“Aquella desgraciada noche fatídica”

Cada día estoy más convencido de que la primera señal de la mentira en el periodismo son los adjetivos. El periodismo consiste en contar hechos, y el periodismo bien hecho exige que aquéllos se cuenten lo más fielmente posible. Esa fidelidad no se debe a una causa ni a los lectores, sino a los hechos. El periodista cuenta los hechos, y el lector reacciona de una manera o de otra. Presentar los hechos de una manera alternativa para intentar llevar esa reacción a donde uno quiere es mentir. Salvo que se haga sin pretensión de veracidad; eso es lo que llamamos ficción.

¿Para qué sirve el adjetivo en un texto periodístico? En ocasiones, sí, para describir con más precisión un hecho. “Lluvia fina” y “lluvia torrencial” son hechos distintos.
Pero también puede servir para añadir connotaciones a un hecho. Connotaciones que pasan de la mente del periodista a la mente del lector. Connotaciones que en realidad son añadidos que no pertenecen ni pueden pertenecer al terreno de los hechos. El adjetivo en esos casos no describe el hecho sino que lo valora. Si compartimos la idea de que la realidad es algo externo al sujeto, entonces la descripción de un hecho es, con todos los matices epistemológicos que queramos, algo objetivo. En cambio, la valoración de un hecho no dice nada sobre el hecho, sino sobre el sujeto que valora ese hecho. Cuando esa valoración va en la sección de Opinión es hasta cierto punto comprensible. Si el artículo está plagado de adjetivos y apenas hay referencias objetivas, será simplemente una opinión en sentido literal, platónico. El problema, por llamarlo de algún modo, es que un texto con enfoque valorativo sea presentado como noticia.

Es el caso de un texto que aparece hoy en Deia, en la sección de Política. Se trata de un texto sobre el “caso Altsasu”. El “caso Altsasu” se refiere a unos hechos que ocurrieron en la localidad navarra de Alsasua en octubre del año 2016. La sentencia sobre el caso, recurrida, establece que un grupo de personas agredió a dos agentes de la Guardia Civil y a sus respectivas parejas cuando los cuatro se encontraban por la noche en un bar, que la agresión se cometió por motivos ideológicos y que se daba el agravante de odio.

El segundo párrafo del texto publicado en Deia comienza así:

Todo comenzó hace dos años, el 15 de octubre de 2016, en la madrugada de ferias de Altsasu. Lo que muchos entendían como una pelea de bar entre unos jóvenes con dos guardias civiles y sus parejas, pronto se transformó judicialmente tras las presiones judiciales y gubernamentales en “acto terrorista”, con una repercusión mediática que causó temor en la villa.

La primera señal de la mentira en el periodismo, decía al principio, son los adjetivos. Lo que he destacado en negrita pertenece a ese mismo empeño por presentar una versión adulterada -diluida o cargada- de los hechos, que es lo que significa “mentira” en la esfera del periodismo.

Para ver un ejemplo del uso de los adjetivos en el periodismo de relato hay que ir al párrafo 6.

Estos dos años también han sido de una gran ola de solidaridad que se transformó en tsunami, con movilizaciones no conocidas en Navarra. Este movimiento comenzó en Altsasu, cuando unos días después de aquella desgraciada noche fatídica, el 22 de octubre, unas 2.000 personas salieron a la calle en Altsasu para apoyar a los jóvenes y denunciar la imagen distorsionada que se estaba trasladando de Altsasu en los medios.

Es una combinación ciertamente novedosa. ¿Hace falta escribir así en una noticia? Si el objetivo del texto es recordar el caso cuando se cumplen dos años de las agresiones, ¿por qué se emplea ese tono de relato literario? Y sobre todo, ¿por qué el doble exceso que acompaña a aquella noche?

En realidad estas preguntas, como de fin de capítulo en un serial de misterio, son bastante estúpidas. Y es probable que la convicción de la que hablo al principio, como casi todas las convicciones, sea también un exceso.
¿Existe la palabra “autoanotación”?

Anuncios

Periodismo de raza

Hoy en Deia han publicado la siguiente carta al director: La etnia vasca.

He tenido que leer la carta varias veces para asegurarme de que no era una broma, y he tenido que fijarme en la dirección de la página para asegurarme de que no había llegado de alguna manera a la de un grupo supremacista.

Así que sí, después de las comprobaciones, efectivamente es una carta que han publicado hoy en el diario Deia.
Es una carta que hay que leer, una o varias veces.
Es una carta que no creo que necesite más palabras que las que forman la propia carta. Está todo ahí.

Sólo una pequeña reflexión. No es el contenido de la carta, producto de la mente de un ciudadano anónimo, lo que produce malestar. Es el hecho de que la carta la publique un periódico de los que se venden en las panaderías, no en algún sótano clandestino. Y también la sospecha de que ningún otro periódico dedicará un minuto a la carta y al diario que la publica.

Frenar al fascismo

Durante años, incluso durante aquellos años, una parte importante del periodismo en España recordaba con frecuencia que el voto era siempre legítimo, que debían respetarse las elecciones de todos los votantes y que todos los partidos eran, en cuanto a organizaciones políticas, igual de aceptables. Cuando repetían eso lo hacían para defender la presencia de un partido concreto, porque sólo se discutía la presencia en la política española de ese partido.

Esa parte del periodismo repetía que ese partido representaba una sensibilidad determinada. Y que sus votantes no podían quedarse fuera de la representación política.
Pero ese partido, que tuvo varios nombres, no era un partido más. Al fin y al cabo, ninguno de los otros partidos era el brazo político de una banda terrorista.
Ese partido representaba la sensibilidad de quienes ayudaron en la supervivencia de ETA, la de quienes colaboraron con sus secuestros y asesinatos, aunque fuera con los votos, y la de quienes eliminaron a votantes y concejales de otros partidos, mediante bombas y balas o simplemente mediante la posibilidad de la bomba y la bala.

