Liberalismo y pensamiento mágico

reagan

 

Entre los numerosos círculos liberales españoles es bastante frecuente encontrar argumentos muy pobres a la hora de abordar la cuestión del Estado, que podríamos condensar en la siguiente idea fuerza: el Estado es malo, y no sólo es malo sino que es el Gran Mal, enemigo de todos nosotros y cuya principal función es impedir que seamos libres. La personificación con tintes de novela fantástica, por cierto, lejos de ser accidental es un elemento básico de ese argumentario fallido. Desde esa premisa –el Estado es alguien, y es el Mal- se construyen los citados argumentos, que lógicamente no pueden sino mover a risa o lástima en un público neutral. Todo lo que toca el Estado es siempre y necesariamente malo, y por tanto cualquier política, independientemente de sus objetivos e incluso de sus resultados, será indeseable por el mero hecho de partir del Estado. Independientemente de sus resultados. He ahí la clave de la cuestión, porque se trata de un análisis apriorístico. Es decir, no puede haber una política de desarrollo de la industria, o de ayuda a los estudiantes con menos recursos, o de salud que sea al mismo tiempo eficaz y pública. Y si no puede haberla, ¿para qué molestarse en analizar casos concretos, o en comprobar si, por alguna razón, ha aparecido un cuervo rojo que refute la teoría?

Al mismo tiempo, aunque seguramente en círculos más reducidos, se pueden encontrar también algunos de los tópicos conspiracionistas más conocidos. Alguien controla todo lo que hacemos, impide que se desarrolle una cura contra el cáncer, manipula toda la información que nos llega y modifica nuestra dieta con aviesas intenciones. Basta cambiar “las grandes corporaciones” por “el Estado”, la mentalidad y los enunciados son los mismos.

Lo que quiero decir no es que las conclusiones de muchos liberales sobre el papel del Estado sean erróneas. Es algo peor que eso, ya que ni siquiera son malas conclusiones obtenidas mediante algún error en el análisis. Son sencillamente premisas que se disfrazan de conclusiones, que además se convierten en atemporales, válidas para cualquier caso, cualquier época y cualquier lugar. Es decir, ideología. Cualquier mal resultado en una política estatal será achacado al carácter estatal de esa política, sin entrar a valorar cuáles serían los factores concretos que han llevado a ese mal resultado. La solución es siempre la misma: el mercado, lo privado. Y si el mercado ofrece soluciones ineficaces en algún caso concreto, la salida también es fácil: en realidad no es mercado libre, sino intervenido. No habrá problema que requiera algún tipo de intervención estatal porque, como dijo Reagan, el Estado es el problema.

Es evidente que existen incentivos negativos detrás de cualquier intervención estatal. Pero por mucho que los incentivos sean importantes, y que en muchas ocasiones se pasen por alto, son incentivos. Es decir, pueden condicionar, pero no determinan. Hay incentivos para que un servicio estatal sea rígido e ineficiente, pero eso no significa que cualquier servicio estatal, en cualquier época y lugar, sea rígido e ineficiente. Más aún, puede que en el mercado existan incentivos que faciliten las soluciones más eficientes para muchos problemas, pero eso no significa que cualquier problema, independientemente de la época y el lugar, vaya a resolverse de manera adecuada en el mercado. Y sobre todo, hay ocasiones en las que es preferible una solución ineficiente pero rápida antes que una solución perfecta y, por tanto, ideal. Ideal en sentido platónico. Es decir, irreal. Tomemos como ejemplo la educación. Yo he defendido en varias ocasiones que la educación pública es desastrosa en muchos aspectos, e incluso que puede ser un instrumento de adoctrinamiento o embrutecimiento. También he defendido que probablemente la mejor manera de encontrar reformas exitosas sea dar más autonomía a los centros y dejar que intenten poner en marcha planes propios. Pero esto no quiere decir que lo que hay de malo en la educación española provenga únicamente del hecho de que depende del Estado. Quien sostenga algo así en un debate, lógicamente, no va a producir nada más que extrañeza, risa o lástima. Salvo que se trate de un debate entre compañeros, claro.

