Un ex cargo del PNV defiende la publicación de una noticia falsa

“Varios ex cargos del PP firman un manifiesto de la Fundación Franco.”

Esto es lo que dijeron ayer varios diarios españoles, entre ellos Deia y eldiario.es.
Y eso que dijeron ayer es falso. Lo expliqué aquí.
Hoy eldiario.es ha eliminado la noticia y ha publicado que se trataba de un bulo. No es lo mismo que rectificar su noticia, pero está bien que lo hayan hecho.

En cambio Deia la mantiene aún hoy en su web. La mantiene en su web y la mantiene donde no podría modificarla aunque quisiera: en la portada de ayer. Fue ahí, en la portada del periódico en papel, donde colocó la noticia falsa. En ella afirmaban hasta seis veces que el manifiesto que habían firmado varios ex cargos del PP era un manifiesto de la Fundación Franco.

Hoy Iñaki Anasagasti, ex senador del PNV, se refería brevemente a la noticia en su blog de Deia.
Preguntado por el motivo por el que el periódico en el que colabora no ha rectificado aún la noticia falsa, el ex senador del PNV ha respondido algo que debe ser leído íntegramente y tal y como se ha escrito. Añado a continuación las capturas de la conversación y también el enlace a la conversación en Twitter (aquí).

 

En un momento de la conversación responde dos veces a un mismo tweet, y así se produce una especie de doble línea en la conversación. Dejo también esa segunda línea, en la que insiste en que él no rectificaría la noticia falsa.

 

Era falso que varios ex cargos del PP hubieran firmado un manifiesto de la Fundación Franco, al contrario de lo que publicó Deia.
Es cierto que un ex senador del PNV ha defendido la publicación y la no rectificación de una noticia falsa por el mero hecho de que tiene “en baja consideración y estima” a los protagonistas de la noticia. No se trata de un ex político que miente; se trata de un ex político que defiende que un periódico mienta y no rectifique, sólo porque quienes son objeto de la mentira no son de su agrado.

Pero esto último, verdadero, no causará escándalo. O no tanto, ni en extensión ni en intensidad, como la afirmación falsa que Deia llevó ayer a su portada.

PS: Se me ha olvidado preguntar al ex senador del PNV si piensa lo mismo sobre el hecho de que EiTB, la radio televisión pública del Gobierno vasco, haya hecho en su web lo mismo que Deia. Es decir, si también le parece bien que el ente del Gobierno vasco mienta, y que no rectifique una noticia falsa.
No veo por qué no debería defender lo mismo. Imagino que será coherente.

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Mentir en portada

Decir de lo que no es que es, o decir de lo que es que no es.
Decir algo que no coincide con el hecho al que se refiere.
Es decir, decir mal, y decir conscientemente mal.

Hoy Deia dice en una noticia que tres ex cargos del PP -María San Gil, Jaime Mayor Oreja y Alberto Ruiz-Gallardón- han firmado un manifiesto de la Fundación Franco.
Lo dicen hasta seis veces a lo largo de la noticia. Mienten hasta seis veces a lo largo de la noticia. Y no sólo mienten sino que llevan la mentira a la portada, algo de lo que me han avisado cuanto terminaba de escribir esto. Y en la portada añaden un extra: San Gil y Mayor Oreja apoyan a la Fundación Franco.

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Bastaría que lo hubieran dicho sólo una vez. El manifiesto que firman los tres ex cargos del PP no es de la Fundación Franco. El manifiesto se presentó en marzo en un evento organizado por la Fundación Villacisneros y Valores y Sociedad, y el responsable del manifiesto es Jesús Palacios, de la Sociedad de Estudios Contemporáneos Kosmos-Polis.
La Fundación Franco lo compartió recientemente en su web, y eso ha servido para que el diario Deia publique que tres ex cargos del PP han firmado un manifiesto de la Fundación Franco. Lo que a su vez sirve para que el diario Deia pueda decir una vez más, esta vez sin rodeos y sin adjetivos, que el PP está ligado a Franco. Y lo que a su vez sirve para que sus fieles y críticos lectores puedan reafirmar la idea de que el PP apenas se tiene en pie en el País Vasco por esos vínculos, y no por las campañas de acoso, amenazas y asesinatos no demasiado lejanas.

El diario Deia ha dicho hoy seis veces algo que es falso. Ha dicho que un manifiesto firmado por Escohotado, Payne, Trapiello, Ovejero, Leguina, Juaristi, Teo Uriarte, Francisco Vázquez o Albiac es un manifiesto redactado por la Fundación Franco.


El diario Deia lo ha dicho seis veces en una noticia, y en ese entusiasmo está solo.
Pero ha habido más medios que han dicho de lo que no es que es. Eldiario.es, La Razón o El Huffington Post entre otros.

Es agotador tener que estar comprobando continuamente que los periódicos hacen el trabajo que se espera de ellos antes de publicar una noticia. La semana pasada un número enorme de medios compartió una imagen que no se correspondía con una noticia, y que hacía pensar que lo que había pasado era distinto a lo que había pasado.
Hoy al menos cuatro medios, uno de ellos con especial empeño, dicen que varios intelectuales y políticos firman un manifiesto de la Fundación Franco. Y al hacerlo, mienten.
A no ser que publiquen una noticia sin comprobar si lo que dicen concuerda con el hecho.

