La noticia es sagrada

Un joven -podría ser una joven, y hay que decirlo, pero en esta breve ficción pondremos que es un joven- termina sus estudios de Bachillerato. Seguramente con mérito. Y decide embarcarse en la carrera del periodismo. Es una carrera larga, llena de aprendizajes y de dificultades. Una aventura. Y cuando esa aventura termina comienza la otra, la de verdad. La aventura del periodismo.

El joven ya es periodista. Se va abriendo hueco y pasa por varias redacciones. Conoce los sinsabores de la profesión. Tal vez, quién sabe, le asaltan las dudas. Pero puede que recuerde las grandes historias, las que dejan huella. Recuerda haber visto la indiferencia en una playa de Tarifa. Recuerda la aventura, literal, sin metáforas, dolorosamente humana, del padre que decidió hacer lo imposible para salvar la vida de su hija. Recuerda tantos otros casos en los que el periodismo se convirtió en Periodismo. Y sigue, porque la tarea lo merece, y él tiene que estar a la altura. Recuerda los mandamientos, como si hiciera falta. Como si la universidad no inoculase el suero de la verdad a todos y cada uno de ellos. Sigue abriéndose hueco, hasta que por fin se establece.

Y hace el periodismo. No sólo lo hace, sino que lo defiende. Porque los bárbaros siempre están a las puertas, y los diques contra la falsedad necesitan mantenimiento constante. El periodista sabe que tiene que arrimar el hombro, porque detrás de él están las personas, y porque sólo hace falta que las sombras venzan una vez para que se extinga la luz.
Sabe que esto no es sólo una cuestión de hechos, y que la objetividad es sólo la excusa de los cobardes. Sabe que la noticia es sagrada, sabe cuál es el templo, y quiénes son los sacerdotes.

Por eso el periodista no duda en tomar el arma cuando hay que defender el templo. No cualquier arma: la inteligencia, en forma de palabra. Él solo se lanza hacia las líneas enemigas, sin esperar a nadie, pero sabiendo que a su lado están otros como él. Y rompe el asedio, y hace retroceder a los bárbaros. Ha pasado antes y volverá a pasar, no es tan ingenuo como para pensar que la victoria es posible. Pero la noticia es sagrada, y no puede ser dejada a los buitres. No hoy, al menos.

La noticia es sagrada. No hay más verdad que ésta, y él lo sabe. No deben tocar la noticia, porque no saben cómo funciona. Cómo iban a saberlo ellos, los que no estaban allí el día que cayó del cielo.

El combate es duro, pero recuerda las grandes historias. Recuerda los mandamientos. Y sigue.

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La evolución de la noticia y el diseño inteligente

“Detenido por amenazar contra Pedro Sánchez un hombre que tenía un arsenal de armas”.

Así titula la noticia eldiario.es. Hace 7 horas el titular era distinto: “Detenido un experto tirador que anunció su intención de matar a Pedro Sánchez”.

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Lo que va de un titular a otro es lo que va de la publicación apresurada a la comprobación periodística. Por el camino se pierde el impacto, pero a cambio se llega a algo más parecido a la verdad, que por definición es incompatible con el adorno.

Otros medios también decidieron adornar la noticia, o decidieron no comprobar los detalles impactantes de la noticia.

El Mundo.

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El País.

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La Vanguardia.

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Tele 5.

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El Español, con detalles llamativos.

 

A la misma hora en la que esos medios titulaban de esa manera, El Periódico titulaba así, y explicaba esto:

 

La entrevista de Els Matins de TV3 ya llevaba un tiempo circulando.

La noticia sale de una exclusiva de Público firmada por Patricia López y Carlos Enrique Bayo. En la noticia, que es la fuente de las demás noticias, los dos periodistas se refieren al detenido como “francotirador” y como “lobo solitario”.
En el primer párrafo de la noticia, los periodistas de Público decían esto:

Además, es un tirador sobresaliente, el mejor de los del club del tiro olímpico del Vallés en el que practicaba y competía con éxito desde hacía muchos años, hasta convertirse en un experto en armamento; un francotirador avanzado capaz no sólo de modificar armas cortas o largas, sino incluso de construirlas.

La directora de Público, Ana Pardo de Vera, decía esto en El Programa de Ana Rosa cuando empezó a circular la noticia de Público, y antes de que comenzase a circular la noticia de Els Matins:

Era una persona muy entrenada que se preparaba en el club de tiro para matar a Pedro Sánchez. No sabemos cuándo lo iba a hacer, pero técnicamente lo tenía todo preparado.

El Periódico, como hemos visto, decía esto:

El presidente del Club de Tiro Terrassa, Manuel Moreno, donde era socio el hombre detenido ha cuestionado que fuera un “francotirador”.
En una entrevista de TV-3, ha definido al hombre como un “tirador mediocre, de cuarta categoría“, y ha dudado de que fuera un francotirador, porque disparaba con un arma de aire comprimido.