Este tipo de razonamientos vagos son los que apuntalan el ataúd en el que el liberalismo español lleva años encerrado. No son los intereses partidistas, el boicot de la prensa o la ignorancia de la masa, sino el impacto de los mensajes que llegan desde algunos círculos de liberales españoles. Las particulares obsesiones con el dinero virtual, las privatizaciones de toda índole o el patrón oro y la reserva fraccionaria, por nombrar algunos ejemplos, son normalmente tomadas a cachondeo fuera de esos círculos. Tal vez porque los problemas más acuciantes son de otro tipo, y las soluciones son algo más complejas que las que pueden encontrarse en las novelas de Ayn Rand. Y más allá del manido análisis pragmático, hay un hecho que no debería olvidarse, si es que alguna vez se ha aprendido. El liberalismo es mucho más que una doctrina política, y muchísimo más que una doctrina económica. Un liberalismo aislado del espíritu científico y filosófico junto a los que aparece históricamente, que no cuestione constantemente las verdades de la tribu – de la propia, no de las ajenas- será siempre una doctrina hueca y frágil, condenada al estatus de ideología. Residual, además.

En resumen, el Gran Mal para una sociedad abierta no es el Estado, sino pensar cosas como que existe un Gran Mal siempre dispuesto a hacernos la vida más difícil. El mayor peligro no es el Estado, sino el pensamiento mágico.

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22 Comentarios

  1. Reflexion sobre la escuela: Un sistema integramente privado puede sonar muy bonito desde un punto de vista liberal pero que pasa cuando una escuela es una estafa? Que pasa con los ninyos cuya vida es arruinada? Podemos desentendernos del problema y decir que ya quebraran por si,solas como si todos y cada uno de los padres tuviesen el tiempo, la inteligenia y los conocimientos necesarios para evaluarlas y como si los efectos fuesen visibles inmediatamente en vez de anyos mas tarde? No deberia el Estado supervisarlas y asignar objetivos en vez de dejar que ninyos que no tienen culpa sufran las consecuencias? Y no es el nivel de educacion algo que tiene una influencia global o sea no es un comun? Y aun si rechazamos la educacion publica no es mision del Estado y de sus emanaciones (municipios, etc) ,velar sobre los comunes?

    Otro problema; el de la financiacion. Pues bién una vez expuse el sistema escolar USA de principios del siglo XIX y como, gracias a una mezcla de mecenazgo privado, de las iglesias protestantes y de los Estados en paritcular los de Nueva Inglaterra se consigio crear una red de escuelas gratuitas que permito tasas de alfabetizacion del 90% (95% en Nueva Inglaterra) lo cual tuvo no solo consecuencias economicas muy positivas (trabajadores mas cualificados que podian operar maquinas mas complejas) sinoo, consecuencias sociologicas muy positivas, ya que los mejores de esos trabajadores crearon empresas (algo que dificilmente podian hacer en Inglaterra o Francia donde eran analfabetos) y sus success-stories ayudaron a que el socialismo no alcanzase la traccion que tuvo en Europa donde la clase obrera del siglo XIX no tuvo una experiencia feliz con el capitalismo. Conclui diciendo que en un sistema de educacion privada necesitaba del cheque escolar y a que era esencial que el sistema educativo no condenase a los hijos de padres pobres a ser pobres tanto por que era injusto como por que les empujaria en brazos del socialsimo. Bueno pues hubo un liberal feten, pata negra que respondio diciendo en substancia “los hijos de pobres que se j..n”. Y luego se extranyan de caber en un taxi.

  2. Que el liberalismo sea anti estatista no es del todo cierto. Las corrientes anarcocapitalistas quizás hayan tomado más notoriedad pero no quiere decir que un liberal deba pensar por defecto que el Estado sea malo “per se”. Cosa diferente es el modelo de estado socialdemócrata que tenemos u otros casos de estado de peor reputación y más totalitarios. No hay todavía prueba de aplicación de teorías liberales fuera de los estados. Como mucho podemos, de momento aspirar a un minarquismo o a una democracia entendida com lo que realmente es: la regulación del poder. Todo lo demás, como bien dices, deberá estar sujeto a un pensamiento más científico, pues sí bien la base racional del liberalismo tiene una buena base, no puede contestar de forma dogmática a problemas que no se han probado.

