La indiferencia de un pueblo sano

Cuando Maite Pagazaurtundua propuso ayer en Miravalles guardar un minuto de silencio por las víctimas de Josu Ternera, los que estábamos allí nos callamos. La sirena del pueblo, que había comenzado a sonar en cuanto los organizadores del acto llegaron al frontón, siguió sonando. La consecuencia fue que los insultos se escucharon aún mejor.
Antes de eso un comité de periodistas con cámaras y de vecinos, también con cámara -era difícil distinguirlos- se había agrupado en la ermita en la que nos fuimos juntando quienes habíamos decidido asistir al acto de Ciudadanos. Todavía no decían nada. El mensaje lo habían delegado en pancartas como la que colgaba de la estación de tren, “Ugaon ez zarete ongi etorriak”, (No sois bienvenidos en Ugao), y en algunas de las ventanas. En una de ellas se podía distinguir una foto con la cara del etarra Josu Ternera, el vecino Urrutikoetxea, y otro mensaje: “Josu askatu” (libertad para Josu). La foto estaba colocada sobre una ikurriña.


El día antes algunos comerciantes y vecinos del pueblo habían invitado a bajar las persianas de las viviendas y de los comercios. Había casas con las persianas bajadas, y casas, muchas, con las persianas subidas. También había vecinos asomados a los balcones y las ventanas, algunos de ellos, especialmente en la plaza del frontón donde hablaron Maite Pagaza y Albert Rivera, pertrechados con cazuelas, silbatos y mensajes ofensivos, primero en pancartas y después, cuando comenzó el acto, de viva voz.
En lo que no me fijé fue en cómo estaban los comercios. De un bar salió un vecino cerveza en mano para gritar “Gora Euskadi Ta Askatasuna”, así que había al menos un comercio abierto. En los demás no me fijé porque la calle por la que llegamos a la plaza del frontón estaba llena de fotos con la cara del etarra, del vecino Ternera, y con un mensaje que añadía un toque especial al omnipresente “Josu askatu”. Antes de eso se podía leer, sobre la cara del etarra Ternera, lo siguiente: “Maite zaitugu”. Es decir, “Te queremos”. Era difícil fijarse en otra cosa.

Antes de llegar al frontón pasamos por una pequeña plaza en la que se habían concentrado varios vecinos para mostrar su rechazo. Esos vecinos estaban de espaldas y entre ellos y nosotros había una pancarta: “Ez zarete ongi etorriak. No sois bienvenidos”. Esta vez en euskera y en castellano, para la foto. Este acto de rechazo se había organizado en la misma asamblea popular en la que el día antes se había propuesto cerrar los comercios, bajar las persianas, paralizar el pueblo. La indiferencia normalmente consiste en seguir leyendo el periódico o seguir tomando el café mientras pasan cosas. Hacer como si nada. En el caso de Miravalles, algunos vecinos organizaron una performance con varios puntos de control, colocaron y activaron una sirena en el lugar del acto, adornaron el pueblo con mensajes de cariño para un etarra y con mensajes de odio para los representantes de un partido político como Ciudadanos, y acompañaron a quienes decidieron asistir al acto con los insultos que ya se habían escuchado en Rentería y en Alsasua. Una parte de la prensa llamó a esto “indiferencia”, y dijo que los vecinos habían recibido con silencio a los asistentes, a pesar de los decibelios de la sirena, que ahogaba incluso los insultos.
En el checkpoint a mitad de camino, donde varios ciudadanos del pueblo esperaban para seguir leyendo el periódico y apurar la taza de café, la tensión era evidente. La orden era mostrar la espalda y guardar silencio. Algunos se habían colocado el “Ez zarete ongi etorriak” en la espalda, por si no se leía en la enorme pancarta. Otros levantaban el dedo corazón. Pero lo llamativo ocurrió cuando se escucharon los primeros “fascistas”, “hijo de puta” y “fuera de aquí”. Los que intentaban seguir en silencio mandaron callar para no romper el encanto. “Sssssssssssh”. Cuando lo dice alguien en una biblioteca o en un aula suele ser un “Ssh” corto. Ayer sonó como si estuviéramos pasando por delante de una reunión de serpientes. Se puede escuchar en el vídeo del siguiente tweet, a partir del 0:28.


