El misterio de la lengua que afecta y no afecta al resultado de los exámenes

Continúa el misterio en torno a la relación entre el idioma en el que se hacen las pruebas y los resultados de las pruebas.
El Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura del Gobierno vasco publicaba en 2008 un documento en sintonía con lo que decía Josu Sierra, el director del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa, en el que daba indicaciones para la realización de las pruebas de evaluación diagnóstica.
La introducción decía así:

intro

Por eso desde el Gobierno vasco se recomendaba que los alumnos respondieran a esas pruebas en la lengua que mejor dominasen. Es decir, el castellano en la mayoría de los casos. Los centros tenían que ser conscientes de las consecuencias presentes y futuras de la decisión que tomasen.

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Para el Gobierno vasco, es conveniente que el alumnado pueda realizar las pruebas en las mejores condiciones, es decir, aquellas en las que se intuya que el resultado va a ser el mejor. Y entre esas condiciones está la lengua que se usa para responder la prueba. Pero el Gobierno vasco se refiere sólo a ese tipo de pruebas. Es decir, a las pruebas que evalúan el sistema educativo.

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En el siguiente gráfico, incluido en la guía del Gobierno vasco, se ve hasta qué punto afecta la lengua empleada en los resultados de la prueba.

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O por escrito:

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Es decir: cuando las pruebas evalúan el sistema educativo, hay que proporcionar las mejores condiciones al alumno para que pueda obtener los mejores resultados.
¿Pero qué ocurre con las pruebas que evalúan al alumno, las pruebas de los centros?
Esas pruebas se realizan en euskera si el alumno está matriculado en modelo D, y también hay pruebas en euskera en el modelo B. Estos dos modelos son los mayoritarios en el sistema educativo vasco. Los porcentajes de alumnos en modelo A son los siguientes:

  • 14,6% en Secundaria.
  • 7,4% en Primaria.
  • 4,3% en Infantil.

¿Y cuáles son los porcentajes de alumnos con el euskera como lengua materna?
Podemos fijarnos en los datos sobre el uso del euskera en la calle.

  • 32,7% en Guipúzcoa.
  • 9,4% en Vizcaya.
  • 4% en Álava.

Así que la mayoría de los alumnos vascos, como decía el propio Sierra, estudian en un idioma que no dominan. Y realizar una prueba en un idioma que no se domina tiene un efecto negativo en el resultado de esa prueba, también según Sierra y según el Gobierno vasco.

Visto esto, ¿no hay nadie que pregunte a Sierra o a algún experto del sistema educativo vasco cómo puede influir todo esto en el aprendizaje de los alumnos?
Veamos algunos pasajes de una sesión del Parlamento vasco de 2008 en la que intervino el director del ISEI-IVEI, con traducción resumida y aproximada a continuación.

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Habla Josu Sierra, el director de ISEI-IVEI.
Las pruebas PISA no son ajenas al lenguaje. La competencia lectora es clave en la resolución de las mismas, obviamente en las pruebas de Lectura, pero no sólo. También en las pruebas de Ciencias y Matemáticas. Hay que leer textos largos, hay gráficos y, por supuesto, hay que redactar la respuesta. Es decir, para que los resultados sean buenos los alumnos deben responder en una lengua que dominen. El castellano, si nos referimos a las pruebas PISA.
La pregunta, de nuevo: ¿no afecta esto a las pruebas que se realizan habitualmente en los centros educativos? ¿No hay textos largos y gráficos en los exámenes de evaluación? ¿No hay que resolver problemas? ¿No hay que emplear la expresión escrita para contestar a esas pruebas? ¿Por qué los alumnos que tienen el castellano como lengua materna tienen que hacer los exámenes de sus centros en euskera? Si la lengua afecta a los resultados de la prueba, afectará a todas las pruebas. Y si no afecta en los centros, ¿por qué sí en PISA? O al revés: si afecta en PISA, ¿no afectará en los centros?

Sigamos.