No se aplican los filtros más elementales. No hay mecanismos que premien la buena labor y que penalicen la incompetencia o la mentira en el periodismo.

Es agotador, y creo que decirlo no sirve para nada.

¿Qué es un bulo?

En el principio debe estar la definición.
Un bulo, según algunas escuelas posmodernas, sería aquello que se establece y se reconoce como bulo. Solamente.

El sábado pasado, 25 de agosto, una mujer paseaba por Barcelona junto a su marido y sus hijos. Al parecer, los hijos se divertían quitando lazos amarillos. Al parecer, un hombre que también paseaba se dirigió a los hijos de la pareja de malas maneras para recriminarles por quitar los lazos y dejarlos en el suelo. Y al parecer, el hombre no se conformó con reñir a los niños sino que golpeó a la mujer en la cara.
Horas después, Periodista Digital e imagino que no pocas cuentas de Twitter compartían una foto falsa de la mujer agredida. Periodista Digital publicaba también, para sorpresa de nadie, una noticia sobre la agresión en la que incluían la foto falsa, que al parecer era de una luchadora americana después de un combate.

El mismo sábado 25 de agosto la mayoría de los medios de comunicación publicaban que varias personas habían sido retenidas y denunciadas por la Policía Local de L’Ametlla de Mar por pintar sobre un lazo amarillo. El lazo estaba colocado en un monumento de la localidad, y el alcalde de la localidad, Jordi Gaseni, afirmaba a un medio de comunicación que “una persona con proyección pública debería dar más ejemplo y no hacer actos vandálicos contra el mobiliario urbano“.

La pregunta que imagino cualquier lector serio se hizo al leer la noticia es si un lazo amarillo podía considerarse, como decía el alcalde de la localidad, “mobiliario urbano”. Antes de poder esbozar una respuesta comenzó a circular una imagen en Twitter. En la imagen se veía el monumento y el lazo pintado de rojo. También se veía una bandera de España pintada en la base del monumento, y por lo tanto en el monumento.

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Periodista Digital, Noticias de Navarra, El Nacional, eldiario.es, El Plural, ara.cat, El Independiente, El Español, la Cope, Noticias Cuatro, Huffington Post. Ésos son algunos de los medios que añadieron la imagen del muro pintado a la noticia del día 25.

Como ya sabemos, porque lo recogían todos los medios y el alcalde de la localidad, una de las personas del grupo al que retuvieron y denunciaron el día 25 era el periodista Arcadi Espada. Como ya sabíamos desde el principio, porque lo recogían todos los medios, el grupo fue retenido y denunciado por pintar un lazo amarillo. ¿Por qué no se decía en las noticias que también pintaron la base del monumento en el que estaba colocado el lazo, algo que cuadraba mejor con la afirmación del alcalde sobre los actos vandálicos contra el mobiliario urbano y con la imagen que incluían en la noticia?
Sencillamente, porque la imagen que todos esos medios incluyeron en la noticia sobre los hechos del día 25 era una imagen de otros hechos que ocurrieron dos días antes. Esa imagen aparecía en otra denuncia tuitera que el mismo alcalde publicó el día 23, y en la de un grupo juvenil con el nombre de “Jovent Ametlla de Mar”.
Algunos de los medios que publicaron la noticia con la imagen (¿falsa?, ¿errónea?, ¿sin contrastar?) aclararon en la misma noticia que la imagen no se correspondía con la noticia, sino que formaba parte de unos hechos distintos, y que la habían publicado por error. Es el caso de eldiario.es.
Otros medios acompañaban -aún acompañan- la imagen con un texto en el que hacían decir al alcalde que las personas retenidas y denunciadas el día 25 “son responsables de haber pintado con los colores de la bandera de España el monumento de la rotonda”, a pesar de que el alcalde nunca dijo eso, y a pesar de que no eran responsables de eso. Es el caso del Huffington Post.
Además de medios de comunicación que no son Periodista Digital, un partido político también se refirió a los hechos en términos parecidos. El partido fue Podemos. El día 25 a las 19:50, cuando ya no podía haber dudas respecto a la correspondencia entre la imagen triunfante y los hechos, Podemos publicaba un tweet que comenzaba así: “Arcadi Espada es noticia por haber pintado una escultura pública”.

Es probable que algunos de los medios que publicaron la imagen que no se correspondía con la noticia lo hicieran no por un afán de presentar un relato falso, sino por incompetencia. Es indudable que Podemos, para sorpresa de nadie, mintió cuando publicó ese tweet, porque a esas horas ya estaba claro qué pasaba con esa foto.

Bien, las dos noticias, la de la agresión en Barcelona y la de la retención y denuncia a un grupo de personas por pintar un lazo, se publicaron el día 25. Los dos hechos dieron lugar a informaciones falsas a partir de imágenes que no se correspondían con los hechos. En el caso de la agresión, el único medio (o el único del que tengo constancia) que compartió la información falsa, una foto de una persona que no era la agredida, fue Periodista Digital. En el caso de la pintada del día 23/25 fueron Periodista Digital, que repite, Noticias de Navarra, El Nacional, eldiario.es, El Plural, ara.cat, El Independiente, El Español, la Cope, Noticias Cuatro y Huffington Post entre otros. Y también el partido político Podemos, que en la actualidad representa a más de cinco millones de españoles. Como lógica consecuencia, eso supuso que no pocas personas compartieran esa misma foto como prueba de que el alcalde tenía razón, y de que el periodista y el resto del grupo habían cometido un acto vandálico contra un monumento.