En fin, los de la performance tuvieron dificultades para mostrar a la prensa una cara “amable”, pero la prensa, buena parte de la prensa, fue comprensiva y habló de indiferencia y silencio. Tal vez porque después de ver decenas de fotos con la cara de Josu Ternera cualquier cosa parece una cara amable.
Al final de la calle estaba la plaza del frontón y allí se vio (y se oyó) la otra cara de la misma performance. Algunos de los que habían posado en el acto de repudio silencioso vinieron a gritar los habituales “hijos de puta” y “fuera de aquí”. Alguien colocó la sirena, y alguien también tuvo que haberla adquirido. Yo no pude verla, y tampoco sabría dónde se adquiere algo así, pero ahí estaba. Tampoco sé si cuando alguien decide hacer sonar una sirena a las 12:00, por el motivo que sea, cuenta normalmente con la indiferencia de la policía local. En este caso la sirena estuvo sonando durante media hora sin que agentes locales pasaran por allí.
Habló Maite Pagazaurtundua y habló Albert Rivera. La primera habló a quienes insultaban, a quienes salieron a mostrar apoyo a Josu Ternera tras su última detención y a quienes habían escrito “Te queremos” en la foto del etarra. También, en general, a quienes hacían cosas como éstas y otras mucho peores cuando la banda de Ternera aún no había sido desarticulada. Al hacer esto, al hablarles a ellos en su casa, habló también a quienes tienen que convivir en pueblos como Miravalles con los vecinos a los que interpelaba Pagaza, y también les habló en su casa. El mensaje para estos vecinos estaba implícito en el mensaje a los primeros. Una pequeña parte de la prensa y de la opinión en redes vio esto y señaló que Pagaza, o Rivera, habían venido a Ugao a insultar a todos los vecinos, a llamar terroristas a todos los vascos. Una parte pequeña de la prensa lo señaló, y otra parte no tan pequeña lo insinuó. Esto es algo tan cierto -y tan fácilmente comprobable- como el silencio con el que los vecinos hostiles acompañaron el acto.
Pagaza se refirió a Pernando Barrena y a sus palabras como militante tipo de la izquierda abertzale -rival en las elecciones europeas, elecciones en las que, oh, sí pueden votar los vecinos de Miravalles-, Rivera se comprometió a llevar al Parlamento una ley para prohibir los homenajes a etarras.

Pero como decía antes del acto, los discursos y las medidas propuestas no fueron lo más importante. Lo importante fue que los vecinos de Miravalles pudieron ver un acto político en el que no se homenajea a un etarra, un acto en el que de hecho se denuncian esos homenajes y a quienes participan en ellos. En Miravalles gobierna el PNV y EH Bildu es la única oposición. La tranquilidad, en Miravalles y en tantos otros sitios en los que el PNV gobierna -solo o con el apoyo del PSE-, consiste en que los primeros dejan que los segundos, los abertzales, organicen todos los homenajes que quieran a personas como Josu Ternera. Andoni Ortuzar salió una vez más a denunciar la enorme indignidad que supuso el acto. Lamentó que se estigmatizara a un pueblo entero por “una persona que nació allí”. Andoni Ortuzar es vasco, vive en el País Vasco e incluso es dirigente de un partido vasco. Pero es nacionalista, algunos dicen que moderado. Y tiene dificultades para articular el pensamiento cuando hay que pensar sobre lo que fue ETA y sobre su legado. Ortuzar lamentó que se estigmatizara a Miravalles/Ugao por “una persona que nació allí”, pero no fue esa persona que nació allí la que colocó su propia foto ni la que se dijo a sí mismo “te quiero”. Fueron vecinos de Miravalles, de Ugao, los que decidieron adornar el pueblo con la foto de un etarra como Josu Ternera, con el mensaje “te queremos”. Fueron vecinos, otros, los que vieron esas fotos unas horas antes del acto, o unos días antes, y permitieron que siguieran ahí, a la vista de todos. Ortuzar añadió al final del lamento que “Ugao es un pueblo sano”.



El acto de ayer sirvió, precisamente, para mostrar la salubridad de los pueblos como Miravalles. Ortuzar, las personas como Ortuzar y las personas que quisieron mostrar su amor al etarra Ternera siguieron diciendo que todo está bien. Al finalizar el acto, la “Brigada de desinfección antifascista” de Sortu apareció para desinfectar el suelo por el que habíamos pasado.


Otro informe para el Gobierno vasco

Leo hoy una noticia en El Mundo. “Euskadi registró 130 delitos de odio en 2018, casi la mitad racistas”. La noticia muestra algunos de los datos que se recogen en un informe sobre delitos de odio elaborado por la Cátedra de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la Universidad del País Vasco, informe que se entregó ayer a la consejera de Seguridad del Gobierno vasco. Entre esos datos se encuentra la distribución de los delitos en función de su carácter: racista/xenófobo, de orientación e identidad sexual, ideología/orientación política, creencias religiosas, diversidad funcional y aporofobia.


Como uno tiene los sesgos que tiene, o los intereses, o las circunstancias, o lo que sea, me pregunté después de leer la noticia en qué categoría incluirían los “españoles, hijos de puta”, o los “volveos a España”, o los “no os queremos, no sois bienvenidos” que numerosos vecinos de la localidad guipuzcoana de Rentería dirigieron a los asistentes al acto que Ciudadanos celebró allí el domingo pasado. ¿Caerían en la categoría de ideología y orientación política, o en la de delitos de odio de carácter racista/xenófobo? ¿Y en qué categoría habrían incluido los actos similares que se produjeron en Alsasua? Lo de Alsasua, con los mismos insultos y amenazas, ocurrió en 2018, aunque es verdad que no fue en el País Vasco sino en Navarra. Aun así, como sé que la delimitación de lo que es el País Vasco y lo que es Navarra parece que no está del todo clara en determinados sectores, creí que sería interesante buscar el informe y echarle un vistazo.

El documento es éste: Informe de incidentes de odio de Euskadi 2018. Hay alguna cosa interesante.

Éstos son los delitos de odio registrados en Euskadi en 2018:

  • 17 por ideología/orientación política.
  • 39 por orientación/identidad sexual.
  • 62 por racismo/xenofobia.

