Precisiones sobre ETA, el ambiente político en el País Vasco, el acercamiento, el «conflicto» y los «presos».

 

1. ETA ya no existe. 

No existe como organización terrorista, no dirige una organización política, no controla los movimientos políticos y sociales de la gente que justifica lo que fue y lo que hizo ETA.
Existen homenajes a etarras presos o fallecidos, hay dirigentes políticos que fueron condenados por pertenecer a ETA, hay presos de ETA en las cárceles a quienes mucha gente en el País Vasco trata como héroes, y sobre todo hay un partido político, EH Bildu, que sigue fomentando y organizando un culto civil a ETA y a sus miembros, condenados por crímenes muy graves contra la convivencia en general y contra personas concretas.

2. Los efectos de la labor terrorista de ETA aún existen.

Aún hay un miedo localizado a posicionarse políticamente en el País Vasco, aún hay coacciones sistemáticas contra aquellos a los que la izquierda abertzale considera invasores o no integrados cuando intentan hacer política en el País Vasco, y desde luego hay factores más profundos y complicados de mostrar que han configurado un ambiente social y político en el País Vasco muy beneficioso para los nacionalistas, especialmente para los nacionalistas de izquierdas, y muy perjudicial para los no nacionalistas, especialmente para los no nacionalistas de derechas. ETA no existe, pero sus efectos en la sociedad vasca son reales.

3. Puede haber violencia política en el País Vasco a pesar de que ETA ya no exista.

La hay. Desde insultos hasta acoso en actos públicos, pasando por lanzamiento de objetos a simpatizantes de determinados partidos políticos no reconocidos por la izquierda abertzale. La violencia política organizada en el País Vasco la sigue ejerciendo mayoritariamente, se podría decir que en exclusiva, la izquierda abertzale. Pero la izquierda abertzale, a pesar de que justifique lo que hizo ETA, no lo rechace, idolatre a los presos de la banda terrorista o pida la amnistía para ellos, no es ETA. Porque ETA ya no existe.

4. Hay que decir de lo que es, que es. Y de lo que no es, que no es.

Si ETA ya no existe, entonces atribuir a ETA, en presente, todos los males políticos que aún existen hoy en el País Vasco supone desviar la atención de esos males políticos, y permite que esas denuncias sean vistas como exageraciones, manipulaciones, invenciones, mentiras o engaños. Porque de hecho, esas denuncias concretas, si parten de la idea de que ETA aún existe, son exageraciones, manipulaciones, invenciones, mentiras o engaños. Y no hay que preguntarse si detrás de esas denuncias hay buenas o malas intenciones. Da lo mismo. El efecto del engaño en la descripción de la realidad es nefasto, y además la realidad no se ajusta al engaño. Si hay fenómenos graves que merecen ser denunciados, lo correcto es denunciarlos en sus términos justos y precisos. Sin eliminar pero también sin añadir nada. Por una cuestión de principios y, de manera secundaria, si es que es necesario, por una cuestión de utilidad. Ninguna denuncia que se apoye en mentiras o exageraciones, aunque sean bienintencionadas, va a tener éxito. Al menos las denuncias que no cuentan con un gran aparato mediático y político detrás.

5. El alejamiento no tiene justificación ni sentido si ETA ya no existe.

No tiene justificación porque su objetivo, igual que el de la dispersión, era dificultar la cohesión interna del colectivo de presos de ETA. Hoy existen presos de ETA, pero no existe ETA. Que ETA no exista no significa que los crímenes que han cometido individuos concretos que formaban parte de ETA hayan desaparecido. Por lo tanto, a los presos de ETA habría que tratarlos como a cualquier persona que haya participado en las actividades de una banda terrorista desaparecida. Asesinatos, secuestros, información para el asesinato. Cada uno de los presos de ETA tiene un historial concreto, además de un hecho compartido: todos y cada uno de ellos decidieron participar en una banda que cometió crímenes por motivaciones políticas. Reconocer que el alejamiento ya no tiene sentido no supone un premio, un beneficio o un privilegio para los presos de ETA. Al contrario, supone reconocer que el tratamiento a los presos de ETA no es excepcional ni vengativo; todos ellos merecen el tratamiento que debe recibir alguien que ha decidido participar en los atentados de una banda terrorista. Ni más ni menos.

6. La mayor parte de quienes hoy defienden el acercamiento no defiende solamente eso.

Sare, la principal organización en defensa del acercamiento y del fin de las “políticas penitenciarias de excepción” -la “solución definitiva a la cuestión de los presos”-, ha dejado claro en más de una ocasión que su objetivo es “vaciar las cárceles”. También lo han hecho en más de una ocasión los dirigentes de EH Bildu. Por lo tanto, quien pide junto a Sare y EH Bildu el fin del alejamiento y la dispersión para los presos de ETA no está pidiendo solamente eso. Está pidiendo que se trate a los presos de ETA de manera excepcional, que se les otorgue -ahora sí- un privilegio. El acercamiento es sólo el paso previo al objetivo final, la excarcelación temprana de todos los “presos vascos relacionados con el conflicto”. Después de varios años y de varias explicaciones de Sare y de EH Bildu es difícil pensar que en el País Vasco haya alguien que no sepa cuál es el objetivo de Sare y de EH Bildu respecto a los presos de ETA.

freeta

 

7. No hubo conflicto, ni hubo dos bandos.

Hubo, durante varias décadas y en un país democrático, una banda terrorista que cometió asesinatos, secuestros y otros crímenes con el objetivo de amedrentar a una parte de la población para que se inhibiera de participar en política. En ese sentido, la banda terrorista tuvo éxito. Y contó con el apoyo de una parte importante de la población vasca y con un movimiento político que adoptó siglas distintas a lo largo de los años. Finalmente, la banda fue reducida a un estado casi absoluto de inoperatividad por el trabajo policial, y se disolvió hace algunos años. Frente a ellos estuvo el Estado, porque era su trabajo, y una parte de la sociedad civil, porque entendía que era su deber. Muchas de esas personas, del Estado y de la sociedad civil, fueron enterradas porque ETA siempre consideró el asesinato una herramienta política legítima. Hubo violencia del Estado contra los miembros de ETA, sí. La mayor parte de esa violencia fue legítima y necesaria. Redadas, arrestos, incautaciones, controles, vigilancia, respuestas a tiroteos, privación de libertad. Es el trato que cualquier Estado debe dispensar a quienes cometen o están dispuestos a cometer crímenes de extrema gravedad.