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Resumen: se puede observar transferencia cuando se estudia en una lengua de aprendizaje y se realiza la prueba en la lengua materna. Es decir, los resultados no son malos cuando se estudia en una lengua diferente a la lengua materna, siempre que las pruebas se realicen en la lengua materna.
Vamos a aceptar que esto es así, aunque parezca extraño. ¿Qué pasa entonces en los centros, donde los alumnos que tienen el castellano como lengua materna estudian y se examinan en euskera? ¿Hacen bien esas pruebas, a pesar de que no son las condiciones idóneas y de que se ha demostrado que obtienen peores resultados en las pruebas de competencias? ¿Las hacen mal y se esconden los resultados?
Si se cumple lo primero, ¿por qué insisten en que los alumnos realicen las pruebas PISA en castellano?
Si se cumple lo segundo, ¿cómo se justifica el hecho de que se está perjudicando a los alumnos que tienen el castellano como lengua materna?

Continúa Sierra:

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Según un estudio que realizaron, los alumnos que contestaron a las pruebas en su lengua materna tuvieron ventaja por el hecho de contestar en su lengua materna. Al contrario, los alumnos para los que la lengua de la prueba no era la lengua materna estaban en desventaja. En este caso, la lengua de la prueba era el euskera.
Ésta es exactamente la situación en la que se encuentran la mayoría de los alumnos vascos en sus centros, a diario, desde hace años. Hacen las pruebas de evaluación -y los trabajos, y las presentaciones, y los deberes- en una lengua distinta a la lengua materna. ¿No estarán en desventaja respecto a los alumnos que tienen el euskera como lengua materna?

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El extracto anterior no necesita traducción, y parece que responde a la pregunta previa. Parece, también, que da lo mismo. Los alumnos castellanoparlantes del País Vasco pueden estar en desventaja respecto a los alumnos vascoparlantes, y pueden estar rindiendo por debajo de su nivel real.

A continuación, extractos de la intervención de Iñaki Oyarzábal, parlamentario del Partido Popular en el Parlamento vasco, en la misma sesión.

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Se refiere a un comunicado de Sierra en respuesta a algunas consideraciones del PP, el PSOE y Comisiones Obreras en torno a la elección de la lengua para las pruebas PISA.
Después de la introducción, Oyarzábal hace al menos alguna de las preguntas pertinentes.

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Sierra responde a las intervenciones de Oyarzábal y de otros parlamentarios, pero no responde a la cuestión de por qué no se permite que los alumnos castellanoparlantes respondan en castellano en los exámenes de sus centros educativos.
Tras una segunda ronda de intervenciones, por fin el director del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa responde a las contradicciones que observa Oyarzábal. Y, como haría un técnico, un experto, se limita a poner un vídeo de Esperanza Aguirre.

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Oyarzábal se ha referido antes a un comunicado que publicó Josu Sierra como director del ISEI-IVEI. Si se busca ese comunicado en internet, sólo aparece un comentario en un foro de Deia subido por un usuario. El comentario parece que recoge el comunicado, y coincide con varios de los puntos que habían señalado tanto Oyarzábal como Isabel Celaá, del PSOE.

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Eso es todo.


Continuación: https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/16/un-vistazo-al-pasado-para-ver-el-futuro-de-la-educacion-vasca/

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“La escuela vasca como ejemplo de lo que se debe hacer en el resto de España”, decía Marina

(Continuación de lo que escribí ayer: https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/11/la-prueba-pisa-en-el-pais-vasco-como-pollos-sin-cabeza/ )


En junio de 2016, la BBC publicaba un artículo sobre el sistema educativo vasco. Basques reinvent themselves as education power, titulaban el texto. En diciembre de 2016 se publicaron los datos del informe PISA 2015. El País Vasco bajaba en las tres competencias, y en dos de ellas -Lectura y Ciencias- se situaba por debajo de la media de la OCDE, de la UE y de España. Una premonición impactada.

José Antonio Marina, siempre atento, escribió un artículo a partir del texto de la BBC. La escuela vasca como ejemplo de lo que se debe hacer en el resto de España, tituló Marina.
Mientras estaba en San Sebastián la ‘BBC’ dio a conocer un reportaje elogiando su sistema educativo como uno de los mejores del mundo. No soy vasco, pero me sentí orgulloso, añadía en el subtítulo.
Después, Marina intentaba decir algo sobre la influencia de ETA en el sistema educativo vasco, pero se hacía lío. Una de las cosas que hacen dificil perdonar a ETA -sic- es que impidió que estos temas puedan abordarse con objetividad. Se refería al hecho de que el sistema educativo vasco se basa en su euskaldunización.
Continúa Marina su análisis del éxito educativo vasco y hace un paréntesis. Fui educado en una escuela ferozmente nacionalista (española) y miro con recelo toda escuela que pretenda fomentar la identidad nacional. El paréntesis lo hace en “(española)”, porque enseguida explica que, a pesar de la ferocidad de aquel nacionalismo español, tiene que hacer un esfuerzo por entender lo que dicen.

