Galdácano de los etarras

Primero fueron los etarras de Galdácano. No recuerdo si fueron antes los cohetes y las antorchas cuando salió de la cárcel Javi de Usánsolo -el asesino del niño Fabio Moreno- o las fotos de Txapote y el resto de etarras encarcelados en las paredes del pueblo.

Después los etarras vinieron a Galdácano. Cuando el etarra Kepa del Hoyo falleció de un infarto en la cárcel, los compañeros de todas las ramas pasearon por las calles. Ahí estuvieron Tomi Madina y el propio Javi de Usansolo. También Arnaldo Otegi, Kubati o Arkaitz Rodríguez. Hubo incluso una delegación de la CUP, formada por Anna Gabriel y Eulàlia Reguant. En la plaza, después de que hablase el hijo de Del Hoyo, una mujer dijo los nombres de todos los etarras. Hubo aplausos para todos los asesinos. También, también para Txapote.

Junto a eso, las celebraciones habituales, año tras año. Desde la pancarta de ETA en las fiestas hasta la mesa de Nochebuena en medio de la calle principal, con representaciones de Txapote, Bienzobas, Crespo y todos los demás, durante horas, sin que la policía municipal la retirase, sin ningún tipo de mensaje institucional.
En Nochebuena y, este último año, también en Nochevieja, durante la carrera popular, con todo el pueblo en la calle.

El Ayuntamiento hasta hace días estaba en manos del PNV y del PSE. Estaba en manos del PNV y del PSE cuando se permitía que los amigos de los etarras ocupasen el espacio público para homenajear a los asesinos. Tal vez no podían impedirlo. Pero lo que sí podían hacer era decir algo. Decir es algo que todo el mundo puede hacer, especialmente si se tiene la protección derivada de estar al cargo de una institución. Pero nadie del PNV decía nada, y nadie del PSE decía nada. Ni siquiera cuando veían, porque tenían que verlo, era imposible no verlo, la mesa de Nochebuena en medio de la calle principal. Tal vez decían algo en privado, no lo sé. Lo que sé es que cuando los etarras ocupan las calles, lo que se dice en privado no sirve para nada. Porque lo que se dice en privado no lo ve nadie, y la mesa con los rostros sonrientes de Txapote, Bienzobas, Crespo o Krutxaga la ven todos los vecinos, todos los años. Y lo que se ve todos los años se convierte en lo normal.

Hoy EH Bildu no está en la oposición. No contarán con la complicidad del Ayuntamiento para homenajear a sus compañeros; podrán hacerlo desde el propio Ayuntamiento.
Y podrán hacerlo, en primer lugar, porque mucha gente del pueblo ha decidido votar a un partido como EH Bildu. ¿Por qué no? Hace unos días el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, decía que los 350 diputados del Congreso, todos ellos, le merecían la misma consideración. Antes, el candidato del PP a la alcaldía de Labastida había ofrecido a Bildu un acuerdo de gobierno que finalmente fue desautorizado.
Podrán hacerlo también porque han conseguido el apoyo de Podemos y de dos plataformas vecinales, Usansolo Herria y Auzoak. Es decir, la gente. La gente es la que ha hecho posible que EH Bildu vaya a gobernar Galdácano, a pesar de la complicidad con los hasta 13 etarras del pueblo, y a pesar de las diez personas que ETA asesinó en el pueblo.

No vale decir que todo eso es agua pasada, y tampoco vale decir que no conocen nada de eso. Todas estas cosas son el presente, no el pasado. El presente es Bea Ilardia, concejal de EH Bildu la pasada legislatura, subiendo a Twitter una foto en la que Tomi Madina retira su nombre de la pared de la Herriko y diciendo “Uno menos y se echan en falta otros doce. Bienvenido Tomi”. A la izquierda de la foto retirada, Txapote. A la derecha, Bienzobas. Dos de esos doce.


El presente es toda la gente alrededor de Bildu, los jóvenes, organizando pegadas de carteles y homenajes como el del año pasado a Kepa del Hoyo, en el bosque, con toda la parafernalia simbólica. O las pancartas de agradecimiento a quienes decidieron integrarse en la banda terrorista. Ante ese presente el PNV y el PSE no hicieron nada, o hicieron muy poco. Nunca estuvieron en las redes sociales ni en la calle para combatir el relato de ETA.