Una parte menor de esa violencia del Estado fue ilegítima. Torturas, secuestros y asesinatos de personas correcta o incorrectamente identificadas como miembros de ETA. Da igual que esas identificaciones se ajustaran o no a la realidad; en ningún caso está justificado el uso de la violencia ilegítima por parte del Estado.
Esa violencia ilegítima, que supuso sólo una parte de la violencia contra ETA, se produjo desde un grupo terrorista, los GAL, creado y financiado bajo un Gobierno del PSOE. Sus principales responsables, o al menos los responsables que fueron condenados, cumplieron condenas breves. 


Cuando el Estado y la sociedad civil combaten legítimamente a una banda terrorista no hay conflicto, sino aplicación de las leyes y de la virtud cívica. En un país democrático el conflicto político se desarrolla principalmente en los parlamentos, y sus agentes principales no son asesinos ni mercenarios, sino activistas o líderes sociales y políticos.
Lo que hubo en el País Vasco durante muchas décadas fue un empeño sostenido e intenso de una banda terrorista por eliminar a una gran parte de la población de la vida pública, mediante la eliminación directa de una parte significativa y destacada de la población. Y este empeño sangriento tuvo el apoyo de una parte también significativa y destacada de la población vasca. Muchos de quienes apoyaron ese empeño son los que hoy saldrán a pedir “derechos humanos” y el fin de las políticas penitenciarias de excepción para los que cometieron asesinatos políticos, y gritarán durante las manifestaciones que todos esos asesinos salgan de la cárcel, como si además de ETA también hubieran dejado de existir sus crímenes.

La UGT, el terrorismo y la memoria

Pepe Álvarez es el secretario general de la UGT. UGT es una confederación sindical constituida en 1888, progresista, comprometida, reivindicativa, democrática e independiente, dicen en su biografía de Twitter. Y en Twitter recogían el viernes unas palabras de su secretario general: “También le quiero decir al señor Abascal que debería recordar lo que pasó en el País Vasco, el ahora es de los que está marcando, el apunta y sus cachorros disparan, hoy contra la estatua de #LargoCaballero y mañana veremos contra qué

Viene a decir, apoyándose en la memoria -omitida, blanda, líquida- de lo que pasó en el País Vasco, que vandalizar una estatua de Largo Caballero, un tipo que lleva muerto casi tres cuartos de siglo, es equiparable a lo que pasó en el País Vasco. Lo que pasó en el País Vasco viene a ser, fuera del lenguaje propio de la UGT de Pepe Álvarez, terrorismo. Había gente que marcaba, gente que apuntaba y gente que disparaba. A personas, no a estatuas. De eso Largo Caballero podría dar una lección, un master, un seminario. Incluso un curso de formación. Entrar en esos detalles sería interesante, pero a mí me interesa más recordar algo mucho más reciente.

Desde hace varios años Sare organiza en enero una manifestación “por los presos”. Una manifestación en la que todos los años se cantan cosas como “Presos a la calle, amnistía completa”. Y una organización que declara abiertamente que su objetivo respecto a los “presos políticos” es la amnistía, vaciar las cárceles, y que hasta que no estén vacías “estaremos ante una resolución del conflicto inconclusa”.
El “conflicto” es la manera que Joseba Azkarraga elige para referirse a ese “lo que pasó en el País Vasco” de Pepe Álvarez. Pepe Álvarez es el secretario general de UGT, decíamos, mientras que Joseba Azkarraga nació en Salvatierra y fue diputado en el Congreso por el PNV y EA; senador también por PNV. Miembro de la Ejecutiva Nacional de EA; y Consejero de Justicia, Trabajo y Seguridad Social en la etapa de Juan José Ibarretxe como presidente del Gobierno vasco. Y desde hace varios años, portavoz y principal promotor de Sare.

Bien, pues al menos desde 2019 la UGT de Pepe Álvarez, que decía el viernes que había que recordar lo que pasó en el País Vasco, participa en la manifestación anual de Sare. Esa manifestación en la que se pide la amnistía para todos los presos de ETA, para todos los que se dedicaron a marcar, apuntar y disparar no contra estatuas ni contra personas muertas desde hace casi un siglo, sino contra personas que aún estaban vivas.
Pepe Álvarez es el representante perfecto de la memoria histórica sectaria que en España se pretende convertir en dogma. Una memoria histórica que consiste en borrar todo lo que incomoda a sus promotores y en atribuir a quienes no forman parte de su bloque los crímenes de sus padres, de sus abuelos o más habitualmente de gente con la que no tienen ninguna relación. Es el representante perfecto porque no se queda ahí y va un paso más allá. Pepe Álvarez es como el activista de izquierdas que recurre constantemente al “Israel está haciendo con los palestinos lo mismo que los nazis hicieron con los judíos”; y luego además va a una manifestación por la excarcelación de los dirigentes nazis. Un arquetipo difícilmente imaginable, pero que existe. Porque es eso lo que hace, salvando las distancias, cuando le dice a alguien que ha vivido desde joven amenazado por ETA que recuerde “lo que pasó en el País Vasco”, y cuando le acusa de marcar, apuntar y mandar a disparar a sus cachorros mientras la delegación en el País Vasco de su confederación sindical progresista, comprometida y democrática acude desde hace al menos dos años a una manifestación en la que se pide la amnistía de gente como la que asesinó a tres guardias civiles en Salvatierra.

Eso es lo que hace Pepe Álvarez, y puede hacerlo porque en España hoy va quedando cada vez menos memoria sin adulterar y menos registro sin autocorrector.

ACTUALIZACIÓN

Menos de medio año después, la UGT ha ido aún más allá. Ya no es que participe con normalidad en las marchas por los presos de ETA, sino que ha invitado a Otegi al XIII congreso que la sección vasca del sindicato ha celebrado en Vitoria. Y no sólo lo ha invitado sino que sus afiliados lo han aplaudido cuando han leído su nombre, y su secretario general ha defendido que esto es una lección para el resto de España, que debería aprender de la sociedad vasca.


El texto de esta semana en The Last Journo, sobre los tipos de democracia que hoy se pueden defender en España. No es hipérbole, es aritmética.

C. Tangana y los valores perdidos

En realidad C. Tangana no es la cuestión. La cuestión tampoco es la libertad de expresión. La cuestión, en el fondo, es la misma de siempre. Y como es la misma de siempre, quien habla de estas cosas habla siempre de lo mismo, es decir, es un pesado.
Pero la cuestión es que la cuestión, aunque sea la misma de siempre, parece que no existe, y esto hace que los pesados sigamos siendo pesados.