  3. Coincido totalmente. El problema es que se hace pasar por liberalismo lo que es anti-estatismo, es decir, anarquismo, y de lo más pueril. Conoces a un discípulo de Rothbard y puedes predecir qué va a pensar de cualquier tema, hasta el punto de llegar a conclusiones como que el canibalismo o la prostitución infantil son aceptables. Es lo que el autor de “Los enemigos del comercio” calificaba en una entrevista de “liberalismo doctrinario”, clarísimo oxymoron. El anarcocapitalismo también ha sido justamente criticado por Jesús Fernández-Villaverde, colaborador de Nada es Gratis. En mi opinión, el estilo ideológico, dogmático, de pildoritas, es contrario a la propia esencia del liberalismo.

    • En primer anyo de Ciencias Politicas te dicen que si quieres que una idea fracase lo mejor es alentar y fiananciar el elemento mas radical e infantil de los que proponen para esa idea para que al oir sus proposiciones la gente se eche las manos a la caneza y s

      A le inversa si quieres que una idea tenga exito lo primero es cortar de raiz las derivas infantiloides de ella.

      Responde eso a su pregunta sobre poque el autor se preocupa sobre el pensmaiento magico en el liberalismo?

  4. Que desde luego entre el liberalismo más radical, el anarcocapitalismo, la idea de construir un tótem al que acusar de los males de la sociedad, el Estado, es algo que resulta incoherente con la racionalidad que se supone al liberalismo en general, es algo evidente. Pero la crítica al anarcocapitalismo no está en ese supuesto mágico en el que identifican al Estado como el mal cuando el Estado no existe nada más que por la inmensa cantidad de personas que creen en él y, sobre todo, los que viven de él, o mejor dicho, a través de él de todos los demás.

    El argumentario Ancap peca de falta de racionalidad. Fija en la figura lo que es el resultado de la suma de muchas acciones humanas individuales que es la suma de muchos deseos de querer tener resueltos muchos aspectos de la vida aunque ello le lleve a perder grandes espacios de libertad.

    Pero el argumentario Ancap es el mismo que el de todo liberal pero llevado al extremo. El estado es por sí ineficiente en la prestación de servicios. Aunque haya servicios que si no los prestara el Estado quedarían sin cubrir aunque el argumento Ancap sería que no habría mercado para ello y por tanto no sería tan necesario. O el asunto de la defensa y la seguridad. Esa creencia casi mágica por la cual el mercado proveería de seguridad interior y defensa a través de empresas competitivas luchando por esos mercados. Como si eso fuera indiferente, inocuo a la sociedad, y que la mera competitividad por garantizar la paz llevara a resolver conflictos por la vía pacífica… en cualquier caso. Y no es así.

    Ahora bien, la cuestión es fijar los objetivos del liberalismo y los argumentos que sí darían margen al liberalismo para crecer. En el caso de la educación y en la sanidad el punto débil del argumento es fijarse en el Estado. Como digo, cuando hay una inmensa mayoría de ciudadanos que creen en el Estado, enfrentarse directamente con una figura paternal no suele dar buen resultado. Ahora bien, el problema que tiene el estado para prestar eficientemente sus servicios no es que sea estatal sino el cómo es estatal. No es lo mismo un servicio garantizado por el Estado que prestado por el estado. El Cheque Escolar y la mutualización de la sanidad obvia el asunto de cubrir las prestaciones a todos los ciudadanos pero garantiza la competencia en la medida en que se logre una legislación a la vez dinámica y suficientemente clara que haga de esa garantía estatal el que la prestación del servicio de forma privada no permita malas praxis ni conceda la posibilidad del adoctrinamiento sectario como sería el caso de escuelas de exclusividad religiosa o ideológica.

    Y es que el mal del Estado, está por una lado en su capacidad de inmiscuirse en todos los terrenos, y el riesgo que de esa intromisión se puedan otorgar al que ocupe el poder mecanismos de extorsión tanto económica como ideológica, como del hecho que al eliminar la competencia, eliminamos también el mérito, la innovación, la calidad a través del derecho de los ciudadanos a elegir….

    A ver…. ¿Quién es el majo que puede echar a un funcionario de su puesto de trabajo por no ser eficiente….?

    • Entre las personas que viven del Estado esta el policia que contribuye tanto a que no pongan una bomba en el tren que viajas como a que ladrones no entren en tu casa porque los habra puesto a la sombra.