Hace unos años se lanzaron cohetes para celebrar que el asesino del niño Fabio Moreno salía de la cárcel, hoy han tirado cohetes para celebrar la victoria, y ese presente ante el que no se hacía nada le ha estallado en la cara al PNV y al PSE, y a todos los vecinos de Galdácano.
En realidad no a todos, claro. Más de la mitad de los vecinos que votaron en las municipales, los que votaron a Bildu, a Podemos y a las dos plataformas vecinales, estaban hoy junto a quienes tiraban cohetes, y estarán junto a quienes reciban como héroes a los etarras del pueblo.

La política es lo que hacen los ciudadanos dentro de la ciudad. La política consiste en aprobar presupuestos, organizar fiestas y realizar obras. Pero también consiste en defender unos principios, en defenderlos activamente y por las razones correctas. Durante años se permitió en Galdácano que los bárbaros ocupasen las calles y sacasen las antorchas. Se permitió no sólo que lo hicieran, sino que lo hicieran sin oposición, sin que al otro lado hubiera un discurso sólido y cohesionado contra el asesinato como herramienta política y contra la complicidad con los asesinos. Todo eso se normalizó gracias a la machacona insistencia de unos pocos y a la cómoda complicidad de muchos. Hoy tenemos a los bárbaros no dentro de la ciudad, sino dirigiendo la ciudad. Era cuestión de tiempo. Desde el momento en que se decidió que no valía la pena recordar a los muertos, que no era necesario defender los principios, era cuestión de tiempo. Sólo había que sentarse a esperar. Y eso fue exactamente lo que se hizo.

Escondidos en el bosque

Hoy hace un año falleció en la cárcel, mientras hacía deporte, el etarra de Galdácano Kepa del Hoyo.
Del Hoyo cumplía una condena acumulada de 30 años. En febrero de 1997, Del Hoyo participó en el asesinato del policía nacional Modesto Rico Pasarín. Se encargó de proporcionar información como la descripción del policía, la descripción de su coche y sus horarios. ETA colocó una bomba en su coche. Cuando explotó, el cuerpo de Modesto Rico salió despedido y chocó contra el muro de un colegio en Santutxu.
En septiembre de 1997, Del Hoyo asesinó al policía nacional Daniel Villar mediante una bomba lapa.

Unos días después de su fallecimiento, la izquierda abertzale convocó una manifestación en Galdácano. Acudieron miles de personas. Entre ellas, Arnaldo Otegi, Arkaitz Rodríguez y Kubati. También Eulàlia Reguant y la huida Anna Gabriel.
Antes de la manifestación los abertzales locales habían colocado varias pancartas por todo el pueblo para recordar y ensalzar la figura del etarra, y para agradecer su “lucha”. Después de la manifestación, varios dirigentes de la izquierda abertzale ocuparon una plaza para dar los discursos habituales. Durante uno de esos discursos se leyeron los nombres de los etarras de Galdácano que aún siguen en la cárcel. Entre ellos Txapote, Bienzobas o Krutxaga. Mientras los leían, los simpatizantes aplaudían.

A pesar de las pancartas de elogio y agradecimiento a un terrorista por su actividad terrorista, a pesar de los aplausos a los terroristas que aún están en la cárcel, esto no fue considerado enaltecimiento del terrorismo. Se pudo celebrar con total normalidad, y sin que se viera resentida la convivencia.

Eso fue hace un año. Hoy Sortu había convocado un acto, también en Galdácano, en recuerdo de Kepa del Hoyo. Apenas ha aparecido en redes sociales. Hace un par de días colocaron un cartel en dos o tres puntos del pueblo, y duró unas horas. Extrañaba este secretismo, cuando hace un año la izquierda abertzale exhibió su miseria con el beneplácito de las instituciones.