Una parte del periodismo en España, con más o menos intensidad, defendió que también ellos debían ser parte del juego político, que lo importante era que todos se sintieran representados. También los que se dedicaban sistemáticamente a impedir la condición esencial de la representación, que es el mantenimiento de la vida. Ese partido ha tenido varios nombres, decíamos, y hoy gobierna en Rentería. Sus votantes allí sí están representados, y una parte aún más importante del periodismo celebra que ya no exista la banda terrorista de la que formaban parte.
La banda terrorista asesinó a finales de los noventa, en menos de un año, a dos concejales de otro partido político. Primero a uno, después a quien los sustituyó. Ese partido político hoy no cuenta con ningún concejal en ese pueblo. Sus votantes, esa sensibilidad, no están representados.

Una parte del periodismo jamás intentó explicar por qué estaba mal no sólo lo que hacía ese partido, sino votar a ese partido. No entendió que al votante a veces había que ponerlo frente a las consecuencias de su voto. No entendió que era posible votar mal, que votar podía ser parte del mal, y que lo que había que hacer con quien formaba parte del mal, aunque fuera por respeto, era decírselo a la cara. Mirándolo a los ojos, dirían hoy.

Otra parte del periodismo, o tal vez la misma, acaba de despertar en España. Se han activado los resortes y se han afilado los lápices. Un partido poco presentable ha reunido a 10.000 simpatizantes en Vistalegre. Es un partido con propuestas que van de lo ridículo a lo peligroso. Un partido populista, demagogo, nacionalista y con una retórica inflamada. Y en respuesta a esos 10.000 simpatizantes, algunos periodistas ya están hablando de cómo frenar al fascismo. No de cómo informar sobre el fascismo, imaginado, exagerado o realmente existente, sino de cómo frenarlo. Porque hay sensibilidades políticas que no deben tener representación, y porque los votantes también deben ser objeto de la crítica.

Sería interesante comprobar qué dijeron en su día sobre la sensibilidad de la izquierda abertzale. Qué estrategias desarrollaron, qué líneas trazaron y qué resortes se activaron.
Sería interesante porque todas las sensibilidades del periodismo son igual de legítimas. Pero, como ocurre con el voto, a veces es conveniente mostrar las consecuencias de nuestras elecciones.

Un ex cargo del PNV defiende la publicación de una noticia falsa

“Varios ex cargos del PP firman un manifiesto de la Fundación Franco.”

Esto es lo que dijeron ayer varios diarios españoles, entre ellos Deia y eldiario.es.
Y eso que dijeron ayer es falso. Lo expliqué aquí.
Hoy eldiario.es ha eliminado la noticia y ha publicado que se trataba de un bulo. No es lo mismo que rectificar su noticia, pero está bien que lo hayan hecho.

En cambio Deia la mantiene aún hoy en su web. La mantiene en su web y la mantiene donde no podría modificarla aunque quisiera: en la portada de ayer. Fue ahí, en la portada del periódico en papel, donde colocó la noticia falsa. En ella afirmaban hasta seis veces que el manifiesto que habían firmado varios ex cargos del PP era un manifiesto de la Fundación Franco.

Hoy Iñaki Anasagasti, ex senador del PNV, se refería brevemente a la noticia en su blog de Deia.
Preguntado por el motivo por el que el periódico en el que colabora no ha rectificado aún la noticia falsa, el ex senador del PNV ha respondido algo que debe ser leído íntegramente y tal y como se ha escrito. Añado a continuación las capturas de la conversación y también el enlace a la conversación en Twitter (aquí).

 

En un momento de la conversación responde dos veces a un mismo tweet, y así se produce una especie de doble línea en la conversación. Dejo también esa segunda línea, en la que insiste en que él no rectificaría la noticia falsa.

 

Era falso que varios ex cargos del PP hubieran firmado un manifiesto de la Fundación Franco, al contrario de lo que publicó Deia.
Es cierto que un ex senador del PNV ha defendido la publicación y la no rectificación de una noticia falsa por el mero hecho de que tiene “en baja consideración y estima” a los protagonistas de la noticia. No se trata de un ex político que miente; se trata de un ex político que defiende que un periódico mienta y no rectifique, sólo porque quienes son objeto de la mentira no son de su agrado.

Pero esto último, verdadero, no causará escándalo. O no tanto, ni en extensión ni en intensidad, como la afirmación falsa que Deia llevó ayer a su portada.

PS: Se me ha olvidado preguntar al ex senador del PNV si piensa lo mismo sobre el hecho de que EiTB, la radio televisión pública del Gobierno vasco, haya hecho en su web lo mismo que Deia. Es decir, si también le parece bien que el ente del Gobierno vasco mienta, y que no rectifique una noticia falsa.
No veo por qué no debería defender lo mismo. Imagino que será coherente.

Mentir en portada

Decir de lo que no es que es, o decir de lo que es que no es.
Decir algo que no coincide con el hecho al que se refiere.
Es decir, decir mal, y decir conscientemente mal.