Todos sabemos, en Bilbao, en el resto del País Vasco y creo que incluso en el resto de España, cuál es la cuestión de fondo. La cuestión de la que nos ocupamos ahora comienza cuando el Ayuntamiento de Bilbao -gobernado por PNV y PSE- decide contratar a C. Tangana para que actúe en las fiestas. Unos días antes de que den comienzo, el mismo ayuntamiento decide suspender el concierto después de que unos miles de personas en Change, además de EH Bildu y Elkarrekin Podemos, pidieran su cancelación. Si el Ayuntamiento de Bilbao no hubiera contratado a C. Tangana en un primer momento no habría pasado nada. Cada año hay cientos de artistas a los que el Ayuntamiento no contrata. Pero la cuestión es que el Ayuntamiento decidió suspender el concierto tras las presiones de Elkarrekin Podemos, EH Bildu y varios miles de personas en Change. El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, ha intentado explicar por qué lo hizo, y también ha intentado explicar que lo que hizo el Ayuntamiento no fue censura: “Nosotros lo que queremos es que en Aste Nagusia los valores estén presentes”, y  “con dinero público no se puede apostar por ese tipo de música”, recogían hoy en Deia.

Al parecer, el resto de actos que forman parte de la Aste Nagusia, los valores presentes en esos actos, sí cuentan con el aval del alcalde y del Ayuntamiento de Bilbao. Las comparsas que año tras año decoran sus instalaciones con homenajes a los presos de ETA, los actos de solidaridad con los familiares de presos de ETA, los carteles que piden la amnistía de los presos de ETA, las pintadas de “Kaña a España” y las banderas de España tachadas en el recinto festivo, el homenaje a las txupineras con la presencia de Arantza Garbayo, nombrada txupinera en 1999 mientras cumplía condena por su actividad en un comando de ETA, y tantos otros actos que se llevarán a cabo durante esos días y de los que no tenemos noticia. Todo eso sí transmite, al parecer, los valores que el alcalde de Bilbao considera sanos.

Se podrá decir que no es el mismo caso. Que los actos que se acaban de mencionar son responsabilidad de las comparsas, no del Ayuntamiento. Bien, hay parte de razón en eso. Aunque también es verdad que sin el aval del Ayuntamiento las comparsas no se habrían convertido en los principales agentes de las fiestas de Bilbao. Es decir, no es el Ayuntamiento el que coloca casetas con fotos de miembros de ETA ni el que organiza homenajes a los familiares, pero sí el que permite que esas comparsas puedan seguir organizando las fiestas de Bilbao año tras año, y el que tolera que todo eso esté presente en el recinto festivo, que forme parte del ambiente festivo y, en fin, que transmita los valores que transmite.

Pero vamos a lo que sí es responsabilidad del Ayuntamiento de Bilbao, a lo que financia el Ayuntamiento de Bilbao. El año pasado el Ayuntamiento decidió contratar a Gatibu para el primer concierto. Creo que nunca he escuchado una canción de Gatibu. Pero sí me suena que son habituales de las fiestas, un grupo con bastante éxito en el País Vasco. Y como cuando el Ayuntamiento de Bilbao contrata a un grupo o a un cantante para las fiestas lo hace a conciencia, y como los grupos y cantantes que actúan en las fiestas de Bilbao, salvo C. Tangana, sí hacen que “los valores estén presentes”, pues me ha parecido oportuno ver quiénes forman parte de Gatibu y qué música hacen.

El cantante de la banda es Alex Sardui. No he escuchado nunca una canción del grupo y desde luego no me sonaba el nombre. Pero Alex Sardui es apoderado de las Juntas Generales de Bizkaia desde 2016. Por EH Bildu.

Es decir, el cantante de Gatibu, que sí transmite los valores que el alcalde de Bilbao considera decentes y representativos de la Aste Nagusia, es miembro de EH Bildu. Ahora es cuando me pondría a explicar de nuevo qué es EH Bildu, qué defiende EH Bildu o en qué actos ha participado EH Bildu, pero sería la enésima vez, y hasta los pesados tenemos límites. Así que daré por supuesto que quien está leyendo esto es consciente de todo lo que representa EH Bildu.
Alex Sardui, además de juntero de la coalición abertzale y de líder de Gatibu, también apareció en 2017 en un conocido programa de la ETB1. Conocido por la polémica que se formó tras una de sus emisiones. El programa era Euskalduna naiz, eta zu?, que se podría traducir como Soy vasco, ¿y tú? El caso es que se podría traducir así pero también de otra manera: Soy vascoparlante, ¿y tú?
Se podría traducir de esas dos maneras porque en el País Vasco “euskaldun” significa tanto “vasco” como “persona que habla -tiene, literalmente- euskera”, y claro, esto es otra cuestión que ayuda a entender la cuestión de fondo. Pero no es el momento de entrar en esa cuestión.

El programa contó con seis episodios: Pareja, Dinero, Escuela, Sexo, el de la polémica y Familia. El programa tenía un enfoque humorístico y en él aparecían varias personas ilustres del País Vasco para bromear sobre los tópicos de los vascos en torno a esas cuestiones. La cuestión en el quinto programa, el de la polémica, era Espainiarrak. Es decir, Españoles. Ahora podría resumir en qué consistió el episodio, creo que de una hora, y la polémica. Pero esto ya está quedando demasiado largo y la cuestión se está alejando demasiado. Quien no conozca la polémica, que fue bastante interesante, puede usar Google.

 

El episodio comenzaba preguntándose cómo eran los españoles. “Normalmente a un vasco le vienen a la cabeza estos cuatro prototipos”. Esos prototipos eran Facha, Paleto, Choni y Progre (“muy leído y culto, pero que sin embargo vota al PSOE”). Más adelante se preguntaban qué les viene a la cabeza a los vascos cuando escuchan la palabra “España”. Uno de los que contestan es el periodista y escritor Fermin Etxegoien: “Trauma… Es traumático, la idea de España para nosotros es traumática”. El programa era un ejercicio de humor, un acercamiento jocoso a los tópicos de los vascos, dijeron los participantes tras la polémica. El periodista y escritor dice que la idea de España es traumática “para nosotros” con tono y rostro serios, bastante convencido de lo que dice. Pero ya se sabe que los vascos, “nosotros”, somos serios hasta cuando bromeamos.