En España hay desde hace años un proyecto periodístico independiente que tiene un objetivo loable: echar una mano para que los ciudadanos podamos “distinguir entre lo que es verdad y lo que es mentira”. Ese proyecto periodístico es Maldito Bulo, y ha recibido varios premios internacionales por su labor periodística. El proyecto es digno de elogio, y en su web y en sus redes sociales alertan habitualmente sobre los bulos más importantes, o los más extendidos, o los más peligrosos. Es imposible llegar a todos.
Ese proyecto periodístico estableció como lo que es, un bulo, una foto falsa sobre la mujer agredida en Barcelona. No la que compartió Periodista Digital, sino otra que compartió una periodista llamada Yolanda Couceiro.
No dijo nada sobre la fotografía que compartieron medios como El Nacional, la Cope, Noticias Cuatro o el Huffington Post, y que permitieron que el partido político Podemos publicase un tweet en el que denunciaba falsamente que un periodista había pintado una escultura pública.

Imagino que en los proyectos de ese tipo hay y tiene que haber criterios bien definidos. Es imposible llegar a todo, así que no pueden recoger todos los bulos que circulan por las redes. Imagino que los criterios pueden incluir el número de veces que se comparte el bulo, la duración de ese bulo, la presencia en los medios de prestigio, la peligrosidad de ese bulo o la influencia de quienes han compartido ese bulo. Pueden ser algunos de esos, pueden ser todos esos y pueden ser otros que no sean esos los que utilicen a la hora de decidir sobre cuáles se alerta.

El caso es que ese proyecto periodístico no alertó sobre la imagen falsa que se estaba incluyendo en las noticias sobre el grupo al que la policía local de L’Ametlla de Mar retuvo y denunció por haber pintado una línea roja en un lazo amarillo, y el caso es que ayer mismo Telecinco incluía la imagen que no correspondía a esos hechos en la entrevista que le hacían al conocido periodista que formaba parte de ese grupo.

El caso, también, es que ese proyecto periodístico decidió que sí merecía la pena alertar de que una entrevista a Penélope Cruz incluida en una sección de entrevistas imaginarias era una entrevista imaginaria, y por lo tanto, imagino que sorprendentemente, nada de lo que se decía en esa entrevista era real.

Y el caso, para terminar, es que el hecho de que tantos medios de comunicación hayan compartido la foto con el muro pintado junto a la noticia del día 25 permite que las palabras del alcalde sobre los “actos vandálicos contra el mobiliario urbano” ya no suenen tan extrañas, y permite que la mentira de un partido político como Podemos se apoye en una base imaginaria compartida.

El caso, en fin, es que un bulo es solamente aquello que queda establecido como bulo.
Así que los posmodernos no sólo no mentían sino que decían la verdad. En un sorprendente giro de los acontecimientos.

El periodismo y sus etiquetas

El periodismo consiste esencialmente en que alguien que no sabe quién es Lord Jones escriba que Lord Jones ha muerto.
Exagero, claro. Porque muchas veces ese alguien no escribe que Lord Jones ha muerto, sino que únicamente lo transcribe.

No existe el periodismo ciudadano. Existe el periodismo. Y existen otras cosas. La diferencia entre el periodismo y otras cosas, como escribir en un blog, es que en el periodismo hay ciertas obligaciones. En el periodismo debe haber filtros. El periodista no puede inventar o manipular los hechos. El periodista debe comprobar los hechos sobre los que escribe. El periodista debe escribir lo que escribe. Y el periodista debe citar cuando no es capaz de acceder a la información por sus propios medios.

Quien se dedica al periodismo debe hacer todo eso y mucho más porque se dedica al periodismo, que es una profesión y es posible que hasta un servicio público. Quien se dedica al periodismo ha estudiado al menos durante cuatro años qué es el periodismo, cómo se desarrolla y qué prácticas se deben evitar.

El periodismo lleva años diciendo que el periodismo se dirige al mismo lugar que Lord Jones. Que no hay lectores suficientes, y que los que hay no quieren pagar por lo que leen. Por eso algunos periodistas vieron que en España había una oportunidad de negocio, y que podían hacer precisamente un tipo de periodismo por el que mereciera la pena pagar.
Creo que El Español lo intentó durante su primer año. Después vino lo que es hoy. Ayer leí que en su cuenta de Twitter habían publicado el siguiente titular: Los actores de ‘Guardianes de la Galaxia’ defienden a su director, despedido por pedófilo. Noel Ceballos publicó una captura con el titular en la red social, y parece que el periódico eliminó el tuit original y cambió la redacción: Los actores de ‘Guardianes de la Galaxia’ defienden a su director, despedido por unos tuits pedófilos. Hoy he entrado a la noticia y veo que el titular ha sufrido su segundo cambio: ahora ya se limitan a decir que fue despedido por unos tuits sobre pedofilia.

Y ahora, el salto.