Es evidente que las dos descripciones no pueden ser verdaderas al mismo tiempo, y por lo tanto una de las dos noticias es falsa. Y por lo tanto alguien ha decidido mentir.
La noticia de TV3 procede de una entrevista al que dicen que es el presidente del club de tiro en el que practicaba el detenido. La noticia de Público, firmada por Patricia López y Carlos Enrique Bayo, procede de “una fuente cercana a la investigación”.

A las 9:24 de la mañana la cuenta de twitter de los Mossos decía esto:

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En la noticia de Público firmada por Patricia López y Carlos Enrique Bayo se afirmaba que la detención se había efectuado hacía tres semanas. Aun así, el tweet de los Mossos daba a entender que la detención se había producido hoy mismo, o al menos en las últimas horas.

Podemos, desde su cuenta oficial, decía esto a las 9:55:

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Pablo Echenique decía esto a las 9:27:

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Y Juan Carlos Monedero decía esto a las 9:52, mencionando a dos periodistas:

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El mismo Juan Carlos Monedero, a las 12:13, había escrito y compartido esto en Público, el medio en el que apareció la noticia:

 

Y esto otro, sobre periódicos que señalan objetivos y periódicos que se decía que señalaban objetivos:

 

El ojo, la complejidad del ojo, la historia de su evolución, es uno de los argumentos más conocidos para defender el diseño inteligente. No es posible que algo tan complejo se haya originado “al azar” -aunque en realidad no es así realmente, o al menos requeriría una explicación más larga-, y es mucho más probable que haya sido creado por alguien para cumplir algún propósito, así que ésta tiene que ser la explicación real.
Pero no es así. La explicación del diseño inteligente necesitaría a su vez de explicaciones aún más difíciles de justificar. Sabemos que el ojo no ha sido diseñado ni creado por alguien, aunque no sepamos explicar personalmente cómo surge.
Sabemos todo esto, pero se nos olvida frecuentemente. Sabemos que hay cosas sobre las que no podemos dar una explicación exacta, y sabemos que nuestra propia mente nos lleva a razonar mal. Es lo que pasa cuando decimos que tenemos ojos para poder ver, que razonamos mal, porque tendemos al “para”. Sencillamente, podemos ver porque tenemos ojos.
Del mismo modo (es un decir), la noticia, la complejidad de la noticia, la historia de su evolución a lo largo del día, es un argumento que se presta a especular con un diseño que intenta ser inteligente y que estaría detrás de la noticia. Es una posibilidad, sí. Pero no sé qué sentido tiene especular sobre las posibilidades cuando los hechos son interesantes en sí mismos y cuando hay autores conocidos que podrían ayudar a esclarecer los puntos extraños en esos hechos.

La noticia, por cierto, ya era lo suficientemente importante y grave sin necesidad de los excesos. Del mismo modo, los comentarios de Podemos son suficientemente importantes y graves en sí mismos. Pero somos lo que somos y tendemos a lo que tendemos. Y lo peor es que no hay un dios al que poder pedir explicaciones.

Frenar al fascismo, II

El fascismo es un hecho histórico, vinculado por tanto a un tiempo y a un lugar.
Pero somos dados a buscar similitudes en lo distinto, porque puede ser útil reconocer el peligro antes de que se imponga.
En España hemos recurrido a la palabra “fascismo” para referirnos a unos métodos que en realidad son transversales. La amenaza violenta, el acoso, la intimidación a la prensa o el asesinato no son exclusivos del fenómeno histórico del fascismo.
En España el fascismo, entendido como la utilización sistemática de esos comportamientos políticos, anidó en grupos nacionalistas de extrema izquierda.
Habría sido más fácil y tal vez más preciso referirse a estos grupos -ETA, Terra Lliure- como eso: nacionalistas de extrema izquierda. Pero se escogió el fascismo. Así sea.

Fascismo, decíamos. Y frenar al fascismo, decían hace unos días.
Quienes decían esto tienen una oportunidad de oro para demostrar su compromiso la semana que viene. El 4 de noviembre la plataforma España Ciudadana celebrará un acto en Alsasua para defender la labor de los servidores públicos. En concreto, la labor de la Guardia Civil. Y aún más en concreto, la de los dos guardias civiles que fueron agredidos por un grupo de jóvenes del pueblo cuando osaron entrar en un bar con sus respectivas parejas en las fiestas de la localidad navarra. El grupo de jóvenes agredió a los guardias civiles y a sus parejas porque se trataba de guardias civiles, y porque en el País Vasco y en Navarra el fascismo, es una forma de hablar, se impuso y se mantuvo durante muchos años. El fascismo, pongámoslo así, anidaba tanto en ETA como en lo que se llamaba y se llama la izquierda abertzale. El fascismo estaba tanto en quien disparaba contra un periodista como en el periódico que señalaba a un político desafecto. Tanto en quien secuestraba como en quien dejaba una carta amenazante en el buzón. Y tanto en quien asesinaba a un guardia civil como en quienes pretenden -presente- impedir que unas personas, por el hecho de ser guardias civiles, puedan llevar una vida normal en su pueblo.