Después de más comentarios jocosos aparece Alex Sardui, de quien es probable que nadie que esté leyendo esto se acuerde ya. El líder de Gatibu, hombre, el grupo que tocó en la Aste Nagusia del año pasado. Estábamos hablando de lo de C. Tangana, los valores y todo eso. A Alex Sardui le preguntan qué son para él los españoles, qué imagen tiene de ellos: “Los españoles se hacen amigos tuyos enseguida. Joder, te quiero y la hostia. ¿Pero qué dices? Hala cállate, tira, tira”.
Los participantes dijeron que los españoles no entendieron la polémica, que la reacción fue exagerada y que la intención no había sido propagar el odio a los españoles, sino sólo bromear con los tópicos. Y es probable que eso fuera cierto en los otros cinco episodios, y que no sea para tanto, y que cómo nos gusta exagerar con estas cosas. Pero resulta que en el País Vasco durante muchos años, y hasta hace poco, se asesinaba precisamente a personas que formaban parte de la España opresora. Todos esos tópicos sobre los que bromeaban con o sin semblante serio en el programa de la televisión pública vasca, que los españoles son fachas, que la idea de España es traumática, que la idea de España es opresión, que son todos un poco catetos y atrasados, son los que formaban parte de la educación de la gente que integraba los escuadrones de asesinos de ETA. Y resulta que Alex Sardui, el cantante de Gatibu, participó en ese programa con sus comentarios jocosos sobre los españoles, esos otros que viven entre nosotros, y además participa en política con EH Bildu, coalición que acoge a varias personas condenadas por formar parte de ETA y cuyo coordinador general, Arnaldo Otegi, también formó parte de ETA.


Pero la polémica a la que nos referíamos, la de C. Tangana, había surgido por sus letras. Y se podrá decir que el Ayuntamiento de Bilbao no debe entrar en las actividades extramusicales del cantante de Gatibu. Es un poco extraño, porque esto significa que las letras de un músico, que normalmente no son declaraciones políticas sino ficciones con o sin carga autobiográfica, muestran sin asomo de duda cuáles son los valores de ese músico. Al contrario de lo que pasa con las declaraciones o con las actividades políticas de un músico. Pero en fin, aceptemos la objeción.
¿Qué dicen las letras de Gatibu? Decía antes que no había escuchado ninguna canción del grupo, así que he ido a su web y la tercera o cuarta canción que he encontrado es Ihes (Huir). La letra de la canción está traducida en su web y dice esto:

 

¿A quién se refiere esa letra? ¿Quiénes son los huidos que se han pasado la vida sufriendo y que aman a su pueblo, a los que los de Gatibu dan las gracias por ser como son? Pues a saber, oiga.

La letra aparece en la web musikazblai.com | Toda la música del Estado, que pretende ser una enciclopedia con los artistas y las letras de Cataluña, País Vasco y Galicia. Uno de los comentarios a la canción Ihes de Gatibu finaliza así: GORA IHESLARIAK ETA GORA EUSKAL PRESOAK!!! REDIOX!!!! Pero eh, no nos pasemos. No podemos saber a qué huidos (“iheslariak”, de “ihes egin”, “huir”) se refiere Gatibu en su canción.
Por otra parte, y sin que tenga nada que ver, Gatibu fue uno de los grupos que tocaron en el Hatortxu Rock de hace dos años, que celebraba las 20 ediciones del festival. Hatortxu Rock es un festival especial, distinto al FIB, al Sonorama e incluso al BBK Live. Hatortxu Rock es un festival que nace con el objetivo de denunciar la situación que viven “los presos políticos vascos, los refugiados (iheslariak) y los deportados”, y que trabaja para que todos ellos estén en casa “vivos y libres”. También se refiere como «conflicto armado» a las décadas en las que quienes formaban parte de ETA decidieron que el asesinato y la intimidación eran herramientas políticas legítimas.

hattxori

Lo dicho, quién sabe. El caso es que el alcalde de Bilbao intentaba explicar estos días que suspendió el concierto de C. Tangana porque no querían que ese músico formara parte de la Aste Nagusia. Por los valores, los efectos en la sociedad, las líneas rojas, la ejemplaridad, etc. Desde el año 2015, en el que Juan Mari Aburto toma posesión como alcalde de Bilbao, estos grupos han formado parte de los valores de la Aste Nagusia, por los que el Ayuntamiento sí puede apostar: Gatibu, Ken Zazpi, Zea Mays, Esne Beltza, Su Ta Gar. Algunos son más conocidos, otros menos. Bien, pues todos esos grupos participaron también en Hatortxu Rock, el festival que llama «conflicto armado» a las décadas de terror de ETA, que considera presos políticos a los presos de ETA y que trabaja para que todos los presos de ETA puedan estar cuanto antes en casa, vivos y libres.
Qué cosas.

4_HTX20_M21_konfirmazioak

 

Pero a ver, pesado, se preguntará un sagaz lector, ¿qué es lo que quieres? ¿Que el Ayuntamiento de Bilbao haga con esos grupos lo mismo que con C. Tangana?

No, hombre. Ésa no es la cuestión. La cuestión es que todo esto forma parte de lo mismo de siempre, y que siempre estamos con la misma cuestión. Con las indignaciones selectivas y con los valores extraños. La cuestión es que la cultura vasca, las fiestas vascas, los nacionalistas moderados vascos y la televisión pública vasca son los que hacen que éste sea el estado de la cuestión, los que han ido dando forma al relato, y los responsables de que en las fiestas de Bilbao un músico como C. Tangana dispare las alarmas sociales por sus letras mientras actúan grupos que consideran presos políticos a los etarras, mientras las fotos de los etarras inundan el recinto festivo y mientras la mayoría sujeta firmemente su katxi no vaya a ser que se lo tiren al cantar Badator Marijaia, la canción oficial de la Aste Nagusia, compuesta por el mundialmente conocido Kepa Junkera. Que, evidentemente, también, también participó en el festival por los «presos políticos vascos». Al igual que los también conocidos y por todos apreciados Benito Lertxundi y Ruper Ordorika, hecho que desconocía hasta que me he puesto a escribir esto, y en fin, yo qué sé, ¿queda algún alto representante de la música vasca que no haya participado en ese evento, alguien que diga, joder, con ésos ni a heredar, cómo voy a ir con unos que llaman presos políticos a los etarras? 

kartel-orokorra

La cuestión es que de los dirigentes de una sociedad en la que homenajear a los miembros de una banda terrorista se ve como algo normal uno esperaría que al menos tuvieran la decencia de no dar lecciones de moral, que al menos sintieran la suficiente vergüenza como para no velar por la salud moral de sus representados ante el peligro que para la misma supone un C. Tangana.