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El homenaje de hoy no era en una plaza del pueblo, sino en un bosque en el monte. A diez minutos a pie del Ayuntamiento. Una hora antes del acto ya estaba todo dispuesto. Un escenario con la foto de Del Hoyo, banderas, sillas, altavoces, un generador, música y hasta una dantzari.

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Sortu había convocado una pequeña marcha para llegar hasta el claro en el que finalmente se ha celebrado. En el punto de encuentro habría unas cincuenta o sesenta personas. Tal vez menos.
Ha pasado más de una hora desde que ha comenzado el acto y aún no he sido capaz de encontrar alguna foto en redes sociales.

Ha sido extraño todo lo que ha rodeado a este acto, pero espero que sea una nueva tendencia de la izquierda abertzale. Que tengan que irse al monte a dar las gracias a gente como Del Hoyo por dedicarse a asesinar y a informar para que asesinaran. Que tengan que celebrar escondidos sus actos de homenaje a terroristas.
Hasta que finalmente desaparezcan del espacio público.

11. Leire Etxebarria Simarro

Leire Etxebarria Simarro es la undécima.

Leire Etxebarria fue condenada a casi ocho años de prisión en el año 2.000 por su participación en un atentado contra Manuel Fernández González. Etxeberria, junto con otros cinco compañeros, decidieron incendiar el autobús que conducía Manuel Fernández el 28 de septiembre de 1996. Con Manuel Fernández dentro del vehículo.
Leire Etxebarria y sus compañeros apartaron a una mujer de la puerta, rociaron el interior con gasolina y dejaron al conductor para que muriera.
Finalmente, Manuel Fernández pudo salir por una ventana y salvar la vida. Sufrió quemaduras de gravedad en el cuero cabelludo y en las manos, pasó incapacitado más de un año y perdió el 40% de audición en un oído.

Leire Etxebarria huyó a Francia para no ingresar en la cárcel.
Vivió allí con su pareja, Gotzon Alcalde, hasta 2.006, cuando ambos fueron detenidos por dirigir una red dedicada a la falsificación de documentos para ETA. En 2.007 fue condenada a seis años de prisión por asociación de malhechores con fines terroristas. Según el fiscal, Pierre Kahn, Etxeberria pertenecía a una “gigantesca máquina cuyo objetivo es hacer correr la sangre en España”. El sumario continuó y en 2.010 se amplió su condena. La fiscal en aquel momento, Vanessa Perreé, recordó que “sin este tipo de falsificadores, no hay terroristas”.
La fiscal también afirmó que en el momento de su detención se encontró un correo en el que Etxebarria y Alcalde manifestaban su deseo de abandonar ETA. No por arrepentimiento, sino porque era difícil compatibilizar su reciente paternidad con la pertenencia a una banda terrorista.

En el año 2.011, Francia extraditó a Etxebarria a España, donde cumple la condena que finalizará en los próximos meses.

Leire Etxebarria no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada en España y Francia, y por eso está en la cárcel.

Más información:

https://elpais.com/diario/2000/06/08/espana/960415205_850215.html

http://www.abc.es/hemeroteca/historico-18-09-2004/abc/Nacional/zigor-orbe-quemo-un-autobus-con-su-conductor-dentro_9623715843787.html

http://www.europapress.es/nacional/noticia-eta-detenido-procesado-integracion-banda-armada-mujer-condenada-quema-autobus-20060213205031.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2006/02/13/espana/1139857091.html

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/06/21/espana/1308680111.html

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/espana/fiscalia-pide-penas-7-anos-etarras-etxeberria-alcalde_588201.html

https://www.lainformacion.com/policia-y-justicia/terrorismo/condenados-a-7-anos-de-carcel-la-pareja-de-etarras-etxeberria-y-alcalde_YuaTgHHfAcFJZMZPLUVCs/

http://www.elcorreo.com/vizcaya/20070608/politica/condenan-once-etarras-paris_200706081813.html

https://www.libertaddigital.com/nacional/informe-el-terrorismo-del-coctel-molotov-1276254414/

https://elpais.com/diario/1996/10/05/espana/844466426_850215.html

10. Jon Crespo Ortega

Jon Crespo Ortega es el décimo.