Hace unos días se celebró en Galdácano un homenaje a un etarra condenado por dos asesinatos. Escribí aquí sobre ello.
En El Español también escribieron sobre ello. Su información era tan precisa (o tan poco precisa) como la mía. Los mismos datos, las mismas fotos y hasta, en ocasiones, las mismas frases. La noticia estaba firmada. Es decir, alguien se atribuía la autoría del texto y el periódico se atribuía las fotos, a pesar de que no estuvieron en el funeral de Lord Jones.
Al hacerlo, y al permitirlo, incumplieron al menos uno de sus deberes como periodistas: el de ser, realmente, los autores de sus piezas.
Entiendo que es imposible estar en todos los lugares. Y entiendo que un periódico puede considerar conveniente dar a conocer lo que ocurre en alguno de esos lugares. Lo que no entiendo es por qué no se actúa con una mínima adherencia al código deontológico de la profesión. No lo entiendo, literalmente. No les cuesta nada. Basta con poner un pie de foto o incluir un enlace a la fuente original. Ni siquiera un enlace: simplemente bastaría con citar, aun sin enlace, la fuente. Porque siempre hay una fuente directa y primaria, por mucho que pueda haber fuentes indirectas.
Un periodista debe saber eso. Por lo tanto, cuando actúa mal, actúa mal a sabiendas.

El Español se creó, decían, para refundar el periodismo. Para hacer un periodismo serio y profesional. Creo que están muy lejos de conseguirlo. Y creo que una de las respuestas más frecuentes cuando se denuncian las malas prácticas es que todos lo hacen.
Claro que todos lo hacen, y claro que todos, El Español y los otros periódicos, lo seguirán haciendo.

Si escribo todo esto es porque creo que los periodistas deben actuar bien. No para alimentar el ego de quienes se dedican a otra cosa, ni porque les pueda conducir hasta un nicho de mercado sin explotar; deben actuar bien porque es lo que se espera de ellos. Deben actuar bien porque es lo que hay que hacer.

Todos los que dicen que van a cambiar el mundo, en su sentido más amplio, suelen olvidarse de cuidar en primer lugar de la ciudad y sus leyes, que son siempre leyes morales. Esto último exigiría menos tiempo, menos esfuerzo, y además tiene una ventaja: es realizable. Porque no exige cambiar las costumbres de todos, sino tan sólo las de uno mismo.

ACLARACIÓN:

Me han explicado qué es lo que ha ocurrido con la noticia de El Español. Hay una parte de mala práctica periodística, y hay una parte de mala comunicación entre El Español y un tercer actor.
Lo primero lo han intentado solventar eliminando la parte del texto que habían copiado y colocando un enlace a una cuenta de Twitter bajo las fotos. La fuente sin la cual no habría habido noticia, que es la entrada del blog, no parece que la vayan a añadir.

Lo segundo, que desconocía, explica parte de la mala práctica. Pero a pesar de esa mala comunicación, sobre la que prefiero no decir nada, era el periódico el que tenía que haberse preguntado por la fuente, por mucho que pensaran que tenían permiso para publicar esas fotos. Y sobre todo tendrían que haber sabido y sabían que copiar parte de un texto en una noticia y no señalar la fuente no es lo correcto.
Lo segundo explica parte de lo que ha pasado, pero muestra que las malas prácticas no se van a corregir. Porque ese fallo de comunicación no habría podido producirse si no existieran esas malas prácticas, y sobre todo porque la aclaración se hace aquí y la hago yo, y no se hace en la misma red social en la que se compartió la noticia de El Español ni la hacen quienes deberían haberlo aclarado.

Entiendo qué es lo que ha pasado. Entiendo que pasa en muchos periódicos y que seguirá pasando. Y entiendo que hay elementos, que hasta hace poco desconocía, que dificultan una explicación completa por parte de quienes han actuado mal.

También entiendo, y termino, que ese fallo de comunicación no elimina la mala práctica. Ese fallo de comunicación se produce porque lo que se describe en el segundo párrafo no se ha cumplido.

El Gobierno, la tortura y la prensa

Afirma hoy El Mundo en un titular que El Gobierno da al PNV la comisión sobre abusos policiales en el País Vasco. Esa comisión nace de la ley de abusos policiales que el Parlamento vasco aprobó en julio de 2016. El objetivo de la comisión es analizar las peticiones de aquellas personas que denuncien haber sido víctimas de abusos policiales en el País Vasco entre 1978 y 1999. Los expertos de la comisión valorarán las denuncias y podrán otorgar la condición de víctima a cualquier denunciante cuyo relato sea considerado veraz, y por lo tanto podrá después acceder a las reparaciones oportunas.
Para que esta comisión otorgue a alguien la condición de víctima de abusos policiales no serán necesarios ni informes policiales ni sentencias condenatorias.

Después de leer la noticia me he acordado del tratamiento que recibió el informe del Gobierno vasco publicado en diciembre de 2017 sobre tortura y malos tratos en el País Vasco entre 1960 y 2014.
Dejo aquí cuatro ejemplos: EITB, Deia, la SER y El Español.

 

Esos cuatro medios afirmaban que el Gobierno vasco constataba/censaba/documentaba/acreditaba más de 4.000 casos de tortura en el País Vasco entre 1960 y 2014.
Lo afirmaban en el titular. En las profundidades de la noticia tenían que constatar/censar/documentar/acreditar, ahora sí, sus mentiras. Porque en las profundidades de la noticia esos más de 4.000 casos de tortura pasaban a ser 4.000 denuncias de tortura. Con todo lo que ello implica.