Hoy Deia dice en una noticia que tres ex cargos del PP -María San Gil, Jaime Mayor Oreja y Alberto Ruiz-Gallardón- han firmado un manifiesto de la Fundación Franco.
Lo dicen hasta seis veces a lo largo de la noticia. Mienten hasta seis veces a lo largo de la noticia. Y no sólo mienten sino que llevan la mentira a la portada, algo de lo que me han avisado cuanto terminaba de escribir esto. Y en la portada añaden un extra: San Gil y Mayor Oreja apoyan a la Fundación Franco.

dp1

Bastaría que lo hubieran dicho sólo una vez. El manifiesto que firman los tres ex cargos del PP no es de la Fundación Franco. El manifiesto se presentó en marzo en un evento organizado por la Fundación Villacisneros y Valores y Sociedad, y el responsable del manifiesto es Jesús Palacios, de la Sociedad de Estudios Contemporáneos Kosmos-Polis.
La Fundación Franco lo compartió recientemente en su web, y eso ha servido para que el diario Deia publique que tres ex cargos del PP han firmado un manifiesto de la Fundación Franco. Lo que a su vez sirve para que el diario Deia pueda decir una vez más, esta vez sin rodeos y sin adjetivos, que el PP está ligado a Franco. Y lo que a su vez sirve para que sus fieles y críticos lectores puedan reafirmar la idea de que el PP apenas se tiene en pie en el País Vasco por esos vínculos, y no por las campañas de acoso, amenazas y asesinatos no demasiado lejanas.

El diario Deia ha dicho hoy seis veces algo que es falso. Ha dicho que un manifiesto firmado por Escohotado, Payne, Trapiello, Ovejero, Leguina, Juaristi, Teo Uriarte, Francisco Vázquez o Albiac es un manifiesto redactado por la Fundación Franco.


El diario Deia lo ha dicho seis veces en una noticia, y en ese entusiasmo está solo.
Pero ha habido más medios que han dicho de lo que no es que es. Eldiario.es, La Razón o El Huffington Post entre otros.

Es agotador tener que estar comprobando continuamente que los periódicos hacen el trabajo que se espera de ellos antes de publicar una noticia. La semana pasada un número enorme de medios compartió una imagen que no se correspondía con una noticia, y que hacía pensar que lo que había pasado era distinto a lo que había pasado.
Hoy al menos cuatro medios, uno de ellos con especial empeño, dicen que varios intelectuales y políticos firman un manifiesto de la Fundación Franco. Y al hacerlo, mienten.
A no ser que publiquen una noticia sin comprobar si lo que dicen concuerda con el hecho.

No se aplican los filtros más elementales. No hay mecanismos que premien la buena labor y que penalicen la incompetencia o la mentira en el periodismo.

Es agotador, y creo que decirlo no sirve para nada.

¿Qué es un bulo?

En el principio debe estar la definición.
Un bulo, según algunas escuelas posmodernas, sería aquello que se establece y se reconoce como bulo. Solamente.

El sábado pasado, 25 de agosto, una mujer paseaba por Barcelona junto a su marido y sus hijos. Al parecer, los hijos se divertían quitando lazos amarillos. Al parecer, un hombre que también paseaba se dirigió a los hijos de la pareja de malas maneras para recriminarles por quitar los lazos y dejarlos en el suelo. Y al parecer, el hombre no se conformó con reñir a los niños sino que golpeó a la mujer en la cara.
Horas después, Periodista Digital e imagino que no pocas cuentas de Twitter compartían una foto falsa de la mujer agredida. Periodista Digital publicaba también, para sorpresa de nadie, una noticia sobre la agresión en la que incluían la foto falsa, que al parecer era de una luchadora americana después de un combate.

El mismo sábado 25 de agosto la mayoría de los medios de comunicación publicaban que varias personas habían sido retenidas y denunciadas por la Policía Local de L’Ametlla de Mar por pintar sobre un lazo amarillo. El lazo estaba colocado en un monumento de la localidad, y el alcalde de la localidad, Jordi Gaseni, afirmaba a un medio de comunicación que “una persona con proyección pública debería dar más ejemplo y no hacer actos vandálicos contra el mobiliario urbano“.

La pregunta que imagino cualquier lector serio se hizo al leer la noticia es si un lazo amarillo podía considerarse, como decía el alcalde de la localidad, “mobiliario urbano”. Antes de poder esbozar una respuesta comenzó a circular una imagen en Twitter. En la imagen se veía el monumento y el lazo pintado de rojo. También se veía una bandera de España pintada en la base del monumento, y por lo tanto en el monumento.

IMG-7201

Periodista Digital, Noticias de Navarra, El Nacional, eldiario.es, El Plural, ara.cat, El Independiente, El Español, la Cope, Noticias Cuatro, Huffington Post. Ésos son algunos de los medios que añadieron la imagen del muro pintado a la noticia del día 25.

Como ya sabemos, porque lo recogían todos los medios y el alcalde de la localidad, una de las personas del grupo al que retuvieron y denunciaron el día 25 era el periodista Arcadi Espada. Como ya sabíamos desde el principio, porque lo recogían todos los medios, el grupo fue retenido y denunciado por pintar un lazo amarillo. ¿Por qué no se decía en las noticias que también pintaron la base del monumento en el que estaba colocado el lazo, algo que cuadraba mejor con la afirmación del alcalde sobre los actos vandálicos contra el mobiliario urbano y con la imagen que incluían en la noticia?
Sencillamente, porque la imagen que todos esos medios incluyeron en la noticia sobre los hechos del día 25 era una imagen de otros hechos que ocurrieron dos días antes. Esa imagen aparecía en otra denuncia tuitera que el mismo alcalde publicó el día 23, y en la de un grupo juvenil con el nombre de “Jovent Ametlla de Mar”.
Algunos de los medios que publicaron la noticia con la imagen (¿falsa?, ¿errónea?, ¿sin contrastar?) aclararon en la misma noticia que la imagen no se correspondía con la noticia, sino que formaba parte de unos hechos distintos, y que la habían publicado por error. Es el caso de eldiario.es.
Otros medios acompañaban -aún acompañan- la imagen con un texto en el que hacían decir al alcalde que las personas retenidas y denunciadas el día 25 “son responsables de haber pintado con los colores de la bandera de España el monumento de la rotonda”, a pesar de que el alcalde nunca dijo eso, y a pesar de que no eran responsables de eso. Es el caso del Huffington Post.
Además de medios de comunicación que no son Periodista Digital, un partido político también se refirió a los hechos en términos parecidos. El partido fue Podemos. El día 25 a las 19:50, cuando ya no podía haber dudas respecto a la correspondencia entre la imagen triunfante y los hechos, Podemos publicaba un tweet que comenzaba así: “Arcadi Espada es noticia por haber pintado una escultura pública”.