Jon Crespo Ortega ya había aparecido antes por aquí. En marzo del año 2.000 los vecinos de un portal de Galdácano recibieron una carta. El contenido de la carta era el siguiente.

COMO USTEDES YA SABRÁN, EN EL PISO 5º D DE SU VECINDARIO RESIDE EL CONCEJAL DEL PP DE GALDAKAO RICARDO GUTIERREZ.

ESTE DEPLORABLE CONCEJAL ES RESPONSABLE DIRECTO DE QUE A EUSKAL HERRIA SE LE SEA NEGADA LA PALABRA, DE LA DISPERSIÓN QUE SUFREN LOS/LAS PRESOS/AS POLÍTICOS/AS, DE LA TORTURA QUE SUFRE NUESTRO PUEBLO, DE LA IMPOSICIÓN ARMADA A LA QUE ESTAMOS SOMETIDOS, DE MUERTES COMO LA DE RUBEN GARATE VISITANDO A UN AMIGO Y SIMILARES, Y DE UN LARGO ETC…

POR ESTO Y MUCHO MAS, ESTE ENGENDRO DE FRANCO, ESTÁ CONDENADO A SER EXPULSADO DE EUSKAL HERRIA, EN CONSECUENCIA, LES INVITAMOS A USTEDES A QUE HAGAN LO POSIBLE PARA ECHAR DEL VECINDARIO A ESTA PERSONA DE ACTITUDES HITLERIANAS.

CON TODO ESTO, USTEDES SON AGENTES EXTERNOS AL CONFLICTO DE EUSKAL HERRIA, Y NO QUISIÉRAMOS QUE SUFRIESEN NINGÚN DAÑO YA QUE ESTE PERSONAJE ES OBJETIVO DIRECTO DE NUESTRAS ACCIONES. AGUR BERO BAT.

JO TA KE.

El autor de esa carta es Jon Crespo Ortega. Es condenado a cinco años de prisión por un delito de amenazas terroristas. Durante el juicio admitió que había escrito la carta en un ordenador que Herri Batasuna tenía en una lonja.
El objetivo de esa carta, Ricardo Gutiérrez Solana, tuvo que cambiar de trabajo y abandonó el pueblo. Gutiérrez Solana había obtenido el acta de concejal en el año 1.999. Era el único de los tres concejales del Partido Popular que vivía en el pueblo. El día que recibió su acta apareció una diana con las siglas de su partido en una columna situada frente al portal en el que vivía. Poco después apareció una pintada en la que se leía “PP asesinos”. Y en las navidades de ese año dos personas disfrazadas de Olentzero compartieron unas palabras con su hijo de nueve años, arrojaron carbón en el felpudo de su domicilio y dejaron un cartel amenazante y una invitación para que abandonase el País Vasco.
Finalmente llegó la carta en marzo de 2.000, escrita y dirigida a todos sus vecinos por Jon Crespo Ortega, y Ricardo Gutiérrez Solana abandonó Galdácano.

Jon Crespo Ortega también fue condenado a cinco años de prisión por delitos de daños y desórdenes públicos cometidos durante las fiestas de Galdácano en el año 2.000.
Junto a otros compañeros utilizó material explosivo e incendiario, además de mazas y palos, para causar daños en diferentes inmuebles de la calle principal, como sucursales bancarias y pisos habitados. Uno de esos compañeros era Iker Lima Sagarna, también condenado. El octavo en las fotos.

Jon Crespo Ortega también fue condenado a dos años y medio de prisión por un delito de daños terroristas. El 3 de marzo de 2001 atacó junto con otros compañeros la sede del periódico El Correo en Bilbao. Hacia las 21:45 de ese día, Jon Crespo y sus compañeros, “persiguiendo colaborar con los fines y objetivos de ETA” según la sentencia, arrojaron varios cócteles molotov contra la sede del periódico.

Por último, Jon Crespo Ortega fue condenado a cuatro años de prisión por incendiar el vehículo de un agente de la Ertzaintza en Galdácano, en mayo de 2001.
Según la sentencia, Jon Crespo Ortega salió de madrugada portando un bidón de gasolina y prendió fuego al vehículo del agente, del que sabía que era escolta de un cargo público.