 

Implica, para empezar, que buena parte de la prensa mintió sobre el informe. Y mintió de la peor manera posible: a plena luz del día, con testigos, porque sabían que no importaba.
Habría 4.113 casos de tortura constatados en el País Vasco porque ellos, con su empeño o su incompetencia, habían decidido que fuera así.

Habría 4.113 casos de tortura a pesar de que las noticias que lo afirmaban lo negasen, y a pesar de que el propio informe no hablaba de 4.113 casos constatados de torturas y malos tratos, sino de 4.113 casos denunciados de torturas y malos tratos.

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En el informe queda claro que hay 20 sentencias condenatorias por torturas durante esos años.

 

El salto de esos 20 casos constatados a los 4.113 se da mediante un análisis de la fiabilidad de las denuncias.

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Se tomaron 202 denuncias y se analizó la credibilidad de los relatos de los denunciantes.

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193 personas hicieron un relato sustancialmente veraz de su experiencia de tortura, según los expertos.
Pero hoy no hablamos de 193 personas, ni de relatos veraces. Hablamos y hablaremos de 4.113 casos constatados/censados/documentados/acreditados de torturas.

Gracias a los prestigiosos expertos y al Gobierno vasco, que son los que aportan los datos, pero gracias sobre todo a los periódicos que presentan esos datos como el Gobierno vasco quiere que se presenten.

El PSE, socio del PNV en el Gobierno vasco, emitió un pequeño suspiro, no llegó a aspaviento, cuando se publicó el informe. Para el PSE, el informe “adopta una metodología meramente expositiva sobre las denuncias recogidas”.
Ahí quedó su exposición. Y ahí siguió y sigue el PSE, con el PNV en el Gobierno vasco. Antes ya había sumado sus votos al partido de Arana para aprobar la ley sobre abusos policiales, que contará también con la expertise de Etxebarria y Jonan Fernández.

La aparición del PSOE para retirar otro recurso que molestaba a los nacionalistas es el final esperado. El anterior Gobierno recurrió la ley del Parlamento vasco ante el Tribunal Constitucional, donde permanecía encallada. Pero el Gobierno de los 84+ parece dispuesto a dejar que el Gobierno vasco ponga en marcha su proyecto de desjudicialización de la justicia.

Y no hace falta hablar de precios a sus socios. No hace falta preguntarse por qué el Gobierno de Sánchez hace lo que hace. Basta con registrar qué es lo que ha hecho hasta ahora, y qué es lo que seguirá haciendo.
Es suficiente, o debería serlo.

 

Lo primero, pon “asesinato machista”

Y después cuenta la noticia.

La noticia es una tragedia. Un hombre mató a su mujer, de 31 años, y después se arrojó al vacío desde un séptimo piso.
Una parte importante de la noticia es que el hombre había llamado ese mismo día a la Ertzaintza, en varias ocasiones, para pedir protección. Decía sentirse perseguido por varias personas que pretendían agredirlo. Su mujer llamó por teléfono a la madre de aquél, se produjo una fuerte discusión entre la pareja, y finalmente el hombre la mató con un cuchillo.
Varios agentes de la Ertzaintza llegaron al domicilio momentos antes de que el hombre se suicidase. Intentaron convencerle de que abriera la puerta, pero él seguía repitiendo que lo querían matar.

No había ningún indicio de que el hombre fuera violento o machista. No hubo denuncias o agresiones previas.
Lo que sí había era una enfermedad mental. El hombre estaba en tratamiento por esquizofrenia. Y en lo que parece un brote psicótico, con todo lo que eso implica, asesinó a su mujer.

El Ayuntamiento de la localidad -Sestao- emitió una nota de rechazo al asesinato y contra la “violencia sexista”. En el periódico Deia se referían a la tragedia como “asesinato machista”. Antes y después de tener constancia del tratamiento por esquizofrenia.

Hoy ese mismo periódico dice que las autoridades destacaron la necesidad de la “implicación” de la sociedad ante “un problema que es estructural”. Esa autoridad es la directora de Emakunde. Otra autoridad, el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, calificó estos hechos como “una de las mayores lacras e ignominias” que vive el Estado desde hace muchos años. Por último, el alcalde de Sestao llamó a las administraciones a “trasladar a los jóvenes valores de respeto, de igualdad y de cuidarnos unos a otros y no hacer estas barbaridades”.

Entre esas autoridades, ningún psiquiatra.
Porque lo principal es que fue un asesinato machista, con todo lo que eso implica.

Una prensa independiente, un periodista total.

El comunicado de la Asociación de Prensa de Madrid sobre las denuncias de algunos periodistas por acoso y presiones de Podemos ha hecho asomar algunas patitas.
Ayer los comentarios en Eldiario.es parecían pedir la llegada de un Trump redentor que acabase con la prensa manipuladora. Pero los comentarios son el infierno, y no hay que hacerles demasiado caso.