Lo que dicen (en el artículo de la BBC)

Cristina Uriarte, consejera de Educación, Política Lingüística y Cultura: the commitment to education is strongly linked to national identity. Education is the key to keeping our culture.

Guillermo Dorronsoro, decano de la escuela de negocios de la Universidad de Deusto: Education is a long-term investment, it needs an identity. If you don’t feel any identity, you don’t make an effort.


Y Marina, que termina: Los vascos protegen “su” escuela, la miman. He leído con gran atención las explicaciones que se dan en los documentos que presentan el modelo vasco. Lo que intentan es abrirse a la universalidad desde el enraizamiento en una cultura. No puedo permitir que el recuerdo de la bestialidad terrorista enturbie este debate intelectual. El mundo entero se debate entre la homegeneidad globalizadora y la identidad defensiva. No sé si este proyecto es viable, no sé lo que se gana y lo que se pierde, no sé a quién beneficia y a quién perjudica, pero lo que sé, con toda seguridad, es que merece ser estudiado sine ira et studio. Sin violencia y con tenacidad. En eso estoy.

En eso está.

Lo que pasa es que medio año después del épico relato de la BBC, el sistema educativo vasco se lleva un varapalo con los resultados de PISA. El sistema educativo vasco, vinculado a la identidad nacional, ya no parece tan exitoso. Al menos en cuanto al aprendizaje de los alumnos. Como proyecto político para mantener la cultura vasca y la identidad nacional es posible que sí sea un modelo de éxito.

Como decía ayer, no sé si los resultados del informe PISA son una consecuencia del sistema educativo vasco, basado en la euskaldunización, como dice Marina. No sé si estos resultados indican realmente que el modelo ha fracasado. Tampoco sé si la causa de este aparente fracaso tendría algo que ver con el hecho de que todo el sistema tiene como objetivo la euskaldunización de los alumnos vascos.
Lo que sí sé, como decía también ayer, es que se sabe que los alumnos vascos estudian en un idioma que no dominan, y que por eso los alumnos vascos hacen las pruebas PISA en su lengua materna, y no en la lengua que emplean en la escuela. Pero sólo las pruebas PISA. Las pruebas en los centros educativos las hacen en ese idioma que no dominan.

El efecto de estudiar en un idioma que no se domina no es algo que preocupe a Marina, ni, al parecer, a los expertos en educación del País Vasco.
Fue educado en una escuela ferozmente nacionalista (española), Marina, y mira con recelo toda escuela que pretenda fomentar la identidad nacional. Pero sólo si es una escuela ya desaparecida, en blanco y negro. La escuela vasca, strongly linked to national identity, es un ejemplo de lo que se debe hacer en el resto de España.
Decía Marina en junio de 2016.

(El principal problema del sistema educativo de España, decíamos en noviembre de 2015)


Continuación: https://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/13/el-misterio-de-la-lengua-que-afecta-y-no-afecta-al-resultado-de-los-examenes/

La prueba PISA en el País Vasco: como pollos sin cabeza

La publicación de los resultados del informe PISA 2015 en el País Vasco ha generado multitud de artículos que han intentado explicar el desastre.

Los resultados sirven para crear ilusión, tanto positiva como negativa. No sé si todos los artículos que han intentado explicar -o justificar- los resultados saben muy bien qué mide exactamente PISA. Yo no lo sé, pero no soy ningún experto. Lo que sí sé es que desde hace años Castilla y León obtiene resultados muy buenos, que varios expertos han señalado que en Castilla y León “algo están haciendo bien”, y que la mayoría de nosotros sigue fijándose en Finlandia, que es más exótico.