Volveré después a la cifra de delitos de odio por ideología/orientación política.


Antes de eso, algo que no consigo entender, pero para lo que seguro hay una explicación: en el informe hay un desglose de los delitos por orientación/identidad sexual y también por racismo/xenofobia, pero no por ideología/orientación política.


Es decir, en el informe se indica a qué categoría pertenecían las víctimas de delitos por orientación/identidad sexual y de carácter racista/xenófobo, pero no ocurre lo mismo con las víctimas de delitos por ideología/orientación política. Únicamente el territorio donde se cometieron. Esto se puede ver en el siguiente gráfico del informe.


Parece evidente que, si se quieren analizar los delitos de odio, es útil manejar una información detallada de cuestiones como la categoría a la que pertenecen las víctimas. Por ejemplo, en las víctimas de delitos de racismo/xenofobia veíamos que había 1 víctima del colectivo asiático, 4 del gitano/romaní y 15 del árabe. Es útil saber esto porque así podremos detectar qué colectivos concretos son más vulnerables.


En cualquier caso, sí parece que en el informe cuentan con algún tipo de dato relativo a la categoría de las víctimas por delitos por ideología/orientación política. Hay que ir hasta la página 74, en el anexo de casos destacados en la prensa.


Recogen cinco casos:

  • Agresión en el Campus de Álava de la Universidad del País Vasco a un estudiante que pertenecía a una asociación que defendía la unidad de España.
  • Actos de bienvenida “a presos” (se les ha debido de caer “de ETA” al escribirlo).
  • Amenazas e insultos al niño Gabriel.
  • El caso de los “jóvenes de Alsasua” “acusados” de terrorismo y odio a la Guardia Civil.
  • Condenas por enaltecimiento del terrorismo a raperos.

Y ahora, lo interesante. El informe recoge 17 delitos de odio por ideología/orientación política. El informe incluye en estos delitos los actos de enaltecimiento y de bienvenida/homenaje a “presos” (de ETA). Covite documentó, sólo en 2018, 196 actos de este tipo.



196 casos de enaltecimiento en 2018. Más que todos los casos juntos de delitos de odio de 2018, que supuestamente incluyen los casos de enaltecimiento, recogidos en el informe: 130 casos en total. ¿Será que hacen un uso estricto del concepto “delito”? No lo parece, según lo que se puede leer en el propio informe.


Para terminar, por qué creo que esto es importante, además de interesante. En 2018 hubo un total de 29 detenciones relacionadas con delitos de odio. 23 de los 29 detenidos lo fueron por delitos relacionados con ideología/orientación política. Categoría que, por alguna razón, no está desglosada en el informe.


Comenzaba el comentario a este informe preguntándome en qué categoría incluirían los “españoles, hijos de puta”, “volveos a casa” o “no os queremos, no sois bienvenidos” de Alsasua y Rentería. En este último caso, por cierto, promovidos por un sindicato (LAB) y por un partido político, Sortu, que es el principal partido de la coalición EH Bildu. Pues bien, parece que los autores del informe también se lo preguntaron, y parece que entrarían en la categoría de racismo/xenofobia, concretamente en “otra raza/origen étnico”.


También me parece interesante porque me ha hecho recordar uno de los colectivos étnico/raciales incluidos en el desglose de delitos racistas/xenófobos: “Sin especificar”. Curiosamente es el colectivo hacia el que se cometía un mayor número de delitos, por bastante diferencia. 25, o lo que es lo mismo, el 40,32% del total de delitos.


Entre finitos y tortitas de camarón

Hoy, de nuevo, un artículo sobre Rentería. Éste, en Naiz. Su autor es Iñaki Revuelta, cantante, y el título es Errenteria aurrera!, que se puede traducir como ¡Adelante Rentería! En realidad los artículos sobre Rentería no comenzaron después del acoso del domingo. Comenzaron cuando en buena parte de la prensa no abertzale, con El País como principal referente, decidieron construir un relato sobre Rentería (2017, 2018). Su alcalde había pedido perdón a las víctimas “si en algún momento este consistorio a lo largo de su historia, o yo mismo, no hemos estado a la altura de las circunstancias”. Del mismo modo que cualquier muestra de apoyo que vaya seguida de un “pero” no vale nada, cualquier petición de perdón que comience con un condicional no es más que una muestra de que en realidad no se está pidiendo perdón. La circunstancia a la que se refería el alcalde es que Rentería fue durante muchos años un pueblo vedado para una buena parte de sus vecinos. Y lo sigue siendo. Lo que ha cambiado es que ya no los asesinan. Por eso lo que hace el alcalde de Rentería es peor que inútil. Es inmoral. Lo que hace es pedir perdón a quienes ya están muertos, a quienes fueron desactivados y no pueden molestar, mientras normaliza que los matones, sus matones, en cuanto que son sus representados, acosen a quienes deciden dar discursos que no se integran en la idea única del nacionalismo.
El alcalde, un detalle importante, es de EH Bildu. La misma coalición que tiene en Sortu a su principal partido, la misma coalición que presenta a etarras condenados en sus listas, y la misma coalición desde la que se organizan homenajes a etarras cuando salen de la cárcel. Bien, pues a este alcalde lo acompañó una azucarada campaña mediática desde que nombró las palabras “reconciliación” y “convivencia”.