Es probable que algunos de los medios que publicaron la imagen que no se correspondía con la noticia lo hicieran no por un afán de presentar un relato falso, sino por incompetencia. Es indudable que Podemos, para sorpresa de nadie, mintió cuando publicó ese tweet, porque a esas horas ya estaba claro qué pasaba con esa foto.

Bien, las dos noticias, la de la agresión en Barcelona y la de la retención y denuncia a un grupo de personas por pintar un lazo, se publicaron el día 25. Los dos hechos dieron lugar a informaciones falsas a partir de imágenes que no se correspondían con los hechos. En el caso de la agresión, el único medio (o el único del que tengo constancia) que compartió la información falsa, una foto de una persona que no era la agredida, fue Periodista Digital. En el caso de la pintada del día 23/25 fueron Periodista Digital, que repite, Noticias de Navarra, El Nacional, eldiario.es, El Plural, ara.cat, El Independiente, El Español, la Cope, Noticias Cuatro y Huffington Post entre otros. Y también el partido político Podemos, que en la actualidad representa a más de cinco millones de españoles. Como lógica consecuencia, eso supuso que no pocas personas compartieran esa misma foto como prueba de que el alcalde tenía razón, y de que el periodista y el resto del grupo habían cometido un acto vandálico contra un monumento.

En España hay desde hace años un proyecto periodístico independiente que tiene un objetivo loable: echar una mano para que los ciudadanos podamos “distinguir entre lo que es verdad y lo que es mentira”. Ese proyecto periodístico es Maldito Bulo, y ha recibido varios premios internacionales por su labor periodística. El proyecto es digno de elogio, y en su web y en sus redes sociales alertan habitualmente sobre los bulos más importantes, o los más extendidos, o los más peligrosos. Es imposible llegar a todos.
Ese proyecto periodístico estableció como lo que es, un bulo, una foto falsa sobre la mujer agredida en Barcelona. No la que compartió Periodista Digital, sino otra que compartió una periodista llamada Yolanda Couceiro.
No dijo nada sobre la fotografía que compartieron medios como El Nacional, la Cope, Noticias Cuatro o el Huffington Post, y que permitieron que el partido político Podemos publicase un tweet en el que denunciaba falsamente que un periodista había pintado una escultura pública.

Imagino que en los proyectos de ese tipo hay y tiene que haber criterios bien definidos. Es imposible llegar a todo, así que no pueden recoger todos los bulos que circulan por las redes. Imagino que los criterios pueden incluir el número de veces que se comparte el bulo, la duración de ese bulo, la presencia en los medios de prestigio, la peligrosidad de ese bulo o la influencia de quienes han compartido ese bulo. Pueden ser algunos de esos, pueden ser todos esos y pueden ser otros que no sean esos los que utilicen a la hora de decidir sobre cuáles se alerta.

El caso es que ese proyecto periodístico no alertó sobre la imagen falsa que se estaba incluyendo en las noticias sobre el grupo al que la policía local de L’Ametlla de Mar retuvo y denunció por haber pintado una línea roja en un lazo amarillo, y el caso es que ayer mismo Telecinco incluía la imagen que no correspondía a esos hechos en la entrevista que le hacían al conocido periodista que formaba parte de ese grupo.

El caso, también, es que ese proyecto periodístico decidió que sí merecía la pena alertar de que una entrevista a Penélope Cruz incluida en una sección de entrevistas imaginarias era una entrevista imaginaria, y por lo tanto, imagino que sorprendentemente, nada de lo que se decía en esa entrevista era real.

Y el caso, para terminar, es que el hecho de que tantos medios de comunicación hayan compartido la foto con el muro pintado junto a la noticia del día 25 permite que las palabras del alcalde sobre los “actos vandálicos contra el mobiliario urbano” ya no suenen tan extrañas, y permite que la mentira de un partido político como Podemos se apoye en una base imaginaria compartida.

El caso, en fin, es que un bulo es solamente aquello que queda establecido como bulo.
Así que los posmodernos no sólo no mentían sino que decían la verdad. En un sorprendente giro de los acontecimientos.

El periodismo y sus etiquetas

El periodismo consiste esencialmente en que alguien que no sabe quién es Lord Jones escriba que Lord Jones ha muerto.
Exagero, claro. Porque muchas veces ese alguien no escribe que Lord Jones ha muerto, sino que únicamente lo transcribe.

No existe el periodismo ciudadano. Existe el periodismo. Y existen otras cosas. La diferencia entre el periodismo y otras cosas, como escribir en un blog, es que en el periodismo hay ciertas obligaciones. En el periodismo debe haber filtros. El periodista no puede inventar o manipular los hechos. El periodista debe comprobar los hechos sobre los que escribe. El periodista debe escribir lo que escribe. Y el periodista debe citar cuando no es capaz de acceder a la información por sus propios medios.

Quien se dedica al periodismo debe hacer todo eso y mucho más porque se dedica al periodismo, que es una profesión y es posible que hasta un servicio público. Quien se dedica al periodismo ha estudiado al menos durante cuatro años qué es el periodismo, cómo se desarrolla y qué prácticas se deben evitar.