Quienes han despertado recientemente de su letargo antifascista tienen una oportunidad inmejorable para sumarse a la lucha contra el fascismo que otros llevan un tiempo cargando sobre sus hombros. Hay además un incentivo interesante: Vox, el partido nacionalista y populista que los despertó, acudirá al acto en Alsasua. Los antifascistas durmientes alertaron sobre el peligro de que Vox creciera gracias a la presencia en los medios. El acto en Alsasua será por tanto una oportunidad para ellos, porque no se espera la presencia de un gran número de fuerzas políticas. El llamamiento de los antifascistas a no hablar de Vox podría redirigirse estratégicamente en esta ocasión: que no hable sólo Vox. Así, la presencia de este partido no destacaría tanto.
Esto tendría un coste para los antifascistas, claro: tendrían que manifestarse públicamente contra el fascismo realmente existente.

La lucha contra el fascismo está llena de estas contradicciones y de peajes. Qué le vamos a hacer.

“Aquella desgraciada noche fatídica”

Cada día estoy más convencido de que la primera señal de la mentira en el periodismo son los adjetivos. El periodismo consiste en contar hechos, y el periodismo bien hecho exige que aquéllos se cuenten lo más fielmente posible. Esa fidelidad no se debe a una causa ni a los lectores, sino a los hechos. El periodista cuenta los hechos, y el lector reacciona de una manera o de otra. Presentar los hechos de una manera alternativa para intentar llevar esa reacción a donde uno quiere es mentir. Salvo que se haga sin pretensión de veracidad; eso es lo que llamamos ficción.

¿Para qué sirve el adjetivo en un texto periodístico? En ocasiones, sí, para describir con más precisión un hecho. “Lluvia fina” y “lluvia torrencial” son hechos distintos.
Pero también puede servir para añadir connotaciones a un hecho. Connotaciones que pasan de la mente del periodista a la mente del lector. Connotaciones que en realidad son añadidos que no pertenecen ni pueden pertenecer al terreno de los hechos. El adjetivo en esos casos no describe el hecho sino que lo valora. Si compartimos la idea de que la realidad es algo externo al sujeto, entonces la descripción de un hecho es, con todos los matices epistemológicos que queramos, algo objetivo. En cambio, la valoración de un hecho no dice nada sobre el hecho, sino sobre el sujeto que valora ese hecho. Cuando esa valoración va en la sección de Opinión es hasta cierto punto comprensible. Si el artículo está plagado de adjetivos y apenas hay referencias objetivas, será simplemente una opinión en sentido literal, platónico. El problema, por llamarlo de algún modo, es que un texto con enfoque valorativo sea presentado como noticia.

Es el caso de un texto que aparece hoy en Deia, en la sección de Política. Se trata de un texto sobre el “caso Altsasu”. El “caso Altsasu” se refiere a unos hechos que ocurrieron en la localidad navarra de Alsasua en octubre del año 2016. La sentencia sobre el caso, recurrida, establece que un grupo de personas agredió a dos agentes de la Guardia Civil y a sus respectivas parejas cuando los cuatro se encontraban por la noche en un bar, que la agresión se cometió por motivos ideológicos y que se daba el agravante de odio.

El segundo párrafo del texto publicado en Deia comienza así:

Todo comenzó hace dos años, el 15 de octubre de 2016, en la madrugada de ferias de Altsasu. Lo que muchos entendían como una pelea de bar entre unos jóvenes con dos guardias civiles y sus parejas, pronto se transformó judicialmente tras las presiones judiciales y gubernamentales en “acto terrorista”, con una repercusión mediática que causó temor en la villa.

La primera señal de la mentira en el periodismo, decía al principio, son los adjetivos. Lo que he destacado en negrita pertenece a ese mismo empeño por presentar una versión adulterada -diluida o cargada- de los hechos, que es lo que significa “mentira” en la esfera del periodismo.

Para ver un ejemplo del uso de los adjetivos en el periodismo de relato hay que ir al párrafo 6.

Estos dos años también han sido de una gran ola de solidaridad que se transformó en tsunami, con movilizaciones no conocidas en Navarra. Este movimiento comenzó en Altsasu, cuando unos días después de aquella desgraciada noche fatídica, el 22 de octubre, unas 2.000 personas salieron a la calle en Altsasu para apoyar a los jóvenes y denunciar la imagen distorsionada que se estaba trasladando de Altsasu en los medios.

Es una combinación ciertamente novedosa. ¿Hace falta escribir así en una noticia? Si el objetivo del texto es recordar el caso cuando se cumplen dos años de las agresiones, ¿por qué se emplea ese tono de relato literario? Y sobre todo, ¿por qué el doble exceso que acompaña a aquella noche?