Éstas son sólo las condenas que aparecen en la prensa.

Jon Crespo Ortega se encuentra actualmente en la cárcel. No es un preso político. Es el autor de los actos descritos anteriormente. Por esos actos está en la cárcel. Y, en ocasiones, en las paredes de Galdácano.

Más información:

https://elpais.com/diario/2004/04/22/espana/1082584815_850215.html

https://elpais.com/elpais/2008/04/30/actualidad/1209543430_850215.html

http://www.europapress.es/nacional/noticia-supremo-confirma-condena-dos-anos-carcel-jon-crespo-atacar-sede-correo-20060406185331.html

https://elpais.com/diario/2004/07/20/paisvasco/1090352412_850215.html

La exhibición de la basura

Ayer la calle principal de Galdácano fue ocupada, con el permiso tácito o implícito del Ayuntamiento, por las imágenes de los etarras del pueblo.
Desde la mañana y al menos hasta las 20:00, quien pasaba por uno de sus puntos más concurridos veía esta imagen.

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Sospecho que si alguien hubiera abandonado una mesa en ese punto habría sido multado. Lo sospecho porque no conozco la regulación sobre basuras del pueblo.
Esa mesa, con sillas, copas y mantel, permaneció a la vista de todos hasta que quienes la colocaron decidieron retirarla.

Si un ciudadano hubiera hecho algo para romper la escena habría tenido que enfrentarse a quienes vigilaban desde la calle paralela. O, tal vez, a la policía municipal. Pasaron por allí varios coches patrulla, como aquella otra vez que se colocó el anagrama de ETA en medio de una plaza, en las fiestas del pueblo, con el consentimiento tácito o implícito de los agentes que pasaron de largo.

Será por eso de la convivencia, imagino. En Galdácano, y en muchos otros pueblos del País Vasco, los ayuntamientos han decidido que sus ciudadanos deben tolerar la exhibición cotidiana de la basura.

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Ahí están, Bienzobas y García Gaztelu. El asesino de Tomás y Valiente, de Rafael San Sebastián, entre otros. Y el asesino de Alfonso Morcillo, Gregorio Ordóñez, Fernando Múgica, Miguel Ángel Blanco, Manuel Zamarreño, Enrique Nieto, José Javier Múgica, Fernando Buesa, José Ignacio Iruretagoyena, José Luis López de Lacalle.

Pero no es una sociedad enferma.

9. Iosune Oña Ispizua

Iosune Oña Ispizua es la novena foto en la pared.

El 14 de septiembre de 2003 un comando de ETA perpetró un atentado contra agentes de la Ertzaintza. El comando se dirigió al alto de Herrera, en Álava. Allí robaron un vehículo a punta de pistola. Ataron a sus dos ocupantes a un árbol y llamaron a la Ertzaintza. Dijeron que habían sufrido un accidente.
Cuando los agentes llegaron, Arkaitz Otazua y Asier Mardones abrieron fuego contra ellos. Los dos ertzainas resultaron heridos, el miembro de ETA Arkaitz Otazua fue abatido y Mardones consiguió escapar.

Mardones fue detenido un año después, así como Iosune Oña Ispizua. Al primero lo condenaron a 74 años de cárcel como autor material del atentado, y a la segunda a 69 años y 3 meses como cooperadora necesaria.
Ambos cumplirán un máximo de 25 años en la cárcel en lugar de 40 porque la fiscal decidió acusarlos de delitos con lesiones contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y no de homicidio en grado de tentativa.