Hoy han aparecido los primeros análisis, y eso ya es más serio. En el propio Eldiario.es, Andrés Gil señala que la APM hace mal en denunciar el acoso de Podemos, y que a quienes debería denunciar es a los editores y a los poderes políticos y económicos.
Gumersindo Lafuente reconoce que “ni Pablo Iglesias ni algunos de sus colegas de Podemos pueden dar lecciones de elegancia en su trato con los medios”, pero, añade, “al menos no ocultan su posición crítica ante el trabajo periodístico”. Echenique, por ejemplo, a quien Lafuente preguntó en un debate por su idea de periodismo, defendió la creación de un organismo que etiquetase la calidad de los servicios informativos de las televisiones. A Lafuente esta idea le pareció “inquietante” pero al menos, volvió a añadir, Echenique no se escondió. Sobre el comunicado de la APM, el periodista dice que le sorprendió su “tono lastimero y llorón”. Y termina su pieza haciendo una autocrítica al periodismo.

Pero la pieza buena de verdad no aparece en Eldiario.es sino en Público, y la firma Pascual Serrano. Dejo a continuación dos frases del artículo, a las que he añadido las negritas.

¿Y por qué un político no puede pretender descalificar y minar la credibilidad de un periodista si considera que el trabajo que muestra esa periodista no está contrastado, o, lo que es lo mismo, miente?

Como ya señaló Ignacio Ramonet, vivimos en una sociedad donde la mayoría de los grupos de presión tiene un contrapoder: Frente al gobierno hay una oposición, frente a los empresarios existen sindicatos, ante el poder de las empresas se crean asociación de consumidores. Sin embargo, el llamado cuarto poder no tiene ningún contrapoder ante el que responder o que pueda denunciar su insalubridad si la hubiere. El derecho a la información no es patrimonio de los periodistas, sino de los ciudadanos, por eso debemos conocer las quejas que tiene un político de los periodistas, con nombre y apellidos.

Es interesante conocer el curriculum de Pascual Serrano. En concreto, es interesante conocer que Serrano fue asesor editorial de Telesur, el canal de televisión creado en 2005 desde el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información de la República Bolivariana de Venezuela, y gestionado por, entre otros, los Estados de Venezuela, Bolivia, Ecuador… y Cuba.

La idea de un nuevo periodismo independiente y del pueblo es, al cabo, la idea de periodismo que defienden dos modelos de las libertades civiles como Venezuela y Cuba.
Pero eso ya lo sabíamos.

Hace dos años, El País publicó una entrevista a Rafael Correa, presidente de Ecuador. Uno de los países que forma parte del órgano de gestión de Telesur. Decía cosas como éstas:

P. La ley de comunicación ha sido muy criticada por muchos otros medios internacionales y organismos de derechos humanos. ¿Está en peligro la libertad de expresión en Ecuador?

R. (…) Usted va a coincidir en que el poder mediático es un poder. Entonces todo poder necesita regulación social y eso se hace a través de leyes. ¿Dónde está el problema? ¿Por qué es un poder que se autolegitima diciendo que es libertad de prensa?

Volvamos ahora al artículo de hoy de Pascual Serrano. Sin embargo, el llamado cuarto poder no tiene ningún contrapoder ante el que responder o que pueda denunciar su insalubridad si la hubiere.

Y ahora, a Pablo Iglesias, hablando sobre la democratización de los medios de comunicación.

¿Eso qué  es lo que implica? Hacer desaparecer a los mercaderes de los medios de comunicación. La libertad de expresión será libertad de expresión cuando los medios de comunicación realmente respondan a intereses públicos. ¿Quién representa los intereses públicos? Las organizaciones sociales, la sociedad civil…

También El País recogía hace algo menos de dos años algunas de las ideas de Pablo Iglesias sobre la prensa, publicadas en el libro Conversación con Pablo Iglesias.

Si el derecho a la información es un derecho democrático, la concentración de la propiedad es incompatible con ese derecho (…) No puede ser que algo tan importante, y de interés público, imprescindible para la democracia, como son los medios de comunicación, esté solo en manos de multimillonarios.

Más contexto:

Los capitalistas llaman libertad de imprenta a la libertad de soborno de la prensa por los ricos, a la libertad de utilizar la riqueza para fabricar y falsear la llamada opinión pública. Los defensores de la “democracia pura” también se manifiestan de hecho en este caso como defensores del más inmundo y venal sistema de dominio de los ricos sobre los medios de ilustración de las masas, resultan ser embusteros que engañan al pueblo y que con frases bonitas, bellas y falsas hasta la médula distraen de la tarea histórica concreta de liberar a la prensa de su sojuzgamiento por el capital.

Esto no es de Iglesias, sino de Lenin, en Tesis e informe sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado.

Iba a cerrar la entrada con este fragmento de un artículo de Pascual Serrano en el que hace balance sobre su paso por Telesur. Pero no va a ser así. Al final del fragmento, una curiosidad.

Han sido necesarios más de 75 años desde que se inventara la televisión para que surja un proyecto multinacional que no dependa de grandes grupos empresariales ni de elementos publicitarios, que apueste por dar la voz a los ciudadanos y no a accionistas, anunciantes y grupos de poder. Por supuesto, una iniciativa así no se hubiese permitido en EEUU, tampoco Europa se ha demostrado capaz. Ha sido América Latina quien está demostrando que otro mundo es posible y factible como ha afirmado Pedro Casaldáliga.

No lo podemos negar, en Europa nos corroe la envidia. Gobiernos con muchos más recursos y democracias supuestamente más desarrolladas han sido incapaces de crear un modelo televisivo independiente del dinero y del poder empresarial.