En realidad estas preguntas, como de fin de capítulo en un serial de misterio, son bastante estúpidas. Y es probable que la convicción de la que hablo al principio, como casi todas las convicciones, sea también un exceso.
¿Existe la palabra “autoanotación”?

Periodismo de raza

Hoy en Deia han publicado la siguiente carta al director: La etnia vasca.

He tenido que leer la carta varias veces para asegurarme de que no era una broma, y he tenido que fijarme en la dirección de la página para asegurarme de que no había llegado de alguna manera a la de un grupo supremacista.

Así que sí, después de las comprobaciones, efectivamente es una carta que han publicado hoy en el diario Deia.
Es una carta que hay que leer, una o varias veces.
Es una carta que no creo que necesite más palabras que las que forman la propia carta. Está todo ahí.

Sólo una pequeña reflexión. No es el contenido de la carta, producto de la mente de un ciudadano anónimo, lo que produce malestar. Es el hecho de que la carta la publique un periódico de los que se venden en las panaderías, no en algún sótano clandestino. Y también la sospecha de que ningún otro periódico dedicará un minuto a la carta y al diario que la publica.

Frenar al fascismo

Durante años, incluso durante aquellos años, una parte importante del periodismo en España recordaba con frecuencia que el voto era siempre legítimo, que debían respetarse las elecciones de todos los votantes y que todos los partidos eran, en cuanto a organizaciones políticas, igual de aceptables. Cuando repetían eso lo hacían para defender la presencia de un partido concreto, porque sólo se discutía la presencia en la política española de ese partido.

Esa parte del periodismo repetía que ese partido representaba una sensibilidad determinada. Y que sus votantes no podían quedarse fuera de la representación política.
Pero ese partido, que tuvo varios nombres, no era un partido más. Al fin y al cabo, ninguno de los otros partidos era el brazo político de una banda terrorista.
Ese partido representaba la sensibilidad de quienes ayudaron en la supervivencia de ETA, la de quienes colaboraron con sus secuestros y asesinatos, aunque fuera con los votos, y la de quienes eliminaron a votantes y concejales de otros partidos, mediante bombas y balas o simplemente mediante la posibilidad de la bomba y la bala.

Una parte del periodismo en España, con más o menos intensidad, defendió que también ellos debían ser parte del juego político, que lo importante era que todos se sintieran representados. También los que se dedicaban sistemáticamente a impedir la condición esencial de la representación, que es el mantenimiento de la vida. Ese partido ha tenido varios nombres, decíamos, y hoy gobierna en Rentería. Sus votantes allí sí están representados, y una parte aún más importante del periodismo celebra que ya no exista la banda terrorista de la que formaban parte.
La banda terrorista asesinó a finales de los noventa, en menos de un año, a dos concejales de otro partido político. Primero a uno, después a quien los sustituyó. Ese partido político hoy no cuenta con ningún concejal en ese pueblo. Sus votantes, esa sensibilidad, no están representados.

Una parte del periodismo jamás intentó explicar por qué estaba mal no sólo lo que hacía ese partido, sino votar a ese partido. No entendió que al votante a veces había que ponerlo frente a las consecuencias de su voto. No entendió que era posible votar mal, que votar podía ser parte del mal, y que lo que había que hacer con quien formaba parte del mal, aunque fuera por respeto, era decírselo a la cara. Mirándolo a los ojos, dirían hoy.

Otra parte del periodismo, o tal vez la misma, acaba de despertar en España. Se han activado los resortes y se han afilado los lápices. Un partido poco presentable ha reunido a 10.000 simpatizantes en Vistalegre. Es un partido con propuestas que van de lo ridículo a lo peligroso. Un partido populista, demagogo, nacionalista y con una retórica inflamada. Y en respuesta a esos 10.000 simpatizantes, algunos periodistas ya están hablando de cómo frenar al fascismo. No de cómo informar sobre el fascismo, imaginado, exagerado o realmente existente, sino de cómo frenarlo. Porque hay sensibilidades políticas que no deben tener representación, y porque los votantes también deben ser objeto de la crítica.

Sería interesante comprobar qué dijeron en su día sobre la sensibilidad de la izquierda abertzale. Qué estrategias desarrollaron, qué líneas trazaron y qué resortes se activaron.
Sería interesante porque todas las sensibilidades del periodismo son igual de legítimas. Pero, como ocurre con el voto, a veces es conveniente mostrar las consecuencias de nuestras elecciones.

Un ex cargo del PNV defiende la publicación de una noticia falsa

“Varios ex cargos del PP firman un manifiesto de la Fundación Franco.”