La cuestión es que en el último cartel, el de la presentación del festival, en el que se recoge la participación de Benito Lertxundi y de Ruper Ordorika, aparece también el organizador, Hatortxu Rock, en la columna del medio; y por debajo del organizador aparece el patrocinador, el diario Naiz; y por debajo del patrocinador aparecen dos frases, dos campañas: Free Them All, liberarlos a todos, y Denon Artean, entre todos.

Y así, denon artean, es como se ha conseguido que no podamos dejar de hablar de todo esto y que hablar de esto no tenga ningún efecto.

La mayoría social

El sábado en Bilbao unas 70.000 personas participaron en la tradicional y un tanto enigmática “marcha por los presos”. Es enigmática porque “marcha por los presos” es un sintagma deliberadamente vacío. Habría que añadir algo a “por” y a “presos” para que alguien que acabase de despertar de un coma de 40 años pudiera entender en qué consiste realmente esa marcha.

La manifestación del sábado forma parte de la dinámica Orain Presoak (Ahora los presos), de la organización Sare.  En sus diferentes manifiestos, Sare habla de “presos vascos”, de “las personas presas, exiliadas y deportadas” e incluso de “presos políticos vascos”, y defiende que se respeten los derechos humanos de esos presos. Concretamente, pide el fin de la dispersión y la excarcelación de los presos gravemente enfermos. Esto sería el “por”.

Los presos a los que se refieren son los presos de la organización terrorista ETA. Lo sabemos porque no acabamos de despertar de un coma. Y, dejando a un lado las reveladoras construcciones que usa Sare para referirse a ellos, no habría nada malo en pedir el cumplimiento de la legalidad. Pero lo que realmente pide Sare no es eso. O no es únicamente eso. Sare, en sus diferentes comunicados y manifiestos, insiste en hablar de “la cuestión de los presos”, y en enmarcar esa cuestión en un conflicto que habría que resolver. En su manifiesto permanente, “Por los Derechos Humanos, la Resolución y la Paz”, afirman lo siguiente:

Resulta urgente, también, avanzar hacia la resolución completa del conflicto y de sus consecuencias. La continuada existencia de presos y presas, exiliadas y deportadas, que ven vulnerados sus derechos día a día, no contribuye a cerrar una etapa de dolor y enfrentamientos, y por el contrario nos aleja de un escenario en el que la convivencia sea un elemento esencial para los hombres y mujeres de nuestro país.

Un proceso de solución de las consecuencias de un conflicto como el vivido durante las últimas décadas, implica necesariamente, al igual que ha ocurrido en otros países, contemplar una salida para las personas que se encuentran presas, exiliadas y deportadas. Consideramos que los plazos tendrían que ser lo más rápidos posibles y respetando siempre la dignidad de todas las personas afectadas.
Para ello es necesario conjugar voluntad política con la aplicación de una legislación que sepa amoldarse a esta nueva situación, porque no sirven recetas viejas para tiempos nuevos.

Por eso la marcha anual de Sare se conoce como “la marcha por los presos”. Es por economía de lenguaje, pero también por economía moral. Porque los costes de pedir el cumplimiento de la legalidad no son los mismos que los costes de hablar de una salida para las personas presas, exiliadas y deportadas, y hay que entender que Sare busca, en palabras de su portavoz Joseba Azkarraga, “el apoyo de la mayoría de la sociedad”. Azkarraga usaba estas palabras en la última respuesta a una entrevista de 2017, en el diario Gara. En concreto decía lo siguiente: Hay que cambiar esa legislación y hay quienes esto lo plantean legítimamente desde la exigencia de la amnistía. Persiguiendo los mismos objetivos, que son vaciar las cárceles, creemos que hay que llegar hasta ahí con el apoyo de la mayoría de la sociedad, y en eso estamos.

El objetivo para el portavoz de Sare es vaciar las cárceles porque entiende que quienes están en la cárcel, los miembros de ETA, son víctimas de un conflicto, y no únicamente los perpetradores de crímenes de enorme gravedad. Es algo que volvió a decir el sábado pasado tras la manifestación, tal y como recogió naiz.eus: mientras las cárceles no se vacíen estaremos ante una resolución del conflicto inconclusa. Arnaldo Otegi, el líder de la coalición EH Bildu, en la que se integra Sortu, insistía en una idea parecida: la convivencia democrática exige que todos los presos políticos y deportados vuelvan a casa. Ese “a casa” es lo suficientemente ambiguo como para poder tranquilizar a los aliados más despistados, pero siempre hay alguien al que no se le dan bien las sutilezas. En este caso es Martin Garitano, que fue Diputado General de Guipúzcoa (Bildu) en la legislatura anterior, y que ahora escribe en Naiz. Garitano comenzaba así un texto que publicó el viernes en ese diario, un día antes de la manifestación, y que tituló “Nos vemos en la calle”: A buen seguro, este sábado decenas de miles de personas abarrotarán las calles de Baiona y Bilbo en demanda de la excarcelación de las presas y presos políticos vascos.

La marcha de enero por los presos es una tradición de más de diez años y siempre fue un acto de la izquierda abertzale, convocada por organizaciones como Etxerat o Herrira. Hay que tener esto en cuenta para entender la petición que Sare hizo días antes de la manifestación que se celebró en 2015. Pidió a quienes iban a participar que lo hiciesen en silencio. Una manifestación reivindicativa sin eslóganes ni pancartas, para que todos pudieran sentirse cómodos. Ocurre, sin embargo, que es complicado reivindicar en silencio, y a pesar del llamamiento en 2015 se escucharon las mismas reivindicaciones que se escuchaban todos los años y que se pudieron escuchar también el sábado pasado en Bilbao. Escuché varias veces el ambiguo “Euskal presoak, etxera” (Presos vascos, a casa), pero también “Presoak kalera, amnistia osoa” (presos a la calle, amnistía completa). Curiosamente, no escuché ninguna vez la palabra “sakabanaketa”, que significa dispersión, a pesar de que se decía que el objetivo de la manifestación era acabar con la misma.

Entender qué es lo que piden realmente esas 70.000 personas que se manifiestan cada año en Bilbao es importante, claro. No se trata del fin de la dispersión y de la excarcelación de los presos enfermos de ETA, sino de un relato en el que ésos serían los primeros pasos en la resolución de un conflicto que terminará “cuando se vacíen las cárceles”, cuando se cierre “una historia de violencias” que “comenzó allá por 1936”, como dijo Beatriz Talegón en el comunicado que se leyó al final de la marcha del año pasado. Entender esto es importante, pero no es lo esencial. Lo esencial es entender que este relato está dejando de ser algo exclusivo de la izquierda abertzale. Lo esencial es entender que, además de los partidos y sindicatos abertzales, y además de aliados tradicionales como Podemos, ERC y la CUP, este año la marcha contó con la participación de los sindicatos UGT y Comisiones Obreras.