El domingo se vio en qué consistían la reconciliación y la convivencia. Un partido político decidió celebrar allí un acto con, entre otros, Fernando Savater y Maite Pagazaurtundúa. Días antes de la celebración del acto ya había llamamientos a recibirlos “como merecen”. Entre esos llamamientos estaba el de Sortu, el principal partido de la coalición a la que pertenece el alcalde de Rentería. Llamamientos a recibirlos no con aplausos, o con un silencio solemne, que tal vez sería lo suyo, sino con insultos, con exigencias de que se “vuelvan a España”, con miradas de odio, con patadas a los coches y, lo de menos y lo que más se ha resaltado en cierta prensa, con caceroladas y lazos amarillos. La recepción fue justo lo opuesto al recibimiento que se ofrece habitualmente, también en Rentería, a presos de ETA que salen de la cárcel. A éstos se los recibe con aplausos y aurreskus, como recordó Pagazaurtundúa. A aquéllos se les recibió como si fueran asesinos. Había más personas insultando a los asistentes del acto, desde que entraron hasta que se fueron, que asistentes al acto. Este detalle se ha comentado con cierta sorna en la prensa no abertzale, dando la razón a la prensa abertzale, más roma, que señalaba directamente que no eran bienvenidos.


Ésta es la esencia no sólo de Rentería, sino de todos los pueblos vascos -y catalanes- en los que el nacionalismo no es que se haya desviado, sino que sencillamente ha llegado a su última fase, la de religión sustitutoria que genera sus propias inquisiciones y sus propios demonios. La esencia de cierta prensa no abertzale, por alguna razón, es tolerar que en numerosas regiones de España siga imperando la ley de la tribu, la separación entre un ellos y un nosotros, una separación étnica que va más allá de lo retórico.

Pero esta prensa no puede mostrar sin más el esqueleto de esta convivencia orwelliana. Necesita un relato, una ficción sobre la que construir su aceptación cobarde de lo peor de España, de Europa y de la historia reciente. Necesita artículos como los que se publicaron hace dos o tres años sobre el ejemplar alcalde de Rentería, aunque hoy no puedan ser vistos más que como una enorme equivocación, no sólo empírica sino principalmente moral. Gracias a esos artículos, y gracias a las campañas del propio ayuntamiento, se pueden publicar textos como el que hoy aparece en Naiz. “Adelante Errenteria”, dice el autor del texto. “Gora Errenteria”, decía Maite Pagazaurtundúa. El autor del texto apela a quienes el domingo le gritaban a Maite Pagaza que se volviera a España, los anima a que lo sigan diciendo. Maite Pagaza, que pasó su infancia en Rentería, también se dirigía a ellos. Se dirigía a ellos como el padre Barry se dirigía no sólo a los matones de La ley del silencio, sino también a aquéllos que guardaban un silencio cómplice. Pagazaurtundúa se dirigía a ellos y los miraba a la cara no para hacerse perdonar ni para intentar “seducirlos”, sino para que escucharan, por una vez y en su casa, que también es la de ella, en qué consiste el horrible proyecto del que decidieron ser parte.
La prensa no abertzale necesita artículos como el que hoy publica Naiz porque, además de dar la razón a quienes exigían a los asistentes del acto que se fueran y no volvieran nunca, deja pinceladas de la ejemplar lucha del pueblo por la convivencia:

Mucha «culpa» de todo esto que se respira por allí la tiene su alcalde Julen Mendoza, al cual también tuve el honor de conocer en uno de esos enriquecedores encuentros culturales. Entre finitos y tortitas de camarón, entonábamos “Txoria Txori” con un toque flamenco, en una bella armonía entre personas que únicamente quieren aportar y no destruir. Envidiable sin duda ese escenario logrado, ansiado por muchos pero no siempre conseguido.

Rentería, como tantos otros pueblos vascos -y catalanes- es el horror oculto tras una gran ficción. Es una aldea potemkin en la que todo es bella armonía, siempre y cuando los que hasta hace poco temían ser asesinados por no aceptar el modelo tribal de convivencia se queden en casa cuando alguien como Maite Pagazaurtundúa, vecina del pueblo y a cuyo hermano decidió asesinar ETA, pretende dar un discurso en la plaza. Puedes organizar jornadas culturales, comer tortitas de camarón, recibir con aplausos a los asesinos de ETA e incluso cantar con un toque flamenco; pero que no se te ocurra dar un discurso en la plaza para defender a quienes siempre fueron silenciados en pueblos como Rentería, porque dirán que vas a provocar. Lo dirán quienes aplauden a los etarras, el alcalde, los dirigentes del Partido Nacionalista Vasco, la prensa abertzale, una parte de la prensa no abertzale, los dirigentes de partidos como Podemos e incluso, de manera más o menos explícita en función de las circunstancias, dirigentes del partido que durante un tiempo fue el partido de Maite Pagazaurtundúa.