Esto es lo que dijeron ayer varios diarios españoles, entre ellos Deia y eldiario.es.
Y eso que dijeron ayer es falso. Lo expliqué aquí.
Hoy eldiario.es ha eliminado la noticia y ha publicado que se trataba de un bulo. No es lo mismo que rectificar su noticia, pero está bien que lo hayan hecho.

En cambio Deia la mantiene aún hoy en su web. La mantiene en su web y la mantiene donde no podría modificarla aunque quisiera: en la portada de ayer. Fue ahí, en la portada del periódico en papel, donde colocó la noticia falsa. En ella afirmaban hasta seis veces que el manifiesto que habían firmado varios ex cargos del PP era un manifiesto de la Fundación Franco.

Hoy Iñaki Anasagasti, ex senador del PNV, se refería brevemente a la noticia en su blog de Deia.
Preguntado por el motivo por el que el periódico en el que colabora no ha rectificado aún la noticia falsa, el ex senador del PNV ha respondido algo que debe ser leído íntegramente y tal y como se ha escrito. Añado a continuación las capturas de la conversación y también el enlace a la conversación en Twitter (aquí).

 

En un momento de la conversación responde dos veces a un mismo tweet, y así se produce una especie de doble línea en la conversación. Dejo también esa segunda línea, en la que insiste en que él no rectificaría la noticia falsa.

 

Era falso que varios ex cargos del PP hubieran firmado un manifiesto de la Fundación Franco, al contrario de lo que publicó Deia.
Es cierto que un ex senador del PNV ha defendido la publicación y la no rectificación de una noticia falsa por el mero hecho de que tiene “en baja consideración y estima” a los protagonistas de la noticia. No se trata de un ex político que miente; se trata de un ex político que defiende que un periódico mienta y no rectifique, sólo porque quienes son objeto de la mentira no son de su agrado.

Pero esto último, verdadero, no causará escándalo. O no tanto, ni en extensión ni en intensidad, como la afirmación falsa que Deia llevó ayer a su portada.

PS: Se me ha olvidado preguntar al ex senador del PNV si piensa lo mismo sobre el hecho de que EiTB, la radio televisión pública del Gobierno vasco, haya hecho en su web lo mismo que Deia. Es decir, si también le parece bien que el ente del Gobierno vasco mienta, y que no rectifique una noticia falsa.
No veo por qué no debería defender lo mismo. Imagino que será coherente.

Mentir en portada

Decir de lo que no es que es, o decir de lo que es que no es.
Decir algo que no coincide con el hecho al que se refiere.
Es decir, decir mal, y decir conscientemente mal.

Hoy Deia dice en una noticia que tres ex cargos del PP -María San Gil, Jaime Mayor Oreja y Alberto Ruiz-Gallardón- han firmado un manifiesto de la Fundación Franco.
Lo dicen hasta seis veces a lo largo de la noticia. Mienten hasta seis veces a lo largo de la noticia. Y no sólo mienten sino que llevan la mentira a la portada, algo de lo que me han avisado cuanto terminaba de escribir esto. Y en la portada añaden un extra: San Gil y Mayor Oreja apoyan a la Fundación Franco.

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Bastaría que lo hubieran dicho sólo una vez. El manifiesto que firman los tres ex cargos del PP no es de la Fundación Franco. El manifiesto se presentó en marzo en un evento organizado por la Fundación Villacisneros y Valores y Sociedad, y el responsable del manifiesto es Jesús Palacios, de la Sociedad de Estudios Contemporáneos Kosmos-Polis.
La Fundación Franco lo compartió recientemente en su web, y eso ha servido para que el diario Deia publique que tres ex cargos del PP han firmado un manifiesto de la Fundación Franco. Lo que a su vez sirve para que el diario Deia pueda decir una vez más, esta vez sin rodeos y sin adjetivos, que el PP está ligado a Franco. Y lo que a su vez sirve para que sus fieles y críticos lectores puedan reafirmar la idea de que el PP apenas se tiene en pie en el País Vasco por esos vínculos, y no por las campañas de acoso, amenazas y asesinatos no demasiado lejanas.

El diario Deia ha dicho hoy seis veces algo que es falso. Ha dicho que un manifiesto firmado por Escohotado, Payne, Trapiello, Ovejero, Leguina, Juaristi, Teo Uriarte, Francisco Vázquez o Albiac es un manifiesto redactado por la Fundación Franco.


El diario Deia lo ha dicho seis veces en una noticia, y en ese entusiasmo está solo.
Pero ha habido más medios que han dicho de lo que no es que es. Eldiario.es, La Razón o El Huffington Post entre otros.

Es agotador tener que estar comprobando continuamente que los periódicos hacen el trabajo que se espera de ellos antes de publicar una noticia. La semana pasada un número enorme de medios compartió una imagen que no se correspondía con una noticia, y que hacía pensar que lo que había pasado era distinto a lo que había pasado.
Hoy al menos cuatro medios, uno de ellos con especial empeño, dicen que varios intelectuales y políticos firman un manifiesto de la Fundación Franco. Y al hacerlo, mienten.
A no ser que publiquen una noticia sin comprobar si lo que dicen concuerda con el hecho.

