La injusta invisibilización de Alberto Garzón

Hace unas semanas, Alberto Garzón se quejaba por la escasa visibilidad que se concedía a Izquierda Unida tras su pacto con Podemos.
Alberto Garzón fue durante un tiempo el líder mejor valorado por los españoles.

Alberto Garzón es esto. Alberto Garzón se concentra en este tuit.

Decía por aquí hace poco que la imposición de la verdad es una tarea muy complicada. Los afectos mandan.
Habrá quienes al leer ese tuit capten la esencia de Alberto Garzón.
Y habrá quienes consideren que es el mejor líder de España, precisamente por lo que dice en ese tuit.

Es inútil explicar qué es Alberto Garzón y qué encierran sus palabras. Son valores básicos los que nos hacen reaccionar de una manera o de otra ante lo que dice, lo que es, Alberto Garzón. Son afectos.
Y por mucho que se visibilice, por mucho que se explique, quien aplaude esas palabras difícilmente verá la miseria que se encierra en alguien como Alberto Garzón.

Aun así, alguien como Alberto Garzón no puede ser injustamente invisibilizado.
Existe el deber de difundir sus palabras.
Porque los afectos cambian, y tienen límites.

 

Hay gente de derechas

Hace un par de días publicaban en El País un breve análisis sobre los motivos por los que no es probable que los casos de corrupción en España lleven a un cambio importante en la tendencia de voto. “Hay gente de derechas“, se titulaba el análisis. Y el último párrafo recomendaba a los líderes de la nueva izquierda moderar sus expectativas de cambio. Hay personas que jamás votarán por ellos porque, sencillamente, son de derechas. Ésa era la idea final del artículo.

La nueva izquierda en España es Unidos Podemos, la unión de una esquelética Izquierda Unida y el partido Podemos. En la formación y el mantenimiento de Podemos han sido esenciales Íñigo Errejón, Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, y también los programas de La Tuerka.

Hace unas semanas, en la tertulia que dirige Juan Carlos Monedero, “En clave de Tuerka”, abordaron el tema de ETA y del desarme. Contaron con un senador de EH Bildu, con Alberto Pradilla, periodista de Gara, y con la senadora por Guipúzcoa de Unidos Podemos, Pilar Garrido.
En el minuto 22:55, Juan Carlos Monedero hace un paréntesis para admirar el coraje de la gente que en el País Vasco ha denunciado las vulneraciones de los derechos humanos, de los que han luchado para que no se vuelvan a producir esas vulneraciones en el País Vasco.
“Por eso tenemos al otro lado del teléfono a Sandra Barrenetxea, a la que hemos querido invitar y felicitar por su coraje, por salir a contar cosas que desde hace demasiados años informes de Amnistía Internacional han venido reconociendo en nuestro país, y es que en España se tortura”.

Monedero: ¿Cuál ha sido tu experiencia política, Sandra?

Barrenetxea: Eh… mi experiencia política te refieres a… respecto a…

Monedero: Claro, es decir que, has sido una activista política, has militado

Barrenetxea: Sí, sí sí. Yo en la época en la que me detuvieron, bueno, era militante independentista, de izquierdas, participaba en diversos movimientos sociales, en diversas estructuras relacionadas con la izquierda abertzale.

Monedero: ¿Y por qué te detienen, Sandra?

Barrenetxea: Bueno, a mí me detienen acusada de pertenecer a Ekin, eh… y bueno… me detienen el 13 de septiembre creo que fue de 2010, al poco se anunció la tregua definitiva de ETA, y bueno, me detuvieron a mí y a otras ocho personas y estuvimos entre cuatro y cinco días en dependencias de la Guardia Civil.

A Sandra Barrenetxea no la detienen acusada de pertenecer a Ekin, sino que la condenan por integración en organización terrorista. Consigue evitar la pena de prisión porque llega a un acuerdo de conformidad con la Fiscalía en el que se compromete, junto con los demás condenados, a reparar a las víctimas del terrorismo y a abandonar la violencia.
Es decir, no sólo se demuestra que Sandra Barrenetxea, a quien Monedero pregunta por su experiencia política, formaba parte de la estructura de ETA, sino que ella misma reconoce su militancia.
En ETA, no en movimientos sociales.

Tras las alabanzas iniciales de Monedero, tras las preguntas sobre su experiencia política a una condenada por integración en banda terrorista, llega el tema estrella: las torturas.
Sandra Barrenetxea denunció haber sufrido torturas mientras estaba detenida en dependencias de la Guardia Civil y durante su traslado. Durante la entrevista, el programa de Monedero mantiene bajo el nombre de la entrevistada la siguiente presentación: “Víctima de torturas”. Sin comillas, claro.
Monedero presenta a una condenada por integración en organización terrorista como activista social, y la alaba por su coraje al denunciar las torturas del Estado español.

Unos días después de la emisión del programa, la Audiencia de Bizkaia absuelve a los guardias civiles acusados de haber torturado y agredido sexualmente a Sandra Barrenetxea. Los magistrados encontraron contradicciones y lagunas en la declaración de Barrenetxea, concluyeron que era inverosímil el relato de la acusación, y recordaron que la única prueba que se presentó fue el testimonio de Barrenetxea, puesto que se negó a ser reconocida por el médico forense tras las supuestas torturas.

Los líderes de la nueva izquierda harían bien en moderar sus expectativas de cambio y asumir que hay personas que jamás votarán por ellos. Y no lo harán por cosas como ésta. Porque, sencillamente, la nueva izquierda está formada por gente como Monedero.