Es lo que han conseguido cuatro países –Venezuela, Argentina, Cuba y Uruguay- a los que ya se han unido Bolivia y Nicaragua, y Ecuador próximamente. Todos ellos comparten la necesidad de abordar la información desde una nueva óptica que priorice el protagonismo de los pueblos, los valores de la integración latinoamericana y el rigor informativo por encima de la banalidad, la publicidad, el espectáculo y la manipulación al servicio de las grandes corporaciones empresariales.

 

 

La curiosidad es que hoy Pablo Iglesias ha publicado esto en su cuenta de Twitter:

 

 

Contexto:

¿Qué entiendes como medio enfocado o desenfocado? ¿Qué periodista crees que realiza una cobertura adecuada o inadecuada en relación con la comunicación para el cambio social y los Derechos Humanos? Arranca la segunda fase de los Premios Enfocados/Desenfocados en su segunda edición. Unos galardones de carácter simbólico que promueven la participación amplia de la ciudadanía como jurado. La ciudadanía ya puede elegir qué periodistas, medios y secciones dan una visión enfocada o desenfocada de la realidad.

Eso fue la segunda edición de los premios Enfocados/Desenfocados, de la que no queda, o al menos no he podido encontrar, registro de los ganadores. Sobre la primera edición de los Premios al Periodismo por el Cambio Social, la clínica de medios de la Universidad Europea de Madrid publicaba esto:

El pasado jueves 24 de octubre, coincidiendo con la semana de la pobreza, se celebraba la primera edición de los Premios al Periodismo por el Cambio Social en el Círculo de Bellas Artes a las puertas de la manifestación por la reforma educativa del Ministro de Educación Ignacio Wert. El evento estuvo organizado por la Universidad Carlos III en colaboración con diversas ONG.
Estos premios, también conocidos como Los premios Enfocados y Desenfocados, premian a aquellos periodistas “enfocados” que apuestan por un nuevo periodismo impulsados por una prensa alternativa en busca de una labor honesta, humana y comprometida. Mientras que aquellos “desenfocados” fueron los que cuya labor se ha visto contaminada, es decir, la prensa tradicional.

Los medios que recibieron los galardones Enfocados fueron Diagonal, Periodismo Humano y Eldiario.es, premio especial del público. Los programas premiados fueron Salvados -premio especial del público- Desalambre y La Tuerka.
La curiosidad, decíamos: los periodistas merecedores del premio Enfocados fueron Jordi Évole, Ignacio Escolar y… Pablo Iglesias. Premio especial del público. En la categoría de periodista.

Ahora recordemos la idea de Echenique, un organismo que etiquete la calidad de los servicios informativos.
O las palabras de Iglesias: La libertad de expresión será libertad de expresión cuando los medios de comunicación realmente respondan a intereses públicos. ¿Quién representa los intereses públicos? Las organizaciones sociales, la sociedad civil…

Las fuentes de la noticia

Un tuit con enlace a una noticia de Venezuela. Varios jóvenes allanaron una casa el 7 de mayo, ataron y golpearon a los residentes y cuando se disponían a escapar se encontraron con una multitud de vecinos. Uno de ellos se había dado cuenta de lo que ocurría, movilizó al resto y se puso en marcha la turba. Dos de los jóvenes -“el Maikel” y “el Pike”, según la noticia- fueron conducidos a un descampado. Los vecinos* los ataron a un poste y comenzaron a golpearlos. Finalmente, los rociaron con gasoil y los quemaron vivos.

Antes de terminar de leer la noticia se activa el piloto automático. Las consecuencias del desprecio a la ley, los efectos de la justicia popular. Pero el piloto automático no es fiable. Tampoco la noticia. La fuente es un portal, elmismopais.com. La fuente en realidad se limita a copiar la noticia de otro portal: laiguana.tv. No sé nada sobre ellos. La noticia cita la verdadera fuente: “De acuerdo con información del ‘Diario de Guayana'”. Hago una búsqueda rápida, no encuentro nada. Por un momento espero que el Diario de Guayana no exista. Tendría la seguridad de que la noticia era falsa. Pero no es así. Existe. Y efectivamente, dio la noticia. La escribe Julio Alexander Moya. Evidentemente no sé quién es, como tampoco conocía el Diario de Guayana.

Los jóvenes, dice también el Diario, eran Alexander de Jesús Guillén Ortega y Maikel Ramírez. 16 y 15 años. Me resulta imposible hablar de ellos. Imposible y demasiado fácil. No sé cómo se contrastan estas noticias. Lo de las tres fuentes es demasiado ingenuo. ¿Qué fuentes? Mejor una fiable. No la hay. Sólo el Diario de Guayana. Y dos chicos muertos. Y el problema de la mediación. No habría conocido nada de eso sin el Diario de Guayana. Y el Diario de Guayana no es nada. Justamente lo que la prudencia exige decir: nada.

* ¿Cambia algo si en lugar de ‘los vecinos’ elijo decir ‘la multitud’? Cambia todo. En el primer caso hay sujeto. En el segundo, no. Eliminar el sujeto es el crimen que debe evitar quien relata el crimen.