No se aplican los filtros más elementales. No hay mecanismos que premien la buena labor y que penalicen la incompetencia o la mentira en el periodismo.

Es agotador, y creo que decirlo no sirve para nada.

¿Qué es un bulo?

En el principio debe estar la definición.
Un bulo, según algunas escuelas posmodernas, sería aquello que se establece y se reconoce como bulo. Solamente.

El sábado pasado, 25 de agosto, una mujer paseaba por Barcelona junto a su marido y sus hijos. Al parecer, los hijos se divertían quitando lazos amarillos. Al parecer, un hombre que también paseaba se dirigió a los hijos de la pareja de malas maneras para recriminarles por quitar los lazos y dejarlos en el suelo. Y al parecer, el hombre no se conformó con reñir a los niños sino que golpeó a la mujer en la cara.
Horas después, Periodista Digital e imagino que no pocas cuentas de Twitter compartían una foto falsa de la mujer agredida. Periodista Digital publicaba también, para sorpresa de nadie, una noticia sobre la agresión en la que incluían la foto falsa, que al parecer era de una luchadora americana después de un combate.

El mismo sábado 25 de agosto la mayoría de los medios de comunicación publicaban que varias personas habían sido retenidas y denunciadas por la Policía Local de L’Ametlla de Mar por pintar sobre un lazo amarillo. El lazo estaba colocado en un monumento de la localidad, y el alcalde de la localidad, Jordi Gaseni, afirmaba a un medio de comunicación que “una persona con proyección pública debería dar más ejemplo y no hacer actos vandálicos contra el mobiliario urbano“.

La pregunta que imagino cualquier lector serio se hizo al leer la noticia es si un lazo amarillo podía considerarse, como decía el alcalde de la localidad, “mobiliario urbano”. Antes de poder esbozar una respuesta comenzó a circular una imagen en Twitter. En la imagen se veía el monumento y el lazo pintado de rojo. También se veía una bandera de España pintada en la base del monumento, y por lo tanto en el monumento.

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Periodista Digital, Noticias de Navarra, El Nacional, eldiario.es, El Plural, ara.cat, El Independiente, El Español, la Cope, Noticias Cuatro, Huffington Post. Ésos son algunos de los medios que añadieron la imagen del muro pintado a la noticia del día 25.

Como ya sabemos, porque lo recogían todos los medios y el alcalde de la localidad, una de las personas del grupo al que retuvieron y denunciaron el día 25 era el periodista Arcadi Espada. Como ya sabíamos desde el principio, porque lo recogían todos los medios, el grupo fue retenido y denunciado por pintar un lazo amarillo. ¿Por qué no se decía en las noticias que también pintaron la base del monumento en el que estaba colocado el lazo, algo que cuadraba mejor con la afirmación del alcalde sobre los actos vandálicos contra el mobiliario urbano y con la imagen que incluían en la noticia?
Sencillamente, porque la imagen que todos esos medios incluyeron en la noticia sobre los hechos del día 25 era una imagen de otros hechos que ocurrieron dos días antes. Esa imagen aparecía en otra denuncia tuitera que el mismo alcalde publicó el día 23, y en la de un grupo juvenil con el nombre de “Jovent Ametlla de Mar”.
Algunos de los medios que publicaron la noticia con la imagen (¿falsa?, ¿errónea?, ¿sin contrastar?) aclararon en la misma noticia que la imagen no se correspondía con la noticia, sino que formaba parte de unos hechos distintos, y que la habían publicado por error. Es el caso de eldiario.es.
Otros medios acompañaban -aún acompañan- la imagen con un texto en el que hacían decir al alcalde que las personas retenidas y denunciadas el día 25 “son responsables de haber pintado con los colores de la bandera de España el monumento de la rotonda”, a pesar de que el alcalde nunca dijo eso, y a pesar de que no eran responsables de eso. Es el caso del Huffington Post.
Además de medios de comunicación que no son Periodista Digital, un partido político también se refirió a los hechos en términos parecidos. El partido fue Podemos. El día 25 a las 19:50, cuando ya no podía haber dudas respecto a la correspondencia entre la imagen triunfante y los hechos, Podemos publicaba un tweet que comenzaba así: “Arcadi Espada es noticia por haber pintado una escultura pública”.

Es probable que algunos de los medios que publicaron la imagen que no se correspondía con la noticia lo hicieran no por un afán de presentar un relato falso, sino por incompetencia. Es indudable que Podemos, para sorpresa de nadie, mintió cuando publicó ese tweet, porque a esas horas ya estaba claro qué pasaba con esa foto.