Arkaitz Otazua, por su parte, fue homenajeado en una marcha celebrada días después en Bilbao. La Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco presentó una querella contra Otegi por manifestación ilegal y enaltecimiento del terrorismo, y fue archivada. Según Deia, Otegi dijo que era un drama que “un chaval de 24 años empuñe las armas en pleno S. XXI y muera de esta forma en una acción militar”.
En la manifestación se corearon los habituales “El pueblo no perdonará”, “Gudari”, referido al miembro de ETA fallecido, y “La lucha es el único camino”.
Otegi abrió los discursos al finalizar la marcha, lanzó un viva a los “gudaris vascos”, pidió respeto para el etarra fallecido porque era un “abogado con cinco idiomas que puso su carrera en peligro para luchar”. También afirmó que “la izquierda abertzale tiene un puño de hierro para todos aquellos que pretendan someter a este país a una terapia que no soluciona el conflicto”.
Cosas muy parecidas se pudieron escuchar el sábado pasado en Galdácano en el homenaje al etarra fallecido Kepa del Hoyo. También estuvo Otegi, pero esta vez no tuvieron que camuflar el acto y tampoco hubo querella por enaltecimiento. Fue un acto de homenaje y enaltecimiento a un miembro de ETA por sus acciones, y se celebró a plena luz del día.

En 2009 Dignidad y Justicia pidió la retirada de una placa a Otazua en el Casco Viejo de Bilbao. No he encontrado más información al respecto. No sé cuándo se colocó, cuánto tiempo estuvo colocada o si se llegó a retirar. Sólo las demandas son noticia. Lo otro debe de ser la normalidad.

Pero la foto de esta entrada no es la de un etarra fallecido, sino la de una etarra en la cárcel.
Es Iosune Oña Ispizua, no es una presa política. Es un miembro de ETA. Por eso fue condenada a 69 años y 3 meses, y por eso los asistentes al acto que se celebró hace unos días en su pueblo, Galdácano, aplaudieron cuando se pronunció su nombre junto a los del resto de etarras de Galdácano.

Más información:

http://ecodiario.eleconomista.es/politica/noticias/683666/07/08/La-Audiencia-Nacional-condena-a-penas-de-entre-69-y-74-anos-de-prision-a-dos-terroristas-por-el-atentado-de-Herrera.html

http://www.elcorreo.com/alava/20080722/politica/juez-reprocha-fiscal-haya-20080722.html

http://www.deia.com/2016/11/20/politica/euskadi/aparta-cipayo-aparta

http://www.libertaddigital.com/nacional/la-juez-teresa-palacios-imputa-a-otegi-otro-delito-de-enaltecimiento-del-terrorismo-1276270355/

http://www.elcorreo.com/alava/20091110/mas-actualidad/politica/piden-retirar-placa-homenaje-200911101358.html

http://www.lavanguardia.com/politica/20030930/51262782112/la-fiscalia-del-pais-vasco-se-querella-contra-otegi-por-exaltacion-del-terrorismo.html

 

En realidad es todo mucho más sencillo

Estos días se cumplen veinte años del secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Varios ayuntamientos han querido recordar la fecha. Algunos han resaltado la reacción ciudadana que siguió al crimen. Otros han preferido recordar el crimen en sí, y de algún modo volver a señalar a los responsables.
Muchos ayuntamientos han optado por no hacer nada. El de Bilbao y el de Madrid, por poner dos ejemplos.

En el ayuntamiento de Galdácano no hay previsto ningún acto para recordar el asesinato de Miguel Ángel Blanco.
No tendría demasiado sentido. Entre otras razones, porque en el pueblo hay un homenaje diario al asesino de Miguel Ángel Blanco.

La que comparte la foto es concejal de EH Bildu, segunda fuerza política en el ayuntamiento.
Habría que preguntarse qué sentido tiene pedir condenas públicas y compromiso con las víctimas del terrorismo a quienes nunca han dejado de homenajear a los terroristas.
Qué sentido tiene pedir un homenaje a Miguel Ángel Blanco a quienes están deseando que su asesino salga de la cárcel para poder recibirlo con cariño en la plaza del pueblo.


(La foto celebraba la salida de prisión de “Tomi” Madina, condenado a siete años por ser miembro de ETA)

Alsasua

Toca hablar de lo de Alsasua.

Lo de Alsasua” era el título de un artículo de Elisa Beni en el que la autora afirmaba que lo de Alsasua no es terrorismo.