La España negra es y ha sido siempre, desde que vivimos en un Estado de derecho, la España de Rentería, Alsasua, Vic y Amer. La España de los que limpian con lejía después de que pasen quienes son considerados enemigos del pueblo, la España de los que repiten el mensaje único desde la megafonía municipal, la España de los que cierran los pueblos a los que “vienen de lejos” mientras los abren a quienes decidieron asesinar a los enemigos del pueblo. Ésa es la España negra realmente existente. Y seguirá siéndolo mientras no entendamos que el primer paso para conseguir la España que quieres debe ser la denuncia firme y constante de esta España indeseable, y que en Rentería, Alsasua, Vic y Amer hay personas que quieren una España en la que se pueda vivir con normalidad, y que esas personas merecen algo más que una condena genérica, rápida y estéril de “las violencias vengan de donde vengan”. Porque las violencias vienen casi siempre del mismo sitio, y se dirigen casi siempre hacia los mismos.

——————————————————————————————————————–El Ayuntamiento de Rentería elaboró el año pasado una campaña para mostrar la convivencia y la diversidad que caracterizan al pueblo. El principal documento de la campaña era una canción. El nombre de la canción es “Egin zaidazu bisita”, algo así como “Visítame”. Al comienzo del vídeo, varios felpudos ante una puerta, con palabras como “Home”, “Ongi etorri” o “Bienvenidos”, en varios idiomas. Éste es el vídeo. A continuación, un vídeo en el que cualquiera puede ver cómo fue el trato a los que quisieron visitar Rentería el domingo. Y por último, el discurso de Maite Pagazaurtundúa en Rentería.

Escondidos en el bosque

Hoy hace un año falleció en la cárcel, mientras hacía deporte, el etarra de Galdácano Kepa del Hoyo.
Del Hoyo cumplía una condena acumulada de 30 años. En febrero de 1997, Del Hoyo participó en el asesinato del policía nacional Modesto Rico Pasarín. Se encargó de proporcionar información como la descripción del policía, la descripción de su coche y sus horarios. ETA colocó una bomba en su coche. Cuando explotó, el cuerpo de Modesto Rico salió despedido y chocó contra el muro de un colegio en Santutxu.
En septiembre de 1997, Del Hoyo asesinó al policía nacional Daniel Villar mediante una bomba lapa.

Unos días después de su fallecimiento, la izquierda abertzale convocó una manifestación en Galdácano. Acudieron miles de personas. Entre ellas, Arnaldo Otegi, Arkaitz Rodríguez y Kubati. También Eulàlia Reguant y la huida Anna Gabriel.
Antes de la manifestación los abertzales locales habían colocado varias pancartas por todo el pueblo para recordar y ensalzar la figura del etarra, y para agradecer su “lucha”. Después de la manifestación, varios dirigentes de la izquierda abertzale ocuparon una plaza para dar los discursos habituales. Durante uno de esos discursos se leyeron los nombres de los etarras de Galdácano que aún siguen en la cárcel. Entre ellos Txapote, Bienzobas o Krutxaga. Mientras los leían, los simpatizantes aplaudían.

A pesar de las pancartas de elogio y agradecimiento a un terrorista por su actividad terrorista, a pesar de los aplausos a los terroristas que aún están en la cárcel, esto no fue considerado enaltecimiento del terrorismo. Se pudo celebrar con total normalidad, y sin que se viera resentida la convivencia.

Eso fue hace un año. Hoy Sortu había convocado un acto, también en Galdácano, en recuerdo de Kepa del Hoyo. Apenas ha aparecido en redes sociales. Hace un par de días colocaron un cartel en dos o tres puntos del pueblo, y duró unas horas. Extrañaba este secretismo, cuando hace un año la izquierda abertzale exhibió su miseria con el beneplácito de las instituciones.

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El homenaje de hoy no era en una plaza del pueblo, sino en un bosque en el monte. A diez minutos a pie del Ayuntamiento. Una hora antes del acto ya estaba todo dispuesto. Un escenario con la foto de Del Hoyo, banderas, sillas, altavoces, un generador, música y hasta una dantzari.

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Sortu había convocado una pequeña marcha para llegar hasta el claro en el que finalmente se ha celebrado. En el punto de encuentro habría unas cincuenta o sesenta personas. Tal vez menos.
Ha pasado más de una hora desde que ha comenzado el acto y aún no he sido capaz de encontrar alguna foto en redes sociales.

Ha sido extraño todo lo que ha rodeado a este acto, pero espero que sea una nueva tendencia de la izquierda abertzale. Que tengan que irse al monte a dar las gracias a gente como Del Hoyo por dedicarse a asesinar y a informar para que asesinaran. Que tengan que celebrar escondidos sus actos de homenaje a terroristas.
Hasta que finalmente desaparezcan del espacio público.

Ni todo era ETA ni todo es terrorismo.

 

El “Todo es ETA” siempre lo usaron quienes negaban que ETA fuera algo. Los simpatizantes, familiares o amigos de etarras concretos. O los tontos útiles.
Lo usaban como broma, y por tanto como instrumento político.