Bien, las dos noticias, la de la agresión en Barcelona y la de la retención y denuncia a un grupo de personas por pintar un lazo, se publicaron el día 25. Los dos hechos dieron lugar a informaciones falsas a partir de imágenes que no se correspondían con los hechos. En el caso de la agresión, el único medio (o el único del que tengo constancia) que compartió la información falsa, una foto de una persona que no era la agredida, fue Periodista Digital. En el caso de la pintada del día 23/25 fueron Periodista Digital, que repite, Noticias de Navarra, El Nacional, eldiario.es, El Plural, ara.cat, El Independiente, El Español, la Cope, Noticias Cuatro y Huffington Post entre otros. Y también el partido político Podemos, que en la actualidad representa a más de cinco millones de españoles. Como lógica consecuencia, eso supuso que no pocas personas compartieran esa misma foto como prueba de que el alcalde tenía razón, y de que el periodista y el resto del grupo habían cometido un acto vandálico contra un monumento.

En España hay desde hace años un proyecto periodístico independiente que tiene un objetivo loable: echar una mano para que los ciudadanos podamos “distinguir entre lo que es verdad y lo que es mentira”. Ese proyecto periodístico es Maldito Bulo, y ha recibido varios premios internacionales por su labor periodística. El proyecto es digno de elogio, y en su web y en sus redes sociales alertan habitualmente sobre los bulos más importantes, o los más extendidos, o los más peligrosos. Es imposible llegar a todos.
Ese proyecto periodístico estableció como lo que es, un bulo, una foto falsa sobre la mujer agredida en Barcelona. No la que compartió Periodista Digital, sino otra que compartió una periodista llamada Yolanda Couceiro.
No dijo nada sobre la fotografía que compartieron medios como El Nacional, la Cope, Noticias Cuatro o el Huffington Post, y que permitieron que el partido político Podemos publicase un tweet en el que denunciaba falsamente que un periodista había pintado una escultura pública.

Imagino que en los proyectos de ese tipo hay y tiene que haber criterios bien definidos. Es imposible llegar a todo, así que no pueden recoger todos los bulos que circulan por las redes. Imagino que los criterios pueden incluir el número de veces que se comparte el bulo, la duración de ese bulo, la presencia en los medios de prestigio, la peligrosidad de ese bulo o la influencia de quienes han compartido ese bulo. Pueden ser algunos de esos, pueden ser todos esos y pueden ser otros que no sean esos los que utilicen a la hora de decidir sobre cuáles se alerta.

El caso es que ese proyecto periodístico no alertó sobre la imagen falsa que se estaba incluyendo en las noticias sobre el grupo al que la policía local de L’Ametlla de Mar retuvo y denunció por haber pintado una línea roja en un lazo amarillo, y el caso es que ayer mismo Telecinco incluía la imagen que no correspondía a esos hechos en la entrevista que le hacían al conocido periodista que formaba parte de ese grupo.

El caso, también, es que ese proyecto periodístico decidió que sí merecía la pena alertar de que una entrevista a Penélope Cruz incluida en una sección de entrevistas imaginarias era una entrevista imaginaria, y por lo tanto, imagino que sorprendentemente, nada de lo que se decía en esa entrevista era real.

Y el caso, para terminar, es que el hecho de que tantos medios de comunicación hayan compartido la foto con el muro pintado junto a la noticia del día 25 permite que las palabras del alcalde sobre los “actos vandálicos contra el mobiliario urbano” ya no suenen tan extrañas, y permite que la mentira de un partido político como Podemos se apoye en una base imaginaria compartida.

El caso, en fin, es que un bulo es solamente aquello que queda establecido como bulo.
Así que los posmodernos no sólo no mentían sino que decían la verdad. En un sorprendente giro de los acontecimientos.

El periodismo y sus etiquetas

El periodismo consiste esencialmente en que alguien que no sabe quién es Lord Jones escriba que Lord Jones ha muerto.
Exagero, claro. Porque muchas veces ese alguien no escribe que Lord Jones ha muerto, sino que únicamente lo transcribe.

No existe el periodismo ciudadano. Existe el periodismo. Y existen otras cosas. La diferencia entre el periodismo y otras cosas, como escribir en un blog, es que en el periodismo hay ciertas obligaciones. En el periodismo debe haber filtros. El periodista no puede inventar o manipular los hechos. El periodista debe comprobar los hechos sobre los que escribe. El periodista debe escribir lo que escribe. Y el periodista debe citar cuando no es capaz de acceder a la información por sus propios medios.

Quien se dedica al periodismo debe hacer todo eso y mucho más porque se dedica al periodismo, que es una profesión y es posible que hasta un servicio público. Quien se dedica al periodismo ha estudiado al menos durante cuatro años qué es el periodismo, cómo se desarrolla y qué prácticas se deben evitar.