Lo de Alsasua, en realidad, aún no se sabe qué fue. Judicialmente, al menos. Es decir, no se sabe qué fue.
No se sabe si fue terrorismo. Precisamente eso es, entre otras cosas, lo que tratará de aclarar la Audiencia Nacional. No se juzgará a los acusados partiendo de la premisa de que aquello fue, efectivamente, terrorismo. Los únicos que parecen conocer cuál debe ser la sentencia son los que defienden que lo de Alsasua fue una simple pelea de bar. O una trifulca. O una discusión con la autoridad. Para qué el juicio, entonces. Para qué, en general, todos los juicios contra “jóvenes vascos” -y navarros- cuyo único crimen sólo puede ser el hecho de que son vascos -o navarros.

No se parte de la premisa de que aquello fue terrorismo. Se parte de ciertos indicios que apuntan a que las agresiones, los insultos y las amenazas que supuestamente los acusados cometieron contra dos agentes de la Guardia Civil y contra sus parejas podrían ser parte de una campaña cuyo objetivo es atemorizar a los miembros de la Guardia Civil para que abandonen diversas localidades de Navarra y del País Vasco.
El juicio determinará cómo ocurrieron los hechos, cuáles fueron esos hechos y si los hechos constituyen o no delito de terrorismo.

Hasta que eso ocurra, podemos fijarnos en otros hechos.

Es un hecho que existe una campaña promovida por la izquierda abertzale para expulsar a la Guardia Civil del País Vasco y de Navarra.
Es un hecho que en algunos pueblos no hay una separación clara entre campañas políticas y fiestas.
Es un hecho que en esas campañas se fomenta el odio a la Guardia Civil. En una de esas campañas, por ejemplo, se recrea una escena -dibujos animados- en la que dos jóvenes destrozan un jeep de la Guardia Civil. “Adiós, perro, y no vuelvas a Euskal Herria” es lo que se puede escuchar en el primer vídeo.

Y es un hecho que en el País Vasco las campañas para expulsar a los “indeseables” cuentan con una gran tradición. La izquierda abertzale se encargaba de señalar a los indeseables, los “jóvenes” comprometidos se encargaban de acosar a quienes se quería expulsar, y los mayores, ETA, se encargaban, cuando podían, de materializar la expulsión definitiva. De asesinar, si usamos un lenguaje no normalizado. Los indeseables eran periodistas, concejales, policías, militares, vecinos que leían “periódicos españolistas”, profesores de universidad, jueces, guardias civiles. Las “expulsiones”, cuando era ETA quien las llevaba a cabo, salían en la prensa. José Luis López de Lacalle, Manuel Zamarreño, Eloy García Cambra, Pedro Antonio Blanco, José María Lidón, Francisco Tomás y Valiente o Avelino Palma Brioa, entre muchos otros.
Cuando se trataba de expulsiones no definitivas, es decir, cuando no era ETA sino sus cachorros quienes tomaban parte en esas campañas, los hechos no solían salir a la luz. En algunos casos esos jóvenes conseguían expulsar del pueblo a los objetivos de sus acciones, y en otros casos los acosados decidían hacer frente al acoso y permanecer en su casa y en su trabajo, con un enorme coste personal.

Éste es el contexto general de “lo de Alsasua”. Efectivamente, el caso sería distinto si se hubiera producido en Murcia, en Cangas de Onís, en Mérida o en Granada. Porque en Murcia, en Cangas de Onís, en Mérida o en Granada no hay campañas para expulsar a guardias civiles ni se aprovechan las fiestas para difundir mensajes de odio entre los jóvenes.

Hasta que no termine el juicio no podremos conocer cuáles fueron los hechos de “lo de Alsasua”.
Pero sería conveniente recordar algunos de los hechos que han formado parte del País Vasco y de Navarra desde hace muchísimos años. Al menos si queremos evitar hacer el ridículo al opinar de “lo de Alsasua”.

Nosotros

He visto una vez más ‘1980’, de Iñaki Arteta. Por motivos profesionales. Y he reparado en una frase que deja Ramón Labayen en el 53:25.
Ramón Labayen fue Consejero de Cultura del Gobierno Vasco de 1980 a 1983. Fue también alcalde de San Sebastián entre 1983 y 1987. Y diputado del Parlamento Vasco de 1987 a 1990.
Labayen fue el responsable de la creación de la ETB, de HABE (el instituto de alfabetización de euskera para adultos), y formó parte de la comisión de Derechos Humanos en el parlamento vasco.