El periodismo lleva años diciendo que el periodismo se dirige al mismo lugar que Lord Jones. Que no hay lectores suficientes, y que los que hay no quieren pagar por lo que leen. Por eso algunos periodistas vieron que en España había una oportunidad de negocio, y que podían hacer precisamente un tipo de periodismo por el que mereciera la pena pagar.
Creo que El Español lo intentó durante su primer año. Después vino lo que es hoy. Ayer leí que en su cuenta de Twitter habían publicado el siguiente titular: Los actores de ‘Guardianes de la Galaxia’ defienden a su director, despedido por pedófilo. Noel Ceballos publicó una captura con el titular en la red social, y parece que el periódico eliminó el tuit original y cambió la redacción: Los actores de ‘Guardianes de la Galaxia’ defienden a su director, despedido por unos tuits pedófilos. Hoy he entrado a la noticia y veo que el titular ha sufrido su segundo cambio: ahora ya se limitan a decir que fue despedido por unos tuits sobre pedofilia.

Y ahora, el salto.

Hace unos días se celebró en Galdácano un homenaje a un etarra condenado por dos asesinatos. Escribí aquí sobre ello.
En El Español también escribieron sobre ello. Su información era tan precisa (o tan poco precisa) como la mía. Los mismos datos, las mismas fotos y hasta, en ocasiones, las mismas frases. La noticia estaba firmada. Es decir, alguien se atribuía la autoría del texto y el periódico se atribuía las fotos, a pesar de que no estuvieron en el funeral de Lord Jones.
Al hacerlo, y al permitirlo, incumplieron al menos uno de sus deberes como periodistas: el de ser, realmente, los autores de sus piezas.
Entiendo que es imposible estar en todos los lugares. Y entiendo que un periódico puede considerar conveniente dar a conocer lo que ocurre en alguno de esos lugares. Lo que no entiendo es por qué no se actúa con una mínima adherencia al código deontológico de la profesión. No lo entiendo, literalmente. No les cuesta nada. Basta con poner un pie de foto o incluir un enlace a la fuente original. Ni siquiera un enlace: simplemente bastaría con citar, aun sin enlace, la fuente. Porque siempre hay una fuente directa y primaria, por mucho que pueda haber fuentes indirectas.
Un periodista debe saber eso. Por lo tanto, cuando actúa mal, actúa mal a sabiendas.

El Español se creó, decían, para refundar el periodismo. Para hacer un periodismo serio y profesional. Creo que están muy lejos de conseguirlo. Y creo que una de las respuestas más frecuentes cuando se denuncian las malas prácticas es que todos lo hacen.
Claro que todos lo hacen, y claro que todos, El Español y los otros periódicos, lo seguirán haciendo.

Si escribo todo esto es porque creo que los periodistas deben actuar bien. No para alimentar el ego de quienes se dedican a otra cosa, ni porque les pueda conducir hasta un nicho de mercado sin explotar; deben actuar bien porque es lo que se espera de ellos. Deben actuar bien porque es lo que hay que hacer.

Todos los que dicen que van a cambiar el mundo, en su sentido más amplio, suelen olvidarse de cuidar en primer lugar de la ciudad y sus leyes, que son siempre leyes morales. Esto último exigiría menos tiempo, menos esfuerzo, y además tiene una ventaja: es realizable. Porque no exige cambiar las costumbres de todos, sino tan sólo las de uno mismo.

ACLARACIÓN:

Me han explicado qué es lo que ha ocurrido con la noticia de El Español. Hay una parte de mala práctica periodística, y hay una parte de mala comunicación entre El Español y un tercer actor.
Lo primero lo han intentado solventar eliminando la parte del texto que habían copiado y colocando un enlace a una cuenta de Twitter bajo las fotos. La fuente sin la cual no habría habido noticia, que es la entrada del blog, no parece que la vayan a añadir.

Lo segundo, que desconocía, explica parte de la mala práctica. Pero a pesar de esa mala comunicación, sobre la que prefiero no decir nada, era el periódico el que tenía que haberse preguntado por la fuente, por mucho que pensaran que tenían permiso para publicar esas fotos. Y sobre todo tendrían que haber sabido y sabían que copiar parte de un texto en una noticia y no señalar la fuente no es lo correcto.
Lo segundo explica parte de lo que ha pasado, pero muestra que las malas prácticas no se van a corregir. Porque ese fallo de comunicación no habría podido producirse si no existieran esas malas prácticas, y sobre todo porque la aclaración se hace aquí y la hago yo, y no se hace en la misma red social en la que se compartió la noticia de El Español ni la hacen quienes deberían haberlo aclarado.

Entiendo qué es lo que ha pasado. Entiendo que pasa en muchos periódicos y que seguirá pasando. Y entiendo que hay elementos, que hasta hace poco desconocía, que dificultan una explicación completa por parte de quienes han actuado mal.

También entiendo, y termino, que ese fallo de comunicación no elimina la mala práctica. Ese fallo de comunicación se produce porque lo que se describe en el segundo párrafo no se ha cumplido.

Escondidos en el bosque

Hoy hace un año falleció en la cárcel, mientras hacía deporte, el etarra de Galdácano Kepa del Hoyo.
Del Hoyo cumplía una condena acumulada de 30 años. En febrero de 1997, Del Hoyo participó en el asesinato del policía nacional Modesto Rico Pasarín. Se encargó de proporcionar información como la descripción del policía, la descripción de su coche y sus horarios. ETA colocó una bomba en su coche. Cuando explotó, el cuerpo de Modesto Rico salió despedido y chocó contra el muro de un colegio en Santutxu.
En septiembre de 1997, Del Hoyo asesinó al policía nacional Daniel Villar mediante una bomba lapa.