Así que es esencial entender qué es lo que lleva a los dos sindicatos a participar en esa manifestación, y sobre todo qué es lo que lleva a los casi dos millones de trabajadores a los que representan a guardar silencio. Es esencial porque lo que están pidiendo no es sólo la necesaria aplicación de la ley, sino la instauración de un relato en el que los miembros de ETA no serían criminales que deben cumplir su condena, sino daños colaterales de un conflicto que sólo terminará cuando vaciemos las cárceles.

—————————————————————————————————————Sare, por cierto, es la organización que hace unas semanas colocó en Pamplona una celda simulada con los siguientes objetivos:

– Socializar la conculcación de los DERECHOS HUMANOS de los presos
vascos de Nafarroa.
– Resaltar la necesidad de dar SOLUCIÓN AL CONFLICTO
-Advertir de la importancia que tiene la activación social en el intento de cerrar las heridas abiertas a consecuencia del conflicto y en la construcción de la PAZ.

11. Leire Etxebarria Simarro

Leire Etxebarria Simarro es la undécima.

Leire Etxebarria fue condenada a casi ocho años de prisión en el año 2.000 por su participación en un atentado contra Manuel Fernández González. Etxeberria, junto con otros cinco compañeros, decidieron incendiar el autobús que conducía Manuel Fernández el 28 de septiembre de 1996. Con Manuel Fernández dentro del vehículo.
Leire Etxebarria y sus compañeros apartaron a una mujer de la puerta, rociaron el interior con gasolina y dejaron al conductor para que muriera.
Finalmente, Manuel Fernández pudo salir por una ventana y salvar la vida. Sufrió quemaduras de gravedad en el cuero cabelludo y en las manos, pasó incapacitado más de un año y perdió el 40% de audición en un oído.

Leire Etxebarria huyó a Francia para no ingresar en la cárcel.
Vivió allí con su pareja, Gotzon Alcalde, hasta 2.006, cuando ambos fueron detenidos por dirigir una red dedicada a la falsificación de documentos para ETA. En 2.007 fue condenada a seis años de prisión por asociación de malhechores con fines terroristas. Según el fiscal, Pierre Kahn, Etxeberria pertenecía a una «gigantesca máquina cuyo objetivo es hacer correr la sangre en España». El sumario continuó y en 2.010 se amplió su condena. La fiscal en aquel momento, Vanessa Perreé, recordó que «sin este tipo de falsificadores, no hay terroristas».
La fiscal también afirmó que en el momento de su detención se encontró un correo en el que Etxebarria y Alcalde manifestaban su deseo de abandonar ETA. No por arrepentimiento, sino porque era difícil compatibilizar su reciente paternidad con la pertenencia a una banda terrorista.

En el año 2.011, Francia extraditó a Etxebarria a España, donde cumple la condena que finalizará en los próximos meses.

Leire Etxebarria no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada en España y Francia, y por eso está en la cárcel.

Más información:

https://elpais.com/diario/2000/06/08/espana/960415205_850215.html

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-18-09-2004/abc/Nacional/zigor-orbe-quemo-un-autobus-con-su-conductor-dentro_9623715843787.html

http://www.europapress.es/nacional/noticia-eta-detenido-procesado-integracion-banda-armada-mujer-condenada-quema-autobus-20060213205031.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/02/13/espana/1139857091.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/06/21/espana/1308680111.html

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/espana/fiscalia-pide-penas-7-anos-etarras-etxeberria-alcalde_588201.html

https://www.lainformacion.com/policia-y-justicia/terrorismo/condenados-a-7-anos-de-carcel-la-pareja-de-etarras-etxeberria-y-alcalde_YuaTgHHfAcFJZMZPLUVCs/

http://www.elcorreo.com/vizcaya/20070608/politica/condenan-once-etarras-paris_200706081813.html

https://www.libertaddigital.com/nacional/informe-el-terrorismo-del-coctel-molotov-1276254414/

https://elpais.com/diario/1996/10/05/espana/844466426_850215.html

«Los queremos en casa»

1

Los quieren en casa, literalmente.
Quieren en sus casas, en la calle, a gente como Txapote, Bienzobas y tantos otros. A los más de 300 miembros de ETA que cumplen condenas por haber participado en alguna de las actividades que cometió la banda terrorista.
A ellos se refieren cuando hablan de «presos vascos», del mismo modo que quieren decir «amnistía» cuando hablan de «derechos humanos».

Los organizadores de la manifestación que el sábado pasado recorrió Bilbao creen que todos ellos son víctimas de una guerra que se libró en el País Vasco desde, al menos, 1936. Por eso pretenden que queden en libertad. Porque no reconocen que todos ellos hayan cometido actos de terrorismo, sino que los consideran luchadores en una guerra que debe terminar ya.
Y para que termine definitivamente, para que pueda haber «paz en Euskal Herria», sería necesario que todos esos terroristas fueran excarcelados.

Eso es lo que persiguen los organizadores de la manifestación del sábado pasado. Y no hay que buscar en oscuros informes para darse cuenta de ello.

El 13 de enero de 2017, justo un año antes de que se celebrase la manifestación, Joseba Azkarraga y Xabin Juaristi lo dejaban muy claro en una entrevista en Gara:

Los derechos humanos son la clave de bóveda del trabajo de Sare, pero más allá de cambiar la política carcelaria hay expertos como Iñigo Iruin que insisten en el problema de fondo de la legislación de excepción. El camino es muy largo aún…

J.A: No nos desanima. Sabíamos que era un camino difícil. Iruin tiene razón; para empezar, con una legislación ordinaria la mitad de los presos estaría ya en la calle. Hay que cambiar esa legislación y hay quienes esto lo plantean legítimamente desde la exigencia de la amnistía. Persiguiendo los mismos objetivos, que son vaciar las cárceles, creemos que hay que llegar hasta ahí con el apoyo de la mayoría de la sociedad, y en eso estamos.

X.J: Yo procedo de la lucha por la amnistía y hace años que esta es una cuestión estrátegica, no conceptual. Estratégicamente la amnistía es la superación del conflicto que padece este pueblo, y en eso está Sare, en superar sus consecuencias. Junto a los derechos humanos, tenemos una hoja de ruta por la resolución y la paz. El lema de la marcha es claro: Derechos humanos, resolución, paz. Tendemos a pensar que son cosas que van seguidas, pero no, están unidas, las une el Estado al usar los derechos humanos contra la resolución. Cuanto más avancemos en la resolución, más lograremos también el respeto a los derechos de los presos.