Con mucho retraso, lo último en El Subjetivo: Hic sunt dracones

Un adjetivo de más

Todo empezó con un ligero “Democracia real ya”. Todo había empezado antes, es cierto. Pero el capítulo en el que nos encontramos comienza en ese momento. Un adjetivo. Y un entierro. El de la democracia como sometimiento a la ley.

Todo había empezado ya, mucho antes y muchas veces. Pero este capítulo, el de los cinco millones y los 69 diputados empieza justo ahí. Y progresa. En número y en palabras. El movimiento que deslegitimaba la democracia a secas nos trajo a Pablo Iglesias, del mismo modo que la adjetivación de la democracia trae siempre otra cosa. Ayer, Juan Carlos Monedero publicó un vídeo en el que hablaba sobre el ataque de Iglesias a la prensa. Decía algo cierto: no fue un ataque. Fue una declaración de principios. Y decía algo más: que no tendremos una auténtica democracia hasta que no tengamos unos medios de comunicación realmente libres.

Es decir, hasta que redefinamos esas palabras. Podría haber dicho que no tendremos socialismo hasta que no controlemos los medios de comunicación. Pero el efecto habría sido distinto. De ahí el adjetivo y el adverbio. La auténtica democracia es la nuestra, y la libertad de los medios de comunicación la traeremos nosotros.

El mensaje no era nuevo. Lo habían repetido en infinidad de ocasiones, no en antros oscuros sino en tertulias y, especialmente, en universidades. En muchas de esas ocasiones hubo cámaras. El mensaje era público. Pero ayer Victoria Prego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, despierta. Y da la voz de alerta. Hay un tal Pablo Iglesias que ha atacado a un periodista. ¡A un periodista -de los nuestros-! Es verdad, antes había “enseñado la patita”, pero ahora, con esa burla, muestra su “verdadera cara”.
Y vuelta al letargo.

Hoy la noticia es otra. Pablo Iglesias estuvo ayer en Pamplona –esta Pamplona– y dijo que “sin personas como Otegi no habría paz“. Iglesias asume el relato de Otegi, que es el relato de ETA. No sólo el que lo presenta como un hombre de paz, sino el que defiende que lo que hubo entre ETA y los españoles fue una guerra. Así, cabría decir también que sin personas como Javi de Usansolo, Javier García Gaztelu o Josu Zabarte, el ‘Carnicero de Mondragón‘, no habría paz. Gracias, pues.

Los relatos tienen varias fuentes. Las reconstrucciones, las adjetivaciones y los silencios. Ilusión, alusión y elusión. En la noticia de hoy se ve un ejemplo de esto último. Iglesias se refiere al ‘conflicto’ como guerra -‘conflicto’ es ya relato-, y a la guerra como algo indeterminado. “Creo que por desgracia durante muchos años se vivió una situación difícil y yo soy de los que pienso que algunos quizá debieran pedir perdón de manera más clara por ciertas cosas.”

Situación difícil, algunos y ciertas cosas. O lo que es lo mismo: terror, terroristas y asesinatos. Sólo que, claro, no es lo mismo. Y ahí está la cuestión.

Todo esto empieza con un adjetivo de más. Y termina mal.


La propuesta para el día del libro es evidente: Klemperer.

 

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Hoax

 

Hace unos diez años estuve trabajando en una pequeña oficina. Éramos cinco personas, y un día una de ellas compartió -ya había Twitter antes de Twitter- una noticia bastante extraña. Al parecer, en las escuelas de Estados Unidos se enseñaba que el Amazonas iba a convertirse en una reserva bajo control yankee porque se hallaba en América del Sur, una región dominada por países crueles y extraños. En un libro de texto -‘Introducción a la Geografía’, de David Norman- se explicaba cómo y por qué el G-23 había encomendado a Estados Unidos esa misión.

No recuerdo cómo nos presentó la noticia. Seguramente lo hizo desde el correo electrónico que circulaba esos días. Se produjeron los comentarios que cabía esperar, hubo gran indignación y después de unas horas cada uno se fue a su casa. Yo no dije nada.
Como la noticia me había parecido increíble, no creí que fuera cierta. Así que busqué en internet y descubrí que era un “hoax”, palabra que jamás había oído pero que sonaba mejor que “bulo”. Se trataba de un correo que se había hecho viral -creo que aún no existía el concepto-, que estaba plagado de errores y que, desde luego, aludía a una noticia y a un libro inexistentes.

amazonashoax

Al día siguiente comenté el hallazgo en la oficina. Creo que no hizo mella.

Los años de Facebook fueron una amplificación de ese episodio. Los bulos más chapuceros eran aceptados sin ningún tipo de filtro.

Heineken patrocinaba peleas de perros en Mongolia. (Hubo hasta una petición en change.org)

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La imagen valía más que las palabras contenidas en el comunicado que emitió la empresa.

Bush leía un libro al revés. También desmontada.

Pallywood, que no fue episodio sino género.

Y una sofisticación: ‘La indiferencia de Occidente‘. Aquí Espada blandió el apellido. El autor de la foto recibió varios premios, y Espada la bronca del Consell de la Información de Catalunya por incumplir varios artículos del código deontológico de la profesión. Entre ellos el Artículo 1, que pide Observar siempre una clara distinción entre los hechos y las opiniones o interpretaciones, evitando toda confusión o distorsión deliberada entre ambas cosas (…)

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Sobre esto he escrito hoy en el artículo de The Objective.