festival, los asesinos de Miguel Ángel Blanco, entre muchos otros, son presos políticos.

Una de las personas que participará en el festival es el conocido comediante Facu Díaz.
El humorista siempre se ha lamentado por las persecuciones que ha sufrido debido a sus tuits o a sus performances en programas como La Tuerka. En una entrevista en Público afirmaba que se sentía víctima de una caza de brujas cuyo objetivo real era Pablo Iglesias.
Hace unos días comentó en Twitter algo sobre el juicio contra los supuestos agresores de Alsasua. “Decir que nadie debe ir 50 años a prisión por un tobillo roto te posiciona automáticamente con los malos”, se lamentaba tras las respuestas recibidas.

 

Pero no, no es eso lo que posiciona al humorista Facu Díaz con los malos.
Lo que posiciona al humorista Facu Díaz, no con los malos sino con quienes defienden que los asesinos de Miguel Ángel Blanco son presos políticos, son sus actos.

El 28 de julio, Facu Díaz actuará en un festival que llama a García Gaztelu, a Irantzu Gallastegui o a Ibon Muñoa, entre muchísimos otros, “presos políticos”. Un festival que pide que ellos y muchos como ellos “vuelvan a casa”.

Eso es lo que posiciona y define al conocido comediante Facu Díaz.

Y ahora, que sigan las bromas y las risas.
Pero sin caretas.

facuhatortxu