Al mismo tiempo, en el País Vasco se han obtenido unos resultados malos. Los alumnos de esta comunidad autónoma han descendido en las tres competencias (Matemáticas, Ciencias y Comprensión Lectora).
En dos de esas competencias -Ciencias y Comprensión Lectora-, el País Vasco está por debajo de la media de la OCDE, de la UE y de (!) España. En Matemáticas está por debajo de la media de la UE, pero obtiene mejores resultados que la media de la OCDE y la de España.
Estos resultados sorprenden aún más si se tienen en cuenta los factores que afectan a la comunidad autónoma. Tiene uno de los índices más bajos de repetidores, es la segunda comunidad en ESEC (Estatus Socio-Económico y Cultural) y también es una de las comunidades que más invierten en Educación.

Pero como decía antes, no puedo decir que sepa qué mide realmente PISA, y sería imprudente extraer conclusiones sobre el sistema educativo vasco en relación al informe. No sé si las explicaciones que se han podido leer tras la publicación de los resultados establecen relaciones de causalidad entre los factores y los resultados, o si se trata simplemente de correlaciones. Es decir, no me atrevo a decir qué habría que cambiar para mejorar, porque no sé qué significa realmente una mejora en la puntuación PISA, y porque tampoco sé qué es lo que quieren mejorar los que defienden que hay que mejorar.

Esto es justamente lo que se ha hecho durante estos días. Buscar explicaciones a los malos resultados -se ha llegado a plantear que el cambio en la manera de hacer el examen, antes en papel y ahora mediante ordenadores, podría explicar los resultados negativos-, hacer una autocrítica general, prometer nuevos estudios y, sobre todo, evitar hablar demasiado de las especificidades del sistema educativo vasco. Porque la mayor diferencia del sistema educativo vasco es la de la lengua vehicular en la enseñanza. En el País Vasco la mayoría de los alumnos estudia en euskera. Esto en sí mismo no es una diferencia muy importante. También en Cataluña, Galicia o Baleares se usa la lengua cooficial como lengua vehicular en la educación. La diferencia es la competencia real y el nivel de uso de esa lengua. En el País Vasco el uso del euskera es minoritario. El uso del euskera en la calle en el año 2011 era del 32,7% en Guipúzcoa, la provincia más vascófona. En Vizcaya no llegaba al 10% (9,4%), y en Álava no llegaba al 5% (4%).
Aun así, el euskera es la lengua vehicular de la comunidad autónoma tanto en Secundaria como en Infantil y Primaria. Sólo el 14,6% de los alumnos de Secundaria estudia en castellano (modelo A), y sólo el 4,3% de los alumnos de Infantil y el 7,4% de los alumnos de Primaria estudian en castellano.

Podría ser que esto no fuera un problema. Que los alumnos no tuvieran problemas a la hora de aprender los contenidos y de realizar las pruebas a pesar de estudiar en una lengua distinta a la lengua materna, y distinta a la lengua que se usa en la calle. Es decir, podría ser que los alumnos tuvieran un dominio del euskera suficiente para estudiar y aprender las asignaturas en esa lengua.

Podría ser, pero no es así. Y esto es algo que reconoce Josu Sierra, que era el director del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa en 2007. Ese año, en una entrevista en El País afirmaba lo siguiente: “Sería suicida pretender aplicar a alumnos que no tienen un alto nivel de euskera un examen en un idioma que no dominan“.
La cita no es completa. Sierra se refería a los exámenes “a nivel internacional”. Porque para Sierra, los alumnos vascos no serían capaces de demostrar sus conocimientos en un examen internacional en euskera, pero al parecer sí lo son cuando ese examen no es internacional. Es decir, Sierra cree que si los alumnos vascos tuvieran que hacer la prueba PISA en la lengua en la que estudian, el euskera, obtendrían resultados desastrosos. Lo misterioso del asunto es que ese desastre no se produce cuando esos mismos alumnos vascos contestan en esa misma lengua que no dominan en los exámenes de sus centros educativos.
¿Cómo es posible creer que los alumnos vascos no serían capaces de obtener buenos resultados en pruebas internacionales si éstas se hicieran en euskera, y al mismo tiempo creer que en sus centros educativos, en los que aprenden y contestan en una lengua que no dominan -palabras de Sierra- no hay problemas de aprendizaje?