Quienes durante esos años abordaron la costosa tarea de plantar frente a los hechos y al relato de la izquierda abertzale no decían que todo fuera ETA. Decían, por ejemplo, que ETA contó con un brazo político. Los integrantes de ese brazo político, Batasuna, reconocieron en 2016 que eran parte de la banda terrorista. Antes, en 2012, el Tribunal Supremo desestimó los recursos contra una sentencia de la Audiencia Nacional de 2011 que condenaba a Arnaldo Otegi y a Rafa Díez, que había sido secretario general del sindicato LAB, por integración en banda terrorista. Sí rebajó el grado de esa participación, y pasaron de ser considerados dirigentes a integrantes. En la misma sentencia se condenó también a Arkaitz Rodríguez, hoy secretario general de Sortu, Miren Zabaleta y Sonia Jacinto, también integradas en Sortu.

Decir que Otegi o Rafa Díez “eran ETA” es una construcción un tanto extraña. Otegi y Rafa Díez fueron integrantes del brazo político de ETA, Batasuna. Organización que reconoció, a través de sus integrantes, ser efectivamente parte de ETA.

Otegi fue también integrante de ETA en su rama estrictamente terrorista, en los años 80. Fue condenado a seis años de cárcel por haber secuestrado al empresario Luis Abaitua.

No viene mal recordar que el Parlamento Vasco aprobó en octubre de 2013 una iniciativa que pedía al Gobierno la “inmediata liberación” de los condenados en el caso Bateragune porque sólo hacían política y sus intenciones eran buenas. Se aprobó con los votos de EH Bildu y PNV.
O que en 2014, en una entrevista en Euskadi Irratia, Idoia Mendia se preguntaba si mantener a Otegi en prisión iba “a ayudar en algo”, mostrando una pintoresca concepción de las sentencias judiciales. También decía que en su momento la sociedad “no entendió muy bien” el caso.

Seguimos.
Gonzalo Boye, abogado y colaborador en medios como eldiario.es y La Sexta, tampoco “era ETA”. Ni siquiera fue integrante de ETA. Fue condenado por colaborar con ETA en el secuestro de Emiliano Revilla. Ésos son los hechos, y eso es lo que se puede decir. Lo que produzca el conocimiento de esos hechos depende de la factura moral de cada uno de nosotros.

Las herriko tabernas, los bares en los que se reunían los simpatizantes de la izquierda abertzale, no eran sólo bares en los que se enaltecía el terrorismo. Eran bares que servían para financiar las actividades de la organización terrorista ETA. Quien acudía a tomar unos vinos a alguno de los más de 100 locales que se recogían en la sentencia ratificada por el Tribunal Supremo en 2015 sabía qué se defendía en esos locales, y a lo mejor sabía también para qué servía el dinero que dejaba allí.
Así que las herriko tabernas sirvieron para financiar las actividades de una organización terrorista, y quienes las gestionaban eran integrantes de una organización terrorista. ETA.

¿Todo era ETA? Sólo quienes negaban que ETA fuera algo usaban esa expresión. Los demás decían que Batasuna era una rama de ETA, que Otegi fue parte de ETA, o que las herriko tabernas financiaban a ETA. Y quedó demostrado que tenían razón. Si algunos decían en tono de broma que “todo es ETA” era precisamente porque gente concreta era parte de ETA, y por alguna razón podía no estar muy bien visto haber formado parte de una organización terrorista. No pretendían rebatir la idea de que todo era ETA, porque ninguna persona seria la defendía.

De la misma manera, quienes hoy dicen en tono de broma que “todo es terrorismo” y que no hay que banalizar el terrorismo se dirigen a una idea que no existe. Lo dicen en referencia al caso de Alsasua y a “los raperos y tuiteros” condenados recientemente.
Nadie ha dicho que los raperos o tuiteros condenados sean terroristas. Y no han sido condenados por terrorismo. Han sido condenados por enaltecimiento del terrorismo. Se podrá discutir si la ley es adecuada. Lo que no se puede discutir es algo que nadie dice.
Tampoco los acusados de agredir y lesionar a dos agentes de la Guardia Civil y sus parejas en Alsasua son terroristas. Ni siquiera son culpables de las agresiones. Lo único que hay es una acusación que se tendrá que demostrar en un proceso judicial. Y será difícil demostrar no sólo que esos actos puedan ser considerados delitos terroristas, sino incluso que fueran los acusados quienes cometieron esos actos. Así es como funcionan y deben funcionar los procesos judiciales. Dentro, no fuera de las salas.

La presión de familiares, amigos y opinadores parte de otra idea que no existe, la de que esas personas han sido condenadas por terrorismo. No se puede pedir justicia para los acusados en el momento en el que está a punto de producirse precisamente eso. Y no se puede decir que fue sólo una pelea de bar, del mismo modo que no se puede decir que fue terrorismo.

Tampoco se puede decir que Otegi, Batasuna o las herriko tabernas no fueran parte de ETA, o que lo que hacían quienes dejaban cartas amenazantes contra ediles de partidos no nacionalistas o quienes quemaban autobuses no fuera un tipo de terrorismo. No se puede porque, para que tenga algún valor, lo que se dice debe coincidir con los hechos.
En el caso de Alsasua, aún no ha quedado probado cuáles fueron esos hechos. Cuando se produzca la sentencia, entonces sí, se podrá decir algo fundamentado.

Mientras tanto, como es de esperar, seguirán las bromas y los hombres de paja.