Unos días después de su fallecimiento, la izquierda abertzale convocó una manifestación en Galdácano. Acudieron miles de personas. Entre ellas, Arnaldo Otegi, Arkaitz Rodríguez y Kubati. También Eulàlia Reguant y la huida Anna Gabriel.
Antes de la manifestación los abertzales locales habían colocado varias pancartas por todo el pueblo para recordar y ensalzar la figura del etarra, y para agradecer su “lucha”. Después de la manifestación, varios dirigentes de la izquierda abertzale ocuparon una plaza para dar los discursos habituales. Durante uno de esos discursos se leyeron los nombres de los etarras de Galdácano que aún siguen en la cárcel. Entre ellos Txapote, Bienzobas o Krutxaga. Mientras los leían, los simpatizantes aplaudían.

A pesar de las pancartas de elogio y agradecimiento a un terrorista por su actividad terrorista, a pesar de los aplausos a los terroristas que aún están en la cárcel, esto no fue considerado enaltecimiento del terrorismo. Se pudo celebrar con total normalidad, y sin que se viera resentida la convivencia.

Eso fue hace un año. Hoy Sortu había convocado un acto, también en Galdácano, en recuerdo de Kepa del Hoyo. Apenas ha aparecido en redes sociales. Hace un par de días colocaron un cartel en dos o tres puntos del pueblo, y duró unas horas. Extrañaba este secretismo, cuando hace un año la izquierda abertzale exhibió su miseria con el beneplácito de las instituciones.

IMG_5629
El homenaje de hoy no era en una plaza del pueblo, sino en un bosque en el monte. A diez minutos a pie del Ayuntamiento. Una hora antes del acto ya estaba todo dispuesto. Un escenario con la foto de Del Hoyo, banderas, sillas, altavoces, un generador, música y hasta una dantzari.

FullSizeRender

Sortu había convocado una pequeña marcha para llegar hasta el claro en el que finalmente se ha celebrado. En el punto de encuentro habría unas cincuenta o sesenta personas. Tal vez menos.
Ha pasado más de una hora desde que ha comenzado el acto y aún no he sido capaz de encontrar alguna foto en redes sociales.

Ha sido extraño todo lo que ha rodeado a este acto, pero espero que sea una nueva tendencia de la izquierda abertzale. Que tengan que irse al monte a dar las gracias a gente como Del Hoyo por dedicarse a asesinar y a informar para que asesinaran. Que tengan que celebrar escondidos sus actos de homenaje a terroristas.
Hasta que finalmente desaparezcan del espacio público.

¿Por qué eligen el D?

Al hilo de la entrada de ayer, alguien me preguntaba si los padres no eligen la lengua de escolarización de sus hijos en el País Vasco.
Creo que es algo que no se conoce del todo bien. Especialmente en el País Vasco.
Los padres pueden elegir en qué modelo lingüístico quieren que estudien sus hijos, pero es el centro el que decide qué modelos lingüísticos ofrece, en función de la demanda y de las posibilidades en cuanto a la planificación.
Cuando un centro público no puede satisfacer la demanda de una familia de modelo A, éste deriva a la familia al centro con modelo A más próximo. Los escasísimos centros que ofrecen ese modelo, como se explica en las escasas noticias sobre este tema, son centros en los que la mayor parte del alumnado está compuesto por inmigrantes o alumnos con necesidades educativas especiales.

La imagen que nosotros nos formaremos al leer o escribir la descripción anterior estará -o intentaremos que esté- poco contaminada por prejuicios. La imagen que se forman los padres cuando les explican a qué centro tendrán que acudir si quieren escolarizar a sus hijos en modelo A me temo que es diferente.

El argumento de que los padres eligen voluntariamente el modelo D, de que es un modelo que ha ido arrinconando naturalmente no sólo al A, sino también al B, es un argumento potente, hay que reconocerlo.
Pero creo que sería interesante comprobar, o al menos preguntarse, cómo es el proceso de elección del modelo lingüístico. Sería interesante analizar la información que se da a los padres que preguntan por el modelo A, y también cuál es el número de familias que se plantean escolarizar a sus hijos en este modelo, porque la mera cifra de las familias que finalmente lo eligen puede que esconda algo más complejo.

Recordemos que en este tema, según muestra el último Euskobarómetro, los ciudadanos vascos tienen una percepción de la realidad bastante extraña. Los ciudadanos vascos, aparentemente, creen que el euskera es la lengua materna de la mayoría de sus conciudadanos, a pesar de que los datos muestran que la realidad está muy lejos de esa percepción.
Otra posible explicación a los datos tan extraños del Euskobarómetro sobre política lingüística es que los ciudadanos vascos tienen graves problemas de coherencia y razonamiento.
Los ciudadanos nacionalistas, en concreto. Ayer me refería a dos respuestas difícilmente compatibles en el Euskobarómetro. Por una parte, el 73% de los ciudadanos vascos creían que los niños deberían comenzar su escolarización en su lengua materna, ya fuera el euskera o el castellano. Por otra, al mismo tiempo, el 50% de los ciudadanos vascos creía que todos los niños deberían recibir la primera enseñanza todo en euskera. Algo no cuadra.

Y hay algo interesante por debajo: en el gráfico del Euskobarómetro, además del porcentaje total se muestra el porcentaje de acuerdo/desacuerdo según ciudadanos nacionalistas y no nacionalistas.

Así, podíamos ver que el 73% de los ciudadanos no nacionalistas defendía que los niños comenzasen su escolarización en su lengua materna, cualquiera que fuera, mientras que el 37% de esos mismos ciudadanos no nacionalistas defendía que todos los niños recibieran su primera escolarización todo en euskera. Son unos porcentajes razonables.