No piden el acercamiento. Ni ellos ni quienes dieron su apoyo a la manifestación. Piden, en nombre de los derechos humanos, que los miserables que durante años hicieron del asesinato una práctica política puedan evadir sus condenas.

Es comprensible que algunos, que llevan menos tiempo en el estercolero, sientan la necesidad de engañarse o de engañar a los demás. Pero lo que defienden es justamente esto. Y hay que repetírselo cada vez que pretendan hacer pasar su miseria moral por otra cosa.

2

El sábado, la organización Sare publicó un listado con los bares que apoyaban la manifestación. Hablé con el dueño de uno de esos bares para saber en qué consistía el apoyo. Hubo resistencia al principio, porque reconocer que se está apoyando a una organización que pide la excarcelación de etarras es duro, salvo que formes parte del entorno. El dueño de ese local no forma parte del entorno. «Pero hay que vivir», dijo un par de veces.
Para poder seguir viviendo con tranquilidad, colocó una pegatina de Sare en el establecimiento. Y realizó «una aportación económica» al movimiento.

«Esto ha pasado siempre, es la mafia».

«Esto» es que aparece un tipo, conocido por todos los bares de la zona, con un sobre. En el sobre hay unas pegatinas. Una es de Sare, que el dueño coloca. Y la otra es de Sortu. «Este movimiento no está formado exclusivamente por la izquierda abertzale», repetían los días previos.
Ese mismo tipo, imagino, recogería otro sobre con la aportación económica. No entró en tantos detalles.

Pero ahí fue el dinero de ese local y el de otros 100 bares y cafeterías de Bilbao.
A quienes trabajan para que Txapote, Bienzobas y todos los asesinos de ETA que aún cumplen condena puedan salir de la cárcel cuanto antes.

Y los que lo saben seguirán entrando en esos bares, y los que tienen tribunas seguirán hablando de cualquier cosa menos de la cobardía que ha definido siempre a esta sociedad.

9. Iosune Oña Ispizua

Iosune Oña Ispizua es la novena foto en la pared.

El 14 de septiembre de 2003 un comando de ETA perpetró un atentado contra agentes de la Ertzaintza. El comando se dirigió al alto de Herrera, en Álava. Allí robaron un vehículo a punta de pistola. Ataron a sus dos ocupantes a un árbol y llamaron a la Ertzaintza. Dijeron que habían sufrido un accidente.
Cuando los agentes llegaron, Arkaitz Otazua y Asier Mardones abrieron fuego contra ellos. Los dos ertzainas resultaron heridos, el miembro de ETA Arkaitz Otazua fue abatido y Mardones consiguió escapar.

Mardones fue detenido un año después, así como Iosune Oña Ispizua. Al primero lo condenaron a 74 años de cárcel como autor material del atentado, y a la segunda a 69 años y 3 meses como cooperadora necesaria.
Ambos cumplirán un máximo de 25 años en la cárcel en lugar de 40 porque la fiscal decidió acusarlos de delitos con lesiones contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y no de homicidio en grado de tentativa.

Arkaitz Otazua, por su parte, fue homenajeado en una marcha celebrada días después en Bilbao. La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco presentó una querella contra Otegi por manifestación ilegal y enaltecimiento del terrorismo, y fue archivada. Según Deia, Otegi dijo que era un drama que «un chaval de 24 años empuñe las armas en pleno S. XXI y muera de esta forma en una acción militar».
En la manifestación se corearon los habituales «El pueblo no perdonará», «Gudari», referido al miembro de ETA fallecido, y «La lucha es el único camino».
Otegi abrió los discursos al finalizar la marcha, lanzó un viva a los «gudaris vascos», pidió respeto para el etarra fallecido porque era un «abogado con cinco idiomas que puso su carrera en peligro para luchar». También afirmó que «la izquierda abertzale tiene un puño de hierro para todos aquellos que pretendan someter a este país a una terapia que no soluciona el conflicto».
Cosas muy parecidas se pudieron escuchar el sábado pasado en Galdácano en el homenaje al etarra fallecido Kepa del Hoyo. También estuvo Otegi, pero esta vez no tuvieron que camuflar el acto y tampoco hubo querella por enaltecimiento. Fue un acto de homenaje y enaltecimiento a un miembro de ETA por sus acciones, y se celebró a plena luz del día.

En 2009 Dignidad y Justicia pidió la retirada de una placa a Otazua en el Casco Viejo de Bilbao. No he encontrado más información al respecto. No sé cuándo se colocó, cuánto tiempo estuvo colocada o si se llegó a retirar. Sólo las demandas son noticia. Lo otro debe de ser la normalidad.

Pero la foto de esta entrada no es la de un etarra fallecido, sino la de una etarra en la cárcel.
Es Iosune Oña Ispizua, no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada a 69 años y 3 meses, y por eso los asistentes al acto que se celebró hace unos días en su pueblo, Galdácano, aplaudieron cuando se pronunció su nombre junto a los del resto de etarras de Galdácano.

Más información:

http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/683666/07/08/La-Audiencia-Nacional-condena-a-penas-de-entre-69-y-74-anos-de-prision-a-dos-terroristas-por-el-atentado-de-Herrera.html

http://www.elcorreo.com/alava/20080722/politica/juez-reprocha-fiscal-haya-20080722.html

http://www.deia.com/2016/11/20/politica/euskadi/aparta-cipayo-aparta

http://www.libertaddigital.com/nacional/la-juez-teresa-palacios-imputa-a-otegi-otro-delito-de-enaltecimiento-del-terrorismo-1276270355/

http://www.elcorreo.com/alava/20091110/mas-actualidad/politica/piden-retirar-placa-homenaje-200911101358.html

http://www.lavanguardia.com/politica/20030930/51262782112/la-fiscalia-del-pais-vasco-se-querella-contra-otegi-por-exaltacion-del-terrorismo.html

 

12. Tomi Madina Etxebarria

 

Tomás Miguel Madina Echevarría es el número doce, aunque será el noveno de la serie.
Había tres etarras antes que él, pero los acontecimientos han hecho que su pequeña biografía se adelante. La actualidad manda, y la actualidad dice que Tomás Miguel Madina Echevarría, «Tomi», acaba de salir de la cárcel después de haber pasado allí dos años y medio.

Madina fue detenido en junio de 2014, y en abril de 2016 fue condenado a siete años de prisión por pertenencia a organización terrorista. En ese mismo juicio fue acusado de intentar asesinar en 2010 a Patxi López y a Rodolfo Ares, por aquel entonces presidente y consejero de Interior del Gobierno vasco. Fue absuelto de esta acusación por falta de pruebas.