      Ahora, mucho alardear pero tienees un arma en casa por si unos salteadores se introducen en tu casa con malas intenciones hacia los tuyos o cuentas con llamar al Estado y que el policia arriesgue su pellejo para protejer a su familia?

      Te puedo asegurar que una confrontacion con el mundo real;ese en el que te disparan o en el que viajas en un tren al que una semana antes han intentado, hacer descarrilar (hé vivido ambas experiencias) es una cura radical contra el ancapismo. Pista: La seguridad como bién colectivo.

      • No creo que sean ni una cura contra el ancapismo ni contra el Estado. El problema Ancap es el blanco o negro.

        Una persona puede tener un arma debajo del a cama, una escopeta de caza perfectamente legal, en España, hablo. Porque la disuasión de las penas no sea suficiente como para evitar que alguien entre en tu casa. La disuasión es importante, pero no todos temen el castigo si les cogen.

        Al igual nadie puede prever que se vaya a descarrilar un tren fortuitamente o adrede. Minority Report todavía no se ha inventado.

        La autodefensa no justifica la Ancapía. La disuasión no es garantía de la eficiencia del Estado.

  5. Buenas consideraciones la del post y las de los comentaristas.

    Hay mucho maximalismo y doctrinarismo en los medios liberales. Tampoco digo que en una cierta dosis no se necesite: si hay que defender el liberalismo hay que empezar por delimitarlo, y en España, y también fuera de ella, la defensa de la economía de mercado y del capitalismo se escucha sobre todo en boca de conservadores acérrimos en materia social. La doctrina, mucha o poca, se tiene que limpiar de entreverados conservadores o socialistas. Por ejemplificar groseramente, si al final opto por VOX para las elecciones generales, lo haré tapándome la nariz por el tufo que dan los llamados pro-vida.

    Desde Nietzsche estamos obligados a sospechar y a aguzar la vista y el oído cuando comprobamos que un conjunto de dogmas, entrelazado con mayor o menor lógica, da respuesta a todas las preguntas que se plantean en la vida. Debe saltar la alarma: ¡Atención! ¡Peligro de adoctrinamiento! La vida está para arrastrarnos, confundirnos y entusiasmarnos en su danza, y no para ser reducida a unas fórmulas resecas.

    Acotación lingüística sobre el comentario de Eva, citando a Escohotado. “Liberalismo doctrinario” puede ser oxímoron, aunque no queda tan claro después de consultar el DRAE..

    Doctrinario, ria
    1. adj. Dicho de una persona: Que, siguiendo la doctrina de los filósofos eclécticos y de los publicistas franceses de principios del siglo XIX, hace radicar en la inteligencia humana el principio de la soberanía, y aplica fórmulas abstractas y a priori a la gobernación de los pueblos. U. t. c. s.

    2. adj. Perteneciente o relativo a una doctrina determinada, especialmente la de un partido político o una institución. Luchas doctrinarias

    3. adj. Dicho de un sistema político, y también de sus adeptos: Ecléctico o transaccional en cuanto a la soberanía mediante pacto entre la del pueblo y la del rey.

    Yo, que descreo más de la RAE que de Escohotado, pieso que este último se refería, y con propiedad, a lo que figura en el diccionario en la definición de “dogmatismo”:

    1. m. Presunción de quienes quieren que su doctrina o sus aseveraciones sean tenidas por verdades inconcusas.

    2. m. Conjunto de las proposiciones que se tienen por principios innegables en una ciencia.

    3. m. Conjunto de todo lo que es dogmático en religión.

    4. m. Escuela filosófica opuesta al escepticismo, la cual, considerando la razón humana capaz del conocimiento de la verdad, siempre que se sujete a método y orden en la investigación, afirma principios que estima como evidentes y ciertos.

    Pues bien, concluyo, al final tanto doctrina como dogma remiten a la misma raíz griega: “dokein”, que tiene que ver con la creencia, sin llegar a “pisteuein”, la convicción con carácter de fe. Por más que depuremos y cuestionemos el corpus de creencias, al final siempre vamos a tener alguna. La acción política, las energías y los afectos nunca se organizan a partir de las verdades absolutas como el teorema de Pitágoras. Otra cosa, Eva, es aguantar a los pesados y a reiterativos. Las buenas formas, ante todo. Y pido perdón si mi comentario me incluye en la indeseable nómina de los pesados.