Los etarras EN Galdácano

Hace unos años vi cómo en la plaza de Galdácano, en fiestas, una pancarta con el anagrama de ETA colgaba de una farola sin que el coche de la Policía Municipal que acababa de pasar por allí hiciera nada.
Al año siguiente vi cómo las fotos de etarras del pueblo -Jon Bienzobas o García Gaztelu entre otros- decoraban el pueblo, también en fiestas.
El recibimiento con antorchas, banderas y abrazos al etarra Javier Martínez Eizaguirre, ‘Javi de Usansolo’, también se produjo en este pueblo, en 2013. Fue el año en que salió de la cárcel. Allí había cumplido condena por el asesinato de Fabio Moreno, el hijo de dos años del guardia civil Antonio Moreno Chica. Javi de Usansolo y Juan Carlos Iglesias Chouzas, ‘Gadafi’, habían colocado la bomba con el conocimiento de que era el coche familiar del agente.

Hoy se ha celebrado el homenaje a Kepa del Hoyo, etarra condenado por dos asesinatos que cumplía condena en la cárcel de Badajoz, donde falleció hace unos días a causa de un infarto.
Hoy no sólo estaban presentes los etarras de Galdácano, en el recuerdo de sus familiares y amigos. Hoy había etarras en Galdácano. Imagino que Tomi Madina estaba en la manifestación. También el propio Javi de Usansolo. Ambos estuvieron en la concentración del martes. Los dos son etarras del pueblo.
Hoy estaba Arnaldo Otegi, condenado por ser parte de ETA en todas las ramas posibles. También estaban Felipe San Epifanio, José Antonio López Ruiz ‘Kubati’ y Arkaitz Rodríguez, portavoz de Sortu y condenado en el caso Bateragune.

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Estaban todos ellos y muchos otros, y algunos vecinos del pueblo que los acompañaban. Vi en la Plaza del Ayuntamiento a Anna Gabriel y Eulàlia Reguant y Cura, de la CUP. Acababan de llegar y estaban comentando con algún lugareño algo sobre los autobuses atacados por Arran.

Hoy los etarras y sus amigos estaban en Galdácano, y además de recordar a un fallecido han recordado, homenajeado y celebrado su obra.
La obra de Kepa del Hoyo, de Otegi, de Kubati y de todos ellos son los más de 800 asesinatos de ETA, los secuestros, las amenazas y las vidas que han destrozado. Algunas de ellas, para siempre. Otras sobrevivieron entre el miedo y el desprecio. Otras tuvieron que seguir en otro sitio, expulsadas por las amenazas o por el asco y la vergüenza.

Hoy había gente celebrando la obra de ETA. Lo que ocurre es que ahora tienen que celebrarlo en clave. No pueden decirlo abiertamente y con todas las letras, pero esas tres letras que antes se mencionaban impunemente siguen presentes en todas estas ocasiones. Hoy han aplaudido los nombres de Jon Bienzobas, Iñaki Krutxaga o Francisco Javier García Gaztelu ‘Txapote’, el de Francisco Javier López Peña ‘Thierry’ y el de todos los “presos políticos que aún quedan en las cárceles”. Han aplaudido el nombre de García Gaztelu. Hay que decirlo despacio y rumiarlo, porque es una manifestación de lo peor que puede dar de sí el ser humano. Cuando parte de un pueblo aplaude a asesinos en público hay que pararse para que no se convierta en una anécdota más.

Seguimos.

Mientras recorría a la contra la manifestación pensaba en todos los vecinos que veía en la acera, los que no estaban en la calle principal junto a los etarras y sus compañeros. No he reconocido a ninguno, pero me he alegrado por todos y cada uno de ellos. Algunos no sabrían qué estaba pasando, otros lo sabrían y han decidido no sumarse.
Sí he reconocido a otros vecinos en la manifestación y en el acto final. He visto cómo aplaudían las palabras de los etarras y de sus amigos. Y también me he alegrado al verlos, porque es bueno saber quién es la persona con la que te cruzas o quién es el dueño del bar que queda cerca de casa y al que ya no entraremos nunca más.

Galdácano es un pueblo normal, si sabes dónde no mirar.
Es un pueblo normal, salvo cuando llegan las fiestas. Es un pueblo normal si no tenemos en cuenta que la ‘Herriko” del pueblo tiene en sus paredes los nombres de los etarras a los que consideran hijos del pueblo, si no tenemos en cuenta que una de sus concejales, de EH Bildu, publicaba en Twitter un mensaje de apoyo a esos presos que aún quedan en las cárceles, para quienes pedía la libertad, presos entre los que se encuentra Txapote.
Es un pueblo normal con un cementerio normal en el que la tumba del jefe de ETA Thierry siempre luce flores mientras que en la tumba de Eloy García Cambra faltan diez letras y una explicación: fue asesinado por ETA. Dicen que tras su asesinato le pusieron su nombre a una de las calles del pueblo, pero no sé cuánto duró porque ya no existe esa calle, y nadie sabe quién fue García Cambra.

En un pueblo como éste se pueden colocar pancartas en las que se dan las gracias a un asesino de ETA, en las que se dice que “estamos en deuda” con un asesino de ETA, en la que se dice gora los gudaris de ayer, de hoy y de mañana cuando fallece un asesino de ETA, y se puede colocar por todo el pueblo la imagen de un etarra que ha fallecido y que asesinó a dos personas, porque militaba en una organización que se dedicaba a eso, a asesinar, a hacer la vida imposible a otros que no contaban con la gratitud del pueblo vasco. Se pueden colocar pancartas en las que se dice que los jóvenes continuarán la lucha del etarra, pero como no se menciona a ETA quién sabe a qué lucha se refieren.