«Tomi» Madina fue condenado a siete años por pertenecer a ETA. Tras dos años y medio queda libre, y varios vecinos de Galdácano organizan, cómo no, un homenaje.
Beatriz Ilardia, concejal de EH Bildu en el ayuntamiento de Galdácano, celebró y recogió algunos momentos del homenaje. Se pueden ver al final del texto.

Tomás Miguel Madina no era un preso político. Era un miembro de ETA. Por eso fue condenado a siete años de prisión, y por alguna otra razón estuvo en la cárcel sólo dos años.

 

fullsizerender_2
«Uno menos y en Galdácano faltan otros 12 (entre ellos Txapote, como se puede observar). ¡Bienvenido, Tomi!» Bea Ilardia, concejal de EH Bildu en Galdácano.

 

fullsizerender_1

 

img_1143img_1145img_1146

img_1144

Al aumentar la última foto de la serie me ha parecido ver a Javi de Usansolo entre los vecinos. El etarra que asesinó a Fabio Moreno, un niño de dos años. El vecino de Galdácano que fue recibido con antorchas, cohetes e ikurriñas cuando salió de la cárcel.

jus

Por último, una curiosa frase para la galería de los horrores. Participación ciudadana y sangre, por la concejal que pide la libertad de etarras como García Gaztelu «Txapote».

sangre

 

8. Iker Lima Sagarna

Iker Lima Sagarna es el octavo.

Sobre Iker Lima no hay demasiada información. Hay muy poca información, en general, sobre la mayoría de los etarras. Resulta muy difícil encontrar información fiable y agrupada sobre las condenas que pesan sobre ellos. Y es aún más difícil encontrar información sobre aquéllos que son parte de la periferia de ETA, los de la llamada kale borroka o terrorismo de baja intensidad.

Iker Lima es uno de estos últimos. Fue condenado en 2008 por un delito de daños y otro de desorden público, junto a otros cuatro compañeros. En aquel grupo estaba también Jon Crespo, de quien ya hablé en otra ocasión, y de quien volveré a hablar en esta serie. Es el décimo.
El 16 de septiembre del año 2000 llegaron a la calle principal de Galdácano y se dedicaron a destrozar los inmuebles que encontraron a su paso, incluyendo algunas viviendas particulares. Para ello usaron material incendiario y explosivo -cócteles molotov, cohetes con puntas- y también mazas y palos. Se celebraban, como ahora, las fiestas de Galdácano.
Aquel año, Iker Lima participó como terrorista de baja intensidad. Los dos últimos años ha participado como foto en la pared.

Probablemente, Iker Lima ha sido condenado por otros delitos -aún sigue en la cárcel- pero no he conseguido más datos.

Se podría pensar que Iker Lima Sagarna es sólo un vándalo. Alguien fuera de ETA, o en la periferia de ETA. Pero esto es lo que decía no hace mucho, como puede leerse en un reportaje de Ángeles Escrivá en El Mundo:

«Ya han pasado casi tres años. Que vengan aquí los de Sortu y que me digan qué hemos conseguido. Que no nos engañen. Socialmente, políticamente no hemos conseguido nada, y militarmente no nos han vencido, es peor: somos nosotros los que nos hemos rendido». Ésa es la impresión amarga de Iker Lima Sagarna, uno de los miembros de ETA en prisión, comentada recientemente por sus amigos en la herriko.

Iker Lima Sagarna no es un preso político. Es un miembro de ETA. Y por eso está en la cárcel.

ils

Más información:

La sentencia: http://gara.naiz.eus/agiriak/20080430_SentenciaANgaztk.pdf

http://www.elmundo.es/espana/2014/10/23/5448a5e3e2704ed7098b456d.html

http://elpais.com/elpais/2008/04/30/actualidad/1209543430_850215.html

http://www.elconfidencial.com/mundo/2009-02-24/el-ts-confirma-las-penas-a-5-acusados-de-varios-actos-de-violencia-callejera_1055972/

 

 

7. Xabier Garcia Gaztelu

Xabier (Francisco Javier) García Gaztelu es el séptimo.

Xabier García Gaztelu es vecino de Aperribai, el barrio de Galdácano del que también salieron Francisco Javier López Peña, ‘Thierry’, y Jon Bienzobas.

Xabier García Gaztelu es también conocido como ‘Txapote’. Y seguramente es el etarra más conocido de los que decoran las paredes de Galdácano en fiestas. Es conocido porque durante años se habló de su rostro, de sus gestos, de su frialdad, de su crueldad. Fue el autor de varios asesinatos y ordenó muchos otros desde su condición de dirigente de ETA.
Xabier García Gaztelu asesinó a Alfonso Morcillo, asesinó a Gregorio Ordóñez, asesinó a Fernando Múgica, asesinó a Miguel Ángel Blanco, asesinó a Manuel Zamarreño, asesinó a Enrique Nieto, asesinó a José Javier Múgica, asesinó a Fernando Buesa, asesinó a José Ignacio Iruretagoyena, asesinó a José Luis López de Lacalle.

Con Txapote se acaban los adjetivos. Sanguinario, cruel, frío. Y está bien que se acaben, porque lo que importa son los hechos. Los hechos más importantes son los asesinatos. Y el hecho por el que hay que escribir sobre García Gaztelu es que durante años se dedicó a asesinar y su foto aparece en las fiestas de un pueblo y no pasa nada.

Lo que diferencia a García Gaztelu del resto de etarras de las fotos es sólo el número. El número de asesinatos que llevó a cabo y el número de asesinatos que ordenó. Son muchos. Los demás etarras también asesinaron, o proporcionaron información para que se llevasen a cabo asesinatos, o ayudaron de algún modo, el que fuera, a una organización terrorista. No asesinaron a tantos como García Gaztelu. Pero todos ellos son responsables de todos los asesinatos cometidos por ETA.

También hubo gente fuera de ETA que ayudó a ETA. Y no me refiero a los que señalaban, a los que acosaban o a los que agredían. Ésos siempre han estado dentro. Me refiero a los que callaban, a los que restaban importancia o a los que, incluso, bromeaban.

Por último estamos los que permitimos que todo esto sea normal. Los que vivimos en Galdácano, en Berriozar, en Rentería, en Elgoibar. Recordamos, claro. Pero no es suficiente.

Xabier García Gaztelu no es un preso político. Es un miembro de ETA. Y por eso está en la cárcel.
Y en las paredes de Galdácano.