  6. El estado descansa sobre la coacción. Podrá sonar a consigna, a simpleza, lo que queráis. ¿Pero alguien puede rebatirlo?

    El argumentario ancap será lo ñoño que sea. Pero lo realmente difícil es justificar la coacción, no digamos su nivel o extensión. Yo prefiero quedarme con lo sencillo y trasladar a otros la carga de la prueba.


    • El estado descansa sobre la coacción. Podrá sonar a consigna, a simpleza, lo que queráis. ¿Pero alguien puede rebatirlo?

      No, no se puede rebatir. Pero eso no indica que sea consigna o simpleza. Simpleza no es igual a no rebatible.

      Y sí, el argumento es ñoño. Incluso idiota. porque crea una definición a partir de lo inevitable. Sociedad humana es coacción, si juzgamos por la realidad. Una carretera es coacción,, a la que hay algo de tráfico. La “coacción” de circular por la derecha. Así que ese argumento es tan “ñoño” como decir que el estado descanasa en ser más de uno. ¡Pues claro! ¿Y? El habla descansa sobre a palabra, ¿y?

  7. Nunca hé dicho que la autodefensa justificase la ancapia. Lo que si hé sugerido es que un ancap o un miniarquista de los que claman contra el Estado y la teta publica que oye que han entrado en su casa, llama el Estado y se esconde bajo la cama mientras el policia arriesga la piel no es un ancap sino un ninyo pij. haciendose el interesante. Ojo! Considero que la seguridad de los tuyos prima cualquier otra consideracion por lo cual el ancap debe llamar a la policia por si acaso perdiese y tambien porque en una situacion en los que los buenos son diez y los malos uno suele resolverse con el malo levantando las manos mientras que un uno contra uno el riego de acabar a tiros es mucho mayor. Pero si no tienes un arma no podras mas que esconderte y si dices que eres ancap y cuando pintan bastos dejas la seguridad de los tuyos en manos del Estado mientras que tu te escondes pues me parece bastante despreciable.

    Sobre los de Minority Report y los trenes. El Estado si que puede impedir descarrilamientos de trenes tanto por la infiltracion de grupos terroristas como por medio de una investigacion post-atentado que lleve a arrestos lo cual conlleva que ese terrorista no volvera a atentar. Eso la companyia de trenes no lo puede hacer: ella solo puede vigilar la via. Y hé aqui un problema: con cada ladron o terrorista arrestado mejora mi seguridad haya o no pagado por ese servicio. Si privatizas la seguridad (no hablo de que el Estado/municipio subcontrate a una companyia privada sino que cada ciudadano “compre” el servicio) lo logico es dejar que los tontos paguen. O sea que es un comun. Otro caso analogo es el de la defensa nacional: a mi, que tengo hijas no me haria gracia que tras invadir España los islamistas impusiesen, como lo han hecho en Irak, la mutilacion genital femenina. Pues bien, la defensa nacional también es un comun. Otro caso un poco diferente: el desagüe y la recogida de basuras. Tu vecino decide libremente prescindir de esos servicios y tu tienes que soportar los malos olores y las enfermedades. Pues hé aqui problemas de comunes. Algunos solucionables a nivel local (municipio o comunidad de vecinos), otros no, pero en todos los casos no solucioanbles por compra voluntaria de servicios sino que una colectividad te va a decir: “tienes que pagar tanto y si no pagas te mandamos a la policia”.

    Por cierto: en tu post anterior hablaste de los funcionarios a los que no se puede echar. Te recuerdo que el estatuto actual deriva de la mala experienia de un modelo en que el politico de turno podia despedir libremente y contratar a gente de su partido. Aparte del favoritismo y de clientelismo el riesgo esta en que el funcionario viole la Ley para favorecer al partido afin de no verse en la calle. Por eso se decidio blindar a los funcionarios. Se puede pensar que se ha ido demasiado lejos,, especialmente si se permite vias laterales (o sea a dedo) en vez de por oposiciones pero eso es ortogonal al modelo de Estado y no justifica la ancapia.

    • Nemo… debo de haberme expresado mal.