El periodismo lleva años diciendo que el periodismo se dirige al mismo lugar que Lord Jones. Que no hay lectores suficientes, y que los que hay no quieren pagar por lo que leen. Por eso algunos periodistas vieron que en España había una oportunidad de negocio, y que podían hacer precisamente un tipo de periodismo por el que mereciera la pena pagar.
Creo que El Español lo intentó durante su primer año. Después vino lo que es hoy. Ayer leí que en su cuenta de Twitter habían publicado el siguiente titular: Los actores de ‘Guardianes de la Galaxia’ defienden a su director, despedido por pedófilo. Noel Ceballos publicó una captura con el titular en la red social, y parece que el periódico eliminó el tuit original y cambió la redacción: Los actores de ‘Guardianes de la Galaxia’ defienden a su director, despedido por unos tuits pedófilos. Hoy he entrado a la noticia y veo que el titular ha sufrido su segundo cambio: ahora ya se limitan a decir que fue despedido por unos tuits sobre pedofilia.

Y ahora, el salto.

Hace unos días se celebró en Galdácano un homenaje a un etarra condenado por dos asesinatos. Escribí aquí sobre ello.
En El Español también escribieron sobre ello. Su información era tan precisa (o tan poco precisa) como la mía. Los mismos datos, las mismas fotos y hasta, en ocasiones, las mismas frases. La noticia estaba firmada. Es decir, alguien se atribuía la autoría del texto y el periódico se atribuía las fotos, a pesar de que no estuvieron en el funeral de Lord Jones.
Al hacerlo, y al permitirlo, incumplieron al menos uno de sus deberes como periodistas: el de ser, realmente, los autores de sus piezas.
Entiendo que es imposible estar en todos los lugares. Y entiendo que un periódico puede considerar conveniente dar a conocer lo que ocurre en alguno de esos lugares. Lo que no entiendo es por qué no se actúa con una mínima adherencia al código deontológico de la profesión. No lo entiendo, literalmente. No les cuesta nada. Basta con poner un pie de foto o incluir un enlace a la fuente original. Ni siquiera un enlace: simplemente bastaría con citar, aun sin enlace, la fuente. Porque siempre hay una fuente directa y primaria, por mucho que pueda haber fuentes indirectas.
Un periodista debe saber eso. Por lo tanto, cuando actúa mal, actúa mal a sabiendas.

El Español se creó, decían, para refundar el periodismo. Para hacer un periodismo serio y profesional. Creo que están muy lejos de conseguirlo. Y creo que una de las respuestas más frecuentes cuando se denuncian las malas prácticas es que todos lo hacen.
Claro que todos lo hacen, y claro que todos, El Español y los otros periódicos, lo seguirán haciendo.

Si escribo todo esto es porque creo que los periodistas deben actuar bien. No para alimentar el ego de quienes se dedican a otra cosa, ni porque les pueda conducir hasta un nicho de mercado sin explotar; deben actuar bien porque es lo que se espera de ellos. Deben actuar bien porque es lo que hay que hacer.

Todos los que dicen que van a cambiar el mundo, en su sentido más amplio, suelen olvidarse de cuidar en primer lugar de la ciudad y sus leyes, que son siempre leyes morales. Esto último exigiría menos tiempo, menos esfuerzo, y además tiene una ventaja: es realizable. Porque no exige cambiar las costumbres de todos, sino tan sólo las de uno mismo.

ACLARACIÓN:

Me han explicado qué es lo que ha ocurrido con la noticia de El Español. Hay una parte de mala práctica periodística, y hay una parte de mala comunicación entre El Español y un tercer actor.
Lo primero lo han intentado solventar eliminando la parte del texto que habían copiado y colocando un enlace a una cuenta de Twitter bajo las fotos. La fuente sin la cual no habría habido noticia, que es la entrada del blog, no parece que la vayan a añadir.

Lo segundo, que desconocía, explica parte de la mala práctica. Pero a pesar de esa mala comunicación, sobre la que prefiero no decir nada, era el periódico el que tenía que haberse preguntado por la fuente, por mucho que pensaran que tenían permiso para publicar esas fotos. Y sobre todo tendrían que haber sabido y sabían que copiar parte de un texto en una noticia y no señalar la fuente no es lo correcto.
Lo segundo explica parte de lo que ha pasado, pero muestra que las malas prácticas no se van a corregir. Porque ese fallo de comunicación no habría podido producirse si no existieran esas malas prácticas, y sobre todo porque la aclaración se hace aquí y la hago yo, y no se hace en la misma red social en la que se compartió la noticia de El Español ni la hacen quienes deberían haberlo aclarado.

Entiendo qué es lo que ha pasado. Entiendo que pasa en muchos periódicos y que seguirá pasando. Y entiendo que hay elementos, que hasta hace poco desconocía, que dificultan una explicación completa por parte de quienes han actuado mal.

También entiendo, y termino, que ese fallo de comunicación no elimina la mala práctica. Ese fallo de comunicación se produce porque lo que se describe en el segundo párrafo no se ha cumplido.