En cuanto a los ciudadanos nacionalistas, el 72% estaba de acuerdo con que los niños comenzasen su escolarización en su lengua materna, cualquiera que fuera. Una diferencia minúscula respecto a los ciudadanos no nacionalistas. El hecho diferencial se puede ver en el porcentaje de esos mismos ciudadanos nacionalistas que defienden que la primera escolarización de todos los niños sea todo en euskera: el 68%.

Sería interesante que preguntasen a esos ciudadanos nacionalistas por su aparente contradicción. Mientras tanto, habrá que preguntarse si esas respuestas obedecen a una incapacidad de razonar coherentemente o a una severa distorsión en la percepción de la realidad.

Lo que es incuestionable es que ese hecho diferencial existe, y que sobre él -y contra la realidad lingüística- se ha construido el sistema educativo vasco.

Argumentar que los padres eligen naturalmente el modelo lingüístico que priva a sus hijos de educarse en su lengua materna es legítimo. Son las preguntas que no se hacen las que deberían levantar algunas sospechas en cuanto a la información con la que se construye este proceso. Información sobre las facilidades y dificultades en la elección de modelos, información en cuanto a las consecuencias de escolarizar a los niños en una lengua que no usan ni usarán fuera del ámbito escolar, e información en cuanto a los costes de emplear como lengua vehicular una lengua que apenas habla nadie, y por tanto que apenas domina nadie -ni profesores ni alumnos-.

He escrito bastante sobre estas cuestiones en este blog, y es normal que la situación siga igual, puesto que el alcance del mismo es mínimo. He procurado escribir más preguntas que conclusiones, y es posible que esté equivocado en cuanto a las pocas conclusiones a las que he llegado y en cuanto a las premisas de las que parto.
Lo que me resulta difícil de asimilar es que no haya estudios serios sobre esta cuestión. Me resulta difícil asimilar que personas intelectualmente inquietas y profesionales de la investigación no se estén haciendo preguntas parecidas. Por eso no dejo de pensar si no estaré siendo conducido por mis propios sesgos.

Me resulta más fácil entender, por alguna razón, que los padres no nacionalistas no quieran plantearse nada de esto. Y al mismo tiempo, me parece incomprensible.

Lengua materna, lengua de escolarización y opinión de los ciudadanos vascos

El viernes pasado se presentó la oleada de primavera del Euskobarómetro. Es decir, la opinión de los vascos sobre diversas cuestiones sociopolíticas.
Al menos dos de ellas ofrecen datos interesantes.

La primera es la actitud de los vascos respecto al euskera, y más concretamente respecto al papel del euskera en la enseñanza.
Esto se mide mediante una serie de afirmaciones ante las que los encuestados deben mostrar su acuerdo o desacuerdo.

acudesacLengua

La primera de las afirmaciones es ésta:

LOS PADRES DEBERÍAN PODER ELEGIR LA LENGUA DE ENSEÑANZA PARA SUS HIJOS

El 85% de los vascos se mostró de acuerdo con la afirmación. Es decir, el 85% de los vascos cree que los padres deberían poder elegir la lengua de enseñanza para sus hijos. Lo repito, aunque no sea necesario, porque a partir de aquí comienzan a adivinarse ciertas contradicciones.

Segunda afirmación:

LA SUPERVIVENCIA DE LA LENGUA VASCA HACE NECESARIO UN MAYOR PESO DEL EUSKERA EN LA ESCUELA

El 74% de los mismos vascos que creían que los padres deberían poder elegir la lengua de enseñanza para sus hijos se mostraban de acuerdo con la afirmación, que supondría precisamente subordinar la libertad de los padres a la supervivencia del euskera.

La tercera afirmación complica aún más la cosa, aunque podría entenderse como una variante de la primera:

LOS NIÑOS DEBERÍAN EMPEZAR LA ESCOLARIZACIÓN EN SU LENGUA MATERNA YA SEA ÉSTA EUSKERA O CASTELLANO

El 73% de los vascos manifiesta que está de acuerdo con esta afirmación. Una mayoría bastante holgada.

Y aquí es donde he dejado de escribir. Tenía pensado mencionar una más de las cinco afirmaciones de este apartado del Euskobarómetro. En concreto, la que consistía en afirmar que todos los niños deberían recibir la primera enseñanza todo en euskera. Lo interesante es que el 50% de los vascos -ésos que en la anterior afirmación defendían con una mayoría del 73% que los niños comenzasen su educación en su lengua materna- está de acuerdo con esta última. Es decir, el 50% de los vascos defiende que los niños reciban la primera enseñanza todo en euskera.

He dejado de escribir porque me ha parecido oportuno buscar cuál es la lengua materna de los niños vascos. Si el 73% de los encuestados cree que deberían comenzar su escolarización en su lengua materna, sería interesante comprobar cuál es la distribución en cuanto a la lengua materna, y también comprobar si los alumnos vascos están comenzando su escolarización en su lengua materna.