      NO creo que “los Ancap”, no tu, puedan justificar en la capacidad de autodefensa la ausencia del Estado. Ni creo que los Estatistas puedan justificar sólo en la disuasión la razón de ser del Estado. Lo primero porque la autodefensa o la capacidad económica para poder costearse seguridad privada no es algo que vaya a ser común a todos y, ni mucho menos, en todas las circunstancias. Ni creo que con sólo la disuasión y la acción de la policía se puedan evitar todos los delitos.

      En esto, la aleatoriedad, y la acción de necesariamente incontrolada de todos los individuos, no permite la seguridad absoluta. El estado yo creo que es necesario para ser el que instruya una seguridad uniforme, en principio, para todos, en principio, pero también creo que ese monopolio puede llegar a ser peligroso cuando se usa el aparato del estado en beneficio de unos pocos. De ahí lo de “en principio”. Por tanto, o encontramos un punto de equilibrio independiente de la voluntad política de distintos grupos de presión, o el riesgo del autoritarismo es grande. Los contrapesos y la competencia suelen ser bastante mejor garantes de un buen servicio y, en este caso, más justo, que el monopolio puro y duro.

      En cuanto a lo de los servicios que mencionas, la cosa es un poco más compleja. El Ancap y el libertario tienen en común en que cada uno es libre mientras no ataque ni la libertad, la vida y la propiedad de los demás. Y evidentemente que el no mantener limpia su propiedad de tal manera que provoque en sus vecinos molestias ha de ser visto como una agresión. No digamos si ensucia la propiedad de otro. En ese caso el mecanismo de restitución funcionaría inmediatamente. NO es que se le mande a la policía, sino que se le manda a sus abogados.

      Y entramos en otro aspecto. ¿Ante qué jurisdicción? Aquí los Ancap no acaban de dar con la tecla. Evidentemente la evolución humana ha establecido la unidad jurisdiccional y legislación común (algo que les gusta mucho, la “common law”) por algo. No necesitamos a la policía para prevenir malos olores. Basta con que la justicia actúe ante las demandas de los afectados. El que la policía pueda ser usada como paso previo y más ágil es sólo cuestión del cómo esté organizado el Estado y sus leyes.

      Yo, insisto, no soy Ancap.

      Y si. Yo entiendo la razón de ser de la protección al funcionariado. Nunca he dicho lo contrario, pero la cuestión es que para evitar lo que cuentas de su razón de ser, habría que eliminar toda posibilidad de que el poder político incruste en la administración a afines blindados en caso de pérdida del poder como ahora mismo está ocurriendo. Y eso, con perdón, tampoco lo ha resuelto ni la democracia ni sus leyes. Pero voy más allá. Entendiendo que la labor del funcionario en fundamental para determinados casos, administración básica, Justicia, con matices, policía, defensa, me niego a aceptar que la educación, la sanidad, los servicios sociales, la asistencia a mayores, incluso las reservas naturales, servicios de ferrocarril, aeropuertos…. y un largo etcétera tengan que estar prestado por empleados públicos y blindados. No estamos hablando de garantía para esos trabajadores en estos casos, estamos hablando de garantizar un buen servicio al ciudadano que paga sus impuestos al igual que se lo prestan las panaderías, las fruterías o los bares.

      Un Saludo.

      • Cuntan que una vez en la URSS un grupo de presos del Gulag habia sido encargado de limpiar las latrinas de la datcha de uno de los capitostes del Partido. Entre ellos habia un oficial de artilleria. Pues bién en una pausa uno de los presos (trotskista o comunista ortodoxo) saca a relucir la teoria de Lenin sobre la desparicion del Estado y su sustitucion por una anarquia donde el trabajo seria voluntario y todos serian felices y comerian perdices. Y dice el artillero “Y quien limpiará las latrinas? Porque yo no creo que alguien se va a levantar por la manyana diciendo: “Hoy me apetece limpiar las alcantarillas, va a ser divertidisimo!”. Pero eso no es todo, prosigue el oficial, Stepan Trofimovitch (el capitoste) y todos los que estan en su posicion se encargaran deeequ eso no se produzca nunca ya que eso significaria que tendrian que limpiar su propia m…..”

        Y es que los oficiales de artilleria suelen ser listos. Eso se sabe desde Napoleon.