En el fondo del asunto que se está intentando estudiar hay dos cuestiones distintas. Me repito, pero creo que es necesario que quede claro.
Por una parte, habría que explicar por qué los resultados en pruebas internacionales serían suicidas si los alumnos vascos la realizasen en euskera, pero los resultados en las pruebas en los centros educativos, que se realizan en euskera, no son desastrosos. Si esos alumnos hacen habitualmente pruebas en euskera en sus centros educativos, ¿no debería haber también malos resultados en esos centros?
Parece que no es así. Imagino que los inspectores del Gobierno Vasco están pendientes de que esto no ocurra, e imagino que si hubiera malos resultados lo denunciarían. Pero el caso es que el año pasado trabajé en un centro concertado de la Margen Izquierda y me contaron cómo trabajaba el inspector que les habían asignado. Su objetivo era reducir el número de suspensos. Y cuando se lo comunicaba a los profesores se refería exactamente a esto y sólo a esto: reducir el número de suspensos. No aumentar el nivel de conocimientos. Es decir, el objetivo era aumentar el número de aprobados para poder presentar unas buenas cifras en los informes. Y esto se podía hacer sin necesidad de aumentar el nivel de conocimientos de los alumnos, igual que en The Wire se podían reducir las estadísticas de crímenes sin reducir los crímenes. En ese mismo centro vi cómo una media de 0,5 en los exámenes de evaluación de un alumno en Lengua se convertía en un 6 en la nota de evaluación, y vi cómo se daba el título de Bachillerato a un alumno con dos suspensos, y cómo se intentó dar el título de Bachillerato a otro alumno con siete suspensos.
Pero esto no es más que una experiencia personal que no se tiene que tomar como muestra de lo que ocurre en todos los centros. Así que habrá que pensar que, por alguna razón, los alumnos harían mal los exámenes si la prueba fuera externa y en euskera, pero los hacen muy bien cuando las pruebas son en los centros educativos vascos y en euskera. Y habrá que pensar que hay estudios que expliquen cómo esto es posible.

Por otra parte, habría que explicar también cómo es posible que el hecho de aprender en una lengua que no se domina afecte a la realización de los exámenes pero no al aprendizaje mismo. Es decir, si los alumnos vascos no son capaces de contestar bien en un examen internacional cuando se hace en euskera, ¿cómo es posible que aprendan bien los contenidos enseñados en esa misma lengua? Y si el nivel de uso del euskera es tan bajo, ¿cómo es posible que haya tantos profesores capaces de enseñar bien en esa lengua? Según Sierra, los alumnos vascos que tienen como lengua materna el castellano “adquieren los conocimientos perfectamente” a pesar de recibir esos conocimientos en una lengua que no dominan.
¿No afectará el hecho de estudiar en una lengua que no se domina -palabras de Sierra- al aprendizaje, además de a la realización de las pruebas internacionales?
Habrá que pensar que hay estudios que expliquen también cómo es esto posible. Porque imagino que al Gobierno Vasco, y a sus expertos, les preocupa más el aprendizaje de los alumnos que los resultados en las pruebas externas. Y que les preocupa más el futuro de esos alumnos que el futuro del euskera.

(CONTINUACIÓNhttps://elliberaldebilbao.wordpress.com/2016/12/12/la-escuela-vasca-como-ejemplo-de-lo-que-se-debe-hacer-en-el-resto-de-espana-decia-marina/ )

El otro 3%

Estos últimos días he escrito sobre la influencia de la elección del vascuence como lengua vehicular en el sistema educativo vasco. Aquí, aquí y aquí. No quería cerrar el tema sin hacer mención a un informe con el que me topé hace unos días, y del que Plazaeme ya dio buena cuenta en su blog. O mejor dicho, no quería cerrar la serie. El tema está aún muy lejos de cerrarse, al menos por mi parte.

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El coste de la inmersión lingüística, II

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En la entrada anterior recuperaba algo que escribí hace más de un año sobre el precio que han de pagar algunos alumnos vascos por el hecho de tener que estudiar en una lengua que no es la familiar. Hoy recupero las reflexiones que escribí después de esa entrada, para continuar el debate.

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El coste de la inmersión lingüística, I

lenguapisa

 

 

Ayer escribía sobre los efectos de la inmersión lingüística en el sistema educativo vasco desde un punto personal. El mío como profesor. Como tal, el comentario no pasó de la categoría de anécdota. Irrelevante si queremos analizar los efectos de una política concreta. Lo escribí sabiendo que era algo personal, con todo lo que ello conlleva, y las razones para hacerlo me las guardo para mí.

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