Así que he ido al Observatorio Vasco de la Juventud, un instrumento del Gobierno vasco. El Observatorio publicó en febrero de este año un pequeño informe sobre la lengua materna de los jóvenes vascos, coincidiendo con el Día Internacional de la Lengua Materna.
En 2016, el 17,5% de los vascos tiene el euskera como lengua materna. El 6% tiene como lengua materna el euskera y el castellano. Este dato me parece problemático, pero vamos a darlo por bueno. ¿Cuál es el porcentaje de vascos que tiene el castellano como lengua materna? Pues éste es un dato que el Observatorio del Gobierno vasco, por alguna razón, ha decidido omitir en su informe. En cualquier caso, el cálculo es sencillo: el 76,5% de los vascos tiene el castellano como lengua materna. Podemos sospechar por qué razón este observatorio del Gobierno vasco ha decidido no incluir en su informe el porcentaje de vascos que tienen el castellano como lengua materna.

ama_hizkuntza_1_c

En el mismo informe también se incluyen datos por grupos de edad. La más baja de las incluidas es la de 16-24 años. En ese grupo, el 22% tiene el euskera como lengua materna, el 11,1% el euskera y el castellano, y, de nuevo omitido, el 66,9% de los jóvenes vascos tiene el castellano como lengua materna.

ama_hizkuntza_2_c

Por último, podemos consultar cómo se distribuyen los porcentajes según las provincias vascas, pero sólo en el grupo de edad de 16-24 años. En el informe se puede ver que el 41,9% de los guipuzcoanos tiene el euskera como lengua materna, el 13,8% el euskera y el castellano, y los de nuevo omitidos, los que tienen el castellano como lengua materna, serían el 44,3%.
En Vizcaya los datos son los siguientes: 12,8% de jóvenes con el euskera como lengua materna, 9,7% de jóvenes con euskera y castellano, y un 77,5% de jóvenes con el castellano como lengua materna, de nuevo omitidos.
Por último, Álava: 7,8% de jóvenes con el euskera como lengua materna, 9,5% euskera y castellano, y un 82,7% de jóvenes omitidos.

En todas las provincias, también en Guipúzcoa, el mayor grupo es el de los jóvenes que tienen el castellano como lengua materna. En el caso de Vizcaya y Álava el peso de este grupo es enorme. Y como veremos más adelante, estos jóvenes no son omitidos únicamente en el informe, sino también en el sistema educativo.

ama_hizkuntza_3_c

El siguiente paso ha sido acudir a los datos disponibles en el EAS, el Sistema de Indicadores del Euskera dependiente del Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco, para consultar en qué lengua estudian los alumnos vascos según el nivel de enseñanza.

Aquí hago una pausa para recordar un dato: el 73% de los vascos cree que los niños deberían empezar su escolarización en su lengua materna. Y otro más: el 76,5% de los vascos y el 66,9% de los jóvenes vascos tienen el castellano como lengua materna.

Con esos datos, habría que concluir que la gran mayoría de los alumnos vascos deberían haber cursado la Educación Infantil en el modelo A, que es aquel que emplea el castellano como lengua vehicular, puesto que la gran mayoría de los vascos tiene y ha tenido el castellano como lengua materna.

La realidad es la siguiente: en el curso 2012/2013, el 75,03% de los alumnos de Infantil estudiaba en modelo D, es decir, todo en euskera. El 20,86% estudiaba en modelo B, bilingüe, y únicamente el 3,63% estudiaba en modelo A, todo en castellano.
En el curso actual, el 2017/2018, tras años de progresión ininterrumpida, el 79,42% de los alumnos vascos de Educación Infantil estudia en modelo D; el 17,13% estudia en modelo B; y el 2,95% de los alumnos estudia en castellano, la lengua materna de la gran mayoría de los vascos.

infantil1218

(Fuente: Departamento de Educación del Gobierno vasco, Estadísticas del sistema educativo)

En resumen:

    • el 73% de los habitantes del País Vasco cree que los niños deberían empezar su escolarización en su lengua materna;
    • el castellano es la lengua materna del 76,5% de los vascos (del 66,9% de los jóvenes de 16 a 25 años);
    • en el curso 2017/2018, el castellano ha sido la lengua de escolarización en Educación Infantil del 2,95% de los alumnos.

 

Vemos que hay al menos dos problemas, o dos cuestiones que presentan problemas.
La primera es el distanciamiento entre la realidad lingüística de los vascos, que tienen mayoritariamente el castellano como lengua materna y que hablan mayoritariamente en castellano en su vida diaria, y la realidad del sistema educativo vasco, en el que los alumnos estudian mayoritariamente en euskera y en el que los alumnos de Educación Infantil que estudian en castellano no llegan al 3%. Esto ya ha sido tratado aquí en varias ocasiones (en esta entrada y en las otras cuatro entradas enlazadas al comienzo de la misma).
La segunda es la confusa opinión de los vascos sobre cómo debería elegirse la lengua de escolarización. El porcentaje mayor es el del 85% de vascos que cree que los padres deberían elegir la lengua de enseñanza. El siguiente es el 74% de vascos que cree que el euskera debe tener un mayor peso en el sistema educativo para garantizar su supervivencia (la del euskera). El tercero es el 73% de vascos que cree que los alumnos deberían comenzar su escolarización en su lengua materna, sea ésta el euskera o el castellano. Y el cuarto es el 50% de vascos que cree que todos los niños deberían cursar la primera escolarización todo en euskera. El motivo detrás de estas opiniones aparentemente contradictorias podría ser que los ciudadanos vascos desconocen cuál es la lengua materna de la mayoría de los vascos, y creen por alguna razón que el euskera es la lengua materna de la mayoría de ellos.

Para terminar, creo oportuno recordar que el nacionalismo vasco se ha embarcado en un proyecto sobre la base de lo que llaman el “derecho a decidir”. Podrían comenzar por algo que sí está en sus manos, como dejar que los alumnos vascos puedan estudiar en su lengua materna, o en la lengua que consideren sus padres.
También es oportuno recordar que Isabel Celaá, la actual ministra de Educación del Gobierno de Pedro Sánchez, fue consejera de Educación del Gobierno vasco de Patxi López. Durante esos cuatro años en los que fue consejera no se planteó ninguna revisión respecto a la política lingüística en el sistema educativo vasco.

 


He decidido dejar la segunda cuestión del Euskobarómetro para otra entrada. Creo que ésta es suficientemente interesante y que merece una atención exclusiva.