        Pues bién. Se podra uno saltrase los semaforos en rojo? Quien sera el el tonto que pagara para que delincuentes y terroristas vayan a la carcel o para mantener a los barbaros a raya sabiendo que pague o no pague se beneficiara de ello por igual? De veras habra una sociedad horizontal cuando no tenemos ningun rastro de ella ya sea en el fondo del Amzonas o desde los tiempos de Lucy? No seria porque no eran viables y desparecieron a los pocos dias? Si el jefe del P-Ancap llega el poder de veras él y los subjefes van a dejarlo?

        A proposito de la seguridad privada como solucion permitame decirle que es una g..z. Laq seguridad privada funciona para una urbanizacion, un centro comercial o como guarda espaldas de una persona. No investiga los crimenes, no patrulla el espacio publico y ni siquiera tiene obligacion de, se puede incluso decir no debe, intervenir si la seguridad privada de la urbanizacion vecina esta siendo arrollada por delincuentes cinco veces superiores en numero (que manyana puede que vengan a por la urbanizacion de usted. Y luego esta el detallito de qué hacer con el delincuente: se va a encargar ella de mantenerlo entre rejas? Lo ejecutara alli mismo? O se lo entreegara a la policia, esa que patrulla el espacio publico y acude en auxlio cuando una urbanizacion esta siendo atacada?

        Sobre Defensa: Una vez, alguien hizo el elogio del ejercito privado (segun él) de Anibal Barca. Pues bien hablemos de ello. Un dia en que los Cartagineses estaban bien felices en la playa, bebiendo Arak y comiendo falafels ven llegar a unos Romanos enfadadisimos. Resulta que un petimetre de la trireme set cartaginesa al mando de un ejercito privado ha entrado en Italia y ha matado un monton de Romanos. Si hubiese sido un ejercito publico: la cosa tenia facil solucion: dar inmediatamente la orden de retirarse de Italia y mandar una carta de disculpas a los Romanos, junto a un buen cargamento de oro y, lo mas importante, la cabeza de Anibal. Pero es un ejerecito privado al que la Polis cartaginesa no puede dar ordenes, asi, que lo unico que pueden hacer los cartagineses es rezar para que gane. Pierde. No solo sera eso el fin de Cartago como gran potencia sino que el susto de los Romanos ha sido tan mayusculo que acabaran destruyendo Cartago y exterminando o reduciendo a la esclavitud a sus habitantes. Grandioso!

  8. Para Cilandro.

    Tal vez porque soy jurista, ese tipo de preguntas me resultan un tanto sorprendentes. Si me lo permites, preferiría que no abusásemos de la palabra “Estado”, no ya por ser signo distintivo del estilo ancap, sino porque en la vida real las denuncias se presentan ante los tribunales (que por supuesto son públicos, pero creo que se entiende lo que quiero decir, de lo que se trata es de que el mensaje liberal llegue a cualquier parte y para ello el lenguaje extraño o enrevesado puede ser un impedimento). Por otra parte lo primero que me viene a la cabeza es una pregunta de difícil respuesta: “la delación, ¿vicio o virtud?”. Pero, además de que en este tipo de casos las denuncias suelen ser presentadas por los afectados, ésa es otra historia que será contada en otra ocasión.