Labayen falleció en 2013. Martin Garitano, Diputado General de Guipúzcoa (Bildu), se refirió a él como “un gran patriota vasco”. Garitano fue redactor jefe del periódico Egin entre 1984 y 1998, y después fue subdirector de Gara.
Pero es de Labayen de quien estamos hablando. En concreto, de algo que dijo en el documental de Arteta.
Esto:

El ser un pueblo pequeño, tiene también, es que nos conocemos todos, ¿eh? Y resulta más difícil condenar al hijo de un amigo que, que bueno; hace más efecto que la Guardia Civil asesine a uno de ETA, o lo torture, que, que no que viceversa, seamos nosotros los que hagamos lo mismo.

Ese helador, y tal vez inconsciente, “nosotros”.

‘Contra la impunidad’

El viernes se estrenó en cuatro cines de España la última película de Iñaki Arteta. Los ciudadanos de Madrid, Barcelona, Bilbao y Vitoria pudieron participar en una liturgia muy poco frecuente: la de recordar en público, junto a otros ciudadanos, algunos de los episodios de la historia de la organización terrorista ETA. Lo infrecuente es la liturgia, el hecho de llevar algo que se hace en privado -si es que se hace- al espacio público, que es donde debe estar.
La sala de Bilbao era pequeña, pero estaba llena. Habría cerca de 50 personas.
En San Sebastián, como recordaba Santiago González, no hay ninguna sala que lo proyecte.

La película es muy distinta a ‘1980’. Ésta era tremenda en cuando a su dureza e impacto emocional. ‘Contra la impunidad’ es un recordatorio no de los crímenes perpetrados por ETA, sino sólo de aquéllos que no han sido resueltos o suficientemente investigados.
Muñoz Molina, cuando escribió sobre ‘1980’, hizo referencia al atentado de Salvatierra. El atentado por el que un sacerdote, Ismael Arrieta Pérez de Mendiola, fue condenado como colaborador necesario. El atentado en el que unos vecinos del pueblo gritaron que uno de los tres guardias civiles aún estaba vivo. Para que los terroristas lo rematasen.
La columna de Muñoz Molina se tituló ‘Los desalmados’. Pero no se refería a los asesinos ni a los cómplices, sino a todos aquellos que, como decía el filósofo Aurelio Arteta refiriéndose también a sí mismo, no tenían alma para fijarse en lo que sucedía.

En ‘Contra la impunidad’, además de una explicación de los procesos judiciales mal resueltos y de las nuevas vías para juzgar asesinatos prescritos, hay dos momentos que le acompañan a uno mientras vuelve a casa.

En primer lugar, el diálogo que se produce en el Parlamento de Navarra entre Juanfer F. Calderín y Carlos Fernández de Casadevante, de un lado, y Bakartxo Ruiz, parlamentaria de EH Bildu, del otro. A las palabras de Carlos Fernández sobre las negligencias del Estado en la investigación de algunos crímenes de ETA y sobre la necesidad de aclarar esos crímenes, Bakartxo Ruiz responde con una llamada a la reconciliación. La concisa respuesta de Carlos Fernández es seguida por los nombres y las fotos de algunas de las personas que fueron asesinadas por ETA cuando el portavoz de EH Bildu, Adolfo Araiz, era miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna.  Juanfer F. Calderín dirigió los nombres y las fotos a la parlamentaria de EH Bildu. La reacción de Ruiz es una visión de lo que viene. De lo que dirán los de un lado, y de lo que no deberían dejar de decir los del otro.

En segundo lugar, las escenas de Manuel Zamarreño, sobre las que no cabe hacer literatura.

Esto es lo que se lleva uno a casa, entre otras cosas.
Iñaki Arteta está haciendo un trabajo necesario y triste, escribió Muñoz Molina tras el estreno de ‘1980’. Hoy presenta su última película en el Artistic Metropol, en Madrid, a las 20:00.