Eman ta zabal zazu

Hace unos días empecé a leer un artículo de opinión en Naiz, en el habitual repaso de la prensa local. Otro simpatizante de la izquierda abertzale elogiaba a Maduro y a la Venezuela chavista. Decía algo sobre un viaje para asesorar al sucesor de Chávez, pero no habría pasado del primer párrafo de no ser por el recurso a las comillas para referirse a un periodista de El Correo.

Lo escribió hace unos días el conocido <<periodista>> de “El Correo”, Oscar Beltrán de Otalora

Así empezaba el artículo. Lo que escribía el periodista en El Correo era que un profesor de la UPV (Universidad del País Vasco) y exetarra había viajado a Venezuela para asesorar a Maduro.

Y efectivamente, Eneko Compains Silva era y es profesor en la UPV. De Derecho Constitucional.
También era miembro de ETA en calidad de dirigente, algo a lo que me resulta difícil colocar un “ex”. Fue condenado por ello. Compains y los demás acusados reconocieron su integración en Ekin/ETA a cambio de una reducción en la condena, y se libraron de entrar en la cárcel.

Así que, efectivamente, alguien que fue condenado por ser integrante de una banda terrorista enseña derecho constitucional en la Universidad del País Vasco.
El sindicato LAB, tras la publicación de la noticia en El Correo, publicó un comunicado para defender al profesor etarra. Ésta es una frase del comunicado:

De la lectura del texto publicado se deduce que la misma tiene entre sus objetivos la persecución política del mencionado profesor, al que, de lograr sus objetivos, se le condenaría a su muerte laboral y civil.

Se quejan de la persecución política de un periódico contra un profesor que perteneció a ETA y se quejan de que informar sobre ello condenaría al profesor a la muerte laboral y civil.

Eneko Compains coloca unas comillas al periodista que informa sobre su pertenencia a ETA.
Con esas mismas comillas se señalaba a los periodistas que después serían asesinados por ETA, por los que fueron compañeros del profesor de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco.

Anuncios

ETA, una derrota imposible

ETA finalizará en los próximos años su proceso de disolución. El proceso no consistirá en que deje de existir a partir de un determinado momento. Será aún más ambicioso: ETA dejará de haber existido.

En 2014 se publicaron los datos del Sociómetro vasco. Se trató de una encuesta especial sobre el llamado proceso de paz. El 87% pedía que se reconociera y se reparase a todas las víctimas. Como se trataba de un proceso de paz, el análisis partía de la creencia de que en el País Vasco habíamos sufrido una guerra. De ahí que ese “todas las víctimas” incluyera tanto a las víctimas de ETA como a las de los abusos policiales. El 79% se apuntaba al sintagma de la paz “sin vencedores ni vencidos”.  Para Jonan Fernández, secretario de Paz y Convivencia del Gobierno vasco, esos resultados mostraban la sabiduría de la sociedad vasca, situada en la “centralidad ética y democrática”.
En 2017, los ciudadanos del País Vasco que pedían justicia para todas las víctimas “con independencia de la violencia que hayan sufrido” suponen el 84%.
Y el 80% se apunta a la paz sin vencedores ni vencidos.

El proceso homeopático ya se podía intuir en 2006. Ese año, el Parlamento vasco aprobó una resolución para que se diera “una paz sin vencedores ni vencidos”. En el pleno, el portavoz del PNV, Joseba Egibar, se refirió a ETA como “una organización política que hace uso de técnicas modernas de lucha de minorías contra mayorías”, “técnicas terroristas”, que había cometido varios disparates desde su creación. Los ejemplos del relato no son escasos.

Pero no son éstos -ciudadanos, políticos, medios o agentes sociales- los que harán imposible la verdadera derrota de ETA, que debería consistir en su permanencia como hecho histórico. La disolución se producirá, sencillamente, porque somos vagos. Porque, a pesar de que se incluya en los planes de estudio, los adolescentes ven el fenómeno tan lejano como el Holocausto.
Los jóvenes desconocen y seguirán desconociendo qué fue ETA, aunque ETA y sus efectos sigan ahí. Da lo mismo que sean jóvenes del País Vasco, de Extremadura o de Asturias. Da lo mismo que se enseñe en clase, que entre en el examen o que desaparezca de las programaciones.
Siempre habrá alumnos que escapen de la adolescencia, claro. Pero son muy pocos, y seguramente terminarían por conocer qué fue ETA tanto si lo vieran en clase como si no.

Si no se enseña en las escuelas, desaparece. Y si se enseña, queda frecuentemente reducido a un trabajo, o a un par de clases que hay que aguantar. Hasta que suene el timbre y termine la chapa.

Tal vez deba ser así. O tal vez lo esté haciendo mal. Tal vez haya que combatir el desinterés mediante la gamificación. Construir un zulo en Minecraft, componer un rap sobre Hipercor. Quién sabe.

No serán los ciudadanos, políticos, medios o agentes sociales quienes hagan imposible la derrota de ETA. Será la inercia.

Nosotros

He visto una vez más ‘1980’, de Iñaki Arteta. Por motivos profesionales. Y he reparado en una frase que deja Ramón Labayen en el 53:25.
Ramón Labayen fue Consejero de Cultura del Gobierno Vasco de 1980 a 1983. Fue también alcalde de San Sebastián entre 1983 y 1987. Y diputado del Parlamento Vasco de 1987 a 1990.
Labayen fue el responsable de la creación de la ETB, de HABE (el instituto de alfabetización de euskera para adultos), y formó parte de la comisión de Derechos Humanos en el parlamento vasco.

Labayen falleció en 2013. Martin Garitano, Diputado General de Guipúzcoa (Bildu), se refirió a él como “un gran patriota vasco”. Garitano fue redactor jefe del periódico Egin entre 1984 y 1998, y después fue subdirector de Gara.
Pero es de Labayen de quien estamos hablando. En concreto, de algo que dijo en el documental de Arteta.
Esto:

El ser un pueblo pequeño, tiene también, es que nos conocemos todos, ¿eh? Y resulta más difícil condenar al hijo de un amigo que, que bueno; hace más efecto que la Guardia Civil asesine a uno de ETA, o lo torture, que, que no que viceversa, seamos nosotros los que hagamos lo mismo.

Ese helador, y tal vez inconsciente, “nosotros”.