    Entrando en el tema, art. 341 de nuestro Código Penal establece: “Los que produzcan una grave discriminación en el empleo, público o privado, contra alguna persona por razón de su ideología, religión o creencias, su pertenencia a una etnia, raza o nación, su sexo, orientación sexual, situación familiar, enfermedad o minusvalía, por ostentar la representación legal o sindical de los trabajadores, por el parentesco con otros trabajadores de la empresa o por el uso de alguna de las lenguas oficiales dentro del Estado español, y no restablezcan la situación de igualdad ante la ley tras requerimiento o sanción administrativa, reparando los daños económicos que se hayan derivado, serán castigados con la pena de prisión de seis meses a dos años o multa de 12 a 24 meses”. El art. 4 del Estatuto de los Trabajadores, por su parte, reconoce el derecho laboral básico “a no ser discriminados para el empleo, o una vez empleados, por razones de sexo, estado civil, por la edad dentro de los límites marcados por esta ley, raza, condición social, ideas religiosas o políticas, afiliación o no a un sindicato, así como por razón de lengua, dentro del Estado español”. Y otras previsiones a lo largo del articulado, así como en la ley de extranjería, que sería prolijo enumerar. Todas ellas no son más que aplicaciones, en el ámbito laboral, del principio de igualdad ante la ley, presente en numerosas constituciones, tratados internacionales y declaraciones de derechos humanos por ser una de las conquistas de la civilización. Estamos hablando del núcleo esencial de toda nación moderna que se precie y, por si hace falta aclararlo, muy caro a la tradición liberal. Por tanto, si la pregunta es si derogaría estos preceptos, mi respuesta, como la de cualquier persona mínimamente razonable, es un no rotundo. Si la pregunta la recibe un ancap, supongo que a los cinco segundos mentaría la “ley policéntrica”, convencido de que es más liberal un tipo que odia a los negros pero quiere privatizar las calles que otro que no tenga nada en contra de los negros pero transija con la coexistencia de educación pública y privada. Así no vamos a ninguna parte, nunca nos tomarán en serio porque ni siquiera lo merecemos. E insisto en la idea de Garrigues: quizá no estamos incidiendo demasiado en aspectos morales, cuando son absolutamente esenciales. Siempre me gustó aquello de “se debe ser liberal sin darse cuenta, como se es limpio o, como por insisto, nos resistimos a mentir”. Volviendo a las discriminaciones laborales, cosa distinta sería que me preguntases por la “política de cuotas”, en ese caso contestaría, rauda y veloz, que estoy en total desacuerdo, empezando por las insoportables cuotas femeninas. Precisamente porque desvirtúan el principio de igualdad ante la ley, son marxismo 2.0.

    Si a alguien le interesan estos temas, recomiendo el libro “¿Hay derecho?”, liberalismo con matices y sin estridencias, que denuncia y ofrece soluciones a los principales problemas que nos acucian aquí y ahora, en lugar de moverse en la nube dogmática en la que viven nuestros incorregibles anarquistas.

    • Eva,

      Gracias por tu exposición.

      La pregunta explícitamente no incluía al empleador público. Doy por supuesto que éste no puede discriminar por los motivos que la ley expone, y que el acceso al funcionariado es objetivo, impersonal y meritocrático. El terreno escabroso es la empresa privada. Moralmente me resulta difícil de admitir que, en mi empresa, la Ley me imponga la contratación de éste y no de aquél por las razones que sea. Si mi empresa es mía, contrato a quien quiero y no veo la justificación de esta tutela.

      Claro que puedes considerar este planteamiento como ancapismo o como dogmatismo liberal. Por ello quiero ir a un aspecto más pragmático, más en la cruda realidad. La única herramienta eficaz contra las discriminaciones mencionadas en la empresa privada son las cuotas. Ayer saltaba al foco de la actualidad una noticia en este sentido:

      http://www.elmundo.es/loc/2014/09/19/541c158bca474173228b4588.html

      La libertad siempre es un asomarse al abismo, siempre conlleva riesgos y su precio es la vigilancia permanente de sus abusos. En nombre de unos criterios morales, por elevados que sean, no se puede aumentar indiscriminadamente la capacidad coactiva del Estado (perdón por el palabro), extenderle un cheque en blanco, pues las regulaciones salen del legislativo como las cerezas del cesto. Para mí es más liberal confiar en la reacción del cuerpo social, por ejemplo no comprando productos de la empresa que discrimina en plan feo. Ojo, que toda contratación es una discriminación, entre un CV admitido y cien rechazados. La política y la moral, aunque beben de fuentes comunes en el terreno de la filosofía, no funcionan con mecanismos idénticos, y los preceptos de la segunda no se pueden aplicar indiscriminadamente a la primera. Si lo hacemos nos podemos aproximar, en los casos mejores, a la República platónica o a las reducciones de los jesuitas en el Paraguay, algo así como la pesadilla del liberal. Y no interpretes que niego la vertiente moral de la “doctrina”. Sostengo, con los griegos antiguos, que las buenas leyes hacen a los buenos ciudadanos.

      Buen fin de semana y disculpas al anfitrión, que bastante tiene con ser liberal en Bilbao como para encima tolerar a pesados.

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