Unos pocos miserables gritaban que no habrá paz sin amnistía en la misma plaza en la que minutos después se recordaría a Del Hoyo y a todos sus compañeros de ETA. En ese momento no había nadie. Los únicos que recibían los gritos eran ellos mismos.
Tiene que ser jodido llevar todo eso en la cabeza y estar solo. Es comprensible que necesiten estas terapias.

Es un pueblo como tantos otros del País Vasco y Navarra, imagino, pero a mí me ha tocado vivir en éste. No es difícil vivir aquí. No es algo irrespirable. Pero se respira mucho mejor si se mantiene la distancia con los miserables, y si se guarda el registro.
Todo esto no es más que una cuestión de salud.

La foto, el texto y el periodismo

Kepa del Hoyo ha fallecido hace unas horas en una prisión de Badajoz.
Kepa del Hoyo fue miembro del ´comando vizcaya´de ETA, y cumplía condena por el asesinato de Daniel Villar y de Modesto Rico Pasarín. En el asesinato de Daniel Villar, Del Hoyo participó como autor. Colocó una bomba-lapa bajo el asiento del vehículo de Villar, y el policía nacional falleció en el Hospital de Cruces pocas horas después.
En el asesinato de Modesto Rico Pasarín, Del Hoyo participó como informante. Proporcionó datos como la descripción y los horarios de la víctima o la descripción de su coche, y otros miembros de ETA colocaron una bomba-lapa en el vehículo del policía nacional.

Escribí sobre Kepa del Hoyo, vecino de Galdácano, en esta entrada.

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He conocido la noticia en la web de naiz.eus, el portal del periódico Gara.
Y ha ocurrido algo curioso. En la noticia han utilizado una foto que saqué el año pasado para el blog, cuando comencé una serie sobre los presos de ETA de Galdácano. Los ensalzadores de Del Hoyo y de sus compañeros colocan sus fotos en las fiestas del pueblo, como homenaje y para pedir su liberación. En septiembre del año pasado fotografié el montaje con las caras de Del Hoyo, Txapote o Jon Bienzobas, entre otros, y fui recortando la imagen para escribir sobre cada uno de ellos.
Así que al buscar “Kepa del Hoyo” en Google Imágenes, la primera foto que aparece es la que incluí en el blog. Y en Naiz, en una noticia que omite cualquier dato sobre los motivos por los que Del Hoyo estaba en la cárcel -“fue detenido en 1998”-, han decidido utilizar esa misma foto.
Lo mismo han hecho medios como ABC, 20 minutos, Antena 3 o La Vanguardia.
También El Correo. Después de escribir a la autora de la noticia en este medio para preguntar sobre la fuente de la fotografía, han decidido cambiarla por otra, que en mi opinión es mucho más apropiada.
Creo que obrar así evidencia cierta vagancia en el oficio. Habrá que escribir rápido la noticia, imagino. Pero acudir a Google y coger la primera foto que aparece no creo que sea profesional. Entre otras cosas porque esa foto la habían elegido los amigos de Del Hoyo.

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En Naiz, decía, han tomado la foto pero nada del texto. Kepa del Hoyo es “el preso de Galdakao”, y como biografía destacan que “fue detenido en 1998 y en 2002 denunció haber sido agredido por un funcionario de la cárcel de Badajoz”.

En Público, Danilo Albin deja el siguiente (auto)retrato: “La Audiencia Nacional había dictado varias condenas contra él, acusado de participar en distintos atentados, entre los que se encontraba el asesinato del policía Modesto Rico”. La negrita es original del texto de Albin. El resto de la noticia la dedica a condenar, firmemente y sin construcciones extrañas, la dispersión.

La entrada en el blog lleva hoy más de 1.600 visitas. Imagino que muchos de los que han entrado son vecinos de Galdácano que han visto las siguientes imágenes y han googleado el nombre. Puede que algunos de ellos acudan a la “movilización y acto nacional” que Sortu ha convocado para el próximo sábado 5, en la Plaza del Ayuntamiento del pueblo. No sé si habrán llegado a leer los nombres de Daniel Villar y Modesto Rico Pasarín, o si lo habrán dejado cuando han leído “asesinato”.

En la primera foto: “La prisión ha matado a Kepa. El pueblo no va a perdonar.

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Del Hoyo participó en el asesinato de al menos dos personas y era miembro de la banda terrorista ETA, pero Sortu se refiere a él como “preso político”.

Del Hoyo ha fallecido por un infarto mientras practicaba deporte, pero las cárceles, el PNV, el PSOE, el PP y la dispersión son culpables de su muerte. Ellos sí, “asesinos”.

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Otegi sobre Kepa del Hoyo:
“No se puede entender un desenlace fatal como el que le ha ocurrido a nuestro compañero

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No me alegra el fallecimiento de Kepa del Hoyo.
Lo de Otegi, Sortu, sus comparsas, sus periodistas y sus votantes sólo me produce asco.